.

.

Capítulo 32

Candy.

Un niño. Va a tener un niño. No puedo ser madre, ¿verdad? Estoy aprendiendo a caminar correctamente con esta pierna... no puedo ser parcialmente responsable de otra vida, ¿verdad? Quiero decir, eso es lo que sería esto, ¿no? Si me quedara con Terry, también sería responsable de ello, cuando obtenga la custodia. ¿Verdad?

Cierto.

Y, honestamente, cuanto más me siento aquí y pienso en esto, menos me asusta.

Podríamos finalmente hacer algo bien juntos.

—Terry —susurro desde la mesa. Quiero ir con él, pero está en shock, y no estoy estable sin mi pierna. Estoy bien aquí. Necesita procesar esto.

—Tengo... tengo que irme... —Se pone el sombrero, recoge las llaves de la mesa cerca de la puerta y sale del apartamento. Dejándome aquí en el silencio para tratar de averiguar qué demonios va a pasar.

Después de lo que parecen horas de mirar la veta de la madera en la mesa, me pongo algo de ropa y me voy. Ya no puedo sentarme aquí y esperar a que vuelva. No sé a dónde fue, pero sé a dónde voy.

—Hola. —La sonrisa de Charly desde detrás de la barra me hace sentir como en casa y cómoda en un día de mierda—. Hace tiempo que no nos visitas. —Solía venir a veces en las noches lentas, y pasar el rato con los chicos, pero nunca he estado aquí así sola.

—Hola, Charly —suspiro y me siento en un taburete de bar junto donde él está. Charly y yo no nos conocemos demasiado bien, pero espero que pueda darme alguna idea de toda esta situación de hoy. Desliza un agua con limón, y se apoya en la barra a mi lado. —Entonces —empieza, y luego ríe entre dientes.

—Así que. —Tomando un trago, lo observo mientras toma la toalla de la barra.

—Está en un lugar extraño, Candy. Tienes que entender eso.

—Solo desearía que hablara de la mierda y no se lo guardara. — No quiero salir y decirle exactamente lo que está pasando, en caso de que Terry no lo haya llamado, pero conoce a Terry mejor que nadie, así que podrá al menos dejarme entender algunos de sus cambios de humor y emociones.

—Es un maldito niño, Candy... no es algo para tomar a la ligera. Es un tipo bastante abierto, pero algo así le va a llevar algún tiempo aceptarlo antes de que pueda abrirse a cualquiera de nosotros sobre ello.

—Entonces, ¿te lo dijo?

Me sonríe y asiente.

—Llamó desde el auto.

—Ah. Debería haberlo adivinado. —Asintiendo, tomo otro trago silenciosamente y miro alrededor del bar vacío.

—Entonces, ¿qué pasa con ustedes, Candy? Han pasado ocho meses desde que Anthony murió, y ¿vas a levantarte y seguir adelante con su mejor amigo? —Se siente como si me hubieran golpeado en el pecho.

El tono de su voz me dice que tampoco está bromeando sobre esto. Debería haber visto venir una conversación como esta, pero no significa que esté preparada para ella.

—Yo, ah... —Negando con la cabeza, lo miro y veo la seriedad en su rostro.

—Lo vi destrozarse después de que Anthony muriera. Lo vi perderse cuando no despertabas en el hospital. Siempre he sabido lo que siente por ti, Candy. Sé que amabas a Anthony, y sé qué, en cierto modo, amas a Terry... pero si no es amor verdadero por el que estás dispuesta a hacer algo, tienes que dejarlo ir ahora antes de que todo empeore cuando se añada un niño.

No tengo palabras. Su bruta honestidad no es mala, y no me siento amenazada, pero estoy definitivamente triste de que piense que solo estoy usando a Terry como un rebote.

—Siento que sientas que me estoy aprovechando de tu amigo, Charly. Siempre amaré a Anthony, pero el amor que tengo por Terry es real, Charly. Siempre habrá una parte de mí que pertenezca a Anthony, pero estos últimos ocho meses me han enseñado que debo seguir viviendo. Anthony querría que sus dos amigos fueran felices.

Asiente hacia mí y eventualmente rompe en una sonrisa.

—Bueno, me alegro por ustedes. Aunque todo está apunto de explotar. Lo sabes, ¿verdad? Sushy... no es una persona fácil de tratar.

—Me he dado cuenta. Aunque creo que estaré bien. — Sonriendo, deslizo mi vaso hacia él y suspiro—. Solo deseo saber dónde está Terry, para poder hablar con él de todo esto. Se fue inmediatamente... y no creo que necesite estar solo ahora mismo.

