Yorishiro#0

Recuerda cada minuto de ese día.

La hora en que se despertó, lo que desayuno, las conversaciones que tuvo y el resto de la tarde que estuvo con su gemelo. Recuerda con claridad cuando su hermano sobrepaso el límite en sus juegos, al clavarle un cuchillo en su estómago con la excusa de querer ver el interior de sus intestinos.

Aún recuerda con recelo el calor de la sangre que provenía en su herida y en como si no hacían nada para detenerlo, él podría morir por la pérdida de sangre.

Y eso convertiría a su hermano en un asesino.

El miedo que sintió no lo olvidara nunca en su vida, de todos modos, fue ese mismo miedo que hizo que agarrara el mango del cuchillo que seguía enterado en su estómago para clavársela al corazón de su hermano menor.

¿Por qué un asesino no puede ser un asesino a menos que mate a alguien? ¿Correcto?

Es por eso que él decidió en convertir los pecados de su hermano como si fuesen sus propios pecados.

Apuñalo a su hermano varias veces más hasta que no pudo ver claramente por las lágrimas que no paran de brotar en sus ojos.

- T-tsukasa – Susurro con una voz quebradiza.

Había matado a su hermanito, la única persona que ha estado con él desde que nació. Ahora se encontraba muerto.

- Ugh -

El ardor en la herida le hace recordar que su muerte es la próxima si no se apresura en hacer algo al respecto.

Tal vez es por eso que no duda en cortarse las venas de la muñeca para suicidarse.

Si eso significa salvar el alma de su hermano. Entonces está bien, puede soportar el mismo infierno si se trata de salvarlo.

Su uniforme que una vez estuvo impecable, ahora está manchado de sangre.

El cuarto en donde crecieron, huele a hierro por todo el lugar.

No importa, se dice.

Que estará bien, se miente.

Pero no es suficiente esperar a que muera, se da cuenta al repasar la situación. El temor que alguien le interrumpan, le da un mar sabor de boca.

Con eso en mente, él se levanta del suelo para dirigirse a la ventana enfrente suyo.

Su familia vivía en el cuarto piso de un edificio de departamentos en el centro de Tokyo, su habitación es la única que tiene una ventana que da a la calle. Un buen lugar para ver estrellas con su telescopio.

Le hubiese gustado ver las estrellas antes de morir, pero apenas eran las seis de la tarde cuando Tsukasa vino a jugar. El cuerpo le pesa, pero logra llegar al marco de la ventana, con los brazos tenebrosos y llenos de sangre, él logra abrir lo suficiente para que su cuerpo pase atreves de ella.

Se siente lo suficiente entumecido como para lanzarse a su muerte. Si muere por caer del cuarto piso, entonces su hermano no sería responsable de su muerte.

El harakiri ya no es una opción y si lo que quiere es morir de inmediato.

No le importa ser llamado asesino, mientras ese término no se le asigne a su hermano.

Antes de saltar, su mirada se desvía al cuerpo inerte de su hermano.

- …Lo siento – Se disculpa para luego lanzarse por la ventana.

Ha pasado mucho tiempo pensando en otras soluciones para ese fatídico día, pero ninguna de ellas borrara lo que hizo esa tarde de julio.

Lo único que puede hacer es recordar y lamentarse.

….

En la fría oscuridad escucha una voz ofrecerle un trato.

Una manera de borrar su pecado a cambio que él cumpla con un papel importante.

Pero él lo rechaza.

Porque él sabe que nada borrara esa culpa que carga consigo.

En su lugar, dios le da el puesto a otra persona.

….

Cuando abre sus ojos otra vez, esperaba ver el infierno que tanto escucho en las películas de ficción que veía cada fin de semana en compañía de su familia.

Pero en su lugar se encuentra en la misma habitación en donde pasó su infancia y parte de su adolescencia.

Se empieza a cuestionar si todo lo que paso fue una pesadilla hasta que un ruido lo saco de sus pensamientos.

