Titulo: I know what you did last Fucking Summer
Rating:T(?)
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Solo uso sus personajes fuera de su papel en el manga/anime para ponerlos en mi historia. Son como actores pero sin sueldo. A mi tampoco nadie me paga por esto.
Capítulo 2
Ubicación: Suburbios Boston, Massachusetts.
Horario: Desconocido
La misma pesadilla de siempre, cada cierto tiempo volvía aparecer en su mente. Las mismas personas, ella misma lastimando a todos y sus manos llenas de sangre. Esta ocasión le faltaba el aire y quería gritar. El miedo estaba presente siempre. Un par de manos agarraron sus brazos y la levantaron. La sacudieron hasta que la oscuridad detrás de sus ojos se convirtió en un blanco cegador.
Y de repente, estaba en su habitación acostado debajo de sus sábanas enredadas con Natsu y Hanabi mirándola desconcertadas. La frente de Natsu se arrugó con preocupación y la cara de Hanabi estaba pálida. Los ojos grises de ambas reflejaban terror, el terror que vivía con detalle algunas noches. Natsu soltó los brazos de Hinata y dio un paso atrás.
-Me asustaste- refunfuñó la mayor antes de soltar una maldición.
Se apoyó Hinata sobre sus codos y miró alrededor de su habitación, reconfortando se con su familiaridad, vio la ventana abierta de su cuarto que se veía el bosque. Estaba en casa y estaba segura. Miró su despertador, aun era temprano.
-¿Bien?- preguntó su hermana Hanabi impaciente, cruzando los brazos. Todavía estaba en pijama y con el cabello desordenado.
-¿Bien que?- pregunto Hinata que estaba recobrando el aliento.
-Aun te falta mucho para aprender como interrogar, Hana- dice Natsu que se estaba arreglando en el espejo de su cuarto.
Dejavu.
- ¿Alguna explicación de por qué tus gritos me hicieron dejar mi rímel a la mitad y que Hanabi saliera corriendo del baño preocupada?
-¿Cene mucho?
-Cenaste un huevo y salchichas-le dijo Hanabi que estaba perdiendo la paciencia.
-Dale una segunda oportunidad Hanabi-dice Natsu que continuó aplicando el rimel en sus pestañas-el arte de interrogar es ser mas decidida y dar órdenes.
-Quiero saber que paso-dijo Hanabi acercándose a su cama.
-Bueno, no lo sé. Tuve una pesadilla. O algo…
Eran recuerdos que se estaban repitiendo en su cabeza en piezas de rompecabezas y algunos eran pedazos, como si fuera una película. Podía sentir el calor de la sangre en sus manos, ese horrible sentimiento de pavor. Esa noche donde sus manos se bañaron en rojo.
-O algo-repitió Natsu que la veía a través del espejo.
Hinata se levantó de la cama para verse reflejada al espejo y por un momento no se reconoció. ¿Quién era esa mujer que estaba enfrente de ella?
-Escondes algo.
Dijo segura la menor de las Hyugas. Hanabi siempre estaba segura de sus palabras y de sus decisiones. Daba gracias a la diosa Kaguya que ella no recordaba los incidentes, el psiquiatra decía que reprime ese recuerdo. Esperaba que no repercutiera en ella en los próximos años, aunque las secuelas lo viven a diario.
-No tengo secretos.
Natsu miró detenidamente a Hinata, sabía que mentía. Hace tiempo los secretos la definen. Vio cómo era que Hanabi se levantaba de pie, para luego acercarse al espejo y maldijo en voz baja.
-¿Se está formando un grano en mi barbilla?-pregunto la castaña-Es enorme.
-Deja de tocarte la cara, Hanabi.
-¿En qué momento mi cara va a superar la fase de granos?-pregunto dramáticamente la menor.
-Aun no entras a esa fase.
Ahora que la casa se había vuelto a llenar de Hyugas tenía que tomar numero para meterse a bañar. Saco de su closet un par de toallas y el uniforme que iba a usar para la carrera del día. Vio que ambos baños aún estaban ocupados así que bajo a tomar su desayuno.
-¡Buenos días campeona!
La saludo con muy buen humor ambos tíos, Iroha estaba haciendo el desayuno y Hoheto estaba preparando un licuado. Este último lo sirvió en dos vasos y le entregó uno a Hinata.
-Toma eso, es tu proteína para hoy.
-Debí de haber tomado proteína hace tiempo, tio- lo corrigió Hinata que tomaba el vaso, lo acercó a ella y lo olió-¿es sabor de chocolate?
-Sí, les preparamos un sandwich que necesito que coman en el camino para que tengan suficientes energías.
Hizo una pausa para ver los rostros de ambos. Ninguno la miraba a los ojos. Arrugó la cara y luego finalmente rompió a reír entre dientes.
