Capítulo 11
En la calle quedaron Tom, Lucius y los gemelos.
-Será mejor que lo dejemos solo por un momento -dijo Lucius al ver el taxi alejarse.
-¿Crees que estará bien? -preguntó Tom acariciando el brazo del rubio.
-Draco es fuerte… pero esto es demasiado para él -dijo negando con la cabeza, al girarse, se topó con la cara de los pelirrojos, a punto de largarse a llorar- ¡Y todo es por su culpa!
-¡Lo lamentamos mucho! -dijeron, había sido terrible para ellos el hacer caso al profesor Riddle y no hablarle a su rubio hermoso en todo el rato que estuvieron frente a él. Además, que todo eso fue su culpa al haberlo llevado al callejón antes de tiempo.
-Será mejor que regresen a su casa, muchachos -dijo Riddle.
-Por favor, queremos ayudar en algo -dijo Fred.
-Lo que sea.
-Bien, para la próxima, no aparezcan en la vida de mi hijo -dijo el rubio molesto entrando a la casa y cerrando la puerta de golpe. Lo que más temía se hacía realidad ante sus ojos y no podía hacer nada para remediarlo.
-Lucius -le dijo Tom a su espalda, una puerta común y corriente no era nada contra él.
-¿Qué haré si algo le pasa a mi hijo?
Tom abrazó con fuerza a Lucius, no podía imaginar el dolor que estaba pasando en este momento. Lo abrazó con fuerza contra su cuerpo, queriendo transmitir toda la fuerza que tenía para el hombre que amaba.
…
…
Los gemelos regresaron a su casa con la cabeza gacha, lo habían arruinado todo.
-Chicos -llamó su madre, nerviosa por saber que había pasado. Lo ultimo que supo de ellos es que el iban a clases con Tom Riddle, pero eso había sido hace muchísimas de horas.
-Lo arruinamos, mami -dijo Fred abrazando a su madre.
-¿Qué hicieron, hijos? -preguntó preocupada.
-Cometimos un error con Draco… ahora él sabe que es hijo del profesor Riddle… su padre es mago y Draco también, por lo menos, eso dijo su madre.
-Oh, niños -dijo abrazando ahora a George que también se unió al abrazó. Podía notar lo lastimados que estaban sus hijos con todo esto.
…
…
-Pasa -dijo el chico en la puerta del complejo de departamentos a donde fue a parar.
-Gracias -dijo Draco-. Lamento mucho molestarte a estas horas, Spencer.
-No hay problema -dijo cerrando la puerta, no viendo nadie llegando con Draco.
Decir que esto le pareció raro, no era para menos. Draco era uno de sus amigos. Un tanto solitario, pero inteligente, fue por lo mismo que se llevaron bien. a él le gustaba leer mucho y por lo mismo solía pasar en la biblioteca, fue ahí donde conoció a Draco y donde su amistad fue floreciendo. Sabía que sólo vivía con su padre, a quien le profesaba un gran amor y respeto, pero esta noche, le había llamado para pedirle si se podía quedar esa noche en su casa, por que se había peleado con su padre. No le iba a preguntar que pasó, bien sabía lo reservado que era Draco con toda su vida personal, así que simplemente le recibiría. A sus padres no les molestó el hecho, incluso parecieron animados de que llevara a algún amigo. Él no solía hacer esas cosas.
Draco aceptó gustoso la taza de café que la madre de Spencer le ofreció y luego le dejaron dormir en el cuarto de invitados sin hacer preguntas, es lo que necesitaba esta noche, por que no quería hablar de nada ni con nadie.
¿Qué estaba pasando con todo eso? Primero la aparición de los gemelos, luego la aparición de ese hombre, que ahora decía ser su padre, que decía que su padre Lucius lo había dado a luz.
¡Era completamente una locura!
¡Él no era un mago!
Por todo eso no iba a poder dormir esa noche.
…
…
Lucius se paseaba de un lado para el otro, miraba la hora y tomaba su teléfono para llamar a Draco, pero este tenía su celular apagado. No tenía idea de donde estaba y eso le tenía sumamente alterado.
-Tranquilo, amor -dijo Tom llegando con una taza de té para calmar a su rubio.
-Tom, esto no me gusta -dijo sentándose junto al hombre-. Cuando Draco era pequeño le tenía puesto un hechizo rastreador, en caso de que se extraviara o cualquier cosa, pero cuando creció se lo quité. No creí que fuera necesario.
