Capítulo 3
-No creo que este bien lo que estamos haciendo, hermano -dijo George al doblar en la esquina.
-Tú sólo confía en mí -dijo sonriendo.
-No creo que presentarnos ante su padre sin que Draco lo sepa sea lo mejor.
-Tranquilo, hermano -dijo guiñándole un ojo-, además él no sabe que estamos de regreso.
Y era verdad, los chicos le habían dicho a Draco que se irían por una semana, querían conocer otra parte del país, pero que si o sí volverían por él. El muchacho se había puesto completamente rojo y les dijo que si querían no volvían, pero ellos sabían que sólo lo decía por vergüenza, por que a Draco le gustaba el sentirse admirado por ellos.
Pero ahora estaban de regreso y no se habían presentado frente al rubio por una idea de George, dijo que, si llegaban a la casa del chico y conocían a su padre, quizás esto les daría una pista de como conquistarlo.
Ahora estaba escondidos, esperando que Draco saliera de clases para poder seguirlo, lo que no sabían es que Draco tenía otros planes, uno que no les gustaría a los gemelos.
Draco salía de su instituto… acompañado. Un muchacho un poco más alto que el rubio le hacía compañía y parecía querer hacer conversación con su compañero, pero ambos notaron, con cierto alivio, que el chico no se encontraba cómodo con el muchacho.
-¿Qué dices, hermano? -preguntó George.
-Obviamente lo vamos a seguir.
Ambos, confabulándose, siguieron a los muchachos hasta una librería, Draco miraba ilusionado unos libros y ambos pusieron atención en los títulos que al muchacho le llamaban la atención, sonrieron de lado "fantasía y magia" algo de lo que ambos eran amplios conocedores.
-¡Draco, vamos por un hela…!
-No -dijo el chico tomando un libro y yendo a la caja para pagarlo-, llevaré esto.
-Claro -dijo el cajeto pistoleando el código del libro para saber el valor-, ¿Cómo desea pagar?
Draco entregó su tarjeta personal.
-Vamos, acompáñame -dijo el insistente chico.
-No, dije -le miró de frente cuando el cajero le entregó una bolsa con su compra-, si te acompañe fue porque también quería comprar en esta librería, no por que estuviera entusiasmado con acompañarte.
-Oh, veo -dijo el chico algo desanimado, pero luego sonrió-, lamento haber malinterpretado las cosas -dijo yendo a pagar el libro que se iba a llevar.
-Entonces nos vemos mañana.
Los gemelos corrieron a esconderse, notaron que Draco arrugó el entrecejo mirando a los lados, como si notara que lo seguían, pero luego negó con la cabeza y siguió su camino.
Los chicos lo siguieron por casi una hora, vieron que se desvió de su camino varias veces, entrando primero en un café donde pidió un café y se quedó leyendo un rato el libro que había comprado. Se dieron cuenta que el chico se "devoró" en libro, casi llegando a la mitad. Luego había pasado a una dulcería y había comprado una gran bolsa de golosinas surtidas. Finalmente, cuando, ambos magos perezosos, estaba a punto de rendirse lo vieron llegar a una casa. Era una hermosa residencia, a decir verdad. Una gran casa blanca, adornada finamente con rosas rojas en la entrada y un porche limpio y agradable.
Entonces alguien llamaba a Draco y el chico se giró antes de poner la llave en la entrada. Un hombre alto, igual de rubio que Draco y realmente hermoso se acercó al chico. Draco le sonrió ampliamente y le abrazó. El hombre desordenó los cabellos del menor y luego le sonrió antes de entrar a la casa.
-Merlín, ese hombre es hermoso.
-Ya veo por que Draco es tan lindo -dijo Fred, aun embobado con la imagen del padre de Draco.
-Creo que ya nos debemos ir, ya sabemos donde vive así que podemos volver otro día.
tan poco tiempo -dijo Fred arrugando el entrecejo-, sólo dos semanas.
-Bien, entonces haremos que sea la mejor de las semanas.
…
…
Y no mentía, porque al día siguiente ambos planearon que llevarían a Draco a ese paseo al parque de diversiones del que la hablaron la primera vez que se conocieron.
-Una cita doble -dijo cruzándose de brazo cando fue abordado por los chicos y estos expusieron la idea de ir a una cita con él.
