Aún no soy dueña de los personajes y no me pertenece la premisa.

Problema Dieciocho: La verdad duele...

¿Cuándo una mascota deja de ser una mascota? Cuando el dueño la odia.

Shego miró el monitor de la computadora en la oficina de Ron con una expresión de incredulidad pura grabada en su rostro. Había estado en la página web hace tantos meses, la primera vez que supo el nombre real de su mascota. Pensó que la maravillosa chica en la página y su mascota no podían ser la misma persona. Eran exactamente opuestas, aún así el chico rubio creía que eran la misma persona. No podía creerlo porque no tenía sentido, lo que él quería que creyera no se ajustaba a las cosas que sabía. Simplemente no cuadraba.

–Esa no puede ser mi Princesa–, Shego insistió mientras prácticamente abría la boca como un pez fuera del agua. Honestamente quería romper algo, pero lo haría cuando fuera a trabajar.

–Es mucho sobre K.P. Bueno la superficie de todos modos –Ron informó a la mujer. Estaba bastante conciente de que el sitio web no capturaba nada de la escencia de su mejor amiga. Dudaba que hubiera en el mundo algún medio para capturar una fracción de la verdadera escencia de su amiga, pero el sitio web era lo más cercano.

–Disculpen, ¿puedo ofrecerles algo? –Yori le preguntó al par.

–Eso creo –su novio respondió cuando vió la expresión de incredulidad grabada en la cara de Shego.

Yori asintió y se decidió por té y pastel cuando observó la mirada en la cara de su invitada. La mujer de piel verde obviamente necesitaba algo para calmar su conmoción. Se alejó mientras Ron le daba a Shego la silla en la que estaba sentado. Fue por una silla que estaba en la esquina y se sentó en ella. Miró a la mujer mientras leía lo que había en el sitio web.

–¿C-Cómo? –Shego logró preguntar.

–Es lo que ella hace –Ron replicó con voz suave, pensando que la mujer de cabello negro se refería a todas las misiones.

–¿Suele joder y engañar a las personas de esta manera? –Shego demandó con un profundo gruñido en su garganta.

–¿Eh? ¡No¡ ¡No! Whoa, totalmente me malinterpretaste –argumentó alzando sus manos.

–Entonces explica está mierda para mí. ¿Cómo demonios esa perra perfecta es mi mascota? –la oficial con súper poderes gruñó mientras señalaba la pantalla.

–No lo sé. Apreciaría que no llamaras a K.P. una perra también. No estuviste ahí cuando eso pasó. Realmente deberías saber la respuesta mejor que yo. Quiero decir, ella es tu mascota después de todo. ¿No deberías tener está conversación con ella en vez de gritarme a mi? –Ron señaló.

Shego frunció el ceño porque tenía un increíblemente buen punto. Ella le debería estar gritando a esa pequeña gorrona mientras la quemaba también. Debería darle la puta golpiza de su vida. Me engañó. Shego pensó acaloradamente. Había sido completamente engañada.

–Tienes razón –la mujer pálida estuvo de acuerdo con Ron en tono tenso.

–¿Qué yo qué? –preguntó dejando la boca abierta. Obviamente no estaba acostumbrado a que estuvieran de acuerdo con él. En efecto, pensó que podía ser una de las siete señales del fin del mundo.

–Esto no tiene nada que ver contigo. Todo es culpa de ella –declaró con un gruñido. A Ron no le gustó el sonido de eso.

–Hey, estás enojada con ella ¿verdad? –El chico rubio preguntó. Era bastante evidente que estaba molesta, pero necesitaba preguntar, aunque solo fuera para retrasar su salida y tal vez disuadirla sobre estar enojada.

–Estupendo otro genio de lo obvio –murmuró. –Demonios, sí, estoy enojada con ella. ¡Esa pequeña perra se aprovechó de mi por más de un jodido año! ¡Mierda, obviamente estoy enojada!

–Está bien, espera, tiempo fuera. Ella no se aprovechó de ti. Así que, cálmate un poco –sugirió.

–¿Por qué demonios debería calmarme cuando voy a quemar a esa maldita mocosa de todos modos? –proclamó.

–Hey, tranquila. Tómalo con calma. No necesitas estar enojada.

