.

.

.

.

Capítulo 26

Terry

—Enseguida viene, señor —me dice la recepcionista. Esta oficina está mal ventilada, pero aparentemente es el único abogado en el área al que Anthony le confió sus asuntos, así que, aquí me siento, esperando escuchar lo que tiene que decirme. Llamé a Candy esta mañana, pero no respondió. Odio no haber hablado con ella durante tanto tiempo. No se siente bien. No sé a qué me voy a enfrentar, estoy tan nervioso porque solo quiero que las cosas vuelvan a la normalidad, me preocupa que algo malo le haya pasado a Candy. El día de hoy tiene que mejorar, porque he superado esta sensación de ansiedad que he tenido toda la mañana.

Anoche, después de mi turno, Chaylie y yo nos sentamos otra vez en el bar hasta las tres de la mañana, pero esta vez no estábamos de fiesta... solo relajándonos. He pasado más tiempo con él este último mes que en los meses anteriores, olvidé lo fácil que puede ser cuando no está tratando de lucirse en el escenario. Es el cantante principal de la banda, si no fuera por su incapacidad para realizar múltiples tareas, también sería el bajista, pero está demasiado concentrado en las canciones y en envolver a la multitud. Cuando solo somos nosotros dos, aun es el chico que conocí en la universidad. El que se especializó en negocios, porque quería ganar más dinero que su hermano; el que se preocupa por las personas más cercanas a él. Es agradable ponernos al día, incluso si piensa que soy un idiota por no perseguir la cosa con Candy. Aun no puedo. No puede dejar que piense que estoy tratando de abalanzarme para ser el rebote, porque eso no es lo significan estos sentimientos. Siempre he sentido algo por ella, no solo recientemente. Siempre pensé que era la mejor chica, pero no fue hasta hace poco que me di cuenta que sería totalmente feliz pasando el resto de mi vida con ella.

Desafortunadamente, también fue recientemente cuando todo este desastre que arruinó su vida sucedió. Tiene que recuperarse, no puedo empujarla hacia algo para lo que no está preparada. Además, no quiero ser el imbécil que se acuesta con la chica de su mejor amigo muerto justo después de su trágica muerte.

—Está listo para ti ahora —anuncia la mujer en el escritorio. Hace un gesto hacia la oficina detrás de ella y le doy las gracias, luego camino hacia la puerta, respirando hondo antes de abrirla.

—Terrence—dice el hombre alto y delgado desde su escritorio. Se pone de pie para estrechar mi mano, me doy cuenta que es mucho mayor de lo que pensé que sería. No estoy seguro de por qué pensé que Anthony tendría un abogado joven para manejar todo, pero es reconfortante tener a un hombre aparentemente establecido encargándose de todo.

Después que terminamos con las formalidades, no pierde tiempo en ponerse a trabajar. Me hace sonreír, porque la forma en que cambia de conducta tan rápido me recuerda lo mucho que Candy amaba trabajar con el aspecto legal del trabajo de Anthony. Ella se destacó en el manejo de toda su vida, ya sea asegurándose de que su agenda estuviera planeada o manejando sus finanzas. Puedo verla en un entorno como este, sentada en un escritorio y manejando los asuntos de muchas personas.

—Terry—comienza, y luego se detiene—. Espero que esté bien si te llamo así. Siento que ya te conozco por todo lo que Anthony me contó sobre ti. Es como si ustedes fueran mis propios hijos —dice, sonriendo.

—Terry está bien —le respondo, forzando una sonrisa.

—Estupendo. Por lo general, me gusta reunirme con todas las partes enumeradas en un testamento al mismo tiempo, pero como usted y la Srta. White están separados por horas, decidí que estaría bien dividir el tiempo para reunirme con cada uno por separado. Ambos están incluidos en la lista de beneficiarios del testamento final del Sr. Andrew.

Se desplaza por los papeles, firmados con la firma más legible y "profesional" de Anthony, no el garabato que solía hacer para los fanáticos, y mi corazón se acelera.

Supongo que no pensé en lo mucho que esto traería el pasado, los sentimientos de temor y desesperación que sentí en los días posteriores al accidente. No he vuelto a su apartamento desde esa noche que dormí allí. Realmente no he mirado ninguna foto o recuerdo porque el recordatorio de que su vida fue tomada tan horriblemente y tan joven me rompe el corazón. Ver un pedazo de papel que tocó hace surgir cosas para la que no estaba preparado.

