Mientras no estabas.

Malas decisiones.

En el espacio, Vegeta se acercaba a una de las bases de Freezer, avanzando con cautela por entre las rocas. Su nave la había dejado a unos metros de allí por precaución, pues no sabía con quién podría encontrarse en aquel lugar. Entró con sigilo dentro de la fortaleza, pero le extrañó no encontrar ningún guardia… "Como lo pensaba… la mayoría de estos cobardes ha huido al escuchar mi transmisión… Mucho mejor. Ahora podré ver que puedo encontrar de utilidad aquí… En la anterior base solo había un montón de inútiles perros esperando el regreso de su amo… Creo que fui lo bastante claro en demostarles que la raza saiyajin ahora es la más poderosa del universo…" Comenzó a recorrer a sus anchas el lugar, hasta llegar al control central. Allí encontró solo a un individuo de piel grisácea de espaldas a él, que parecía ocupado en las computadoras. Vegeta se sonrió de lado y le preguntó, a modo de hacerse notar en la habitación -¿Así que tú no me tienes miedo, Fratto?

El hombre se giró a verlo con sorpresa, pero enseguida le respondió intentando mantener la calma, fingiendo sonar amistoso - Vegeta, eres tú. Cuando escuché los rumores de que el señor Freezer había sido derrotado, nunca me imaginé que habrías sido tú… Sin embargo, estaba al tanto de tu traición y tu alianza con la gente de la Tierra. Y tú transmisión no me dejó duda…

-Pareces estar bien informado… Sin embargo, yo no he hecho nada de eso. Debo confesarte que no fui yo el saiyajin que mató a Freezer… Pero soy tan poderoso como aquel…

-¡¿Cómo dices?! – preguntó el sujeto, algo preocupado, intentando leer las intenciones del príncipe.

Vegeta lo miró fijamente un momento, luego avanzó hacia él y le dijo en un tono calmado -Necesito que me digas si has oído algún reporte de otro saiyajin que haya estado por los alrededores… ya que estás tan bien informado de lo que ocurre en el imperio…

El hombre comenzó a sudar porque sabía de antemano que, si no le daba una respuesta satisfactoria al saiyajin, este era capaz de asesinarlo.

-Yo…

- ¿tú…? – preguntó, alzando una ceja con maldad.

-Vegeta… La verdad es que no sé nada… - tragó saliva el hombre, agregando más dócil - pero puedo averiguarlo… si me das unos días…

El saiyajin lo miró más intensamente aún. Frunció el ceño y apretó sus puños. Luego se relajó y esbozó una sonrisa, mientras se cruzaba de brazos - ¿De cuántos días estamos hablando?

- Bueno, de unos 3 días…

-Hmn… No tengo tanto tiempo… Si de aquí al amanecer no averiguas nada te mato ¿te parece?… y no será rápido ¿me entiendes verdad?

El sujeto tragó duro. Solo faltaban cuatro horas para que amaneciera en ese asteroide-base. Comenzó a teclear en la consola y a emitir un comunicado diciendo - Atención a todas las bases. Lord Freezer ha sido derrotado. Necesitamos encontrar con urgencia al responsable. Hablamos de un hombre de raza saiyajin. Puede encontrarse en los alrededores del plantea Namekusei. Repito, es de suma urgencia encontrarlo. Notificar a la brevedad.

Vegeta sonrío complacido. Sin embargo, no tenía ánimos de perder el tiempo junto a aquel sujeto, así que volvió sobre sus pasos y regresó a su nave, donde comió algo para enseguida dirigirse a los controles donde revisó las reservas de combustible y agua, pero fue entonces que frunció -Maldición…pensé que no necesitaría la carga de reserva, pero la búsqueda de ese imbécil me está tomando más tiempo del necesario - tronó su cuello, ansioso, ya que casi podía sentir que su rival estaba muy cerca. Bajó donde estaban las habitaciones e ingresó a un dormitorio que tenía solo una cama, donde se recostó con una sonrisa en su rostro. "Si todo sale bien, encontrarán a Kakaroto por mí y por fin podré vengarme…" Cerró los ojos por un momento, deseando descansar, pero apenas lo hizo la vio a ella, sonriéndole con coquetería.

Se sentó en la cama, sobresaltado y pasó una mano por su cabello. No entendía porque de vez en cuando se le aparecía en su cabeza esa humana, sobretodo porque él tenía otras cosas más importantes de qué preocuparse. Se recostó nuevamente, logrando dormitar un poco, pero no tuvo un sueño tranquilo. Dio un suspiro cansado y se giró hacia el reloj despertador que estaba cerca de la cama, notando que el plazo que le había dado al alienígena estaba por terminar. Así que se levantó y regresó a la base, pero cuál sería su sorpresa al no encontrar al Fratto.

Revisó los despegues y descubrió que no había ninguna nave menos, por lo que se sonrió y comenzó a buscar el ki de su nueva presa. Amplió su sonrisa al encontrarlo cerca de los hangares, así que voló hacía ese lugar y alcanzó a atraparlo ingresando a una de las naves. Lo sujetó con fuerza del cuello de la armadura por la espalda elevándolo para acercarlo a su rostro -¿Así que te retiras antes de la fiesta?

-No, Vegeta… por favor no me mates… - suplicó el alien, mientras intentaba escapar.

-¡Dime si averiguaste algo y yo decidiré!

