Capítulo 15
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Decir que los gemelos estaban felices era decir poco.
Habían pasado dos semanas en las que Lucius le había dicho que no podrían ver a Draco por que tenía que ponerse al corriente con sus estudios en el colegio muggle al que iba y al que había decidido que terminaría sus clases.
Draco había quedado impactado de la gran fortuna que tenían sus padres, por qué si bien Tom dejó de ser Voldemort, en su tiempo pudo recaudar una gran fortuna como el lord oscuro de parte de sus partidarios. Por lo que ahora era el heredero de una fortuna increíblemente inmensa.
-Voy a estudiar finanzas y mercado en Harvard -dijo serio un día que llegó de una visita que habían ido a hacer las universidades buscando reclutar a las mentes brillantes de su universidad.
-Me parece una excelente idea -dijo Lucius bebiendo un vaso de whisky de fuego, como había echado de menos el fuerte sabor del licor.
-¿Y tus estudios de magia? -preguntó Tom. No quería imponerse ni nada por el estilo, pero creía necesario el que Draco conociera de la magia.
-Creo que puedo compaginar mis estudios en lo que queda de este año y el próximo con clases de magia, no creo que sea muy difícil en realidad. Y tendré tiempo libre en dos años más para cuando
-Es complicada…
-los gemelos saben magia.
Los adultos miraron al chico encontrando su lógica, si los gemelos, que eran un tiro al aire habían aprendido la exactitud de la magia, bien podría aprenderlo Draco con su propio interés.
-Bien, le pediré a Severus que te enseñe pociones y yo puedo entrenarte en trasfiguración.
-Magia oscura queda descartado -dijo Lucius-, pero yo te puedo enseñar hechizos.
-Bien, creo que con eso queda resuelto el asunto dijo Draco-. Ahora iré a mi cuarto, tengo un examen importante y debo estudiar.
-No te duermas tan tarde -dijo Lucius al verlo desaparecer.
-Creo que con eso está solucionado el asunto -dijo Lucius mirando a Tom que veía con intensidad la chimenea-. Entiendo que te preocupe.
-Siento que lo pueden querer atacar, es mi hijo después de todo.
-Pero poca gente sabe quien fuiste en el pasado -dijo el rubio caminando hasta donde estaba su amante y sentándose a su lado-. Lo importante es que Draco se sienta seguro. Que nosotros lo hagamos sentir seguro.
Tom suspiro, sus fantasmas le atormentaban, había soñado tantas veces que Draco era atacado, que le gritaban que era hijo de Voldemort y le perseguían hasta darle alcance. Había despertado sudando y Lucius a su lado le calmaba. Pero aun así no podía quitarse del todo la idea de la cabeza, por eso mismo había apoyado el que Draco se comprometiera con los gemelos Weasley, pensando con cabeza fría, Draco sería parte de una familia numerosa. Familia que se caracterizaba por proteger a sus miembros. Sabía que Draco sería protegido por ello en caso de faltar él o Lucius.
-Deja de pensar en cosas malas -dijo el rubio sosteniendo la cara de Tom para poder besarlo, sintiendo como rápidamente el hombre volvía a la realidad y lo iba recostando en el sillón sin dejar de besarlo.
-Gracias por mantenerme cuerdo -dijo juntando sus frentes.
-De nada- dijo antes de atraerlo para un nuevo beso.
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-No. Me niego -dijo Draco molesto cruzándose de brazos.
-Pero Draco, es una idea espectacular -dijo George.
-Dije que no.
Lucius le encontraba toda la razón a Draco, los gemelos estaban realmente dementes si pretendían que su hijo se casara con ambos.
Habían pasado cuatro meses. Terribles meses para Lucius y Tom que tuvieron que hacerse a la idea de tener dos yernos.
Draco estaba tratando de que el color no se le subiera al rostro, no por vergüenza si no por rabia. Ya habían hablado entre todos. El mejor modo de que Draco volvería a la sociedad mágica seria mediante un vínculo. Pero no existía, ni en la sociedad mágica ni en la muggle un enlace entre tres personas.
-Por que no hacen las cosas bien y Draco se casa con uno por la ley mágica y con el otro por la muggle, después de todo, Draco es mestizo y puede tener el privilegio de tener un conyugue en ambas sociedades.
Tom no estaba feliz con dar ese tipo de ideas, pero Dumbledore tenía razón cuando lo consultó con él, era lo mejor desde el punto de vista "políticamente correcto"
-Bien, no creo que sea mala idea -dijo Draco meditándolo.
-Entonces, hijo ¿Pondrán la fecha del enlace ahora?
-No menos de cinco años -dijo Draco tajante.
-¡Pero Dragón! -casi chillan los gemelos.
-Quiero continuar mis estudios y tener que hacerlo casado con ustedes, conviviendo día a día, no me ayudará en nada.
-Tiene razón -dijo Lucius sonriendo de lado al ver la cara de horror de los gemelos-. Desde un principio estipulamos que los estudios de Draco serían lo más importante.
-¡Pero suegro!
-Ya basta, chicos -dijo Tom-. Creo que la ultima palabra ya está dicha.
Los chicos se enfurruñaron, pero recibieron un beso en la mejilla por parte de su prometido, eso los aliviaría por el momento.
