No soy dueña de estos personajes, ni de esta premisa, ni de *Dodge Ball (quemados, balón prisionero, etc.), ni de la Dimensión Desconocida, pero sí vivo en la Dimensión Desconocida. Hay mucho espacio y no tanta gente.
Problema trece: Conociendo a su madre ...
Las mascotas a veces intentan ayudar a sus dueños, como si estuvieran tratando de devolver toda la amabilidad que reciben. A veces, estropean las cosas cuando intentan ayudar y, otras veces, hacen las cosas bien.
Shego suspiró mientras revisaba la ropa de su armario. Kim se sentó en la cama de su ama con las piernas dobladas debajo de ella. Tenía la cabeza ladeada, su cabello rojo fuego se derramaba sobre su hombro. Había una mirada curiosa en sus ojos verde oliva porque su ama estaba buscando un atuendo para conocer a la madre de su novio.
La pelirroja se preguntó por qué su dueña iba a encontrarse con la madre del hombre cuando estaba claro que no quería hacerlo. Kim estaba lista para ser la mascota irresponsable que era y sugerir que se acurrucaran en el sofá y miraran balón prisionero por millonésima vez. Apostaba que eso mejoraría el estado de ánimo de Shego, pero decidió ir en contra de eso. No quería arriesgarse a arruinar la relación de Shego.
Kim se encontró preguntándose acerca de la familia de su ama ya que ahora sabía que Drakken tenía una madre. Pensar que alguien realmente lo expulsó de su vientre, se divirtió en silencio. Es más sorprendente que si hubiera surgido de la tierra. Había deducido que a Shego no le importaba mucho su familia. La mujer pálida nunca recibió llamadas telefónicas de nadie que pudiera haber sido un familiar. Principalmente llamaba Betty y luego estaban personas aleatorias que llamaban. Shego nunca llamó a nadie y solicitó hablar con su madre o padre. No tenía fotos con nadie a quien se pareciera. En realidad, no tenía ninguna foto por lo que Kim podía decir y había pasado por todos los rincones del apartamento.
–Oye, Shego–, llamó Kim.
–¿Qué? –la mujer de cabello negro respondió en un tono irritado.
–¿Sabes cómo es la madre de Drakken?
–No.
–¿Sabes algo de ella?
–No.
–¿Vas a llevarle algo? –la adolescente preguntó con curiosidad.
–No. ¿Por qué?, ¿debería?
–Causaría una buena impresión, lo cual es buena cosa. Deberías tomar el pie que hiciste anoche–, sugirió la chica.
–¿No te lo comiste? –preguntó Shego. El pie no duró mucho después de que salió del horno porque su mascota aparentemente tragaba cualquier cosa con azúcar. Odiaba pensar cómo sería la dieta de su mascota si no le hiciera comida saludable todos los días.
–Lo pensé, pero ya que me perdí de nuestro entrenamiento la semana pasada, imaginé que debía evitarlo. Entonces, deberías llevarlo–, propuso Kim.
–Sí, como sea–, respondió la mujer mayor.
La adolescente solo sonrió porque sabía que su ama iba a seguir su consejo. Observó mientras Shego revisaba su cara y numerosa ropa. La pelirroja notó que su dueña tenía su armario organizado en ropa cómoda, de calle, informal de negocios y formal. Su ropa de confort era principalmente ropa deportiva, que normalmente usaba en casa. La ropa de calle era más consciente de la moda que la ropa cómoda y más ajustada. La ropa informal y formal de negocios era la menos desgastaba porque no era muy sociable. Todo en su armario era de un tono verde o negro.
–¿Qué demonios debería ponerme? –se quejó Shego.
Kim se levantó de la cama y fue al armario. Tomó un atuendo a los pocos segundos de la sección informal de negocios del armario y lo sostuvo en alto para su ama, que miró el atuendo.
–Eso podría funcionar. Buena chica–, Shego elogió a su mascota mientras le daba palmaditas en la cabeza.
La pelirroja sonrió sinceramente a la mujer mayor, orgullosa por el reconocimiento. Estaba contenta de ser de utilidad para su irritable dueña. Esperaba que Drakken apreciara los problemas por los que Shego estaba pasando, a pesar de que la adolescente dudaba que supiera siquiera del esfuerzo que estaba haciendo Shego por él.