–¿Ah, no? –Parecía bastante escéptica ante esa declaración, curvando su labio y cruzando los brazos sobre su pecho. Creía que debía estar extremadamente enojada.

–No, porque lo estás viendo de la manera equivocada. Oye a K.P. realmente le gustas. Quiero decir, le agradas mucho. No sé aprovechó de ti. Ella solo aceptó la oferta de ser tu mascota. Tienes que admitir que hizo el trabajo malditamente bien si la mantuviste contigo por tanto tiempo. Debe ser genial estar contigo si ella se quedó tanto tiempo –razonó.

–¿Y qué demonios se supone que significa eso?

–Simplemente significa que antes de quedarse contigo, K.P. se quedaba en todas partes, pero en ninguna parte al mismo tiempo. Era una nómada. Solía pasar un par de días en un lugar antes de irse a otro lado–, le informó.

–¿Y se supone que eso me hará sentir mejor? ¿Que la pequeña vagabunda decidió quedarse conmigo por tanto tiempo? –gruñó Shego.

–Le agradas. Le gusta estar cerca de ti.

–A ella le gusta la comida gratis y que alguien haga todo por ella.

–No creo que ese sea el caso.

–Entonces, ¿cuál es el maldito caso? –exigió en un grito. Estaba enferma de tener el mismo argumento cuando pensó que lo que había pasado era obvio. Era claro como el día que esa pequeña mocosa;

la cual posiblemente iba a tener una muerte agonizante causada por fuego, se había aprovechado de ella.

–Realmente deberías preguntarle–, respondió.

–Te estoy preguntando a ti.

–Si no contesto, harás la cosa extraña con la mano otra vez, ¿verdad? –preguntó, a pesar de que sabía la respuesta.

–Tienes la maldita razón–, le aseguró.

Ron suspiró; ¿cómo quedó atrapado en una situación tan loca? Sabía que Kim no quería que Shego supiera quién era, ni nada sobre ella realmente. No podía entender el por qué por completo, pero era más que consciente de que al final del día, a Kim le gustaría poder ir a casa y ser la mascota de Shego. No quería arruinar las cosas completamente, incluso cuando pensaba que Shego tenía el derecho a saber a quién le estaba proporcionando comida, refugio y cualquier otra cosa. También quería que Shego convenciera de alguna manera a Kim para que hiciera lo correcto, fuera lo que fuera lo correcto.

–Mira, respeto la cosa extraña de fuego, que puedes hacer con tu mano. Realmente lo hago, pero no me vas a hacer hablar sobre K.P. de esta manera. Todo lo que puedo decirte es que está muy feliz de estar contigo y fue extraño verla así. No creo haberla visto nunca tan tranquila, serena y feliz. Quiero decir, antes de ti, ella sonreía y todo eso, pero esto es diferente. Puedes ver en sus ojos que ella es muy feliz –, le dijo Ron a la mujer de cabello negro.

–¿Por qué crees que ella es feliz? Me mintió. Mantuvo toda esta mierda de "heroína adolescente" en secreto–, señaló la mujer de ojos esmeralda.

–Lo sé. No puedo explicarlo. No es mi vida. Necesitas hablar con ella si quieres respuestas–, respondió.

Shego estaba a punto de decir algo, pero Yori regresó. La ninja dejó en silencio una bandeja que contenía dos tazas de té y dos pedazos de pastel amarillo perfectamente cortado. No les dijo nada y los dejó para que siguieran discutiendo.

–¿Cuál demonio es su problema? –preguntó la mujer con súper poderes, señalando con la cabeza hacia la puerta, refiriéndose a Yori.

–Piensa que nuestra conversación es privada, así que nos está dando espacio–, explicó Ron.

–Bien. Dime, si mi mascota y Kim Possible son la misma persona, ¿por qué demonios no está en la escuela o algo así? –inquirió Shego.

–Eso es algo que definitivamente tienes que preguntarle a ella –el chico rubio replicó –Realmemte nadie podía entender por qué la chica que lo podía hacer todo se estaba dejando llevar por la brisa y no iba a la escuela. No era como si no pudiera entrar a cualquier escuela, pero tampoco era como si lo estuviera intentando.

–Su página web dice que su ciudad natal es Middleton. ¿Por qué no está allí? Está muy lejos de casa–, comentó la mujer pálida.

