(SL) N/A: Bueno, todavía no soy dueña de los personajes y aún no me pertenece la premisa.
Quiero agradecer a todos por seguir con este fic. Realmente aprecio todo el apoyo, especialmente los comentarios. Gracias camaradas. Ahora, disfruten el final del fic y no vayan a perseguirme debido al final, por favor.
Problema diecinueve: Cuando los problemas desaparecen...
Encontraste una mascota, te la quedas durante un largo tiempo y luego descubres que la mascota ya tiene dueño. Decides hacer lo correcto y devolver a la mascota. Pero, ¿por qué? Pusiste mucho esfuerzo en cuidar a la mascota tanto como el dueño anterior. La mascota es tanto tuya como suya... ¿verdad?
Kim y Shego subieron las cosas de la adolescente en la parte trasera del auto alquilado. Shego sacudió la cabeza y se reprendió en silencio por nunca haber comprado un auto nuevo. Después de acomodar todo subieron al automóvil de tamaño mediano, Shego en el lado del conductor y Kim en el del pasajero. El viaje comenzó tenso con un silencio incómodo porque ninguna de las dos sabía qué decir.
Shego no pudo evitar preguntarse, ¿qué le dice una persona a una chica que solía ser su mascota y que también resultó ser muy inteligente además de una heroína? No había mucho que decir, pensó. Era difícil pensar en la chica como una mascota de mente simple ahora que sabía la dura verdad, pero también era difícil de creer la verdad considerando cuánto tiempo la vió como una simple mascota. Pensó que, si no decía nada, no recordaría que la adolescente no era como pensaba. Mientras permaneciera en silencio, podría seguir pensando en la adolescente como su mascota idiota. Podía ignorar la verdad, podía ignorar a dónde iban.
Kim se sintió avergonzada por alguna razón, como si le hubiera hecho algo extremadamente malo a Shego solo por ser quien era. No se sentía así por haberlo ocultado, sino por ser la persona que era. Era consciente de que no podía evitar ser quien era, pero eso parecía enojar a Shego y no de la manera en la que estaba acostumbrada a molestar a la mujer pálida. Lo normal era que gritara, no que la ignorara como si no estuviera ahí. Solía hacer que su ama se irritara, pero no la hacía enojar realmente hasta el punto de que dejara de hablarle. Decidió romper el silencio, aunque solo fuera para liberar algo de la tensión en el auto.
–Shego... ¿puedo hacerte una pregunta? –preguntó Kim en voz un poco baja. Intentaba sonar normal, pero era algo difícil de hacer en su situación actual, especialmente considerando que apenas podía mirar a la mujer mayor a los ojos.
–¿Además de esa? –Shego contrarrestó tratando de sonar como si estuviera bromeando, pero sonaba un poco exhausta. Habían sido un par de días difíciles desde que descubrió quién era realmente su mascota.
–¿Por qué no te agrada tu familia? –la chica preguntó con curiosidad.
–Porque no hay nada que me agrade de ellos. Todos están locos de alguna forma en especial y les gusta involucrar a los demás en su locura. Lo que es peor, todos son realmente molestos.
–Pero, tu madre es genial–, dijo Kim.
–Ella no es tu madre–, señaló Shego.
Había conocido a muchas personas que pensaron que era genial tener una madre como Isabel y todo lo que podía hacer era señalar que Isabel no era su madre. El hecho de que una mujer pareciera ser agradable en general no significaba que fuera apta para ser madre.
–¿Y tu padre? –preguntó la adolescente.
–Es un imbécil.
–¿Por qué? –preguntó Kim.
–Porque quería cinco hijos–. Ese fue el comienzo de porque era un imbécil, de cualquier modo.
Dudaba que el viaje durara lo suficiente como para poder explicarle la situación completa a la pelirroja, no es que ella quisiera explicar algo sin sentido. No le gustaba pensar en el hombre en realidad.
–Y, ¿qué fue lo que hizo?
–No podía decidirse. Dependiendo del día de la semana, yo era uno de los chicos o no existía en absoluto. Al menos no había nada intermedio. Sabía cómo me iba a tratar en el momento que lo veía en las mañanas así que no tenía que adivinar si iba a reconocer mi presencia.
–Entonces, eres una de esas personas... –Kim no estaba segura de lo que quería decir y esperó a que Shego terminara su oración.
