Todavía no soy dueña de ninguno de estos personajes y aún no soy dueña de la premisa.

Problema Doce: Consiguiendo lo que quieres...

Lo bueno de tener una mascota es que eres capaz de decirle cualquier cosa. Una mascota no puede juzgarte e incluso si lo hace, no sabes lo que la mascota está pensando, la mascota no habla humano. Una mascota es un terapeuta barato en ese sentido.

Kim se asomó por el borde debajo de su espacio en el desván cuando el sonido de gruñidos la sacó de su sueño. Observó a Drakken recoger su ropa y deseó haberse quedado ciega en ese mismo momento. Había algunas cosas que una chica no necesitaba ver al despertarse, un trasero color azul cielo cubierto con calzones blancos estaba en la parte superior de esa lista. Ciertamente trajo un nuevo horror verlo agachándose por su ropa. Se arrojó sobre su colchón y tiró la almohada sobre su cabeza mientras intentaba que la imagen del enorme trasero azul de Drakken desapareciera.

–Quejarte no va a ayudarte con tu resaca –comentó Shego, hablando con el ruidoso inventor. Estaba vestida con una bata corta de color verde hierba, sostenía dos tazas de café. Le entregó una taza al científico. –Además, podrías despertar a mi m…prima –se corrigió.

–¿Está aquí otra vez? –Preguntó como si estuviera irritado por su sola presencia. Ni siquiera la había visto todavía. Realmente se preguntó por qué esa chica no iba a casa algunas veces. Parecía que cada vez que venía, su prima también estaba ahí, como si viviera en el departamento.

–Vino anoche mientras estabas legalmente muerto –le informó. No podía entender cómo alguien podía dormir tan profundamente, a excepción de su mascota perezosa de todos modos.

–¿Por qué no se va a casa?

–Estoy segura que ella piensa lo mismo de ti.

–¿Y por qué no me dijiste que tenías una prima?

–No lo sé. ¿Por qué no me dijiste que te chupabas el pulgar? –respondió. Si él quería ir insulto a insulto, ella podía hacerlo todo el día. Demonios, incluso llamaría al trabajo diciendo que estaba enferma solo para seguir molestándolo porque podría hacerla sentir un poco mejor por todo.

–¡Solo fue una vez! –replicó.

–Oh, ¿te refieres a anoche?

–Puedes ser muy malhumorada, ¿lo sabes?

–Voy con mis puntos fuertes –comentó con un ligero encogimiento de hombros.

–Pensé que me tendrías un poco más de respeto después de anoche –declaró, hinchando el pecho como si hubiera hecho algo anoche.

Shego luchó consigo misma para no reírse abiertamente, pero puso los ojos en blanco porque parecía una obligación hacerlo en tal situación. Si fuera tan inteligente como pensaba que lo era, entonces nunca mencionaría lo de anoche por el resto de sus vidas. Algunas tragedias solo necesitaban permanecer muertas y enterradas, anoche definitivamente era una de esas cosas, o eso creía Shego de todos modos. Pareció que quisiera discutir sobre el asunto, pero para su sorpresa, ni siquiera ella podía llegar a ser tan malvada como para reventar su burbuja. Algo debe estar mal conmigo. Quizás estoy enferma. Explicaría su comportamiento, después de todo.

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Kim escuchó como la pareja discutió hasta que se fueron a trabajar. Se quejó mientras rodaba. Parecía que el idiota azul cielo no hacía feliz a su ama como se suponía que debía hacerlo. Suspiró; al parecer, tendría que estar alrededor un poco más. No es que se quejara ni nada.

–Y pensar que me iba a ir hoy, pero Shego está tan malhumorada como siempre. ¿Él está realmente tan malditamente loco? –Kim se preguntó en voz alta.

La pelirroja durmió un par de horas más antes que el deber llamara y el familiar pitido interrumpió su cómodo descanso. Habló con Wade y se enteró por qué la necesitaban. Luego se dio un baño y fue a hacer las cosas heroicas.