Me aclaro la garganta y trago el nudo que se ha formado desde el comienzo de esta reunión. Tengo que mantenerme fuerte. Me puedo romper más tarde.

—El señor Andrew fue muy específico en cuanto a que el edificio en el que se está alojando esté completamente a su nombre, se encuentra completamente pagado y usted será el único propietario del edificio en el que reside... —se calla leyendo sus notas—. 1000 East Pomidore Street.

Ese idiota.

—Usó su maldito dinero para asegurarse de que viviera en ese edificio. —No quiero decirlo en voz alta, pero lo hago y el hombre frente a mí se ríe.

—El señor Andrew tenía muchos más fondos, financieramente, de los que usted y la Srta. White sabían. Los amaba mucho a los dos. También sabía que responderías así, y quería que te diera esto cuando lo hicieras. —Me desliza una breve nota con la letra de Anthony.

Terry, Lidia con ello.

Te amo, idiota vivo.

-Anthony

No puedo evitar reírme del descaro de esta nota. Pensó seriamente en todo y lo planeó todo, sabiendo exactamente cómo respondería porque usara tanto dinero solo para que no tuviera que pagar más. Quiero decir... es increíble... pero no tenía que hacerlo.

—El señor Andrew también exigió que usted y la Srta. White dividieran los fondos sobrantes en partes iguales. Aquí se enumeran los fondos que se utilizaron para pagar los gastos del funeral, y aquí mismo. —Señala un masivo número en la parte inferior de la página—. Lo que queda por dividir.

—Jesucristo —murmuro, mirando el saldo final de la cuenta bancaria.

—Pide que las cosas se hagan según su voluntad. Desea que la Srta. White use su apartamento como propio, pero en última instancia el edificio te pertenece, así que puedes hacer con él lo que quieras.

—Espera, ¿ella está volviendo aquí? —¡Esto es una maldita noticia para mí! No me ocultaría algo así, ¿cierto?

—No puedo decir si vivirá o no en el espacio que le dejó, pero se lo ofrecieron. Por supuesto tiene mucho en que pensar.

Asiento, incapaz de formar las palabras. No puedo creer esto. El edificio es mío. Ya no tengo que preocuparme por los pagos. Candy podría estar viviendo otra vez en el apartamento debajo de mí. Santa mierda.

—¿Esto es todo? —pregunto, deseando salir e intentar comenzar a concentrarme en esto... deseando ir con Candy y averiguar qué sucedió en su reunión de ayer.

En realidad, solo quiero sostenerla. Físicamente. Es una locura lo mucho que extraño estar cerca de ella.

—Solo queda esto. Llévatelo a casa y léelo en tu tiempo libre — dice, deslizándome un sobre blanco con mi nombre garabateado en la parte delantera en su clásica letra mayúscula. Me burlé mucho por eso, pero nunca perdió la costumbre.

—Gracias —asiento, tomando todo lo que hay en la carpeta y levantándome. Tengo tantas ganas de ignorar esta carta en mis manos porque sé que lo que hay en ella me va a destrozar.

Otra vez.

—Si necesita ayuda, Terry... no dude en ponerse en contacto con mi oficina. —Me da la mano y luego me dirijo a mi auto.

Es difícil entender que el edificio es mío y solo mío. Es difícil creer que ya no tengo que hacer más pagos. Claro, eso no significa que esté a salvo. Todavía tengo impuestos y servicios, pero eso ayudará mucho.

Cuando llego a casa, estoy tan confuso con todo, que me dirijo directamente a mi habitación y me siento en la cama, mirando fijamente el sobre que Anthony me dejó. Se está burlando de mí; apoyado en mi regazo solo contemplándome. No debería estar tan nervioso por leerla, pero lo estoy. ¿Y si me dice algún secreto olvidado de hace mucho tiempo y no puedo contárselo a nadie? ¿Y si es algo terrible?

Sin pensarlo más, lo abro y dejo que mis ojos capten las palabras delante de mí.

Terry,

Si estás leyendo esto, significa que finalmente gané algo entre nosotros.

Muerte.

