Mientras no estabas.
Día de furia
La temporada de beisbol al fin terminó y Yamcha disfrutó un momento de los festejos con los otros miembros del equipo, en un elegante restoran, rodeador de admiradoras y gente de las televisoras. Se sentía muy a gusto, disfrutando de tanta atención, sin embargo no podía sacarse a su novia de la cabeza por lo que, apenas pudo escabullirse, se regresó a su apartamento y comenzó a armar su equipaje con prisa. Tenía pensado irse a Capsule Corp al día siguiente, tal como le había dicho a Bulma.
Mientras empacaba sus cosas, pensaba en lo agradable que sería volver a estar con su novia y al fin poder unir sus vidas. Su plan era pasar el resto de los días previos a la boda con ella, después casarse, viajar de luna de miel a alguna isla donde tuviesen absoluta privacidad, para finalmente regresar e instalarse a vivir en la Corporación.
Guardó el último par de calcetines y notó entonces que probablemente aquella sería su última noche en ese lugar, lo que lo hizo sentir algo de nostalgia. Había vivido tantas cosas nuevas allí y, aunque no era la primera vez que vivía en una gran urbe, está vez había sido especial, ya que, gracias a los consejos del maestro, se había atrevido al fin a llegar más allá, no con una, sino que con varias mujeres hermosas, lo que lo hizo pensar en una despedida y llamar a alguna de sus conquistas para que lo acompañara, pero cambió de idea rápidamente, pues quería estar a primera hora en casa de Bulma. Así que simplemente se dio un baño y se acostó a dormir, junto a la maleta que dejó sobre la cama.
…
Lejos, en una nave nodriza, el enorme ex emperador del mal hacía girar un liquido rojizo en su elegante copa en una mano, mientras la otra tamborileaba impaciente sobre el reposa brazo de su asiento. Pensaba sobre lo ocurrido a su hijo, con la vista perdida en el universo que pasaba frente a él a través de una enorme ventana, sin poder dar crédito aún a la situación ¿Cómo era posible que alguien le hubiese dejado al borde de la muerte? Freezer para él era invencible, por lo que estaba convencido de que su hijo se había confiado… Para él no había otra explicación, pero necesitaba con urgencia saber de los propios labios de su heredero lo que había pasado realmente, ya que había oído rumores de que había sido un saiyajin quien había derrotado a Freezer, pero eso le era totalmente inverosímil.
En ese momento ingresó a la sala de mandos un hombrecillo azul, vestido con armadura del imperio. Éste hizo una exagerada reverencia, para enseguida decirle – Lord, Cold… Vengo a notificarle que el gran Freezer ya está completamente recuperado. Sus signos vitales ya son estables y ha respondido muy bien a las prótesis…
Cold ni siquiera volvió su mirada al sujeto, pero delató la alegría que le provocó la noticia sonriendo levemente de lado – Ya veo… - comentó sin un ápice de emoción en su voz.
El soldado, que lo miraba atento, tembló un poco ante esto, pero se armó de valor para agregar – Señor, cuando guste lo reanimaremos y…
El rey lo interrumpió, poniéndose de pie al tiempo que decía – Lo haremos de inmediato. Estoy ansioso por poder hablar con él y saber que demonios fue lo que pasó en Namekusei…
Un sudor frío recorrió la espalda del hombre al ver al enorme monarca erguirse de su asiento – Sí, mi Lord. Como usted ordene...
...
Al día siguiente, Yamcha condujo su coche deportivo hasta la casa de Bulma. Al llegar estacionó en la entrada y dejó sus cosas en el vehículo, dirigiéndose de inmediato hasta la entrada principal. Iba a tocar el timbre, pero pensó que lo mejor sería simplemente ingresar. Después de todo, era el novio de la heredera y podía tomarse esas libertades en la Corporación. Así que levitó hasta el jardín y se dirigió a la cocina, donde encontró tanto a la madre como a la hija desayunando. Las sorpendió a ambas con un saludo casual, pero Bulma, al verlo verificó que lo que había notado anteriormente era cierto. Su novio tenía un aire distinto, tal vez más maduro y hasta más sensual para su gusto "¿Qué fue lo que se hizo? es como si emanará más seguridad… WOW ¡Se ve muy guapo!… La otra vez no le puse tanta atención porque tenía otra cosa en mente, supongo… Pero sí que se ve muy seguro de sí mismo y atractivo"
-¡Yamcha! - exclamó la peli turquesa, sonriente, a modo de saludo.
Él le devolvió la sonrisa y enseguida le dijo - Perdona que llegue así pero, como vez, quería darte una sorpresa...
-Oh, ¡Vaya que si me sorprendiste, Yamcha! No esperaba que apenas terminaras la temporada te aparecieras por aquí… De todos modos ¡Felicidades por el triunfo!
-Gracias, aunque debo reconocer que no fue tan difícil, je, je, je… - respondió ante sus palabras, llevándose una mano a la nuca, para enseguida comentarle -Oye, dejé mis cosas allá afuera, así que voy a ir por ellas para dejarlas en mi habitación...
Bulma se lo pensó un momento y enseguida le respondió, algo confundida – Este… Supongo que no hay problema…
-¿Acaso te molesta que me quede? - preguntó Yamcha, al notar el tono extraño de ella. Tal parecía que la muchacha había olvidado que habían acordado tiempo atrás que él se vendría a vivir allí.
Bunny intervino justo a a tiempo, no siendo consciente de que estaba salvándole el pescuezo a su hija - Querido, lo que ocurre es que tenemos que ir a la prueba de vestido hoy… - enseguida se colgó del brazo de su yerno y agregó - Discúlpala, es que ha estado muy distraída últimamente por los nervios de la boda ¿verdad, hijita?
