Capítulo 4
Y de nuevo estaban ahí, frente a la puerta de su casa con sus maletas.
-Vamos, hermano -dijo George al ver lo "deprimido que estaba Fred"- no es como si no lo volviéramos a ver.
-Siento que ya lo extraño -dijo Fred soltando otro suspiro.
-¡Chicos, llegaron! -la voz de su hermanita fue la que los recibió cuando abrieron la puerta.
-Hola, Ginny -dijo George cuando la chica se lanzó a abrazarlo.
-Mis niños.
Molly Weasley casi deja caer sus lagrimas al ver a sus dos bebés de regreso. Había sido una verdadera tortura sólo saber de ellos por medio de cartas, que los ingratos mantuvieron en el mínimo de números por semana. Ella hubiera querido recibir una al día, pero tenía que entender que sus niños ya estaban creciendo, como todos los demás que estaban dejando poco a poco el nido.
-Hola, mamá -dijo George abrazando a la mujer que, se notaba, estaba conteniendo las lágrimas.
-Hola, chicos -su padre apareció por la tarde de atrás de la casa, venía con una "radio de automóvil"
-Hola, papa.
-Pasen y descansen un poco, ya nos contaran como les fue en el viaje.
Los chicos fueron interrogados por los tres y hubieran preferido que estuvieran todos, por que sabían que tendrían que repetir la historia nuevamente.
Ni uno de los dos, sin saber por qué, habló de Draco.
La tarde pasó demasiado rápido y finalmente empezaron a llegar todo. Su hermano Ron y Ginny entrarían a Hogwarts al día siguiente.
-Ron llegará en un rato con Harry.
-¿Dónde andan?
-Quizás donde -dijo Ginny alzándose de hombros-, desde que Harry se hizo pareja de Snape que nuestro hermano anda con celos porque su amigo lo deja de lado -dijo haciendo gestos de comillas con los dedos.
Los gemelos se miraron una vez entre ellos y luego a su pelirroja hermana.
-Disculpa, pero creo que escuchamos…
-Mal -terminó de decir George impactado.
-Oh, es cierto, ustedes no saben -dijo Ginny divertida-, Harry por fin logró que el profesor Snape lo aceptara como pareja.
-El pobre hombre sufrió los acosos de Harry por todo este tiempo -dijo la matriarca negando con la cabeza.
-¿Por qué hablan de mi cuando no estoy? -dijo el moreno llegando con Ron. Divertido por la cara impactada de los gemelos.
-Oh, querido, es que estuviste muy implacable con el pobre Severus.
-Bien, pues sabía que caería -dijo divertido abrazando a los gemelos- ¿Cómo les fue en el viaje?
-No vas a liberarte…
-De contarnos cada detalle.
El moreno sonrió ante esto, escuchando el bufido de su amigo a su lado.
-Ante de todo tienen que ir a la cama, mañana tienen que estar los tres en la estación y no quiero retrasos -dijo la matriarca enviando a la cama a sus hijos e hijo adoptivo.
-Bien, pero igual le sacaremos la verdad a Harry
…
…
Los chicos estaban impacientes por saber cada noticia de su pequeño hermano adoptivo, desde que Harry se hubiera unido a la familia hace once años, que siempre fue su "hermano favorito" a pesar de que el chico conservara el apellido de sus padres.
Así que, como buenos hermanos mayores, tenían que investigar, por lo mismo dejaron que pasara sólo una semana antes de ir a averiguar como fue que Harry conquisto a un hombre que le doblaba la edad por mucho.
Se escabulleron por los pasillos del colegio y habían sido muy buenos, pero entonces, cuando creyeron que nadie los había descubierto, un carraspeo los hizo girar.
-Creí que me había desecho de ustedes dos el año pasado.
Los chicos sonrieron de lado, obviamente nerviosos de que fueran a ser echados del colegio sin haber logrado su principal objetivo.
-Sólo veníamos a ver a nuestros hermanos… -dijo George
-Queríamos asegurarnos qué están bien… -siguió Fred.
-Y podrían decirme ¿Qué podría pasarles a sus hermanos de malo? -preguntó el hombre cruzándose de brazos.
-No sé, profesor, puede haber…
-Magos malos por ahí afuera.
-Por favor -dijo resoplando- el único "mago malo" que existe es Grindenwald y está en Azkaban.
-Bueno, profesor Riddle, uno nunca sabe…- dijo George inocente.
El apuesto profesor de DCAO los miró angostando los ojos, estos eran los peores de los Gryffindor que conocía, menos mal que ya no tenía que darles clases.
-Saben que tendré que informar al director de esta irrupción en el castillo ¿verdad?
-Por favor, no le diga…
-Sólo hablaremos con nuestros hermanos y nos vamos.
El hombre, suspirando los miró antes de asentir, estos mocosos eran un dolor de cabeza cuando le llevabas la contraria. Menos mal que ya no los vería más.
-Vamos -dijo caminando y los chicos lo siguieron.
-¿A dónde vamos?
-Tengo entrenamiento con el Señor Potter a petición del director, así que sus "hermanos" están a donde vamos.
Ambos chicos se miraron ¿Que es lo que le enseñaría de especial el profesor Riddle a Harry?
Cuando llegaron al salón de duelos Harry, Ron y Ginny estaban ahí, en compañía de Neville Longbottom y Hermione Granger.
