N/A 1: The Loud House y sus personajes son propiedad de Chris Savino y Nickelodeon.
N/A 2: Esta es una pequeña precuela a mi one-shot titulado "Novias no" del mismo fandom. ¿Habrá una tercera parte?
—Basta. —gimió entrecortadamente, arqueando su espalda por el placer que estaba sintiendo. —Ya… detente, por favor. —jadeó a medida que se ruborizaba aún más al sentir la lengua cerca de sus caderas.
—¿No te gusta lo que hago contigo? No te preocupes, sé hacer muchas otras cosas. Me encanta tu voz, Lori; me encanta cuando usas ese tono sumiso. Muéstrame qué otros sonidos puedes hacer. —dijo la rubia, limpiándose el flujo que escurría de su boca para volver a comerla.
—Oh, Dios. Carol…Carol… —
¿Y qué si su voz sonaba así? Nadie tenía ni la mínima idea de lo que le estaban haciendo ¿Le había dicho ya lo deliciosamente excitante que sonaba su voz en medio de aquel acto? Y su irresistible cara de placer al verla, también con ese rubor reconfortante.
Se reacomodaron sobre la colchoneta que usaban en clase de gimnasia. Haber llegado demasiado temprano a esa asignatura había sido una —aparentemente— mala idea pues la tentación no se hizo esperar para nada.
Las jóvenes usaban las mínimas prendas puestas, Pingrey encima de Loud. Carol no despegaba sus ojos de ella; era tan hermosa e irresistible. Le parecía adorable cuando veía ese tierno sonrojo en sus mejillas. Pero lo mejor de todo es que no tenía que preocuparse por abusar de una menor de edad, porque Lori ya era toda una mujer hecha y derecha a diferencia de sus hermanos.
Trató de zafarse del agarre que ejercía sobre sus muñecas, acción que fue en vano debido a la resistencia opuesta. Finalmente se acercó hasta que sus labios estuvieron a escasos centímetros de los de su compañera, podía sentir su respiración, su mirada suplicante que no exigía piedad sino todo lo contrario: "Llévame al cielo con tu lengua y dedos, una vez más".
—Por favor, literalmente alguien podría entrar por la puerta en cualquier momento. ¿No te importa que nos puedan llegar a expulsar del instituto por saciar nuestras ganas de 'hacerlo'? —desvió su rostro mientras cerraba sus ojos con fuerza para evitar tener contacto con la boca de la chica.
—Ya lo hemos discutido muchas veces, no me obligues a disciplinarte. Habrán muchas más escuelas en donde estudiar. —sonrió provocativamente.
—Pero. —un suspiro pesado escapó de ella al sentir la lengua de Carol pasar por su cuello. —Esto no puede seguir ¿Qué diría mi familia si se entera? ¿Qué diría Bobby? ¿Qué diría tu novio? —los ojitos de Lori decayeron notoriamente.
—¿Ni siquiera tu familia sabe de esto? —
La joven expresó con asombro aquella pregunta, siempre supuso para esas alturas que al menos uno ya sabía su orientación sexual. Que había perdido su virginidad con ella.
—Lori. —masculló, logrando que la nombrada se estremeciera al ver los labios ajenos moverse tras pronunciar su nombre. —¿Esto estaría mal para tu familia o para Bobby? —
—N-no, es solo que… —mintió con vergüenza.
—Es porque soy una chica ¿Verdad? —decía con voz sexy, acariciando el voluminoso cabello de su compañera.
—Yo… —
En esos momentos Pingrey se fue acercando lentamente hasta sus labios sin ser detenida, rozó un par de veces los suyos con los de ella hasta que lentamente la besó con intensidad, introduciendo su lengua en la boca de Lori. Ambas cerraron los ojos, haciendo que el hilo de saliva se deshiciera al separarse.
—Quiero que me digas a la cara que no disfrutas de esto. —
No dijo ni una palabra. Tan solo se limitó a apretar fuertemente las caderas de su amante mientras ella besaba sus senos y los mordisqueaba con cierta rudeza.
De repente la puerta del cubículo se abrió de golpe, advirtiendo a las rubias que la profesora de gimnasia las miraba con ojos totalmente abiertos ante la escena en frente de ella. Ambas podían jurar cómo la cara de la bien proporcionada maestra parecía estar a punto de estallar a causa de la ira.
La puerta se cerró con un gran empujón, obligándolas a separarse en el acto. La tutora se cruzó de brazos e indignada. Habían ensuciado el honor del instituto y habían profanado parte de sus dominio.
—¡LOUD! ¡PINGREY! ¡¿ME PUEDEN EXPLICAR QUÉ ES LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO AQUÍ?! —gritó con rabia.
—¡Profesora Howe! ¡No es lo que realmente parece! —se apresuró a decir una de ellas mientras se cubría lo más que podía con sus manos.
—Señoritas. Tienen 3 segundos para decirme un muy buen motivo por el cual no debería llamar al decano para que las eche de esta escuela. —
El sonido de su alarma que anunciaba el término de su descanso lo sacó de su escritura. De mala gana dejó el lápiz sobre las hojas del cuaderno y los cerró, reacomodándose la gorra de oficial de seguridad. El tiempo se había ido volando que inclusive dejó su emparedado a la mitad, ese que su pequeña hermana había hecho con cariño.
—Pero qué mala pata. Justo cuando iba a escribir la mejor parte. —bufó al abandonar la sala de reposo del centro comercial junto con su compinche.
—Oye, Santiago. ¿Sigues con esa fantasía de ver a tu novia en brazos de su mejor amiga? —cuestionó tras colocarse a un lado. —¿Por qué no solo se lo cuentas y ya? Es mejor que estar escribiendo tus fantasías en papel y yendo al baño para inspirarte ¿No lo crees? —
—Jajajajajaja, no bromes, Robbie ¿Te puedes imaginar lo vergonzoso que sería si le dijera algo así a Lori? Que quiero verla haciéndolo con su mejor amiga. No solo me mandaría a volar sino que se molestaría al enterarse que pienso que tiene otro tipo de gustos. —no pudo evitar sonreír al recordarlo. —No, lo mejor será mantenerlo en secreto. —le sonrió.
—No lo sé, Robert. Podrías insinuarle algo así si fueras más… amm… ¿Cómo decirlo? Astuto. Igual y tal vez chicle y pega. Tú me entiendes.
—Jmmmm. —gimió con interés. —Pasaré por ella este fin de semana a su universidad. —
—Dude. Si tienes interés en ello, solo dime. Puede que yo te dé algún consejo para insinuarle lo que piensas. Hasta luego, Santiago. —sonrió tras tomar un camino diferente para su rutina de inspección.
Bobby quedó estático por varios segundos pensando en aquello, ¿Acaso cabría la posibilidad de que…? Tomó su celular con emoción y marcó ese número que tenía como "acceso directo".
—Hola, bebé. —
—Hola, osito Bubbu. —
—Ya quiero pasar por ti, necesito decirte algo muy importante. Estoy ansioso por ir para allá. —
—También estoy ansiosa por verte… —