-Volvieron apostar- afirmó la pelinegra.
-No le digas a Neji-suplico Iroha desde la estufa de la cocina-si ganan primer lugar en cualquiera de las carreras son doscientos dólares seguros para nosotros.
-¿Y que ganaremos al respecto?-preguntó mientras daba un sorbo a su proteína.
-Lo que quieran.
-Lo pensaré-contestó Hinata antes de subir a su cuarto con la proteína que tenía en sus manos.
La puerta del cuarto de Neji se abrió de una patada y apareció. Estaba sin camisa y pantalones deportivos. Tenía el pelo mojado y sostenía un cepillo de dientes en la boca.
-Te duchaste rápido- le silbó en voz baja para después darle un sorbo a su proteína.
Sonrió sobre un bocado de pasta de dientes y desapareció dentro. Unos minutos después, salió y se secó la boca con una toalla. Luego sonrió y se apoyó contra la puerta.
-Dime que eso no es proteína.
-No te diré-le dijo sonriendo la pelinegra-baja a desayunar.
-Tu metete a bañar- le dijo con humor.
Se acercó a su ventana que daba vista al invernadero y a lo lejos al bosque. Pensó en la conversación que había tenido con Kiba de que tan mal les había ido en las afueras de Boston. A veces se sentía pésima.
Por otro lado, cuando pensaba en su familia, apreciaba el sol, veía a los niños jugar en la calle y le daba esperanza. Dio un sorbo más a su proteína y se metió a bañar. Tardó menos de diez minutos, cuando salió del baño con el pelo mojado para dirigirse a la cocina y dejar su vaso sucio en el lavaplatos notó la tensión que estaba flotando en el ambiente. En la cocina estaban todos, menos Ko y Tokuma.
-Les quiero avisar que no soy dueño de Disneyland ni de Sea World-dijo furioso Hoheto desde su lugar.
-¿Qué pasó?-preguntó Hinata, hace menos de treinta minutos que había bajado y estaba de buen humor.
-Llegaron los recibos de luz y agua-le explicó Natsu con su taza de café en manos.
Ubicación: Boston, Massachusetts.
Desconocido.
-¿Porque no quieren participar?-le preguntó Ko mientras manejaba en dirección a Boston.
-El logo es horrible.
Fue la queja que dio Hinata al ver el uniforme que tendría que usar. Ni siquiera eran parte del equipo de atletismo, solo porque habían tenido buenos tiempos en las últimas carreras internas era la razón por la que estaba vestida para ir a una competencia. Pero Umino Iruka también necesitaba buenos atletas. La escuela donde estaba no había tenido un equipo de atletismo masculino o femenino ganador en casi una década, razón por la cual han incurrido en el gran riesgo de hablar con el tío Hoheto que participaran en las competencias locales. Como se negó, era bien sabido que a los hermanos Hyugas les encantaban las apuestas la cual perdieron.
Durante el camino Ko los obligó a comerse su sándwich que les había hecho sus tíos. Neji solo se quejaba de la pérdida de tiempo que era hacer esos eventos. Si tenían suerte, no vomitaran el sandwich.
Llegaron a la escuela sin decir una palabra más. Hinata pudo ver el cabello desordenado de su amigo Kiba con los demás del grupo de atletismo a lo lejos. Se estacionaron por una de las entradas y al bajar del carro notaron que los estaba esperando el maestro Umino. Ko y el maestro Umino se quedaron platicando mientras Neji y Hinata caminaban en dirección a las gradas.
-¡Buenos días!-los saludo animosamente Kiba mientras abrazaba a Hinata.
-Buenos días Kiba- le devolvió el abrazo.
-Buenos días a ti también Edward Cullen-le dijo Kiba a Neji que de este solo recibió una mirada penetrante y un gruñido por parte de él.
Pudieron notar ambos Hyugas como era que el equipo de atletismo de su escuela los miraban con cierto recelo. No era su culpa, los estaban obligando. Después de hablar con Ko, el maestro Iruka les hace señas para que bajen de las gradas, luciendo extrañamente ansioso. No es hasta que están alineados que Hinata nota su mirada diferente.
-Está ansioso-dijo Neji.
-Eso parece.
Todos estaban nerviosos, por lo que podía escuchar este año tenían oportunidad de quedar seleccionados. El maestro Iruka les da una plática motivacional para después darles las indicaciones que fueran a cambiarse en los vestidores antes del calentamiento. La pelinegra ignoro a todos en el vestuario, se cambió la camisa que traía para ponerse la del uniforme. Era horrible el logo. Salió de ahí más frustrada por el uniforme que por la gente donde la estaban esperando Neji y Kiba.
-¿Dónde entrenaremos?-pregunto el moreno.