Para Kim, una de las mejores cosas de ser una heroína, además de ayudar a las personas, fue la caída libre. Le encantaba la caída libre, principalmente porque en realidad solo había un camino a seguir y era directamente hacia abajo. En caída libre, no se tomó ninguna decisión, no hubo discusión y no hubo expectativas reales. Solo tenía que bajar como lo exigían las leyes de la gravedad. Claro, podía retrasarlo y moverse un poco, pero al final, todavía tenía que bajar y eso fue genial en lo que a ella respecta.

–Hola, Kim, ¿cómo estuvo tu año nuevo? –preguntó Wade mientras la pelirroja salía de un avión sin problemas ni preocupaciones.

–Estuvo bien. ¿Qué tal el tuyo? ¿Fuiste a una fiesta? –bromeó.

–Online –respondió con una sonrisa.

–El mismo viejo Wade, no importa la edad que tengamos.

–Mira quién habla.

–Tienes razón –se rió Kim.

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Shego estuvo agradecida de apartar su mente de todo debido a que había una asignación esperando por ella cuando llegó al trabajo. Fue enviada a perseguir un ninja. Lo que estaba haciendo el ninja a plena luz del día estaba más allá de ella. Admitió que nadie vio venir al ninja. Una persona que hizo un sigiloso robo a la luz del día fue tan aleatoria que el tipo casi se escapó. Casi era la palabra clave porque Shego no iba a ceder, ya que era su asignación.

La mujer pálida rápidamente descubrió por qué le fue entregada. Era hábil y tenía un par de talentos con los que la policía regular no quería molestarse. No le importaba lo que él pudiera hacer. Estaba decidida a derribarlo. Ahora, corrían a través de la ciudad, teniendo batallas cortas pero duras en el camino.

El par se detuvo en medio del tráfico para tener otra de sus pequeñas confrontaciones. Shego encendió sus manos y fue tras el hombre vestido completamente de negro. Su cuerpo comenzó a brillar con un aura amarilla cuando se giró para enfrentarla y ella supo que actuaba como un escudo, protegiéndolo de muchos de sus buenos movimientos. Hicieron detenerse a los autos cuando comenzaron su baile mortal por cuarta vez en más de una hora.

La mujer de cabello negro no pudo evitar preguntarse por qué había tantos ninjas en Ciudad Go. ¿Los artistas marciales realmente no tenían nada mejor que hacer con su tiempo que ponerse sus uniformes ninja y salir a robar cosas mientras ella estaba en horario de trabajo? ¿Qué está mal con la gente? Parecía que a veces toda la ciudad entera estaba fuera de juicio.

Shego esquivó una patada de su oponente y logró agarrarlo de su pierna antes de que retirara completamente la extremidad. Arrojó al ninja a un auto detenido. Gruñó por el impacto y Shego fue hacia él mientras intentaba ponerse de pie. Él evitó un puñetazo y la derribó con una patada. Cuando cayó al suelo, él sacó una espada corta de detrás de su espalda. Obviamente pensó que la tenía ya que trató de atacarla con la espada, pero Shego atrapó el arma entre sus palmas cargadas de plasma.

–¿Alguna vez te preguntaste a qué temperatura se derrite el acero? –comentó Shego como la espada se redujo a un líquido en sus manos.

El ninja jadeó y decidió poner algo de espacio entre ellos tratando de evitar lidiar con manos tan peligrosas. Fue una decisión bastante sabia en su opinión, pero no iba a salvarlo en lo que a ella concernía. Se alejó saltando por el techo de los autos, pero Shego estaba justo detrás de él. El ladrón comenzó a arrojarle estrellas de cuatro puntas, que estaban rodeadas de una tenue luz amarilla. Supuso que él tenía sus propios talentos energéticos. Ella respondió lanzándole explosiones de plasma. Golpeó los proyectiles con sus poderes y se desintegraron antes de tocarla.