-Te-Tengo noticias…

-HABLA DE UNA MALDITA VEZ, SABANDIJA.

Fratto tragó saliva y le respondió, con dificultad -Han visto a un hombre, pero no aseguran que sea saiyajin… aparece y desaparece de los rastreadores… ¡la última vez lo reportaron cerca del planetoide F 730918!

Vegeta lo soltó y el hombrecillo cayó al suelo, temblando de miedo, solo atinando a cubrirse la cabeza y suplicar.

-Tsk… levántate, cobarde, me das asco- le dijo, escupiendo a un lado… sin embargo… por esa información te perdonaré la vida.

-Gracias, Vegeta.

-Pero si me llego a enterar de que me mentiste… desearás estar muerto para cuando te encuentre…

Vegeta dejó al hombre y se dirigió a su nave. Tradujo e ingresó las coordenadas tomando asiento enseguida, diciendo - Kakaroto, pronto nos encontraremos y saldaremos cuentas. Luego regresaré a la Tierra y retomaré mis planes… - inexplicablemente sintió la necesidad de hacer algo urgente, por lo que, dudando un momento, aproximó su mano a la consola y abrió la tapa para conectar uno de los cables que estaba suelto. Acto seguido, presionó el botón rojo de la derecha y esperó. El tono de marcado le indicó que la llamada estaba entrando pero al detenerse exclamó, volviendo a jalar el cable - MALDITA SEA…

Dio un golpe a la consola, dejando una abolladura en la tapa dejándose caer enseguida en el asiento mientras cerraba sus ojos y repetía en su mente una frase que se había vuelto casi un mantra "No. Yo soy un saiyajin de élite… No debo perder mi tiempo en estupideces…"

Los motores rugieron con fuerza y la nave salió con rumbo al infinito.

...

Pasó más de un mes, durante el cual Yamcha viajaba casi a diario para ver a Bulma. Estaba con su equipo durante el día y en las tardes volaba a la Capital para verla. La muchacha estaba enloqueciendo porque su novio se le aparecía por todas partes. Comenzó a aparecer en las revistas de chismes y en los noticieros, en el bloque de deportes. Era como si lo tuviese frente a ella todo el tiempo, ya que el joven aprovechaba de llamarla en los descansos y luego venía a verla sin falta, por lo que decidió encerarse en los laboratorios por más tiempo para no hartarse de él. Pero para su mala fortuna eso no fue suficiente.

Trabajaba en la armadura cuando se activó el comunicador...

-Hola, amor. Tengo la tarde libre… ¿Qué tal si sales de ahí para que estemos juntos un momento?

-Hola – lo saludó, sin activar el video - Sabes que estoy muy ocupada ahora ¿podrías esperar una media hora?

-Está bien, pero sería más interesante si me dejaras entrar… Así podría estar contigo mientras trabajas.

Bulma miró lo que tenía sobre la mesa de trabajo y decidió responderle de manera diplomática - Sabes que eso no es posible. Solo mi padre puede dar los accesos… y son restringidos al personal… - mintió ella.

- Lo sé… por eso te esperaré. Pero no tardes… Te extraño mucho, amor.

Bulma apagó el intercomunicador y suspiró. Desde que anunciaron su compromiso Yamcha se había vuelto demasiado atosigante. Cada momento del día que tenía libre quería pasarlo con ella lo que hacía que la muchacha sintiera que ya no podía respirar. Decidió dejar su proyecto para más tarde, así que encapsuló, guardó, se sacó la bata y subió a la casa.

Subió a la sala y ahí estaba Yamcha con una sonrisa y un ramo de flores.

-Amor. Creo que deberías salir a tomar algo de aire… No te hará bien encerrarte tanto rato en el laboratorio…

-Yamcha…

Él la interrumpió entregándole las flores y un beso.

-Gracias ¡Son muy bellas!... – exclamó, algo descolocada. No tenía más opción que aceptar - Oye, te tomaré la palabra… vamos a pasear al parque.

-Muy buena elección… - la observó un momento y agregó – Oye ¿No vas a cambiarte?

Ella lo miró extrañada. "¿A éste que le pasa?" - ¿Porque lo dices? ¡acaso me veo mal?

Yamcha se explicó de inmediato – No, te ves muy linda así, pero creo que deberías hacerlo por si nos encontramos con algún fotógrafo…

Bulma frunció al decirle -Yamcha, eso no me interesa… sabes que no me gustan los paparazzi…

-Lo sé, pero si nos ven juntos es mejor estar preparados – dijo, dándole un pequeño empujoncito, invitándola a subir.

Ella obedeció, pero no porque quisiera, sino porque estaba demasiado choqueada para rehusarse. "Se le están subiendo los humos a la cabeza… Lleva apenas un mes apareciendo en los medios y se está comportando como un idiota, igual que un tiempo atrás… no, definitivamente ahora es peor"

En el pasillo se encontró a su madre, que le dijo amablemente - Querida, que hermosas flores te trajo Yamcha… dámelas… las pondré en agua por ti.

-Mamá…- le llamó la atención.

-Si, hijita, dime – le preguntó su madre deteniendo su andar.

-Oye, ¿has tenido la sensación de que no estás haciendo lo correcto?

Bunny le dio una mirada comprensiva - Ay, querida… es normal tener dudas antes de casarse… yo también las tuve. Despreocúpate, todo saldrá muy bien. A propósito… ¿ya saben cuántos hijos van a tener?

