Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 26: Como si fuera posible
El 4 de abril del 2020 será para siempre mi fecha favorita. Ayer, anoche, fue increíble. Cada día con mi vaquero es increíble. Pero hacer el amor como su esposa y él como mi esposo literalmente sacudió mi mundo.
Ni siquiera quiero dejar esta cama hoy, aunque mis clases universitarias comienzan mañana. Tengo la sensación de que no lo conseguiré. Acabamos de casarnos, no podemos apresurar la luna de miel.
De todos modos, creo que tendré que cambiarme a clases en línea para poder vivir en el rancho con mi vaquero y Chip.
Debo decirle a Edward esta idea: que todavía voy a obtener mi título de profesora solo que lo haré desde casa. Nuestro hogar. En el rancho. Honestamente, no puedo esperar a llegar a casa, a dormir en la cama de Edward.
Con ese pensamiento, me acurruco más cerca de Edward y beso el borde de su mandíbula una y otra vez hasta que se despierta y me devuelve el beso. Él rueda hacia mí hasta que estoy de espaldas y se sostiene sobre mí.
—Buenos días, vaquero —saludo, frotando mis manos por su pecho.
—Buenos días, nena —responde, con una voz ronca y muy sexy.
—Acércate —pido, envolviendo una mano alrededor de la parte de atrás de su cuello y tirando de él completamente encima de mí, ni siquiera me importa si me hace difícil respirar. Presiono mis labios contra los suyos, dándole unos cien besos antes de alejarme—. Estaba pensando algunas cosas antes de que decidiera despertarte y contártelas.
—¿Sí? ¿Qué estabas pensando? —Empuja el cabello de mi hombro y se desliza a mi lado, su dedo recorriendo mi clavícula, haciéndome querer hacer mejores cosas que hablar.
—Bueno, mañana mis clases comienzan de nuevo. Pero no puedo ir a la escuela en Washington mientras tú estás en Arizona. Creo que moriría estando casada contigo y no estando contigo, ¿sabes? —le pregunto pero no espero a que responda—. Me voy a transferir a clases en línea y me mudaré a tu rancho y dormiré en tu cama contigo y haremos cenas increíbles por la noche y luego te daré de comer, por supuesto...
Edward se ríe y asiente con la cabeza.
—Me gusta esta idea, Swanie. ¿Tendremos postre después de la cena?
Me encojo de hombros y sonrío.
—O antes…
—¿Sí? —Sus hoyuelos se muestran y me da un vuelco el estómago.
—Claro. Entonces, ¿está arreglado? Me mudaré a River, terminaré la escuela y luego tendremos hermosos bebés, tal vez conseguiremos un amigo para Chip y viviremos felices para siempre.
—Suena como un plan, nena. —Besa mi mejilla y acaricia mi mandíbula—. Me gusta más la parte de hacer hermosos bebés. ¿Quieres practicar?
Mi teléfono suena en algún lugar, pero lo ignoro, girándome hacia Edward y besando sus lindos labios. Sus manos se deslizan hacia abajo y agarran mis nalgas, tirando de mí para que su erección esté presionada contra mí.
Honestamente, no pasa mucho tiempo antes de que esté tan lista que podría explotar. Le digo esto, y él sonríe y me empuja hacia mi espalda, agarrando mis muslos y abriendo mis piernas para que pueda caber entre ellas.
—Me gusta ser tu esposo, Swanie —declara, deslizándose dentro de mí. Él levanta mis brazos por encima de mi cabeza y entrelaza nuestros dedos, empujando suavemente su frente contra la mía.
—Me encanta ser tu esposa —agrego, levantando la cabeza para que pueda darme un beso—. Eres tan caliente, vaquero. —Sus labios permanecen en los míos, no besando, solo respirando mis respiraciones, sus caderas empujando más profundamente, haciéndome sentir mareada y necesitada—. Te amo, todo sobre ti.
—Swanie… —gruñe, lamiendo mis labios, moviéndose más rápido, sus dedos apretando los míos—... eres tan buena, nena.
Inclino mis caderas hacia arriba, mis pies plantados en el colchón, gimiendo cuando él profundiza. Sus labios se deslizan hacia mi mandíbula, besándome descuidadamente mientras me folla más rápido y más fuerte, sin soltar mis manos.
—Vaquero…
—¿Mmm? —murmura en mi oído, sin aliento y caliente.
