Pareja: Castiel/Nathaniel
Canción: Tokimeki Bunruigaku, AZALEA
El día en que Nathaniel llegó a la conclusión final acerca del origen de todo aquello que llevaba sintiendo desde hace largo tiempo, fue un día lleno de investigación necesaria, de comprobación de tesis, pruebas prácticas y por sobre todo, un día de grandes descubrimientos.
Sin intensiones de quedar como engreído, pero él en serio realizó un estudio, uno muy detallado.
Lo tituló, Taxonomía de las Emociones.
La primera cosa que hizo fue separar hechos y los organizó según su tipo:
1.—El contento que sentía cuando aprobaba un examen del que no estaba totalmente seguro de la última pregunta definitivamente era diferente a la que sentía mientras alimentaba gatos callejeros después de clases.
2.—La satisfacción que sentía después de un día de clases sin inconvenientes no era la misma a la que sentía cada vez que la directora le decía que se podía ir temprano.
3.—El gusto que sentía cada vez que leía una novela bien escrita era muy distinto al que sentía las veces que despertaba en la madrugada, veía su reloj, y se daba cuenta que aun podía dormir dos horas más.
4.—Y la euforia a la que se sometía su corazón latiendo a mil por hora cada vez que veía a Castiel al fondo del pasillo no se comparaba con nada que él alguna vez haya sentido antes.
Los resultados eran concluyentes.
O eso pensó Nathaniel.
No fue hasta que llegó a la fase de las pruebas prácticas, donde él y Castiel se besaron por primera vez, que descubrió el error en su teorema: La acción de besarlo causaba una emoción mayor—indescriptible e inexplicablemente mayor.
Así fue como descubrió que existen diferentes tipos de niveles de emoción; con una investigación que traspasó el papel y se tomó el terreno de lo personal.
¿Y por qué no? Quizás si seguía así con Castiel, y con su ayuda, podría descubrir unas cuantas otras cosas más.