—Bueno, no dijo a dónde iba, pero, si fuera un apostador, solo hay un lugar donde lo pondría ahora mismo. —Sus ojos se dirigen a la puerta en cuanto empieza a abrirse, y sonríe, luego se levanta—. Tengo trabajo que hacer en la parte de atrás. Avísame si alguien entra.

Me doy la vuelta y miro a Terry, de pie en la puerta con su gorra de béisbol, mirándome con los ojos más tristes.

—Hola. —Me pongo a sonreír y me deslizo del banco para encontrarme con él a mitad de camino. Sin palabras, me abraza y se aferra a lo que parece una eternidad. Es cálido, y huele como fuera. Ahí es cuando sé dónde ha estado. Fue al cementerio.

—Lo siento mucho, Candy. —Su rostro se presiona con más fuerza en mi cuello mientras mi mano se desliza a la parte posterior de su cuello.

—¿Por qué lo sientes, Terry?

—Porque he arruinado todo. Pensé que fui cuidadoso con ella, pero supongo que no lo suficiente.

—Los accidentes ocurren, Terry. —Me aparto y le sonrío para que vea que no estoy enfadada—. Estará bien. Tiene que estarlo.—Sonrío y levanto una ceja—. Papi.

Gime y gira el cuello.

—¿Qué tal si no usamos ese término? Estoy de acuerdo en no usar ese término... —Se inclina y suavemente susurra en mi oído—: Porque la forma en que me acabas de mirar, me hace querer follarte aquí mismo... y nunca he entendido la fantasía de papi.

Su cálido aliento en mi oído me hace querer desmayarme aquí mismo sobre la roca convertida en blandengue que está justo delante de mí.

—Todo habladurías, Sr. Graham. —Girando, balanceo mis caderas lo mejor que puedo para volver al bar mientras él gime y pasa junto a mí para tomar un trago. Cuando se da la vuelta para mirarme, puedo ver el estrés escrito en su rostro. Sé que las noticias que recibió hoy no son las mejores... pero, eventualmente, ¡tendrá que reconocer el hecho de que va a ser padre!

—Entonces, ¿cómo estás? —Inclinándome hacia adelante, dejo que mis brazos empujen mi escote hasta que sus ojos viajan hacia abajo y él gruñe y niega con la cabeza.

—Sé lo que estás tratando de hacer, Candy.

—¿Qué? —Sonriendo, me muerdo el labio y niego con la cabeza hacia él. Deja su botella y se apoya en la barra.

—Porque. —Sus dedos bajan por el escote y se detienen en la parte superior de mi camisa—. Quiero estar enojado... pero solo puedo pensar en lo bien que se vería mi pene entre estos. —Sonríe y sus dedos se abren paso por mi escote y el calor comienza a acumularse entre mis piernas. Joder, ¿por qué tiene que ser tan sexi?

—No. Solo quiero que sepas que hoy es un asco, pero sigo aquí. Y no voy a ir a ninguna parte.

Negando con la cabeza, maldice y se pone derecho. Sus ojos se dirigen a mí, luego al escenario, y luego de nuevo a mí.

—¿Te apetece quedarte un rato mientras practico un poco? La música me calma. —Me sonríe, y siento que las mariposas comienzan a cosquillear.

—Por supuesto. —Me encanta escucharlo tocar. Solo le he oído cantar una vez cuando no sabía que estaba cerca, pero es un gran músico.

Girando en mi asiento, lo veo dirigirse al fondo del escenario y agarrar una solitaria guitarra del estrado. Pasando la correa sobre su hombro, me doy cuenta de su presencia en el escenario.

Es solo un hombre, pero su presencia hace que el escenario parezca lleno. Podría hacer esto por sí mismo, y tener un gran éxito, pero ha prometido nunca dejar la banda y adoro eso de él. Ama fuerte y protege fuerte. La mayoría de los chicos de la banda han estado en ella desde el principio, así que es genial que todos encuentren el éxito juntos.

Después de ajustar la guitarra, se apoya en el taburete y, en el cuarto oscuro, comienza a tocar una hermosa serie de notas. No hay palabras en la música, pero con los ojos cerrados y los dedos tocando perfectamente los acordes, se ve absolutamente sereno ahí arriba. No estoy segura de lo que he hecho en mi vida para terminar con alguien tan hermoso como él, sobre todo porque ya tuve un hermoso amor en mi vida, pero no me quejo. Se mueve al ritmo de la música; todo su cuerpo está en sintonía con el sonido que está creando. A mitad de la canción, Charly sale de la oficina y se apoya en la puerta, viendo a Terry mientras canta sus emociones.