-Dijo Umino que en el campo tres podíamos calentar-escucho que Neji le contestó a su amigo.
Distraídamente, camino Hinata hacia el campo, sin notar que Neji y Kiba caminaban a lado de ella. Cuando se acercaban al campo, se puso la capucha de su sudadera por encima de la cabeza, concentrándose en el suelo, ignorando a todos los que la rodeaban. Kiba empezó a marcar como seria el calentamiento, mientras lo imitaban Hinata miro en la distancia al maestro Umino hablando con otro entrenador de una de las escuelas privadas de de fingir que no veía a las chicas a su alrededor susurrando o que les lanzaban miradas maliciosas en su dirección.
-Todos saben quienes somos-dijo Kiba que estaba a lado de Neji cuando terminaron de calentar.
-Somos conocidos como los últimos de la cadena alimenticia- dijo Neji que veía a las personas.
-Lo interesante de ahorita es que participaran los de universidad y vienen a ver a nuevos atletas-les informo Kiba en voz baja.
-Escuche que el club deportivo Konoha tienen buen equipo, es del entrenador Ebisu-Neji serio, ignoraba a cada uno de los participantes.
-Varios son universitarios. Por eso esta competencia es importante para nosotros, ya saben para becas.
Neji y Kiba continuaron la conversación, por primera vez decente y sin enojos ,de como podrían tener un buen lugar en la tabla cuando alguien gritó, toda la atención volvió a la realidad. Escucho que una de las participantes de otra escuela hablaban entre ellas:
-¿Son ellos?
-Si
Los atletas del club de Konoha estaban en el otro extremo de donde se encontraban. Lo primero que noto fue que el uniforme era de color azul y que el logo no estaba mal. Lo segundo que se dio cuenta era que los atletas no estudiaban a los demás de las otras escuelas a comparación de como están haciendo ellos. No parecían lo más mínimo preocupados.
-Tienen buen equipo de corredores.
-Sai, es el que competirá en cuatrocientos metros. Ha ganado un par de competencias estatales y a pasado a los nacionales. El año pasado quedó en tercer lugar a nivel nacional.
Al escuchar eso Hinata resoplo para ella misma. No podía creer que no supiera detalles de las atletas contra las que competiría. Sus pensamientos fueron interrumpidos por segunda vez cuando las dos chicas frente a ella volvieron a llamar la atención:
-Oh, se ve maravilloso hoy, como siempre, ¿verdad?
-Es una obra de arte.
Curiosa por lo que decían se asomo para ver que el equipo de Konoha estaba calentando. Miró a su alrededor y volvió a darse cuenta que la población femenina estaba con la atención puesta en los integrantes del equipo.
-¿Porque todos lo miran como si fuera el príncipe azul y Christian Grey en uno?-pregunto Kiba viendo a los jóvenes.
-Preguntale alguna otra persona-dijo Neji enfurecido porque lo había interrumpido en su estiramiento de piernas.
Molesto, Kiba decide preguntarle a las jóvenes que Hinata había escuchado hablar. Su amigo les preguntó cuál era el alboroto.
-¿Bromeas?
-No.
-Esta Uchiha Sasuke y Yamagawa Sai son los mejores deportistas del área-dijo una de las rubias que les pregunto Kiba-son muy atractivos.
Tanto como el Inuzuka como la Hyuga voltearon a mirar al grupo de alumnos. Alrededor, el lugar se llenó de susurros y risas de las mujeres.
-Uchiha es arrogante y solo lo hace más atractivo-añadió la otra rubia.
El equipo de atletismo de Konoha en ese instante decidieron caminar en dirección hacia donde estaban, las dos rubias se emocionaron de este suceso que se acercaron más a la orilla. Cuanto más se acercaban, más obvio se hacía que estaban captando la atención de todas las chicas de los alrededores, y parecía que ellas también lo sabían. Y fue entonces cuando su presencia se hizo presente. Estaba caminando hablando con otro de sus compañeros pero sus labios dejaron de moverse en el momento en que pasó frente a ella. Le habían dicho que su mirada era pesada, pero hasta ese día lo confirmó, el joven de cabello oscuro cruzó su mirada con la de ella y estuvieron como en una especie de trance cuando pasó a su lado. Fueron unos breves segundos. Lo que más le sorprendió fue que su cabello estaba corto pero desordenado, parecía imposible de peinar.
-No es de extrañar que sea un idiota-escucho que Kiba decia detras de ella.
-Los celos se desbordan de tus oídos, Inuzuka-dijo su primo sonriendo.