–Diría que soy una persona a la que su padre jodió mucho, a pesar de que toda mi familia tuvo algo que ver. Creo que sí solo hubiera tenido a mi madre, probablemente hubiera sido un poco más equilibrada.
¿Qué hay de ti, Princesa? ¿Dirías que eres una persona a la que ambos padres jodieron? –comentó la pálida mujer.
–No diría que me jodieron... –Kim argumentó. Pensaba que tenía padres muy buenos y no creía que hubiera nada muy malo con ella. Creía que la mayoría de las cosas que estaban mal con ella, eran su propia culpa. Después de todo, era ella la que quería hacerlo todo y aún trataba de hacer todo. Sus padres querían que se concentrara en una cosa, lo que supuso era lo mejor, pero no parecía ser algo que pudiera hacer. Había demasiado por ahí.
–Simplemente no puedes soportar la presión. Sé cómo es eso.
–Me alegro de que me entiendas. La mayoría de la gente trató de actuar como si no estuviera ahí, como si no me estuvieran pidiendo que prácticamente salvara el maldito mundo. Sin embargo, durante mucho tiempo nunca me di cuenta que había presión en la vida. Pero, cuando me gradué de la universidad, me golpeó como una tonelada de ladrillos–, comentó la pelirroja con una media sonrisa.
La adolescente nunca le había dicho a nadie que simplemente no podía soportar la presión. Todos tenían un punto de quiebre, pero nadie sabía que ella tenía uno e hizo todo lo posible para ocultar ese hecho porque todavía quería que la gente creyera que podía hacer cualquier cosa, tal como lo declaraba el sitio web. Sin embargo, se sintió segura diciéndole a la mujer de cabello negro. No le importaba que Shego supiera eso de ella, especialmente porque sabía mucho sobre la mujer mayor. Pensó que sería justo hablarle un poco sobre ella.
–Entonces, Calabaza, ¿qué quieres hacer con tu vida? –la mujer pálida preguntó con curiosidad. Había tanto talento en una persona que apenas era creíble, pensó. La chica tenía que hacer algo, algo significativo o pensó que sería un crimen contra la naturaleza.
–Vivir–, respondió Kim con una sonrisa porque eso era lo mejor que podía ofrecer.
Había mucho que hacer en la vida y la pelirroja quería hacerlo todo, a pesar de que era consciente de que no había suficiente tiempo en la vida. Justo ahora, solo quería intentarlo. Más allá de eso, quería hacerlo mientras permanecía con su dueña.
–Se como es eso, también. Noté que tienes todos esos libros de ciencia. Imaginé que quieres ser una científica o médica de algún tipo. ¿No puedes elegir? –preguntó Shego.
–No, realmente no puedo. Hay tantos temas y estoy interesada en muchos, pero pienso en ellos solo como pasatiempos. Me he complicado mucho la vida–, dijo la adolescente con una sonrisa. Sacudió la cabeza con diversión.
–¿Cómo es eso?
–Nací Possible con un sentido hacia la aventura.
–¿Y eso es algo malo?
–Bueno, puedo hacer cualquier cosa–, señaló Kim.
–Lo dice ahí mismo en tu página web–, comentó la mujer de cabello negro con una pequeña sonrisa. Estaba empezando a ver porque Kim estaba confundida y se sentía agobiada. Realmente había muchas posibilidades y parecía que la chica no podía reducirlo a un número viable porque simplemente le gustaba experimentar cosas.
–El credo familiar Possible tampoco ayuda mucho. Dicen que todo es posible para un Possible y lo he tomado en serio desde el día en que nací. He estado tratando de hacer todo lo posible en el mundo. Me gusta una buena aventura. Me gusta ayudar a la gente. Me gusta casi todo en el maldito planeta, sin contar las cosas malas. Monique dice que soy como un niño de cinco años. Ya sabes, sin sensación de peligro y curiosidad por todo –la heroína adolescente respondió.
–¿Por qué no continúas haciendo eso? Suena a que te gusta y te podrían pagar por hacerlo.
–No se trata de que me paguen. Se trata de tener la palabra "Doctor" antes de mi nombre para que las reuniones familiares sean aún más confusas–, comentó la pelirroja con una pequeña sonrisa divertida en su rostro. En realidad, no estaba muy segura de qué se trataba. Sabía que no se trataba y no se trataría de recibir un pago, pero además de eso, no sabía por qué era tan importante que eligiera una carrera y se atara a una cosa. Se imaginó que era eso lo que se suponía, debía averiguar, pero dejó de pensar en ello hace mucho tiempo.