-No hay caso contigo… de todos modos gracias – le dijo, alejándose.

-Oh, de nada… cuando gustes, cariño.

Bulma se cambió y volvió donde estaba su novio. Él la miró con orgullo y le ofreció el brazo para salir de la casa. Caminaron cerca de una hora por el parque conversando de tonterías hasta que llegaron a unas banquetas frente a una hermosa fuente, donde se sentaron a descansar. Él la abrazó y la atrajo hacia sí mientras ella se recostaba en su pecho mientras observaba el agua danzar.

-No sabes lo feliz que me haces – comentó el ex bandido, dirigiendo su vista también hacia la fuente -Sé que el destino se encargó de unirnos, porque somos el uno para el otro… - Bulma lo corrigió -Dirás las esferas… de no ser por ellas no te hubiera conocido...

-Es verdad, je je... Pero lo que quiero decir es que eres la persona más importante para mí…

Bulma abrió sus ojos y quedó un momento en blanco.

Flash Back

Bulma se dirigió a su cuarto, al pasar por la sala vio a Vegeta sentado frente al televisor. Como otras veces solo pasaba los canales.

-Deja de vigilarme…

-Solo pasaba por aquí… No te creas tan importante.

-Ja – rio, mirándola divertido - Sabes que te importo.

-Una cosa es que me importes y otra que seas importante, príncipe...

Fin Flash Back

-Este, yo… tú también lo eres para mí – le dijo, no muy convencida.

Él se sintió feliz y con una de sus manos elevó el mentón de la muchacha, acercó su rostro y comenzó a besarle, aunque ella no ponía mucho entusiasmo en dicha acción, ya que solo pensaba en lo extraño de que se le viniese ese recuerdo justo en ese momento a la memoria.

Se separaron y él le sonrió - ¿Sabes? Te tengo una sorpresa… ¿me acompañas?

Ella asintió y comenzaron a caminar pero, cuando salían del parque, un grupo de muchachas se les acercó.

-¿Eres Yamcha? – preguntó una peli roja.

Él se sonrojó y asintió, sonriendo como bobo.

-AAAAHHHHH- gritaron las otras tres – DANOS TU AUTÓGRAFO

Bulma miraba sonriente la escena. Ya sabía que su novio de un momento a otro sería acosado por las fanáticas de lo que fuera que apareciera en las revistas. Además, él no era mal parecido, por el contrario, ella también lo encontraba muy guapo.

Yamcha firmó los autógrafos y cuando comenzaban a avanzar, un hombre se puso delante de ellos y comenzó a disparar su cámara por lo que Yamcha agarró a Bulma de la mano y comenzó a correr, sintiéndose toda una estrella. Cuando al fin se detuvieron, él recobró el aliento y exclamó, abriendo sus brazos -¡TA-DÁ!

Ella lo miró extrañada no comprendiendo la reacción de su novio, por lo que miró alrededor y solo pudo apreciar que frente a ellos había un edificio muy elegante - ¿A que te refieres?

-Esta es mi sorpresa. Me compré un departamento en el último piso. Así que ahora puedes venir a quedarte en mi casa… ¿Qué opinas?

-¿? …Bueno. Opino que quiero conocerlo primero – dijo ella, llevando las manos a su propia cintura.

Yamcha sonrió feliz y la tomó de la mano para guiarla.

Subieron por el ascensor y la puerta se abrió justo en el apartamento de Yamcha. Era bastante amplio, y, aunque no tenía muchos muebles, no estaba desordenado como imaginó Bulma.

-Vaya, por lo que veo ya no dejas todo tirado por todas partes… - le comentó la muchacha dando unos pasos por el lugar.

-No. Creo que ese hábito lo cambié cuando comencé a entrenar con este equipo. El entrenador es muy exigente… inclusive con el desorden del camerino. De todos modos, le pago a alguien para que limpie un par de veces a la semana…- respondió poniéndose una mano en la nuca.

-Yamcha. Me alegro tanto por ti…

-Bueno, al principio pensé en no comprarlo porque como ya sabes pronto viviremos en la Corporación, pero creo que es mejor que tenga mi propio hogar por si algún día discutimos y te da por correrme por unos días, ja, ja, ja…. - dijo medio en broma, para después preguntarle - ¿Quieres conocer el dormitorio?

-OYE, ¿QUÉ TE PASA? - gritó Bulma, algo descolocada.

-No es nada malo… ven – la invitó, con una sonrisa.

Bulma terminó aceptando e ingresaron al único dormitorio del departamento. Todo estaba decorado en color verde claro. A excepción de la cama que destacaba por ser grande y de color amarillo, con almohadas y edredón blanco, muy del gusto de Yamcha.

-Este… está muy lindo, Yamcha.

-Qué bueno que te guste. Ven, pruébala – dijo sentándose en la cama e invitándola, dando unos golpecitos.

Ella se acomodó a su lado y dio unos saltitos probando el colchón, pero lo que no se esperaba era que Yamcha no perdería su oportunidad y que,girándose hacia ella, comenzó a besarla. Ella no se negó pero él rompió el beso para decirle – espérame un momento, linda – dijo, casi en un susurro y salió de la habitación, volviendo a los pocos minutos con una botella de champaña y dos copas. Las sirvió y le ofreció una a ella.

-¿Que planeas?

-Nada. Solo quiero que me acompañes a celebrar por mi nueva casa.

