Capítulo 12

Lucius y Tom aparecieron en el estacionamiento del hospital, no les importaba en ese momento dar explicaciones de como llegaron tan rápido, ya lo pensarían luego, ahora mismo necesitaban saber que es lo que pasaba con Draco.

El rubio corrió a la entrada del hospital, el lugar era un caos, gente herida por todos lados, los médicos haciendo lo posible por atender a las personas hasta en las camillas que abarrotaban los pasillos. Esquivando gente llegó a la recepción, la mujer respondía teléfonos y parecía estresada, demasiadas llamadas entrando y demás.

-Necesito ayuda -dijo Lucius cuando llegó.

-Usted y mucha gente más.

Lucius estuvo a punto de matar a la impertinente, hasta que sintió la mano de Tom en su hombro y vio como este miraba a la mujer, luego hablaba en ese erótico idioma que le hacía estremecer de joven. Vio como la mujer dejaba de atender el teléfono y los miraba de frente, como hipnotizada. ¡Imperio!

-¿Dónde está la habitación de Draco Malfoy? -preguntó con calma.

-Draco White -corrigió Lucius.

La mujer revisó en unos papeles y luego los miró nuevamente.

-Tercer piso, habitación 309.

Lucius no escuchó más, ni le importaba si Tom seguía manipulando o no a la mujer. No esperó el ascensor, sólo corrió por las escaleras hasta llegar al tercer piso, en el lugar estaban los pacientes en UTI*

Un medico revisaba las tablillas de pacientes, otro tanto de enfermeros y doctores corrían entre habitación y habitación ayudando a los pacientes que entraban en crisis.

Tom llegó justo cuando Lucius era ignorado, nuevamente, por esos médicos, entendía la situación, mucha gente herida, pero su hijo también estaba entre las víctimas.

-Espera -dijo sosteniéndolo del hombro y llegando donde la enfermera de la recepción de ese piso, nuevamente el hechizo enviado en parsel, de algo tenía que servir el haber sido el mago oscuro más poderosos del siglo- ¿Qué fue lo que pasó? -preguntó ganando por completo la atención de la mujer que le miraba con la vista algo ida.

-Un autobús en la ciudad, perdió el control de los frenos, no se sabe que es lo que paso, colisionó con otros tres buces en hora pick. Hay heridos tanto en las calles como en los buses -dijo sin dejar de mirarlo-. demás los aparatos para estabilizar a los pacientes han fallado dos veces, como si algo los dañara en el edificio.

-Draco -dijo Lucius preocupado-, es un desborde de magia, él lo provocó y lo sigue provocando.

-Entiendo -dijo Tom- eliminé del sistema todo rastro o dato correspondiente a Draco White, paciente de la habitación 309 -dijo a la mujer que se puso a trabajar en la orden-. Vamos -dijo sosteniendo la mano de Lucius hasta llegar a la habitación 309, adentro no había nadie más que Draco conectado a cientos de máquinas.

Lucius corrió hasta su hijo, mientras que Tom, quitaba el nombre de la puerta y con un incendo eliminaba los papeles en la tablilla que reposaba a los pies de la cama de Draco.

-Tenemos que sacarlo de aquí -dijo Lucius-, es este minuto es peligroso, tanto como para él como para el resto del mundo.

-Bien -dijo caminando hasta el chico para descubrir su cuerpo y cargarlo en brazos, mientras Lucius se encargaba de quitarle las sondas y catéter que tenía en el cuerpo, para luego hacer desaparecer todo.

-Vamos a casa.

-Sabes que no podemos ir allá, Lucius -dijo mirándolo con intensidad-. Él necesita ayuda profesional. La ayuda de nuestra gente.

-No, Tom.

-Es por Draco, Lucius -dijo mirándolo y acomodando a Draco en sus brazos-, tenemos que llevarlo a San Mungo.

Lucius no podía creer que de verdad tuviera que volver de un momento al otro al mundo mágico.

George y Fred estaban a punto de entrar en colapso, habían llegado al dichoso hospital central, pero el lugar era una zona de guerra en ese momento. Hicieron de todo para averiguar de Draco, pero nadie les decía nada del chico. Hasta llegar a la recepción.

-Por favor, señorita -dijo Fred-, nuestro hermano pequeño se vio involucrado en el accidente, nos llamaron para decirnos.

