¿San Valen qué? Menuda estupidez

Hacía poco Naruto y Sasuke habían reconocido, después de años y años de cansina persecución por parte del rubio hacía el último Uchiha. Después de innumerables gritos, peleas, intentos de que volviera a Konoha, más peleas, chidoris, rasengan, kusanagi y kunais volando... En definitiva, después de más de 390 episodios de persiguiendo al emo, por fin se habían atrevido a reconocer que se amaban. Para los dos fue una gran sorpresa llegar a esa conclusión. Hubo muchas negaciones, más peleas, más chidoris, más rasengans, algunos tocamientos y besos robados, pero ahí estaban ahora, con el corazón abierto a los sentimientos del contrario.

Mientras que a los demás se les caía una gota por la cabeza por su lentitud, sobretodo cuando algunos de sus compañeros ya tenían hasta niños.

Se lo podían haber esperado de Naruto, que tenía media neurona y encima lenta. Pero de Sasuke... En la academia había sido uno de los más listos de la clase. Otros en cambio opinaban que aunque Sasuke era inteligente, tenía la capacidad emocional de una ameba, así que no les resultaba extraño que tardara cinco años (contados después de encontrarlo medio moribundo de su pelea con Itachi Uchiha) en admitir que sentía algo por alguien, y que no eran precisamente ganas de matar. Eso lo expresaba casi cada cinco segundos, si... su miradas también eran contadas en ese computo. Lo que asombraba a algunos, entre ellos a Suigetsu, es que Sasuke realmente tuviera algún tipo de emoción en su interior, recalcamos... las ansias asesinas y de venganza no cuentan.

Vale, hasta ahí muy bien. Naruto amaba a Sasuke y Sasuke le correspondía, pero cualquiera que les viera, veía lo mismo que en todos esos años atrás donde fueron (y ahora volvían a ser), compañeros de equipo. ¿Dónde quedaba el romanticismo? Se preguntaban sus amigas, en el caso de Naruto; estorbos desde el punto de vista de Sasuke. Ni un mísero beso que no fuera dado por accidente, ni un abrazo, no se les veía dados de la mano y, seguían peleando como desquiciados. Incluso acabando en el hospital en ocasiones. El comité de 'Nuevas fujoshis de la Aldea de la Hoja', creado a partir de que esos dos hombretones empezaron a aceptar sus sentimientos, quería acción de la buena entre tremendos sex-symbols. Pero nada... No había manera. Aunque aun tenían un rayito de esperanza, San Valentín estaba a la vuelta de la esquina.

–No harán nada, estoy segura de que Naruto ni sabe que es San Valentín ni lo que significa, y Sasuke-kun ni le tomará importancia a la fecha.

–Vamos frentona, se positiva... ¿Para que estamos las amigas sino es para influenciarles?

–¿A Sasuke-kun? ¿Ino, tu crees que Sasuke-kun caerá ante nuestros intentos?

–Sakura... No te enseñé a luchar por lo que queremos.

–Si, Tsunade-sensei.

–Tsunade-sama, no creo que nos tengamos que meter en la vida de Naruto-kun y Sasuke-kun

–Cállate Shizune, lo hago por la felicidad del que considero como a mi hijo. –Shizune la miró con una ligera mueca ante esa afirmación, sabía de los gustos de su maestra. La Senju tosió disimulando y giró la cara.–Entonces, Sakura, Ino y Hinata, os lo encargo.

–Pero...

–Yo estoy muy ocupada– Agregó la ninja médico, sabiendo que le iban a reclamar del porque tenían que hacerlo todo ellas.

–Si– Agregó Hinata con su vocecita dulce. Si, ella era también de ese grupo de fujoshis, aunque nadie parecía creérselo con la timidez e inocencia que irradiaba la Hyuga.

Sakura siguió con un suspiró hastiado a sus dos amigas y compañeras en esa "misión".

A Ino se le iluminó la mirada y empezó a caminar decidida en cierta dirección, pensando que eso sería rápido. Sakura extrañada la miró y abrió los ojos alarmada, atrapándola por lo primero que tuvo a mano... su melena. Sakura tiró de esa cola de caballo que llevaba Ino y la rubia soltó un grito por el tirón. La peli rosa atinó a taparle la boca y esconderse juntas tras una pared.

Sasuke ante el grito de la rubia giró la cara en esa dirección con mala mirada, seguro ya iban a tocarle las narices. Pero sólo vio a Hinata que respetuosa se inclinó ante él en saludo, más él no le hizo ni caso y siguió con lo suyo.

"Sasuke es guapo, pero es bastante grosero" pensó Sakura que ya había superado su enamoramiento por el Uchiha al saber que era gay o eso suponía si le gustaba Naruto. Ahora sus pretensiones estaban destinadas a ver "acción masculina"... su inner rugió deseando ver esos hombres "dándose amor". Sacudió la cabeza, necesitaba centrarse.

