CAPÍTULO I

Cuando el río suena…

Eran las 6 am, abrió los ojos y solo notaba oscuridad a su alrededor, como cualquier día de otoño donde solía amanecer más tarde, sin embargo, Bulma Briefs debía madrugar para cumplir con sus actividades diarias. No le apetecía, esa mañana parecía ser más fría de lo habitual y encima de todo solo había dormido 2 horas. Estuvo toda la noche discutiendo con su novio Yamcha y además las discusiones venían acompañadas de llanto. Sus ojos aún dolían.

- ¡Cómo odio madrugar! – se quejó mientras calzaba sus pantuflas acolchadas, las cuales mantenían sus pies cálidos.

Bulma Briefs, es una joven de 24 años, muy inteligente, femenina, risueña, decidida, de carácter fuerte (a veces explosivo) y con un gran físico que atrae a muchos del sexo opuesto; pelo azul turquesa, ojos azules y un cuerpo voluptuoso. Es de clase alta ya que su padre es dueño de una de las empresas multinacionales más importantes del país, razón por la cual muchas personas creen que tiene la vida resuelta, pero como a esta mujer le gusta ir contra la corriente y quiere hacer las cosas a su manera, a pesar de tenerlo todo, prefiere ganarse las cosas por sus propios méritos. Por esta misma razón, aceptó que trabajaría como una empleada más en la Corporación Cápsula y comenzando como asistente de proyectos para uno de los empleados de la empresa. Se graduó con honores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica de Tokio donde consiguió estudiar dos carreras: Ingeniería Mecánica e Ingeniería Eléctrica. Realizó su pasantía en la Tokyo Electric Power Company, donde se ganó el respeto tanto de jefes y colegas debido a su inteligencia y disciplina. Sin embargo, a veces no se sentía realizada pese a sus logros, ya que no le iba tan bien en su vida sentimental.

Mientras se duchaba, pensaba en lo mal que pasó su noche por culpa de su novio, o, mejor dicho, casi exnovio.

- ¡Esta va a ser la última vez que el desgraciado me vuelve a mentir! – decía en voz alta como si los objetos de la casa de baño pudieran escucharla.

Mucho se rumoreaba sobre las infidelidades de su novio Yamcha Furuya, una conocida figura del baseball y muy popular entre las féminas debido a su gran atractivo físico y su forma de ser caballerosa y seductora. Se conocieron cuando ella tenía 15 y él 17 años, mientras asistían a la escuela secundaria, donde también estudiaban los amigos que éstos tenían en común. Aunque todo comenzó obviamente como una atracción física y tenían muchos altibajos en su relación, Bulma estaba convencida que el joven era el amor de su vida y con quien se iba a casar y formar una familia. Incluso, sus propios amigos, se sorprendieron cuando anunciaron su relación, ya que muchos pensaban que eran incompatibles, debido a sus personalidades tan opuestas y sus diferentes formas de enfrentar la vida.

Finalmente, salió de la ducha y agradecía muchísimo sentir el calor en su cuerpo, ya que además de relajarla, sabía que se enfrentaba a un clima muy inclemente. Pasó su mano en el espejo, ya que se había empañado debido al vapor de la ducha y se miró. Analizó su propio reflejo y comenzó a autocriticarse, como si esto fuera una catarsis para liberar lo que sentía en ese momento.

- ¡Qué terrible estoy hoy! Necesitaré usar hoy mucho corrector para ocultar estas ojeras tan horribles – decía espantada mientras se tocaba el rostro y buscaba algún defecto que pudiera notarse - ¡Mi cara está hinchadísima y justo hoy tengo un comité! – gritó - ¿¡Por qué desperdicié mi noche en ese estúpido!? – sentía nuevamente ganas de llorar, pero unos golpes en la puerta de su habitación la sacaron de su trance.

- ¡Hija, te traje el desayuno! ¿Cómo está mi princesa? – decía alegremente su madre, quien siempre está de buen humor.

