Ladies and Gentlemen!
Como vengo manejando desde el capitulo anterior con Xiao como protagonista, esta vez volverá a ser "viajero" sin especificar si se trata de Aether o Lumine. Así que les doy libertad de interpretarlo como ustedes deseen.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Genshin Impact no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
¿Por qué eran tan importantes los sentimientos?
En realidad, nunca le había encontrado uso para el mismo. Solo eran sentimientos débiles como la persona misma que se encargaba de cargarlos a todos lados. Solo era una distracción a todo lo que se encontraba alrededor, solo era una excusa para hacer que tu corazón empiece a latir con fuerza y provocar que las acciones sean más estúpidas de lo normal, todo por culpa de aquello que todos sienten. Era demasiado absurdo pero así era el comportamiento que los humanos ante aquellos sentimientos que están instalados dentro de su ser pero que en el momento indicado son capaces de salir.
¿Por qué es que se está hablando de esto?
Porque fue culpa de los mismos sentimientos que los llevo a esa parte del viaje.
Fue aquella impotencia lo que se instalo en su pecho al mismo tiempo que apretaba sus dientes con fuerza y apretaba con fuerza al cuerpo de aquel curioso como entrometido viajero entre sus brazos. Su respiración se aceleraba, incluso podía sentir el sudor frio resbalando por todo su cuerpo, temblaba pero no era de aquel miedo tan común, era culpa de aquella furia que no podía sacar dentro de sí. Notaba aquellos ojos cerrados, aquellos rasguños en su cuerpo como la ropa hecha jirones, la espada del mismo descansaba a su lado como también, era aquella misma sangre que se encargaba de pintar la ropa del viajero como el pasto debajo de ellos y hasta sus manos. No podía evitar temblar un poco más cuando se dio cuenta que no se detenía, que a pesar de que le había estado llamando, no era capaz de responder.
Aquella tranquilidad con la que se encontraban cerrados sus ojos, fue lo que más le preocupo.
Incluso, no pudo evitar mirar al lado del mismo como aquella pequeña compañera se encontraba con sus ojos llorosos mientras gritaba el nombre de aquel ser que no podía evitar sentir un poco más de curiosidad, un poco más de atracción por el mismo y que comprendiera que eran aquellos sentimientos los que empezaban aparecer en su pecho en el momento que conoció a ese viajero, en el momento que sus caminos se cruzaron y después de tantas batallas, le demostró cuan fuerte era que ningún monstruo era capaz de hacerle daño. Aquel viajero que podía ser despreocupado mientras se encargaba de viajar, en algunas ocasiones un tanto grosero con algunas personas que se lo merecían pero al final, era aquella amabilidad y cortesía de todo caballero lo que gana para poder hacer aquella misiones sencillas para ayudar a las personas e incluso, para hacer las más peligrosas para salvar a las personas que pedían auxilio. Era capaz de correr para llegar a tiempo, lanzarse contra el enemigo y no importaba si salía volando por los aires, al final, volvía a levantarse, tomar su espada y lanzarse contra aquel ser.
¿Había vigilado al mismo?
Claro que si, podía llegar a pensar que se trataba de un espíritu maligno pero en realidad, era un ser completamente desconocido que ni siquiera era de ese mundo por la forma en que era capaz de hacer consonancia con los pilares de Teyvat para obtener un poco de su poder, un poco de su magia. Más sin embargo, era aquella amabilidad la que le impedía separar sus ojos de aquel viajero, aquellos ojos que no eran capaces de mostrar felicidad, era aquella tristeza la que siempre se podía leer de los mismos, en especial en aquellas noches estrelladas cuando se la pasaba mirando las estrellas y tarareaba una tonta canción. Lo veía cerrar sus ojos con fuerza y subir su mano a su pecho, escuchaba aquellos deseos, aquellas plegarias.
"Por favor dioses, que esa persona se encuentre bien, deseo ser más fuerte para poder proteger a los que amo y no fallar, otra vez"
Fue siempre lo que escucho. Detrás de aquella fortaleza, se encontraba un ser bastante débil, demasiado noble y que en algunas ocasiones, es capaz de llorar cuando las demás personas no lo hacen. Es capaz de sonreír, es capaz de soñar y desear pero también es capaz de entristecerse, de comportarse como un mal agradecido pero solo era porque quería estar en un lugar solitario. Porque sentía que nadie era capaz de escucharlo, de comprender el porqué se siente de esa manera.
Vio aquella mirada muchas veces, la vio en él mismo.
De alguna manera, ver aquel viajero, le recordó su ser mismo.
