- Entonces, ¿Hyuga? – ella asintió – estoy ansioso por oír la historia.

- Pues… la petición del Consejo llegó a manos del Hokage, es obvio que lo sabe. Bien, hasta dónde tengo entendido fui una de las últimas en ser llamadas… Y la única en aceptar.

- ¿Aceptaste? – Gaara por poco no se atraganta con su propia saliva de lo nervioso que estaba, pero logró componer su rostro lo suficiente.

- Algo así… Verá, yo no sé si está al tanto de como funciona la jerarquía entre los clanes, pero el caso es que recientemente mi padre decidió nombrarme nuevamente como su heredera.

- ¿Debería felicitarte?

- Aún no, pero muchas gracias – Hinata siguió hablando, con más seguridad – cada líder del Clan Hyuga tiene como deber mantener a salvo el secreto del clan, y la pureza de nuestra sangre y byakugan contrayendo matrimonio con alguien que posea también ambas cualidades. Cómo sólo es un derecho y no he llegado a ascender, el Hokage pensó que tal vez el Consejo de la Arena podría permitirse ciertas… concesiones, en mi caso.

- Te escucho.

- Un tiempo apropiado de cortejo, no se suele aceptar a nadie que no sea parte del clan, pero mi padre ha cedido al tratarse de un Kazekage, y yo… Temari san me aseguró que si aceptaba tendría tiempo para decidir si estoy o no dispuesta a intentarlo.

- Bueno, por supuesto, es importante que eso lo tengas muy claro, será tu decisión.

- Le agradezco. Temari san también sugirió…

- ¿Sí?

- Que podría ser usted el que viaje a Konoha por ese plazo dado – Hinata se sonrojó y se apresuró a mover las manos con efusividad – por supuesto que no es su obligación, yo me imagino que las obligaciones de un Kazekage no pueden solo ser canceladas…

- Hinata – la detuvo Gaara suspirando y revelando una sonrisa pacífica, ella guardó silencio – gracias.

Hinata se quedó de piedra un momento, Gaara soltó poco más de aire que llevaba un rato guardando y se acercó un poco más a ella.

- Voy a ser honesto contigo – Hinata asintió - jamás esperé que alguien fuera a aceptar.

- ¿Por qué?

- Llámalo recelo, han pasado varios años desde lo de Shukaku y Konoha, pero en mi mente son imágenes que no puedo llegar a borrar. Y ahora estás tu aquí, en Sunakagure, diciendo que a pesar de las tradiciones de tu clan y que de hecho no me conoces estás dispuesta a intentarlo… Gracias.

- Yo… - un sonrojo se apoderó de las mejillas de la joven – Creo que todos merecen una segunda oportunidad.

- Gracias – repitió él tomando la mano de Hinata, aunque moría de vergüenza por hacerlo.

- ¿Se sentirá agradecido… Aún sabiendo que mi decisión final podría ser una negativa?

- Has llegado hasta aquí, eso ya tiene un mérito.

- Supongo que es cierto.

Gaara le soltó la mano sonrojándose un poco al notar que seguía sosteniéndola, Hinata también se sonrojó un poco, un silencio un poco incómodo de romper se adueñó de la habitación, ninguno sabía bien que decir a continuación y Temari tardaría en volver para interrumpir, Hinata comenzó a acariciar la tela de su nueva vestimenta con expresión ausente.

- ¿Es muy diferente a lo que sueles usar? – preguntó entonces Gaara, agradecido de poder comentar sobre algo.

- Oh, es que la tela es diferente, más suave, es un aislante ¿no?

- Así es, está confeccionada para no guardar el calor de la misma manera que las telas comunes, es gracias a eso que personas como Kankuro o yo mismo podemos usar tantas prendas a pesar de vivir en Suna, bueno, y que estamos acostumbrados al clima.

- Ya veo.

- ¿Puedo…? – Gaara dudó un segundo - ¿Te incomodaría si sólo te llamo Hinata?

- Oh, adelante.

- No sé que irán a decir los del Consejo, Temari lleva un buen rato allí, pero deberíamos estar preparados para tratarnos con un poco menos de formalidad, puedes tutearme también, sin mencionar el título.

- A pesar de que no conozco a Temari en profundidad, admiro mucho el liderazgo que desprende.

- Bueno, es mi hermana mayor, cuando terminó la historia con Shukaku y dejó de tenerme miedo se volvió una tirana en potencia, conmigo y con Kankuro – Gaara hizo una pequeña mueca, pero a Hinata le pareció que eso le divertía - ¿Tú tienes hermanos?

- Una hermana, Hanabi. Está avanzando en la academia, pero aún trata a sus kunai como si fueran juguetes, es muy segura de sí misma, mucho más de lo que yo lo era a su edad.

- Es cierto que recuerdo que por lo general eras una persona un tanto tímida.

- Aún lo soy, pero después de la guerra y los entrenamientos con el Clan… Bueno, he tenido que desarrollar ciertas destrezas.

- La técnica del puño suave, debo confesar que siento mucha intriga por ella.

- Estoy segura de que alguna introducción acerca de ella vendrá en las charlas que le prestará mi padre, uh, lo siento, "te", es difícil acostumbrarse.

- Está bien, los ancianos nos pondrán problemas de todas maneras, así que puedes dejar la informalidad para momentos como estos si te lo hace más llevadero.

- Lo preferiría, mi educación fue muy estricta en cuanto a los protocolos con aquellos de rango superior.