El ninja se dirigió hacia un autobús y Shego pensó que pudo haberlo perdido ya que desapareció de su vista. Estaba teniendo un mal día, consideró, y luego escuchó el claxon de automóviles sonando junto con un sonido de impacto. Saltó sobre el autobús y vio al ninja tirado en la calle con una multitud que comenzaba a reunirse. Aparentemente, no era la única que tenía un mal día.

–Hijo de puta, la jefa me comerá la cabeza hasta los hombros si ese bastardo está muerto –murmuró Shego mientras iba a ver al ninja.

–¡Salió de la nada! –declaró un hombre en la calle, defendiendo a la conductora del SUV. La mujer parecía estar en completo shock.

–¡Está bien! –Dijo Shego, mostrando su placa para que todos retrocedieran. Al mirar el vehículo, vio una enorme abolladura en forma de cuerpo en la parte delantera.

La mujer súper poderosa descubrió que el ladrón estaba inconsciente, pero aún respiraba y su pulso era bastante bueno para una persona que acaba de ser golpeada por un SUV. Llamó a una ambulancia, que apareció en poco tiempo y estaba agradecida porque no quería quedarse ahí demasiado tiempo. Dio la casualidad de que la mujer que golpeó al ninja estaba histérica sobre el accidente, llorando, caminando en círculos y agarrando a la policía especial cada pocos segundos. Shego no quería tener que explicarle más de una vez que estaba bien porque el tipo era un criminal. Sin mencionar que su aura dorada lo protegía bastante bien de cualquier herida grave, por lo que no había razón para que la mujer se preocupara tanto.

Shego recuperó los artículos robados mientras el ninja fue llevado al hospital. Cuando lo desenmascararon y lo identificaron, resultó que trabajaba para una compañía rival y que había robado algún tipo de planos de un arma para la compañía, buscando avanzar en el mundo corporativo con la tecnología única. A Shego no le importó porque, una vez que estuvo en el hospital, era el problema de otra persona.

–Buen trabajo, Shego –Doctora Directora la felicitó cuando la mujer pálida regresó al cuartel general.

–¿Buen trabajo? –Shego repitió en tono perplejo. –¿Y qué demonios se supone que significa eso? –demandó.

Doctora Directora arqueó una ceja ante la reacción de su empleada ante un cumplido real. Al principio, consideró que era porque raramente halagaba a alguien y, de todos modos, Shego no recibía los cumplidos bien. Siempre le parecían como una especie de insulto indirecto. Pero, podía ver que Shego no lo estaba tomando como la ofensa habitual.

–Obviamente estás en uno de tus estados de ánimo. ¿Qué esta mal, el gatito huyó de nuevo? –la mujer de un ojo preguntó.

–No –respondió Shego.

–¿Drakken se asustó?

–No.

–¿Entonces qué?

–Ni siquiera quiero hablar de eso ahora –respondió Shego con un suspiro frustrado. Realmente solo quería romper algo.

–¿Estás segura?

–Afirmativo.

–¿Alguna vez vas a querer hablar sobre ello o voy a tener que llevarte al gimnasio y golpearte? –Preguntó Doctora Directora con una sonrisa.

–¿Golpearme? ¿Cuándo fue la última vez que me venciste en una batalla? –respondió Shego en un tono desafiante.

–Hoy.

–Eso es todo. Al gimnasio. Te estoy pateando el trasero –declaró la mujer más joven mientras señalaba la puerta.

Doctora Directora solo rió y lideró el camino hacia el gimnasio que estaba localizado escaleras abajo. Ella y Shego fueron a las esteras. El gimnasio estaba casi vacío porque todos estaban trabajando gracias a la oleada de villanía que todos sabían que no disminuiría hasta aproximadamente el final del mes o estaban en casa porque para ellos todavía eran vacaciones.

