Titulo: I know what you did last fuckin summer
Rating:T(?)
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Solo uso sus personajes fuera de su papel en el manga/anime para ponerlos en mi historia. Son como actores pero sin sueldo. A mi tampoco nadie me paga por esto.
Capítulo 3
Ubicación: Boston, Massachusetts.
Desconocido.
A pesar de que la multitud estaba disminuyendo rápidamente, era fácil identificar el rostro de una de las mujeres que le habían marcado una parte de su historia.
No tenía sentido.
¿Qué hacía ella aquí?
Tanto Neji como Hinata vieron por un tiempo demasiado largo a la mujer, y ella debió haberlo notado, porque al segundo siguiente volvió la cabeza y los miró a los ojos. La sorpresa cruzó por su rostro.
Parpadeó Hinata y no apartó la mirada de la mujer que estaba enfrente de ella. Supo que en ese momento ambos estaban debatiendo lo mismo: acercarse a ella a saludarla o simplemente pasar por desapercibidos. La mujer los seguía observando, hubo un momento de vacilación, luego caminó hacia ellos con paso seguro.
-¿Hyugas?-pregunto sonriente la mujer que había dejado hace unos veranos tirada en el piso.
Bañada en sangre.
Ninguno dijo nada más, aunque todavía la miraban. Era como ver un fantasma. No sabían si era real. Los ojos grandes de color cafe rojizo ni una sola vez se apartaron de los Hyugas. La mujer escaneo lentamente de la cabeza a los pies a cada uno de ellos y luego de regreso.
Había demasiados fantasmas en su mente y no todos muertos.
-Es bueno verlos niños- dijo la mujer que estaba enfrente de ellos.
Era difícil distinguirla, tantos años habían pasado. Se veía bien, en su peso ideal y sin moretones. Parecía saludable. Sabía Hinata que al igual que ella Neji debería estar sorprendido. Tokuma sabía de su oscuro pasado y que los habían envuelto sin su consentimiento.
-¿Doc-doctora Yūhi?-vaciló Hinata.
-¿Yuhi Kurenai?
Neji sonaba melancólico. Cuando los ojos cafes rojizos se encontraron con los de color gris una vez más, sus labios parecieron curvarse ligeramente hacia arriba en una pequeña sonrisa. Hinata sintió que estaba regresando al pasado.
-¡Doctora Kurenai!- saludo con entusiasmo la pelinegra. La mujer de ojos cafés rojizos le devolvió la sonrisa con esa misma expresión de agradecimiento
-¿Me pueden dar un abrazo o simplemente van a seguir mirándome?-Kurenai se rió, Hinata inmediatamente cerró la distancia para envolver sus brazos alrededor de la cintura de la mujer mayor.
-El tiempo ha pasado- dijo Kurenai con cuidado, todavía con una sonrisa.
-Sólo el tiempo suficiente-contestó Neji que se acercaba para abrazarla.
-Se ve bastante bien- le dijo Hinata aún sorprendida.
Kurenai siguió sonriendo, pero sus ojos bajaron un poco. Se volvió rápidamente, buscando a su alrededor. Al ver que nadie estaba a la redonda se acercó un paso más hacia ellos.
-Doctora Yuhi Kurenai, él es nuestro primo Hyuga Tokuma-dijo Neji mientras los presentaba-hermano de Ko y de Natsu.
Tokuma le ofreció su mano a lo cual Kurenai tomó y estrechó entre sus dos manos. No podía evitar mirarlos.
-Puedes llamarme Kurenai, por favor- imploró.
Quedaron en silencio por unos minutos, se podía escuchar a lo lejos el sonido de los automóviles varados en el tráfico de Boston. La pelinegra observó que Neji parecía tenso y nervioso al ver a alguien de su oscuro pasado. De alguna manera parecía menos accesible y un Neji que desconocía.
-Iremos a cenar a una cafetería que está a unas cuadras de aquí ¿quisiera venir con nosotros?-pregunto Tokuma.
La mujer enfrente de ellos quedó un momento en silencio para después asentir en voz alta. Tokuma torció uno de sus dedos en dirección hacia donde irían y caminaron a la par. Hinata escuchando la historia de como el destino había llevado a que Kurenai viviera en Boston. Ella dudaba de su capacidad del habla en ese momento, estaba empezando a sentirse tímida y fuera de lugar.