…
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-Esto tiene que ser mentira -dijo Draco mirando a su papá. Hoy tendría que ser el día más feliz de su vida, entraría por fin a la universidad, había sorteado un año y medio entre los muggles y los magos. Sabía hacer gran cantidad de hechizos y pociones gracias al novio de uno de sus tantos cuñados.
Aun no sabía que era más raro, saber que tenía de golpe tanta familia política o que el prometido/ casi esposo de Harry era más de veinte años mayor que él.
-Así que tu eres el famoso Draco Malfoy -dijo el chico de lentes que estaba cómodamente sentado en la sala de su casa.
-Lo soy -dijo arrugando el entre cejo- ¿Y tú eres?
-Harry, Harry Potter -dijo poniéndose de pie y saludándolo con un apretón de mano.
-Oh, así que eres el novio de mi maestro de pociones -dijo viéndolo de arriba abajo, era demasiado joven para ser pareja de Severus.
-Así es y tu cuñado -dijo restándole importancia.
-Es verdad -dijo recordando que el chico no estuvo en las visitas que hizo a "La madriguera" por que se había ido a vivir con su pareja.
-Sí, bien, vine a buscar a Severus -dijo mirando a la entrada por donde venían Severus Snape y Tom Riddle.
-Señor Potter -saludó Tom.
-Profesor -dijo devolviendo el saludo con un cabeceo.
-¿Qué haces aquí, Harry? -preguntó entornando los ojos.
-Nada del otro mundo -dijo el joven caminando hasta su pareja para darle un beso en los labios de manera superficial-. Sólo vine a buscarte y de paso a conocer a mi cuñado.
-Mocoso celoso -dijo Severus entre dientes, no entendía, al día de hoy, que lo llevó a aceptar ser pareja del chico, pero quizás sus sesiones amatorias eran una de las tantas cosas que en realidad sabía le gustaban de su amante.
-Bien, creo que ya vi suficiente -dijo Harry sonriendo de lado-, sólo espero que los gemelos no se hayan equivocado contigo.
Draco no sabía por qué, pero desde ese minuto Harry se había convertido en su cuñado menos querido.
Tom veía todo desde la distancia.
-Ey, no tienes que darle muchas vueltas al asunto.
-No me gustó ese chico -dijo arrugando el entre cejo.
-Puede que yo tenga mucha culpa de eso -dijo Tom acercándose a Draco que seguía mirando la chimenea por donde se había ido la pareja-, pese a que siempre es muy abierto y tranquilo en mis clases, lo he visto más alegre cuando no estoy presente. El asunto aun le pesa, saber que fui el director responsable de la muerte de sus padres no se le puede olvidar tan fácilmente.
-Pero no por eso tenía que mirarme y hablarme así, es la primera vez que lo veo.
-Pero eres mi hijo, el prometido de sus hermanos y el alumno de su pareja. Supongo que algo de recelo o celos te debe tener.
-Que tonto -dijo queriendo olvidar el tema.
Hoy en día se llevaba algo mejor con Harry, por lo menos desde que este se hubiera casado con su profesor. Pero el asunto en cuestión, justo ahora y que empañaba su gran día de gloria era su padre mirándolo fijamente, tratando de encontrar algo más en la cara enojada de su hijo.
-No estaba dentro de mis planes.
-Oh, por Dios, suenas como un adolescente -dijo Draco dejándose caer en el sillón frente a sus padres-, no podías tomar alguna poción anticonceptiva, hasta yo se prepararlas.
-Sé como se preparan, gracias, tampoco es como si quisiera saber la frecuencia con la que tomas esas pociones -dijo molesto.
-Bien, pues tengo dos amantes, por si no lo recuerdas y mi vida sexual es bastante activa, pero aun así logré mantenerme sin un hijo en camino hasta el momento.
Y es que ahí erradicaba el problema, Lucius Malfoy se había embarazado nuevamente casi llegando a los cincuenta.
Draco sabía que esto era riesgoso, después de todo su padre no era un joven que pululaba de cama en cama. No era un hombre adulto, sus dos padres lo eran, demonios, su padre Tom debería estar muerto hace años, pero no, ahí estaba con la apariencia de un hombre maduro ocultando la gran cantidad de años que se cargaba.
-Bien, creo que el asunto era informarte, Draco, no que nos juzgaras -dijo Tom. Lo bueno es que a estas alturas su relación con Draco había avanzado mucho.
-Santo cielos -dijo poniéndose de pie-, ¿Saben qué? mejor me iré a clases, ya hablaremos mejor cuando regrese.
Lucius y Tom vieron como el chico tiró hasta con rabia los polvos a la chimenea gritando su dirección en Worcester.
-Creo que no lo tomó de la mejor manera -dijo Tom.
-Claro que no, mi hijo es celoso desde nacimiento, saber que tendrá competencia le hará hacer rabietas hasta que conozca a su hermanito y se enamore de él.
-Eso espero -dijo masajeando el puente de la nariz, para luego mirar a su amante-, creo que ahora si deberíamos ver bien el asunto del matrimonio.
-Sí, pero nada pomposo, sólo Draco y quizás los gemelos, pero no quiero tanta gente encima, mucho menos ahora.
-Bien -dijo besándolo en los labios-. Será como tú quieras.
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TBC...
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N/A: Y sólo nos queda un capítulo! espero que les guste y esperen muchas cochinadas para el último capítulo
nos vemos el próximo sábado, los amo.
un beso
Majo
