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Capítulo 10

Candy

Hoy vi a mi mejor amigo pasar su primera ronda de quimioterapia.

Hoy gané una fuerza y un coraje que nunca pensé que podría

tener.

Hoy me enamoré más de Anthony Andrew . Me enamoré más de un hombre que se está muriendo.

Verlo pasar por eso fue desgarrador. Cuando entré en la habitación sentí que iba a romper a llorar antes de acercarme más a él. Al verlo, sentado en la silla, tan hermoso y tranquilo, conectado a la máquina que bombeaba toxinas en su cuerpo.

Todo fue un poco surrealista. Como si estuviera entrando en otra dimensión. No quería que fuera real. No quería pestañear y tenerlo todo allí. Quería despertar de la pesadilla que se encontraba viviendo mi mejor amigo... mi novio... empezar a luchar contra el cáncer.

Cáncer.

El cáncer, afecta de una manera u otra, a todos los estadounidenses en su vida. Desafortunadamente para mí, estoy enamorada de la única persona en mi vida que tiene que tener la desgraciada enfermedad. La vida no es jodidamente injusta. Solía soñar despierta sobre estar con Anthony cuando creciéramos, en formar una familia juntos... solía fantasear con un futuro con él y ahora no puedo hacerme a la idea de que no estará conmigo dentro de un año. Siempre tuve ese problema. Siempre he pensado en lo negativo antes que en lo positivo. Me obsesiono con ello. Mis amigos lo saben, demonios lo sé, pero no puedo evitarlo.

Es un rasgo que no puedo quitarme incluso cuando lo intento.

Como ahora mismo. Al verlo hacer una mueca de dolor en el asiento del copiloto de mi auto, todo lo que puedo hacer es pensar que no puedo ayudarlo y que lo estoy perdiendo lentamente, en lugar de estar feliz de que haya superado su primer día y siga teniendo fuerzas para caminar. Claro, estoy mostrando un buen rostro, pero por dentro me mata.

Lo estoy perdiendo.

Estar en el centro oncológico hoy fue desgarrador. Cada ser vivo que entró por esas puertas hoy. Padres, abuelos, niños... personas de todas las edades, clases, tamaños, etnias... demostrándome que el cáncer no discrimina. Ni un poco, y no está bien. No está bien que una enfermedad sea capaz de arruinar por completo la vida de alguien así. Y no solo arruina la vida de una persona, arruina la vida de todos los afectados por ella. Nunca en un millón de años le contaría a Anthony mis preocupaciones con su lucha, pero para ser sincera, estoy preocupada. Si no trabaja, no trabajo. Si no trabaja, no recibe un pago, lo que significa que no me pagan. No voy recibir su dinero cuando no estoy trabajando. Si no me pagan, no puedo pagar mi departamento, entonces todo va en picada. Si no puedo pagar mi departamento, tendría que regresar con mis padres, y eso no puede pasar. Necesito estar aquí para Anthony.

Lo necesito.

Para cuando entramos a la casa, Anthony está a punto de desmayarse y se encuentra tan cansado. No estoy acostumbrada a que esté tan adormilado, pero hoy pasó por muchas cosas. Investigué un poco sobre el cáncer cuando me enteré, pero no recuerdo haber leído cuánto se supone que debe tomar para que comiencen a aparecer los efectos secundarios. ¿Va a ser ahora? ¿Esta noche? ¿O esperará hasta después de su próximo tratamiento para realmente comenzar a patearle el trasero? No importa la respuesta, voy a estar allí para él. Tengo que estarlo.

Necesito estar... si no es por él... por mí.

—Oye —dice, acostándose en la cama—. Ven a acostarte conmigo—susurra, cerrando los ojos y acariciando la cama junto a él.

Por mucho que me gustaría acostarme a su lado, necesita comida y hace mucho tiempo que no le compro comestibles. Sé que en el momento en que me acueste en esa cama, estaré acabada y eso no le ayudará a conseguir comida. Necesita comer.

—Regresaré, cariño. Entonces te abrazaré por el resto del día — susurro, inclinándome y besando su cabeza suavemente—. Te amo, Anthony Andrew.

—También te amo, pecas.