Ubicación: Boston, Massachusetts.
Desconocido.
-Adelantense y pidan sin mí, tengo que hacer una llamada.
Neji y Hinata observaron a Tokuma, en silencio le respondieron y solo siguieron sus órdenes. Tokuma vio como era que entraban a la cafetería, cruzó la calle y entró a un callejón desierto. Estaba oscuro; olía a basura, el sonido del agua goteando era el único sonido que se podía escuchar en ese preciso momento. Sacó de su bolsillo una cajetilla de cigarros, tomó su encendedor y lo prendió. Dio unas cuantas caladas antes de detectar las pisadas .
-Sal o te haré salir. Es tu elección.
Silencio. Exhalo el humo y dejó pasar unos segundos más antes de animarse a hablar.
-¿Se puede saber que estás haciendo escondido entre las sombras?-volvió a hablar el Hyuga con enojo.
Los sonidos de pies moviéndose hicieron eco en el callejón. Salió de las sombras de donde estaba escondido el hombre moreno de cabello oscuro, Tokuma calculaba que medía un metro ochenta. Le tomó un momento para mirarlo de verdad. Alto, definitivamente alto. El hombre torció sus labios y cerró sus ojos antes de dar otro paso.
-¿Qué edad tienes? No deberías fumar.
-Nadie debería fumar-masculló el joven. Dio otra calada al cigarro y sostuvo el humo en sus pulmones. Escuchó una risa del hombre que estaba siguiéndolos hace un par de cuadras.
-Estoy preocupado por Kurenai, es todo.
Tokuma observó la vestimenta del hombre. Estaba seguro de que tenía un arma de fuego en su cintura, y probablemente tenía los permisos necesarios para traerla consigo mismo. El porte del hombre parecía de alguien que se dedicaba a esa clase de trabajos.
-Una cena no le hace daño a nadie.
Escuchó al hombre frente de él soltar una risa fuerte y sonora. El de ojos grises estaba observando con cuidado, el moreno sacó de su bolsillo de su pantalón una cajetilla de cigarros. Puso entre sus labios su cigarrillo, no sin antes cruzar sus brazos desafiante y entrecerrar sus ojos .
-Eres un Hyuga.
Tokuma notó que lo decía en tono de burla.
-Bien hecho por esa observación- lo felicito sarcásticamente, cruzando los brazos.
-Ustedes los Hyugas, tienen un caso curioso-dijo el hombre para después encender el cigarro.
Ojos grises observan a los ojos oscuros. No tenían nada que decirse el uno al otro.
-Hace cinco años me tocó ver un caso interesante, en San Francisco en un pequeño departamento se encuentran tres cuerpos. El motivo de la muerte de uno, según la autopsia, es un infarto al corazón y daño al hígado.
Hizo una pausa el hombre para ver a Tokuma. El hombre frente de él da una calada al cigarrillo.
-El reloj está corriendo, si no terminas rápido lo que me quieres decir me iré.
-Me advirtieron que los Hyugas no tienen un buen temperamento, pero hasta donde va la historia uno piensa que es normal pero en ese mismo departamento se encontró el cuerpo de una mujer con vida pero en estado inconsciente. Parece casi un error que estuviera viva.
-¿Por qué es un error?-preguntó Tokuma mientras daba una calada a su cigarro.
El hombre aspira otra inhalación del cigarrillo antes de hablar.
-En la exploración sólo encuentra un par de moretones pequeños cerca de su nuca y unos en su abdomen. Si el asesino en serie iba directo a ellos, es un error dejar un sobreviviente-le explica el hombre que sacaba el humo observando al menor de ojos grises- pero es casi seguro que no era un asesino.
-¿Porque estas tan seguro en eso?
El hombre mira de nuevo al Hyuga, y luego una sonrisa se extiende por su rostro, revelando una dentadura casi perfecta.
-Hyuga, estoy pendiente del caso completo donde mi novia estuvo involucrada-dijo tranquilamente el hombre dando una calada más a su cigarro.