-Has hecho mucho por Draco, Lucius, no te martirices más -Lucius sabía que era verdad, pero eso no le quitaba el peso de encima-. Me quedaré contigo hasta que Draco aparezca -dijo abrazándolo y el rubio agradeció esto.
…
…
-Buenos días, cariño -dijo la mujer que le tendió una taza y lo hizo sentarse a la mesa del desayunador.
-Muchas gracias -agradeció el gesto. En la mesa estaba la Spencer y sus padres, ya listos para salir a sus respectivos trabajos, y Spencer a la universidad.
-No es nada, querido -dijo la dulce mujer.
-¿Estarás bien por tu cuenta, Draco? -preguntó Spencer, de todas formas, le preocupaba su amigo.
-Sí -dijo mirando su café-, tengo que regresar a casa para hablar con papá, creo que los ánimos ya se enfriaron.
-Eso es bueno, muchacho -dijo el padre de Spencer por primera vez-, lo mejor es dejar que se calme el asunto. En el calor del momento se pueden decir cosas muy hirientes.
-Lo sé -dijo asintiendo- se los agradezco mucho.
…
…
Los gemelos aparecieron en la casa de Draco a primera hora de la mañana, necesitaban saber que es lo que había pasado con su lindo rubio y no podrían averiguarlo desde sus camas. Así que al primer rayo del sol se habían despedido de su madre y se encaminaron a la casa de los rubio.
Cuando golpearon la puerta se alejaron al escuchar como corrían desde adentro.
-Ah, son ustedes -dijo Lucius molesto. Esperó ver a su hijo que regresaba, pero no, habían sido los impertinentes esos.
-Sólo veníamos a saber si Draco estaba bien.
-Si había llegado a casa.
-No, no ha regresado -dijo el profesor Riddle desde atrás. Los gemelos podían notar las ojeras en las caras de los hombres, seguramente se la pasaron en vela esperando por la llegada del menor.
-Demonios, no puedo más con esto -dijo Lucius tomando su abrigo del perchero junto a la puerta. Tomó su billetera junto a la mesa que estaba en la entrada y las llaves-, tengo que buscarlo.
Los gemelos se hicieron a un lado y el profesor Riddle suspiró al salir de la casa cerrando la puerta de entrada.
-Profesor…
-Draco ingiere pociones inhibidoras de magia a diario, para evitar accidentes mágicos desde pequeño… hoy no tomó su "medicina" -dijo el hombre caminando tras el rubio.
Los gemelos se asustaron. En este momento, Draco era una bomba de tiempo.
…
…
Lucius llegó al colegio del Draco, era la hora de entrada de clases, así que su hijo estaría ahí. Sabía lo responsable que era su pequeño rubio, así que este no faltaría a clases ni aun que se estuviera muriendo. Tom estaba a su lado y los gemelos del infierno también.
Sentía que cada segundo que pasaba era una eternidad, necesitaba ver la cara tranquila y sonriente de su hijo.
Una hora pasó y los alumnos ya estaban en clases. Muchos se habían quedado a verlos. Ver adultos ahí significaba una sola cosa. El pobre idiota que fuera hijo de alguno estaba en serios problemas, mucho más con la cara de limón amargo que tenía el rubio. Muchos conocían al hombre, era el padre de Draco White.
-¿Dónde estás, Draco? -dijo caminando de un lado para el otro.
-Lucius -le llamó Tom.
-¿Qué?
Lucius vio su celular en manos del moreno y como este mostraba una llamada entrante, casi se lo arrebató para contestar.
-Draco.
-Disculpe, tengo este celular, lo pusimos a cargar y recién lo pudimos prender para poder contactarlo -dijo la voz de una mujer del otro lado.
-Mi hijo…
-¿Su hijo es Draco White? -preguntó.
-Sí -dijo sintiendo su corazón casi salírsele por la garganta. Los otros tres a su lado le estaban rodeando, esperando saber que pasaba.
Tom y los gemelos vieron como el celular caía de las manos del rubio casi al mismo tiempo que las piernas de este colapsaban en el suelo.
-¡Lucius! -gritó Tom sosteniendo al rubio.
-Draco… accidente de bus… esta grabe -dijo aguantando el grito que quería salir de su garganta-. En el hospital central… puede morir.
Tom no escuchó más, en ese segundo se desapareció con Lucius entre los brazos. George y Fred se miraron asustados entre sí, tenían que ir con Draco, tenían que ver que estuviera a salvo.
TBC...