Shego a menudo pensaba en el mal de las vacaciones, sabía que la mayoría de la gente nunca entendería, pero había llegado a una conclusión, a través de una lógica muy sólida en su opinión. Que las vacaciones eran malas por la excesiva indulgencia que la gente disfrutaba durante la celebración. Los días festivos promovieron un comportamiento hedonista que muchas personas simplemente no podían controlar después experimentar. Pensó que era una tontería porque si la gente dejaba de fingir ser tan desinteresada y correcta todo el tiempo, no necesitarían la excusa de una fiesta de ningún tipo para liberarse. Si las personas simplemente dejaran que el placer de vivir los envolviera y apreciaban ese simple hecho, no se irían por la borda e incluso si lo hicieran, no sería tan molesto porque no estaría tan fuera de la norma. Tenía sentido para ella.

–Oye, deja de divagar en tu mente –dijo Betty a la mujer más joven.

–Me estaba poniendo filosófica –admitió Shego tímidamente.

–Necesitas detenerte. La última vez que te pusiste filosófica, le dijiste a tu hermano mayor donde podía meterse un palo si es que le quedaba espacio y luego le dijiste a dónde se podía ir –le recordó Betty con una sonrisa.

–Dudo que tengo espacio, como sea. Quiero decir, su gran cabeza tiene que ocupar la mayor parte del espacio –comentó Shego.

La jefa volvió a reírse y luego, de repente, ambas se pusieron en posición de lucha. Se rodearon, tratando de pensar en la mejor manera de iniciar la batalla que estaban a punto de comenzar. Pensaron en la última vez que se enfrentaron y se dieron cuenta de que había pasado más de un año desde la última vez que se enfrentaron por más de un minuto; habían estado ocupadas trabajando.

–Espero que no estés fuera de práctica –se burló Shego de la mujer mayor.

–Simplemente no llores con tu mami cuando te pateé el trasero –respondió la jefa.

–He aprendido mejor.

Betty se rió y luego fue a la mujer pálida en un instante, esperando atraparla por sorpresa. La mujer de cabello negro rápidamente se puso a la defensiva cuando su oponente la atacó rápidamente. Shego silenciosamente admitió que en su mayoría el trabajo de escritorio no le quitaba la habilidad a su amiga. Betty todavía tenía velocidad y flexibilidad. Dio unos buenos golpes antes de que Shego decidiera que ya era suficiente.

–Es como en la preparatoria –comentó Betty mientras bloqueaba una patada que la mujer pálida había apuntado a su cabeza.

–Eso fue jodidamente estúpido –respondió la mujer de piel verde mientras recuperaba su pierna y esquivaba varios golpes de su oponente. Era más rápida de lo que recordaba Betty; aparentemente, Shego todavía estaba mejorando.

–Solo estaba tratando de ayudar –dijo la mujer de cabello castaño, sabiendo el incidente del pasado al que se refería su amiga.

–Por eso ya no pido tu ayuda nunca más.

–No preguntaste esa vez.

–Obviamente había una razón para eso –comentó Shego mientras intentaba golpear la sección media de Betty.

–Incluso los mejores nos equivocamos de vez en cuando –replicó la mujer de un ojo mientras evitaba las manos rápidas de Shego.

–Tú más que otros.

Betty frunció el ceño y fue hacia su amiga más joven con más esfuerzo que antes. Shego sonrió mientras esquivaba los movimientos de su jefa. Disfrutaron el hecho de que por una vez no tenían audiencia mientras peleaban porque ahora podían soltarse. Esa era otra de las razones por la que apenas se peleaban entre sí; odiaban cuando la gente las miraba e intentaba instruirlas desde la banca. Sabían qué demonios estaban haciendo sin que los novatos les aconsejaran. Después de todo, habían estado practicando artes marciales casi tanto tiempo como habían estado vivas.

–¿Vas a seguir viniendo con tu juego mediocre –Shego preguntó mientras esquivaba varias patadas giratorias.