Parpadeo y miro alrededor el de ojos grises, estaba casi seguro que había otra persona más que escuchaba su conversación.
-La gente puede decir muchos rumores. Lamento que eso le sucediera a tu novia.
-No entiendes Hyuga, había sangre y no parecía de vandalismo. Investigamos más y uno de los que murió era un pedófilo de red buscado-contesto enojado el moreno mientras le lanza humo a la cara.
Tokuma aspira otra inhalación del cigarrillo con el ceño fruncido. Estaba perdiendo el temperamento así que dio un paso más para pegarse a la pared.
-Si necesitas decir algo, te escucho- dijo para luego exhalar el humo.
-Dos testigos aseguraron que un par de horas antes de la llamada al 911 vieron a unos niños entrar a ese domicilio. Cuando los policías llegaron al lugar no había rastro alguno de ellos.
Tokuma sonrió de lado causando en el moreno que chasqueara con la lengua..
-Tu historia suena como justicia divina.
El moreno pasa el dedo por la punta del cigarrillo, esparciendo cenizas por el suelo. Levanta su mirada color café y la deja en la mirada desafiante gris del Hyuga.
- No soy creyente de que sea tan buena suerte que sucediera eso, se que algo paso. Quiero descubrir que paso.
El Hyuga aguanto la respiración mientras él exhala una nube de humo.
-Muy buen caso y me suena interesante, pero no nos incumbe sus problemas y su trabajo.
-Hay Hyugas en San Francisco. Se que vivieron ahí un tiempo, niños problemáticos.
Tokuma frunció su ceño.
-Son jóvenes incomprendidos. No son realmente una amenaza para nadie.
Sin apartar los ojos de Tokuma, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su bolso y sacó una tarjeta de presentación. Tokuma estuvo unos segundos viendo la tarjeta antes de tomarla.
-Sigo investigando su caso, cuando cambies de opinión y quieran hablar ese es mi número de celular está en la tarjeta.
Da una calada al cigarrillo y toma la tarjeta. Observa las letras en color negro que estan imprentas en el papel blanco y despues de unos segundos exhala el humo sobre este.
-Te dare un consejo. Alejate de mi familia, tú y quien quiera que tengas como sombra. No permitiré que le hagan daño ustedes dos.
Tokuma da media vuelta y va en dirección a la cafetería. Una vez que Sarutobi observa que el Hyuga está dentro escucha la risa de su compañero.
-Es inteligente- dijo el hombre que estaba acercándose a la par del moreno. Su cabello largo platinado lo distingue bastante.
-Me recuerda a ti, Hatake.
Ubicación: Boston, Massachusetts.
Desconocido.
Hinata observa como es que entra Tokuma con paso decidido hacia la mesa en la que están sentados. La camarera se detiene para entregar las bebidas y mientras Neji ordena la comida de todos. La pelinegra estaba tomando su vaso de limonada como si la bebida borrara todos los recuerdos de San Francisco de inmediato. Apenas tomó asiento Tokuma y pudo tomar un respiro sonoro completamente causando en Neji y Hinata su atención.
-No me atrevía a hablarles hoy en la tarde, pero necesitaba saber de ustedes-dijo Kurenai después de que se alejó la camarera con las órdenes.
-Estamos bien-contestó Hinata en voz baja quitando la mirada de Tokuma.
-No lo entienden, o tal vez yo soy la que no comprende. Esa noche para mi hay pocos recuerdos, se que todos los del edificio decían que fui yo la que lo había atacado-dijo Kurenai tomando su bebida con sus manos.
En ese momento, mientras estaba sentada frente a ellos, no pudo evitar notar lo triste que se venía hablando de los sucesos de aquella noche. El estómago de la Hyuga se revolvió al recordar el charco de sangre alrededor de los cuerpos. Miró el rostro de la doctora Kurenai y se percató de lo cansado que se veía y sus ojos temblaban como si estuviera sufriendo. Como si estuviera huyendo de su pasado. Era la misma mirada que veía en Neji y en Hanabi. La misma mirada que veía siempre que se reflejaba en el espejo.
-Lo que pasó esa noche fue una pesadilla para usted, más estamos conscientes que él era un hombre problemático-agregó Neji con los brazos cruzados.
