Capítulo 2
Draco se preparó para sus clases como siempre, antes de salir de casa tomó su medicamento para evitar las crisis de asma de lo cual sufría desde pequeño.
-Por favor, cuídate -le dijo como cada vez que su hijo se iba, esta vez, el sentimiento de que algo podía pasar a su niño lo tenía un poco más paranoico de lo habitual.
-No te preocupes, nada malo me va a pasar.
Lucius lo vio salir, tan rápido como siempre, para evitar llegar tarde a alguna clase. Se sentó frente al computador y empezó a trabajar, era mejor dejar de lado cualquier pensamiento pesimista
Draco estuvo al pendiente de las clases, como siempre, destacando entre sus compañeros de clases, siendo el mejor de todo el instituto.
-Hola, Draco.
El rubio muchacho se giró para ver nuevamente a ese par de gemelos frente a él. Se supone que después del helado que compartió con los chicos, lo dejarían en paz.
-¿Qué hacen aquí? -preguntó cruzándose de brazos. No le gustaban los acosadores y solía deshacerse de ellos rápidamente.
-Sólo pasamos a verte. -dijo uno de ellos. Divertido por la cara linda pero molesta del rubio.
-Tengo que ir a la biblioteca -dijo bufando-. No quiero que me sigan -les advirtió al verlos dar un paso.
-No te molestes, sólo queríamos saber si irías con nosotros a un parque de diversiones -dijo uno de los chicos.
-Como sólo estamos de vacaciones aquí -dijo haciéndose el desvalido.
-Y tú conoces toda la ciudad.
-Tampoco conozco tantos lugares -dijo negando con la cabeza.
-¿Pero conoces parques de diversiones?
-Sí, uno -dijo pensándolo bien. Ahora que lo pensaba su había uno que le gustaba ir cuando su padre tenía tiempo.
-Perfecto, entonces vayamos juntos.
-No puedo -dijo tajante mirándolos acusatoriamente-. Esto en época de exámenes… además ustedes son unos extraños.
-Ni tanto -dijo uno quitándole importancia con la mano.
-Ya sabes nuestros nombres.
-Y sabemos el tuyo, además de tu edad.
-¿Y yo sé algo más de ustedes? -preguntó, sin siquiera poder recordar bien los nombres que le dieron el día anterior. ¿Gregori? ¿François? No lo recordaba para nada.
-Pues para eso sólo tendrías que preguntar.
-¿Edad? -preguntó a la nada, pero caminando aún.
-Diecisiete.
-¿Terminaron de la escuela?
-De la primera sí.
-¿Disculpen? -preguntó curioso.
-Íbamos a una escuela privada, pero al terminarla tenemos que nivelar nuestros estudios para las universidades convencionales.
Draco los miró de mala manera, sentía que aun así no estaban siendo honestos.
-¿Padres? -siguió preguntando, mirándolos a los ojos, quizás si los miraba así no podrían mentir.
-Arthur y Molly -dijo uno de ellos.
-¿Hermanos?
-Siéntate, somos muchos -le dijo Fred y lo instó a sentarse en una banca y cada uno se le puso al lado.
-De menor a mayor… Ginebra, Ron, nosotros, Persi, Charley y Bill -le dijo George enumerando con sus dedos.
-Son muchos, de hecho.
-¿Y tú, Draco? -preguntó Fred- Dime que tienes un gemelo idéntico, sería una solución para ti.
-No, soy hijo único -dijo negando con la cabeza, divertido, pero entonces…-¿Por qué sería una solución para mí?
-Porque así no tendrías que decidirte por alguno de nosotros -dijo Fred tomándolo por la mandíbula para que lo mirara a la cara, el chico estaba impactado.
-Si serás mi novio o el de Fred -dijo George tomándolo de la mano.
-¡Están locos! –dijo a los dos segundos. Parándose de golpe para alejarse de ambos, pero los chicos se pusieron de - ¡No saldré con ninguno de los dos!
-Pues lo serás, Drake.
-Ganaremos tu corazón.
-Y si no puedes decidirte por ninguno de los dos…
-Serás novio de ambos -dijeron ante el sonrojo del chico que se molestó con ambos y se fue-. No nos molesta compartirte.