–Calabaza, déjame decirte una cosa que la vida me ha enseñado.
–¿Qué?
–A la mierda lo que tu familia quiera. Una vida por persona, vive a tu manera. Es tu vida. Eres la única que debe decidir.
–También debes recordar eso–, dijo Kim.
–Sé que me arrepentiré de preguntar, pero ¿por qué me dices eso?
–Mira, no eres feliz con Drakken. No sé por qué te quedas con él y realmente no quiero saber porque ya estoy lo suficientemente jodida sin esa información. No puedes ser feliz con Drakken porque ni siquiera puede ser feliz consigo mismo. Debes mantener eso en mente. Una vida, una oportunidad de ser feliz.
Shego solo sonrió un poco y luego se movió para acariciar la parte superior de la cabeza de Kim. Intentó decirse a sí misma que no echaría de menos hacer eso, aun así lo hizo durante todo el viaje, cada vez que tuvo una excusa para hacerlo. A Kim parecía gustarle la atención, tal como lo había hecho cuando comenzó a ser una mascota. La mujer mayor se dijo a sí misma que no echaría de menos tener una mascota. No extrañaría a Kim.
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Shego estacionó el auto frente a la residencia Possible. Kim echó un vistazo a la casa; se veía exactamente como la recordaba. Se sorprendió de no tener sentimientos abrumadores de correr dentro y ver a su familia nuevamente. Había pasado mucho tiempo desde que los había visto en persona. Se sintió un poco culpable por no estar más ansiosa de verlos. Sabía que la sensación no iba a surgir porque su cuerpo estaba abrumado por la intensa emoción de que se iba a alejar de una persona con la que realmente quería estar por siempre y para siempre.
La pelirroja tuvo que tomarse un momento para solo inhalar y exhalar. Sentía que su corazón latía con fuerza en su pecho, pero se las arregló para controlarlo con su respiración. Respiró profundamente una vez más para calmarse.
Entonces dirigió sus ojos hacia Shego, que estaba mirando directamente hacía enfrente con una mirada muy seria en sus ojos esmeralda. Su agarre era tan fuerte que el volante parecía estar a punto de romperse. Shego se estaba ordenando permanecer indiferente y no ser emocional. Se dijo a sí misma que no le debería importar porque estaba haciendo lo correcto y simplemente se estaba deshaciendo de una gorrona, nada más que eso. Ninguna de los dos se movió por un buen rato y entonces Kim dejó escapar una risa nerviosa.
–Sabes, probablemente no me hayan visto aún. Puedes dar vuelta al auto, podemos ir a casa y puedo seguir siendo tu mascota–, sugirió la adolescente en tono divertido para hacer parecer que estaba bromeando.
Shego negó con la cabeza porque todavía no confiaba en sí misma para hablar. Había estado considerando hacer lo que Kim propuso durante todo el viaje. Usualmente era muy egoísta; era su naturaleza, sobrevivir y tomar cualquier cosa que quería. Sentía que si esperaba a que se le entregaran las cosas, tendría que esperar por siempre o podrían negarle lo que quería. Bien, entonces había aprendido a rehusarse a que le negaran las cosas.
Quería a su mascota. Después de todo, se había quedado con la adolescente durante más de un año, por lo que obviamente quería a Kim y sentía que eso era suficiente justificación para que ambas volvieran a casa. Pero, por primera vez en su vida, deseaba hacer lo correcto por un individuo sin importar lo que sintiera ella. Simplemente no podía permitir que Kim desperdiciara su vida como mascota. Kim simplemente tenía demasiado potencial y demasiada bondad para ser solo la mascota de alguien como Shego.
–Princesa, vete–, ordenó Shego en un tono frío y áspero.
Kim asintió con la cabeza. –Bien. Gra…
–No me lo agradezcas. Solo vete–, ordenó Shego en un tono aún más frío.