- Buenos días mami. No pasé muy buena noche y encima tengo un comité muy importante hoy. ¿¡Estoy horrible, verdad mami? ¡Mira mis ojeras! – decía Bulma casi como si estuviera al borde de un colapso.

- ¡Oh querida! Tu siempre estás genial, no digas esas cosas. Anda, come y vístete para que llegues a tiempo a ese comité tan importante, ya tu padre está a punto de salir también.

Después de su madre haber dejado la bandeja en su mesa, abandonó la habitación y aparentemente no había notado la aflicción de su hija. Aunque sus padres nunca se opusieron a su relación con Yamcha, tampoco es que estaban muy contentos debido a los dramas y discusiones entre la pareja, de las cuales muchas veces fueron testigos sin querer. También parecían estar acostumbrados a la forma tan extraña de quererse que tenía la pareja, aunque en el fondo, como padres que querían mucho a su hija, sentían que ella merecía más que eso.

El reloj marcaba las 6:45 a.m., así que desayunó, aunque sin muchas ganas y procedió a vestirse. La ocasión ameritaba estar más formal, ya que estarían presente representantes de las empresas transnacionales más importantes del país. Sacó de su closet un conjunto formal que consistía en un pantalón y un blazer color azul marino y un suéter blanco de cuello alto. Se cepilló los dientes y se vistió, usó un poco de corrector de ojeras para ocultarlas, un poco de rímel y un labial rojo, sin ser muy llamativo. Se peinó con un moño alto y se calzó con unos mocasines color negro ya que no le apetecía usar tacones y además sentía sus pies un poco cansados. Se miró al espejo y se sorprendió de lo guapa que lucía, a pesar de tener una noche de perros.

- ¡Ahora si parezco persona! – exclamó más animada - ¡Vamos Bulma! ¡Hoy es un día muy importante para la Corporación y no puedes fallarle a papá!

Tomó su bolso, las llaves del carro y bajó las escaleras, aunque le sobraba tiempo, prefería evitar el tráfico matutino y además quería asegurarse que todo estuviera en orden cuando llegara a la empresa.

-Mamá, me voy. Hoy va a ser un día bastante largo – llamaba a su madre mientras entraba a la cocina y no la encontró, así que decidió ir al jardín.

-Bulma, princesa, ¡pero que guapa estás! – decía la Sra. Briefs alegremente como siempre.

- ¡Gracias mamá! Hoy va a ser un día muy importante, así que necesito estar lo mejor posible. Nos vemos al final del día - dijo y le dio un abrazo de despedida a su madre.

- ¡Qué te vaya bien hija! – decía la Sra. Briefs mientras le hacía un gesto de despedida a su hija con su mano.

Subió a su carro, un BMW X1 el cual fue el regalo de graduación que le dio su padre y es que el Sr. Briefs pensaba que luego de mucho esfuerzo y dedicación por parte de su hija en la universidad, se merecía algo así. Mientras se quedó atorada en un pequeño embotellamiento, no pudo evitar tener recuerdos de su conversación con Yamcha la noche anterior.

Flashback

- ¡Qué no te creo nada! ¡Estoy harta de tus mentiras y falta de compromiso en esta relación Yamcha! – alzaba la voz, evitando gritar demasiado para no despertar a sus padres.

- ¡Yo estoy harto de tu desconfianza! ¡Ya te dije que esa chica es solo una amiga! ¡Yo no te prohíbo tener amigos y nunca estoy celoso cuando hablas con Krillin o Ten! – gritaba Yamcha con todo el fastidio que sentía porque si había algo que odiaba de su novia eran sus "berrinches" según él.

