Capítulo 10
Draco suspiró por tercera vez en el día, hace dos semanas que se había enterado de que la magia existía, no como en una película o programa de televisión. La magia era real, lo había visto de primera mano con los gemelos y pese a todo ellos le dijeron que irían a verlo pronto para llevarlo a otros lugares mágicos, más se estaban demorando demasiado
¡Quería ver más cosas!
-Joven White, lamento que mi clase sea tan aburrida -dijo el profesor, al ver como el joven seguía mirando por la ventana.
-Lo lamento, profesor -dijo el muchacho-, estaba pensando en el tema para el trabajo que debemos entregarle la próxima semana -obviamente no iba a quedar mal con el profesor.
-Entiendo su entusiasmo, joven, pero en este momento ponga atención a la clase, lamentaría que bajaran sus calificaciones -le dijo el decano, después de todo, Draco tenía el mejor rendimiento en todo el colegio.
-Por supuesto, profesor.
Tenía que dejar de pensar en los gemelos, por lo menos por un rato.
…
…
-¡¿Qué demonios fue lo que hicieron?!
Los gemelos estaban estratégicamente escondidos tras el director Dumbledore, mientras el profesor Riddle los apuntaba con su varita.
-Tom, baja tu varita, por favor -dijo el director, divertido por toda la situación.
-Se atrevieron a traer a Draco al callejón Diagon sin la autorización de sus padres -dijo molesto-, se supone que Lucius buscaría el mejor momento para decirlo a nuestro hijo.
-Bien, no es como si le hubiéramos dicho que probablemente él también era un mago.
-Ni mas faltaba -dijo el profesor dando vueltas por el despacho.
Habían seguido con el entrenamiento de George, divertido se dio cuenta de que el chico intentaba con todas sus fuerzas el levantar sus barreras para que no viera nada, entonces, en un descuido pudo ver lo que hicieron hace semanas cuando él se encontró con Lucius. Lo habían llevado al mundo mágico, le revelaron que eran magos, lo habían dejado comprar artículos mágicos. ¡Merlín! Draco no podía utilizar esas cosas aún.
-Iré a hablar con Lucius, al parecer ustedes decidieron lo más rápido que sus pequeños cerebros pusieron maquinar.
-Nos ofende, profesor -dijo Fred herido.
-Ni una palabra más, Weasley -dijo molesto-, no los quiero ver cerca de Draco.
-Ey, eso no -dijo George, asustado de que fuera a ser verdad-, nosotros sólo queríamos hacer feliz a su hijo -dijo parándose derecho.
-Pues actuaron impulsivamente.
-Por favor, profesor, no se moleste con nosotros -dijo Fred-, sólo queremos estar con Draco, no le queremos hacer daño.
-Lo dejaron tener artículos mágicos. Artículos que seguramente está ocultando de su padre.
-Pero no son peligrosos.
-Eso es lo que me molesta de ustedes -dijo mirando a ambos-, se toman todo a la ligera y Draco puede correr verdadero peligro. Una de las cosas que le dejaron comprar es un gira-tiempos ilegal -a esas alturas, hasta el profesor Dumbledore parecía preocupado- ¿Se dan cuenta de lo que pasaría con mi hijo si llegara a utilizarlo?
-Le dijimos que no jugara con esas cosas si no estaba con nosotros -dijo Fred asustado.
-¿Y de verdad creyeron en un chico muggle de quince años? -preguntó caminando a la chimenea.
-Por favor, déjenos ir con usted -dijo George-, prometemos no decir nada, sólo queremos ver que esté bien.
-Si no nos lleva con usted buscaremos la forma de llegar a Draco, profesor -dijo Fred decidido.
-Llévalos contigo, Tom -dijo el director-. Es hora de que los Malfoy regresen al mundo mágico.
Tom no estaba seguro, pero era verdad, Draco confiaba en los gemelos.,
-Bien, pero no dirán absolutamente nada mientras estemos allá.
-Lo juramos -dijeron ambos.
-Lo digo enserio. Una palabra y los maldeciré -esto se estaba demorando y tenía que asegurarse de que Draco estuviera a salvo.
Los gemelos se estremecieron, aun recordando lo que fue en el pasado su ex profesor.
…
…
Draco estaba en la sala de su casa con su padre, estaban tomando té cuando la puerta fue golpeada con fuerza y prisa. Ambos rubios se miraron y Lucius fue a la entrada, quedando impactado al ver ahí a Tom.
-¿Qué… qué haces aquí?
-¿Draco está bien? -preguntó el ex Lord.
-Sí -dijo negando con la cabeza -¿Qué está pasando? -preguntó al ver atrás de su antiguo amante a los gemelos.
-Draco tiene un gira-tiempo ilegal escondido de ti. Los gemelos le permitieron comprarlo
Los colores se le fueron de la ya pálida piel del mayor, ni siquiera se le pasó por la mente el cómo había adquirido eso su hijo, por el momento. Casi corre a donde su hijo estaba, pero este venía en camino.
-¿Papá? -preguntó y luego se congeló en la entrada al ver a los gemelos.
-¡¿Dónde lo tienes, Draco?! -preguntó Lucius sosteniendo a su hijo de un brazo- La cosa que los gemelos te dejaron comprar.
-¿Qué cosa?