Soltó a Ino al sentir un codazo de su amiga y enseguida ésta se frotó al cuero cabelludo mirándola mal.

-Éste es el motivo porque es mejor llevar el pelo corto, cerda.

-Así de fea estás entonces, frentona.

Hinata intervino antes de que empezaran a pelear como cuando niñas.

-Tendríamos que ir primero a hablar con Naruto-kun, es más... -Como llamarlo sin sonar grosera -Cercano.

-Manipulable

-Atontado

Dijeron las otras dos al mismo tiempo. Hinata sonrió pero no dijo nada. Y así fueron en busca del rubio.

Naruto estaba en su casa, y con una sonrisa de oreja a oreja la dejó pasar a su... desordenado hogar, se sentaron apretujadas en el sofá y no aceptaron nada de bebida, el Uzumaki era un desastre y tenía tendencia a que se le caducaran los envases.

– Naruto... eres... Porqué no mejor limpias un poco, así quieres traer a Sasuke-kun a tu casa. Como se supone que harán...–Se puso roja al saber lo que iba a decir y carraspeo– ¡Limpia! Y punto.

Las demás asintieron dándole la razón a la Haruno. Naruto puso una mueca en sus labios, pero mirando alrededor si que veía que tenía que limpiar.

–Naruto, estamos aquí para saber que harás en San Valentín con Sasuke–Cambió la rubia de tema, yendo directo al asunto.

–¿Por qué tengo que hacer algo?– Se rascó la cabeza –¿Y que es San Valen qué? ¿Cómo era?

–San Valentín, tonto– Dijo Sakura

–¿Y eso que es?

–Es una fiesta

–¿Y cuando dices que es el San Valetin? ¿Y si es una fiesta, harán algo en la villa?

–Es San Valentín, Naruto. –Ino de verdad es que no podía creer que ese hombre fuera uno de los más fuertes ninja de Konoha–Pero es una fiesta que se celebra en pareja, con la persona amada.

Naruto enrojeció y a su mente vino su teme.

–Si es una fiesta que se celebra con la persona amada, no se tendría que llamar San Parejita o... San Amorcin–Sakura le dio un golpe en la cabeza.

–¡Calla y escucha! Tienes que regalarle algo a Sasuke o invitarlo a una cita romántica.

–¿Y por qué tengo que ser yo y no él?

Buena pregunta.

–Naruto-kun, es una bonita tradición para demostrarle a esa persona especial cuanto te importa.– Naruto asintió a las palabras de Hinata

–El otro día en Ichiraku vendían por adelantado unos vales especiales para no se que fiesta ñoña, donde se servirían un ramen de edición limitada y especial para el 14 de febrero por la noche. Compré un par porque el viejo Teuchi dijo era un sabor buenísimo. Pero se los enseñé a Sasuke y me dijo que eso era una bazofia y que me había gastado dinero de más por esa mierda.

Y ahí había empezado una de sus típicas peleas, Naruto para defender el honor de su preciado ramen y Sasuke... Porque le gustaba pelear con el rubio.

–Esa fiesta ñoña es San Valentín, burro.– Apostilló Ino. Definitivamente mejor que Hinata se entendiera con ese hombre.

– Naruto-kun, normalmente se suele regalar algo hecho por uno mismo con cariño. Estoy segura que si haces eso a Sasuke le gustará.

El rubio se quedó pensando, quizás no sería mala idea. Parecía que era algo importante cuando se tenía pareja. Pero que le podía regalar al teme, hecho por él mismo.

Las chicas se fueron, recordándole que tenía una semana para tener el regalo para Sasuke listo. Mientras dejaban al Uzumaki pensando... y haciendo limpieza, ¡Por fin!

Se había pasado el día limpiando y pensando en que darle a Sasuke. Estaba agotado, se dio una ducha y en su cuarto busco algo limpio de ropa, cayendo de su armario el viejo muñeco de Kakashi que había realizado para entrenar. Y eso le dio una idea, a la mañana siguiente se pondría manos a la obra. Lo primero buscar el material, lo segundo... hacerlo.

14 de Febrero (por la mañana, temprano)

Naruto iba mirando que nadie le siguiera mientras buscaba a su teme, encontrándolo en dirección hacía uno de los campos de entrenamiento.

–Teme...– Corrió hacía él, se sentía nervioso y no sabía que decir. Así que sólo abrió la bolsa, sacó lo que había dentro y se lo plantó en los brazos al Uchiha.

Sasuke analizó la cosa deforme y amorfa, que había sujetado por inercia, se suponía que era un peluche de... ¿Naruto? Imaginaba, por esa mata rubia, en lo que parecía la cabeza y esa ropa, idéntica a la que llevaba el rubio cuando era gennin.

