A pesar de las intenciones de Kiba, Hinata creyó que lo más oportuno era dejar que tanto él como Akamaru descansaran del viaje que habían hecho hasta la Arena, ya tendrían tiempo después de comer algo todos juntos.
La joven ninja caminó entonces hasta la oficina del Kazekage, quería agradecerle nuevamente a Gaara por haberle permitido enviar su mensaje con tanta urgencia, y también enterarse de los detalles de su viaje a Konoha en los próximos días, algo que aún no habían terminado de arreglar.
- Hinata, hola – la saludó Kankuro saliendo de la oficina.
- Kankuro san – respondió ella tan cordialmente como estaba acostumbrada, aunque la expresión algo preocupada del ninja la perturbó - ¿ocurrió algo?
- Gaara no está de buen humor, a pesar de que le dijimos que yo y Temari nos encargaríamos del papeleo que queda está intentando resolver algunas cosas por el mismo – un golpe sordo se escuchó desde detrás de la puerta, como si le hubieran arrojado algo desde dentro – esa debió ser la propuesta de inversión de recursos de los Ancianos.
- ¿No son los kages los que regulan las inversiones que se hacen dentro de la Aldea?
- Sí, pero eso no quita que los viejos puedan hacerle "sugerencias".
- Tal vez debería regresar luego – se mordió el labio, quería entrar y pedirle que no se preocupara, que podían aplazar el viaje, pero por otro lado estaba algo asustada.
- No, entra ahora, tal vez logres que se relaje un poco, a Temari y a mi puede darnos calabazas, pero a ti no se atreverá a decirte nada si intentas ayudar.
Hinata asintió no muy segura y tocó la puerta con tres tímidos golpes.
- ¡Adelante! – la voz de Gaara sonó áspera y ruda.
- Suerte – susurró Kankuro antes de desaparecer por el pasillo.
- Hum… con permiso.
Entró con cuidado, efectivamente junto a la puerta había un lote de papeles arrumado, presumiblemente la propuesta a la que se había referido Kankuro. Gaara alzó la vista para mirar a quién le había interrumpido, pero en cuanto notó que era Hinata su expresión se suavizó.
- ¿Es un mal momento? – preguntó ella con vacilación escondiendo uno de sus brazos tras la espalda.
- No, no. Sólo es… Quería dejar listas algunas cosas antes de que partiéramos, pero no esperaba que algunas propuestas fueran tan descabelladas como aquellas con las que he lidiado esta mañana – el joven Kazekage le hizo un gesto para que se sentara frente a su escritorio.
- Aún no tenemos que irnos, podemos aplazarlo unos días más – sugirió.
- Gracias por la intención – los ojos de Gaara se dulcificaron un poco a pesar de que no cambiaba su expresión – pero ya hemos creado un itinerario para esto, y sentiría que estoy faltándole el respeto a tu familia si no lo llevamos a cabo. No es un buen precedente para un matrimonio.
Ambos se pusieron algo nerviosos ante la aparición de la palabra matrimonio, pero cada uno lo disimuló como pudo, Hinata juntando sus manos y fingiendo mirar con interés los papeles amontonados sobre el escritorio y Gaara tomando un papel haciendo amago de firmarlo.
- Yo venía a darte las gracias – dijo al cabo de un rato – Kiba y Akamaru han llegado hoy a primera hora a Suna para dar respuesta a mi carta.
- Me alegra que puedas sentirte tranquila con respecto a tus compañeros, no hay de qué.
- Sé que yo no entiendo aún mucho sobre las responsabilidades del Kazekage, pero ¿me permitirías ayudarte antes de irnos a Konoha? Tal vez podía leer los documentos con detalles menos importantes, o podría organizarlos según su contenido, parte de mi educación dentro del Clan también implicaba ese tipo de tareas.
Gaara lo meditó un instante, contempló los papeles que tenía en sus manos y toda la ruma de otro que tenía alrededor, luego miró a Hinata, la chica parecía seriamente decidida a ayudarlo, sus ojos entre el gris y el lavanda también se mostraban seguros.
- Es mucho trabajo – le advirtió – si empezamos ahora tal vez tengamos que almorzar aquí.
- No es problema, además le he pedido a Kiba y Akamaru que descansen del viaje antes de venir aquí, si lo hacemos bien seguro que nos queda tiempo para cenar todos juntos.
Su optimismo terminó por convencerlo, pulsó un botón en el intercomunicador y dio una orden clara.
