Capítulo 6: Aroma en recuerdos

Lentamente el clima del reino comenzó a cambiar, iniciándose una pequeña llovizna que se entremezclaba con las ligeras corrientes de aire… y con las fuertes emociones que se estaban manifestando en esos momentos producían una combinación desafortunada.

Zelda sintió que la presión sanguínea se le iba a los pies, tambaleándola ligeramente. El enterarse que Link se encontraba en peligro de muerte la devastó, pues la larga espera e ilusión por volverlo a ver se desvanecieron en un segundo. No podía creerlo.

- Princesa… ¿se siente bien? – preguntó Yago, preocupado.

- No… no estoy bien. – respondió ella, respirando agitadamente.

- ¡Ayuda, por favor! ¡Lleven a la princesa a su habitación!

Yago pidió a varios sirvientes que se encontraban en el camino que lleven a la princesa a su habitación, mientras esta aun no salía del asombro. Cuando la joven estuvo en su cama Impa le llevó un vaso de agua azucarada y pidió a los sirvientes que se retiren para conversar con ella.

- ¿Qué fue lo que le pasó, princesa? – preguntó preocupada.

Zelda conocía perfectamente la razón de su malestar, pero no podía confesarle a Impa que estaba preocupada por Link.

- No sé lo que ocurrió… creo que no he descansado bien.

- Al parecer a noticia de Link le impactó mucho…

De nada sirvió fingir que nada pasaba, pues Impa la conocía mejor que nadie. Sus deseos por saber de su caballero eran más fuertes que su vergüenza.

- ¿Qué sabes de Link? Cuéntame, por favor. – suplicó desesperada.

Como Impa supuso, la princesa había sufrido un impacto al enterarse del estado en el que Link llegó del viaje. Le preocupaba imaginar que quizás ella estaba más involucrada con él de lo que pensaba… y eso podía a traer futuros problemas.

- En estos momentos el médico lo está revisando, pero su pronóstico es reservado. – respondió seria.

- ¿Por qué está tan herido? ¿Qué fue lo que ocurrió para que esté así? – preguntó alarmada.

- No tengo muchos detalles del asunto, pues apenas llegó el médico, el Ministro fue con él a ver el estado de Link. Espero que pueda recuperarse, escuché que está muy grave.

- Voy a averiguar qué ocurre.

- Princesa, usted debe seguir descansan…

Zelda hizo caso omiso a los comentarios de Impa, salió de la habitación, a pesar de sentirse algo mareada, en búsqueda del Ministro Yago para solicitar una explicación.


Cuando Zelda llegó al ala de los soldados se sintió incómoda con el silencio en el ambiente. No había nadie en los alrededores, ni siquiera enfermeras o doncellas caminando de un lado a otro para atender al herido recién llegado. No comprendía nada.

A pesar de que su amistad con Link ya llevaba tiempo, no sabía dónde exactamente quedaban sus aposentos. Se mantuvo recorriendo en círculos por algunos minutos hasta vio al Ministro Yago salir de una de las habitaciones.

- Ministro…

El hombre se sorprendió de ver a la princesa deambulando por los alrededores. No era adecuado para alguien como ella estar por ahí.

- Princesa, ¿qué hace usted aquí? – preguntó sorprendido.

- Yo… vine a preguntar por la salud de Link.

- Alteza, justo hace un momento el médico se acaba de retirar. Él se encuentra delicado, pero estable... y con todo respeto, usted no debería estar por estos lares.

- Link es mi escolta y me preocupa su bienestar. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué Link quedó en tan mal estado?

El hombre sintió una sensación incómoda ante la pregunta de la princesa, recordando así todo lo ocurrido en el viaje al misterioso reino de Demisia. Muchas cosas pensaba que eran suposiciones suyas, pero aun así quería corroborar algunas cosas una vez que Link despierte.

- Fuimos atacados por unos vándalos…

- ¿Qué? Pero si el ejército está más que capacitado para…

- Princesa, es mejor que se retire, este no es sitio para usted y Link debe recuperarse en soledad.

La dama quiso insistir, pero al ver que el Ministro le dio el paso para que se retiren del ala, no tuvo más remedio que aceptar.

De todas maneras ella no pensaba quedarse con los brazos cruzados.


La llegada del ocaso no tardaba en bañar con sus dorados reflejos a las tierras de la Diosa. Los puestos de la ciudadela comenzaban a cerrarse para descansar hasta el siguiente día, y los grillos se preparaban para su nocturno canto.

