Capítulo 7
El silenció en la sala podía ser roto sólo por un cuchillo, pero Riddle no era alguien de mucha paciencia para ser honestos.
-¿Entonces? -preguntó el hombre- háblenme de Draco -pidió a los chicos, que se miraron entre sí.
-Usted lo vio en mi cabeza -dijo George- es un chico espectacular.
-El mejor de su escuela…
Los adultos veían con cierto grado de diversión como los ojos de los gemelos brillaban al nombrar las cualidades del niño.
-Le gustan los juegos de adrenalina.
-¡Oh por Merlín! -dijo Fred riéndose- Ama las serpientes.
Riddle sonrió de lado, mientras seguía escuchando a los chicos.
-Vive sólo con su padre, cree que su madre murió durante su parto.
-Seguramente le dijo eso para que no preguntara -dijo Molly emocionada.
-¿Qué piensa hacer, profesor? -preguntó George.
-Ir por ellos, por su puesto.
-¿Pero y si no quiere regresar? -preguntó Arthur- Recuerde que él no sabe nada de lo que pasó después. Quizás, si se enteró de algo, crea que usted murió.
Tom lo había pensado también, pero no podía aguantar las ganas de ver a Lucius nuevamente.
-Ya veré como lo hago -dijo poniéndose de pie- ¿Cuento entonces con su discreción?
-Claro que sí, suegro -dijo Fred, viendo divertido como la ceja izquierda de Riddle se movía errática.
-Por Draco lo que sea -le apoyó su hermano.
El hombre no dijo nada más, aun no estaba seguro de nada, pero ciertamente imaginar a su hijo, su pequeño y hermoso hijo con alguno de esos dos le hacía revolver el estómago.
…
…
Lucius vio desde la puerta de la habitación a su hijo dormir plácidamente, así que cerró con cuidado de no despertarlo y fue a su misma habitación. Suspiró con cansancio, pese a no tener un trabajo exigente ni agotador, el estar tanto tiempo frente a un computador le hacía doler la espalda y los ojos. Así que se relajaría con un baño mágico.
Irónicamente este no tendría nada que ver con la magia. Un poco de burbujas, una copa de Champagne, música suave, clásica.
Media hora después salió del baño completamente relajado.
Se acostó y desde la ventana vio la luna. Los recuerdos le atacaron entonces.
Hacía frio esa noche, los ataques de los Mortífagos no habían sido letales, por que el Lord estaba a la búsqueda de algo. Algo que nadie sabía.
Lucius esperó a que la reunión terminara y que todos se fueran. El mismo Lord estaba frente a él. Lucius se acercó con la cautela de un felino hasta llegar frente a este y con suma delicadeza quitó la capucha negra que cubría la cabeza del hombre, para dejar a la vista la atractiva cara de su amante.
Voldemort lo tomó por la cintura y lo alzó hasta su "trono".
-Mi reina -dijo oliendo los largos y delicados cabellos rubios antes de besarlo con fervor.
Poco a poco las túnicas fueron dejando sus cuerpos. El Lord uso su varita para conjurar un lugar más cómodo para hacer el amor a amante.
Su bello Lucius, el mago más hermoso y poderoso. Un orgulloso pureblood. El que traía en su vientre a su primer hijo.
Voldemort besó con devoción el vientre de su pareja, esa pequeña protuberancia que albergaba a su hijo de cuatro meses.
-Mi Lord -le llamó entre gemidos y el hombre lo complació besándolo en la boca.
Lucius se sentó de golpe y corrió al baño a lavarse la cara. No podía pensar en eso. No ahora ni nunca. Era el pasado. Uno que dejó atrás por su hijo y que le había arrancado el corazón de tajo.
Trato de dormir nuevamente, aun con las lágrimas cayendo por sus ojos.
…
…
Tom estaba parado en la esquina, oculto a la vista de cualquiera, pero con una vista privilegiada de la casa donde los gemelos le dijeron que vivía Lucius y Draco.
