Dos días después de haberle pedido el favor a Gaara la respuesta de sus amigos hizo aparición… en forma de Kiba apareciendo sobre Akamaru con los brazos cruzados y un mohín en el rostro.

- ¡Kiba! ¡Akamaru!

Hinata estaba más que sorprendida, Temari había cancelado su cita a almorzar diciéndole que tenía que ir a recibir algo a las puertas de la Aldea, pero no se había imaginado que se trataba de su mejor amigo.

- Hina – respondió con cautela Kiba, Akamaru le dedicó un ladrido bajo – creo que tenemos algunas cosas de las que hablar.

Caminaron en silencio hacia la torre del Kazekage, Hinata estaba nerviosa, sabía que iba a tener que explicarse mejor de lo que lo había hecho, y aún no sabía el motivo por él cuál Shino no había venido también, ¿estaría enojado con ella? ¿la odiaría por no decirle antes?

- Shino está acompañando a Ino y a Choji en una misión – comentó Kiba al notar la mirada turbada de su amiga, podía leerla como un libro abierto, y aunque estaba algo molesto tampoco quería trastornarla.

- Ya veo. Llegamos, hace poco me cambiaron de habitación así que podemos usar la sala de estar.

Kiba asintió en lugar de preguntar, la habitación que le habían asignado a Hinata luego de su éxito con el Consejo era tres veces la que tenía antes, y como había mencionado, contaba con su propia pequeña salita de estar, la chica se apresuró a servir agua fresca en dos vasos y una fuente antes de sentarse para enfrentar a sus compañeros.

- ¿Por qué no nos dijiste nada antes de irte? – la cara de Kiba no mostraba enfado o decepción, estaba intrigado, Hinata no tomaba decisiones impulsivas… No de ese modo.

- Hasta hace unos días yo tampoco tenía muy claro lo que iba a pasar – Hinata se miró las manos cruzadas sobre el regazo – y lo cierto es que hasta hace muy poco asumí el peso de la realidad, es diferente cuando sólo es una idea, o te lo presentan como una misión. Sólo cuando la decisión final se tomó caí en cuenta de que había aceptado unir mi vida a la de Gaara.

- ¿Y estás satisfecha con esa decisión? Admito que tiene carisma y que nos impresionó bastante a todos durante la guerra, pero esta es una decisión que acarrea muchas consecuencias que no podrás evitar.

- Gaara es… bastante similar a mí en muchos aspectos, al menos eso es de lo que he podido darme cuenta, no le gusta meterse en la vida de otras personas, se guarda mucho para sí e incluso creo reconocer su timidez. Obviamente no ha pasado ni un tercio del tiempo prudente para llegar a decir que realmente he podido conocerlo o saber si llegaré alguna vez a amarlo, pero…

Hinata apretó las manos y clavó su mirada en ellas, buscando el valor para pronunciar las siguientes palabras, Kiba esperó con paciencia.

- Lo cierto es que me gustaría poder hacerlo.

- En ese caso… - Kiba le tomó una de las manos entre las suyas – me alegro mucho por ti, Hinata.

El corazón de la Hyuga se llenó de calidez ante la sinceridad de su mejor amigo, Kiba había viajado a Suna sólo para asegurarse de que su amiga estaba segura de lo que estaba haciendo, quería verlo con sus propios ojos y estar con ella en caso de que las cosas no salieran como esperaba, Akamaru por su parte le regaló un lametón en la mejilla.

- Realmente no quiero preguntar – admitió el ninja – pero sabes que necesito hacerlo.

- Adelante.

Era un tema delicado, pero no podían seguir evitándolo, no bajo las circunstancias en las que estaban, Kiba se aclaró la voz y continuó.

- ¿Qué fue lo que pasó ese día entre Naruto y tú? El día en que decidiste que le ibas a declarar tus sentimientos.

Hinata tragó duro, no era algo que le acomodara recordar, de hecho, batallaba con el recuerdo tratándolo como una fantasía fuera de su mente, como si nunca hubiera ocurrido, o se tratara de un sueño vívido que habría preferido evitar.

- Ese día me di cuenta… Bueno, tú sabes que el amor que sentía por él era algo bastante descomunal.

- Y que lo digas, si hasta te desmayabas con sólo tenerlo cerca.

- Bien, yo no creo que Naruto kun haya sentido alguna vez nada similar por alguien… excepto por Sasuke kun.

- Quieres decir…

- Quiero decir, que en la vida de Naruto kun sólo hay espacio para un lazo así de fuerte, a pesar de su relación con la gente de la aldea, o con sus amigos, o todos aquellos con los que ha creado lazos durante todos estos años, nada de lo que yo hiciera podría competir con eso.

Kiba permaneció en silencio al notar que la mirada de Hinata se ensombrecía un poco al tiempo que agachaba imperceptiblemente la cabeza.

- A pesar de que yo estaba dispuesta a morir por él, y a pesar de haber perdido a Neji producto de ese sentimiento… No era suficiente para él.

- ¿Él fue quién te lo dijo? – ella negó con la cabeza.

- A veces no hacen falta palabras.

Kiba asintió sabiamente, Hinata aún se mostraba algo ensombrecida, pero era mucho que procesar como para hacer una broma que aligerara el ambiente, finalmente después de 3 incómodos minutos fue Akamaru quién rompió la tensión lamiendo aún más la cara de Hinata.

- ¡Akamaru! – medio se quejó ella regalándole una sonrisa y algunos mimos, el perro ladró de vuelta.

- Tienes razón amigo, viajaremos contigo a Konoha, después de todo no sería nada de malo que descubriéramos los alrededores, si vas a vivir aquí entonces tenemos que saber a que clase de lugar nos enfrentaremos cuando vengamos de visita a verte.

Hinata se puso de pie con una sonrisa pacífica y llena de gratitud, abrazó a Kiba descansando en su pecho mientras sus ojos se aguaban un poco.

- Gracias por comprender esto.

- No hay nada en el mundo que yo o Akamaru no haríamos por ti – contestó el a su vez abrazándola más fuerte – y sabes que Shino debe sentirse igual, leímos tu carta juntos antes de que tomara esa misión, él sólo dijo "creo que ella está haciendo algo que considera correcto, pero deberías ir, sólo por si acaso."

- Me alegra que hayan venido, en serio.

- Bueno, aún nos falta algo importante, ¿no Akamaru? – Hinata los miró ladeando la cabeza, confundida – ¿No creerás que nos quedaremos tranquilos sin conocer mejor a Gaara, cierto?