Aprovechando que la actividad se había reducido, Zelda fue a la biblioteca a investigar cómo hacer un remedio efectivo para que Link se sane por completo; al ser una hechicera sus habilidades podían superar, en algunas ocasiones, a la medicina tradicional. Incluso el texto estaba en hyliano antiguo, por lo que ella era de los pocos en el palacio que lo comprendían.

El libro que se encontraba leyendo tenía un sin número de recetas para desayunos, almuerzos, cenas, colaciones, e incluso postres. Todo eso le llamó la atención y pensó en hacerlos para otra ocasión, ahora debía enfocarse en encontrar la cura de su amigo… o más que eso.

Finalmente llegó a la sección de medicinas, y encontró cosas bastante interesantes, sobre todo una poción que ayudaba a aumentar la inmunidad, la producción de glóbulos rojos en sangre y velocidad de cicatrización de heridas internas y externas. El tratamiento era efectivo mezclando los ingredientes con agua de lago Hylia.

- Rábano, polvo de diamantes y… Lirio de la Calma. Eso no tengo. – dijo preocupada.

La princesa tenía los dos primeros ingredientes a la mano, pero el tercero no. Aquella flor era bastante rara y difícil de conseguir, pero sabía que podía hallarla a las afueras del Bosque de Farone.

- Debo ir a buscarla…


La princesa esperó a la llegada de la madrugada para salir en la búsqueda del Lirio de la Calma, sabiendo la hora exacta en la que los guardias se tomaban sus descansos de cinco minutos, que al final se convertían en horas. Fue hacia las caballerizas por su caballo y se embarcó camino al Bosque de Farone.

A medida que cabalgaba disfrutaba del viento acariciando su rostro, mientras observaba a la luna brillando en todo su esplendor. Para cualquier mujer de su edad salir sola era lo más normal, pero para ella no, pues todos a su alrededor vigilaban cada paso que daba, tenía que ser "perfecta". Sólo con Link podía sentir esa sensación de libertad… y por eso y mucho más no podía perderlo.

Después de una larga cabalgata llegó a las afueras del Bosque de Farone. Le encantó escuchar el canto de los grillos y de los animales nocturnos invadiendo el ambiente, relajándola. No tenía ningún temor de estar sola, pues más fuerte era su convicción de encontrar la anhelada flor.

Caminó por los alrededores hasta que halló un pequeño riachuelo, y cerca de estaba lo que tanto había buscado.

- ¡Por fin la encontré! – expresó emocionada.

La hermosa flor resplandecía cual diamante en esas horas de la madrugada, y su dulce aroma se entremezclaba con la brisa, y por eso Zelda se acercó para deleitarse con ella. Era su favorita desde que era niña, y hace muchos años que no se encontraba con una igual.

- Había olvidado cuánto me gustaba esta flor… es hermosa.

El efecto del aroma la trasladó a unos recuerdos bloqueados de su mente…

*.*.*.*.*

El reloj retrocedió y llevó a la princesa a la edad de cinco años, tiempo en el que contaba con la dicha de tener a sus padres cerca, sin nada de las preocupaciones de ahora.

Debido a las grandes responsabilidades de la reina, pocos eran los momentos que podían compartir juntas, pero cuando estos se daban lo disfrutaban al máximo. Juntas "huían" de paseo a los rincones del reino, y ese día les tocó ir al Bosque de Farone. La brisa era fresca y el sol resplandeciente.

Mientras la reina llevaba al caballo para que beba agua en un riachuelo, Zelda decidió caminar por los alrededores. A su corta edad experimentaba las exigencias y encierro del palacio, por lo que algo tan común llamaba su atención. La luz intercalándose entre las sombras de los árboles, el sonido del agua chocando con las rocas, todo la relajaba. No midió cuánto tiempo estuvo ensimismada, pero se alejó mucho del lado de su madre, y tarde se dio cuenta.

- Ay…

La niña se preocupó de haberse alejado tanto, temiendo que su madre la regañe por su imprudencia. Trató de regresar por su cuenta, pero no supo qué camino tomar. En un momento que estuvo caminando confundida se tropezó y cayó de rodillas, raspándose la izquierda en el acto. Ante el miedo y el dolor, Zelda comenzó a sollozar.

- Mamá…

La princesa comenzó a sentir miedo al no ver a su madre cerca, por lo que la ansiedad comenzó a invadirla. ¿Qué iba a hacer si estaba perdida?

- ¿Te duele mucho?

La pequeña se giró y descubrió que un niño se encontraba tras ella, mirándola con curiosidad.

- Te has raspado mucho… pobrecita.

- ¿Quién eres? – preguntó asustada.