- Necesito que traigan otro de los escritorios a mi oficina, y dile a Matsuri que venga, por favor.
Tan sólo unos minutos después dos ninjas de la arena entraban con otro escritorio sólo un poco más angosto que el de Gaara y lo acomodaban junto al suyo, Matsuri, la chica a la que había llamado venía justo detrás.
- ¿Me llamó Gaara sama? – preguntó la chica con una enorme sonrisa pasando olímpicamente de Hinata.
- Sí, Matsuri, ¿creo que no conoces aún a mi prometida?
- Oh, Hyuga sama, disculpe, no la había reconocido – la chica hizo una inclinación formal – ¿en qué puedo ayudarlos?
- Hinata y yo vamos a estar trabajando en los pendientes hasta la tarde, así que necesito que te asegures de que todo lo necesario ha llegado hasta aquí, cualquier carpeta o documento extra que tengas lo necesito ahora.
- Entiendo, revisaré enseguida, con su permiso.
Se fue rápidamente antes de que pudieran decir algo más seguida por los dos ninjas que la habían acompañado, Hinata contempló su salida con la impresión de que su sonrisa había cambiado al saludarla a ella, ¿acaso sentiría algo por Gaara?
- Bueno, voy a explicarte lo básico para hacer con esto, hay un par de frases clave que hacen que un documento quede absolutamente descartado, entonces si lees que tiene una de esas, lo apartas, o ya puestos lo arrojas al basurero.
- Suena como algo práctico.
- No llevo mucho tiempo en esto, pero créeme, lo es – hubo una pausa – eres una persona muy gentil Hinata.
- Sólo hago lo que corresponde, después de todo, es mi responsabilidad que ambos vayamos a Konoha.
- Aún así no tenías porqué ofrecerte para hacer esto, fui yo el que tuvo que buscar una esposa en primer lugar.
- Creo que tendremos mucho tiempo para alabarnos el uno al otro cuando esto termine – la chica estaba sonrojada a más no poder, pero intentó sonar segura – tenemos mucho tiempo juntos por delante, pero estos papeles deben quedar listos para entonces.
- Tienes razón, bueno, te explico sobre las frases…
Pasaron varias horas revisando y apartando papeles e información, a pesar de la reticencia de Hinata a tirar los descartados al tajo de la basura, luego de leer un par con atención llegó a la conclusión de que decididamente eran una mala broma, arrugó el último que había leído y apuntó en dirección al basurero, calculó mal por apenas un milímetro, pero antes de que la bola de papel tocara el suelo una pequeña porción de arena la tomó y dejó donde correspondía, la chica se sonrojó cuando se encontró con la mirada atenta del kage (N/A: si hubiese tenido cejas seguro que alzaba una), procuraría activar el byakugan la próxima vez.
- Ya casi has terminado – observó él señalando como la pila de papeles se había reducido a un par de carpetas sobre el escritorio.
- Estoy acostumbrada a hacer este tipo de papeleo, he trabajado muchas veces con mi padre organizando este tipo de deberes para el Clan, obviamente no es un grupo tan grande como una Aldea, pero hay bastante con lo que trabajar.
- Me imagino que eso incluye para la familia Hyuga algunas peticiones de Konoha.
- Sí, en ocasiones, la Aldea tiene un equilibrio delicado en cuanto a los clanes, más aún cuando se trata del Clan Hyuga y el Clan Uchiha, a pesar de que Sasuke no pasa mucho tiempo establecido en Konoha estoy segura de que responde a algunos de esos intereses también.
- ¿Se les pide lo mismo a los otros clanes?
- No lo sé con seguridad, aunque Shikamaru es el representante del Clan Nara para el Hokage.
- Shikamaru… - Gaara esbozó una sonrisa casi imperceptible – él es uno de los motivos por los que Temari se ofrece siempre ir como representante a Konoha, aunque diga que es por el clima.
- Estoy segura de que se entienden muy bien – Hinata también sonrió al pensar en ello.
- Y hablando de mi hermana, terminemos con esto para que podamos ir a cenar con ella y tú amigo, aunque no te moleste que hayamos almorzado trabajando aquí siento que es una falta de respeto.
- Está bien, apresurémonos.
Le dedicó una sonrisa al tiempo que asintió, y Gaara notó como un pequeño calor se extendía por su pecho y avanzaba hacia su rostro, realmente la quería como esposa.