La mujer tomó un sorbo a su bebida antes de tomar fuerzas para hablar. Por debajo de la mesa Hinata sintió como era que la mano de Tokuma tomaba de la suya, un pequeño gesto que le dio la fuerza para escuchar lo que tenía que decir la verdadera víctima de esa noche. Para ella tampoco le era fácil hablar.
-Solo recuerdo despertar en una habitación donde estaba segura, mi cuerpo me dolía y cuando me cuestionaron dije todo lo que tenía que decir mientras yacía en la cama del hospital, deshidratada y en estado de shock.
-Vimos las noticias, fue un caso bastante sonado-dijo Tokuma seriamente.
La pelinegra suspiro justo cuando pasa la camarera con sus órdenes. Su apetito desapareció de repente, así que pidió otra limonada.
-No quiero vivir en el pasado, creo que merecen una disculpa por mi parte.
Los tres Hyugas se miraron. Tokuma sabía la historia, Neji y Hinata fueron parte de esa noche. Ninguno hablo, solo dejaron que continuara hablando la verdadera víctima.
-Algo terrible sucedió en ese departamento, la gente llegó a pensar en un asesino en serie. Estoy segura que alguien me salvo.
Suspiro justo cuando pasa la camarera con el sándwich y la sopa de Tokuma.
-Los periódicos locales inventaron toda clases de historias sobre un asesino que nunca fue atrapado-agregó Tokuma a la conversación.
-Así es. Me miraron con lástima, me trataron con simpatía y frustración porque mi memoria se negó a volver. La investigación dictaminó que fue una muerte accidental al final, pero la gente todavía me mira, incluso ahora, con curiosidad en sus rostros.
La pelinegra se armó de valor para hablar con fuerza.
-Nosotros lamentamos todo lo que pasó.
-Lo curioso es que soñe que ustedes estaban ahí, pero no estaban en la habitación.
Tokuma apretó con fuerza su mano, Neji controlo sus emociones y para Hinata sintió lo difícil que le fue pasar saliva. Para cualquier Hyuga, era conocimiento básico que el puño suave en el lugar correcto podría causar un noqueo que podía hacer olvidar los últimos detalles.
Ellos la habían hecho creer que soñó que estaban ahí.
Ellos recordaban todo. Un nudo se quedó en la garganta de Hinata.
Kurenai no sabía que era real.
Ubicación: Suburbios de Boston,Massachusetts.
Hogar de los Hyugas.
Hora: 7:00 PM
La despertó un suave golpe de su puerta del cuarto. Se apoyó en los codos y trató de concentrarse en la habitación oscura. Debió de haber estado durmiendo durante una hora o tal vez más.
-Sí- respondió, su voz se atascó en su garganta.
-¿Estas decente Hinata?
Tan amable y tan propio, inclusive en su propia casa. Hinata sonrió.
-Puedes entrar Ko.
La mano masculina de su primo agarró la perilla de la puerta para girarla , mientras su cabeza se ojos grises grandes de Ko escanearon la habitación hasta que se conectaron con los de ella.
-¿Te sientes mal?
-Dolor de cabeza-respondió Hinata que se tocaba con sus dedos la frente.
-La cena está lista- dijo, mirándola con curiosidad- escuche que la psicóloga fue dura contigo.
-Solo fue...ella misma.
Trato de sonar amable y al mismo tiempo de devolverle la sonrisa para asegurarle que estaba bien. Había tenido un sueño extraño donde estaba sentada en un cuarto rodeada de personas queriendo hacerle daño, se mordió el labio Hinata antes de ver a Ko.
-Ko, ¿alguna vez haz sentido que nos observan?
El Hyuga la miró desconcertado por la pregunta, después de unos breves minutos con su mano tocó su frente.
-La gente de los suburbios pueden ser groseros.
Ko salió del cuarto dejando a Hinata pensando, se levantó de la cama y bajó de las escaleras. Cada escalón que bajaba se escuchaba el sonido de los platos y tazones sobre la mesa junto con la voz Natsu peleando con Tokuma. A pesar de que eran medios hermanos, se peleaban todos los días más cuando Tokuma regresaba de Boston.