Cuando la canción termina, es un lento descenso hasta que lo único que queda es el silencio de la habitación. Estoy aturdida. Terry toca bien, pero lo que acaba de tocar para nosotros es la música instrumental más emocional que he escuchado.

Charly empieza a aplaudir lentamente antes de que Terry abra los ojos, obligándolo a abrirlos y lanzarse a Charly.

—Lo siento, hombre. No sabía que estabas aquí. —Terry baja del taburete, apoya la guitarra en el altavoz del escenario y se dirige a Charly. Observo su interacción, sonriendo por lo cómodos que están el uno con el otro. Me encanta que tenga a alguien más con quien ser cercano. Desde que Anthony murió, ha habido veces en las que me he dado cuenta de que necesito otros amigos que no sean los chicos, pero Tom está tan lejos y siempre está trabajando, y las únicas personas en las que realmente confío en mi mundo son mis padres. No quiero acercarme a la gente ahora que todo el público conoce mi pasado.

Veo como Terry y Charly hacen esa cosa incómoda de abrazar a los hombres, dar palmadas en la espalda y reírse. Incluso tan cercano como son, todavía tienen sus momentos incómodos. Terry se acerca a mí y sonríe.

—¿Estás lista? Necesito tomar un poco de aire fresco.

—¿Manejaste hasta aquí? —De pie, me toma de la mano mientras caminamos hacia la puerta y con solo un toque suyo me hace pensar todo lo que no debería estar pensando ahora mismo.

—Sí —suspira—. Fui al cementerio. Necesitaba aclarar mi mente, y necesitaba que alguien me escuchara sin tener una respuesta.—Niega con la cabeza y me abre la puerta.

—Bueno, supongo que es un buen lugar para ir, entonces. Espero que no te haya contestado. —Mi comentario sabelotodo le hace reír y, cuando me muestra esa notoria sonrisa, mis rodillas se debilitan. Él simplemente es asquerosamente guapo; lo suficiente para ser completa y alucinantemente sexi. Totalmente opuesto a lo que alguna vez pensé que quería, pero ahora que lo tengo no sé por qué pensé eso.

—No, sabelotodo. No me respondió. Alguien ha estado allí, sin embargo. Hay flores frescas en su tumba. —Me mira, una ceja levantada, y sonrío y me encojo de hombros.

—Parecía triste la última vez que fui allí. Tenía que dejarle algo.— Me encojo de hombros y sonrío, pero solo niega con la cabeza hacia mí—. ¿Qué? —Apoyada en mi auto, dejo que mi bolso cuelgue de mi mano mientras le veo mirarme.

—Estoy feliz de que todavía vayas allí, Pecas..

—Yo también. Nunca voy a dejar de ir ahí, Terry. —Hago una pausa y tomo un respiro para calmar mis nervios. No hemos hablado mucho de él últimamente, pero Anthony es una gran parte de nuestras vidas—. Terry, no estoy segura de lo que estás pensando, pero, para que lo sepas... nunca voy a dejar de amarlo de alguna manera. Fue mi primer amor... mi mejor amigo... no puedo solo olvidarme de él.

—No quiero que lo hagas. —Apoya su frente en la mía, y respira profundamente—. No quiero ser el sustituto porque estoy... aquí. ¿Sabes?

—No eres el rebote, si eso es lo que estás diciendo. ¿Tendré siempre un lugar en mi corazón para Anthony? Sí. ¿Seré capaz de amar a otro hombre completamente, sin arrepentirme?

Absolutamente.

—Sin arrepentimientos. —Sus ojos se encuentran con los míos, y veo el alivio en ellos y, de repente, no estoy segura de por qué no hemos tenido ya esta conversación.

—Sin arrepentimientos, Terry. Nunca. Y, cuando este bebé nazca, voy a estar a tu lado, porque somos un equipo, ¿verdad?

Sonríe y me besa como respuesta. Sus manos se retuercen en mi cabello, y su cuerpo empuja contra el mío mientras nos besamos como adolescentes contra mi auto.

—¡Consíganse una maldita habitación! —La voz de Charly nos separa, y yo empiezo a reírme mientras Terry gruñe.

—¿Celoso, Charly? —grito, riendo.