–Sí, ella vino aquí después de que Monique, Yori y yo fuimos aceptados en GU (1). Es como si estuviéramos en la preparatoria de nuevo–, comentó con una sonrisa. –De cualquier manera, ella pensó que podría quedarse con nosotros por un tiempo, pero decidió no hacerlo y se convirtió en una vagabunda por lo que pudimos ver.

–¿Por qué? ¿Qué maldito sentido tiene ser una vagabunda cuando podría estar haciendo muchas cosas con su jodida vida mientras vive con sus amigos? –Shego inquirió

–Realmente necesitas tener esta discusión con K.P. Es todo sobre ella y nada sobre mí. ¿Tienes miedo de hablar con ella? –preguntó curioso.

–¿Por qué demonios debería de tener miedo?

–Bueno, una vez que saques el tema, ya no es realmente tu mascota. Has reconocido que es Kim Possible. Una vez que ella lo confirme, entonces es Kim Possible, ¿verdad? –señaló.

–Ella es mi mascota.

–Hasta que le preguntes.

–No tengo miedo. No me importa una mierda quien sea ella. Voy a golpear su trasero no importa que y siempre será solo mi maldita mascota –Shego declaró.

–Pruébalo–, la desafió, aún a pesar de lo que lo descubrió. Finalmente pudo entender por qué Kim no quería que su ama supiera nada de ella. Ser Kim Possible venía con mucho equipaje mientras que ser solo una adolescente venía sin ninguno en absoluto. Podía relajarse alrededor de Shego porque la mujer no tenía expectativas de ella porque pensaba que Kim era solo una pequeña vagabunda. Aun así, sabía que en algún momento su mejor amiga tendría que confrontar quién era y hacer algo con su vida sin importar cuánto intentara evitar ese hecho.

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La enfurecida mujer de piel verde fue a casa, entró al departamento para ser abrazada por su jovial mascota. Kim abrazó a su dueña fuertemente alrededor de sus caderas como siempre lo hacía y sonrió como una niña feliz. La mujer mayor puso los ojos en blanco y apartó a la chica de ella. Casi lanza a Kim al suelo, pero se controló lo suficiente para no hacerlo, incluso cuando realmente quería herir a la pequeña peste.

–Necesitamos hablar –dijo Shego en tono muy serio.

A la adolescente no le gustó el sonido en la voz de su ama, nunca antes había escuchado un tono tan serio y directo. Estaba más acostumbrada a que le gritara o que se burlara de ella de alguna manera. Siguió a Shego a la sala de estar y la mujer mayor se sentó en el sofá. Kim intentó reclinarse sobre su dueña, pero su ama la detuvo.

–¿Q-Qué está mal? –La pelirroja inquirió con voz temblorosa.

–Visité tu página web–, la mujer de piel verde informó a la chica, con voz tranquila pero tensa.

La expresión de Kim cayó por completo, junto con sus hombros y su mirada se dirigió al suelo. Desapareció la sensación de entusiasmo inútil y alegría insondable solo por poder sentarse cerca de su dueña que generalmente rodeaba a la adolescente. Fue reemplazada por una mirada sombría acompañada de una sola palabra que en realidad era solo un sonido que abarcaba todo el estado de ánimo de la chica.

–Oh–, murmuró la adolescente en tono muerto y desalentador que nunca antes había usado en el departamento.

–Entonces, eres Kim Possible –la mujer de piel verde dijo en tono neutral.

–Creo que dije eso hace mucho tiempo–, comentó Kim secamente por falta de una mejor respuesta. Cuánto deseaba negar quién era por primera vez en su vida, pero no podía pensar en nadie más que mereciera saber exactamente quién era ella. Aunque, sabía que una vez que el gato estuviera fuera de la bolsa, las cosas nunca serían lo mismo.

–No seas astuta.

–Lo siento.

–Explica todo esto para mí –la mujer de piel verde ordenó. Aún estaba a cargo sin importar que. Esa aún era su casa y la adolescente aún era de ella, no importaba quien fuera la chica. Era la dueña y Kim era su mascota.

–Es una orden muy compleja –murmuró la mujer más joven.

–Sorprendeme.

–¿Podrías reducir las cosas un poco para mí? Hay tantas cosas que explicar–, señaló la adolescente en voz baja.