Brindaron por la nueva oportunidad que les daba la vida para estar juntos. Bebieron y conversaron un buen rato hasta que hubo un silencio. El guerrero se sonrió y se acercó a ella, comenzando a besarla nuevamente. "Ahora nada podrá interrumpirnos…" pensó él. Comenzó a acariciarla, recorriendo su cuerpo, bajando su mano por debajo de su falda, acariciando sus muslos hasta alcanzar sus partes íntimas. Ella se retorció de placer y lo dejó hacer, a lo que él respondió aplicando mayor presión a los besos, Bulma le siguió el juego y comenzó a acariciarlo por sobre su pantalón, para enseguida ser girada por él hasta dejarla sobre su cuerpo. Yamcha deslizó un poco los tirantes del vestido descubriendo sus blancos pechos, los observo con placer y comenzó a besarlos con necesidad. Luego de unos minutos Bulma decidió bajar y darle algo extra a la situación. Por lo que se deslizó hasta que su rostro estuvo frente a la cremallera del pantalón del guerrero, la deslizó y liberó el miembro de su novio, comenzando enseguida a recorrerlo con sus manos. Sin embrago, cuando iba a introducirlo en su boca, lo oyó susurrar entre gemidos, embragado por el placer - ¡Oh, Bulma, eres tan…!

Bulma se detuvo de golpe.

Flash Back

Tienes razón, no hubiera sido digno de mí

- ¿QUE TRATAS DE DECIR CON ESO?

- QUE NO SERÍA DIGNO DE UN PRINCIPE DE LOS SAYAJIN MEZCLARSE CON UNA TERRICOLA

- HACE MENOS DE UN MINUTO NO PARECIAS RECORDARLO

- ARGG… NO ERES MÁS QUE UNA VULGAR

- SOY UNA DAMA Y ME RESPETARAS COMO TAL, PRINCIPITO

- Si no lo haces tú ¿Por qué demonios debería hacerlo yo?

Fin Flash Back

-¿Bulma? ¿Estás bien? - preguntó Yamcha, al ver que ella se había congelado en su sitio.

En ese momento ella reaccionó. Se separó de él, lo miró un momento y, acto seguido, se acomodó su ropa y le dijo -Yamcha, esto no está bien – dijo, bajando su mirada - Llévame a casa.

Él estaba excitado y definitivamente no compartía el actuar de ella. Sin embargo, accedió a su petición, no sin antes pasar por la ducha para enfriar las cosas. Media hora después la estaba dejando frente a su casa.

-Amor, si hice algo que te molestara...

-No te disculpes… es que… Creo que deberíamos esperar a que nos casemos...

Eso a él no le gustó nada. Ya había esperado suficiente por ella, por lo que le dijo, algo molesto -Pero si estamos solo a unos meses de casarnos ¿Cuál es tu problema?

-YAMCHA, DEJAME EN PAZ POR UN MALDITO DÍA. ¿ES MUCHO PEDIR? - le gritó ella, con los puños apretados a ambos lados de su cuerpo y su rostro enrojecido.

El cerró los ojos y levantó sus cejas. Ya se estaba cansando de su actitud. Dió un suspiro cansado y le dijo, con despecho -De acuerdo. Mañana me voy de gira por unas semanas. Puede que no tenga tiempo de venir… Viajaremos a la Capital del Norte… Creo es lo mejor… Así podrás descansar de mí unos días…

-Yamcha… - dijo ella dándose cuenta de su error e intentando retenerlo – No era mi intención… - trató de besarlo, pero él corrió su rostro evitando sus labios.

Ella lo miró con tristeza, dio media vuelta y entró a su casa.

Yamcha se quedó unos minutos en la entrada. Iba a marcharse, pero Puar lo detuvo.

-Hey, Yam ¿Cómo te fue, Yam?

-Mal, ella quiere esperar… ¿sabes? No la entiendo. Dice quererme, pero no quiere demostrarlo físicamente...

El gatito intentó animarlo - Pero se van a casar pronto ¡No te desanimes, Yam!

-No lo haré… Ahora si me disculpas, quiero estar solo…

La noche ya había caído sobre la Capital del Oeste y las luces de la ciudad brillaban por doquier. Un Yamcha cabizbajo caminaba por las calles, pensando en que podría hacer para que Bulma accediera a sus peticiones. Llegó a una plazoleta y tomó asiento un momento mientras lo meditaba. Aun no comprendía el porqué de las negativas de su novia de toda la vida. Se conocían hace tanto que no le encontraba sentido a que se negara a avanzar más en lo físico. Y siempre era lo mismo. Intimaban hasta casi el punto de no retorno y era entones que ella encontraba alguna excusa para evitar que él concretara su penetración, dejándolo adolorido tanto en su cuerpo como en su orgullo de hombre. Era un juego que realmente ya lo tenía hastiado. Fue entonces que decidió pedirle consejo a su viejo maestro, por lo que emprendió el vuelo hacía la Kame House.

Cuando llegó, encontró a Roshi durmiendo frente al televisor encendido. Para variar estaba puesto el canal de gimnasia para mujeres.

-Maestro, despierte – le dijo, poniéndole una mano sobre el hombro.

El hombre se sobresaltó y lo miró confundido - ¿Qué haces aquí, Yamcha? ¿No deberías estar con Bulma?

-No, Maestro… Lo que sucede es que necesito un consejo... de hombres.