-No puedo creer que no puedas ir a comprarme los panes que te pedí-gritaba su prima, estaba segura que los Inuzuka que estaban a cuatro cuadras podrían escucharla.
-Acabo de salir de vacaciones. Tenemos casi dos meses sin vernos y estas peleando conmigo.
Natsu pone la comida en la mesa haciendo tanto ruido que asustó a Iroha. Parecía exaltada más de lo normal. Hanabi que estaba sentada en una de las sillas voltea a ver a Natsu con su nariz arrugada. Algo aquí no andaba bien. Hinata toma su asiento para que su prima les pueda servir la cena.
-Come-ordena su prima que tenía su ceño fruncido -Te hará menos gruñón.
-¿Qué es esto?-preguntó Hanabi viendo los frutos secos.
-¿Estás a dieta Natsu?-pregunto Tokuma desconcertado viendo el plato que tenía enfrente de él.
-Natsu, que tu ropa no te quede no es obligatorio que a todos nos pongas a dieta- dijo el tío Hoheto sin quitar de vista el periodico que estaba leyendo.
-De todos modos deben de comer bien-dijo Natsu que estaba sirviendo las tazas de café para todos.
-Estoy seguro de que tiene razón, pero ni siquiera esto llenará un cuarto de mi estómago-Neji le dijo mientras jugaba con las pasas.
- Necesito perder peso o comprar ropa nueva y me niego a comprar ropa nueva-Natsu hizo una mueca.
-Debiste de habernos avisado que nos darías esto-dijo Ko jugando con la comida que tenía en su plato- pudimos haber pedido de comer.
-No me gustan las pasas, son como uvas pero ancianas-dijo Tokuma aun viendo su plato. El rostro atractivo de su primo estaba demasiado pálido-¿porque no mejor nos decías que no querías hacer de cenar?
-¿Porque no puedes comprar ropa?-pregunto Hinata evitando una pelea.
-Mi cuenta bancaria no lo permite y no puedo olvidar el hecho de que soy un tamaño más grande que el año pasado.
-Podrías ir a correr con nosotros-añadió Hinata sonriendo.
Natsu le lanzó una mirada oscura a Hinata para luego ver fríamente a Neji. Claro, olvidaba que hace unos días pelearon porque Natsu se frustró al no tener el abdomen plano como el. Peleas de los Hyugas.
-No estoy tan desesperada. Intentaré primero la dieta.
-Si comes poco puedes enfermar-le informo Iroha que estaba abriendo el refrigerador para sacar una fruta de la cosecha de esos días.
-No voy a tratar contigo si te enfermas-dijo Tokuma cruzando los brazos sobre el pecho mientras lo hacía, todavía mirándola.
-No pasaré hambre, tengo aperitivos nutritivos.
-El campamento militar suena bastante tentador después de este platillo-dijo Hanabi.
Frotándose los párpados con el dorso de las manos, respiró hondo y dejo que otro fuera más lento, moviendo los hombros en el proceso y diciéndome a sí misma que necesitaba calmarse y volver a la cama. Siempre estaba el mañana.
Ubicación: Suburbios de Boston.
Casa de los Hyugas.
Hora: 6:00 AM
-¿Estás segura, Natsu? Ella parece tan agotada. Ella es una sombra de cómo debería verse una chica de su edad.
-Lo que ha vivido no ha sido normal Hoheto.
¿Acaso estaban hablando de ella?
Estaba bajando las escaleras en silencio y su intención no era escuchar alguna conversación ajena. Hoheto lanzó un pequeño suspiro, una de sus especialidades. Era lo suficientemente ambiguo como para significar algo para cualquiera pero tenía la sensación de que tenía la intención de cerrar el tema cortésmente.
Entro a la cocina, encontrándose con la mirada de ambos. Natsu estaba dejando su plato en el fregadero, dejando solo a Hoheto en la cocina. Luchando contra la urgencia de tomar su café y correr, se sentó en uno de los lugares vacíos. Solo se escuchaba el sonido de la cafetera.
-Espero no haber interrumpido nada importante.
-Estuviste muy callada en la cena.
Hoheto la había estado observando en la cena. Hinata se levantó de su lugar y tomó la tetera para servir su taza de café.