Siento que las lágrimas comienzan a brotar en mi garganta y antes que empiece a llorar frente a él lo reservo para fuera de su departamento. Cerrando silenciosamente la puerta detrás de mí, me giro y me recuesto contra ella mientras las lágrimas comienzan a caer.

Una persona solo puede ser fuerte por tanto tiempo antes que se rompa. Soy fuerte frente a Anthony. Haré todo lo posible para siempre ser fuerte frente a él. Es un voto que hice hoy al verlo sentarse en esa silla y no quejarse ni una sola vez del veneno que le inyectaban. Sin gemidos ni quejidos, sin gruñidos ni suspiros.

Fue fuerte, así que también tengo que serlo.

Pero ahora, las lágrimas fluyen libremente y los sollozos destrozan mi cuerpo. ¿Cómo fue que las cosas empeoraron tan rápido? Se suponía que hoy iríamos en avión a Milán para una sesión de fotos con Vogue. Iba a ser su nuevo rostro, simplemente no lo sabía todavía. Iba a sorprenderlo con las noticias en el avión y verlo tratar de no enloquecer frente a todos. Iba a ser gracioso... pero ahora estoy sollozando como un niño en su pasillo mientras él duerme por el tratamiento que recibió hoy para matar el cáncer.

Es curioso cómo las cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de

ojos.

—Oye —la voz de Terry es suave y preocupada. Al abrir los ojos, se encuentra al pie de las escaleras, bajando de su departamento con una chica que, incluso en su paseo de la vergüenza, me avergüenza.

Perfecto.

—Oh, hola. Lo siento. —Esnifo, me limpio el rostro y trato de componerme. Terry y yo somos cercanos, pero nunca he llorado cerca de él. Solo ha visto a la Candy dura, la que ayudó a que la carrera de Anthony tuviera un buen inicio. Nunca ha visto a esta.

—¿Todo bien? —pregunta, apresurándose hacia mí una vez que mis ojos se encuentran con los suyos. Dije que no somos tan cerca como Anthony y yo, pero nunca dije que no fuera un buen amigo. Sabe cuándo algo está mal, y obviamente algo está muy mal.

—Sí. Bien —resoplo, recordando a la perra de pie detrás de él.

Pasó el día follando con una aspirante a Barbie, en lugar de estar con su mejor amigo.

Qué. Demonios.

—Sabes que, todo está bien, Terry. —Mirándolo, entrecierro los ojos y giro la mirada hacia la chica y luego hacia él—. Obviamente tienes que ocuparte de la mierda que es más importante.

—Joder, Pecas... solo... déjame... no vayas a ningún lado. —Sus manos llegan a mis brazos y encuentra mi mirada con sus hermosos ojos azules—. Vuelvo enseguida. Prometido.

—¡Pensé que me ibas a preparar la cena! —gime la mujer.

—Te llevaré abajo y te pondré en un taxi, Suchy... Aquí tienes veinte dólares para la comida —gruñe mientras la pasa y la toma de la mano, dejándome de pie en el pasillo enojada y enfadada de que se haya perdido hoy para follar a una puta. Una puta llamada Sushy. No debería estar enojada. Anthony me tenía, y parecía totalmente satisfecho con eso, sin mencionar el nombre de Terry una vez, ¡pero yo no tenía a nadie! Hubiera sido agradable tener otro miembro de apoyo allí conmigo. Hemos sido nosotros tres durante tanto tiempo, pero en estos últimos días se siente como si Terry se alejara de nosotros. No estoy segura de lo que pasa por su mente, pero Anthony es como un hermano para él. Nunca haría nada para lastimarlo y siempre ha estado ahí para él en el pasado.

Cuando Terry vuelve a entrar, se apresura hacia mí y de inmediato me abraza y me susurra disculpas en el cabello. Se aferra a mí cuando me vuelvo a derrumbar. Eso es todo lo que se necesita. La mirada en sus ojos cuando volvió a entrar me dice que no todo es lo que parece. Era una mirada de miedo. Una mirada de tristeza. También sufre... simplemente elige otros medios para sentirse mejor.

—Shh —murmura, sacudiendo su cabeza suavemente mientras lloro en su pecho—. Jesús, Pecas. No pensé que pudieras llorar así.—Se ríe cuando retrocedo y lo golpeo en el brazo—. ¡¿Qué?! Eres nuestra dura Candy... dura como los clavos. ¿Quién es esta chica? —Su sonrisa es juguetona, pero veo la preocupación en sus ojos.