Bulma miró a su madre sobresaltada "diablos, de verdad se me había olvidado", enseguida se dirigió a su novio y le dijo, amable - Es cierto... Yamcha, esto es algo a lo que no puedes venir y no puedo cancelar. Espero que lo entiendas… Tú instalate tranquilo, que, como dice mamá, son solo mis nervios...
El joven sonrió y le dijo, comprensivo -Ve tranquila y más tarde, cuando vuelvas, podríamos salir.
Ingresó el señor Briefs a la cocina y desayunaron todos juntos. El científico miraba a su hija, e intentaba hacerles señas de que cuando aclararía las cosas con su novio, pero la muchacha no podía decirle nada delante de Yamcha, así que cuando su madre se levantó de la mesa a buscar más leche, Bulma aprovechó de dejar caer "accidentalmente" una cuchara.
-Yamcha ¿serías tan amable de recoger la cuchara que se me cayó? - le pidió con coquetería.
El joven hizo lo solicitado, y ella, aprovechando que Yamcha se agachó, le moduló a su padre, con cara de mártir "NO PUEDO HACERLO". Su padre suspiró y movió negativamente la cabeza.
-Voy a traerte otro – le dijo gentilmente el ex ladrón, levantándose de la mesa para ir por otro cubierto para su novia a lo que Bulma le sonrió torpemente y su padre frunció levemente.
Terminando de comer el profesor se retiró, no sin antes solicitarle a su hija si podía acudir más tarde al laboratorio, ya que estaba estancado con algo, cosa a la que Bulma le dijo de inmediato que sí. Enseguida la muchacha y su madre salieron a su cita, despidiéndose de Yamcha y dejándolo solo en el desayunador, pero este no perdió el tiempo. Estaba consciente de que Bulma estaría muy ocupada como para pasar tiempo con él de momento, por lo que sintió la urgencia de entretenerse en algo mientras y qué mejor que ver a alguna de las muchachas. Así que, dejó pasar un par de minutos para enseguida sacar su teléfono con calma y marcar, mientras escuchaba el automóvil alejarse.
-Hola, Midori disculpa que no te haya llamado... - dijo, relajado, metiendo su mano libre en el bolsillo de su pantalón - Sí, soy yo... ¿Hoy tienes algo que hacer?... tengo un par de horas libres y pienso que podríamos divertirnos…
…
Unos minutos más tarde, en una tienda del centro de la Capital, Bulma y su madre admiraban los vestidos que estaban en el escaparate. La científica se quedó pensativa unos momentos mientras su madre no dejaba de alucinar, literalmente, con tan hermosos trajes "Tengo que hablar lo antes posible con Yamcha… Solo necesito un poco de tiempo para aclarar las cosas…pero ¿por qué no puedo decidirme? Él realmente parece haber cambiado y eso me agrada, pero por otra parte, cada vez que pienso en ese idiota de Vegeta mi corazón se acelera y no puedo pensar en nada más, pero solo somos amigos y eso…" Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su madre - ¿Vamos, hija? Ya es hora de nuestra cita.
- Ya voy... – asintió ella, algo despistada, cosa que su madre pasó desapercibida.
Ingresaron y allí las estaba esperando el dueño, el que era un hombre muy alto y delgado, de cabello rubio platinado y un bigote muy fino. El hombre se sonrió de oreja a oreja al ver a las recién llegadas - ¡Bunny, que gusto! ¿Vienen a la prueba?
- ¡Sí! ¡Hola, querido Chang!
Hubo un momento muac-muac (léase besos que son en la mejilla, pero casi a un metro de distancia) el cual hizo que Bulma alzará una ceja y sonriera nerviosa, pero cuando llegó su turno, sólo lo saludó de mano mientras una gota asomaba en su cabeza.
-Pasen por aquí, por favor – les indicó Chang - Missy debe estar esperándolas.
Pasaron a otro salón, lleno de vestidos y espejos. Una pequeña anciana, de cabello negro en una larga trenza, salió a recibirlas. Se saludaron brevemente y la mujer desapareció tras una puerta para enseguida volver con un vestido blanco en sus brazos. Se lo entregó a Bulma y le indicó que se lo probara enseguida. Bulma se dirigió al vestidor, pero, al probarse el vestido. notó con horror que le quedaba ajustado, lo que no evitó comentar con su clásica delicadeza femenina -¡Maldita sea! ¿POR QUE DEMONIOS NO ENTRO EN ESTE ESTÚPIDO VESTIDO? - gritó, mientras la dependiente llegaba en su ayuda e intentaba abotonar la parte de atrás - SEGURO TOMARON MAL LAS MEDIDAS – terminó quejándose la peli turquesa.
Missy la miró con mala cara - "Uf, ¿con esa boquita besas a tu novio?" Linda, no te preocupes. Hay novias que suben y otras que bajan…
Bulma le dio una mirada de furia a la mujer que estaba detrás de ella, logrando que ésta temiera por su vida y cambiara su actitud por una más sumisa - Quizás me equivoqué en las medidas… Las tomaremos de nuevo y verás que te quedará perfecto.
Salieron de allí con la promesa de volver dentro de una semana. Pero Bulma seguía furiosa y su madre trataba de tranquilizarla - Hija, no te pongas así... esto del estrés pre-nupcial es así…
-PERO MAMA, ¿NO TE DAS CUENTA DE QUE TENDRÉ QUE HACER DIETA? - exclamó furiosa.
-Ay, pero para ti será fácil bajar un par de kilitos...
