Mientras no estabas

Compromiso a Fecha

Unos días después toda la casa estaba revolucionada. Los padres de Bulma estaban en el sector verde, el destinado a los namekuseijin, encapsulando infinidad de objetos. Todos los namekuseijin ayudaban y los pequeños corrían por todas partes viendo que no faltase nada, ya que al día siguiente partirían de la Tierra hacia un nuevo hogar.

Bulma se levantó temprano y se dirigió a la cocina a buscar algo de desayunar, pero al entrar encontró a su novio, con una enorme sonrisa, de pie al lado de la mesa y ésta servida con un desayuno completo para dos, incluyendo flores al centro de la mesa.

Los ojos de ella se iluminaron, sorprendida por el detalle del guerrero. Él se apresuró en saludarla con un beso en los labios, para enseguida invitarla a tomar asiento, mientras la guíaba de la mano.

-Oh, Yamcha no te hubieras molestado… ¡Esto es hermoso! - comentó ella, perdidamente enamorada en el detalle.

-Tú te mereces lo mejor. Además, te tengo muy buenas noticias.

Ella se acomodó en su lugar y bebió un sorbo de jugo - Dime ¿a qué noticias te refieres?

Yamcha se sentó a su lado y la miró fijamente a los ojos - Amor, ayer firmé con un equipo de los grandes y mi contrato es por varios millones…

-Oh, ¡eso es estupendo! Pero eso significa que pasarás más tiempo lejos ¿no?

-Sí. Es verdad. Pero ya tengo un trabajo estable y rentable… Y creo que es momento de que avancemos en lo que quedamos…

Acto seguido se arrodilló y sacó una cajita de su bolsillo. Al abrirla apareció un hermoso anillo de diamantes.

-¡Yamcha! – exclamó Bulma, llevándose las manos a las mejillas.

-Bulma ¿Quieres casarte conmigo? - preguntó algo ruborizado.

Ella quedó de piedra, no se esperaba que Yamcha consiguiera tan pronto sus objetivos y aunque había estado de acuerdo, ahora comenzó a sentir que le faltaba el aire. Siempre había soñado con el día en que alguien le propusiera matrimonio, pero en este momento se sentía como atrapada. Sin embargo, a pesar de todas sus dudas, decidió que lo mejor era retomar el curso natural de su vida. "Bueno, supongo que ya es tiempo de sentar cabeza… No puedo seguir desperdiciando mi tiempo esperando por algo que jamás será… Además, Yamcha me juró que se comportaría…" Una enorme sonrisa adornó sus labios y dijo, con decisión - Sí, Yamcha… ¡Acepto!

-¿Es en serio, Bulma?

-¡Sí! ¡Sí! – dijo estirando su mano hacia él, esperando la entrega de esa hermosa joya.

El guerrero comprendió y colocó el anillo en su dedo, enseguida se puso de pie, para besarla tiernamente en los labios. Pero el besó duró muy poco, ya que Bulma se apartó para poder observar el anillo y comentar -Oh, Yamcha… ¡Es hermoso!

-Ahora solo nos queda hacer la fiesta de compromiso y fijar una fecha…

-Tienes razón… Pero esperemos a que regresemos al resto de los muchachos para hacerlo oficial.

-Tendrá que ser pronto… me voy de gira la próxima semana…

-¿TAN PRONTO? – Bulma lo miró sorprendida. Esperaba poder presumir por mucho tiempo su compromiso, pero al parecer esto no sería posible.

-¿Es que acaso no me amas? – le preguntó él, desconcertado.

-Claro que sí, tonto – le dio un leve empujoncito - Me refería a tu gira… a que no te veré por un tiempo - dijo ella con una gotita en su sien, tratando de sonar divertida.

-Serán solo unas semanas… pero te prometo que me escaparé para verte.

-Bueno mañana se cumple el plazo de las esferas... pode…

-¡Genial! – la interrumpió – Mañana, después de revivirlos podemos hacer oficial nuestro compromiso.

-¡Eso es excelente! ¡Haremos una fiesta!… - Gritó Bunny, apareciendo por la puerta - Yo me encargaré de todo, queridos… Ustedes solo deben planear de aquí a cuánto tiempo se casarán al fin.