Ambos se despidieron de Hinata que se preparaba para su primera carrera de cuatrocientos metros. Vio a una joven con el uniforme de Konoha en el carril siete que alardeaba que esto no era competencia para ella. Hinata se acomodó en su carril, da un profundo respiro y espera el sonido del arma. Cuando llega el momento en el que escucha el disparo, Hinata despegó tan rápido y con tanta fuerza que no vio a las otras chicas y dejo de mente deja de funcionar y su cuerpo toma el control. Esta era su mejor terapia que ir con la psicóloga. Sus piernas sienten la circulación bombeando y siente ese crujido en el pecho que le advierte que salió demasiado rápido. Los últimos metros fue cuando sintió más cansancio vuelve a inspirar para dar su ultimo estirón en la carrera. Cuando pasa la meta se da cuenta que es la primera en llegar. Neji y el maestro Umino se acercaron hacia Hinata, el primero con una sonrisa y el segundo con el ceño fruncido.
-¿Qué fue eso?-preguntó enojado el maestro Umino.
- Querías un primer lugar-le respondió Hinata con voz entrecortada-tienes el primer lugar que querías.
-Aun tienes otra competencia, usaste toda tu energía Hyuga-fue lo último que escuchó de Iruka antes que diera media vuelta para dejar solo a Neji y a ella en la pista.
-El no sabe que tomamos proteína antes de venir aquí- contestó con voz que su primo sonrio.
-¿A quien le quitaste el primer lugar?-preguntó Neji.
-Se lo merecía esa snob de cabello rubio largo- respondió Hinata mientras recuperaba el aliento.
Neji esbozó una rápida sonrisa antes de regresar al campo para acomodarse en la carrera que tenía. Vio como se reunía con algunos chicos del equipo de atletismo y cruzó unas cuantas palabras con ellos.
Hinata salió de la pista para sentarse en una de las bancas cercanas para descansar unos segundos. Sintió escalofríos, sentía que la miraban. Giró su cabeza ligeramente y fue cuando lo vio. Estaba parado a dos niveles por encima de ella, a su izquierda. A pesar de que no podía verlos, la joven sabía que el joven de ojos negros la recorrían de arriba abajo, detallando su apariencia. Apoyado con los codos en la barandilla. Hinata percibió que su mirada era cautelosa, con ojos oscuros y serios.
Viéndolo desde la distancia, admitía que era atractivo.
Tenía unos cuarenta minutos sentada sola en las gradas, en unos veinte minutos más iban a participar Neji y el Inuzuka en los cuatrocientos metros. Acababan de terminar salto de altura, en la cual Kiba también participó, quedando en tercer lugar. Los del club deportivo de Konoha habían quedado en primer y segundo lugar. Tras un suspiro, en el cual siguió sintiendo las miradas para nada furtivas de sus compañeras, decidió abrir su bolso, sacar su cuaderno y su termo que acababa de terminar de pintar hace unos días.
-Ese color es demasiado fuerte para un mandala-escucho que una voz ronca cerca de su oído.
-¿Perdón?
-Estas perdonada.
Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa ¿acaso ese joven estaba siendo sarcástico con ella? La sonrisa era demasiado falsa para su gusto.
-No me sorprende que no te hayas dado cuenta de mi presencia. Pareces bastante concentrada. No parece prestar atención a nada más.
La gente normal estaría relativamente emocionada de charlar con un chico extraordinariamente atractivo, especialmente con un chico que tenía unas pestañas tan negras y espesas. En cambio ella se sentía incómoda.
-¿Me estás acusando de estar absorto en mí mismo?-Volvió a mirarlo a los ojos, sintiendo que todo su rostro se encendía por la vergüenza que sentía.
-Me pasa lo mismo cuando pinto o cuando dibujo-comenzó a decir el joven-mi nombre es Yamagawa Sai.
-Mucho gusto, Hyuga Hinata.
-Mi hermano estará dando un curso en la ciudad, deberías de ir.
Sostuvo su mirada, sin pestañear con sus fríos ojos oscuros. Tenia unas pestañas muy bonitas.
-¿De que es el curso?
-Pintura. Tienes talento, puedo identificar uno cuando lo veo- fue lo ultimo que dijo cuando alguien le hablo al joven, se levanto de su lugar y la dejo sola.
Eso había sido bizarro. Alzó las rodillas para poder descansar la barbilla sobre ellas, cerró los ojos, pero luego los abrió rápidamente. Incluso en un grupo de personas anormales, ella se sentía un bicho raro.
Era la última carrera, los tres mil metros. Después de escuchar que el maestro Umino la había regañado por cansarse en una de las dos competencias, se estaba preparando para quedar en un buen lugar. Parecía que era eterna rivalidad con el otro entrenador de la otra escuela. Voltea a las gradas y ve a Neji y a Kiba parado junto a las gradas, desde lejos Kiba la saluda y escucha que la anima.