El anciano se restregó los ojos y le dijo, sentándose en el sofá, con una voz algo adormilada - Oh, está bien. Viniste al lugar indicado, muchacho…

Roshi se levantó y fue al refrigerador, regresando con una cerveza y un refresco. Le entregó una botella a su discípulo y el vació la cerveza en un vaso que tenía cerca. Lo invitó a sentarse y preguntó a continuación - ¿Dime que ocurre, Yamcha?

Yamcha se dejó caer junto a la mesa y se llevó una mano a su cabeza - No lo sé… es Bulma… siento como si ella no me quisiera. Ya no me dice Te Amo, y se siente tan fría a veces… Es como si no me quisiera cerca. Yo sacrifiqué mi vida por ella, Maestro… aunque ella también me ayudo cuando no tenía donde vivir… Pero se supone que somos una pareja de novios a meses de casarse…

-Ajá… bueno, puede que sean los nervios antes de la boda…

-No, está distante… desde que volví parece otra. Y yo… ya no me siento tan seguro de esto tampoco.

-Bueno, quizá se deba a que es la única novia que has tenido…

-¿A qué se refiere?

-Bueno, creo que deberías probar algo fuera de tu relación antes de casarte… Eso te dará experiencia para tu vida de casado… dime ¿ya lo hicieron?

-¿Qué cosa?

-Ay muchacho… - carraspeó un poco y continuó - digo, si ya incursionaron de manera más íntima… No es que quiera saber, pero me servirá esa información para poder aconsejarte – le dijo cruzándose de brazos asintiendo - Mientras más detalles mejor, muchacho.

Yamcha lo miró desconfiado. Sabía lo veleidoso que era su maestro, sin embargo, pensó que era el único con experiencia como para aconsejarlo en esos temas.

-Bueno, no… y no porque yo no quisiera. ¡Ella se niega!

-Ja ja ja… es normal – bebió un trago de cerveza y agregó - Las muchachas sueñan con llegar vírgenes al matrimonio. Aunque ustedes ya están por casarse… ¡una muestra de afecto no le hace mal a nadie!

-Yo opino lo mismo, maestro. Falta tan poco… - respondió el guerrero, con desesperación.

Las gafas del anciano brillaron un instante y enseguida le preguntó - Pero tú… ¿tienes experiencia en esos menesteres?

Yamcha bajó la vista y se puso como un tomate. La verdad es que nunca había tenido relaciones sexuales. Había tenido una que otra aventurilla por ahí, lo que le había causado problemas con Bulma en el pasado… sin embargo también era virgen.

-Supongo por tu reacción que no… Bueno, has de saber que a las mujeres les gustan los hombres con experiencia…

-¿Eso es cierto, Maestro? – preguntó el ex ladrón, lleno de esperanzas.

Roshi asintió - Sí. Es mejor que llegues preparado…Gokú tuvo muchos problemas en su luna de miel…

-Bueno, en Gokú es comprensible…

El anciano se volteó a él y con mucha decisión en sus palabras le dijo - ¡No lo tomes a la ligera, Yamcha!

El joven se avergonzó un momento y respondió, con algo de indecisión -¿Pero eso no es como ponerle los cuernos, maestro?

-No, es diferente… no la estarás engañando... Es el entrenamiento antes de la batalla – término diciéndole con mucho convencimiento rodeado de un aura blanca de ki.

Yamcha se puso de pie y le dijo emocionado - Entonces no tengo nada de tiempo. Estamos a dos meses de la boda… Gracias, maestro. Es usted un hombre muy sabio.

-No agradezcas, muchacho. Ahora vete, que es muy tarde. Eso sí, vuelve para que me cuentes como te fue con mi consejo… y con tu entrenamiento, necesitaré detalles, no lo olvides.

-Lo intentaré. Otra vez muchas gracias. Adiós - y diciendo esto Yamcha salió de allí y voló en dirección a su apartamento.

Estaba por entrar al edificio cuando escucho una voz.

-Hola. Tu eres Yamcha ¿cierto?

Se volteó a ver quién le hablaba, notando a una muchacha rubia a unos pasos de él. Asintió nervioso y ella se le acercó diciendo - Mi nombre es Midori y ¿Sabes? siempre he querido saber cómo es la casa de un famoso por dentro ¿me invitas?

"No creí que el entrenamiento empezará tan pronto… No puedo creerlo, es como si los dioses me ofrecieran esta oportunidad"

Él puso cara de baboso y le ofreció el brazo – No puedo negarme a una admiradora.

Pasaron los días y Yamcha no había aparecido por la casa de Bulma. La llamaba de vez en cuando para comentarle que estaba muy ocupado con el equipo, pero que pronto iría a verla. Estaba realmente dolido por el rechazo de ella pero el motivo principal de no ir a verla es que estaba llevando a cabo el entrenamiento encargado por su Maestro.

Ella decidió no darle más importancia al asunto y, aunque se sentía sola, aprovechó el tiempo para descansar yendo al salón para regalonearse. Por la tarde, al llegar a su casa llamó a unas amigas, que hace tiempo no veía, para salir a bailar por la noche. Aunque realmente eran como compañeras de fiesta nada más, ya que ella no podía contarle a ninguna sobre sus aventuras y menos decirles que existían las esferas, extraterrestres y otras cosas casi mágicas.

Cuando estaban en la discoteca una de sus amigas le dijo, apuntándola con el dedo de forma acusadora, mientras tomaban un descanso -Oye, supe que tuviste a un hombre guapísimo viviendo en tu casa… y que no era Yamcha.