La pelirroja era consciente de que Shego intentaba hacer las cosas fáciles para las dos, pero no estaba funcionando porque ambas sabían que el comportamiento frio no era más que un acto. Kim dirigió su mirada a la casa y luego regreso la mirada a su antigua dueña. Si iba a tener que irse, entonces lo iba a hacer en sus propios términos, la adolescente decidió. Se reclinó lentamente hacia Shego y deliberadamente besó a la mujer mayor en los labios. Era cálido, apasionado, muy intenso, como si Kim estuviera tocando el alma de Shego. Lo mejor fue que Shego no solo lo permitió, sino que devolvió el beso.
La mujer de cabello negro descubrió que la boca de Kim era cálida, pero reconfortante como una manta en un día frío. Se fundió en el beso como la cera de una vela encendida. No podía recordar la última vez o incluso si hubo un momento en que un beso fue tan dulce y delicioso, como una suave ciruela. Lo extendió todo el tiempo que pudo, pero después de casi dos minutos, se separaron; ambas estaban sonrojadas por la ferviente muestra de afecto.
–Te estoy liberando–, murmuró Shego, para sí misma y para Kim.
–Me estás abandonando, como si dejaras a un perro enfermo en el bosque–, respondió Kim con un puchero.
–Es lo mejor. No puedes desperdiciar tu vida en mi sofá.
–Lo intenté.
–No funcionó. Ahora, vete–, ordenó Shego.
Kim abrió la puerta y salió del auto. Recogió sus pertenencias sin ningún problema y luego se detuvo en la pasarela que conducía a la casa. Sabía que Shego no se iría hasta que entrara, lo cual era muy cierto. Entonces, fue a la puerta y tocó, en realidad deseaba que no hubiera nadie en casa. Solo quería una excusa para volver al auto con Shego, pero la oportunidad no llegó porque la puerta se abrió.
Shego suspiró y vió a Kim desaparece dentro de la casa. La heroína adolescente fue recibida por abrazos apretados y demasiados entusiastas de sus padres mientras sus hermanos revisaban sus pertenencias, pensando que podría tener algo interesante ahí. Encontraron un libro y salieron corriendo con él; Kim solo podía esperar que no fuera su libro sobre explosivos o su madre se volviera ronca por gritarle a sus hermanos más tarde.
–Kimmie, ya era tiempo de que volvieras a casa–, declaró su padre con una sonrisa de alegría. Tenía un brazo alrededor de sus hombros y la abrazó con fuerza contra él, como si nunca la dejara ir de nuevo.
–Estábamos muy preocupados–, dijo su madre mientras se limpiaba las lágrimas. La doctora Possible estaba llorando porque estaba feliz de que su hija finalmente estuviera de vuelta en casa.
–No es gran cosa, mamá–, proclamó Kim para tratar de minimizar cuánto tiempo se había ido.
–La misma Kimmie de siempre–, comentó su madre mientras trataba de calmar sus lágrimas. Le dio a su hija otro abrazo y lloró en la melena naranja de la heroína.
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La familia Possible se sentó a cenar, estaban completos por primera vez en casi dos años. Parecía ser tan especial que la madre de Kim realmente cocinó. Su madre solía cocinar solo en días importantes e incluso eso era raro porque la mujer estaba muy ocupada. Hizo lasaña, para deleite de Kim.
–Puedo ver que tu amor por la pasta no ha disminuido–, comentó el señor Possible mientras veía a Kim devorar su comida.
–Todavía me encanta–, respondió la adolescente con una sonrisa.
–¿Ya aprendiste a prepararla? –preguntó su madre.
–En realidad no. Puedo hacer spaghetti y cosas así, pero nada más que eso–, respondió Kim.
–Entonces, ¿quieres contarnos sobre tu tiempo fuera? –Preguntó la señora Possible. Imaginaba que Kim debía de tener docenas de historias ya que se había ido por un largo tiempo.
–Fue algo así como estar aquí sin estar aquí. Hice lo que siempre hago, pero dormía en lugares diferentes todos los días. Estuvo bien, creo. Los extrañé, pero fuera de eso, fue lo normal, supongo. Um... creo que he tomado una decisión–, respondió la adolescente porque sabía que eso era lo que sus padres realmente querían saber. Era la razón por la que se fue, después de todo. Probablemente estarían decepcionados si no hubiera descubierto lo que quería de la vida después de haberse ido por tanto tiempo y no los culparía si ese hubiera sido el caso.