Eso era lo que necesitaba, no necesitaba mirar alrededor. Se acomoda en su carril para comenzar la carrera, escuchó el disparo de salida y esta ocasión decide ir al mismo ritmo que las demás. Su respiración es adecuada y su ritmo cardíaco aún se sienten normales. Se mantiene cerca de las primeras cinco sin esforzarse, en la quinta vuelta ve que varias le habían bajado al ritmo y se mantiene al mismo paso pero en sexta vuelta es cuando ve a una castaña que empieza a meter velocidad. Hinata se acerca a ella y empiezan a rebasar, en un punto estando ella en tercer lugar, la castaña rebasa al primer lugar en los últimos quinientos metros y es ahí cuando Hinata decide dar su máxima potencia. Ni siquiera miró la línea de meta cuando la paso.
Segundo lugar.
Nada mal para alguien que no es del equipo de atletismo. Se alejó de la pista a una de las bancas, ve que estaba el maestro Umino con una cara sorpresa. Kiba se acercó para abrazarla con tanta fuerza y entusiasmo.
-¡SEGUNDO LUGAR!- exclamó aún cargándola y dando un giro sobre su eje
-Gracias-pudo decir cuando la bajo y la soltó de sus brazos, su rostro estaba rojo tanto por la carrera pero más por el abrazo que le dio su amigo.
Muchos de los espectadores habían bajado de las gradas, entre ellos Neji que sonreía con orgullo. Le dio una toalla para que limpiara el sudor de su frente y le entrego en sus manos su termo con agua. Mientras caminaban los tres en dirección a donde estaban los del equipo fueron detenidos varias veces por otros entrenadores felicitandolos, recibieron palmaditas en la espalda de personas que no sabían quienes eran. Neji al igual que Hinata se sentían cohibidos, a diferencia de Kiba le encantaba el hecho que lo reconocieran.
El Inuzuka estaba demasiado emocionado por la atención que se había detenido hablar con uno de los entrenadores de una universidad del estado de Idaho.
-¿Cómo le gusta este tipo de atención?-le preguntó Neji al oído.
-Es la atención que siempre quiso en la escuela, siendo mi amigo nunca tendrá este reconocimiento- le dijo entre risas.
-Necesitamos alejarnos del caos-le dijo Neji tomándola de la mano para alejarla de la multitud, cuando escucha que le habla el maestro Umino a Neji.
-Ve-lo animó Hinata- le hablare a Tokuma para ver donde está.
-Le dije a Tokuma que lo veríamos en el estacionamiento cuatro-le informa Neji antes de ir a donde estaba el maestro Umino.
Estaba metida en sus pensamientos cuando escucho la voz de una mujer.
-Buena carrera- Hinata la volteo a ver, era más alta que ella definitivamente más delgada y de tez morena. La miraba con sus ojos brillantes y curiosos.
Ojos grises observan a los ojos cafés. Nerviosa Hinata solo la admira, era la primera vez que alguien de su mismo género decidiera entablar una conversación con ella. Después de unos segundos la reconoció, era la castaña que había ganado el primer lugar. Por un momento solo pudo mirarla. Le tomó un tiempo darse cuenta de que ella estaba esperando a que dijera algo.
-Buen tiempo-Le dijo en voz entrecortada y desigual. Extendió su mano robóticamente-Hyuga Hinata.
La castaña le estrechó la mano y le ofreció una sonrisa tentativa.
-Sarutobi Tenten- se presentó alegremente -tu novio parece muy intenso
-¿Novio?-Hinata tartamudeó con sorpresa. Volteo a ver hacia la dirección que veía la muchacha de cabello castaño-¿Neji? No es mi novio.
-Entonces son muy amigos-continuó hablando la joven-porque eres a la única que le ha dirigido la palabra en esta competencia.
OH. OH.
Neji era de los que no conversaban fácilmente con extraños. Natsu siempre lo molestaba diciéndole que era señor Darcy. Hinata observó a la mujer que estaba enfrente de ella, probablemente no sería su Elizabeth Bennet.
-Es mi primo-la corrigió Hinata apenada-es...introvertido.
La castaña la miró con sorpresa pero después de unos segundos empezó a asomar una sonrisa que se extendió rápidamente.
-Pense que eran novios, las últimas tres veces que me acerqué a él me ignoró por completo.
-Oh, a veces no sabe cómo actuar.
-Lo dices como si fuera Sai-dice la joven mientras cruzaba los brazos y hacía muecas-el chico es fríamente analítico y nada sentimental.
-Oh.
La joven la mira confundida ante su respuesta, y Hinata espera a que se alejara de ella, para darse cuenta de que era un bicho raro. En cambio, una sonrisa se apodera de su rostro.
-Entonces ¿dónde aprendiste a correr tan rápido?-preguntó la castaña que tenía enfrente de ella que ponía sus manos en la cadera.