–Casi olvido que tenía un mejor juego –comentó Betty.

–Déjame refrescarte la memoria.

Shego se sumergió y barrió los pies de la mujer mayor. Betty vaciló y cayó hacia atrás para evitar el resto del asalto de su amiga. La mujer de piel verde no cedió y siguió atacando a su vieja amiga.

Betty estuvo a la defensiva por un tiempo, siendo golpeada varias veces porque Shego fue rápida y poderosa con su avance. Siempre avanzaba, odiando renunciar a cualquier terreno. La jefa se rió un poco para sí misma porque Shego luchó cómo vivía, por lo que tenía que haber debilidad en alguna parte, razonó.

La mujer de un ojo estaba sudando después de unos minutos de pelea, pero se dio cuenta de que Shego también lo estaba, lo que significa que no estaba tan mal como temía. Aumentó su esfuerzo y comenzó a atacar a Shego nuevamente, con la esperanza de obtener alguna ventaja. Comenzaron a intercambiar golpes y pronto parecía que estaban en una película.

El par luchó durante más de diez minutos antes de que Betty se tirara a la lona para recuperar el aliento; su cuerpo ya no podía mantenerse en pie. Shego se sentó junto a su mejor amiga y la miró. La mujer más joven tuvo que tomar un par de respiraciones antes de decidir hablar.

–No estás tan fuera de juego como pensé –comentó Shego a través de una serie de jadeos.

–Aunque más de lo que yo pensé. Solía ser capaz de azotar tu trasero. Maldito trabajo de escritorio. Voy a tener que comenzar a hacer cosas de nuevo –respondió Betty, con el pecho agitado mientras intentaba tomar tanto aire como sus pulmones aguantarían.

–Sí, claro –se burló Shego y puso los ojos en blanco.

–Entonces, ¿por qué la actitud?

–Me acosté con él.

–Bien por ti –respondió Betty. Hubiera dicho más, pero todavía estaba tratando de recuperar el aliento. Miró a su amiga y notó su expresión. Luego pensó en su actitud. –Está bien, obviamente no fue algo bueno para ti –supuso la mujer de un ojo.

–Dos minutos.

–Estás bromeando. ¿Cómo es eso posible? –Preguntó Betty con la cara ligeramente arrugada.

–Créeme, lo es. Entonces se quedó dormido después de no hacer nada y murmurar dos palabras que no necesitaba escuchar.

–Estás mintiendo, ¿verdad?

–Ojalá lo estuviera.

–¿Cuál es el problema? ¿No...? –Betty no pudo obligarse a preguntar. Sabía que solo había ciertas palabras que no debía usar cuando hablaba con Shego. También sabía que no era una pregunta que su amiga respondería sin importar qué. Simplemente asumió que Shego soportaba al hombre y sus excentricidades por una razón.

–No sé –la joven artista marcial respondió.

–Entonces, ¿no se dijiste también?

–Se quedó dormido justo después.

–Así que, tal vez fue solo un desliz de éxtasis. Sabes que la mayoría de la gente no puede pensar y llegar al clímax al mismo tiempo –comentó Betty.

–Lo recordó en la mañana. Recordó que dijo que me amaba –informó Shego a su amiga con el ceño fruncido, pero una mirada extraña, casi preocupada en sus ojos. La mujer mayor no estaba segura de cómo responder a eso, especialmente porque no tenía totalmente claro cómo se sentía su amiga.

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Shego se puso ropa de casa, agradecida de estar en su hogar. Fue a la sala de estar y movió la cabeza de su mascota dormida del sofá. Se sentó y luego colocó la cabeza de Kim en su regazo. La adolescente se quejó un poco, pero permaneció dormida. Shego encendió la televisión y encontró una película que quería ver. Observó pacíficamente la televisión durante un buen rato y luego se distrajo.