El ruido de pesados pasos corriendo por el pasillo se hacía cada vez más fuerte, hasta que la puerta se abrió para revelar a su gemelo despierto.

Y sobre todo vivo.

- …Tsukasa – Susurra en voz baja. Le era imposible ocultar su sorpresa ante lo que veía sus ojos.

- ¡Amane! – Grita de la emoción antes de lanzarse sobre la cama para abrazarlo.

Como siempre, él corresponde al abrazo de su hermanito. Incluso cuando deja caer todo su peso sobre él.

- ¿Qué paso? Usualmente te levantas antes que yo para ir a la escuela – Divaga Tsukasa sin importarle que no le preste atención a la mayor parte de su conversación.

Tal vez lo que sucedió fue un sueño o dios le dio una segunda oportunidad para remendar sus errores como en los libros que leía en la biblioteca de la escuela.

No sabe cuál es el caso, pero se propone a evitar que su hermano muera.

Una sonrisa se forma en su rostro ante la perspectiva de cambiar su futuro.

Esa misma tarde vuelve a morir, pero a manos de su gemelo.

Y vuelve a despertar en el mismo día que ocurrió todo.

….

En la cuarta vida se decide empezar con una ducha, en un intento de borrar la sensación de la sangre en su cuerpo. Es ahí en donde se da cuenta de algo extraño en su rostro, en su mejilla izquierda se encontraba un papel negro pegado con el kanji "Sello" escrito en rojo.

- ¿Qué rayos? – Se pregunta a si mismo al notar que no importa cuánto rasque su mejilla, el papel no se despegaba.

Era como si fuese parte de su rostro.

Toc toc

Alguien tocaba la puerta del baño, pero lo ignora a favor de buscar la navaja de afeitar de su padre. Necesitaba ver de cerca ese papel, incluso si significa arrancar su piel.

La persona no deja de golpear la puerta hasta que esta se abre.

- Ne, Amane. ¿Qué estás haciendo que tardas tanto en darte un baño? – Pregunto animado Tsukasa.

Rápidamente se va la alegría de su rostro al ver a su hermano sonreír con la mejilla descuartizada, ni siquiera parece importarle la sangre que caí al suelo.

- Oye, Tsukasa – Pregunta ya al borde del pánico. - ¿Qué está pasando? –

Su hermano no responde a su pregunta, él tan solo lo agarra de su brazo para llevarlo a la sala mientras tarareaba sobre lo descuidado que era su gemelo y como necesitaba cuidarlo.

Las lágrimas caen de su rostro más tarde ante la idea de que este era su castigo por ser un asesino.

….

Pasa el tiempo y su cerebro se acostumbra a la situación.

Le aterra lo fácil que el ser humano se puede acostumbrar a algo así.

En ocasiones repite lo sucedido para encontrar una solución o explora las calles en busca de ayuda. Es entonces que se le ocurre la idea de escapar de la ciudad y de su inevitable destino.

Solo espera a su próxima muerte para despertarse en su cama y mentirle a su gemelo de que no se sentía bien. Tarda en convencer a Tsukasa que no necesitaba que se quedara para cuidarlo y se despide de su gemelo después de asegurarle que estaría bien.

Pronto se encuentra parado en la estación de autobuses en esperaba del siguiente camión con solo una mochila con su ropa y dinero que robo de sus padres. El autobús llega a la hora concordaba en su boleto y se sube con la esperanza que este sea el cierre que necesita. El viaje concurre con normalidad hasta que el autobús de pronto baja la velocidad y se estaciona.

La incertidumbre lo envuelve cuando todos los pasajeros se bajan del vehículo, sin mucho que perder él se baja también del transporte. Su conmoción al darse cuenta que se encontraba de vuelta a la estación de autobuses es tanto que deja caer su mochila.

Amane corre hasta el frente del autobús para leer la ruta que corresponde, toda esperanza se rompe al ver que este autobús proviene de Osaka, de la provincia de Kansai. Él está seguro de haber tomado el camión correcto, no había manera que no recordara haberse subido a otro autobús y el largo recorrido que tuvo que viajar.