–¿Qué demonios estás haciendo aquí? –la mujer mayor exigió.

–Sigue siendo mucho. Necesitas reducirlo un poco más.

–Muy bien, señorita perfecta, ¿qué demonios estás haciendo aquí siendo mi maldita mascota en lugar de estar en tu hogar o en la jodida universidad?

–Pensé que este era mi hogar... –murmuró la adolescente con voz llorosa, haciendo todo lo posible para evitar que su voz se quebrara. Se había sentido tanto como su hogar y ahora le estaba dando a entender que no lo era. La hirió aún más de lo que ya estaba. La lastimó hasta el centro de su ser, desgarrando todo lo que había dentro de ella, y se podía ver en sus ojos verde oliva. Le estaba tomando toda su fuerza sentarse con la espada recta porque podía adivinar a dónde iba su dueña con toda la información nueva.

–¡Sabes a lo que me refiero! Estoy harta de que hagas esto. Dame una jodida respuesta directa–, ordenó Shego en tono acalorado.

Kim tragó saliva, empujando un nudo en su garganta, para que pudiera responder.

–Es muy complicado. Pero soy tu mascota porque me ofreciste el trabajo.

–¿Por qué demonios lo tomaste?

–Porque... –Kim fue bajando el sonido de su voz.

–¿Porque, qué? –Shego presionó el tema.

–Porque era una oportunidad de vivir sin presión ni expectativas de ningún tipo. No sabías que era Kim Possible. No necesitaba actuar tan perfectamente. Era seguro para mí cometer errores a tu alrededor o solo actúar tontamente y relajarme sin ser juzgada–, explicó la pelirroja lo mejor que pudo.

–Te juzgué. Pensé que eras imbécil–, señaló Shego.

–Lo sé, pero no lo hacías en un mal sentido. Estaba bien porque era solo una mascota. No me importaba que pensaras.

–Aún así, ¿por qué estás aquí? Solo te estás aprovechando de mí–, declaró la mujer pálida. Quería que sonara como una acusación, pero salió como una burla. Recordó la última vez que dijo algo similar, refiriéndose a la chica como una sanguijuela o algo así, y eso puso fin a toda comunicación entre ellas durante días.

–No me estoy aprovechando. Solo soy una mascota... ¿verdad? –la heroína adolescente señaló con esperanza en su voz. Quería la confirmación de que todavía era solo una mascota, solo una floja y estúpida mascota.

Hace tiempo ambas habían llegado a la misma conclusión, Kim ciertamente no era una sanguijuela ni nada por el estilo porque era solo una mascota. Estaba ahí para el entretenimiento de Shego como si fuera un gato y un gato no era una sanguijuela. Según esa lógica, Kim no era una sanguijuela, ni se estaba aprovechando. Era solo una mascota y quería que las cosas siguieran así.

–Es eso lo que no entiendo. Carajo, eres Kim Possible. ¿Qué demonios estás haciendo? –Shego preguntó en tono completamente desconcertado. Sus palabras comenzaban a hacer que Kim recordara a sus amigos y cómo no podían entender por qué era una mascota.

La adolescente miró hacia otro lado y suspiró. Su garganta comenzaba a arder y le picaban los ojos. Fue capaz de mantener a raya sus lágrimas, pero no pudo evitar que los pensamientos entraran en su mente.

Se preguntó qué hizo para que su dueña saliera y averiguara cosas sobre ella. Tal vez fue debido a todos los libros, consideró. Antes todo era tan perfecto. Antes solo era una mascota perezosa. Era capaz de descansar su cabeza sobre las piernas de Shego sin ninguna razón. Podía abrazar a Shego y que solo le gritara a medias. Había podido compartir la cama de Shego sin que nada realmente sucediera. Se le permitió ser traviesa y en el proceso fue capaz de llevar algo de felicidad a otra persona, una persona a la que había llegado a adorar. Era perfecto. ¿Por qué tenía que cambiar? Porque todo cambia; son las leyes de la naturaleza.

–Entonces, Princesa–, insistió Shego.

–Sabes, me gradué de la preparatoria a los quince años. Me gradué de la universidad a los diecisiete años con dos títulos, biología y matemáticas... –comenzó Kim.

–Lo sé. Está todo en tu sitio web.

