1:55, aun cinco minutos para que termine su descanso.
Hinata miro con ausencia el reloj frente a ella, desmoronando con los dedos lo que quedaba del cupcake de chocolate que estaba almorzando. Había pasado las últimas semanas absorta en sus propios pensamientos, pero justo ahora no podía recordar exactamente en que había perdido tanto tiempo. Quizás, justo como estaba pasando en este momento, en realidad no estaba pensando en nada.
-Hinata- la sacó de sus pensamientos Sakura – entras en 5 minutos – le sonrió con amabilidad y Hinata pudo notar rastros de algo que había estado percibiendo en sus sonrisas desde el día que había caído en su apartamento completamente derrotada hace dos semanas: condescendencia.
-Gracias, enseguida voy – respondió devolviéndole la sonrisa. Sabía que era buena amiga, lo sabía desde antes de mudarse a Sunakagure, pero le había quedado claro que uno no sabía lo que era un verdadero amigo hasta momentos como estos.
Ya no quedaba ni rastro de aquella amable y tímida Hinata, que, sin siquiera buscarlos, cual imán, atraía alegría y buenas vibras – o al menos asi la recordaban las personas que solían conocerla – ahora seguido se encontraba ahogándose en su propio sufrimiento, llorando de 12 a 12, con Sakura al lado tragándose sus sollozos toda la noche sin poder consolarla, y arruinándole su buen humor con sus taciturnas respuestas a sus animadas preguntas. "Hmm", "si", "no". Al parecer eran las únicas tres palabras que Hinata podía recordar desde que había llegado. Pero Sakura era increíblemente paciente, y solo continuaba esbozando pequeñas sonrisas, cada vez más desesperanzadas, ¿Cuánto más tiempo le tendría paciencia?...
La pelinegra se dispuso a sujetarse su largo y lacio cabello negro en una coleta baja y colocarse el mandil. Su amiga no solo le había hecho el favor de darle alojamiento en su piso y soportar su desanimo, si no también le había conseguido un buen trabajo en el restaurant ANBU donde ella trabajaba, permitiéndola poder cooperar con el alquiler y las compras.
Sintió alegría al observar el reloj y notar que ya habían pasado los 5 minutos. Se sacudió la pesadez que siempre la aturdía durante los descansos y se dispuso a regresar a trabajar. No le gustaban los descansos, esa corta hora que le daban para almorzar se le hacían horas, en cambio le gustaba más estar ocupada pues no le daba tiempo para estar pensando en tonterías. Continuó con la rutina que había estado siguiendo: saludar con una sonrisa amable pero falsa, tomar ordenes, entregar platillos y recoger las mesas. Cuando menos se dio cuenta, ya estaban limpiando las ultimas mesas de sus turnos y repartiendo las propinas. Doblaron sus mandiles, recogieron sus mochilas de los casilleros y se despidieron de los chicos que entraban al turno de la noche.
Caminando por la vereda en picada que llevaba a su complejo de departamentos, Sakura fue tan amable de ahuyentar la melancolía que cubría toda el aura de Hinata con una divertida platica sobre como Temari había hecho el ridículo marcándole a Shikamaru cuando ella se encontraba en estado "desfavorable" para reclamarle el porque no la había invitado a salir aún. Gracias a Dios era una historia larga, y aunque no lo pareciera, realmente le gustaba escuchar las historias de las chicas; Konoha podía ser un pueblo pequeño, pero el inferno en él era grande. Además, si no le daban algo en que ocuparse, sus pensamientos corrían siempre en la misma dirección...
Una mano cálida y un poco sudada sostenía la suya mientras caminaban por una amplia calle que serpenteaba hacía la cima de la pequeña colina donde se encontraba su nido de amor, su Hogar. El viento caliente se arremolinaba a su alrededor y sentía como la arena que llevaba se le quedaba pegada en su blanco rostro debido al sudor que la cubría. El bochornoso calor la hacía sentirse incomoda, pero de alguna manera, aunque estuviera sudada, su mano se sentía cómoda entrecruzada con la de él. Se giro para mirarlo a los ojos, y sintió como se desbordaba de emoción, como cada vez que estaba con él.
-Amor, ¿Segura que estás de acuerdo?, sé que me quieres apoyar, pero si dejo de trabajar en el bar tendrás que encargarte de todos los gastos tu sola- percibió un amago de alegría en sus palabras, pero no estaba segura. Un sentimiento de incomodidad le revolvió el estómago; en realidad tenía toda la intención de hacerlo, pero no espero que aceptara con tanta facilidad.
-Toneri no te preocupes- dijo Hinata con su tímida voz- me lo recompensaras cuando me dediques tu primer sencillo.
- ¿Mi primer sencillo? Te voy a dedicar mi álbum entero- dijo motivado y sonrió encantadoramente mientras la cargaba en un abrazo por la cintura y la giraba en él aire. Los dos continuaron el camino, riendo y abrazados. Ese tipo de momentos eran los que hacían que su panza se llenara de mariposas y que se diera cuenta que haría lo que fuera por él.