- Suenas orgullosa cuando lo dices.

- Lo estoy. Reconozco que no siempre he avalado del todo los métodos de enseñanza de mi padre, pero estoy muy agradecida de la educación que me ha dado.

- La educación es algo importante – asintió él.

Dos golpes sonaron en la puerta entonces, ambos se levantaron inmediatamente, nerviosos, Kankuro abrió y los miró con una expresión que variaba entre el cansancio y el fastidio.

- El Consejo está listo para recibirlos.

Gaara hizo un gesto a Hinata para que caminara delante de él, antes de salir se volvió hacia su hermano.

- Tienes cara de pocos amigos, ¿las cosas van mal?

- No, no lo creo, solo estuve ahí unos minutos, pero Temari estaba en plan absolutamente dictatorial, es simplemente que… - Kankuro miró a los ojos de Hinata y algo como lástima se pudo ver en él – lo siento, Hinata.

- No te preocupes, puedes decirlo.

- Debo admitir que me da asco como ellos ven en esto una oportunidad que no pueden perder, ellos se han enfocado en que sus hijos podrían heredar el byakugan.

Hinata miró al suelo, es cierto que todos habían considerado esa opción, y sabía que era lo que más preocupaba a su padre, pero había empeñado su palabra en esto, además, todo lo que iban a hacer por ahora era negociar los términos, bien, dejaría los suyos muy claros.

- Me parece que podemos sacarle mucha ventaja a ese hecho – dijo al fin, mirando a los dos hombres, Gaara pareció sorprendido.

- ¿Hinata?

- No voy a hacerme la ofendida, conozco la codicia que existe por los ojos de mi Clan, sin embargo… He estado preparándome durante muchos años para tratar con este tipo de personas, para hacer acuerdos, para encontrar… beneficios, soy la heredera después de todo, me aseguraré de hacer que ellos lo noten.

- Dejaré que sea como tu decidas – Gaara se tornó serio apoyando su fuerza de todo corazón, incluso Kankuro mejoró el semblante – aunque apreciaría que me hicieras un gesto de algún tipo si necesitas apoyo, no importa lo que sea, te respaldaré.

- Bien, entonces vamos.

El intercambio de palabras dentro de la sala del Consejo llegó en un punto a tal grado que Hinata a pesar de ser paciente y permanecer en silencio la mayor parte del tiempo decidió que era el momento de hacerse escuchar.

- ¿Disculpen? ¿Se me permitirá en algún momento hablar? – carraspeó llamando la atención.

Los involucrados dejaron poco a poco su discusión para mirarla.

- Lo sentimos Hyuga sama, es que la cantidad de exigencias de la Hoja… No podemos permitirnos tanto tiempo sin el Kazekage presente en el puesto, ¿qué diría la gente?

- Entiendo sus preocupaciones. Les pido las disculpas también por la repentina respuesta sin un aviso previo de algunos días, sé que eso habría simplificado las cosas, pero con la hostilidad que añeja los países previmos que una visita sería lo más adecuado para esta situación.

- Y estamos totalmente de acuerdo y honrados con su visita Hyuga sama – respondió otro inclinando un poco la cabeza – la escucharemos.

- Me presenté a este consejo como la heredera directa del Clan Hyuga, que aceptará la propuesta de cortejo de su Kazekage a cambio de ciertas condiciones. Sé que algunas de ellas les parecen excesivas, sin embargo, permítanme explicarles la posición en la que se encuentra mi Clan.

Hinata activó el Byakugan lentamente, sin mover su vista hacia ningún lado, sólo mirando hacia el frente, los ancianos y consejeros la miraron cuchicheando en voz muy baja entre ellos.

- Desde esta posición puedo notar el flujo de chakra que poseen ustedes, los guardias especializados que no se encuentran a plena vista, y a cada hombre, mujer y niño de esta torre hasta dos pisos por debajo de nosotros, y eso, sólo desde esta posición. También si mis cálculos no son excesivos, podría bloquear los puntos de chakra de a lo menos cinco guardias y a lo menos cinco de ustedes antes de que pudieran bloquear mis ataques, ese es el alcance de mi Byakugan.

La actitud y energía en la sala cambió abruptamente, Temari a uno de sus costados dejó ver una pequeña sonrisa saboreando el triunfo inminente, Gaara parecía tan sereno como siempre, con los brazos cruzados sobre el pecho, pero lo cierto es que estaba atento a cualquier amenaza que pudiera surgir del Consejo ante la demostración implícita.

- Entenderán entonces, que no podemos sólo compartir de buena fe nuestra línea de sangre, aún tratándose del Kazekage esto pasa a ser un asunto que involucra a las dos aldeas, y por consiguiente a sus habitantes. No estamos pidiendo que se queden sin su Kage, estamos estableciendo la pauta que debe seguir la arena si quiere que este casamiento llegue a realizarse.

- De acuerdo Hyuga sama, pero no ha considerado usted… ¿la posibilidad de que otra mujer de la Hoja puede también casarse con el Kazekage?

- Ese es el otro punto que queríamos aclararles – Gaara habló esta vez – no aceptaré a nadie más.

- ¡Pero usted se comprometió con el Consejo a…!

- A casarme con una mujer de Konoha – completó Gaara cortando al anciano y levantándose de su silla para dirigirse a la de Hinata y tenderle la mano para ayudarla a levantarse – miembros del Consejo, les presento nuevamente a Hinata Hyuga, la única mujer a la que aceptaré como esposa.