La adolescente permaneció fuera de la vista cuando Drakken apareció. Él miró alrededor sin darse cuenta de que ella vivía en el desván. Permaneció en su espacio en el desván mientras la pareja se saludaba.
–¿Qué es eso? –preguntó Drakken cuando notó que Shego estaba sosteniendo una cacerola en sus manos y la colocaba en una bolsa.
–Un pie de nueces–, respondió Shego. Estaba vestida con pantalones negros ligeramente sueltos que abrazaban sus caderas. Su blusa hacía juego exactamente con sus ojos y se detenía justo debajo de su ombligo, dándole una apariencia ordenada y sin mostrar nada de piel; ambas damas supusieron que cualquier signo de piel probablemente ofendería a la madre del científico. La blusa era de fina tela y un color liso, verde esmeralda.
–Oh, pie–, dijo con una brillante sonrisa en su rostro. Ella supuso que era bueno traer el pie.
Kim puso los ojos en blanco cuando escuchó lo complacido que estaba el científico con cicatrices debido al postre. Dejaría que Drakken se sintiera feliz por el pie en lugar de darse cuenta de lo atractiva que se veía su novia con ese atuendo. Se suponía que debía decir algo sobre su ropa, pero obviamente no lo sabía. La pelirroja pensó que era posible que Drakken hubiera ganado a Shego en una lotería de novias porque no podía ver de qué otra manera había atrapado a tal hermosa y sexy mujer.
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Shego dudaba que alguna vez se encontrara con una criatura más molesta que la madre de Drakken; la ironía, por supuesto, no se perdió en ella. Solía pensar que Drakken era la cosa más irritante que existía y pensó que era porque estaba loco, pero resultó que era un comportamiento aprendido. Tanto de genética como de crianza, pensó.
El principal problema que Shego tenía con la señora o señorita (nunca lo aclararon y a Shego realmente no le importaba) Lipsky, ¡es que era aburrida! No solo era aburrida, sino que su voz era como un millón de gatos que se ahogaban en los oídos de Shego. La mujer de cabello negro solo quería sacar sus propios ojos como una excusa para salir de la casa, la cual olía demasiado a pino artificial y plástico para ser agradable. Lo que pasaba era que todos los muebles estaban cubiertos de plástico como si estuvieran viviendo en la década de 1970.
Desde el momento en que la mujer abrió la puerta para dejar entrar a la pareja, Shego tuvo malos pensamientos sobre ella. La primera idea que le vino a la mente fue cuánto se parecía la mujer más baja a un troll. Podía imaginarla sentada debajo de un puente tratando de comer cabras. Debería haberlo tomado como una señal para huir lo más rápido posible, consideró la súper poderosa mujer. Pero, por desgracia, había entrado en la casa.
Una vez que estuvieron dentro, o atrapados como Shego lo veía, la Sra. Lipsky comenzó a hablar y no se detuvo, ni siquiera para respirar al parecer. Bueno, Shego pudo ver de dónde sacó Drakken ese molesto hábito de divagar una y otra vez. Y luego la pequeña pelirroja comenzó a hablar sobre su pequeño y brillante "Drewby". Oh, va a ser un largo día, pensó Shego con un suspiro. Sabía que debería haberse quedado en casa. ¡Debería haber corrido cuando tuvo la oportunidad!
–Era tan precioso–, la Sra. Lipsky parloteó.
–Madre, por favor–, rogó Drakken, prácticamente de rodillas, intentando que su madre dejara de hablar.
La visita satisfizo el lado sádico de Shego porque disfrutaba la mirada de puro horror que aparecía en el rostro de Drakken cada vez que su madre abría la boca porque quién sabía lo que iba a decir a continuación. Casi todo lo que salió de la boca de su madre fue vergonzoso para el Doctor azul de alguna manera y Shego no pudo evitar preguntarse por qué quería que conociera a su madre. Debería haber sabido que no iba a hacerlo lucir bien porque las madres sabían toda la suciedad de cuando sus hijos eran demasiado pequeños para darse cuenta de que algo era estúpido.
Shego supuso que Drakken esperaba que su madre hiciera parecer que colgó la luna en el cielo, lo que ella parecía estar intentando hacer, pero también estaba dejando que todo tipo de cosas se le escaparan. No sabía por qué pensaría que su madre solo cantaría alabanzas ya que todos los mayores de nueve años sabían que era el trabajo de una madre humillarlos con sus compañeros. Las madres eran como un campo minado; uno tenía que cuidar sus pasos alrededor o un movimiento en falso y podría matar con una simple historia o una foto incriminatoria. Parecería que el Doctor de piel color celeste no lo sabía, pero apostaba a que estaba aprendiendo.