Las manos le empezaron a temblar cuando lo vio salir de la casa.
¡Merlín! Su hijo realmente era hermoso.
Su estomago se estrujó al verlo caminar con la gracia que sólo los Malfoy tenían.
-Bien, profesor -dijo Fred a su lado, casi haciéndolo saltar, había olvidado que los gemelos vinieron con él.
-Nosotros distraeremos toda la tarde a Draco para que usted pueda hablar con su papá.
-No hagan nada indebido -dijo apretando los dientes, al ver las miradas lujuriosas de ese par sobre el cuerpo de su hijo que se alejaba.
-No lo haremos, tranquilo -dijo Fred quitándole importancia.
-Esto es enserio -dijo mirando a ambos-, no podrán un dedo encima de Draco.
-Tranquilo, profesor -dijo George-, no le haremos nada a su bebé.
Tom apretó los puños, pero nada pudo decir al ver como el par "desaparecía"
Tomó aire y caminó en dirección a la casa. No sabía como reaccionaria Lucius al verlo. Estaba nervioso, no quería que huyera nuevamente.
Se paró frente a la puerta y golpeo. Escuchó los pasos acercándose.
-Olvidaste las llaves…
Lucius Malfoy se quedó congelado en la puerta de su casa al ver quien estaba frente a él.
-Hola Lucius.
Entonces todo se vino a negro para el rubio.
…
…
Draco no podía sonreír más cuando los vio parados frente a su escuela. Mientras Fred se apoyaba con el codo en el hombro de su hermano, queriendo pareceres casuales. Se acercó rápidamente antes de que el par de idiotas se atreviera a decir o hacer algo.
-¿Qué hacen aquí?
-Se dice "hola, amor", Draco -le dijo Fred guiñándole un ojo, haciendo sonrojar al muchacho.
-Idiota -dijo apenado.
-Te echábamos de menos…
-Así que decidimos venir por ti…
-Tenemos que decirte algo importante, Draco, pero no aquí.
El pequeño rubio se mordió el labio, no estando seguro de ir o no con los gemelos, después de todo aun tenía clases. Pero, en honor a la verdad, él también los había echado de menos, así que pensó que un día que no asistiera a clases no sería un problema.
-Así que… ¿A dónde vamos?
Los gemelos sonrieron de lado y tomaron cada uno un brazo del chico para irse de ahí. Llegaron a un parque, miraron que alrededor no hubiera gente. Después de todo era la hora en que la gente estaba en sus trabajos o los chicos en clases.
-Draco, hay algo que no te dijimos la primera vez que nos vimos -dijo Fred, tomando las manos del muchacho que le miraba arrugando el entrecejo.
-De donde somos… lo que somos.
-No entiendo.
-Somos magos, Draco.
…
…
Tom había cargado el cuerpo desmayado de Lucius a dentro de la casa y había manejado dejarlo con cuidado en el sillón de la sala. Lo contempló con cuidado e hiso a un lado unos cabellos para ver el rostro despejado de aquel a quien había amado desde el momento en que lo vio.
Sabiéndose un mal hombre se agachó para tomar entre sus labios los del durmiente. Lo hiso con cuidado para no perturbarlo, pero necesitaba probarlo nuevamente.
Se separó de su amado y empezó a ver el lugar donde vivían, sonrió de lado al ver el toque aristocrático de los Malfoy hasta en las más pequeñas cosas. Detalles que nadie notaría, pero que un ojo experto podría detectar. En la sala había cuadros de pintores de renombre en el mundo de la magia, seguramente estaban bajo algún hechizo o protegían la casa. En la chimenea que estaba completamente sellada -imaginaba que para impedir visitantes mágicos- había fotos de Draco desde su infancia. Sonrió al ver que era una copia exacta de su amante a lo largo de los años.
Entonces un gemido lo hizo despertar. Lucius estaba reaccionando. Era hora de la verdad.
TBC...