La cara de Bulma se transformó en la de un demonio -¡SON COMO DOS TALLAS LAS QUE TENGO QUE BAJAR! - Bunny intentó darla por su lado, pero su comentario fue preciso y consiso -… Si no comieras tanto como el joven Vegeta últimamente…
La muchacha se quedó callada. Su madre tenía razón "Desde que me comprometí con Yamcha comencé a comer de más… ¿es raro? Debo encontrar la forma de evitar esos arranques… debe ser la ansiedad… ¿en serio estoy comiendo tanto como Vegeta?"
Regresaron a la casa y cuando entraron, su madre le dijo que se pondría a hacer la cena. Pero Bulma, al oírla hablar de comida, volvió a entrar en modo furia y le gritó - ¡No pienso volver a comer! ¡Ayudame siquiera por esta vez, mamá!
En ese momento y llamado por los gritos, llegó Yamcha junto a ellas, preguntando preocupado - ¿Pasó algo malo? - Bunny de inmediato lo tranquilizó -Oh, nada querido…Lo que ocurre es que Bulma subió un par de kilos, no entró en el vestido y está molesta por eso.
El joven miró a Bulma y sonrió, lo que no le hizo ni una gracia a la peli turquesa - ¿QUÉ? ¿TU TAMBIÉN VAS A DECIRME QUE PAREZCO UNA VACA? – le gritó la peli turquesa.
El guerrero comenzó a sudar frio y no atinó más que a responder, sonriendo nervioso - No. Casi no se te notan…
Error garrafal por parte de Yamcha.
Sobre la cabeza de Bulma aparecieron varias venas hinchadas, apretó los dientes, sus ojos se transformaron en llamas, separó sus piernas y soltó mientras gesticulaba - ¿SABEN QUE? YA NO QUIERO CASARME… ESTA ESTÚPIDA BODA SE SUSPENDE HASTA QUE BAJE DE PESO O CONSIGA UN NOVIO MENOS IMBÉCIL – y diciendo esto subió a su habitación dando pisotones y terminando dando un portazo en su habitación.
Yamcha y Bunny se quedaron de piedra unos segundos. Ella fue la primera en reaccionar al oír el golpe de la puerta
- ¡Noooooo! – gritó la señora, cayendo de rodillas – ¡Ya no tendré nietos! – Luego se volteó a mirar al joven con un enorme mohín en sus labios– debes hablar con ella, por favor, convéncela de que no está tan gorda…
Yamcha tragó saliva y le respondió, asustado -¿Q-Qué acaso no vio en el estado que está?… ES CAPAZ DE ASESINARME – Bunny lo pensó un momento y le dijo - Es verdad, no podemos arriesgarnos a quedarnos sin el novio – enseguida se puso de de pie y lo sujetó de la camisa, de manera suplicante – pero debes hablar con ella, esto no se puede quedar así ¡Esta boda no puede cancelarse!
El ex ladrón la miró hacia abajo y luego miró el cielo raso, buscando una salida a su dilema, pero no estaba dispuesto a enfrentar a Bulma en esas condiciones, por lo que le respondió - No podemos hacer nada por ahora... es mejor que me vaya… supongo que en unos días se le pasará – sentenció, dejando a su desesperanzada suegra sola en la sala.
Lamentablemente para él, estaba equivocado.
…
Pasaron varios días desde que la boda del año se suspendiera. Bulma no quería ni hablar, ni mucho menos ver a Yamcha. Él la llamaba o visitaba y ella le gritaba por el teléfono o le lanzaba cosas para que se marchara. Definitivamente la peli turquesa no estaba en su mejor momento, esto porque pasaba hambre casi todo el día, aunque sinceramente ya no lo hacía por la boda. Recuperar su figura se había vuelto algo personal. Su amor propio estaba herido y por lo mismo su humor era de los mil infiernos. Se miraba al espejo a diario, viendo que definitivamente sus redondeces había aumentado y verificando con horror que la báscula se había convertido en su archienemiga, lo que la hacia enfurecerse aun más, llegando en pensar en reunir las esferas solo para su egoísta propósito de recuperar su peso ideal. Pero con el pasar de los días concluyó que aquella situación no podía haber sido más oportuna y que le había venido como anillo al dedo, considerando que no estaba dispuesta aun a perder su libertad ni mucho menos con un hombre del que no estaba segura de estar realmente enamorada o por lo menos no como antes. Pero lo que más la angustiaba era en pensar en que si se casaba con Yamcha, pronto comenzaría la presión por tener hijos y eso era algo que definitivamente no estaba en sus planes inmediatos.
...
Unos días después, la muchacha estaba encerrada en su habitación probándose unos jeans, notando con orgullo que su cintura se había vuelto más pronunciada gracias a su esfuerzo pero sus caderas aun estaban renuentes a rebajarse. Aun así sonrió, porque le pareció que se veía bastante bien y que con eso bastaría para dejar infartado a cualquiera. En eso estaba, cuando su madre le avisó por el telecomunicador que tenía una llamada.
Ella supuso de inmediato que se trataba de Yamcha, por lo que le gritó - DILE QUE AUN NO ESTOY DE HUMOR PARA ATENDERLO
-Hija, no es Yamcha… creo que es un viejito…- le oyó decir a su madre, para enseguida responderle - Ya contesto, mamá… "Debe ser el maestro Roshi" - tomó el auricular con desgano y supo enseguida que había acertado.
-Hola, Bulma. Tanto tiempo, soy el Maestro Roshi. ¿Por qué no nos has visitado?
-Oh, maestro… hola, lo siento es que he estado muy ocupada
-Disculpa, pero Yamcha me contó lo que sucedió…
-No quiero hablar de eso… pero, él se lo buscó.
-Vamos, linda. No te enojes con él por esas cosas… ¡Tengo una idea! ¿por qué no vienes? Gohan y su familia nos visitarán hoy… haremos una pequeña fiesta.