Bulma se puso como un tomate… "¿Cómo se pudo enterar de algo así?"

-Ah, él… era hijo de un primo de un amigo de la familia…

-¿Segura? Tu madre me dijo que era tu nueva conquista…

Bulma cerró sus ojos y en su sien apareció una vena "Mi madre y su bocaza como siempre metiéndome en líos" - Sabes cómo es mi madre… dice muchas cosas…

-¿Pero aún te casas con Yamcha? – le preguntó otra de las chicas.

-Claro que sí. Es el amor de mi vida… - Bulma terminó la frase no muy segura y las chicas solo se miraron entre sí, se encogieron de hombros y prosiguieron con la algarabía hasta casi el amanecer

...

Bulma volvió en un taxi a su casa, todo el camino de vuelta no hizo más que mirar las calles por la ventana, evitando dormirse. Cuando llegó, subió directo a su cuarto y se lanzó en la cama a llorar hasta quedarse dormida, a pesar de tener su vida ya resuelta, pensaba que era un verdadero desastre.

Despertó a eso de las tres de la tarde, por unos golpes en su puerta. Se enderezó en la cama con una horrible jaqueca y apenas pudo preguntar a quien sea que llamaba a su puerta.

-¿Sí?

-Hija ¿te encuentras bien?

-Sí, mamá… ¿Qué ocurre?

La señora entró y la vio aún con la ropa del día anterior - Parece que la fiesta no estuvo nada mal…

-Habla más bajo… por favor – le suplicó ella cubriéndose la cabeza con una almohada.

-Cariño, no te hubiera despertado, pero tienes una llamada...

-Mamá, solo debías decir que no estaba.

-Lo pensé… pero es mejor que contestes… aunque tú ya eres una mujer comprometida y no deberías recibir llamadas de este tipo…

-¿?... No sé de qué hablas, pero tomaré la llamada aquí… gracias.

La señora salió canturreando la marcha nupcial de la habitación., mientras Bulma intentaba deshacerse de las cobijas ara poder enderezarse y contestar. Cuando al fin lo consiguió, tomó el auricular del comunicador y se dejó caer en la cama nuevamente.

-¿Sí?… habla Bulma.

Se escuchó interferencia y algunas palabras ininteligibles. Pero ella reconoció la voz inmediatamente, despabilando casi al instante - ¿Lo encontraste?

Nuevamente estática con un "NO, IMBÉCIL" entrecortado. Bulma alzó la voz para decir - NO TE ENTIENDO CASI NADA, IDIOTA. Y NO ME GRITES QUE TENGO MIGRAÑA.

Otra vez estática, pero se escuchó una risa. Luego silencio.

Bulma se quedó con el auricular pegado a la oreja. La comunicación se había cortado y un suspiró salió de sus labios. A continuación, se sonrió de manera boba y se envolvió entre las cobijas "mi amigo Vegeta no me ha olvidado". Se enderezó y vio que ya casi eran las cuatro de la tarde por lo que se incorporó como pudo y se dio una ducha. Bajó a la cocina y se preparó un café negro, mientras comía una rosquilla. Cuando se sintió algo mejor se dirigió a la sala, con la intención de relajarse viendo la televisión mientras se le pasaba el dolor de cabeza. Pero, iba pasando junto a las escaleras, cuando escuchó que llamaban a la puerta. Su madre abrió y ella se quedó cerca escuchando.

-Sí, adelante. Tanto tiempo sin verte.

Supo en ese instante que se trataba de Yamcha. Apuró el paso y se encerró en los laboratorios.

Apenas entró su comunicador se encendió.

-Hola, amor. Tu madre me dijo que te fuiste de fiesta anoche ¿Cómo estás?

Bulma de mala gana oprimió el botón del video.

-Oh, ahí estás- comentó el guerrero - ¿Te cambiaste el peinado? Aun así ¡Te ves preciosa, como siempre!

Bulma lo miró un momento, incrédula, ya que se sentía hecha un desastre - Hola, Yamcha…. Gracias… … Como puedes ver estoy bien y muy ocupada en este momento…

-¿Pero tan ocupada como para no recibir a tu novio?

Ella suspiró. Realmente después de aquella llamada no tenía ganas de ver a Yamcha. Pero ella debía continuar su vida, ya estaba decidido y además el saiyajin era solo un amigo. Así que le dijo -Espérame unos minutos...Subiré enseguida.

Volvió a suspirar "Espero que las cosas vuelvan a ser como antes… sin embargo... hay algo raro con Yamcha... ¿se volvió a cortar el cabello? no, es el mismo corte que se hizo cuando volvió a buscar trabajo"

Luego de meditar, salió de los laboratorios y subió de mala gana las escaleras hasta llegar al recibidor. Yamcha estaba de pie, con una caja de bombones en su mano.

-Hola, Bulma, te traje un regalo.

-Gracias, Yamcha. Oye, no te hubieras molestado. Hoy no tengo mucho tiempo para estar contigo...

-No importa, Bulma. Ambos tenemos poco tiempo libre. Pero pronto termina la temporada y tendremos mucho tiempo para estar juntos.

-¿ah sí? – Bulma sintió un vacío en el estómago.