La madre de Drakken no tenía escasez de imágenes incriminatorias de su pequeño "Drewby". Había álbumes sobre álbumes dedicados a que él parecían un completo imbécil. Shego dedujo que Drakken era hijo único por el volumen de álbumes de fotos llenos de él. Algunos de ellos eran como un libro animado y si los pasabas lo suficientemente rápido, estaba segura de que habrían visto toda la escena de su helado cayendo al suelo y él llorando como si fuera el fin del mundo. Fue divertido al menos.
Shego entendió cómo eran los padres cuando solo tenían uno de algo, un hijo en el caso de la Sra. Lipsky y una chica en el caso de sus padres. Maldita suerte, pensó, especialmente con sus padres. Uno trató de tratarla como a todos los demás y el otro intentó que pareciera que era especial. Realmente no funcionó.
Después de miles de fotos e incluso más historias, el troll Lipsky (un desliz mental por parte de Shego) trató de alimentarlos a la fuerza, con la cena. Fue tan insistente y Drakken fue a la mesa, así que Shego lo siguió. Se preguntó qué serviría la mujer mayor.
–¡Espero que te guste el pastel de carne! –La Sra. Lipsky declaró mientras ponía los platos frente a ellos.
El simple olor hizo que el estómago de Shego se revolviera mientras miraba la carne oscura y una variedad de verduras. No pudo evitar fruncir el ceño. Drakken no compartía su disgusto si su entusiasmo significaba algo.
Drakken se comió todo con una sonrisa en su rostro. –¿Realmente tengo que comerme las verduras? –se quejó.
–Será mejor que comas todo eso, jovencito, o no habrá postre para ti–, lo regañó su madre.
–Oh, pamplinas–, se quejó, desplomándose en su asiento.
–Hemos hablado sobre ese vocabulario. No pienses que no te lavaré la boca enfrente de tu compañía–, lo amenazó la Sra. Lipsky.
Shego solo observó cómo se desarrollaba la tragedia mientras comía; una cena que no quería y el sabor no estaba cambiando ese hecho. Estaba dispuesta a apostar que podía cocinar algo mejor con los ojos vendados, sin saber con qué ingredientes tenía que trabajar. Drakken limpió su plato, queriendo postre y para evitar que su madre lo reprendiera nuevamente.
–Bien hecho–, la Sra. Lipsky le dio unas palmaditas en la cabeza a su pequeño Drewby cuando vio su plato. –Ahora podemos comer el postre.
Shego tuvo que admitir que su mascota fue de utilidad porque fue elogiada cuando la Sra. Lipsky cortó su pie de nueces. Lo curioso fue que la mujer pálida no era muy fanática de los pies. Los hizo principalmente porque su mascota los devoró directamente de las ollas. A Shego realmente no le gustaba ningún alimento que se desmoronara en la corta distancia de la olla al plato, lo que hacían la mayoría de los pies, especialmente cuando estaban calientes.
La mujer de cabello negro estaba tan agradecida cuando pudo salir de la casa de esa mujer que quiso decírselo al mundo. Quería saltar de alegría, hacer una voltereta, cualquier cosa para celebrar su libertad. Suspiró aliviada cuando entró en su casa. Estaba a salvo de la locura Lipsky.
–Entonces, ¿cómo te fue? –preguntó Kim, mirando a su dueña desde el desván.
–No preguntes. Si necesitas algo, estaré en el baño vomitando dos kilos de pastel de carne–, respondió Shego.
–¿Te quedaste a cenar?
–Él no se iba y es él que tienen auto. Ni siquiera hay una estación de trenes cerca de su casa.
–Es un hijo de mami ¿verdad? –Preguntó la adolescente.
–Es obvio.
–Sí, parece uno –coincidió Kim.
–Cuando lo miro, muchas veces me encuentro pensando que solo una madre podría joder tanto a alguien–, comentó la mujer mayor.
La adolescente se echó a reír porque nunca antes había escuchado algo así. –Pedí pizza si quieres comida después de vomitar–, le informó la pelirroja a su dueña.
–¿Quieres decir qué realmente usaste el teléfono y nadie resultó herido? –Bromeó Shego.