-No suena tan mal cuando lo dices tú -dijo Fred divertido.
-No sé si me darán permiso -dijo negando con la cabeza-, y además les dije que tengo exámenes finales.
-Draco, es sólo un día -insistió George pasando un brazo por el hombro del chico y acercarlo a su cuerpo.
-No seas acaparador, hermano -dijo el muchacho alejando del brazo a Draco para abrazarlo por la cintura, haciendo que el pobre rubio se sonrojara por culpa de ambos.
-Déjenme en paz -dijo alejándose de ambos, poniendo distancia y mirándolos enojado-, no les he dado derecho de abrazarme.
-Algún día tendremos ese derecho, Draco -dijo Fred tomándolo por la barbilla.
Draco atoró su respiración al ver como esa boca se acercaba demasiado a la suya.
-No seas abusivo tampoco -dijo George atrapando a su hermano y abrazándolo-, ¿No ves que asustaras a Draco si sigues así?
Y Draco, internamente, se lo agradeció. No estaba para nada preparado para ser besado por este par.
-¿Y bien, Draco? -preguntó Fred- ¿Iras con nosotros al parque de diversiones?
-Lo haré, pero me dejaran en paz lo que resta de la semana -dijo tratando de ganar algo a cambio, después de todo recién era miércoles y quería realmente tener tiempo para estudiar.
-Está bien -dijo George desanimado-, te cobraría un beso por este tiempo, pero creo que de todas formas te negarías.
Draco los miró mal y terminó por girarse para alejarse a zancadas casi, ese par si que sabía ponerlo de mal humor.
…
…
Para desgracia de los chicos el tiempo pasó como un soplido y ya estaban en su ultimo día en Inglaterra. Por lo menos en la parte muggle.
-Oh, Draco, te echaremos tanto de menos -dijo Fred apachurrando al rubio que solo negaba con la cabeza y le daba golpecitos en la espalda al lloroso pelirrojo.
-Volveremos por Draco, hermano, no tienes que preocuparte -dijo George divertido por la escena que su hermano estaba haciendo.
-¿No se supone que tenían que estudiar para entrar a una universidad estatal o algo así?
-Eso no es un impedimento, Draco -dijo Fred mirándolo a los ojos-, además yo me quería quedar contigo un poco más.
-No lo veo necesario -dijo haciéndose el desentendido, lo cierto es que él también extrañaría a los gemelos.
-Volveremos, Draco -dijo George acercándose a los dos, abrazándolos a ambos, pero dejando a su hermano en medio de ambos y haciendo lo que llevaba tanto tiempo esperando hacer, atrajo a Draco por la nuca y lo besó.
El pobre rubio estaba en las nubes, no podía creer que el idiota de George se hubiera atrevido a besarlo, pero era realmente grato ese beso, por eso cerró los ojos para sentir mejor.
Fred, notando lo que estaba haciendo su hermano también hiso su jugada. Saliendo un poco de entre ambos se empinó un poco para lamer y succionar la clavícula descubierta del rubio para dejar una marca ahí, dejando sus manos en la cintura del chico.
Draco lo sintió y gimió dentro del beso, pero el raciocinio llegó a su cabeza al recordar donde estaban y pese a que estaba oscuro y al parecer no andaba nadie cerca, no se iba a arriesgar, por eso mismo se alejó de los chicos, con una mano en la boca y otra en el área donde le habían hecho esa vergonzosa marca.
-Son un par de idiotas -dijo completamente rojo.
-Pero somo tus idiotas, Draco -dijo Fred antes de ir a casar los labios del rubio, no se iba a ir sin tener su primer beso con el rubio.
Draco se removió en el beso, ya estaba nervioso así que no los dejaría ir más allá.
George veía todo divertido y evitó que su hermano siguiera torturando al pobre Draco sosteniéndolo por el cuello del polerón que andaba trayendo para alejarlo.
-Te echaremos de menos, Draco -le dijo al verlo enfurruñado.
-Volveremos por ti, pequeño dragón.
El rubio a pesar de lo que habían hecho los dos no se enojó con ambos, algo en el pecho le decía que confiara en ellos, pero la idea de tener que elegir entre ambos aun le molestaba.
Este era el adiós entre Draco y los gemelos Weasley, o eso es o que los tres pensaban.
TBC...