—Esta chica es una chica que acaba de sentarse con su mejor amigo…

—Novio —interviene como si le molestara, pero lo ignoro.

—Acabo de ver a Anthony sentarse durante horas de quimioterapia, Terry. Los vi envenenarlo para matar la enfermedad dentro de él. Lo vi luchar para mantenerse despierto todo el tiempo. Lo vi hacer una mueca de dolor mientras sacaban la intravenosa. Lo he visto ser tan jodidamente fuerte mientras me sentaba allí y lo miraba con admiración. Y luego entramos al pasillo, y vi la realidad del cáncer... todos los pacientes... toda la muerte... y me golpeó. —Tomo aliento, tratando de calmar las lágrimas—. Las cosas nunca... nunca... volverán a ser lo mismo.—Lo miro a los ojos viendo el dolor en ellos, y niego—. Tenemos que presentar un frente fuerte y unido para él, Terry.—Miro el ascensor, y luego de nuevo a él—. Nos necesita.

—Sí. Lo sé —bufa—. Lamento no haber estado allí hoy. —Niega y se mete las manos en los bolsillos—. Solo... Mierda, Pecas. Recuerdo que mi madre pasó por eso, y no es un buen recuerdo. Supongo que solo necesitaba adormecerme la mente.

—Bueno, parece que tienes eso con Sushy. —Pongo los ojos en blanco por su comportamiento adolescente y él gruñe.

—Debería haber estado allí. En el momento en que te vi en el pasillo, supe que hice una terrible elección. Debería haber estado allí contigo hoy.

—Deberías... pero no estuviste. —Sacudo la cabeza y respiro—. Escucha... se acabó. Tengo que salir y conseguir comida mientras duerme. ¿Ya has comido?

—Nah. Estoy bien. Quiero que me dejes entrar… me quedaré aquí mientras estés fuera por si necesita algo.

—Sí, seguro. Vuelvo enseguida.

Entonces me voy. Me tomo un momento para recomponerme, y luego salgo al mundo que es tan cruel e implacable.

Para cuando regreso, ya se encuentra oscuro afuera y entro en un departamento oscuro. Al cerrar la puerta, coloco la cena sobre la mesa y escucho. La televisión se encuentra encendida en la sala de estar, así que entro para ver a Terry desmayado en el sofá con la cerveza todavía en la mano. Riéndome, agarro la cerveza para que no se caiga, y en el proceso lo despierto.

—Oye, lo siento —le susurro—. Sin embargo, te matará si derramas esto. —Colocando la cerveza sobre la mesa, miro hacia el pasillo donde escucho los pasos de Anthony que vienen el pasillo.

—Hola. —Su voz atontada hace que Terry se levante y se gire para ver a su amigo que viene por el oscuro pasillo. Mierda, sé que acaba de comenzar el tratamiento hoy, pero ya se ve diferente. Tal vez todo esté en mi cabeza, sin embargo. Tal vez solo estoy proyectando mis sentimientos sobre él y eso no va a funcionar. No podemos ser débiles en esto.

—¿Qué pasa? —pregunta, mirando a Terry y luego dirigiendo su mirada hacia mí. Si no lo conociera mejor, pensaría que fue una mirada de celos en su rostro, pero sé que Anthony no es así.

Nunca ha sido así con nosotros tres. Puedo pasar el rato con cualquiera de ellos o con ambos y no le importa.

—Traje la cena. Necesitas comer, cariño. —Caminando hacia él, lo rodeo con mis brazos, gime y se aferra a mí, respirando hondo, su rostro se dirige a mi cuello.

—Quería que estuvieras en la cama conmigo —susurra—. Te extrañé.

—Necesitaba conseguir comida. Necesitas comer y no hay nada aquí. Vamos mientras está caliente. —Le tomo la mano y entro a la cocina con Terry detrás de nosotros. Nunca pensé que seriamos nosotros tres, pero la forma en que los ojos de Terry se fijaron en los míos y en las manos unidas con Anthony me hizo pensar que tal vez esto es más incómodo para él de lo que pensaba.