Kim se giró mientras estaba acostada sobre Shego para colocarse frente al estómago de Shego. Luego frotó su cara en el abdomen de su ama. Shego miró a su mascota y vio que la chica todavía estaba fuera de combate a pesar de sus acciones.

–Quieres atención incluso cuando duermes. Eres una mocosa perezosa –comentó Shego mientras acariciaba suavemente la cabeza de la adolescente. –Eres tan afortunada, Calabaza. Tu día consiste en comer y dormir sin que nada más te joda. Apuesto a que la decisión más difícil que tomaste hoy fue si debías calentar el almuerzo o simplemente estrellarte en el sofá. Apenas sales y cuando lo haces, pasas el rato con esos tontos amigos tuyos. Sin preocupaciones ni las responsabilidades del mundo. De hecho, creo que estás viviendo como la mayoría de la gente quiere, pero están demasiado asustados para probarlo.

–Por un tiempo, solía vivir como tú, simplemente haciendo lo que sentía que era bueno y sin preocuparme un carajo. Sin embargo, terminé excediéndome. Resulta que ser una hedonista total es autodestructivo. Terminé tranquilizándome después de casi matarme por hacer demasiada mierda.

–Tú, sin embargo, necesitas acelerar un poco. Pero, supongo que esto es lo tuyo y eres buena en eso, entonces ¿por qué interrumpir tu flujo, verdad? Ciertamente atraigo a las criaturas más patéticas, no es que lo piense todo el tiempo cuando te miro. Solo parece ser la verdad.

–Drakken es tan lamentable como tú, quizás aún más. Quiero decir, al menos no crees que eres más de lo realmente eres. ¿Sabes cómo lo conocí? No, no sabes, nunca te lo dije y no te molestaste en preguntar. Fui asignada para protegerlo a él y a su proyecto cuando lo contrataron para hacer una gran demostración en la ciudad hace unos años. Era una especie de aeronave que realmente explotó durante la prueba. Pensé que esa mierda fue graciosa

–Pero, había algo extraño en Drakken, más allá de la piel azul. Tal vez fue porque no me miró como bicho raro como lo hacen muchos chicos. Lo creas o no, incluso con mi figura y como luzco, No recibo mucha atención de chicos más allá de las miradas lujuriosas e incluso esas eventualmente se convierten en burlas. La piel verdosa los aleja, lo que realmente no me importa, incluso cuando piensan que estoy enferma o algo así. Solo gente interesante que le dé a una chica con piel verde una oportunidad, eso es realmente lo que estoy buscando.

–Es gracioso que te encontré a ti y a Drakken con ese pensamiento. Él no es realmente interesante de la manera correcta y tú, bueno, eres interesante y todo, pero ni siquiera sé. Me gustaría pensar que solo estás jugando, pero puedo decir que te lo tomas en serio. Lástima que solo seas una pequeña monstruo, una mascota quejumbrosa. Drakken, no sé sobre él. Creo que piensa que habla en serio.

–De todos modos, ¿dónde estaba? Oh, sí, Drakken, comenzó a contratarme como guardia cada que venía a la ciudad o si tenía algo de tiempo libre, me contrató sin importar donde estuviera. Paga bastante dinero. De hecho realmente necesita un guardia. La gente intenta robar sus cosas todo el tiempo.

–Eventualmente, me invitó a cenar a un lugar que solo servía mariscos. No soy una gran fan, pero qué demonios, comida gratis siempre es comida gratis. Estoy segura que es algo que entiendes. Nos conectamos, o algo así. Quiero decir, él está bien. Nunca me mira como si estuviera disgustado y eventualmente es agradable, pero ya has visto suficiente del desastre que supone por lo raro que es el tipo no solo a mí alrededor, la gente se queda en blanco. Lo has visto besarme. No es una vista bonita. Demonios, debería tomar lecciones tuyas. Sin embargo, he experimentado algo peor que sus besos.