Ella lo pensó un momento. "Una fiesta significa comida, bebida… y amigos... Realmente los extraño pero… ¡Qué demonios! Me hará bien un alto en esta hambruna que me auto-impuse…" - Maestro, acepto la invitación. Nos vemos más tarde.
Roshi, del otro lado de la línea, le hacía una seña con el pulgar hacia arriba a la persona que estaba en su casa, atento a la conversación - ¡Qué bien! Espero que no te moleste que venga Yamcha…
Bulma frunció y habló molesta - Maestro, usted es un viejo tramposo… Sin embargo, iré. Le demostraré que no le guardo rencor por tratarme como lo hizo…
-Muy bien ¿Te vemos como a las tres entonces?
-Sí... ahí estaré… - respondió de mala gana, colgando enseguida para subir a su cuarto, donde se duchó, vistió y maquilló. No estaba muy entusiasmada pero quería que Yamcha la viera arreglada y que, con la ayuda de Kami Sama, notara que estaba más delgada.
…
Cuando estaba por salir se topó con su madre - Hija ¿decidiste arreglar las cosas con Yamcha? - Bulma la miró altiva y le respondió - No. Solo iré a casa del maestro, a una fiesta.
-Está bien, querida… pero por favor recuerda que el tiempo pasa… y que tu madre quiere nietos antes de volverse una vieja decrépita - terminó su frase melódicamente, mientras se alejaba.
Bulma resopló molesta, tomando enseguida su cartera y sus cápsulas de la mesita ubicada cerca de la puerta, pero su vista se clavó en el bol de las propinas y no pudo evitar recordar al saiyajin...
Flash Back
- ¿Se te ofrece algo?- le preguntó ella, con tono neutro.
- Te pregunto cómo cenaremos si no dejas entrar al del reparto…
- Ah, eso… no te preocupes, en la entrada hay un bol y dentro de él hay dinero. Cuando lleguen recibe las cosas y cancélales… ¿puedes hacerlo?
- Eso no me corresponde...
- Como gustes, entonces no cenaremos… no estoy de ánimos para pelear contigo.
- Estás muy extraña… hoy no me has regañado… ¿te pasa algo?
- No me pasa nada, y si así fuera no te interesa, estúpido
Vegeta se sonrió. Él sabía que ella estaba de un humor de perros y ya sabía el motivo.
- Las hembras humanas no son muy distintas de las saiyajin…
- ¿? ¿A qué te refieres?
- A que… una vez escuché por ahí, que cuando sus niveles de hormonas varían, se comportan como unas bestias...
Fin Flash Back
Ella sacudió su cabeza y salió de una vez por la puerta. "Vaya mal rato que me hizo pasar ese desgraciado… sin embargo se disculpó… a su manera" terminó dando un suspiró de cansancio. Cada vez se le hacía más recurrente los recuerdos de los momentos que pasó junto a su nuevo amigo, pero debía sacárselo de la cabeza, por lo que la sacudió y se dirigió a su vehículo, intentando pensar en como se comportaría al encontrarse con su estúpido novio. Estaba decidida a aceptarlo de vuelta si se lo pedía, pero bajo sus propias condiciones.
…
A la hora acordada llegó a la Kame House. Allí estaban todos sus amigos, excepto Krilin. Saludó a todos los presentes, aunque con Yamcha fue más bien fría. Miró al maestro, que estaba junto a su novio -¿Y Krilin? – le preguntó, al ver que el calvito no estaba.
-Viene en camino. Dijo que saldría de compras con Maron, pero que vendrían cuando terminaran - respondió el maestro.
-¿Aun está con ella?- preguntó extrañada.
-Sí. Al parecer van en serio…- dijo Oolong - ¡Que envidia me da!
-Hum. Yo que no les daba ni un mes juntos - Comentó Milk, haciendo notar lo desagradable que le era la novia del amigo de su marido - ¡No es mujer para él! Krilin definitivamente se merece algo mejor...
Bulma concordó con Milk y en eso el maestro los invitó asentarse, comenzando la reunión. Todos estaban muy divertidos, pero cada vez que Yamcha hablaba, Bulma ponía mala cara. El guerrero de las cicatrices notó aquello, así que se decidió a actuar. No quería que ella siguiera molesta con él y estaba dispuesto a arrastrarse de rodillas con tal de que ella le perdonara lo que fuera que dijo para enojarla. Por lo que, de un momento a otro, se acercó a Bulma y le dijo, en un susurro que nadie más oyó - Necesito hablar contigo… ¿Podrías ir afuera un momento, por favor? - ante esto, Bulma abrió muy grandes sus ojos, pero enseguida hizo como que no lo escuchó y siguió con la animada charla que llevaban.
Yamcha se disculpó y salió de la casa. Bulma lo vio de reojo y dudó en ir tras él o no, pero finalmente pensó que era la oportunidad que estaba esperando para plantearle sus dudas. Así que sin decir nada, salió tras él, disimuladamente, pero todos se dieron cuenta.
-Parece que el amor está en el aire – comentó Ox Satán.
-Ya es hora de que vuelvan... No hay nada mejor que el matrimonio para dos personas que se aman - declaró Milk.
Casi todos asintieron, excepto Gohan que miraba confundido a los mayores que sonreían de manera cómplice.
...
Afuera Bulma se hacía la interesante. Ignoró la presencia de Yamcha y avanzó hacia la orilla de la playa, observando el horizonte. Él la miró confundido, no entendía por qué ella lo ignoraba si se suponía que salieron a hablar, pero necesitaba volver con ella así que caminó hacia ella con algo de inseguridad. La miró un momento, apreciando su perfil, perdiéndose en todo lo que sentía por ella. Finalmente estuvo a un par de pasos, entonces fue que le dijo -Bulma... No puedes seguir enojada conmigo…¡Ni siquiera sé que hice mal!