Naruto, viendo como miraba el muñeco, ya se imaginaba que iba a soltarle algo despectivo y tirar el muñeco a la basura para mantener su orgullo y su pose de hombre imperturbable y frío.

–Ni se te ocurra tirarlo, teme. – Levantó las manos como si le amenazara en previsión al próximo movimiento del Uchiha. Ya veía su cara de cierto asco, lo que causó en él una mueca algo triste. Le había costado mucho de hacer.

Sasuke se fijó en la cara de su pareja y en sus manos, llenas de heridas y curitas. Imaginando, acertadamente, que esa cosa la habría hecho él. Se guardó su opinión. Un halcón apareció y se llevó el muñeco en sus garras. Naruto hizo un puchero al verlo.

–No lo voy a tirar, dobe. Pero no me voy a estar paseando por la aldea con eso.– Soltó como si nada, antes de darse la vuelta. Tenía muchas cosas por hacer.

Naruto se fue enfurruñado por lo borde y huraño que había sido Sasuke, no es que esperara que le diera las gracias, pero si, algo...

Hinata, a la que se le había encargado la tarea de informar a Sasuke Uchiha que tenía una misión, había visto el intercambio y sonrió satisfecha. Había ido muy bien, y el mini, leve, minúsculo levantamiento de labios en amago de sonrisa y la mirada algo menos fría del Uchiha también había sido captada por la observadora Hyuga. Siguió al hombre de pelo negro y carraspeó, la mirada de Sasuke fue de "deseo tu muerte por molestarme".

–Sasuke-kun, Hokage-sama me envía para darte una misión.– Le entregó un pergamino.

Que Sasuke, sin decir nada, desenrolló y leyó, una sonrisa prepotente curvó sus labios. Era una misión muy sencilla y que en medio día terminaría, encima era de las que le gustaban, pues podría saciar su sed de sangre. La Hyuga seguía allí y le levantó una ceja.

–Sasuke-kun, hoy es 14 de febrero. –La mirada del Uchiha se afiló amenazante, pero Hinata no se iba a amedrentar.– Naruto-kun, se que estuvo trabajando toda la semana para darte un regalo. A esa misión se puede ir con compañero, Godaime ha dado su permiso.

En realidad, todo el plan había sido de Tsunade, sino su intento de ver "acción amorosa varonil" se iría a la basura. Pero eso sólo lo sabían el comité de Nuevas Fujoshis de la Aldea de la Hoja. Después de decir su mensaje e insinuarle al Uchiha que podía llevarse a Naruto, realizó una educada reverencia y se marchó.

-Tsk -Mientras miraba a la Hyuga irse. Esa mujer les había visto...

Fue a su hogar a prepararse para la misión y vio al muñeco de Naruto colocado suavemente sobre su cama. Miró alrededor asegurándose que nadie estaba espiando y se acercó a la cama, volvió a asegurarse que nadie lo viera, y sonrió feliz mientras agarraba ese muñeco, lo olía y lo pegaba a su pecho. Olía a su dobe. Su halcón había cumplido perfectamente la orden dada con el sharingan sin que el rubio se diera cuenta de que activaba su doujutsu "Llévalo a mi habitación y déjalo en mi catre. Ni se te ocurra romperlo, ni perderlo."

Le había ilusionado tanto recibir ese feo muñeco, su usuratonkachi lo había hecho especialmente para él, para dárselo en ese día tan especial y ñoño. Era un "Te amo" dicho en forma de obsequio. Si no fuera como era, chillaría como quinceañera enamorada.

-Yo también te amo, mi dobe -Susurró en la intimidad de su hogar.

Él también tendría que hacer algo para Naruto, y la Senju le había dado la oportunidad perfecta. Preparó las cosas y fue a buscar a Naruto, después de dejar el muñeco perfectamente a salvo en su hogar, esa iba a ser su nueva posesión más preciada.

Encontró a Naruto en su columpio, ese en el cual se iba a deprimir de niño. Frunció las cejas en molestia con él mismo, sabía que no era una persona fácil.

Se acercó a su novio, que complicado era decir esa palabra, Naruto ni lo miró.

-Vamos, dobe, tenemos misión.

-Eh? ¿Y por que no me lo han informado antes?

-Te lo estoy diciendo yo ahora. Sino te parece bien, quéjate con Tsunade.

Y empezó a andar, esperando que le siguiera. Estaba nervioso y no quería que el otro lo notara. Le estaba invitando a una cita... ¿Desde cuando se había vuelto tan cursi? Lo suyo con Naruto se basaba en discutir, decirse motes despectivos como si fueran cariñosos, y follar como animales en celo entre medio de sus peleas, siempre que estaban a solas, claro. Ese era su cortejo con el Uzumaki y éste estaba de acuerdo con esa dinámica.

