Pareja: Lysandro/Nathaniel

Canción: Read My Mind, The Killers


Esa noche Nathaniel vio a lo lejos cómo Lysandro tomaba de la mano a quien era su actual novio, y él recordó cómo era que se sentía cuando los dedos del otro se aferraban entre los suyos.

Seguido de lo que se sintió también como un golpe en todo el estómago y un profundo vacío en su pecho.

Más tarde se enteró que ese nuevo novio era un 'actorcillo de cuarto nivel' que Lysandro conoció durante una de sus giras, que llevaban juntos casi seis meses y que lo adoraba. Nada de eso lo supo de la boca de Lysandro, por cierto.

"Nathaniel," él casi da un respingo cuando escuchó ser llamado a sus espaldas. No tenía planeado acercarse a Lysandro, por lo mismo lo había estado evitando durante toda la velada, y consiguientemente, jamás imaginó que sería este el que se acercaría primero. Tomó aire y se volteó con su mejor sonrisa entrenada para encuentros de negocios.

"Lysandro, tanto tiempo. ¿Cómo has estado?" él dijo. Lysandro poco había cambiado, seguía igual de agudo, igual de observador— Ninguno insinuó el gesto de darse un apretón de manos.

Fue un reencuentro corto, de presentaciones apresuradas que intentaban ocultar nerviosismo, y que concluyó casi tan pronto como comenzó.

Pero Nathaniel seguía intranquilo, y con una apabullante tristeza además.

Eventualmente llegó a un punto en el que no aguantó más, y aprovechando un momento en que todos los invitados a la cena estaban distraídos, tomó a Lysandro de la muñeca y se alejaron lo más posible de la multitud.

"Solía tener fe en nosotros, pero admito que nunca esperé ver tanta valentía de tu parte," Lysandro dijo amargamente una vez se detuvieron. "¿Acaso me estabas leyendo la mente?"

Esas palabras dolieron, Nathaniel sabía que sí, pero ya no había espacio para dar marcha atrás. "Creo que no lo necesito…" dio un paso, luego otro más y luego el tercero. Lysandro no se movió de su lugar ni un centímetro.

Luego ambos se estaban besando, y ya no importaba ni el rompimiento, ni el tiempo, ni la distancia, ni el novio actorcillo de cuarto nivel que para esa altura ya no tenía culpa de nada de lo que estaba ocurriendo a escondidas del mundo.

Con respirar el fuego del cuerpo del otro bastaba. Ese fuego tan, tan extrañado.

Cuando se separaron Nathaniel fue el primero en romper el silencio.

"Me gusta pensar que en el fondo, yo nunca me rendí."