"No hay salida" Piensa con desesperación. Esta era su última esperanza y se ha demostrado que no puede escapar de este infierno. Pero no sabe que esperaba, ¿No había dicho que no le importara ir al infierno si eso significaba que su hermano no sufriera por sus pecados?

Sus grandes iris de color ámbar con forma de luna creciente se oscurecen al perder su esperanza en escapar.

Debilitadamente ignora los gritos de la gente al lanzarse enfrente del vehículo para morir atropellado.

Solo que al final no muere.

….

No cuenta los días, porque eso ya ha demostrado no ser de ayuda.

Busca formas de entretenerse, pero no hay mucho que hacer en este mundo creado solo para él. Los libros estaban llenos de hojas en blanco, la televisión solo se puede ver estética y la comida que desconoce no le sabe a nada a pesar de la insistencia de Tsukasa que eso no era cierto.

Que en los libros si había letras, que el televisor está mostrando una película de terror o lo sabroso que era la comida de ese restaurante.

Concluye que este infierno está hecho a partir de sus memorias, porque solo las cosas que ya ha experimentado cuando estaba vivo se mantienen.

Entonces busca otras cosas para mantenerse ocupado, como, por ejemplo.

¿Cuántas formas puede morir el ser humano?

….

- … ¿Qué rayos? – Maldice al notar que no estaba en su habitación.

¿Acaso el tren no lo había aplastado correctamente? Sus dudas se respondieron al notar aun ser extraño enfrente de él.

- ¡Te he invocado, ahora concede mi deseo! – Groseramente le habla el gigante moco verde enfrente suyo.

No entiende lo que pasa hasta que de repente sabe qué hacer.

Si ese gigante moco tiembla al ver su sonrisa, no le importa.

Él solo toma su parte del trato y regresa a su mundo de muerte.

El ruido de pesados pasos corriendo por el pasillo se hacía cada vez más fuerte, como acostumbraba despertarse.

- ¡Amane! – Grita de la emoción Tsukasa desde el marco de la puerta antes de lanzarse sobre la cama para abrazarlo.

Sin molestarse en ocultar su alegría, una sonrisa se dibuja en su rostro en lo que le devolvía el abrazo a su gemelo.

Todo estaba claro, él ya sabía la verdad de lo que sucedía luego de 13 años si ese espectro de mocos decía la verdad con la fecha.

Él era un yorishiro.

- ¿Amane? –

El yorishiro de su hermano menor.

- A-amane, no p-puedo resp-irar –

El objeto más preciado del gobernante de los siete misterios escolares.

- A-ahh a –

Mientras él sufría, su hermano solo se divertía en el mundo humano cumpliendo con su deber.

Al notar que ese falso Tsukasa ya no respiraba, dejo de estrangularlo. Si era sincero, no se sentía herido al saber la verdad.

Su hermanito siempre hacia lo que quería como cuando jugaba los puestos de katanuki durante horas para obtener el premio, incluso perdiéndose la cena.

- Quiero que volvamos a jugar – Acaricia con cariño la mejilla derecha del cuerpo inerte de ese falso hermano.

Ahora solo tiene que esperar a que lo vuelvan a invocar.

….

Algunos deseos son difíciles de cumplir, pero cuando más difíciles sean más puede tomar de sus clientes.

Ya han pasado 45 años desde que murió y ha cumplido con éxito más de treinta deseos. Sin embargo, aún no encuentra una forma de quedarse en la costa cercana y así evitar volver a su prisión del tiempo.

Estaba aburrido de actuar enfrente a los kenzoku del No.7.

Bueno no es que su hermano lo haya visitado desde la última vez.

- Hahahaha – Se rio con nostalgia al recordar como su hermanito lo tomo como un muñeco.

Un tonto muñeco que solo se encontraba sentado en una banca del parque en donde solían jugar en la primaria. No abrió los ojos, pero estaba seguro que se trataba de su hermanito.