-No quería hablar anoche.
No fue la mejor respuesta que pudo dar Hinata. Vio como la frente de Hoheto se arrugó ante esta rápida respuesta, y se volvió para hablar con la pelinegra.
-Admito que tienes muchas razones para estar molesta ... pero aun así, estoy preocupado.
Se volvió esta vez, para enfrentar a Hinata.
-No estoy molesta porque apostaste por nosotros- dijo Hinata dando un sorbo más a su café.
Neji estaba entrando a la cocina. Se detuvo y cruzó los brazos. Hinata cerró los ojos y trato de disfrutar aunque sea un sorbo más de su café. Odiaba cuando Hoheto la cuestionaba.
-Tenía migraña anoche.
-Parece que es más constante tus dolores cabeza-dijo serio Hoheto.
Neji tomó asiento a lado de Hinata. Tomó el cereal que tenía enfrente de ella y se sirvió en su tazón.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-El lenguaje corporal grita lo contrario-contestó Neji.
-¿Estás segura de que estás bien? ¿Está todo bien en la escuela?
Podía ver por el rabillo del ojo, Neji mirando intensamente su reacción. Hoheto había vuelto a comer, pero era obvio que aún no dejaría el tema.
-Estoy bien.
La mente de Hinata instantáneamente evocó una imagen de su pasado. No quería volver a recordar aquella noche. Dio un último sorbo a su café y miró fijamente a los ojos de Hoheto.
-Estoy bien ... solo un poco ... cansada.
Ella puso una amplia sonrisa falsa y Hoheto se volvió hacia su plato, todavía luciendo un poco preocupado. Hinata buscó la mirada de Neji y ahí estaba esperándola. La estaba cuestionando después de todo.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Secundaria Bishop
Hora: 11:00 AM
Tan pronto como Hinata hacía fila en la cafetería, se le puso la piel de gallina. Tomó una bandeja y cerró los ojos. Estaba alguien observándola desde alguna parte de la habitación. Después de elegir una ensalada y una botella de agua, le pagó al cajero y se alejó de la fila. El bullicio de la habitación le estaba causando un dolor de cabeza que estaba segura que ni el ibuprofeno se lo iba a quitar.
Se estaba acercando a la mesa donde se encontraba Shino cuando escucha los gritos de Kiba desde la puerta de la cafetería. Se giró sobre su eje, le dio un pequeño saludo para señalar a donde se iba a sentar. Kiba solo sonríe y rápidamente se dio la vuelta para hacer fila para comprar su comida.
Hinata se vio en la necesidad de escanear la habitación en busca de la persona que la estaba observando. Y ahí estaba. Parado en una esquina portando su atuendo de maestro. Camino lo más recto que pudo dando paso tras paso hasta llegar a la mesa donde estaba el menor de los Aburame.
-¿Hinata?-la pelinegra se sobresaltó ante la mano de Shino sobre la suya , trato de respirar profundamente.
-Lamento asustarte.
Su garganta se sentía seca y rasposa, así que decidió girar la tapa de la botella de agua, tomó un largo trago.
-¿Saben? cada vez veo la comida de la cafetería peor- escucho como era que Kiba se sentaba a lado de ella enojado- se supone que hoy servirán burritos mexicanos, esto no es un burrito y tampoco es mexicano.
-No todos tenemos familiares latinos-respondió Shino dándole una mordida a su sándwich.
-¿Cómo puedes comer ensalada teniendo en tu casa mejores vegetales?-pregunto Kiba.
-Era lo mejor que había el día de hoy-respondió Hinata apenada y con la mirada baja.
-El cajero todavía se atreve a decirme que no tiene cambio de diez dólares- continuo quejándose el castaño.
La Hyuga estaba haciendo todo lo posible para no tener contacto visual con el maestro Umino. Escucho como era que Kiba seguía hablando mientras se quejaba de la cafetería y de sus trabajadores. Volvió a tomar la botella de agua enfrente de ella para dar un sorbo nuevamente.
-¿Y Neji?-pregunto Shino con su voz monótona.
-Tenía un proyecto con la maestra Brookes.