-¿Fred, George?
-Hola, Chicos -dijeron levantando las manos.
-¿Qué hacen aquí? -preguntó Ginny.
-Bien, queríamos saber de ustedes…
-No pueden prohibirnos saber que es lo que pasa con nuestros hermanitos.
-Sí se puede -dijo Ron-, porque estamos en clases.
-Apropósito ¿Porque las clases especiales?
-Harry quiere ser Auror y para eso tiene que pasar una prueba de Oclumancia para ser novicio -dijo Ginny.
-Y como el mejor en la materia ahora es su "pareja" dijo que no lo va a entrenar -dijo Neville.
-Entonces le cargaron el muerto al profesor Riddle -dijo Hermione, negando con la cabeza.
-Bien, será mejor que partamos con esto lo antes posible -dijo el profesor llamando a Harry al centro y sentándolo en una de las sillas del lugar, todos los demás estaban expectantes, nunca, ningún alumno, había demostrado tener el poder para que en la academia de Aurores le permitieran ser novicio, pero el chico tenía una gran fuerza, muy pocos sabían porque, entre esos el director, la pareja del chico y el profesor que tenía en frente-, lanzaré sobre ti un potente hechizo, señor Potter, y tendrás que repelerlo con todas tus fuerzas.
El chico asintió, entonces el hombre le apunto. El primer recuerdo del chico era de su cumpleaños en compañía de sus hermanos, otros más de pequeño cuando vio por primera vez a Molly y Arthur el día que se hicieron sus tutores, más atrás eran recuerdos extraños de personas que no conocía, pero que le miraban con algo de temor, entonces el llanto de una mujer que le besaba la frente y un hombre de jafas que le daba la bienvenida al mundo.
El profesor Riddle salió de la mente del chico agotado, vio muchos recuerdos que no quería ver, entre esos, el peor de sus pecados, la segunda vez que se tiñó las manos de sangre en un momento de completa locura, un momento en el que no era él, si no una voz en su cabeza que le decía que la humanidad sin magia debía perecer para que los magos sobrevivieran. Una voz que lo obligó a separarse de quien más amaba.
Harry respiraba agitado y sudaba a mares.
-Tranquilo, Potter -dijo el hombre entregándole un vaso de agua.
-Esos fueron… recuerdos.
-Sí, pude navegar en tu cabeza sin ningún problema, la idea es que me sacaras de ahí.
-No sé cómo…
-Yo te enseñaré.
Los que estaban en el lugar estaban impactados, mucho más los curioso gemelos.
-¡Eso fue genial! -dijo George- ¿Por qué nunca nos lo enseñó?
-¿Por qué debería?
-Vamos, profesor, esto es lo más genial que vimos antes -dijo George, realmente interesado en el tema. No sabía porque, pero la idea de ahondar en los recuerdos y la mente de la gente se le hacía altanamente sugerente-, Por favor, enséñeme -todos los ojos de los que estaban en la sala se pegaron en él. ¿De dónde nació la idea a George de que podía manejar la oclumancia?
El profesor Riddle lo miró con cautela, pero el chico estaba ilusionado.
-Te daré mi respuesta luego, Weasley -dijo resignado, para luego girarse a Harry-, ¿Listo para otra ronda, Potter?
Harry no sabía si estaba preparado, pero asintió.
…
…
Lucius veía a su hijo y como este suspiraba mirando por la ventana. Sonrió de lado antes de ir a la cocina y servir dos tazas de café para ir con Draco.
El muchacho saltó en su lugar cuando una taza humeante fue puesta a su lado y su padre se sentaba frente a él.
-¿Será posible saber que te tiene tan melancólico, hijo?
Draco lo miró y se mordió el labio, no sabía en realidad como se sentía, si era o no melancolía como su padre lo decía, pero ciertamente estaba raro, hasta él mismo lo notaba y le aterraba darle nombre a esa sensación.
-Los gemelos se fueron.
-Oh, veo -dijo tomando de su café para ocultar su sonrisa, movió su cabelló a un lado y se sentó por completo en el sitial- ¿Y eso es bueno o malo?
-No lo sé -dijo decaído.
-Así que te gusta alguno de ellos -dijo el rubio mayor en comprensión.
-Ese creo que fue el problema desde un inicio -dijo angustiado- ¿Cómo me puede gustar alguien al punto de extrañarlo en menos de dos meses?
-El amor es fuerte, hijo -dijo mirando-, lo bueno es que esos chicos se fueron, quizá, cuando regresen, ya estarás más claro en tus sentimientos.
-¿Y si no regresan? -había sonado tan lastimero y él no era así.
-¿Cómo no regresar por ti, Draco -dijo acariciado la mejilla de su hijo- Nadie debería dejarte de lado si te ama…
-¿Papá? -preguntó al ver como la mirada de su padre se perdía por un momento.
-No es nada, tú sólo ten fe de que regresara… espero que para ese entonces ya decidas cual te gusta -dijo antes de besar su frente y volver a su computador. Los negocios llamaban.
Draco se quedó mirando la ventana, era justamente eso lo que temía, porque sin saber cómo, se enamoró de los dos.
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TBC
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N/A: No me ataquen... jajajajajaja. Nos vemos la proxima semana. los amo!