-¿Así que no sabes por qué estoy molesta?… Pues bien. ¡Te lo diré! Me dijiste vaca.
Yamcha la miró confundido un momento, para enseguida hacer memoria y decirle - Sabes que no es cierto…- se acercó un paso más - Vamos, hagamos las paces- le tomó la mano y la acarició.
Bulma se volteó y lo miró directo a los ojos. "Yamcha, de verdad que quiero intentarlo contigo, pero no dejaré que me vuelvas a presionar... ni tú ni mi madre...Yo diré cuando sea el momento de amarrarme a alguien"
Así fue como decidió perdonarlo, primero, porque ya no tenía fuerzas para seguir peleando y segundo, porque debía encaminar su vida lo quisiera o no. Además, estaba consciente de que solo se estaba logrando amargar y después de todo, Yamcha no solo era su novio, sino que también uno de sus mejores amigos, lo que hacía más sencilla su relación.
Lo miró y le sonrió levemente - Yamcha… creo que puedo perdonarte… pero con una condición... no nos casaremos hasta que me sienta realmente lista…
Él sonrió y besó la mano que tenía aún cautiva entre las suyas - Estoy de acuerdo… yo también siento que nos apuramos en tomar algunas decisiones… Entonces ¿estamos en paz?
-Sí… Ahora entremos, que nos estamos perdiendo la fiesta del maestro...
Comenzaron a avanzar de vuelta a la casa, pero de repente, Yamcha se detuvo. Esto hizo que ella lo mirara extrañada - ¿Ocurre algo malo? - el joven bajó su vista avergonzado -¿Aún somos novios? - preguntó con algo de temor. Bulma lo miró seria un momento. "Ay, ¿pero qué parte de que lo perdoné no entendió?... a veces es tan distraído como Gokú…" sonrió nuevamente y le respondió -Sí. Creo que aún lo somos... A menos que no sepas comportarte como mi novio… - Yamcha volteó a verla y la abrazó con fuerza, para enseguida besarla suavemente en los labios.
-¡BRAVO, FELICIDADES! – gritaron todos, asomados desde la puerta y la ventana.
Ellos se sonrojaron y volvieron al interior, uniéndose a los demás.
Y así transcurrió la tarde entre risas y recuerdos, hasta que la reunión se dio por finalizada y comenzaron a despedirse, sin embargo, justo en ese momento apareció Krilin, vestido en su traje blanco. Saludó a todos, pero había un detalle que extrañó a los presentes. Esta vez no venía acompañado de su novia como había dicho que haría al maestro, sin contar que usaba unas gafas oscuras, aun en el interior de la propiedad, cosa que llamaba fuertemente la atención.
-¿Y Maron? ¿No que vendrías con ella? – lo interrogó Roshi de inmediato.
Krilin se puso una mano detrás de la cabeza y respondió algo nervioso -Bueno… Ella no vendrá… Nosotros… hemos decidió no seguir de novios… y este... ¿Saben?... Después de todo, me di cuenta de que no era la chica ideal para mí… ja, ja, ja...
Sus amigos lo miraron y comprendieron lo que le pasaba al pobre muchacho por lo que inmediatamente trataron de animarlo. Así que la reunión se alargó un poco más, con el fin de ayudar al calvito a olvidar el dolor de su ruptura.
Un par de horas más tarde, Bulma y Yamcha viajaban de vuelta a la Corporación, en la nave de ella. Transcurrieron la mayor parte del viaje en completo silencio, solo comentando de vez en cuando, cosas sobre sus amigos, pero cuando llegaron, Yamcha entró con ella en la casa y no pudo evitar decirle algo que venía pensando desde que salieron de Kame House. Se quedó de pie en la entrada de la sala y le comentó, con algo de indecisión -Bulma, ya que volvimos quisiera poder volver a vivir aquí en tu casa… Claro, si no te molesta.
Bulma volteó a verlo extrañada - Yamcha, tú sabes que no me molesta… -Puedes quedarte, pero no me presiones con lo de la boda ¿te parece bien?
Él se acercó a besarla, fue algo leve pero muy significativo. Quería demostrarle cuanto la quería.
Bulma se sonrojó levemente apenas se separaron - ¿Qué te ocurre, Yamcha? Te vez algo distraído...
El hombre se la quedó viendo y, dijo, con algo de duda, al tiempo que posaba sus manos sobre los hombros de la muchacha – No es nada…. Bueno, sí… - bajó su vista y agregó - Es que tuve mucho miedo de que ya no me amaras… como solías hacerlo...
Ella abrió sus ojos sorprendida un segundo, pero enseguida le sonrió compasiva y abrazándolo, dijo – Yamcha, yo… - iba a decirle que no estaba segura de amarlo, pero se arrepintió pensando en que no era el momento para ello. Ya era suficiente con haber ganado tiempo para pensar en lo que haría y , por el momento, solo sabía que no quería estar sola, que necesitaba un cuerpo masculino al cual abrazar de vez en cuando, tal como lo hacía ahora.
Él sonrió y cerró sus ojos, estrechándola aun más contra su pecho pensando en que al fin las cosas estaban saliendo según lo esperaba. Era innegable que Bulma estaba enamorada de él y que eran el uno para el otro. No importaba si no se casaban pronto, después de todo, su urgencia ya tenía remedio.
...
Los siguientes días transcurrieron tranquilamente. La señora Briefs ya se había resignado a la postergación de la boda y, aunque estaba feliz de que los muchachos hubiesen vuelto, ya que era un paso más hacia su sueño de ser abuela, le dolía pensar en que la llegada de sus nietos nuevamente se estaba convirtiendo en un lejano espejismo.