Los minutos pasaron rápido y Kiba la había distraído de la mirada del maestro. Al terminar su comida se levantaron para dejar la bandeja en el área que le correspondía. Todo estaba siendo casi normal pero antes de llegar a las puertas, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo se dio la vuelta e inmediatamente miró a los ojos a la única persona que la estaba observando.
Toda la atención del maestro Umino estaba centrada en Hinata. Sus labios estaban ligeramente separados pero sin sonreír. Sin embargo, esos ojos parecían desafiantes y demasiado interesados. Parecía que la estaba evaluando.
Y no estaba escondiendo que la veía.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Consultorio.
Había pasado una noche bien, se había dormido casi inmediatamente, un sueño profundo, reparador y relajado. La escuela estuvo aburrida como siempre, a excepción del maestro Umino y su mirada perturbadora.
Tic TOC
tic TOC
Solo escuchaba el sonido del reloj. La psicóloga la volvió a citar, aparentemente el maestro Umino se había quejado de su actitud y les pasó el mensaje a sus tíos. Siempre le hacía las mismas preguntas casi en el mismo orden. Las más importante y con la que inicia es de ¿cómo se encontraba?.
-¿Cómo estás Hinata?
Siempre las mismas preguntas. Trato de no voltear los ojos y sonrió.
-Bien, disfrutando los últimos días de escuela y esperando con ansias las vacaciones.
La mujer recorrió el rostro de Hinata con la mirada buscando algún rastro de heridas en su cara. Tenía la sospecha de que cuando preguntaba esperaba que le platicara todos sus oscuros secretos.
Not today Satan, not today.
La consulta continuaba como siempre, no veía la necesidad de hacer ir a la mujer de vacaciones a terapia. Las personas como Neji y como Hinata son extremadamente hábiles para fingir que estaban bien.
-¿Cómo te fue en la carrera?
-Bastante bien.
-¿Conociste a otros estudiantes?
-De otra escuela, si.
-¡Excelente Hinata! Ese es un gran paso para ti-escucho en su timbre de voz felicidad y alivio, tal vez la mujer pensaba que con solo una cita había hecho un gran logro- Es importante que interactues con todos. Lo más importante diría yo.
Nada de eso importa. Solo ella importaba. Su familia y sus amigos eran lo que importaba.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Bosque.
El aire húmedo se coló a través de su fino suéter. Envolvió sus brazos alrededor de sí misma y trató de concentrarse en la pelea que estaba enfrente de ella. Estaban entrenando como de costumbre dentro del bosque, era su turno contra Tokuma. Se pusieron en posición para pelear y tan rápido como empezó había terminado. Era la tercera vez que la derribaba.
-Lo siento Hina.
-No te preocupes- le decía mientras se levantaba del suelo-¿podemos descansar?
Tokuma sonrió, se acercaron a una de los troncos para descansar unos segundos mientras veían la pelea entre Neji y Ko. Algo andaba mal en Tokuma, normalmente no era tan brusco cuando peleaba a menos que tuviera algo en su cabeza. Desde el desayuno lo había notado distante sin mirarla a los ojos. Sus instintos estaban alterados. Se armó de valor para preguntarle.
-Quieres decirme algo Tokuma-comenzó a decir llamando la atención a su primo-¿qué es lo que sucede?
Tokuma frunció los labios y exhaló aire, sus mejillas se hincharon levemente. Él miró hacia otro lado, se pasó una mano por el cabello y finalmente dirigió su mirada hacia ella.
-Estoy preocupado por ustedes, el día de la carrera había un detective en el público-le dijo a Hinata.
Tenía mil preguntas que quería hacerle a su primo, pero no tenía idea de cómo formularlas ¿Que hacía un detective ahí? En una competencia local.
-El hombre solo me dijo que estuvo en el caso de San Francisco, todo indica que es un cold case. Así que no hay que preocuparse.
-¿El ca-caso de Kurenai?-ese tartamudeo era signo de nerviosismo. Trato de mirarlo con la mayor calma posible, pero se dio cuenta que fue imposible esconderlo.
-Todo lo que hagan nos lo tienen que decir ¿está bien?-Tokuma tomo de su mano para tomarla con fuerza. De alguna forma la tranquilizo.