-Tal como dices, hermano -dijo George poniendo un brazo sobre el hombro de su gemelo, viendo ambos como el chico se iba furioso del lugar.
…
…
Había pasado casi una semana ¿Y esos dos no dejaban de acosarlo!
Lucius miraba como su hijo jugaba con la comida frente a él.
-¿Draco? -le llamó, pero el chico no le puso atención, de hecho, tuvo que sostener la mano de su hijo para que le mirara-¿Hijo, te pasa algo? Te noto distraído hace días.
Draco notó que su plato de comida, a pesar de ser un desastre, no había bajado en nada. Suspiró quitándose de la cabeza la imagen del par de tarados que le acosaban.
-No es nada, papá… -le mintió, pero no era como si le pudiera decir que no sabía que es lo que sentía por un par de gemelos- ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro que sí, sabes que puedes preguntarme lo que sea.
-¿Cómo supiste que mi madre era la indicada?
Lucius quedó con su tenedor a medio camino. Un fuerte dolor de estómago lo atacó y una punzada en el bajo vientre, era bueno que fuera un genio ocultando sus sentimientos.
-No te entiendo, hijo -dijo desviando la mirada para luego ponerse de pie y caminó hacia la cocina con su plato ya vacío-. Pásame las cosas sobre la mesa.
-Me pregunto… ¿Cómo sé si estoy enamorado o no? -dijo insistente.
-¿Te gusta alguien? -dijo haciéndose el loco. No iba a dejar que las palabras de su hijo adolescente le hicieran sentir incómodo.
-En realidad no lo sé -dijo entregando las cosas a su padre y apoyándose en la mesa de la cocina mirando la espalda de su padre, pero sin mirarlo en realidad-. Quizás sí, pero no sé de quién.
-No creo entenderte, hijo -dijo secándose las manos y girándose para verlo. Ya entendía que quería hablar de sí mismo, no investigar sobre su nacimiento. Algo que nunca tuvo que hablar con el Draco adulto y pensante.
-Verás, aunque son hermanos… son gemelos -dijo dudoso.
-¿Y te gusta alguno? -preguntó a su hijo, pero al ver que su hijo no contestaba…-¿Draco, te gustan ambos?
-¡No! -dijo alterado y sonrojado, esto era muy difícil- Bien, no sé -dijo suspirando, no le gustaba tener este tipo de conversaciones con su papá, pero esta vez se sentía algo perdido-. Es raro, creo que no sé si sólo me gusta uno o los dos.
-Hijo, siéntate -le dijo ocupando la silla frente a la mesa, era ciertamente curioso ver a su serio y estoico hijo- ¿Hace cuánto que los conoces?
-¿Un mes? -se preguntó a si mismo, y luego se alarmo, era muy poco tiempo- Dios, no sé qué hacer con ellos, me encuentran siempre, me invitan a comer ¡Hasta a la biblioteca me han seguido!
Lucius lo miró arrugando el entrecejo, no estaba contento con la idea de un par de chicos obsesivos siguiendo a su hijo para todos lados.
-En realidad me preocupa -dijo tenso- ¿Qué edad tienen?
-Diecisiete...- pudo notar que su padre estaba diferente, podía notar ese pequeño tic en el ojo cuando se molestaba- ¿Crees que me deba alejar de ellos?
-Creo que tú tienes que decidirlo, pero si esta situación se repite tendré que tomar cartas en el asunto -dijo poniéndose de pie y caminando hasta su hijo para abrasarlo-. Eres mi único hijo, Draco, mi amado hijo y te cuidaré de todos y todo.
-Te quiero mucho papá -le dijo sonriendo, le gustaba que su padre le tratara así.
Lucius le vio levantarse para irse, estaba tan grande y hermoso, que le aterraba.
-Yo también -dijo besándolo en la frente-. Hijo, recuerda tomar tus medicinas, no quiero que te sientas mal.
-No te preocupes, cada mañana me la tomo -dijo yendo a su habitación.
Lucius vio a su hijo subir las escaleras y suspiró. Esperaba que nunca se supiera la verdad, había perdido mucho por su hijo y no permitiría que algo le pasara, por lo mismo lo seguiría manteniendo en la ignorancia, no permitiría que nadie le dijera la verdad. Draco no sabría nunca nada de la magia.
TBC...