La mujer le vio y notó lo preocupados que estaban así que buscó rápidamente.

-¿Cuál es el nombre de su hermano?

-Draco… Draco White -dijo George apurado.

-Es raro -dijo mirando una y otra vez la pantalla-, tengo la sensación de haber visto ese nombre en los registros, pero no aparece nada.

-Busque nuevamente, por favor -dijo Fred apretando las manos de su hermano.

-Lo hago, chicos, pero no lo encuentro -dijo extrañada-, quizás lo trasladaron de hospital, lo han hecho con pacientes realmente grabes.

-Gracias -dijo George sosteniendo del brazo a su hermano para sacarlo del hospital.

-Espera, George -decía su gemelo siendo casi arrastrado.

-No está aquí, Fred -dijo llegando a la parte trasera del edificio-, si el profesor Riddle y el señor Malfoy llegaron antes seguramente ya lo sacaron de aquí.

-¿Entonces?

-Recuerda que es un mago, hermano.

-Claro… San Mungo.

Cuando Tom llegó con el cuerpo de Draco a la entrada del San Mungo, el chico se le fue retirado inmediatamente por medi-magos.

-Necesito el resumen de los hechos -dijo el mago a cargo.

-Mi hijo nunca se ha expuesto a la magia hasta ahora, tuvo un accidente mágico…

-Sin magia.

-De echo la tiene -dijo Tom-, pero hay que recanalizar su flujo mágico, sino será un peligro para él.

-Ya veo -dijo el hombre sin dejar de mirar al rubio que se paseaba impaciente, hasta que su cara le vino a la memoria-. No puede ser -dijo abriendo los ojos.

-Ni una palabra de esto por ahora, doctor -advirtió Tom, notando que el hombre ya había descubierto la identidad de Lucius.

-Sí, claro… primero el chico.

-Así es, primero Draco.

El medico se fue dejándolos solos, nadie le creería que Lucius y Draco Malfoy estaban vivos… bueno, por lo menos uno de ellos, por que el niño de verdad si se veía grave.

-Merlín, protege a mi hijo -dijo Lucius dejándose caer en una silla de la sala de espera.

-Todo estará bien, Luc -dijo Tom sentándose a su lado y pasando un brazo por el hombro del rubio para traerlo a su cuerpo.

-¡Profesor!

Tom vio como los gemelos corrían en dirección a ellos.

-Guarden silencio -los regañó cuando llegaron junto a ellos.

-¿Cómo está Draco? -preguntaron al mismo tiempo.

-Lo está revisando el medi-mago en este minuto -dijo Tom.

Los gemelos se dejaron caer en el piso, ahora sólo tenían que esperar.

Tres días tuvieron que pasar antes de que Draco volviera a despertar, un minuto, casi, y sólo para ver a su padre y decirle que lo sentía mucho.

Lucius no se había separado de la camilla donde tenían a su hijo. Habían estado tratando al muchacho para que su flujo de magia se expandiera por su cuerpo de manera calmada, ahora la magia en las venas de Draco circulaba como un arroyo tranquilo.

-¿Cómo está? -preguntó Tom entrando en la habitación para darle una tasa de café muggle a Lucius, se había dado cuenta que el rubio se había hecho adicto a esta bebida amarga y fuerte.

-No ha vuelto a despertar -dijo mirándolo y recibiendo la tasa de café desechable, no era el mejor café del mundo, pero lo mantendría despierto hasta que su hijo volviera a abrir los ojos- gracias – dijo apretando la mano de Tom que estaba sobre su hombro, sin apartar nunca la mirada de la cara tranquila de su hijo.

-Lucius, sé que te negaras, pero necesito que vayas a dormir un rato, por lo menos a ese sillón -dijo apuntando el mueble a un costado.

-No puedo, si llega a despertar…

-Si lo hace yo mismo te despertaré antes de que él note si quiera que cerraste los ojos -le prometió.

Lucius se mordió el labio, estaba aterrado de que algo más le pasara a Draco, pero también era cierto que estaba cansado, llevaba mas de cuarenta y ocho horas en vela y los ojos ya los sentía arenosos.

-Vamos, ve al sillón y duerme un poco -dijo sosteniéndolo del brazo para que se levantara de la silla y lo guio hasta el sillón, el cual hechizó para hacerlo más largo y cómodo para el rubio.