Bulma se puso pálida. Ella no tenía planeado poner una fecha para la boda, ella aún no estaba lista, ella aun deseaba coquetear y ser codiciada como soltera, ella aun amaba su libertad, ella ni siquiera estaba segura de amar a Yamcha como creía, pero su estúpida bocota la había hecho hundirse en el fango hasta el cuello. Necesitaba parar esa locura o por lo menos aplazarla lo más posible, así que, se acercó a Yamcha de manera melosa y le preguntó, mientras acariciaba uno de sus musculosos brazos - Oye, ¿qué te parece casarnos de aquí a un año?

Él la miró con algo de desilusión - ¿Por qué quieres esperar tanto?

-Bueno, es que lo ideal sería poder invitar a todos nuestros amigos y además no está Gokú…

Yamcha la miró un momento y le respondió algo alterado - ¡Pero si él no nos invitó a su boda y aún peor, ni siquiera nos avisó cuando fue padre!... Bulma, ya nos conocemos lo suficiente y no necesitamos que esté o no Gokú en nuestra boda. Si tanto te preocupa podemos hacer un banquete cuando regrese… Pero dime ¿Qué te parece dentro de cuatro meses? – sus ojos comenzaron a angostarse babosamente.

-Ay, a mí me gusta… no es mucho tiempo, pero es el suficiente para organizar la boda – comentó Bunny mientras aplaudía.

Bulma miró algo irritada a la entrometida de su madre. Se quedó en silencio un momento, para enseguida aceptar, no de muy buenas - Está bien. Nos casaremos dentro de cuatro meses…

- ¡Que felicidad! – exclamó la señora, saltando de emoción – voy enseguida a contarle a tu padre.

Yamcha se acercó a la joven y la tomó de la barbilla, depositando un besó en los labios de la muchacha que fue respondido con poco entusiasmo por parte de ella - No te enojes, sabes que tu mamá es muy entusiasta… - enseguida la abrazó contra su pecho y agregó – En cuatro meses seremos marido y mujer… al fin.

Bulma puso cara de mártir. Ahora sí que no tenía escapatoria.

Se sentaron a terminar de desayunar y a Yamcha no se le borraba la sonrisa boba de su rostro. Bulma lo miraba de cuando en cuando y le sonreía de vuelta. Sin embargo, no intercambiaron más palabras hasta que el joven se puso de pie y le preguntó - ¿Qué te parece ir a la playa por la tarde?

-Oh, Yamcha. Me encantaría. Pero mañana se van nuestros invitados y hay mucho que hacer… Si quieres te quedas y nos ayudas, mi madre no podrá sola con lo de la fiesta y lo de la despedida de los namekuseijin…- le pidió ella, pestañeando un par de veces.

El carraspeó incómodo, para luego agregar - Cariño, me encantaría… pero tú sabes que no soy muy bueno con eso de organizar…- le respondió, yendo hacia la salida - Voy a aprovechar de hacer algunas cosas que tengo pendiente antes de la gira entonces... Si no te importa…

-Está bien. Pero mañana trata de estar temprano para la despedida ¿sí?

El asintió y se devolvió para besarla, saliendo finalmente de la habitación, emprendiendo luego el vuelo.

Bulma suspiró y se retiró a la zona verde a ayudar. Cuando terminaron, ayudó a su madre haciendo algunos llamados solicitando cosas para la fiesta. Comió algo ligero y se dirigió a su laboratorio, donde se encerró por el resto del día. Necesitaba estar ocupada. Pero al entrar y casi como si no tuviera voluntad propia saco una capsula de uno de los cajones. Ésta tenía una pequeña etiqueta que decía "ARMOR". Era un proyecto en el que había comenzado a trabajar durante el tiempo que Yamcha había estado lejos. Había pensado en hacerlas pensando en los muchachos, pero pronto se dio cuenta de que cada vez que trabajaba en ella no hacía más que pensar en cómo reaccionaría Vegeta al ver que había logrado recrear su armadura de batalla.

-Soy una tonta…- comentó, dejándose caer en su silla, al tiempo que cubría su cara con sus manos.

Al día siguiente todo estaba listo para la fiesta y para la despedida de los namekuseijin. A la hora acordada ya estaban todos en el jardín, incluyendo a la familia de Gokú. Dende fue el encargado de traducir nuevamente por lo que invocó a Porunga y comenzaron a pedir los deseos. A los pocos minutos estaban de vuelta Chaos y Ten Shin Han por lo que todos estaban muy felices y emocionados. Pero llego el momento de despedirse de los namekuseijin, entonces todo se volvió un mar de lágrimas, entre felicidad, agradecimiento y tristeza.