–Bueno, al principio marqué a un número equivocado–, respondió Kim con una sonrisa, que fue devuelta por Shego.
-*-(Nuevo día)-*-
Kim señaló que la familia no era un problema con su ama. Shego nunca le preguntó a Kim sobre su familia y Shego ciertamente nunca habló sobre la suya. Ni siquiera dijo algo cuando Drakken tuvo la loca idea de que se reunieran con su familia. Parecía que no quería tener nada que ver con sus parientes. Kim tenía curiosidad, pero no fue a investigar. Bueno, excepto en los alrededores de la casa, pero sentía que era su deber como mascota revisar las cosas de su dueña cuando ella no estaba cerca.
La pelirroja podría haberle pedido fácilmente a Wade que investigara todo lo posible sobre Shego, pero nunca lo hizo. ¿Por qué perder el tiempo con algo que no era realmente asunto suyo? No pudo encontrar una razón para hacer tal cosa. Después de todo, ¿qué más necesitaba saber una mascota sobre su ama, excepto que su dueña era quien le proporcionaba comida, hogar y seguridad?
Kim miró a su dueña, quien se movía a través de la cocina. De qué tipo de hogar viene, se preguntó Kim. Había tantas posibilidades que la pelirroja no podía reducir su selección. Una familia rota explicaría su disposición. Pero, era tan doméstica y buena en casa que parecía que venía de una familia con padres que se preocupaban lo suficiente como para que la casa estuviera limpia y hubiera comida sobre la mesa. Además, era cariñosa, incluso si no lo sabía. No había forma de aprender un comportamiento afectuoso, pero ayudó experimentar algo antes de salir de casa, así que Kim pensó que su ama había experimentado afecto antes.
Luego estaba la forma en que Shego hizo todo lo posible en su relación con Drakken, a pesar de que podía parecer que no lo intentaba en absoluto. Parecía que estaba tratando de demostrar que podía quedarse con él sin importar qué. Kim no podía imaginar si Shego hacía tal cosa porque tal vez sus padres estaban separados o se quedaron juntos a pesar de todas las dificultades. Fue muy difícil de entender. Deseó poder hacer que Yori observara a su ama y hacer que con su especialidad en sociología valorara que estaba pasando.
–¿Qué haces ahí abajo? –preguntó Shego, mirando a Kim, que estaba cómodamente descansando en el piso justo afuera de la cocina.
–Admirando tu trasero–, respondió Kim con una pequeña sonrisa. Sin mencionar que estaba esperando que saliera un pastel del horno.
–Chica mala. ¿Quieres que vaya a castigarte? –amenazó a su mascota.
–No.
–Entonces levántate y vete.
La pelirroja puso mala cara, pero hizo lo que se le ordenó hacer. Dudaba que su ama viniera de una familia convencional con lo informal que estaba actuando sobre tener a una chica abiertamente admitiendo admirar su trasero. Kim había puesto nerviosas a algunas chicas de mente muy abierta con tales cosas, incluso cuando estaba bromeando.
Shego no podía provenir de una familia convencional por el simple hecho de que mantenía a una chica como mascota. Kim solo podía preguntarse cómo habían educado a su ama para que estuviera bien con tener una mascota humana. Pero entonces Kim pensó en sí misma, ¿de qué manera fue educada para que estuviera bien siendo una mascota? Hey, ella era relativamente normal... bueno, no era normal, ni siquiera en su familia, pero tuvo una gran educación.
-*-(Nuevo día)-*-
De repente, un edificio estalló en llamas, pero la calle estaba relativamente despejada, por lo que nadie resultó herido. Solo agentes de la ley estaban cerca porque el bloque había sido acordonado. Momentos antes de que el edificio se llenara de humo, un hombre fue arrojado desde la ventana del segundo piso. Varios hombres que estaban en espera en caso de que algo así sucediera lo atraparon cuidadosamente. Después de la explosión, Shego salió volando desde una ventana diferente del segundo piso. Aterrizó en el techo de un auto sin placas y gimió.
–Hijo de... –Se desmayó antes de que pudiera terminar su oración.
–Ese parecía ser la oficial especial Shego–, comentó un hombre con un traje negro cuando vio el cuerpo volando por los aires.
–Si es así, estará enojada cuando se levante–, respondió otro hombre.