Me doy la vuelta y beso su mejilla, muerdo su mandíbula, lamo su maldita oreja, realmente me gusta cuando se estremece y gime.
—Necesito una de mis manos —digo, moviendo los dedos.
—¿Te quieres correr, Swanie? —inquiere, soltando mi mano derecha, e inmediatamente la encajo entre nosotros, gimiendo suavemente cuando mis dedos se deslizan contra mí.
Edward se mueve más rápido mientras mis dedos se mueven sobre mí, su respiración caliente hace cosas locas en mi cuerpo. Lo amo así, dentro de mí, y cuando gime profundamente en su garganta, sé que está cerca, lo que me excita como una loca.
Me corro antes que él, pero él se corre después, y cuando terminamos, los sonidos de nuestras respiraciones profundas en el aire, me siento jodidamente increíble y tan enamorada.
Edward levanta la cabeza y besa mi nariz antes de salirse de mí. Nuestras manos izquierdas todavía están unidas, y las baja, apoyándolas en su pecho.
—¿Estás segura de que estás bien dejando la universidad? —cuestiona.
Me pongo de lado y miro su hermoso perfil. Parece tan irreal que sea mi esposo, que hace poco más de dos semanas me estaba volviendo loca en ese avión, él se sentó a mi lado y mi vida cambió por completo.
—No voy a abandonarla —explico—. En su lugar, lo haré desde mi computadora. Escuché que en algunos casos es más fácil aprender en línea. De hecho, estoy un poco emocionada. Ni siquiera tendré que arreglarme. Puedo simplemente acostarme en nuestra cama y hacer mi trabajo. Quiero decir, me hace parecer un poco perezosa, pero bueno...
—Yo no quiero que tengas que renunciar a todo por mí —dice, levantando nuestras manos y besando mis nudillos, esencialmente, solo me derrite en un charco.
—Cállate —regaño, un poco sin aliento, muy locamente enamorada de él—. Quiero vivir en tu rancho y en tu casa. Quiero saber cómo se siente tu cama contigo en ella conmigo. Quiero todo contigo, especialmente la vida en el rancho. Creo que va a ser muy divertido. Y oye, si te apetece, puedes ayudarme con mi tarea.
Se ríe y me mira.
—Yo también quiero todo eso, Swanie. Te daré una vida divertida.
—Está bien —acuerdo, sonriendo a su hermoso rostro.
Frunce los labios y yo ruedo y aplasto los míos contra los suyos, disfrutando cada segundo de la mañana después de nuestra boda con él hasta que mi teléfono suena de nuevo.
—Ugh —gimo en su boca—. Apuesto a que es mamá que quiere reunirse para desayunar.
Edward se desliza de la cama y busca mi teléfono. Deja de sonar cuando lo encuentra, pero me lo trae de todos modos.
—Sí, era mamá. La llamaré para ver dónde quiere reunirse.
—Empezaré la ducha, nena —comenta, y presiono llamar sobre el nombre de mamá, mis ojos en el perfecto trasero de Edward hasta que desaparece por la esquina.
—Finalmente estás despierta —saluda mamá en mi oído.
—Hola, mamá. Lo siento.
—No puedo creer que estés casada, cariño. Edward es hermoso. Esas fotos no le hicieron justicia.
—Realmente es hermoso —concuerdo, sonriendo, con los ojos en el techo—. Es increíblemente perfecto.
—Nadie es perfecto, querida, pero se acerca bastante —explica, haciéndonos reír a las dos.
—¿Todos vamos a desayunar?
Mamá se ríe.
—Bella, es casi la hora del almuerzo.
—¿Qué? —Separo el teléfono de mi oreja y miro el reloj—. ¡Oh! Entonces, ¿almuerzo?
—Hay un lugar de mariscos no muy lejos del hotel...
—Sí, hemos estado allí —digo—. ¿Nos vemos en una hora?
—Hasta entonces.
Colgamos y arrojo mi teléfono sobre la cama antes de deslizarme y unirme a Edward en la ducha.
Su cabello está pegado a su cabeza y su sonrisa es malvada cuando abro la cortina.
¡Santo cielo!
—Ya es la hora del almuerzo —indico, entrando y deslizando mis brazos alrededor de su cintura, mis manos encuentran su camino hacia sus nalgas perfectas y las aprietan—. Si nos damos prisa, tendremos tiempo para hacer el amor en la ducha.
—Está bien, Swanie, puedo ser rápido. —Me levanta y me pega la espalda a la pared.