- ¡Ay por favor, no me vengas con eso ahora! En primer lugar, te recuerdo que ellos también son tus amigos y los conocemos desde hace años, además, ¡la infiel no soy yo, sino tú! ¿O debo recordarte cuántas infidelidades te he perdonado? - decía Bulma intentando calmarse para no llorar, ya que mientras pronunciaba esas palabras, sentía como una punzada en su pecho. Engaño. Le dolía el engaño del hombre que pensaba el amor de su vida y a quién le ha entregado todo por 8 años. Sentía que estos años eran una pérdida de tiempo que nunca recuperaría.

- ¡Bulma Briefs, estás siendo RIDÍCULA! – gritó Yamcha haciendo énfasis en el calificativo – Si no confías en mi, entonces lo mejor será darnos un tiempo. ¡Estoy harto de tus desconfianzas y berrinches de niña rica mimada! Soy una figura importante a nivel nacional ¡y tu sabías que esto iba a hacer así!

El corazón de Bulma, de detuvo por unos segundos y a continuación las lagrimas comenzaron a salir sin control de sus ojos.

- ¡Vete al carajo estúpido! – le espetó con furia.

- ¡Hablamos mejor cuando estés calmada y dispuesta a razonar, estás INSOPORTABLE! – le expresó Yamcha aún más furioso que antes y cerró la llamada.

- ¡AHHHHHH! ¡Estúpido, lo has vuelto a hacer! ¡Me engañaste y luego lo niegas! – gritaba Bulma ahogando su rostro en la almohada mientras dejaba salir lágrimas amargas y lloró todas esas horas hasta que su cuerpo no dio más y se quedó dormida.

Fin del Flashback

Nuevamente volvió a la realidad, mientras conducía y alzaba el volumen de la radio para distraer su mente. Luego de 25 minutos, llegó al estacionamiento de la Corporación Cápsula. Antes de bajar del carro, tomó su celular para enviarle un mensaje a una de sus mejores amigas, Chi Chi:

B: Amiga, buenos días. Hoy no te voy a poder ride a tu trabajo, ¡de verdad lo siento! Nos vemos en el gimnasio después con las chicas, hoy tuve que venir más temprano a la empresa. Besitos 💕

En un minuto, ya su amiga le dio respuesta:

CH: No hay problema amiga, ya estoy en el metro, puedo ir caminando. Suerte hoy y nos vemos en la tarde. Besos amiga 💕

Luego de esto, se sintió más tranquila. Ella solía todas las mañanas recoger a su amiga en una de las paradas del metro de Tokio y dejarla en su trabajo, ya que le quedaba bastante cerca. Decidió por el momento no hacer comentario respecto a lo ocurrido con Yamcha. Ya lo hablaría luego con más calma con ella y las demás chicas, sus mejores amigas que siempre estaban ahí para ella, sin importar cuál fuera la situación. Bajó del carro, mientras meditaba lo importante del día de hoy y que no debía dejar que la pelea que tuvo con el "estúpido" de su novio, le arruinara algo tan importante como hoy. No podía defraudar a su padre, ni a sus superiores, pero más importante; a ella misma.

Caminó hasta el ascensor, donde el guardia de seguridad la saludó como de costumbre y ella le regresó el saludo. Por última vez meditó todo aquello que la tenía bastante perturbada y finalmente llegó a una conclusión:

-Cuando el rio suena, es porque piedras trae. ¡Claro! ¡El estúpido no es él, la estúpida siempre fui yo! – pensó para sus adentros. Y es que no podía tener más razón, todos estos años, siempre escuchaba rumores de las infidelidades de Yamcha, incluso por parte de sus propios amigos. Ella decidía ignorarlos y en más de una ocasión llegó a decirles que ella sabía tomar sus propias decisiones, pensando que tenía todo bajo control y guardando la esperanza de que él iba a cambiar con el tiempo y nunca fue así. Con tristeza, descubrió que se convirtió en una cornuda consciente y al final, ella se complicó la vida todos estos años. Las cosas definitivamente cambiarían a partir de hoy. Una nueva vida para Bulma Briefs comenzaba y estaba dispuesta a cerrar ese ciclo.