- Vivo en un pueblo cerca de aquí… vine con mi papá a recolectar leña. – respondió el pequeño, sonriendo.

El niño tomó a la pequeña del brazo y la ayudó a levantarse. Esa acción sorprendió a la princesa.

- Ven conmigo, sé cómo curar tu rodilla… así ya no llorarás.

La pequeña, sin decir nada, se dejó guiar por su recién conocido salvador. No comprendía por qué confiaba en él, en su cálida sonrisa.

Juntos llegaron a una fuente resplandeciente y maravillosa, en donde pequeñas hadas volaban a su alrededor.

- Toma un poco de agua y ponla sobre tu rodilla. – dijo el niño.

La princesa hizo caso, tomó el agua y la puso sobre su rodilla lastimada, y el resultado la dejó impresionada; en cuestión de segundos su herida y dolor desaparecieron. Le costaba creerlo.

- Ya no duele nada… muchas gracias por…

La niña se silenció al ver que el pequeño le ofrecía una flor bastante peculiar.

- Toma, es un Lirio de la Calma… para que ya no llores.

La princesa tomó el lirio y aspiró su aroma, causando que el miedo que tenía se desvanezca por completo.

- Gracias, eres muy bueno. ¿Cómo te llamas? – preguntó Zelda, sonriendo.

- Yo me llamo…

- ¡NOS VAMOOOOS!

A la escucha de tal grito, el pequeño detuvo su respuesta.

- ¡Los siento, mi papá me llama! ¡Debo irme! ¡Nos vemos!

- Pero…

Zelda no tuvo oportunidad de retener a su salvador, pues este se fue corriendo, perdiéndose entre los árboles.

- ¡Zelda! ¡¿Dónde estás?!

La reina, después de una larga búsqueda, pudo encontrar a su hija. Sintió que el alma le regresaba al cuerpo al encontrarla.

- Mamá…

La monarca se agachó para abrazar a su pequeña, agradeciendo a las Diosas que se encontrara sana y salva.

- Zelda… ¿Por qué te vas así, sin avisarme? – preguntó la monarca, molesta.

- Lo siento, mamá… me distraje y luego no supe cómo regresar. Luego me caí y me raspé la rodilla, pero ya está sana.

La reina alzó el vestido de la princesa para ver su rodilla, sorprendiéndose de no ver nada.

- ¿Cómo se te sanó tan pronto?

- Un niño me ayudó, me trajo a esta fuente y el agua me curó. También me regaló esta flor para que ya no llore.

- ¿Y dónde está?

- Se tuvo que ir porque su papá lo llamo.

La reina se quedó confundida ante el relato de su hija, pero se sentía agradecida de que alguien la haya auxiliado.

- Ya debemos regresar al castillo, mi pequeña.

La reina y su hija se fueron de regreso a casa. La princesa se quedó con la curiosidad de la identidad de su pequeño salvador.

*.*.*.*.*

Zelda regresó a la actualidad, guardando su recuerdo en el baúl de su mente. Ahora tenía presente la primera vez que conoció al Lirio de la Calma.

- He perdido demasiado tiempo. – se dijo a sí misma, preocupada.

Zelda tomó la flor y regresó con su caballo al castillo, apresurándose para llegar antes del amanecer.


Cuando Zelda llegó al castillo, sus habitantes aún seguían sumergidos en el sueño, momento que aprovechó para elaborar la medicina para Link. Se encerró en el pequeño estudio de su habitación con todos los ingredientes y elementos.

En un mortero molió todo, para después mezclarlo con el agua y formar la anhelada poción, la cual colocó en una botella con tapa. Se cubrió con su capucha negra y salió de su habitación camino a los aposentos de Link.

Mientras caminaba por los pasillos, Zelda no veía a nadie cerca, sin embargo tuvo que esconderse en un momento porque comenzó a escuchar voces, o más bien risas. Un soldado perseguía a una doncella, la abrazaba por la espalda, para después tomarla de la cintura y besarla apasionadamente, siendo correspondido por la dama de la misma salvaje manera.

La princesa se intimidó al ver tal escena, pero al mismo tiempo la miraba con curiosidad, por más que sabía que no era correcto hacerlo. Vio las caricias que ambos se brindaban, la desesperación con la que se besaban, hasta quedarse sin respiración. Su sorpresa aumentó cuando el caballero cargó a la mujer y la arrinconó en la pared, para seguir disfrutando de sus encantos.

Zelda se sonrojaba cada vez más al verlos, hasta que escuchó al soldado decirle a la dama que la amaba, y después susurrarle algo al oído… luego de eso ambos se encerraron en una habitación y no volvieron a salir.