—Está bien —respondo, pasando mis dedos por su cabello.
—Está bien —repite, deslizándose dentro de mí—. Agárrate, esposa.
Dios mío, me acaba de llamar esposa. ¡Qué jodidamente lindo es eso!
Sonrío y lo rodeo con mis piernas.
—Estoy lista, maridito.
Él sonríe, y luego me da un buen amor en la ducha, y cuando termina y nos secamos, le suplico que me dé sexo en el mostrador del baño. Quiero decir, no tengo que mendigar mucho.
—Mamá dice que nos encontraremos en el lugar de mariscos al final de la calle —comento una vez que estamos en el ascensor. Desafortunadamente, tuvimos que ponernos ropa y salir de la habitación eventualmente.
—Estoy acostumbrado a que solo seamos nosotros, Swanie. Realmente no te quiero compartir.
¡Dios, mi corazón!
—Lo mismo, vaquero. Tendremos nuestro almuerzo y luego estoy segura de que todos volarán a casa. Entonces solo estaremos tú y yo en nuestro largo viaje a casa. No puedo esperar para estar en el camino contigo otra vez, pero solo porque sé que vamos al mismo lugar y nunca tendré que dejarte. O nunca me dejarás. Estás atrapado conmigo.
—No me importa, nena. Quiero quedarme contigo. Eres el amor de mi vida, ¿recuerdas?
—Oh, lo recuerdo —declaro, justo cuando se abren las puertas del ascensor—. Y tú también.
Se ríe y me lleva a través del vestíbulo hasta su camioneta. El trayecto hasta el restaurante es demasiado corto y pronto llegamos al aparcamiento.
—Me gusta tu atuendo —habla, deslizándome por el asiento una vez que salta de la camioneta—. Siempre te ves tan jodidamente bonita, Swanie.
—Solo son pantalones cortos y una camiseta, vaquero —le digo, pero de todos modos me siento cálida y en las nubes.
Se encoge de hombros.
—Sigues siendo bonita.
—Dios, eres tan dulce. Me estás haciendo sonrojar. —Paso un dedo por sus labios y él finge que lo va a morder, haciéndome reír como una tonta locamente enamorada de su vaquero.
—Cállate—se burla, sacándome suavemente de la camioneta—. Vamos a comer. Tengo hambre.
—Yo también. Mi estómago ha estado gruñendo durante la última hora.
—Lo sé —agrega Edward—. Es casi tan fuerte como tus ronquidos.
—Oh, claro —mascullo, poniendo los ojos en blanco pero sonriendo todo el tiempo.
Él guiña todo sexy y abre la puerta. Encontramos a nuestra familia de inmediato y aunque quiero nuestro tiempo de Edward y Bella, me encanta que nuestra familia esté unida y se lleve bien. Me encanta especialmente que la abuela esté aquí para celebrar con nosotros. Sus años son limitados y dijo que quería estar presente en nuestra boda.
Mamá nos ve primero y nos hace señas.
En serio, estoy tan jodidamente feliz que podría gritar, el buen tipo de gritos. No puedo creer que pensé que estaría bien sin que nadie me viera casarme con Edward. Estoy tan agradecida de que nos amaran lo suficiente como para subirse a un avión y sorprendernos.
Este es el mejor fin de semana de mi vida.
—Ahora, aquí está la pareja feliz —exclama la abuela.
Edward besa su mejilla, haciendo lo mismo con Esme y mamá; mamá se ve con los ojos llenos de estrellas. No la culpo en absoluto.
Abrazo el cuello de papá por detrás y beso su mejilla desaliñada.
—Hola, papá —saludo en voz baja.
Me da una palmada en el brazo.
—Hola, Bells.
Edward frota una mano a lo largo de mi espalda cuando pasa, y beso la mejilla de Charlie de nuevo antes de dar la vuelta a la mesa y saludar a mi nueva familia antes de finalmente sentarme entre la abuela y Edward.
—Estás radiante, niña. —La abuela se inclina y susurra, haciéndome reír. Ella acaricia mi pierna antes de volver su atención a mamá y Esme.
Mamá me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa sintiéndome jodidamente mareada.
—¿Estás feliz, Swanie? —pregunta Edward en mi oído.
Giro la cabeza y sonrío.
—Sí. ¿Tú lo estás?
—Sí, nena.
—Bien.
Me da un beso rápido antes de que la camarera se detenga por nuestros pedidos. Edward nos ordena lo mismo que la última vez, y me muero de hambre.