¿Ves lo que hice allí? Finalmente he aceptado la derrota. Siempre has sido el mejor hombre entre los dos, pero yo tenía el rostro más bonito, así que hice más dinero que tú. Pero, si estás leyendo esto, es porque ya no estoy aquí. Es porque el cáncer finalmente decidió que ya tenía suficiente de ser combatido.

¿Y sabes qué? Estoy bien con eso.

Hoy te llamaron aquí con Candy, porque necesito saber que todo está resuelto, así que no hay nada de lo que debas preocuparte...

solo hay una cosa que necesito que sepas.

¿Recuerdas esa noche? ¿Aquella en la que te emborrachaste y te deslizaste desnudo por el tobogán de agua improvisado en el patio trasero? Recuerdo lo que me dijiste esa noche, nunca ha dejado mi memoria. Creo que las palabras exactas fueron:

"¿Crees en el amor a primera vista? Porque lo hago, y ella es la primera chica a la que quiero mirar todas las mañanas durante el resto de mi vida. Siempre. Siempre". Luego continuaste con el sexo, las chicas y el rock and roll, hice como si estuvieras ebrio y no supiera de qué hablabas, pero lo hacía. Sabía de qué y de quién hablabas, Terry. Puede que haya sido un idiota porque sabía que lo que dijiste esa noche no fue solo porque estabas borracho, nunca te lo recordé. Probablemente soy un imbécil porque también me enamoré de ella y tomé cualquier tipo de felicidad que creías que podrías alcanzar y te la arranqué, pero tienes que entender... Candy... hay algo en ella que no era capaz de combatir.

Ella es única, Terry.

Y estoy escribiendo esto por eso. Porque por extraño que parezca, creo que estaba destinado a tenerla primero... a tenerla y perderla... porque siempre fuiste el mejor hombre entre nosotros.

Podrás ayudarla a recuperarse y ustedes serán más fuertes por eso.

Solo recuerda. No va a ser fácil. Está bien perseguirla. Está bien amar. Está bien alcanzar tu objetivo... incluso si crees que eres un completo idiota por querer llegar allí y tener éxito. Solo… ¿Puedo pedirte algo?

Nunca te detengas. Nunca detengas la persecución, incluso cuando la tengas. Incluso cuando creas que ya no tienes que perseguirla y luchar por ella, no te detengas... porque allí es cuando la perderás.

No te detengas, Terry... y no te rindas. idiota.

Te amo, hermano. Solo quiero que sepas eso. Te quiero feliz. Ella también.

-Anthony.

La fecha en la parte superior de la carta es de cuando estaba en medio de la quimioterapia y la radiación y no pensó que lo lograría. Recuerdo vívidamente ese momento, porque estaba enojado porque estaba perdiendo a un hermano y no podía hacer nada por eso. No era un buen amigo, no era una buena persona... me sentía miserable por estar cerca porque no podía ayudar a mi amigo... mi hermano... a seguir vivo. No había nada que pudiera hacer por otro de mis seres queridos que moría de cáncer. No era la mejor persona en ese entonces, escribió esta carta como si yo fuera la luna y las estrellas para él. Como si mereciera toda la felicidad que se está perdiendo.

Mierda.

Nunca me enojé con él por salir con ella... por amarla. Nunca sentí como si me la hubiera robado, porque nunca la tuve ni pensé en tenerla. Honestamente, no recuerdo haberle dicho eso en la fiesta, pero aparentemente no lo olvidó. Siempre supe que, si alguna vez me establecía con alguien, estaría con alguien como ella, pero nunca dije que quisiera estar con ella. Siempre he tenido mucho miedo de perderla como mejor amiga. Estaba feliz de estar soltero y no tenía ninguna razón para aspirar a algo diferente. Es una persona demasiado buena para no tenerla como amiga. Nunca me molestó que estuviera con ella... me alegré por los dos. Me alegré por ellos, porque sabía lo felices que estaban. Quiero decir... supongo que nunca supe que él sabía lo que realmente sentía por ella, pero honestamente tampoco yo lo sabía. Quiero decir, nunca he suspirado por ella ni nada de eso, ¿cierto? Claro, a veces me sentía como la tercera rueda, y había veces que los veía a los dos juntos y me ponía celoso, pero siempre pensé que era porque no tenía eso con nadie.

¿Cómo he estado tan ciego a mis sentimientos todos estos años?