Después de un minuto él se retiró y no volvió.

No volvió a buscarlo.

Tsukasa no volvió para salvarlo.

- ¡Hahahaha! – Se puso a carcajear ante tal hilarante situación. - ¡Soy un tonto! ¡Porque él volvería para salvar a su asesino! –

Pronto su risa se convirtió en sollozos.

- A-alguien… ayúdenme –

Se quedó llorando el resto día, sin importar la cantidad de lágrimas que derramara, nadie vendría en su ayuda.

….

Para su sorpresa un día sin saberlo, es salvado.

Su nombre es Hyuuga Natsuhiko.

No sabe lo que hizo, pero pudo invocarlo cuando solo los muertos pueden hacerlo.

Su deseo es simple, él desea que salve a la chica en sus brazos.

….

Esos dos humanos ahora son su ancla a la costa cercana hasta el día que ellos mueran él se quedara atado a la escuela, pero evita volver a verlos. No quería que se incomodaran con estar cerca de un asesino.

Busca un lugar donde quedarse lejos de la supervisión de los siete misterios, lo menos que quiere ahora era que le informara a su hermano que escapo del límite en donde permanecía encerrado.

Se instala con seguridad en un salón abandonado en el sótano de la escuela, un viejo salón de transmisiones si los aparatos electrónicos dejados atrás dicen algo.

La primera noche es… confortable.

No hay pasos al despertar, no hay Tsukasa o sangre.

Solo una habitación llena de polvo y basura.

Nunca se sintió tan feliz.

….

- ¿Qué estás haciendo? – Se escuchó una voz detrás de él.

Sus Kokujoudai de inmediato se ponen a la defensiva.

Son lindos.

- Solo me encuentro limpiando, Nanamine- san – Respondió con educación. Era gracias a ella que se encontraba libre, ser educado no lo mataría.

Mal chiste, él lo sabe.

La peliverde inspecciono las grandes bolsas negras de basura que cargaba consigo, solo había papeles y montones de tierra dentro de cada una.

Eso le recuerda que debe ir a la conserjería por unos detergentes de piso.

Sin más, se fue de ahí.

No cree que se vuelvan a ver.

….

Bajo todo pronóstico, se vuelven a encontrar junto a las escaleras del sótano.

Hyuuga- san también se encontraba ahí.

Los ignora.

Él traspasa las montañas de escritorios que puso en el pasillo a propósito para alejar a los intrusos.

….

Sin su conocimiento, empieza a pasar el tiempo con esos dos humanos. Incluso lo ayudaron a limpiar el salón donde ahora vivía.

No hacen nada malo.

Hablan de cómo ha cambiado la ciudad o como van en la escuela y en los estudios, es sorprendente saber que Natsuhiko ocupa el primer lugar de 247 de su grado, mientras que Sakura está en el rango del promedio.

Él lo disfruta.

Estos momentos de tranquilidad son preciosos para él.

Tanto que no quiere que acabe nunca.

...

Curiosidad que asesina#0

He leído fics con temática de bucle de tiempo para saber que cualquiera se volvería loco por pasar lo mismo. En cuanto el mundo donde estaba encerrado Amane, tome nota del arco del shinigami y el debut de Sumire.

El mundo se reinicia con su muerte, de no morir puede ocasionar algunos cambios en su ambiente. En consecuencia, el mundo buscara formas de matarlo, él porque es bastante simple, para Tsukasa el momento que lo marco fue cuando su hermano lo asesina para luego suicidarse por su culpa.

El recuerdo esta tallado en el sello de su mejilla de Amane, ese mismo sello activa los kenzoku del mundo para ocasionarle su muerte. En el caso de Sumire, sería la nube negra que asesina a los aldeanos y yo creo que a ella también en el transcurso.

Pronto hare una secuela en forma de oneshot, no quise hacerlo en forma de capítulos ya que no planeo alargarlo.