Aquella escena recién presenciada causó en la princesa sensaciones bastante curiosas, e incluso placenteras. Entre sus lecturas predilectas y heredadas por su madre, y que nadie conocía, se encontraban las historias eróticas, las que leía a escondidas de otros desde que comenzó la adolescencia. Con cada palabra captada se emocionaba, pero nada comparado con verlo con sus propios ojos. En ese momento se preguntó cómo se sentiría vivir algo así, tener a un hombre tan cerca y deleitándose con ella, hasta el punto de hacerla desfallecer… sin planearlo a su mente llegó una persona.

- No…

Sacó de su mente sus fantasías impropias, ella no era así y tampoco era momento para eso. Ahora debía concentrarse en ir a ver a Link.


Finalmente y después de varias dificultades, Zelda pudo adentrarse a la habitación de Link, y a esa hora no había ningún soldado o enfermera a la vista. Zelda pudo ver al joven dormido, y despacio se acercó.

- Link…

Ver su cuerpo y frente vendados le dolió enormemente, pues se notaba que las heridas eran de gravedad, incluso peor que las descritas por el Ministro. En la mesa de al lado estaba un sedante, lo que le hizo entender que Link estaba más que dormido. Aprovechando ese estado, se dispuso a darle la medicina, levantando su cabeza con cuidado. El caballero por su estado lo tomó sin moverse.

- Con eso estarás mejor pronto… Link.

La joven no pudo contener que las lágrimas salgan de su rostro, pues solo pensar que podía perder a la única persona con la que podía ser ella misma, la devastaba por completo. En esos momentos se preguntó qué tanto significaba él para ella. ¿Lo quería como amigo? ¿Algo distinto? Y en ese instante regresó a su mente la escena que vio en el pasillo, por lo que se sonrojó de manera mortal.

Sin poder controlarse acarició el rostro de caballero con suma dulzura, en especial sus labios, los que tanto llamaban su atención. No supo qué misteriosa fuerza le hizo perderse en ellos, hasta hacer lo impensable… besarlos.

No comprendía por qué realizó aquel acercamiento, pero el joven le transmitía sentimientos que ni ella mismo comprendía y que los relacionaba con la apasionada pareja que espió hace unas horas. Deseaba con toda su alma experimentar aquello, pero sólo con una persona.

Fue un beso suave, pero lo suficientemente largo para guardar la sensación en lo más profundo de su ser. Siguió unida a la exquisitez de sus labios, hasta que un movimiento la alejó.

- Zelda…

La princesa se quedó inmóvil al verse descubierta… mientras los sorprendidos ojos del caballero la observaban.

Continuará…


Comentarios finales:

¡Hola a todos! Espero se encuentren bien, mejor que bien, pues… HOY LLEGÓ A NUESTRAS VIDAS HYRULE WARRIORS: AGE OF CALAMITY. Y qué mejor que celebrarlo actualizando esta historia para ustedes. Esta vez no he demorado eternidades como antes, y eso me tiene satisfecha.

Espero que el capítulo sea de su agrado, créanme que escribir y hacer teletrabajo es algo que me ha costado mucho, pero ahí me he estado organizando. Como pudieron darse cuentas, use algunas referencias de BOTW en los ingredientes que usó la princesa, pero variando un poco su nombre, pues esta historia no es de la época del mencionado juego. Y sobre el niño misterioso… quizás ya sepan quién es, quizás no. Y sobre el beso final… ya veremos en el futuro qué ocurre con la reacción de Link, pues el siguiente capítulo será completamente distinto a lo que esperan.

Ahora, hablaré del juego… ESTOY EMOCIONADA. Me he spoileado con una sola escena Zelink (no lo resistí), pero créanme que valió la pena. Si Dios quiere me llegará este Domingo, pero créanme que no aguanto la espera, me encuentro muy ansiosa por jugarlo (espero todos los podamos jugar), y de ser posible, dedicarle un pequeño oneshot, pues a futuro si tengo planes de escribir una historia larga relacionada a BOTW, pero eso será cuando termine "Pasión entre las sombras", que está próxima a terminar.

En serio, como siempre, muchas gracias por su paciencia y fidelidad, a pesar del tiempo de tardanza, gracias por sus reviews y por seguir leyendo mis historias, incluso las terminadas.

Bendiciones a todos y espero leerlos por este medio. Cuídense, pues la pandemia no hay terminado.

Abrazos,

Artemiss

PD: Los invito a seguirme en mis redes sociales, pienso publicar una foto mía apenas tenga el juego en mis manos ^^

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