La noche se pasa como cualquier otra noche con nosotros tres. Desde bromas y risas hasta chismes actuales de Los Ángeles, la palabra "c" no se menciona ni una sola vez. A las nueve estoy bostezando, Terry parece listo para desmayarse, y Anthony parece que ya está durmiendo. Sé que Terry no estuvo con nosotros hoy, pero eso no significa que no pensara en ello. Siempre ha tenido su propia manera de lidiar con las cosas. Su mente definitivamente estaba en Anthony y el tratamiento de quimioterapia, pero solo trata las cosas de manera diferente. El rostro que puso antes me dijo que no cometerá ese error otra vez.

—Voy a subir, tortolitos —anuncia Terry, levantándose de su silla—. Llama o envía un mensaje... o golpea la puerta... si necesitan algo. —Mira a Anthony, luego me mira y me dice que espera que lo contacte si necesito algo, y luego nos deja solos.

—Creo que me voy a ir a la cama también, Candy —murmura Anthony, levantándose—. Gracias por hoy. Me encantó que estuvieras allí conmigo... no lo habría querido de otra manera. Hiciste que lo imposible pareciera posible.

—No lo hubiera hecho de otra manera, Anthony. Te quiero. Estoy aquí para ti. Vamos, vamos a la cama.

—Oh —dice, deteniéndose en seco—. Um... no tienes que... quiero decir... estaré bien.

¿Qué? ¿Me está echando? No puedo dejarlo solo esta noche, ¿qué pasa si se enferma? ¿Quién va a estar aquí para cuidarlo? Demonios no, no me está echando.

—Me quedo contigo esta noche, Anthony. —Lo digo tan amablemente como puedo. Sé que no le gusta mostrar debilidad... aparentemente ninguno de nosotros lo hace... pero necesita saber que va a necesitar ayuda si algo sucediera.

—Pecas, de verdad. Estoy bien. Estoy cansado y quiero descansar. No has dormido en tu departamento en días... ¿no crees que necesitas regresar y al menos asegurarte que todavía esté en pie? Además, tuviste un largo y loco día también. Una buena noche de sueño es lo que ambos necesitamos, entonces puedes regresar aquí a primera hora de la mañana.

Sé que miente. Sé que me quiere aquí, pero no quiere que lo vea en caso de que se enferme, pero todavía me molesta. Pensé que habíamos pasado esto. Pensé que éramos más maduros que esto. Debería saber que tomará más que eso para sacarme de su departamento esta noche. No estoy dispuesta a pelear por esto, pero solo necesita entender que estoy aquí y que no iré a ningún lado.

—No me estoy yendo. Dormiré en el sofá, en cualquier caso, pero no voy a ir a ninguna parte. —Cruzo los brazos y vuelvo a traer a esa Candy obstinada y fuerte de la que todos me siguen hablando y lo miro fijamente. Ganaré esto.

—No dormirás en el sofá, Candy. De verdad. Estoy bien. Te quiero. Vete a casa y duerme bien.

No digo nada, no me muevo... solo me quedo allí. Con los brazos cruzados, expresión seria, y lo miro mientras comienza a reír.

—No vas a ir a ningún lado, ¿o sí?

—No.

—¿Y si te echo?

—Dormiré al otro lado de tu puerta.

Suspira y se ríe, luego dice algo en voz baja. Frotando sus manos a través de su cabello revuelto, sacude la cabeza.

—Bien entonces. Vamos a la cama.

Sonrío y dejo escapar un "grito" de victoria.

—Gracias —le digo, abrazándolo y besándolo como si no lo hubiera hecho en años. No es justo de mi parte, porque sé que está cansado, pero necesito tocarlo.

De cualquier manera, que pueda.

Su beso se profundiza y sus brazos se cierran a mi alrededor, levantándome y dejándome envolver mi pierna a su alrededor. Me encanta eso de él, que puede recogerme sin ninguna duda y llevarme como si nada. Saboreando el momento tal como es, pero en el fondo, sabiendo que esto no va a suceder por mucho más tiempo, mis labios lo encuentran mientras gira y camina por el pasillo sin esfuerzo conmigo en sus brazos.

Caminando de vuelta al dormitorio, cierra la puerta detrás de nosotros mientras nos acerca a la cama, besando mi cuello y agarrándome el culo mientras se sienta en el borde de la cama.

—Tu turno esta noche, nena.

CONTINUARA

Sushy es un diminutivo de Susana.