Xiao es el nombre que se le otorgo. Un adeptus, el último sobreviviente de los Yakshas, este y muchos títulos más se le brindan al mismo. Un ser completamente reservado y apartado en cuestión de temas humanos, prefería estar en aquella soledad antes de querer convivir con los mismos, prefería luchar solo antes de aceptar que de vez en cuando, necesitaba un poco de ayuda. Tal vez era su orgullo, tal vez era parte de aquella misión que le encomendaron hace años que prefiere estar solo aunque en realidad, era porque quería evitar que los seres a su alrededor, se impregnaran de aquella oscuridad que es capaz de desprender y contagiar como si de una grave enfermedad se tratase. Era aquella oscuridad de la que se hizo amigo pero en el momento que llego aquel viajero lleno de aquella misteriosa luz como amabilidad, fue que algo dentro de él empezó a cambiar y que se diera cuenta, mucho tiempo después, de lo que realmente se tratara.
Y aunque quisiera negarlo y apartarlo, sabía que era demasiado tarde cuando inconscientemente, empezaba a seguirlo. Se mantenía a la distancia aunque al final, sabía que sería descubierto en el momento que este voltea a sus espaldas e incluso a las montañas de Liyue, en el momento que alza la vista, alzar la mano y sonreír.
¿Cómo fue que cambio demasiado en ese corto tiempo que conoció a ese viajero?
No solo sabe, quizá fue un poder bastante atrayente.
Xiao no quería relacionarse con un ser humano, no quería que alguien más se acercara a su lado y lo confundiera más de lo que ya se encontraba. Pero aquel ser no se rindió, espero a su debido tiempo, tomaba su distancia, tomaba siempre sus precauciones y siempre que tenía tiempo, era capaz de prepararle algo de su comida preferida. Poco a poco, es que empezó a ganarse su confianza, su mirada e incluso sus sentimientos. Es que empezó a tomar su mano y llevarlo a las diferentes misiones que tenía. Convivir con las personas y demostrarle que no había nada de malo en todo eso. Poco a poco, es que empezó abrirse a ese ser, empezar abrir su corazón y despejar todo tipo de dudas. Empezó a sonreír a su lado, a disfrutar de la vida, de los viajes, incluso a dormir en la intemperie. Disfrutar de su compañía, de aquellos pequeños recados como de aquel explosivo humor que solía tener. Estar a su lado en el momento que tenia aquellos ataques de soledad, escuchar su triste historia y ver llorar cuando se es necesario.
Aprendió a observar, aprendió a consolar pero sobre todas las cosas.
Aprendió a sentir.
Aprendió amar.
Un bello y horrible sentimiento que no tendría el porqué existir pero comprendió que era necesario para pelear, para seguir avanzando.
Y sentirse seguro al lado del viajero.
Sentir por primera vez aquellos rayos de sol y poder sonreír.
¿En serio Xiao creyó que las cosas serían así?
Para su desgracia, las cosas siempre tienen que terminar de esa manera.
Fue una emboscada lo que empezó todo. Iban en una misión donde se encargarían de atacar algunos monstruos pero nunca creyeron que varios más se unirían. Pegaron sus espaldas, una mirada se dirigieron y empezaron atacar. Mientras aquel viajero se encargaba de blandir su espada, Xiao se encargaba de atacar con su lanza. Podían derrotarlos, sabían que podían hacerlo, no había nada de que temer. Excepto, para lo que vio el adeptus, fue aquello lo que lo dejo paralizado.
Ver como el viajero había salido por los aires por un fuerte golpe que recibió, verlo escupir sangre y golpearse la cabeza en el proceso. Quedo tirado inconsciente, sin poder resistir sus instintos, es que el Yaksha saco su máximo poder para atacarlos e impedirles que se acercaran a su viajero y hacerle más daño.
Era de esta manera en la que regresamos al presente.
Sentía como la sangre empezaba a escalar por todo su cuerpo, como poco a poco, su mente empezaba a nublarse, la tierra empezaba a temblar, incluso, las nubes se habían encargado de cubrir aquel cielo azul para dar paso a una tormenta de la que todo ser vivo a su alrededor quería salir corriendo para evitar caer en la furia que estaba a punto de explotar. Un aura de color verde con pequeños rayos oscuros empezaron a rodear su cuerpo, sus ojos habían sido cegados por la ira, la arma a su lado empezaba a responder a sus órdenes, a esa sed de sangre que quería satisfacer. Empezó a gruñir, a mirar a su alrededor y querer destruirlo todo.
Escuchaba aquella chillona voz de la compañera del viajero que le llamaba pero se encontraba tan lejos, tan distante.
¿Para qué le servían estos sentimientos si al final alguien los va a destruir?
¿Para que serbia enamorarse si de un abrir y cerrar de ojos este iba a desaparecer?
¿Para que servía todo esto?
Ahora comprendió que no le servían de nada cuando le quitaban de aquella manera a su ser más querido que ahora, se encontraba completamente destruido. Había olvidado que no era bueno, que su corazón tuvo que quedarse callado. De nada iba a servir todo esto.