–¿De verdad? –Sus padres preguntaron como si estuvieran en estado de shock. Los dos parecían ansiosos por escuchar su respuesta, notó. Pensó que era agradable que al menos trataran de ocultar su entusiasmo, pero podía verlo en sus ojos. Oh, cómo ambos querían que ella siguiera sus pasos.
–Así es–, confirmó Kim con un asentimiento sólido. Pensó que aún era plausible que se decepcionaran cuando escucharan la decisión que había tomado.
–¿Qué?
–Voy a seguir haciendo todo y nada a la vez. Eso es lo que hago y lo que puedo hacer–, razonó la adolescente. En ese momento, era completamente inviable que se concentrara en una sola cosa porque simplemente no era así. Solo quería hacerlo todo; bueno, quería tratar, hasta que descubriera dónde estaba su motivación en la vida.
–Pero no tienes una carrera–, señaló su padre.
–Lo sé, pero no puedo tomar una decisión en este momento. Quiero hacer tantas cosas que no puedo concentrarme en una o dos, incluso en tres. Estoy interesada en muchas cosas, así es como soy. Tan es así que ni siquiera puedo elegir que rama de la ciencia me gusta más. Me gustan docenas de ciencias. Solo quiero hacerlo todo mientras puedo–, explicó la adolescente.
–Entonces, ¿no vas a ser una científica espacial? –Preguntó su padre con voz un poco triste. Su rostro cayó en un pequeño puchero. Su madre le dio unas palmaditas en la mano, pero no dijo nada.
–No por el momento, no–, respondió Kim y luego se giró para mirar a su madre.
–Estás muy callada, mamá.
–Realmente quisiera que fueras médica porque creo que podrías hacer mucho bien, pero creo que has tomado la mejor decisión para ti y no para nosotros, lo cual es bueno. Quiero que seas feliz y sé como eres. Tienes muchos intereses. Eres una persona aventurera y necesitas probar muchas cosas. No serás feliz si haces una sola cosa, especialmente si lo que haces no te permite estar en todos lados como te gusta. Por lo tanto, estoy de acuerdo con tu decisión. Vive tu juventud sabiamente, Kim –, respondió su madre con una pequeña pero complacida sonrisa.
–Te lo aseguro, mamá–, proclamó la chica con una sonrisa. –Papá, ¿estás de acuerdo con esto? –preguntó solo para estar segura.
–Supongo... quiero decir, siempre puedes ser una científica espacial cuando hayas terminado con todo lo demás–, respondió.
–Va a ser doctora en medicina–, informó la señora Possible a su esposo.
Kim se rio; supuso que para que fuera justo, cuando finalmente consiguiera hacer solo una cosa, iba a tener que hacer algo diferente a lo que ambos querían, ya que no podría hacer ambas cosas. Sólo podía preguntarse qué iba a hacer ahora. El mundo era enorme y había demasiadas opciones. Al menos no están decepcionados y me van a dar la oportunidad de ser yo misma. Casi se sintió abrumada por la sensación de libertad que acababa de ganar.
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Shego regresó a casa. Su apartamento parecía mucho más grande ahora que estaba ahí sola. Parecía tan tranquilo casi hasta el punto de ser espeluznante ahora que estaba ahí sola. No era así cuando se mudó por primera vez. Ahora, todo era silencioso, una tumba.
Rápidamente sacudió ese pensamiento y se dijo que era bueno estar sola otra vez. No habría más abrazos molestos, no compartiría más su cama, no cocinaría más, no hornearía, no más asear a alguien más que ella y no más tener que soportar a una vaga inútil. Todo podría volver a ser como era, lo cual era bueno. Sí, eso era bueno y así lo quería, se dijo. Finalmente soy libre.
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N/A: Bueno, ahí lo tienen; el final del primer acto. No todo romance tiene final feliz ¿o es el final feliz lo que convierte la historia en romance y no en tragedia? Bueno, este no es realmente el final de sus vidas, solo parte de ella.
Continúa en: "Con una correa corta". (YA SE ENCUENTRA EL PRIMER CAPITULO TRADUCIDO Y DISPONIBLE)
Por favor, deja un comentario y dime qué te pareció la historia.
N/T: Llegamos al final de la primera parte. Como dije, me hace muy feliz traducir y compartir esta maravillosa historia. Gracias por leer. Todos los links de S.L en mi perfil. Sus libros se encuentran de venta en Amazon.
N/T: (Mención especial a OBSIDEANFURY V2 & jaimescamila112).