-Muchas gracias por todo, terrícolas. No olvidaremos lo que hicieron por nuestro pueblo – dijo el patriarca, lleno de alegría.

-Al contrario, muchas gracias a ustedes y que tengan buen viaje – dijo el padre de Bulma.

-Cuídense mucho por favor – agregó la científica, emocionada.

Pidieron el último deseo. Gohan lloraba a mares, ya que se había hecho muy amigo de Dende. Pero apenas desaparecieron los namekuseijin, la madre de Bulma se secó las lágrimas y rompió la tristeza del momento - ¡Su atención, por favor! Les tenemos una sorpresa… ¡Están todos invitados a la fiesta de compromiso de mi hija Bulma y el Joven Yamcha!

-¿QUEEEEEEEEEEE? – gritaron todos sorprendidos.

-Sí. Este par de tortolitos por fin fijaran una fecha para el gran paso y lo harán ahora mismo.

Todos se acercaron a felicitar a la pareja.

Comenzó la fiesta. Estaban todos, inclusive Krilin había llevado a su novia. Aunque Bulma no la tomó en cuenta en toda la noche, debido a que aún estaba sentida por lo de la vez anterior. Ahora la afectada era Milk, a la que también había tratado de anciana al verla, pensando que esta sí era la madre de su novio. Pero aparte de esa pelea, todos bailaron, comieron y bebieron.

Llegó el momento de la presentación de los novios. Yamcha, que se había cambiado y estaba vestido impecablemente con un traje amarillo, tomó el micrófono y se acercó a la mesa donde estaba el padre de Bulma.

-Señor y Señora Briefs, respetuosamente les pido la mano de su hija.

-Oh, Yamcha. Yo te entregó la mano de mi hija… - dijo el profesor, enseguida miró a Bulma n momento para volver a ver al joven y agregar - siempre y cuando ella esté de acuerdo.

Todos los presentes voltearon a ver a Bulma. Estaba en un sillón en la mesa central, con un vestido azul cielo sin mangas, con una cinta blanca en la cintura. "Bueno, ya no puedo echar marcha atrás… tengo que seguir con mi vida" Ella miró algo dubitativa a todos, pero se armó de valor y dijo, a viva voz -Sí, acepto ser la prometida de Yamcha.

-¡Oh!… tienen nuestro consentimiento - dijo su madre emocionada.

-Muchas gracias – dijo Yamcha. Luego se acercó a Bulma y la invitó a ponerse de pie, continuando con su discurso - Queridos padres y amigos. Este es un momento muy importante para nosotros… y les digo a todos que quedan invitados a nuestra boda que se celebrará dentro de cuatro meses.

Hubo un breve cuchicheo entre los presentes el cual fue interrumpido por la voz de Oolong que gritó -¡Bésala, tonto!

Todos aplaudieron llevando un ritmo hasta que los novios se besaron. De ahí en adelante todo fue alegría en la fiesta.

-Creí que nunca se casarían – comentó Milk, acercándose a Bulma en el buffet – me había preocupado mucho cuando tu madre me comentó, la vez anterior que vinimos, que tú y ese tal Vegeta se llevaban más que bien. Aunque, entre nos, conociendo a tu madre a veces dice muchas cosas sin sentido.

-Eh, je, je. Sí. No debes de hacerle caso…- dijo nerviosa, dándola por su lado.

-Te felicito, Yamcha será un buen esposo… bueno, no tanto como mi Gokú, pero serán muy felices… te lo aseguro.

-Supongo que gracias, Milk, por tus buenos deseos.

La noche comenzó a caer en la ciudad, y con ella, las primeras estrellas hacían su aparición.

Bulma se sintió algo mareada por lo que decidió retirarse de la fiesta. Se sentía cansada, como si hubiese estado trabajando por días sin descanso alguno. Ingresó a su cuarto y se quitó el vestido, dejándose caer enseguida sobre su cama, donde dio un suspiro al pensar que ya era oficialmente la prometida de Yamcha y que debía hacerse de una vez a la idea de que en cuatro meses sería la señora Briefs, porque era obvio que Yamcha tendría que adoptar su apellido al irse a vivir con ella, pero algo no la dejaba estar tranquila. Era como si estuviera viviendo fuera de la realidad, pero prefirió culpar al alcohol. Intentó quedarse dormida pero no lo consiguió, así que se vistió con una camiseta larga y se asomó al balcón, donde aun se oía la música y los gritos de sus amigos. Se sintió un poco mal por haberse retirado, pero no se sentía de ánimos de continuar en la fiesta.