–Sí, pero lo que no está en el sitio web es cómo me sentí sobre todo. Sabes, es genial ser inteligente y todo para mí y un par de personas que conozco, pero el resto del mundo simplemente te tiran mierda.

Adultos que solo quieren hablar de lo inteligente que soy y adolescentes que solo hablan de lo rara que soy. Todo el mundo tiene una mierda que decir y consejos que dar y nunca se callan. Siempre es algo. No sucedió eso contigo.

–No, no sabía que eras inteligente.

–No es lo mío presumir debido a la familia de la que vengo. Todos son inteligentes. Médicos por un lado y Doctores en ingeniería en el otro. Todos los mayores de veinticinco años tienen un doctorado de algún tipo. –Mi madre quiere que yo sea médica y mi padre quiere que sea una científica espacial–, informó Kim con un suspiro mientras sacudía un poco la cabeza.

–Déjame adivinar, no querías ser ninguna de las dos, así que huiste–, razonó Shego. Parecía tan cliché que solo quería golpear a la chica.

–No, realmente no huí. Les dije a mis padres que necesitaba tiempo para descubrir lo que quería en la vida.

–¿Cuándo fue eso? –Shego preguntó.

–Casi el mismo día en el que me gradué de la universidad y me di cuenta de que iban a arrojarme solicitudes de posgrado en mi cara desde todas direcciones mientras intentaban conseguir pasantías (2) en lugares en los que no quería estar porque no sé lo que quiero.

–Entonces, ¿fue cuándo tenías diecisiete años?

–Uh-huh.

–Y ahora tienes diecinueve–, comentó Shego. Es posible que su mascota no haya tenido la intención de escapar de su problema, pero ciertamente lo había hecho.

–Puedo ver que quieres decir.

–¿Realmente puedes? Entonces, ¿el punto de todo esto fue solo porque no sabes qué hacer con tu vida? –la mujer mayor preguntó.

–Parcialmente–, respondió la pelirroja. Fue más allá de no saber, más bien no tener la oportunidad de saber. Ni siquiera se le dio la oportunidad de pensar realmente en ello. Todos seguían diciéndole lo que tenía que hacer, como si no pudiera pensar sola. Todos juraron que tenía una mente tan brillante, pero no le estaban dando la oportunidad de usarla. La trataban como a una niña pequeña. Necesitaba alejarse de eso o estaba segura de que se habría vuelto loca.

–Bien, ahora explica eso.

–Cuando salí de casa de mis padres por primera vez, pensé que regresaría. Pensé que sería muy fácil porque puedo hacer cualquier cosa. Realmente creo que puedo hacer cualquier cosa. Imaginé que sabría lo que quería hacer si me daban un momento de paz, pero cuanto más me alejaba, más cosas me llamaban la atención y más pensaba en ello. Cuanto más pensaba, más confundida estaba. Había demasiadas cosas. Después de un tiempo, en realidad simplemente dejé de pensar en ello. Imaginé que llegaría cuando menos lo sospechara, así que seguí con mi vida. Me dediqué a hacer misiones y me divertí mucho, pero nunca llegó como lo esperaba porque no podía sacarlo de mi mente.

A donde quiera que iba la gente me preguntaba qué iba a hacer y me ofrecían trabajos para cosas que ni siquiera estaban cerca de mis campos. Si no me ofrecían trabajo, me decían lo que debía hacer. Realmente nunca tuve ese momento de paz. Parecía que cada vez que giraba la cabeza había un millón de cosas viniendo hacia mí... –la chica dejo de hablar después de eso.

–¿Y? –la mujer pálida presionó la cuestión. Quería toda la historia.

–Y luego te conocí. No tenías idea de quién era, lo que no es sorprendente. Me parece que Ciudad Go es un gran lugar para esconderse de la gente porque no mucha gente sabe o se preocupa por quién es Kim Possible. Fuiste amable conmigo sin ninguna razón. Y luego me diste una gran excusa para quedarme contigo e intentar pagar la amabilidad que me mostraste la primera noche, pero las cosas fueron más allá de eso. Obtuve momentos de paz y mucho más contigo. Probablemente no podría pagarte si viviera mil años. Realmente me gusta ser tu mascota, Shego–, informó Kim a la mujer mayor.

