Pareja: Lysandro/Rosalya
Canción: Dark and Stormy, Hot Chip
Advertencia: nsfw-ish
Nadie les ayudó.
Si algo hizo el destino, la vida, o el inevitable curso del actuar de las cosas, fue hacer todo lo posible para que ellos no llegaran a ese momento.
"¿Qué deberíamos hacer ahora?" Lysandro respiró en los labios de Rosalya. Sus ojos tenían ese brillo de intensiones perversas reservadas para situaciones como estas, y su sonrisa formaba un espectro de sonrisa que combinaba perfectamente con lo anterior.
"Quiero que me beses aquí mismo, que tus manos recorran todo mi cuerpo suavemente, y me ames con tanta fuerza que mi cerebro ya no pueda pensar en nada más..." Su boca se cerró levemente tras decir eso, dando paso para que sus labios se rosaran con los de Lysandro. Dulce, dulce y provocador. Esos mismos labios que él estaba a punto de devorar.
Una noche de reencuentros oscura y tormentosa en la habitación de hotel de Lysandro— de la clase capaz de lograr que las inhibiciones se esfumaran como la luz de día lo había hecho. A lo que se le sumaban esas copas de vino blanco ya bebidas y la cercanía de sus cuerpos y cómo Rosalya tenía agarrado al otro de unos mechones de cabello mientras se besaban como si se les fuera la vida en ello.
Y quizás así era.
Porque estando así de cerca ambos olvidaban cuán difícil fue convenir todo para llegar a ese instante. Las inexplicables ganas de sobrepasar los límites, las discusiones, los compromisos rotos, los lazos familiares cercenados, los años de ley del hielo y pretería entre los dos, la soledad y los arrepentimientos por sentimientos jamás antes dichos en voz alta.
Ellos formaron su propio amor sin que nadie los ayudara.
Ellos ignoraron lo que la suerte les entregó de primera mano y se encargaron de contraatacar, pacientemente, tiempo después.
Ya ninguno era el mismo que alguna vez fueron durante esos viejos años escolares, y estaban bien con eso.
"Te extrañé…," Rosalya susurró en su oído, al mismo tiempo en que terminaba de hacerse cargo de la hebilla del cinturón de Lysandro.
Ya no eran los mismos de antes, pero estaban a tiempo.