Hinata quería responderle con la verdad: estrés postraumático e insomnio. Trago saliva y se concentró en contestarle con la verdad.
-Si-siempre me ha gustado correr-contestó tartamudeando.
-Ustedes son bastante buenos y se por los rumores que corren en la competencia que no son parte del equipo de atletismo.
La gente se enteraba de temas que no les incumben. La conversación continuó amenamente. Sarutobi los invitaba a ser parte del equipo de atletismo de una academia privada en Boston. El tema de las becas fue lo que le llamo mas la atencion pero algo de lo que no estaba interesada era ser el centro de atención a comparación de su amigo Kiba.
-Consideralo Hyuga- fue lo último que dijo antes de que se alejara la castaña hacia donde lo estaba esperando un hombre. Por un momento vio a una mujer de cabello desordenado castaño claro.
Hinata perdió el aliento.
No podía ser. Su mente estaba jugando una broma. Se alejó de la multitud para dirigirse al vestuario para darse un baño rápido y cambiarse de ropa. No pensaba regresar apestando a sudor seco a la casa y no sabía si sus ojos habían visto correctamente.
Salio de ahi y dondequiera que mirara, la seguían miradas curiosas. Con despiadado desafío, los miró a todos y siguió buscando a Tokuma. Al acercarse a las escaleras, vio una silueta alta apoyada contra el edificio. Decidió acercarse para ver si era Tokuma pero su sorpresa fue ver a Sai.
-Felicitaciones- dijo la voz suave desde las sombras oscuras.
No podía acostumbrarse a sus ojos y a su sonrisa falsa; Hinata se sentía confundida. Se sorprendió que nuevamente le dirigiera la palabra se obligó a respirar y hablar sin sentirse abrumada.
-¿Gracias?
-¿Pensaste lo del curso?-le pregunto acercándose a ella, Hinata noto que su cabello estaba mojado y caían gotas en su rostro.
-Suena bastante tentador pero no creo que pueda este verano-le contesto lo mas amable que podía. Noto que su voz se oía nerviosa, delatando su poca interacción social.
El joven de la sonrisa falsa abrió los ojos en grande y luego alzó sus cejas.
-¿No estás interesada?
Hinata se pasó una mano por la nuca, observando al joven de piel pálida y sonrisa falsa enfrente de ella. Suspiro derrotada y luego murmuró entre dientes:
-No es eso, en si es que no tengo el capital para pagarlo-confesó la Hyuga.
Un curso era caro y más en la capital del estado. Si hablaba con Iroha o Hoheto podrían llevarla cada ciertos días, pero estaba consciente que en cuestiones económicas no estaban lo más estable. Aun así tendría que preguntarles si es que los mandaran a Los Ángeles ese verano.
Un fuerte carraspeo atrajo su atención en uno de los laterales, ambos giraron sus cabezas y se encontraron a el maestro Umino con los brazos cruzados, la pelinegra lo estudio y detectó que tenía un aspecto cansado.
-Hyuga, ¿vendrán por ustedes?
-Así es.
El maestro Iruka se quedó observando los unos segundos hasta que después se retiró de ahí, Sai siguió la línea de visión mientras ella fruncía el ceño al verlo partir.
-¿No eres fan de tu entrenador?-preguntó el joven.
-En realidad, me agrada mucho-dijo Hinata que quitaba su mirada de la espalda del maestro.
-No pareciera...
-Es agradable-pensó las palabras correctas para describirlo- solo su mirada es intimidante.
-No solo es su mirada, hay algo en su persona que lo puedo considerar misterioso.
Hinata asintió con cierta desgana; sus ojos cayeron al suelo. No era su imaginación, el maestro parecía tener un aura tenebrosa y su mirada era aterradora de vez en cuando cruzaba miradas con él.
-Supongo que siempre puedo huir de él.
Contesto Hinata como una broma, pero la expresión de incertidumbre en el rostro de Sai la puso nerviosa. Ese día se habían acercado mas de una persona a interactuar con ella y solo estaba espantandolos con sus comentarios. De la nada, escucho que Sai se reía entre dientes.
-Serías muy buena en eso.
Los ojos color avellana se arrugaron con diversión. Hinata estudió sus cejas y su frente arrugada momentáneamente.
-¡SAI!
La voz ronca de otra persona los interrumpe, ambos voltea a ver al propietario de la voz. Su cabello negro estaba corto y sus ojos sostuvieron los de Hinata. Las cejas de Sai se fruncieron en confusión.
-No se supone que estés aquí.
Sus dedos se curvaron sobre sí mismos justo cuando algo se anudaba en mi garganta. Hinata trató de controlar su respiración, era una cobarde. No podia sostener la mirada oscura del joven de cabello negro enfrente de ella, asi que solo evadio su mirada ¿De dónde había venido esta persona?