–Probablemente ya sabes que me acosté con él. Probablemente estés molesta conmigo, incluso aunque trataste de alentarlo a ser más abierto. No creo que le haya gustado eso. No sé por qué intentaste ayudar. Probablemente sea porque no eres demasiado brillante, aunque dices que quieres que sea feliz. No sé por qué. No es que me importe un comino tú o tu felicidad.

–A decir verdad, probablemente eres la única que realmente se preocupa por lo que hago con mi vida, probablemente porque te alimento. Si realmente te preocupas por mi felicidad, aún eres la única a quien probablemente le importo. Drakken podría a su extraña manera, tan aterradora como es, pero no creo que lo haga bien.

–A pesar de su rareza, a veces no me importa. Quiero decir, me quedo con él, así que obviamente no me importa mucho. Podría ser él que esté hecho para mí, por más aterrador que parezca. Es solo que esta tan interesado en mí por razones diferentes a las de cualquier otra persona que haya conocido. Por supuesto, podría decir lo mismo de ti, pero él es diferente. Parece que me quiere por lo que soy y no mucha gente lo hace.

–¿Sabes lo que me dijo? Dijo que me amaba. No es un concepto con el que me sienta cómoda por el simple hecho de que el amar es pura mierda. Tampoco creo que un hombre que ha perdido tantos tornillos como Drakken sepa qué es amar a alguien, si tal cosa es posible hacer.

–Betty piensa que amo al chico y por eso lo soporto. Qué jodida y estúpida suposición. Es difícil de creer que la he conocido casi toda mi vida. Creerías que me conoce un poco mejor, ¿eh? Quiero decir, te aguanto y estoy segura que no te amo.

–Después de todo, eres una gorrona perezosa y buena para nada. ¿Por qué lo soporto? No tengo realmente idea, excepto que él sigue regresando y eso es más de lo que cualquier otro chico haya hecho conmigo. Tal vez estoy acostumbrada a una tonta rutina de la que él es parte. ¿Crees? No sé por qué te mantengo alrededor, pero supongo que lo seguiré haciendo. Después de todo, probablemente morirías en un par de semanas si pateo tu lindo trasero fuera de casa –comentó Shego con una ligera risa.

La mujer de cabello negro dejó de hablar porque Kim comenzó a moverse de nuevo. Kim dejó que una de sus manos descansara cerca de la cintura de su dueña y parecía que iba a agarrar una parte de Shego, pero no lo hizo y permaneció durmiendo. Shego sacudió la cabeza y siguió acariciando a Kim. Sí, su adolescente ciertamente no tenía esperanza, pero al menos era linda haciendo eso.

-*-(Nuevo día)-*-

Kim se despertó sonriendo. Saltó de su espacio en el desván y pareció que simplemente estaba animada. Trotó hacia la sala y su rostro cayó como si acabara de ver la peor vista de todos los tiempos cuando todo lo que vio fue a Drakken y Shego sentados en el sofá y hablando entre ellos. Se demoró en el área por un momento demasiado largo.

–¿Tu prima está aquí otra vez? –Drakken dijo en tono frustrado.

Kim tenía la idea de que no le importaba su presencia, no es que entendiera por qué. No era como si ella le hubiera hecho algo. Ciertamente no había arruinado su día tantas veces como él había arruinado el suyo, estaba segura de eso.

–Vive aquí –le informó Shego en tono aburrido. Miró a su mascota y adivinó que debería advertir a la chica la próxima vez que Drakken apareciera porque Kim todavía estaba en pijama con lagañas aún en las esquinas de sus ojos y su cabello iba en todas las direcciones posibles. Realmente no le importaba cómo se veía Kim y la adolescente no estaba tratando de impresionar a Drakken con su apariencia, pero Shego, por alguna razón, prefería que su novio no viera a su mascota en su estado actual.

–Nunca dijiste que vivía aquí. Dijo que estaba de visita –señaló el inventor cerúleo como si estuviera tratando de discutir algo.