—Solo de él, nena —grita en respuesta, guiñando, y tengo que sostener el brazo de Terry para evitar que se acerque y le dé un puñetazo.

—Eh —susurro, mis dedos empujan el rostro de Terry suavemente para que sus ojos vuelvan a estar alineados con los míos—. ¿Qué dices de salir de aquí y volver a casa? Tengo algunas ideas de algunas formas en las que puedes mostrarme cuánto aprecias mi increíble ser esta noche. —Le guiño y gime, negando con la cabeza y riéndose.

—Creo que nuestras mentes están en la misma página, señorita White.

Empujando sus labios hacia los míos, espero a que salga del estacionamiento para seguirlo a casa.

Pensé, al principio de esto, que tener una relación con él sería extraño, pero encajamos tan perfectamente y nos entendemos tan bien que no estoy segura de por qué lo pensé. Supongo que había anhelado tanto a Anthony que no le di ninguna importancia a Terry, aparte de lo sexi que es.

Siempre he apreciado eso. Y ahora, después de todo el drama y la angustia que hemos pasado, ambos lo hemos logrado. Hemos superado la pérdida, y seguimos en pie.

Cuando aparco mi auto, está apoyado en su motocicleta estacionada y me sonríe. Por supuesto que me ganó, conduce esa cosa como un maníaco. Saliendo de mi auto despacio y con cuidado, para no parecer demasiado torpe, me siento orgullosa de que empiece a acostumbrarme a usar esta pierna.

Entonces, lo miro y veo la lujuria en sus ojos. Es como un tigre, y soy su próximo plato.

Pura y completa necesidad.

No estoy segura de que alguna vez entienda cómo me hace sentir, pero esta noche no se trata de eso. Esta noche es sobre nosotros.

De nosotros. El resto del mundo se desvanece cuando estamos juntos, y eso es justo lo que necesitamos.

Al día siguiente, me despierto con el sol y comienzo el primer día de mi nueva rutina. Solía levantarme temprano, hacer ejercicio, tomar un buen desayuno y revisar las noticias o correos electrónicos todo antes de que empezara el día de trabajo y planeo volver a eso. Con un poco de ajuste, soy capaz de trabajar en algunas poses de yoga que solía ser capaz de completar sin ninguna dificultad. Es agotador, pero es suficiente para empezar a sudar, lo que debería ser deprimente ya que esto solía ser un calentamiento suave para mí, pero, desde el accidente, he perdido la resistencia y he ido recuperándola poco a poco.

A las diez de la mañana, mientras me preparo para subir las escaleras y despertar a Terry, suena mi teléfono. La pantalla muestra un número local, y siento que las mariposas empiezan a revolotear.

¿Y si es esto? Podría estar recibiendo ahora mismo la llamada que va a iniciar el curso de mi nueva vida. Quiero decir, debería serlo. Estaban más que dispuestos a decirme lo complacidos que estaban conmigo, y Archie dijo que era más una formalidad que nada, así que debería serlo, ¿verdad? Con dedos temblorosos, me siento en un taburete en la isla de la cocina y respondo a la llamada.

—Hola —respondo tan profesionalmente como puedo, pero siento los nervios saliendo de mi voz.

—Srta. White, habla Edna de Lancaster. Llamo por su reciente entrevista para un puesto de asistente de dirección.

—¿Edna? ¿Quién diablos es Edna? Intento recordar los rostros y los nombres de la reunión, pero no hay nadie que pueda recordar con esta voz o este nombre.

Qué extraño.

—¿Está ahí, señorita White?

—Oh, sí. Lo siento, estoy aquí. ¿En qué puedo ayudarle? —Sonrío al receptor, tratando de calmarme y diciéndome que cuando me digan que tengo el trabajo tratar de no de saltar de alegría. No estoy tan acostumbrada a esta pierna, todavía.

—Srta. White, llamo para informarle que el puesto ha sido ocupado, y que ya no necesitaremos sus servicios. Me han pedido que le informe que su información permanecerá en el sistema durante seis meses si surge otro puesto. Gracias por su tiempo.

Estoy aturdida.

¿No lo he entendido?

El teléfono hace clic antes de que pueda responder, y me dejan en una habitación silenciosa, sola con mis emociones. Mis furiosas y malditas emociones que me tienen rabiosa. Un furor que probablemente se me pasó por alto porque tengo una discapacidad que temían que obstaculizara mi productividad.

Una discapacidad que temo que va a gobernar el resto de mi vida.

Bueno, que se jodan. Puedo hacer esto a mi manera, y lo haré.

CONTINUARA