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Shego yacía en su cama, mirando el techo. Sentía como si todo su cuerpo tuviera un monstruoso dolor de cabeza. Parecía que con cada latido de su corazón también había una punzada de dolor en algún lugar de su cuerpo.
No debería haber salvado a ese estúpido terrorista, se reprendió a sí misma. Si no hubiera tomado tiempo de su vida para agarrar al flaco lunático y tirarlo por la ventana, habría salido ilesa. Debería haberlo dejado ahí para mostrarle que no era inmune al fuego como pensaba que lo era, aunque lo demostró cuando lo golpeó con un puño cargado de plasma. Debería haberlo dejado ahí solo por ser un idiota y armar una bomba mientras todavía estaba en la zona cero. Qué jodido imbécil, se quejó en silencio.
Pensó en cómo podría aprender a despreciar su trabajo si los criminales iban a ser tan locos como ese tipo. Una cosa era ser un loco terrorista; Había habido muchos en la historia. Pero, ser un loco terrorista que afirmaba ser inmune al fuego y que estaba limpiando el mundo edificio por edificio era otro asunto por completo. No ayudó que tuviera armas que derretían agujeros en casi cualquier cosa, especialmente en todo el arsenal de la policía, que fue la razón por la que la llamaron. Maldito sea ese pequeño bastardo, resopló en silencio.
–Hey, estás despierta–, dijo Kim mientras asomaba la cabeza en la habitación de su dueña. Ella sonrió un poco.
–Sí, ¿y qué? –preguntó Shego.
–Te preparé un poco de sopa y té. Además, debes tomar tus medicamentos antes de que el dolor regrese–, respondió Kim.
–¿Hiciste sopa? –Shego repitió. Se preguntó cómo demonios el apartamento aún estaba en pie si ese era el caso.
La pelirroja salió de la habitación y Shego se preguntó qué estaba pasando. Su mascota no tenía permitido tocar la estufa, por lo que no podía haber hecho sopa o té, a menos que usara el microondas. Shego dudaba que la chica hiciera té en el microondas porque eso estaba mal, incluso alguien tan tonta como su mascota tenía que saber eso. Entonces, la pregunta era ¿desde cuándo la adolescente era lo suficientemente competente como para hervir agua y no quemar la casa al mismo tiempo?
Kim regresó con una bandeja que contenía un plato de sopa y una taza de té. También había una pequeña botella de píldoras a un lado. Puso la bandeja frente a Shego, quien se quedó boquiabierta ante la comida. Su mascota había hecho sopa real, no de una lata, sino sopa casera.
–Los fideos con pollo son lo único que sé hacer–, confesó tímidamente Kim. Incluso si era casero, todavía pensaba que era una sopa infantil y se sintió un poco avergonzada de servirla a su ama muy adulta. También tuvo problemas para encender la estufa de su ama, pero aprendió que el problema principal era que los quemadores mantenían la flama alta por más tiempo que otras estufas antes de ponerse en un nivel adecuado.
–Está bien–, le aseguró Shego a la adolescente en voz baja.
–No sabía de qué tipo de té te gustaba ni cómo lo tomabas, así que fui con el de limón y puse dos cucharadas de azúcar.
–Está bien.
–Está bien, deberías tomar la medicina de inmediato. Llámame si necesitas algo–, dijo la heroína adolescente con una pequeña sonrisa y estaba a punto de irse, pero Shego habló.
–Sabes, princesa, mi madre hace sopa casera–, murmuró la mujer de cabello negro.
–¿Ah sí?
–Así es ella. Todo tiene que hacerse desde cero.
–¿En serio? Suena increíble, como tú. ¿Dónde está? –preguntó Kim con curiosidad. Al escuchar a su dueña referirse a la mujer en tiempo presente, al menos le hizo saber que la madre de Shego no estaba muerta y que no era un tema incómodo.
–Demonios, si lo sé. Mi madre es rara. Supongo que lo saqué de ella–, comentó Shego con una risa forzada.
–Lo raro es bueno. Me gustas tan rara como eres. Me gusta todo de ti–, le aseguró Kim a su ama.
–Apuesto que sí–, murmuró la mujer mayor.
–Sí, –prometió la adolescente.