Shego asintió para mostrar que comprendía y que realmente entendía. La presión y los consejos eran una mierda, especialmente de personas que no comprendían completamente lo que estaba sucediendo. Era peor cuando las personas pensaban que estaban ayudando y seguían insistiendo.

La adolescente no sabía cómo tomar el movimiento de cabeza, pero simplemente no le agradó. Se pasó los dedos nerviosamente por el cabello mientras miraba los ojos esmeralda de Shego. Kim dirigió sus ojos al suelo.

–Me vas obligar a regresar a casa, ¿verdad? –la adolescente preguntó en un susurro. Quería llorar, de verdad, quería hacerlo. Deseaba hacerse bolita y rogarle a su ama para que se quedara con ella, pero no lo hizo.

–No puedes huir para siempre y estoy segura que no te dejaré esconderte detrás de mí–, declaró Shego.

–Me lo imaginé–, murmuró Kim en un sollozo. –Entonces, ¿tengo que irme ahora?

–No, voy a alquilar un auto y te llevaré a casa personalmente. Quiero asegurarme de que llegues allí y no te aproveches de nadie más–, comentó la mujer pálida.

Kim asintió con la cabeza. –¿Crees que me aproveché de ti? –preguntó en voz baja. No quería que su dueña pensara algo tan malo sobre ella. Sinceramente, amaba estar con Shego, solo estar con ella y nada más.

La mujer de cabello negro no respondió de inmediato. –¿Por qué actuaste como si fueras incapaz de hacer algo sin casi matarte? –creía que ella le agradaba a Kim, pero no entendía por qué la chica actuaba tan incompetente a su alrededor. No era como si la adolescente necesitara ser estúpida para quedarse con ella.

La pelirroja se rió un poco; era más un sonido triste que un ruido divertido. –A tu alrededor, podía cometer errores. Quiero decir, soy solo una mascota. Sabes, no se suponía que fuera perfecta y no tuve la presión de serlo, lo cual fue genial. Cometí errores. Juzgué mal cosas, me perdí y solo... bueno, simplemente no tenía que ser perfecta. Después de un tiempo, sin embargo, no confiabas en mí para hacer cualquier cosa porque podía cometer algún error. Me trataste como una mascota y eso es lo que era.

–Fuiste una buena chica–, dijo Shego y le dio unas palmaditas en la cabeza a Kim.

–Gracias por todo, Shego. Fue genial ser tu mascota. Quiero decir, totalmente increíble–, comentó la adolescente con una sonrisa.

Shego se rió un poco, pero fue un sonido forzado. Esa noche, Kim comenzó a empacar las cosas que quería llevar con ella a casa. En el fondo de su mente, notó que cuando las cosas realmente importaban, rara vez obtenía lo que verdaderamente deseaba. Quizás no puedo hacerlo todo. Porque si pudiera como siempre se jactaba, se quedaría con Shego. Malgastaría su vida, en lo que respectaba al resto del mundo. Tal vez no estaba bien, pero así era como se sentía ahora.

No se dio cuenta de la cantidad de cosas que había acumulado mientras vivía con Shego hasta esa noche. Tenía tanta ropa, libros y animales de peluche y bolsas insuficientes para guardarlos.

Decidió usar bolsas de basura porque viajaba en privado y se dirigía directamente a la casa Possible. Por alguna razón, colocar sus cosas en bolsas de basura la hacía sentir peor, como si fuera a ser colocada en la acera, tirada, indeseada y sola.

Una vez que terminó de empacar, Kim dobló su colchón y las mantas cuidadosamente. Las movió a la esquina del desván. No iba a dormir en el desván. Si iba a ser su última noche en el apartamento, iba a hacer lo que quería. Entonces, bajó del desván y fue a la habitación de Shego.

Shego sabía que Kim vendría a dormir a su lado. La adolescente se metió en la cama y se acurrucó junto a Shego, esperando que la mujer mayor no se molestara con ella solo una vez. Shego realmente abrazó a Kim y la dejó descansar tan cerca de ella como quería. Kim sonrió; se sentía tan cálida y cómoda. Era como ser amada.

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La próxima vez: el fin de los problemas

(1) G.U: Go University.

(2) Pasantía: Práctica profesional que realiza un estudiante para poner en práctica sus conocimientos y facultades.