Podrían llamarla loca, pero sentía que realmente valía la pena todo el esfuerzo que estaba haciendo para que el pudiera lograr sus sueños. Pudieran, juntos. Y mientras caminaban y reian y platicaban, ella solo se podía preguntar: ¿Alguna vez alguien había amado tanto como ella lo amaba a él?, no lo creía posibible. Contemplo con emoción sus ojos azules y se cuestionó asi misma…quizá era el color azul lo que le gustaba tanto de sus ojos, y recordó por un instante que alguna vez ella misma había amado intensamente a otro par de ojos azules.
- ¿Qué opinas Hinata? - la voz de Temari interrumpió abruptamente sus pensamientos- ¿Sera divertido no? Hace mucho tiempo que no tomamos algunos tragos juntas- ¿A que hora había aparecido Temari?
- ¿No estarás trabajando? – quiso fingir que había estado poniendo atención, pero se sonrojo al darse cuenta que no tenía idea de lo que estaban hablando.
-Vamos, nunca estas en este mundo. Estoy diciéndoles que es mi día libre e Ino tampoco trabajó hoy en la Florería y creo que los chicos estarían por ahi también- Sakura se sonrojo un poco ante el comentario. Hinata se sintió un poco mal, quizá no le había estado poniendo suficiente atención a Sakura por estar ensimismada y no estaba muy segura de estar al día con su historia con Sasuke. O bueno, su historia inexistente, porque al parecer era un sentimiento unilateral.
-Me parece bien, no he tenido tiempo de gastar mi salario en nada, y justo termine los parciales- asintió la pelirosa.
-Mmm, supongo que no nos haría mal salir un rato- accedió tímidamente Hinata. Algo sobre salir le hacía mucha ilusión, habían pasado años desde que no veía a los chicos reunidos.
Después de descansar unas horas y tomar una ducha, de pronto dieron las 8 de la noche y era tiempo de alistarse para salir. Habían quedado de verse todas en el departamento de Sakura y Hinata y de ahí caminar hacía el bar que se encontraba a unas cuadras.
Como era de esperarse los ánimos de Hinata fueron disminuyendo conforme pasaban los minutos, pero no iba a dejar que la el estúpido pensamiento recurrente de que no merecía divertirse se inmiscuyera en sus planes de esta noche. Dejó que Ino hiciera su magia con el maquillaje y no fue capaz de negarse después que Sakura estuvo insistiendo en elegir la ropa por ella; no le sentaban mal colores vivos, pero solía vestirse muy discretamente, pasando entre grises, negros o azules muy obscuros y ropa usualmente más holgada, asi que cuando se miró en el espejo de la sala y vestida con esa linda blusa roja y esos pantalones altos y ceñidos, sentía que contrastaba mucho con su estilo. Vestida con ropa que no era suya, lo único que le permitieron elegir fue su calzado. Se metió dentro de sus viejos tenis negros y se dirigieron todas juntas al bar.
Fueron a un bar al que ella nunca había ido, al parecer el nuevo punto de reunión de los chicos desde que ella se había mudado, pero extrañamente la calidez del lugar le hacía sentirse cómoda, como si ya hubiera estado antes ahí. Era lindo y personal. Era pequeño y todo de madera, y hacía que las luces de las lámparas que simulaban faroles de fuego hicieran que pareciera antiguó. Se sentaron en una mesa que estaba casi al fondo muy cerca de la barra y comenzaron a pedir sus tragos. De una en una fueron soltándose un poco. Mientras mas botellas de cerveza vacía había en la mesa, más risueñas se volvían.
-No puedo creer de todo lo que te has perdido- dijo Ten-Ten mientras le servía un poco más de cerveza y todas reían a causa de algo que había dicho Temari. A pesar de que todas le caía muy bien, era con Ten-Ten con la que tenía la relación mas distante a causa de lo que había ocurrido hace años cuando dejo Konoha, asi que cuando le sirvió le causo un poco de vergüenza. Sakura quien era muy perceptiva, automáticamente lo notó y trato de desviar la atención de la chica.
-¿Saben que es lo mas triste?- dijo poniendo cara seria y ya con la voz un poco arrastrada por el alcohol- han pasado tantas cosas, pero mi vida romántica esta estancada, ¡Le salieron telarañas! Creo que me quedare soltera por el resto de la vida.
-Mmmmm frentona, te apoyo en esta, todos los chicos son iguales, ¡Macacos mancornadores!- grito Ino sin inhibiciones y todo el mundo alrededor la miro con extrañesa mientras ellas se reían. Ino era divertida ebria, igual que Temari.
Y mientras reían, cantaban y maldecían a los hombres del planeta, por un instante que le pareció ajeno a la realidad, la mirada de Hinata se cruzo con unos ojos azules. Ella sabía perfectamente a quien pertenecían, claro, ¿Cómo no iba a reconocerlos?, si los había visto con desvarió constantemente durante años, añorando que la miraran como ella solía hacerlo. De repente le pareció que no estaba nadie más ahí y le sostuvo la mirada descaradamente durante todo lo que le tomó a el llegar hasta la mesa.
-¿Hinata?
-Na…Naruto.