El joven se quedó donde estaba mirando a Hinata.
Como si fuera un bicho raro.
-Estaba conversando con mi nueva amiga-respondió Sai sin ver a Hinata-en un momento voy al autobús.
La suavidad de su voz la tranquilizó por un momento volvio a ver al joven de ojos negros y noto que el se estaba enfurenciendo. Ella dio un paso atrás, sus manos temblaban a los lados, y luego se arriesgó a mirarlo de nuevo.
-Ebisu quería hablar contigo.
Sai se quedó callado por unos minutos viendo la situación en la que se encontraban. Los minutos parecían horas, ambos jóvenes se siguen primera vez de ese día Hinata pudo notar que Sai le sonrió, revelando unos hoyuelos en sus mejillas que lo hacen ver atractivo.
-Comprendo-dijo serio al de cabello negro puso su mano en la espalda de Hinata e inclinó la cabeza .El toque fue ligero. Podría haber sido una mano amigable o reconfortante con solo un poco de presión, pero el efecto de su toque fue electrizante. Se sorprendió tanto que no pudo hablar por un momento mientras me susurraba al oído-Espero verte en curso Hyuga.
El joven la miró, sin sonreír, inmóvil.Y miró. Y miró un poco más. Tenía un rostro duro, y atractivo. El aire pareció espesarse y pudo sentir que su rostro cambiaba de color. Sus ojos se abrieron, pero esta vez en reconocimiento
-¿Dónde conseguiste ese termo?
-Oh. Lo compre en Los Ángeles, yo lo pinte.
El color bañó sus mejillas y bajó la mirada, repentinamente avergonzada. Tragó nerviosamente y sus palmas se humedecieron.
-Será mejor que me vaya- dijo dándole la espalda, hizo precisamente eso.
Le parecía familiar. Atractivo pero familiar.
-Estoy tan listo para no ir a clases durante las próximas semanas, estoy harto de la escuela. Solo unos días más y seremos libres- dijo Kiba, ajustando su chaqueta alrededor de su cuerpo.
-¿Este año no reprobaste ninguna materia?
-No todos somos como tú, Neji.
Hinata observaba como era que ambos castaños estaban discutiendo. Sonrió ligeramente mientras veía la multitud de gente pasar alrededor de ellos. Tokuma aun no llegaba y Neji se estaba empezando a desesperar. A lo lejos se percató del equipo de Konoha que estaban apunto de subir al autobús.
-La mayoría son de universidad, escuché que varios de las escuelas privadas se cambiarán a ese club para tener más oportunidad para los nacionales.
-¿Alguna universidad importante tiene atletas de alto rendimiento?-pregunto Hinata a la explicación de Kiba. Este solo la observo detalladamente.
-Si, pero se que la mayoría decide entrar a ese club para poder tener mejor entrenamiento. Imagina una beca en Harvard-Kiba le contestó con su típica energía.
La mirada gris de Hinata captó la atención del joven de cabello oscuro, y de repente, giró la cabeza hacia su dirección, como si hubiera escuchado su conversación. Contuvo la respiración, por unos segundos. Kiba seguía hablando fuerte sin parar.
Puede que su barbilla se haya tambaleado.
Neji debió haber captado su nerviosismo, así que movió su brazo alrededor de los hombros de Hinata y la acercó a su pecho. Se sentía bien estar envuelto en sus brazos, así que dejó descansar allí, absorbida por su fuerza. Puso su barbilla en la cabeza de la pelinegra y lo pudo sentir suspirar.
-¿Hinata?-preguntó aturdido Kiba al ver los movimientos de Neji.
-Es-estoy bien-respondió apenada con su cara en el pecho del único Hyuga cerca.
-Tranquila...
-¿Conocen a ese tipo?-pregunto Hinata, su voz sonaba notablemente nerviosa.
Kiba se puso rígido. Neji gruño. Ambos castaños giraron su cabeza en dirección hacia donde Hinata tenia su mirada fijada.
-No- Neji deslizó su mano desde su hombro hasta su cadera, acercándola hacia el -No lo sé.
-¿Uno de esos niños ricos?-pregunto Kiba furioso que tocaba uno de sus nudillos con la palma de su mano-¿te hicieron algo?
Levantó la cabeza del pecho de Neji para poder mirarlo al de ojos oscuros.
-¿Es uno de ese club privado?
Kiba asintió con la cabeza, sus ojos parpadearon brevemente hacia el joven de ojos oscuros que seguía observándola y luego de un momento Kiba vuelve a regresar la mirada oscura en Hinata.
-Si es uno de esos niños ricos.
-Fuckin rich kids.
-¿Se te hacía familiar la cara de ese joven?