Bulma y su padre por fin habían terminado el proyecto en el que estuvieron trabajando todo este tiempo, el que trataba de un nuevo modelo de aeronave que, además de tener la función de vehículo anfibio, podía sobrevolar la estratosfera. A Bulma se le había ocurrido esto último para aprovechar la tecnología de las naves extraterrestres que re-acondicionaron, tal como hicieron con el sistema de comunicación, que estaba basado en el rastreador que usaban los saiyajin.
Yamcha por su parte decidió parar unos días su entrenamiento secreto, ya que pensó que no tenía mucho más que aprender y, por lo mismo, podía ir con más calma. Pero no estaba tan loco como para borrar sus contactos del teléfono, ya que de vez en cuando tenía la esperanza de tener uno que otro encuentro con Mako y Midori, que, según él, eran demasiado buenas en lo que hacían. Bulma no tendría por que saber que él tenía una vía de escape en caso de alguna pelea y, conociendo a su novia, era obvio que eso pasaría en cualquier momento. Por lo que era lógico conservar tan dichosos contactos. Para el guerrero, todo era perfecto.
…
Dos semanas habían pasado desde que Bulma y Yamcha se reconciliaron. Una semana había pasado desde la última vez que Vegeta sintió el ki de Kakaroto.
El príncipe saiyajin estaba harto. El ki de su rival aparecía y desaparecía, tal como le comentara ese alienígena. Lo que lo hacía sentir frustrado, humillado y, para terminar la ecuación, temía haber pescado alguna rara enfermedad en el espacio, pues de vez en cuando necesitaba inspirar fuerte y exhalar, como si le costase respirar.
Chequeó ese día los niveles de agua y combustible de la nave, para saber con cuanto tiempo contaba, pero volvió a maldecir a "la vulgar terrícola" por no chequear eficientemente la nave cuando hubo terminado de verificar lo que ya sospechaba. El combustible no alcanzaría si seguía persiguiendo de manera tan poco eficiente al otro saiyajin. Por lo mismo hizo un último intento por sentir el ki de su rival pero no obtuvo resultados, lo que lo enfureció aun más.
-Maldito seas, Kakaroto… ¿Dónde te escondes? Hace unos días estuve a punto de encontrarte pero… ¿Hasta cuándo mierda huyes de mí? - cerró sus ojos y se relajó en el asiento, mientras recostaba su cabeza en una de sus manos. Se sentía realmente hastiado por la situación, ya que le parecía casi un ejercicio inútil. Aun no podía comprender cómo era que el maldito ese lograba escabullirse de sus manos, teniéndolo a tan pocos metros de distancia. Además, le era sospechoso que llevara tantos días sin sentir su presencia en las cercanías siendo que la última vez estaba seguro de haberlo alcanzado en un planetoide del cual era demasiado difícil salir, incluso para su nave actual.
Pasaron unos segundos en los cuales se dedicó a evaluar sus opciones, pero, de un momento a otro, abrió sus ojos sobresaltado, al tiempo que se enderezaba en el asiento, sujetándose con ambas manos de los apoya brazos – ¿y si el estúpido volvió a la Tierra? ¿Podría ser que tu táctica haya sido alejarme lo más posible para esperar que me quedara sin combustible?… No caeré en su trampa… Soy infinitamente más inteligente que tú, imbécil. Volveré ahora mismo y tendremos nuestro encuentro por fin y, apenas te demuestre mi superioridad, podré dedicarme a levantar mi imperio…. - se inclinó hacia los controles y, con una media sonrisa, ingresó las coordenadas para su regreso a la Tierra. Pero en ese momento notó que llegaría a duras penas, por lo que volvió a maldecir a Bulma, dejándose caer nuevamente en su asiento "Me pregunto si lo habrá hecho a propósito… Es lo bastante hábil como para planear algo así pero… pero no sé porqué no puedo desconfiar de ella… ¡Maldita mujer!… Seguramente lo hizo en venganza de alguna jugarreta del pasado… Ya me vengaré cuando vuelva y ésta vez me las pagará con creces..."
…
En la Corporación, Bulma entraba en la cocina cuando estornudó. Su madre la miró y le dijo -Hija, ¿de nuevo con alergia?
La muchacha la miró extrañada, no había reparado en lo seguido que estornudaba últimamente -No… solo fue un estornudo, mamá. No te preocupes.
-Soy tu madre y debo estar atenta a tu salud, querida – le dijo la rubia, preocupada.
-Gracias, mamá… ¿Oye y Yamcha?
-Oh, el joven Yamcha salió… dijo que tenía que ir a ver al maestro…
Bulma levantó una de sus cejas, pero enseguida la relajó - Supongo que volverá tarde como de costumbre… - dijo, yendo al refrigerador, sacando una caja de jugo y sirviéndose un vaso - Bueno voy a aprovechar el día para ir al salón. Voy a hacerte caso y me haré esos rizos despampanantes que me recomendaste…
- ¡Pero, claro, amor! Si es sabido que ¡Mientras más cabello, menos caderas! – le dijo emocionada, pero enseguida la observó un segundo, luego del cual se atrevió a preguntar - ¿Hija, hay alguna posibilidad de que fijen una nueva fecha?
Bulma casi se ahoga. Tosió y miró a su madre molesta, pero luego suspiró y dejó sobre la mesa el vaso para responderle - ¿Sabes, mamá? Lo he pensado, y nos hemos llevado mejor con Yamcha ahora que no tenemos la presión de la boda, inclusive, lo encuentro más apuesto y seguro… No te aflijas, puede que en un futuro no muy lejano tengas tus nietos, supongo…
Bunny se puso feliz. Abrazó a su hija y le dijo - Gracias… ¿Sabes? No quiero ser una vieja decrépita cuando decidas tener hijos y sé que es difícil para ti, pero quiero disfrutar a mis nietos y no que tengan que visitarme en un asilo…
Bulma le sonrió con ternura a su madre, terminó su jugo y subió a cambiarse, pensando en que después de todo tener un hijo no sería tan terrible, después de todo.