-El reloj de arena dentro de dos círculos móviles.
Draco abrió los ojos, ¿Cómo era posible que su padre supiera de esas cosas?
-No sé de qué…
-¡No me mientas, Draco! -dijo más nervioso que enojado- ¡Eso es muy peligroso para ti!
-Papá, me lastimas -dijo al sentir el agarre feroz en su brazo.
-Lucius… calma -dijo Tom, poniendo una mano sobre el hombro del rubio.
-Draco -dijo mirándolo luego de soltar el aire y el agarre en el brazo de su hijo-, lo lamento, no quise lastimarte, pero esos artículos que tienes son peligrosos…
-¿Cómo sabes de ellos? -preguntó arrugando el entrecejo. La descripción de ese articulo que le llamó la atención, fue precisa a lo que su padre dijo.
-Te diré todo, pero muéstrame donde lo escondiste.
Draco, mordiéndose los labios, fue hasta su bolso, de a dentro sacó una pequeñísima bolsa de dónde sacó el gira-tiempo… y cuatro libros, una bola de cristal y una fotografía mágica donde salía con los gemelos.
Tom, temeroso de causar un accidente, sólo le quito de las manos el gira-tiempo, lo demás era bastante inofensivo.
Lucius suspiró. No podía ser verdad. Draco ya conocía de la magia.
-Tenemos que hablar -dijo Tom, mirando intensamente a Lucius.
Draco no sabía quien era el hombre que trataba con tanta familiaridad a su padre, pero no le gustó, después de todo, era muy celoso de su papá.
-Bien, sentémonos -dijo caminando a la sala, siendo seguido de los otros cuatro hombres.
-¿Papá… como sabes de la magia?
-Eso debería preguntarlo yo -dijo el rubio mayor, pero luego miró mal a los gemelos-, pero supongo que la presencia aquí de Frederick y George es la respuesta a esa pregunta.
Los gemelos bajaron la cabeza apenados, no pensaron que causarían tanto problema con su pequeño dragón.
-¿Cómo es que sabes de ellos? -dijo Draco poniéndose de pie- ¿Y por que ustedes parecen saber algo que yo no? -dijo mirando a los pelirrojos.
-Ellos no están autorizados a decir nada, Draco -dijo Tom- serán severamente castigados si llegan a abrir la boca -dijo mirándolos de manera amenazante.
-¿Cómo sabe mi nombre?
-Hijo, toma asiento -dijo Lucius con tono calmado, no quería que Draco se asustara con todo lo que estaba pasando.
-¿Qué está pasando aquí, papá?
-Supongo que no saco nada con decirte que la magia no existe -eso hizo que los ojos de Draco se abrieran por completo.
-Sabes de la magia….
-Soy un mago, hijo… como todos los que estamos sentados aquí.
Draco miró a los gemelos que asintieron y al hombre que estaba junto a su papá.
-Eso es una locura -dijo negando con la cabeza-, eso me incluiría a mí y yo no soy…
-Sí lo eres, hijo -dijo Lucius- Eres un mago.
-No puede ser… yo no hago las cosas que hacen los gemelos ¡Tú tampoco!
Lucius se puso de pie y caminó hasta la chimenea de dónde sostuvo un retrato de Draco de cuando era bebé, tras este desprendió una pequeña bolsa, similar a la que tenía Draco en su bolso hace un momento y de ella sacó una varita.
-Expeto patromun -dijo con elegancia.
Draco vio impresionado como, de la punta de la varita que su padre sostenía aparecían hermosas luces y formaban una gran serpiente que le rodeó con cuidado. Pasó la mano por el animal, pero era como tocar nubes, pues se evaporó en el instante. Los gemelos estaban igual de impactados, ese hechizo tenía un nivel avanzadísimo, ni los alumnos de séptimo lo sabían o aprendían en Hogwarts por su complejidad, y el padre de Draco lo invocó como si nada.
-¿Me mentiste toda mi vida? -dijo arrugando el entrecejo. Toda su vida no era más que una mentira.
-Debía protegerte, Draco… no lo entenderías ahora, tengo mucho que contarte.
-¿Y a mamá? -preguntó poniéndose de pie enojado- ¿A ella también le mentiste con todo esto?
-Eso es otro tema importante, hijo -dijo mirando a Tom, no sabía como tocar el tema sin lastimar a su hijo.
-Lucius es tu madre, Draco -dijo Tom mirando al adolescente que le miraba como a un loco- fue él quien te dio a Luz.
-Eso es ridículo…
-¿Cómo la magia? -le interrumpió el mayor. Veía como el niño negaba con la cabeza, pero sabía qué si no hablaban ahora con la verdad, Draco lo resentiría aun más-. Draco… Lucius es tu madre, él te trajo al mundo… y yo soy tu padre.
El pequeño rubio miró a su padre y al desconocido, luego a los gemelos.
-Están tratando de tomarme el pelo -dijo negando con la cabeza-. No tengo por que ser su payaso -dijo caminando a la salida.
-Hijo, ven aquí.
-¡No! -dijo el muchacho furioso apuntándolo con el dedo- ¡No quiero verte, ni que me hables¡ -dijo tomando su bolso y corriendo a la entrada, afuera pasaba un taxi y lo abordó, sin que los otros le pudieran detener.
-¡Draco!
TBC...