—Entonces, Bells, ¿qué va a pasar con la universidad? —inquiere papá—. No vas a abandonarla, ¿verdad?
—No. Voy a cambiarme a clases en línea. Vamos a vivir en el rancho —explico, llamando la atención de Carlisle. Él sonríe como si estuviera de acuerdo con la idea—. Las clases comienzan mañana, así que llamaré a mi consejero a primera hora de la mañana. No puedo esperar, en realidad. Edward tiene un perro llamado Chip. Voy a adoptarlo. —Carlisle se ríe y Edward aprieta mi pierna—. Estoy pensando que Chip debería tener un amigo de inmediato —le sugiero a Edward—. Tal vez una amiga. Podrían tener cachorros. ¡Eso sería tan lindo!
Edward sonríe.
—Creo que estás haciendo que suene lindo, Swanie.
—Entonces, ¿no a los cachorros?
—Yo no dije que no.
—¿Entonces sí? —pregunto emocionada.
Edward se ríe.
—Seguro, nena.
—Vas a tener las manos ocupadas —le advierte papá a Edward—. Buena suerte.
—¡Papá!
Edward envuelve un brazo alrededor de mis hombros y besa un lado de mi cabeza.
—Creo que voy a disfrutar cada minuto.
Sonrío para mí misma, bueno, todos lo ven, así que les sonrío a todos, sintiéndome tan cálida y cómoda.
—Vas a estar muy lejos —musita mamá.
—Puedes venir a visitarnos. Nosotros también los visitaremos. ¿Sabías que Esme vive en Seattle? Todos podemos planear una visita juntos. Podemos ir al Space Needle. He leído que es divertido. Tienen un restaurante.
—No puedo esperar, cariño —conviene mamá.
Llega nuestra comida y huele increíblemente delicioso. Edward se alimenta solo, lo que simplemente apesta, pero puedo ver que eso es algo nuestro, algo privado.
Sin embargo, compartimos una gran porción de brownie con helado.
Todos tienen un vuelo a casa hoy, y me encantó que vinieran todos, pero ahora quiero mi tiempo con mi vaquero. Es un poco egoísta, pero no me importa.
Nos despedimos en el estacionamiento. Primero le digo adiós a la familia de Edward antes de hablar con mamá y papá.
—Creo que primero nos dirigiremos a Washington. Necesito todas mis cosas.
—Te las empacaré —afirma mamá, dándome un fuerte abrazo—. Te vamos a extrañar como locos, pero estás en buenas manos. Ese chico está loco por ti.
Asiento y le sonrío a papá que pone los ojos en blanco a la manera de papá. Sé que él también está feliz por mí, simplemente no quiere soltarse todavía.
—Te amo, Bells —dice papá, robándome de mamá—. Llámanos si nos necesitas, pero sospecho que estarás bien.
—Yo también te amo —le digo, sin realmente querer soltar su abrazo todavía—. Te llamaré todo el tiempo. Y usaremos FaceTime.
Lo siento asentir antes de soltarme. Ambos le dicen adiós a Edward antes de subirse a su coche de alquiler y partir.
Edward me abraza por detrás y dejo caer algunas lágrimas, felices y tristes. Esto es un poco más difícil de lo que pensé que sería, pero no lo cambiaría por nada del mundo.
—¿Estás lista para irte a casa, Swanie? —pregunta Edward, apretándome suavemente.
—Más que lista —declaro, girándome en sus brazos.
—¿Sí?
Asiento y me pongo de puntillas, besando su barbilla.
—Sí. Me encantó jodidamente nuestro viaje por carretera, vaquero, pero quiero ser tu esposa en tu cama, en tu casa.
—También es toda tuya, bebé.
—No puedo esperar a verla de nuevo —reconozco, rebotando sobre mis dedos de los pies—. De verdad estoy realmente emocionada.
Él sonríe y me besa, y dura mucho tiempo, tanto que mis labios hormiguean cuando él deja de besarme.
—Entonces, vamos a llevarte a casa —enuncia, frotándome el labio con el pulgar.
—Está bien —le digo, sonriendo.
—Está bien —repite, sonriendo con esos malditos hoyuelos.
—Te amo, vaquero.
—Te amo más, Swanie.
¡Como si fuera posible!
Penúltimo capítulo :( pero fue un lindo viaje, Swanie y su vaquero destilan miel.
No olviden decirme qué les pareció ;)
Sarai