-Sí, en aproximadamente unas semanas más termina la temporada… podríamos tomarnos unas vacaciones…

- Oh, Yamcha, me encantaría, pero recuerda que dentro de dos meses será nuestra boda y tenemos mucho que hacer

-Pero tu madre dijo que se encargaría…

-Hay cosas que debe hacer uno mismo, Yamcha… como elegir el vestido, las flores, la decoración, las invitaciones…

-Sí, te entiendo… Bueno, entonces durante ese tiempo vendré a quedarme algunos días para ayudarte.

-este… Gracias.

Se besaron y Yamcha se despidió de ella. Tenía que regresar a descansar ya que según él tenían práctica temprano al día siguiente.

Bulma vio salir a Yamcha y dejó caer sus hombros un poco, enseguida volvió a los laboratorios y dejó los chocolates en un cajón. Gracias a su jaqueca no tenía ganas de trabajar, por lo que decidió salir a fumarse un cigarrillo en el jardín de su madre. Se sentó en una de las bancas y miró al cielo. En eso apareció su padre.

-¿Qué tienes, pequeña? – le preguntó de pie frente a ella, agregando - No te ves muy animada…

-Oh, papá… ¡Tú siempre sabes leerme! … En realidad no es mucho… Creo que es estrés, por la boda.

El anciano se sentó junto a ella y observó al cielo para decirle - A veces lo que el corazón quiere no es lo mismo que quiere la razón…

Bulma lo miró extrañada - ¿Qué quieres decir con eso, papá?

El profesor se sacó las gafas, las limpió con su delantal y le respondió, mientras se las colocaba nuevamente - Hija, te conozco demasiado bien… sé que no estás cómoda con esta situación y tú también lo sabes.

Los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa un instante para enseguida relajarse y mirar hacia el césped - Papá…Lo que pasa es que no estoy segura de estar enamorada de Yamcha…

El anciano la miró un momento, meditando sobre lo que había dicho su hija. Enseguida le preguntó - Y entonces ¿por qué te casas?

Ella lo miró con angustia. Muchas veces trató de responderse lo mismo sin éxito - Supongo que, porque él es mi novio de toda la vida, porque ya debo sentar cabeza y porque estoy en edad de tener una familia...

-¿De verdad piensas eso, hija? A mí me parece más un discurso de un perico…

Bulma se llevó las manos a su rostro como si fuese a llorar - Lo sé… pero estoy tan confundida... no quiero perder mi libertad... pero tampoco quiero perder a Yamcha... Ya no sé ni que pensar, ni lo que siento, ni lo que debo hacer...

El anciano observó el firmamento nuevamente, luego miró con ternura a su hija y le dijo - Si no estás lista, nadie puede obligarte… Ni siquiera tú misma. Te recomiendo que hables con Yamcha… Pueden seguir de novios por el tiempo que estimen conveniente. Lo importante es que tú estés segura de lo que sientes por él y de lo que realmente quieres.

-Gracias, papá - dijo ella, abrazándolo y dándole un beso en la mejilla.

-De nada, hija. Para eso estamos.

El anciano se levantó y avanzó unos pasos. Pero se giró un poco y le dijo a su hija, apuntando hacia el cielo - A propósito de tiempo, hija… ya se le va a acabar el combustible, el tanque de reserva estaba sin llenar… - y diciendo esto, siguió su camino de vuelta a los laboratorios. Bulma quedó con cara de preocupación mirando hacia donde había indicado su padre.

Mientras, Yamcha llegaba a su apartamento en su coche nuevo. Afuera lo estaba esperando una mujer morena.

-Hola, Yam ¿te acuerdas de mí?

-Hola, ¿Mako? Claro que sí…- dijo entregándole las llaves al parqueador del edificio, esperó que el hombre se retirara para continuar - te he dicho que me llames antes de venir.

-Oh, perdona… es que te he echado de menos. No me digas que tú a mí no… - terminó haciendo un mohín con sus labios.

-Claro. Pero recuerda que estoy comprometido… subamos. Aquí nos pueden ver.

Avanzaron hasta el ascensor. Una vez allí, la mujer se abalanzó sobre el joven, casi destrozando su ropa.

Las puertas se cerraron y un conserje sonriente avanzó hacia la calle.

-Todos los famosos son iguales – dijo, mientras metía sus manos en los bolsillos del pantalón y silbaba una melodía pegajosa.

La Nave avanzaba por el espacio a toda velocidad. Un saiyajin iracundo caminaba en círculos mientras maldecía entre dientes. De repente sintió un ki. Se acercó a los controles y apagó la nave. Se quedó estático por un momento y cerró sus ojos en concentración. Cuando encontró lo que buscaba introdujo un nuevo rumbo en la nave y se sentó a esperar el cambio de ruta.

-Maldito, Kakaroto. Me tienes cansado con tus ridículos juegos. Te atraparé y haré pagar por todas las humillaciones.

Pasaron unos minutos y la nave aterrizó en un planetoide con una atmósfera bastante hostil. Vegeta apagó los controles, descendió de la nave y comenzó a seguir el ki de su rival. Para su mala suerte comenzaba en ese momento una lluvia de meteoritos, pero no le importó. A lo lejos divisó un fulgor dorado, proveniente de otro planeta cercano al que él estaba. Maldijo su error de cálculo y emprendió vuelo hacia la reluciente figura. Cuando estaba a unos metros se atravesó en su camino un asteroide gigante.