–¿Que importa? –preguntó Shego. No era como si viviera en el departamento. Siempre podía irse si tenía un problema. Si iba a quejarse sobre la presencia de su mascota, entonces tendría que irse.

–Realmente deberías decirme estas cosas –respondió.

–¿Debería irme? –preguntó Kim.

–¡Si! –Drakken insistió.

–Princesa –dijo Shego porque sabía por qué Kim había venido a la sala de estar con una sonrisa y acababa de despertarse hace un minuto.

–Está bien. Saldré un rato –murmuró la pelirroja.

Shego intentó detener a la chica, pero Kim volvió a su espacio. La mujer pálida suspiró; se suponía que era su día. Era su único día libre durante la semana y generalmente lo pasaba con su mascota. Fueron al parque o algo así. Compró dulces para su mascota si era buena. Vieron películas y se establecieron en el sofá. Generalmente era un día para relajarse y sabía que su mascota esperaba con ansias esas cosas.

–Maldición –murmuró Shego.

Kim se vistió rápidamente y salió del departamento. Había estado esperando un día de descanso en el regazo de Shego, observando la expresión satisfecha de su ama mientras disfrutaban de una película cursi. Se preguntó si alguien sabía que su dueña tenía debilidad por las películas románticas. Ella lo dudaba. Probablemente era un secreto, al igual que cuando se dormía en el regazo de Shego y a la mujer mayor le gustaba besar su mejilla. Cosas así la hacían esperar el día libre de su ama.

De hecho, en el día libre de su cuidadora, Kim le informó a Wade que no la llamara a menos que todo el mundo estuviera amenazado, o al menos un continente entero. El día libre de su ama se había convertido en su día libre porque sabía que a Shego le gustaba relajarse con ella. Bueno, y a ella le gustaba pasar el día con Shego. No era que hubiera algo malo en eso.

–Entonces, ahuyentaste a mi prima. ¿Algo más que quieras arruinar hoy antes de que sean las diez? –Shego le preguntó a Drakken. Y pensar que todavía estaría durmiendo si no hubiera contestado el teléfono, reflexionó en silencio.

–¿Por qué no le das a esa chica un trabajo o algo así? –Drakken replicó.

–Porque no es asunto tuyo. ¿Qué estás haciendo aquí? –Shego moría por saber la razón detrás de él apareciendo al amanecer en su día libre. Bien, bien, no era al amanecer, pero en su día libre, le gustaba fingir que el día no comenzaba hasta la tarde.

–Pensé que deberíamos hablar sobre lo que sucedió –dijo Drakken.

–¿Por qué? –preguntó muy en serio. No entendía por qué un hombre quería hacer de dos minutos de coito un tema de conversación, especialmente cuando ni siquiera era él quien hizo todo el trabajo. Simplemente había sido el que lo arruinó.

–Porque es un paso importante en nuestra relación –respondió.

–¿Cómo es eso?

–Creo que deberíamos decirle a nuestras familias.

Shego quería reír, pero su sugerencia fue tan ridícula que la gracia hizo que su cuerpo girara en la dirección contraria y no pudo reírse del todo. Cómo un hombre que tenía un doctorado podría ser tan estúpido, nunca lo sabría. ¿Qué le hizo pensar que ella compartía algo más con su familia aparte de su composición genética común? ¿Qué le hizo pensar que quería contarle algo a alguien de su familia? ¿Qué le hizo pensar que dormir juntos era "un paso importante"?

Y pensar que si no hubiera contestado el teléfono, todavía podría estar durmiendo en este momento, pensó de nuevo. Puede que nunca vuelva a contestar el teléfono, consideró.

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La próxima vez: Shego se encuentra con la mamá de Drakken mientras Kim se pregunta sobre la familia de su ama. Shego también se lastima gravemente, entonces, ¿quién la cuidará? Ella no lo creerá.