La pregunta de Neji hacía eco en su cabeza, tenía un cigarro entre sus dedos índice y medio. Pasó su mano por su cabello oscuro y enfrentó la mirada de Neji. Estaban esperando a Tokuma en donde habían acordado, Kiba ya se había ido en el autobús de la escuela. La mirada que le lanzó Kiba a Hinata antes de irse la hizo sentirse apreciada, el pulgar de Neji acarició su mejilla sacándola de sus ideas, los ojos viajaron inquisitivamente sobre su rostro.
-¿Estás bien? ¿Te lastimó?
-Estoy bien. No me lastimó, simplemente me asustó. Su cara se me hizo familiar y me recordó a los días de San Francisco.
Una rafaga de viento pasó entre ambos Hyugas, el cabello largo de Neji se movió de acorde a la fuerza que traía. Los ojos grises de Neji se entrecierran y giró levemente su rostro, Hinata con aquella imagen enfrente de ella tomó con sus manos su rostro. Lo apreciaba tanto y tenerlo preocupado por algo tan insignificante la hacía sentir débil. Posó sus labios en su mejilla y le dio un beso casto.
Abrió los ojos rápidamente y ese sonrojo en la piel blanca de Neji se hizo presente.
-Gracias por preocuparte, probablemente era un extraño y me recordaba a alguien. No iba a tener otro ataque de pánico.
Él asintió con la cabeza, pero se dio cuenta de que no estaba convencido. Ella tragó saliva y tomó fuerzas para mirarlo. Sus ojos estaban muy abiertos, estos reflejaban preocupación y cariño.
-Los he estado buscando por todas partes, esta escuela es demasiado grande.
La voz grave de Tokuma los trajo a la realidad, el Hyuga de ojos grises enfrente ellos los miraba con una sonrisa ladeada. Tenía un perfil mandibular bien definido y una nariz recta que facil podria ser un excelente modelo para dibujo. Sus ojos grises ligeramente rasgados delataban la herencia oriental. Ambos menores le devolvieron la sonrisa, Hinata se acercó para abrazarlo fuertemente. Primer año que no estaba viviendo las veinticuatro horas bajo el mismo techo. Era la persona que socializaba más y los obligaba a interactuar con las personas. A diferencia de los medios hermanos de Tokuma, Natsu era una diva con una actitud volátil y Ko era un joven noble y tranquilo.
El Hyuga le regreso el abrazo con la misma energía. Para ambos Hyugas era más difícil de lo que había imaginado hacer amistad sin Tokuma en la escuela. Neji y Hinata eran mejores amigos durante toda su vida, ese tipo de vínculo estrecho e inquebrantable que nadie podía igualarlo. Sus demás familiares se habían vuelto su fortaleza en los peores momentos de su vida. En los momentos más oscuros y rojos.
-¿Me extrañaste?-pregunto Tokuma sobre su cabeza.
Era un hecho que lo había extrañado.
Al separarse de ella, saludo a Neji con un movimiento de cabeza.
-¿Listos para comer? Conozco un lugar muy bueno donde hacen muy buenas pizzas.
-¿Dónde está tu carro?-pregunto Neji.
Tokuma señaló con su dedo índice donde estaba su carro, no es de extrañar que no hubiera visto antes; estaba estacionada al otro lado del estacionamiento. Continuaron hablando, Hinata observó a las chicas que los estaban observando a los lejos. Tokuma y Neji llamaban mucho la atención de la población femenina, una sonrisa de Tokuma hacía que más de una mujer se sonrojara, Neji podría hacer eso el problema es que nunca sonreía. Las chicas reían y murmuraban tratando de captar la atención de alguno de los Hyugas, Hinata empezó a experimentar celos. De cierta manera quería ser como esas chicas; por otro lado, sabía que era imposible para ella con su poca habilidad para entablar amistad con su género.
Hinata estaba encendiendo su cigarro cuando la mirada de una mujer estaba posada en ella. Hinata se congeló, en su mente pasaron una serie de imágenes de aquel verano en San Francisco , las pupilas de sus ojos se dilataron, los otros dos Hyugas lo notaron y se giraron sobre su propio eje para buscar el motivo. Tokuma se quedó parado frente a ella, su cuerpo tenso al ver a la mujer parado enfrente de ellos.
A pesar de las voces que escuchaba en su oído, se sentía sola en el túnel profundo. Su existencia es vibración, el eco de mi propia respiración y un calor tan espeso y nocivo. Sintió la mano de Neji sobre la de ella.
Le temblaba la mano.
Notas de autor:
Al principio fue entretenido pero al hacer las correcciones me tardé mas de lo que debía. Queria subir Fuckin Rich people, pero me di cuenta que para entender el siguiente capitulo debo avanzar este. Y si quieren entender lo que pasara en el siguiente deben de leer Fuckin Summer.
Saludos a todos.