-ES LO MEJOR QUE TIENES, IMBÉCIL- gritó, mientras aumentaba su ki y hacía volar la enorme roca en miles de pedazos. Cuando logró cruzar aquel obstáculo, se dejó llevar por la gravedad del otro cuerpo celeste. Al descender se dio cuenta de que no había nadie allí. Sin embargo, había un inmenso cráter, el que no era para nada natural. Se quedó parado en medio del agujero, con el ceño fruncido y los brazos a los lados, comenzando enseguida a reír como un loco.

-JAJAJAJAJAJA, MALDITO KAKAROTO… SIGUES ESCAPANDO DE MI… - luego se puso serio de golpe y se cruzó de brazos - No eres tan estúpido como creía… sin embargo, ya casi puedo olerte... cuando te atrape ¡TE DESTRUIRÉ CON MIS PROPIAS MANOS!

Volvió a su nave e ingresó un nuevo rumbo. Hecho esto, se dirigió al nivel inferior mientras hablaba consigo mismo - Me merezco un descanso… Aunque ya estoy por atraparlo. Lo que me preocupa es que el combustible no me alcance. Maldita terrícola, repuso todo en la nave excepto lo importante. ¿Quién diablos en su sano juicio no revisa la reserva de combustible? Argg… CUANDO LA VUELVA A VER, JURO QUE LA HARÉ PAGAR POR ESTO.

Después de reclamar unos minutos en contra de Kakaroto y maldecir a Bulma otros más, decidió darse un baño.

Al terminar se vistió solo con ropa interior y se fue a la cocina a sacar unas cervezas del refrigerador. Encendió el estéreo, que como no estaba fijado a nada, y de hecho aún estaba en un carro de tiro, lo podía trasladar a voluntad por la nave. A veces lo llevaba al centro de controles y a veces lo bajaba para escuchar esa música que le recordaba a ese bar donde fueron con la humana

-Esa desgraciada… cuando hizo esto fue totalmente a propósito – dijo mirando los discos que había en un estante cerca de la cocina - dejó hasta las instrucciones… como si yo fuese uno de sus estúpidos amigos... - cerró los ojos un momento - La única opción es que ella barajara la posibilidad de que Kakaroto no pensaba volver... o que después de ganar la pelea me fuera... Ja, me sorprendes gratamente humana

Alzó la vista a la nota que estaba pegada con cinta sobre el estante, por enésima vez, mientras buscaba un disco.

"Vegeta, hola. Estos discos tienen música del mismo estilo que escuchamos en aquella taberna… espero que te gusten (había una Bulma dibujada por ella misma cerrando un ojo)… solo debes oprimir el botón verde de la derecha y colocar el disco, luego volver a presionar el mismo botón... ¡y comenzará la diversión!

PD: El control remoto debe estar en algún lugar de la nave, es un aparatito negro con muchos botones… siempre se pierde"

Vegeta se sonrió… como cada vez que utilizaba aquel aparato. "Hmn... se cree muy graciosa... Cuando regrese a la Tierra verá cómo me rio"

Después de un pack completo de cervezas pensó en intentar otra vez hablar con esa malcriada para reclamarle por su falta. Se acercó a los controles, que ya no tenían tapa, y tomó el primer cable que pilló de los que estaban sueltos y lo conectó. Titubeó antes de apretar el botón, frunció el ceño y acto seguido se decidió, oyendo a los pocos segundos el tono de marcado, notando que ese sonido lo tranquilizaba, pero se tensó al oír que finalmente respondían.

-¿Hola?

- señora, comuníqueme con la escandalosa de su hija

Se escuchó algo de interferencia y luego - "Oh"... "y"... "¿Vegeta?"... "En"… "gui"...

Pasaron unos minutos, durante los cuales solo hubo silencio. Por un momento Vegeta pensó que la loca le había cortado. Pero cuando estaba por desconectar el cable se volvió a oír voces desde el otro lado -"¿Sí?"…- escuchó, luego interferencia, pero pudo distinguir su voz - "Bulma" - Sintió algo raro en su estómago, pero lo atribuyó a que aún no comía, sin más decidió hablar - Hola, vulgar. ¿Has hecho algo provechoso de tu vida? Estoy por atrapar a tu querido amigo…

Se escuchó interferencia nuevamente, pero pudo reconocer algunas sílabas - "¿encon" "ste?"

Vegeta se quedó pensando en lo que ella posiblemente le estaba diciendo, apenas lo descifró, le gritó de vuelta, esperando que ella entendiera si gritaba - TE DIGO QUE NO, IMBECIL. PERO CASI – luego puso atención y pudo oír -"NO"… …"TI"..."DO"…"SI" "NA"… "IDIOTA"…"NO"… "ITES" …"GO" "MIGRAÑA"

Él se sonrió y luego cuando descifró el mensaje comenzó a carcajearse. Se rio con tantas ganas, que sin querer le pegó a la consola y el comunicador pasó a mejor vida.

Miró con rabia el desastre que había causado y tomó en sus manos el botón que colgaba de un cable - ¡Tsk! No alcancé a reclamarle por el combustible… Sin embargo, no fue tan desagradable - terminó diciendo con una sonrisa de lado.

Bajó a comer algo al fin, pero no como siempre, ya que estaba dosificando el alimento y agua de la nave. De vez en cuando cazaba en planetas con vida salvaje y guardaba algo de carne en el refrigerador, pero nunca era suficiente. Una vez hubo comido, se fue a la habitación, puso el despertador y se acostó a dormir. Tuvo sueños bastante agradables.

Continuará…