De una cosa estoy seguro... en los últimos meses he visto lo fuerte que puede ser, he desarrollado sentimientos más fuertes por ella de lo que nunca he creído posible. Más fuertes de lo que tengo el coraje de decir en voz alta. Más fuertes que cualquier otra cosa que haya sentido antes. Ella trae la luz de vuelta a un mundo que de otra forma sería oscuro. Es mi única razón para levantarme y empezar a moverme todos los días.

—¿Terry? —La voz de Candy termina con el silencio ensordecedor de la habitación. Levantando la mirada, pierdo el aliento ante la visión frente a mí.

Ella está aquí. Está de pie en la puerta de mi habitación con una mirada expectante en su rostro, como si yo tuviera que decir algo profundo en este momento. Sin embargo, todo lo que quiero hacer es dejar caer las lágrimas que han estado amenazando desde que comencé a leer esta maldita carta.

Me aclaro la garganta y sus ojos rojos y vidriosos se encuentran con los míos. Es tan hermosa, su cabello amontonado sobre su cabeza, sus lentes tratando de ocultar las lágrimas que amenazan con derramarse por sus mejillas.

Por eso no contestaba las llamadas. Venía en camino. A mí.

—¿También tienes una? —susurra, mirando la carta en mis manos.

—Sí —respondo, asintiendo. Se acerca a mí y se sienta en la cama, estirando las piernas y suspirando. Sentado en la cama junto a ella, noto su pequeño cuerpo en comparación con el mío. Tiene que haber perdido peso desde el accidente, no estoy seguro de que me guste a dónde lleva esto. Hay tanto que quiero preguntarle en este momento... tanto que quiero saber... pero todavía estoy procesando lo que la carta de Anthony me acaba de decir.

Lo sabía. Lo supo desde el principio. Lo sabía incluso antes de que yo realmente lo hiciera.

—Entonces... ¿qué dice la tuya? —Escucho la vacilación en su voz, como si no estuviera segura de sí debería preguntarme o no. Me rio, porque toda esta situación es jodida. Siento que debería estar enojado con él por llevarse a mi chica cuando sabía que la deseaba, pero no lo estoy. Realmente no me importa, porque tiene razón... todavía estoy aquí para recoger sus piezas y él no. Tan de simple como eso. Puede que me haga sonar como un idiota, pero es la dura y fría verdad.

Tomando una respiración, me aclaro la garganta y la miro.

—Me dijo... —me callo mientras observo la incertidumbre formarse en su rostro. Es tan hermosa, y ni siquiera lo sabe. Todo lo que ve cuando se mira en el espejo es la maldita pierna faltante. Joder, odio eso, planeo asegurarme de que sepa cómo eso no la define. Aprieto la mandíbula, dejo la carta a un lado y me vuelvo para mirarla. Apoyando mi mano en la suya, respiro y digo las palabras que he tenido demasiado miedo de decir durante demasiado tiempo.

Sin embargo, las palabras que me encantaría decirle se atascan en mi garganta.

No puedo decirle lo que dice la carta. Nunca hemos hablado sobre el beso de esa noche, ahora mismo en todo lo que puedo pensar es en besarla otra vez. Darle un beso real... mostrarle cómo me siento en lugar de decírselo.

Así que lo hago.

Sus suaves labios empujan contra los míos con suavidad y vacilación. La sensación de sus labios brillantes deslizándose sobre los míos mientras profundizo el beso empaña mi cerebro y me hace olvidar por completo lo que no debería estar haciendo.

Mi mano llega a la parte de atrás de su cabeza, acercándola más a mí. No hay resistencia, pronto nuestros cuerpos estarán lo más cerca posible sin estar uno encima del otro. Su suave gemido me hace retroceder y apoyar mi frente en la suya, tratando de encontrar nuevamente mi aliento.

Santa mierda.

He besado a muchas mujeres. Demonios, he besado a Candy antes... pero nunca fue así. Nunca tan cargado emocionalmente. No estaba seguro la primera vez que la besé. Demonios, no estaba seguro de lo que estaba haciendo en ese entonces.

¿Ahora? Ahora estoy seguro de que sé lo que estoy haciendo... y ella parece estar en la misma página.

—Vaya —susurra después de recuperar el aliento.

—Sí. —Me rio—. Vaya.

CONTINUARA

Este es el final del segundo libro, ahora comienzo co el tercero y ultimo de la trilogia...Abrazos