Capítulo 9

Draco y los gemelos se la pasaron de ahí para allá, pero lo primero era "disfrazar" a Draco para que pasara desapercibido para los demás magos que caminaban por el callejón. A pesar de eso no querían llamar la atención de los demás, así que con sigilo se dirigieron a una tienda de túnicas de segunda mano y mientras uno distraía a la dependienta, el otro ayudaba a Draco a escoger una túnica.

-Esta te quedaría hermosa -dijo George al oído del rubio, lo que acarreó un furioso sonrojo por parte del chico.

-No soy muy fan del rojo -dijo meditándolo.

-¿Qué tal esta? -dijo Fred enarcando una ceja.

-Oh, esa es muy bella.

Los gemelos sonrieron entre ellos, parece que la sangre del profesor Riddle tiraba mucho más en Draco, después de todo, si el profesor fue heredero de Slytherin, Draco lo sería ahora. El verde era su color, definitivamente.

-Llevaremos esta, entonces -dijo George yendo a pagar.

-Ey, yo la pagaré -dijo Draco, después de todo el tenía su propio dinero.

-Draco, ven -le dijo Fred llamándolo a un lado- a no ser que saques una bolsa de monedas de oro o piedras preciosas, no creo que te vendan esa túnica -dijo divertido.

Draco hizo un puchero y se cruzó de brazos.

-Esta bien -dijo en voz alta.

-Puedes pagar las palomitas del cine para la próxima.

-¿Qué cine? -preguntó mientras George lo guiaba a los probadores para que se fuera con la ropa puesta.

-Al que iremos cuando tengamos nuestra cita.

Los sonrojos de Draco agradaban a los chicos, por eso gustaban de molestarlo.

Los gemelos quedaron maravillados y fascinados ante la imagen de este hermoso adolescente "muggle" con túnica de mago. Draco parecía brillar con esa ropa.

-¿Qué tal?

-Perfecto -dijeron al unisonó.

Draco sonrió prepotente, sabía muy bien lo que pasaba por la caliente mente de esos dos.

La siguiente parada, luego de empequeñecer las cosas de Draco fue ir a una tienda de dulces que amaban, compraron otro par de cosas y ante la insistencia de Draco, fueron a cambiar dinero muggle por galeones. Los duendes miraron con suspicacia al hermoso muchacho, pero no comentaron nada, como siempre.

-Bien, Draco, aquí esta tu dinero -dijo Fred entregándole una pequeña bolsa con piezas de oro.

-Entonces… ¿Puedo comprar ahora? -preguntó emocionado.

-Lo que quieras, pero que no levante sospecha entre los muggle.

-¿Muggle? -preguntó extrañado.

-Personas no mágicas.

-Es así como los llamamos.

-Ya veo. Como yo.

Los gemelos se miraron entre sí, aun no sabían si Draco era Squid o no, aunque hasta el momento no había presentado ningún tipo de muestra mágica.

-Claro -dijeron para no parecer más raros de lo normal ante el chico.

Lucius estaba sentado nuevamente, Tom lo tenía abrazado contra su cuerpo, recargando la cabeza de este en su pecho.

-Ha pasado tanto tiempo, mi Lord.

-Ya no soy el Lord oscuro, mi amor -dijo divertido apretándolo contra su cuerpo, la cintura de Lucius seguía tan estrecha y seguía amoldándose a su cuerpo como un guante.

-Creo que era la costumbre, Tom -dijo sonriendo de lado.

-Te necesito a mi lado, mi amor -le dijo susurrando a su oído.

-No creo que sea prudente -dijo negando con la cabeza- Draco está acostumbrado a esta vida.

-¿Draco sabe de la magia?

-Nada -dijo negando con la cabeza-, nunca me atreví a decirle algo. Es un chico tan curioso, pero también es orgulloso, no sé como reaccionaría ante algo como esto. Una verdad tan grande.

-¿Entonces cómo? -preguntó- ¿Draco es un Squid?

-Claro que no -dijo sonriendo- es un mago poderoso, es nuestro hijo después de todo, pese a su sangre mestiza, no tiene comparación.

-¿Cómo lo has hecho entonces? -preguntó intrigado.

-Cuando era pequeño tuvo un par de accidentes mágicos que le dejaron agotado, me esforcé en mi mentira y decirle desde muy niño que tenía una rara enfermedad, que debía tomar remedios a diario…

-Inhibidores de magia -dijo abriendo los ojos. Lucius sí que era astuto.

-Así es -dijo suspirando- al principio me dolió, el brillo de mi bebé se perdió en cuanto le di la primera pócima. Fue como perder su esencia.

-Entonces devolvámosela -dijo Tom poniéndose de pie y haciendo que Lucius se pusiera de pie también.

-Mi hijo es algo más difícil de tratar de lo que puedes imaginar -dijo negando con la cabeza-, dame tiempo… tengo que encontrar el momento preciso.

-Te daré todo el tiempo que necesites, pero sólo te pido que me permitas verlo, aunque sea a la distancia.

-No puedo negarte eso… es tu hijo.

Tom sonrió al escucharlo, acercó a Lucius para besarlo nuevamente.

-Te extrañé tanto -dijo el rubio aferrado al pecho de su amor- cada noche soñaba contigo, con que vendrías por nosotros, que ahora que es verdad siento que es un sueño.

-Pues no lo soy, Lucius -dijo tomando su rostro.

-Aun no entiendo cómo nos encontraste -dijo suspirando sobre los labios del su amor-, estoy seguro de que no dejé nunca salir mi magia.

-Bien… eso es por culpa de un par de molestias -dijo casi gruñendo.

-No comprando.

-¿Sabes de los gemelos que están rondado a nuestro hijo?

-Sí, Draco me dijo algo de ellos -dijo arrugando el entre cejo.

-Bien, pues a esos gemelos tú los conoces, Lucius, o por lo menos escuchaste de ellos hace mucho tiempo -dijo sin estar feliz con el hecho.

-¿Cómo podría conocerlos?

-¿No viene a tu mente una familia con muchos hijos… pelirrojos… Gryffindor desde la cuna…?

-George y Frederick Weasley -dijo abriendo los ojos impactados. Claro que conocía esas descripciones, después de todo y pese a todo, los Weasley eran una de las pocas familias Pureblood que aun existían en su tiempo en el mundo mágico.

-Sí, bien… ellos están enamorados de Draco -Lucius arrugó el entre cejo-, imagino que la idea no te gusta.

-Lo que no me gusta es que Draco también gusta de ellos, pero no sé de cual.

Ambos adultos suspiraron ante el peso de sus descubrimientos.

TBC...