…
Media hora más tarde, Bulma salía de su casa camino al centro de la ciudad para ir al salón. En eso el semáforo cambió a rojo y vio que había quedado detenida frente al callejón donde estaba su bar favorito. Miró y le pareció verse a ella misma entrando con "su amigo" - Y pensar que nos besamos… y no estuvo nada mal… jijiji… Ay, Vegeta... finalmente terminaste siendo mi amigo. Ahora ha pasado el tiempo y… yo estoy con Yamcha… y tú, tú quizás tuviste alguna aventurilla por allí… - hizo un alto y exclamó -¡Pero que estoy diciendo!… Eso es imposible, ya que el señor "tengo escrúpulos", dijo que le era imposible mezclarse con otras razas… - se miró en el retrovisor - por esa razón no puedo enamorarme de ti, saiyajin orgulloso… Tú jamás aceptarías ser mi novio y eso ¡Eso lo decide todo!
Cambió la luz y un bocinazo la hizo reaccionar. Siguió su camino y desechó la idea de seguir pensando en él, como siempre, así que encendió la radio y dejó algo de música, comenzando a cantar a todo pulmón, mientras llevaba el ritmo en el volante.
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En un hotel, a las afueras de la ciudad, Yamcha yacía sobre su cama rendido y sobre su pecho estaba recostada una muchacha, que dormía plácidamente. El guerrero observó a su conquista y pensó "No hay nada mejor… ¿por qué no hice esto antes? Las mujeres se pelean por estar conmigo. Soy todo un ídolo...je, je... Y Bulma… Ella será mi esposa, tarde o temprano… seremos felices… tendremos muchos hijos y, lo siento por mis admiradoras, pero estamos destinados a estar juntos. A ella la amo, esto es solo un pasatiempo…" Con estos optimistas pensamientos se incorporó con cuidado, intentando no despertar a la chica, dirigiéndose al baño para ducharse. Una vez listo, bajó a la recepción y le encargó al conserje que le pidiera comida y que la subieran a su departamento. Ya todo resuelto, se montó en su auto y se dirigió a casa de Bulma.
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En el espacio, el orgulloso príncipe de los saiyajin se disponía a cenar. Ya había hecho el cálculo de cuantos días le llevaría volver, por lo que dosificó las provisiones y vio con agrado que al fin podía darse el gusto de una comida decente. Pero había algo que, desde que había salido de la Tierra, le molestaba en sobremanera - Maldición, teniendo la tecnología saiyajin no fueron capaces de incorporar la función de inconsciencia durante los viajes… ¡Cómo les gusta perder el tiempo a estos terrícolas! Ahora deberé buscar en que entretenerme... Y para terminar de arruinarme el viaje ¡ese estúpido intercomunicador se rompió!... Malditos humanos, construyeron algo que era demasiado frágil…
Prefirió no seguir despotricando y comió con avidez. Cuando hubo finalizado se quedó sentado a la mesa unos minutos mientras pensaba en su próximo encuentro con el otro saiyajin puro. Pero, de un momento a otro, volvió a sentir esa extraña sensación de falta de aire. Pensó en ella y llegó a la conclusión de que lo que sentía era por causa de algún virus o enfermedad que le había transmitido la científica durante sus intercambios de fluidos.
-Sabía que no debía acercarme mucho a ella. Maldito parecido con nuestra raza… HUMANA DESVERGONZADA – dijo molesto, al tiempo que golpeaba la mesa. Decidió que lo mejor sería olvidarse por ahora de esa posible "enfermedad", ya le solicitaría la cura a los humanos cuando regresara. Así que se levantó e hizo tronar su cuello, para enseguida subir al siguiente nivel y dedicarse a entrenar mentalmente.
Comenzó a ver un espacio gris, rodeado de montañas oscuras. De improviso apareció Freezer y sonrió con maldad, para enseguida enfrascarse en una lucha intensa con ese ser, en la que cada cual intentaba asestar sus mejores golpes al otro. Pero después de un par de horas, logró al fin derrotarlo. Abrió sus ojos un momento y se recostó sobre el suelo, exhausto por el ejercicio. Acto seguido, miró el cielo raso de la nave y dijo, satisfecho - Eso estuvo bastante bien. Ahora tomaré un baño y dormiré. Esta si es una buena forma de matar el tiempo… - hizo un alto y comentó, molesto - Esa estúpida no fue capaz de enviarme la maldita consola de video juegos, eso me hubiera servido mucho ahora… Pero más le vale que no la haya tocado… tenía un récord impecable… - cerró sus ojos y estabilizó su respiración antes de ir a descansar a una de las habitaciones.
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Por la tarde Bulma volvió a su casa. Como no encontró a nadie supuso que Yamcha no había vuelto y que sus padres habían salido, así que decidió darse un largo baño, teniendo cuidado de no mojar sus nuevos rizos. Por fin había tomado una decisión y se sentía plena por ello. Dio un suspiro y dejó que sus músculos se relajaran bajo las burbujas "Sí, me quedaré con Yamcha, es lo mejor… Nos tomaremos nuestro tiempo y después nos casaremos, como debe ser… tal vez tengamos uno o dos hijos… Ah, por fin he tomado una buena decisión..."