Kim salió de la habitación y dejó a Shego quien se preguntaba qué demonios estaba pasando. Cuando Kim escuchó por primera vez que su dueña había salido volando del segundo piso de un edificio después de que explotó y aterrizó en un automóvil, la adolescente honestamente se había asustado por primera vez en mucho tiempo. Pensó que su ama había sido asesinada o que al menos tendría una estadía muy larga en el hospital. Resultó que estaba equivocada en ambos casos. Shego permaneció en el hospital por una noche, era más de lo que le gustaba, y luego fue dada de alta, lo cual fue algo bueno porque había prometido quemar su habitación si tenía que quedarse más tiempo.
Shego ni siquiera se había roto nada, pero estaba magullada como una manzana podrida y se había torcido un par de cosas. Kim admiraba la dureza de su dueña, no es que comprendiera cómo Shego no había roto nada al principio. Doctora Directora explicó que los talentos de Shego se extendían más allá de poder encender sus manos y lanzar explosiones de plasma, pero fue capaz de resistir mucho daño. También estaba el hecho de que Shego era dura debido a todo el trabajo y entrenamiento por el que había pasado toda su vida.
Kim aceptó la explicación porque tenía sentido para ella y había escuchado las verdades más extrañas. Shego iba a estar postrada en cama durante unos días, lo que no le gustó a la mujer súper poderosa. Kim se encargó de cuidar a Shego, lo que, por supuesto, sorprendió y desconcertó a la mujer de piel verde.
La mascota mostrando responsabilidad también sorprendió a Doctora Directora, que llegó un par de días después de que Shego fuera dada de alta del hospital. Entró en el apartamento para encontrar a Kim limpiando. Por un breve momento pensó que estaba en el hogar equivocado.
–¿Qué demonios estás haciendo? –Preguntó Betty cuando vio a Kim barrer el piso de la cocina. Una parte de ella realmente pensaba que la chica podría estar sufriendo una lesión en la cabeza o ser controlada por alguna fuerza desconocida para que hiciera las tareas del hogar.
–Limpiando. Shego está en su habitación–, le informó Kim a la mujer mayor porque sabía que la razón por la que vino la mujer de cabello castaño fue para ver a su amiga.
La mujer de un ojo asintió y marchó a la parte trasera del departamento, a la habitación de Shego. Encontró a Shego en la cama, leyendo un libro. Sacudió la cabeza debido a la visión.
–Olvidé que podías leer–, comentó Betty.
–Muy graciosa–, respondió Shego mientras dejaba su libro.
–Veo que finalmente conseguiste que la mocosa perezosa hiciera algo.
–Es bastante extraño... –comentó Shego mientras miraba la puerta de su habitación.
–¿Qué? Ya era hora de que hiciera algo.
–Es solo una mascota–, respondió la mujer más joven en un tono despectivo. No esperaba que una mascota hiciera nada porque sabía que se suponía que una mascota no debía hacer nada. Ella no esperaría que un hámster limpiara, así que tampoco lo esperaba de Kim. Su mascota generalmente entendía eso, pero de repente la adolescente lo estaba ignorando y era muy extraño en su opinión.
–Lo sé. ¿Te ha estado cuidando? –preguntó Betty.
–Es extraño. Está haciendo cosas que estaba segura que iba a joder. Es un poco espeluznante, como si estuviera atrapada en la maldita Dimensión Desconocida–, respondió Shego mientras miraba hacia otro lado por un momento.
La mujer de cabello negro estaba bastante incómoda con la situación en la que estaba tomando lugar y solo había estado sucediendo durante dos días. Había algo malo con el hecho de que su mascota cuidara de ella. Se suponía que debía cuidar a su mascota, nunca al revés. También estaba el factor de que su mascota mostraba signos de tener un cerebro en funcionamiento escondido en esa zona vacía a la que llamaba cabeza.
–Sabes, grabaron la parte en donde sales volando por la ventana–, comentó Doctora Directora, alejando a Shego de sus pensamientos.
–Maldición. Todos en el trabajo vieron esa mierda, ¿verdad? –la mujer más joven preguntó con el ceño fruncido. Podía imaginarse a esos imbéciles con los que trabajaba riéndose de ella cuando fue lanzada al otro lado de la calle desde el segundo piso de un edificio.
–Lo han visto una y otra vez, en reversa y en cámara lenta. Lo siguen deteniendo cuando golpeas contra el auto porque hay un momento preciso en el que todos podemos decir que en tu estas diciendo "hijo de puta" –la jefa informó con un poco de risa.
–Están enfermos. Les voy a patear a todos sus traseros cuando regrese.