Miró al cielo y pensó "Tal vez me siento así porque no estaban todos mis amigos…"

-¿Estás bien? - preguntó Yamcha, apareciendo frente a ella en el balcón.

-¡Aaaahhhh! – gritó Bulma, alejándose unos pasos.

-No era mi intención asustarte… ¿Por qué no bajas? Todos preguntan por ti…

-Es que me siento algo mareada – le comentó ella.

El descendió detrás de ella y la abrazó. Ella al principio se tensó, pero luego relajó su cuerpo y se giró hacia él, preguntando en voz baja - ¿Crees que todo resulte bien?

-Claro. Nos amamos. ¿Qué podría salir mal?

-No lo sé… siento como si fuera… repentino…

-Pero, Bulma, nos conocemos hace muchos años. Esto es lo que debía pasar…

Ella lo miró a los ojos un momento "¿por qué sigo dudando? Vamos, él me ama ¿Qué más puedo pedir?" - Tienes razón – Lo besó levemente en los labios - pero ahora, si me disculpas solo quiero descansar.

-Si quieres puedo quedarme a cuidarte… hasta que te duermas…

-No, solo quiero dormir y ya. Buenas noches, y por favor despídeme de los muchachos…

Yamcha asintió y la miró con ternura. Acomodó un mechón de su frente y volvió a besarla, está vez de forma más intensa. Comenzó a recorrer su espalda con sus manos. Ella comenzaba a dejarse llevar, cuando sintió algo peludo enroscándose en su pierna. Abrió los ojos espantada y alejó a Yamcha empujándolo con fuerza. Miró abajo y vio que era Tama quien estaba acariciándola con su cola.

-Oh, Tama, me asustaste... Quieres un poco de atención, ¿eh? – dijo, tomando al gatito.

Yamcha trató de hacerse el amable con ella -Bulma, si quieres me lo llevo… sé que no se lleva bien contigo…

-No te preocupes, yo misma me lo llevo… buenas noches, Yamcha - y diciendo esto entró a su cuarto con el minino en brazos, cerrando el ventanal tras ella.

Yamcha se quedó un momento más, mirando el ventanal, pero enseguida sonrió, volvió a la fiesta y disculpó a Bulma con los demás.

Bulma mientras tanto se recostó con Tama y lo acomodó a su lado para acariciarlo, mientras le decía

-Tama, nunca dejaste que te acariciara… ¿por qué ahora? – el gatito comenzó a ronronear, con lo que Bulma puso una cara de sorpresa – Oh, ya sé lo que te pasa… lo extrañas ¿verdad? Para serte sincera… yo también lo echo de menos…

el gatito se estiró e inmediatamente se dirigió al armario. Bulma se acercó extrañada y le abrió la puerta advirtiéndole – te dejaré dormir aquí, pero no llenes de pelo mi ropa favorita ¿de acuerdo? -

El gato la miró y entró, subiéndose a una caja plástica donde se comenzó a acomodar para dormir. Ella entreabrió la boca al ver que la caja donde se había acomodado era en la que estaban guardadas las cosas de Vegeta.

-No eres más que un interesado. Lo extraño es que lo busques a pesar de lo malvado que fue él contigo ¿o me equivoco? …creo que no somos tan distintos… - se sonrió y le dejó la puerta abierta del armario, dirigiéndose enseguida a su cama donde se cubrió e intentó dormirse pero el telefono la hizo dar un brinco. Miró extrañada el aparato que estaba en su habitación e iba a ignorarlo, pero recordó que los demás estaban aun en la fiesta y no lo contestarían. Así que se giró y cogió el auricular, notando que la llamada parecía haber sido derivada de los laboratorios. Cuando presionó el botón, solo pudo oír interferencia y unos segundos después se cortó la llamada. Intentó devolver el llamado pero entonces cayó en cuenta de que posiblemente alguien simplemente se había equivocado, así que desistió. Algo intranquila se metió bajo la colcha y se convenció de que se sentía inquieta por el cansancio y la ansiedad de lo que estaba viviendo.

...

Continuará…