Suspiró, imaginaba que por un día ser dulces, a su extraña manera, no era tan malo.

Naruto le siguió con una mueca molesta y los brazos en los bolsillos, por su mente pasaba el pensamiento que vaya basura de día de los enamorados, pero que esperaba teniendo de pareja al hombre de hielo.

Sasuke notaba el estado de ánimo de su rubio, miró que estuvieran a solas y le encaró.

-No... No lo he tirado, usuratonkachi. Le he pedido a mi halcón que lo dejara en mi cama.- Giró el rostro para no mirarlo, avergonzado -Sino te lo crees te lo puedo mostrar.

A Naruto se le iluminaron esos brillantes y bonitos ojos azules. Y sólo por eso sabía que haber sido sincero había válido la pena. Se concentró y al no sentir a nadie, se acercó y le acunó la mejilla, antes de unir sus labios en un beso profundo. Se separó antes de que empezaran a "emocionarse".

-Vámonos, anda. -saltó a un árbol y de ahí fue avanzando hacía su destino.

-Si, teme - Soltó Naruto con suavidad y con mirada de enamorado. Mientras imitaba al Uchiha. Su sonrisa de oreja a oreja, calentaba el frío corazón de Sasuke cada vez que le miraba de reojo. –¿De que trata la misión?

–Hay un grupo de hombres que se dedican a raptar mujeres y abusar de ellas, incluso venderlas a quien quiera comprarlas. Tengo permiso para eliminarlos.

–¿Tienes? ¿En solitario?– Sasuke al oír esta pregunta se le colorearon levemente las mejillas.

–Si, la vieja me ha dado esa misión y me ha permitido llevarme a quien yo quisiera.

Naruto abrió los ojos asombrado... ¡¿Entonces eso era una cita?! Su cara también enrojeció y una sonrisa se posó en sus labios, se puso a la par de su teme.

Encontraron al grupo de hombres, eran unos 20 y tenían retenidas a cinco chicas a las que miraban de una forma repugnante... y ya no hablemos de las palabras que oyeron los dos shinobis. La cara de Sasuke se deformo en una mueca medio de asco, medio de odio; mientras que Naruto se cabreó y un leve insulto escapó de su garganta.

Sasuke sacó a kusanagi de su funda y con una sonrisa desquiciada, besó a Naruto y le susurró.

–Feliz San Valentín, mi usuratonkachi– Y se lanzó a desmembrar y descuartizar malhechores.

Naruto le devolvió el beso y sacando un kunai también se lanzó a la pelea.

Cinco minutos fue todo lo que necesitaron para terminar con esos, desatar a las pobres muchachas, aceptar su gratitud y limpiar sus armas, Sasuke, para disponerse a volver.

–Pensaba que la diversión duraría algo más... Lo siento dobe, eran una panda de inútiles.

–Estar contigo en esta cita ha sido suficiente para mi.– Naruto abrazó a su Uchiha y le besó.– Gracias, teme.

Unieron sus frentes y entrelazaron sus dedos, permitiéndose mostrarse melosos entre la sangre y los cadáveres de sus enemigos. A Sasuke le vino una idea a la cabeza, si ya le había llevado a una cita... porque no terminarlo bien.

–¿Aun tienes esos tickets de Ichiraku?

–Si, los tengo en el bolsillo

–¿Por qué no volvemos, vamos a por ese ramen y nos lo comemos en tu casa?

La cara de máxima felicidad de Naruto le decía que había acertado con su propuesta, mientras saltaban de árbol en árbol, Sasuke se acercó y entrelazo su dedo meñique izquierdo con el derecho de Naruto. Y de esta forma, saltando de forma coordinada y muy juntos volvieron a la aldea. Sasuke esperó a Naruto en el techo del comercio al lado del puesto de ramen. Una vez ya con los boles preparados, fueron a casa del rubio, tomados de la mano, mientras Sasuke rezaba porque el rubio hubiera limpiado.

Al entrar en la vivienda la luz no iba, según parecía había un corte en todo ese bloque de pisos.

–Tengo algunas velas... –Propuso Naruto que empezaba a tener hambre y la casa de Sasuke quedaba en la otra punta.

Sentados en el suelo, delante de la mesita baja, comieron con la luz de un par de velas iluminándolos durante esa "deliciosa" cena, ante acercamientos cómplices, palabras susurradas, besos lentos, profundos, y roces llenos de dulzura, en ese broche final de su día de San Valentín; donde los dos bravos y aguerridos shinobis se mostraron algo más amorosos en su relación de pareja, pues no siempre podían estar peleando, ni teniendo sexo salvaje.