-Xiao
Escucho aquel suave susurro que provoco que aquella furia cayera en frio. Inmediatamente bajo la vista a ese viajero. La forma tan lenta en que abría los ojos, tosía un poco y sonreía. El nombrado empezó a quitar aquellos cabellos rubios de su cara para verlo con atención.
-Estas…
-Molido a golpes -Bromeo aquel ser.- Pero logramos destruir a todos -Sonrió.- Bien hecho
-¡Idiota! -Grito Xiao bastante molesto.- ¿Cómo puedes mencionar todo esto como si nada? ¡Saliste volando! ¿Qué hubiera pasado si ahora estuvieras muerto?
-Pero no lo estoy -Volvió a sonreír aquel ser. Alzo la mano para acariciar la mejilla del de cabellos verdes, quitar con suavidad aquellas lagrimas que habían salido del guardián sin que este lo hubiera notado.- Deben ser más fuertes para derrotarme, además, estabas aquí a mi lado, confió en ti en que podrías completar esta misión
-Eres un idiota -Menciono Xiao con voz rota.- ¿Y si no hubiera estado? ¿Qué hubieras hecho?
-Me has dicho que sin importar la distancia, solo era cuestión de mencionar tu nombre para puedas llegar a mi lado -Soltó una risita aunque al final, prefirió no hacerlo por el dolor.- Eres aquel Adeptus que todos quieren y respetan, al que tanto veneran y rezan para ser ayudados, es por eso que sabía que me ayudarías -Sonrió.- Además, eres demasiado importante para mi, no me gustaría verte en esta misma situación
-Idiota
Aquella gran sonrisa que le ofreció en ese momento, termino por romper al adeptus. Grandes gritos eran capaces de escucharse del mismo. Como las lagrimas no dejaban de bajar pero fue aquel cálido abrazo que le ofreció el viajero para que lo abrazara con fuerza y se rompiera más de lo que ya estaba.
-No me voy a ir Xiao -Le susurro aquel ser.- No me iré de tu lado, aun no -Acaricio con suavidad su cabello.- Estaré a tu lado toda mi vida, nunca me cansare ni hartare de ti y si algún día lo hago, es porque algo está pasando pero eso no pasara porque te quiero en mi vida, no importan los años que pasen, aquí estaré
Aquel viajero consoló con suavidad al adeptus pero al momento de voltear a su lado, Paimon también se acerco para abrazar a su compañero de viaje. Un gran suspiro se escucho, le demostraría a Xiao que no tiene que preocuparse de más por más grave que sean las heridas, siempre hay que luchar para salir victoriosos, siempre hay que luchar para levantarse y vivir. No tiene de malo el amar, el sentir, porque era aquello lo que otorgaba la fuerza, las ganas de seguir viviendo.
Fueron unos días después. Cuando un buen descanso y las medicinas apropiadas, fueron suficiente para curar aquel viajero. Fueron días donde Xiao y Paimon no quisieron alejarse de aquel ser. Ayudarlo cuando se necesitaba e ir solos a buscar lo necesario para su rápida recuperación.
Aquel día, donde el sol brillaba y el cielo era azul. Fue cuando pudo salir de su cuarto de la posada para encontrarse con Xiao. El adeptus le daba la espalda hasta que sintió la presencia de aquella persona. Volteo a sus espaldas para ver aquella sonrisa, como esos ojos brillaban y las pequeñas cicatrices se apreciaban en su piel como trofeos de su victoria.
-Vamos a continuar con esta aventura Xiao -Alzo la mano, Xiao inmediatamente la tomo.- A seguir esforzándonos a vivir
-Vamos -Sonrió el adeptus.
-¡Yo también voy! -Comentaba Paimon.
Una sonrisa apareció en el viajero mientras hablaba con Paimon, Xiao solo se dejaba guiar por las manos que aun seguían enlazadas. Miro con atención las mismas que simplemente, sonrió y siguió aquella cabellera rubia, sintió aquel viento remover sus cabellos, sintiendo el fresco aroma de las flores, ignorando las miradas curiosas de los visitantes porque en ese momento, a Xiao realmente no le importaba cuando podía seguir a esa persona.
Quizá, no había nada de malo el sentir algo por una persona, por un humano. Aunque sabía que en algún momento su vida podría terminar, realmente se esforzaría por proteger a su viajero para no volver a vivir una situación como esa. Realmente, no era tan malo tener aquellos sentimientos.
Realmente no lo era.
¡Muchas gracias por leer!
Tal vez en algún momento, me anime a escribir un fanfic pero ahora sí especificare sobre quién de los dos hermanos se tratara la próxima historia. ¡Ya verán que será una hermosa historia con Xiao como nuestro protagonista, otra vez! La verdad me gusto escribir algo como esto y la relación que tiene el adeptus con el viajero. Me encanta esa relación que se muestra.
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Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Domingo 28 de Marzo de 2020