-Si Draco despierta…

-Te despierto a ti -dijo antes de descender para besar a Lucius, metiendo su lengua dentro de la boca del rubio, tenía tantas ganas de hacer más cosas con su Lucius, cosas que dejó de hacer hace muchos años, pero el recuerdo de su hijo en la camilla a un lado de ellos le hizo detenerse, dejando al pobre rubio hecho una madeja de nervios-. Duerme.

Se puso de pie y vio como Lucius, sonrojado y todo, cerraba los ojos y se acomodaba, no pasó ni tres minutos cuando el rubio ya había caído en un sueño ligero. Con paso tranquilo se dirigió a la silla que momento antes hubo estado utilizando Lucius y se ubicó para mirar a Draco, ver cada minúsculo detalle de la cara hermosa de su hijo. Era tan perfecto a sus ojos, era bello como su padre e inocente como ninguno de los dos lo fue nunca. Draco le haría querer arrasar con el mundo si este lo pedía, porque en el momento que lo vio en la mente de los gemelos supo que ese niño de piel clara y ojos de hilo sería su perdición.

-Vamos, sólo queremos verlo un rato -dijo George al medico que estaba a cargo de Draco.

-Ya dije que no -dijo el hombre- sus padres tienen la completa autoridad sobre el chico y dieron ordenes expresas de que absolutamente nadie se acercara a esa habitación.

-Pero somos sus amigos -dijo Fred desesperado, si esto seguía así tendrían que utilizar algunos trucos para poder infiltrarse en la habitación de Draco.

-Miren, chicos, dijo el hombre cansado. Había estado toda la noche y parte de ambos días tratando al chico para que su flujo mágico se controlara-. No puedo negarles el que se queden aquí en el pasillo si prometen no hacer desorden y mantenerse callados, hay más pacientes aquí y necesitan reposo. Pero para poder entrar a ver al joven White tendrán que hablar directamente con sus padres.

-Bien -dijeron resignados, por lo menos era un avance.

-Espero que se comporten, chicos, de verdad no quiero tener que pedir a los aurores que les mantengan alejados.

-Nos comportaremos -dijo George.

El doctor se fue y los chicos se miraron entre ellos, bien, al parecer tendrían que esperar a que Lucius o el profesor Riddle salieran de la habitación y rogarles por que le permitieran ver a Draco.

-Papá -dijo Draco entre sueños y Tom saltó en la silla para ir a despertar a Lucius, habían pasado cuatro horas sentado sin despegar su vista de Draco y por fin estaba reaccionando.

-Lucius, amor, despierta -dijo moviéndolo solo un poco y el rubio abrió los ojos espantado-, tranquilo, respira -le dijo sosteniéndolo del rostro para que le mirara-, Draco esta reaccionando -le dijo y Lucius tomó aire y se puso de pie para caminar hasta su hijo y sostener su mano.

-Vamos Draco, abre los ojos -dijo Lucius sosteniendo la mano de su bebé.

-Me duele todo -dijo apretando los ojos- ¿Qué me pasó? -preguntó a penas.

-Tuviste un accidente en el bus, hijo -le dijo viendo como trataba de abrir los ojos, pero la luz le molestaba-. Tom, las cortinas -dijo mirando al hombre que de un pase de varitas corrió todo dejando la habitación a penas con luz-, ahora sí, hijo, la luz no te molestara -le dijo apretando su mano.

Draco lo intentó por largo rato, pero cuando lo logró pudo ver la acra preocupada de su papá y eso le partió el alma. Que le hubiera mentido toda su vida no era excusa para hacerlo sufrir, no cuando le dio la mejor niñez que pudo haber tenido y como le cuido siempre y como le amaba. No, se había comportado mal con su papá.

-Quiero saberlo todo, papá -le dijo mirándolo a penas.

-Lo hablaran luego -dijo Tom interrumpiendo-. Ahora lo importante es que te repongas y puedas salir del hospital.

Draco miró al hombre de fríos ojos azules, pero no le habló, saber que posiblemente ese hombre era su padre también, lo tenía absolutamente confundido.

-Tranquilo, hijo. Ya habrá tiempo para hablar -dijo Lucius acariciando la cara de Draco.

Por fin había despertado, podían hablar con la verdad luego.

TBC...