Betty solo se rio, a pesar de que siempre existía la posibilidad de que su amiga no estuviera bromeando. Hablaron un poco más antes de que Doctora Directora tuviera que irse. Kim trajo la cena de Shego justo después de que Betty se fuera. Kim se sentó en la cama para cenar con su dueña mientras Shego miraba la comida.
La adolescente creía que su ama se preguntaba qué sabía una estúpida criatura como ella sobre cocinar. Era consciente de que Shego pensaba que era tan inteligente como un pedazo de tierra y no veía el punto de refutar esa idea. No era que quisiera que la vieran tonta, pero no tenía ganas de demostrar que era inteligente sin una razón aparente. Se conformó con ser vista como una idiota hasta que tuvo que hacer algo que demostrara que tenía un cerebro en funcionamiento.
–¿Es que solo sabes cómo hacer pasta o es que te gusta tanto? –preguntó Shego porque su mascota había hecho una vez más sopa de fideos con pollo.
–Me gusta, pero no tanto como tú–, respondió Kim con una sonrisa. No era buena en la cocina y la pasta era prácticamente lo único que sabía hacer.
Shego puso los ojos en blanco mientras la adolescente seguía sonriendo. Kim no podía entenderlo, pero le gustaba mucho la mujer irritada y quería hacerla feliz. Quería ayudar a Shego como la mujer la ayudó.
-*-(Nuevo día)-*-
Hubo un golpe en la puerta que hizo que Kim saltara del sofá para responder antes de que su ama pudiera moverse; Shego también estaba sentada en el sofá. La mujer mayor finalmente se sintió lo suficientemente bien como para moverse, pero la pelirroja todavía insistió en hacer cosas simples, como abrir la puerta. Permitió que Shego manejara la mayoría de las otras cosas porque entendió que Shego necesitaba hacer algo. Ciertamente necesitaba administrar su propia casa.
La adolescente corrió hacia la puerta y la abrió sin preguntar quién era, como siempre. Parada frente a ella no había una de las dos personas que esperaba ver en la puerta. La mujer frente a ella parecía una versión mayor de Shego, sin el tinte verde de su piel. Kim estaba un poco confundida.
–Um... ¿puedo ayudarte? –preguntó Kim, pensando que la mujer podría haberse equivocado de apartamento.
–Estoy buscando a Shego–, respondió la mujer.
–Oh, claro. Justo por aquí–, respondió Kim y señaló a la sala de estar. No se le pasó por la cabeza preguntar quién era la mujer o qué asuntos tenía con Shego.
–Lo supuse.
La mujer entró mientras Kim cerraba la puerta. La heroína adolescente estudió a la mujer con una ceja arqueada mientras caminaba hacia la sala de estar y notó que se movía de manera similar a Shego. Pensó que era extraño. Era curioso cómo el movimiento de la mujer se destacaba ante Kim, pero no pensó nada sobre cómo la mujer estaba vestida con un traje negro de negocios o la razón detrás de que alguien vestida de tal manera quisiera ver a su ama.
–Princesa, ¿quién es? –llamó Shego.
–¿Así se llama la chica? –una voz familiar preguntó lo que causó que Shego girara la mirada hacia la abertura que conducía a la sala de estar.
–Mami–, jadeó la mujer de piel verde.
–¿Mami? –Kim repitió; bueno, eso explicaba mucho, pero dejaba muchas otras preguntas. No pudo evitar preguntarse si su ama era como describía a Drakken; una persona a la que solo una madre podía joder tanto.
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La próxima vez: la madre de Shego. Eso es todo, solo la madre de Shego.
N/T: Aquí se nos introduce el mejor OC sobre el que alguna vez he leído (solía odiarlos, verlos incensarios y forzados), pero Isabell (de StarvingLunatic) me hizo cambiar totalmente mi opinión. Increíble construcción, aparece en los momentos puntuales y necesarios, tiene una implicación directa en la forma de ser de Shego. Y nunca se siente intrusiva, todo lo contrario, quieres leer y saber más sobre ella y su familia. Es parte de mi headcanon.
Gracias por leer, gracias por sus comentaros. Siento la tardanza, cambié de ordenador y terminé perdiendo varios archivos, entre ellos los avances de traducción. Me quede sin empleo y algunos problemillas más por lo que me he sentido con los ánimos bajos y mucho estrés. En fin, justo terminé de leer Against the World de StarvingLunatic y se me subieron los ánimos.