Sin embargo, al pensar en casarse no fue la imagen de su novio la que apareció ante sus ojos. Se rozó con los dedos los labios y recordó los besos de otro, lo que la hizo sonrojarse levemente. Pero de inmediato se molestó - Uy, ¡Maldito seas, Vegeta! Sal de mi cabeza, idiota… Ya tengo mi vida decidida. ¡Por mí que te quedes lejos de la Tierra por lo que te queda de vida! - golpeó la superficie del agua pero enseguida sus ojos se entrecerraron y su boca se abrió levemente - ¡aachiss! - estornudó y pensó en que ya era hora de tomarse un antialérgico.
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Los padres de Bulma volvían del parque. Habían decidido salir a caminar un rato antes de la cena, para tomar aire fresco, porque, a pesar del tiempo, ellos seguían amándose como el primer día y lo atribuían a que se conocían a la perfección. Entraron caminando del brazo por la entrada principal mientras el sol comenzaba a ocultarse, volviendo muy largas sus sombras.
-Querido, que buena idea fue salir a caminar. Me siento diez años más joven… - comentó Bunny - ¿Crees que pueda tener una cita con alguno de los guapos amigos de nuestra hija? Jujuju
-Amor ¿de nuevo estamos con esas?
-Ay, si sabes que solo lo hago por jugar… y para ver la reacción de esos jóvenes…
-Lo sé, querida… Sin embargo, un día uno te tomará la palabra y no tendrás como zafarte de ese lío.
Ella se soltó de su brazo y avanzó unos pasos más adelante. Se dio media vuelta y le dijo, poniendo los brazos atrás en un gesto muy parecido al de su hija menor - Si eso llega a pasar le diré que sí, pero que no se enamore de mí porque soy una mujer com-pro-me-ti-da, ju, ju, ju…
Ambos rieron con la ocurrencia.
Bulma, que acababa de vestirse, al escuchar las risas decidió asomarse a ver que hacían sus padres - ¿Por qué tantas risitas, tortolitos?
-No es nada, hija – le respondió su padre, alzando la vista al balcón - Solo nos reíamos de las ocurrencias de tu madre.
-Comprendo… - le dijo Bulma, preguntando enseguida - ¿No han visto al desaparecido de mi novio?
-No, cariño. Tal vez hoy decidió dormir en su casa – le indicó su madre.
Bulma lo pensó un momento - No lo creo porque quedamos de vernos... ¿Saben? Voy a llamarlo mejor… - la joven ingresó a su cuarto y fue por su teléfono móvil. Marcó y esperó, y esperó… y esperó. Cuando ya estaba por colgar escuchó una voz detrás ella.
-Aquí estas – le dijo Yamcha, desde la puerta de la habitación - Tus padres me dijeron que me estabas buscando...
-¿Creí que hoy no vendrías? ¿Dónde estabas?
-Salí a ver a mis amigos del equipo…
-Mi madre me dijo que habías ido a ver al maestro ¿?
-Me entendió mal, cariño… Oye – dijo, avanzando hasta ella para tomarla de la mano y hacerla girar con gracia - te vez muy bella... ¿qué te parece si vamos a cenar?
-Oh, gra…a-a-achis- tuvo que estornudar otra vez.
-¿Estás bien? - preguntó preocupado su novio.
-Sí, no te preocupes… creo que tengo alergia – Pero enseguida me tomo algo y voy contigo.
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Volvieron entrada la noche. Él se despidió con un beso leve en los labios de ella y se retiró a su cuarto en el primer piso. Eso fue extraño para ella ya que esperaba un poco más de contacto físico y ser ella la que lo dejara esperando por más "Si que está cambiado... me gusta que no se comporte como un chiquillo que solo va tras eso... Aunque yo tenía ganas de un poco de acción... ¡Qué importa! de todos modos, es mejor así..." Tras suspirar, subió a su cuarto a descansar. Se cambió y se metió bajo la colcha, pero no pudo conciliar el sueño. Decidió salir a fumarse un cigarrillo al balcón. Alzó su vista al cielo donde grandes nubes avanzaban lentamente, empujadas por una leve brisa.
-Gokú… ¿cuándo volverás? – se preguntó, apoyada en el barandal – ¿Vegeta te habrá encontrado en la inmensidad del espacio?… y tu Vegeta… espero que no quedes varado en medio de la nada… Se me olvidó completamente verificar el tanque de reserva... ¡Pero es tu culpa por llegar a interrumpir y hacerme enojar!... Quiero pensar que encontraste otro planeta donde establecerte... pero a pesar de todo, no puedo negarlo, me gustaría que regresaras… El problema es que odias a Gokú… ¿por qué no pueden llevarse bien? Si uno se convirtió en lo que llaman el súper saiyajin ¿porque el otro no puede dejarlo pasar y ya?… ¿Por qué tienes que ser tan obstinado?... Saiyajins… ¿quién los entiende? Se comportan como niños peleando por un juguete… ¿si tan sólo pudieran dejar las cosas como están?... todos estaríamos más tranquilos. Orgulloso desgraciado, ¿es por tu causa que Gokú no vuelve?… Espero que no sea así… Porque si mataste a Gokú ¡No te lo perdonaré jamás!
Apagó su cigarrillo. Dio media vuelta, no sin antes echar una última mirada al cielo nocturno.
-Buenas noches, saiyajin desagradable…
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En una nave, viajando a toda velocidad, Vegeta estaba recostado de espaldas en la cama y se estaba preparando para dormir después de varias horas de exhaustiva práctica mental.
-Debo estar preparado para cuando vuelva a la Tierra... Si Kakaroto está con ellos espero que no intente seguir ocultándose... ¿Seguirá tan insoportable esa terrícola? Ya deben haber traído de vuelta a su compañero... - se abofeteó mentalmente - Tsk, a mí qué demonios me importa, es solo una estúpida que piensa que soy su amigo… Aparte de ser una inútil…- sus ojos comenzaron a pesar - me las pagarás, humana vulgar…
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Continuará…