Cuando giró su cabeza vio que Ko estaba en el piso. Neji había ganado esa ronda, Tokuma decidió pelear con su hermano dejando como única opción pelear con Neji. Se pusieron en la posición típica para pelear Byakugan, solo pasaron unos cuantos minutos para que Neji derrumbara a Hinata.
-Estás distraída-enarcó las cejas preocupado.
-Neji, tengo miedo- dijo Hinata desde el suelo boca arriba, sus ojos se llenaban de lágrimas-me dijo Tokuma lo del detective.
Neji le tomó la mano para ponerla de pie, y luego para su sorpresa, la abrazó con fuerza, sosteniéndola contra su pecho durante mucho tiempo. Ella lo permitió, disfrutando de la demostración de afecto. No es que Neji no fuera cariñoso con ella. De todos sus familiares, él fue el que más la protegió.
Neji se desvivía por Hinata y ella se desvivía por él.
Pero esa ocasión se sintió diferente ese abrazo. Casi como si fuera él quien necesitara consuelo y no ella. Ella le rodeó la cintura con los brazos y le devolvió el abrazo con todas sus fuerzas. Lo cual, considerando que ni siquiera podía rodear su musculosa circunferencia y hacer que sus manos se tocaran en el otro lado, no era mucho.
-Estaremos bien, siempre estaremos bien-le decía en voz baja, era algo tan íntimo e inocente que la hacía sentir protegida-prometeme que si notas algo raro me dirás.
-Lo prometo.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Neji le había dicho que no era perceptiva. Kiba fue perceptivo cuando se conocieron. Y también hablador. Quizás por eso se llevaban tan bien. No tuvo que dar explicaciones a Kiba por no ser tan sociable, y él se lo explicó sin que ella tuviera que preguntar. Nunca había conocido a una persona con la que pudiera comunicarse con tanta libertad, tan poco acostumbrada estaba al fenómeno de la amistad.
Esa mañana se levantó sin pesadillas, sólo había abiertos los ojos y tenía esa necesidad de correr.
Tenía ansiedad. No quería volver a tomar Xanax.
Estaban corriendo por las calles de los suburbios casi desiertos, la mañana era fresca y era un buen dia para correr. Quizás fue el clima o la forma en que el viento movía su cabello pero sabía que alguien la observaba. Se detuvo en seco enfrente de la casa de los Mitarashi, le dolían los pulmones por su mal ritmo de respiración. Y entonces, un movimiento en la ventana de la casa le llamó la atención. Había alguien parado allí, mirándola. El resplandor de la ventana se oscurecía tanto, pero por lo que pudo distinguir era un hombre.
Todo después de ese punto sucedió en una oleada de reacción y adrenalina. No era su imaginación, había alguien parado en la ventana de la casa y la observaba. Con su corazón latiendo con fuerza salió corriendo de ahí.
De repente empezó a escuchar pasos y estaban muy cerca de ella. Decidió tomar una ruta diferente y esta ocasión decidió irse por el bosque. Las zarzas le cortaban las manos. Su aliento desgarra su garganta.
No sabía cuánto tiempo llevaba corriendo, pero cuando levantó los ojos, se encontraba en lo profundo del bosque, el aire a su alrededor estaba completamente quieto y completamente perdido.
Le rezó mentalmente a la Diosa Kaguya para que la ayudara y usando uno de los troncos de los árboles para agarrarse subió hasta la cima para ver si las sospechas eran ciertas. Miró a su alrededor, pero no había señales de vida humana. Solo la flora y la fauna estaban presentes.
Dejó pasar unos minutos. El comienzo de una mañana gris aún se podía percibir, suspiro fuerte controlando su nerviosismo. Tal vez si estaba paranoica y realmente había imaginado a alguien. Estaba apunto de bajar de donde se encontraba cuando escucha pasos rápidos acercándose.
Alguien estaba ahí.
Alguien la había seguido y se quedó congelada. Desde la altura donde se encontraba no la podían ver. Entonces lo vio y mientras cruzaba el campo cojeando, notó que uno de sus pies estaba lastimado. El joven vestía unos jeans desaliñados y su cuerpo era delgado, Hinata bajó un poco mas de donde estaba para ver al joven. Se había detenido a respirar y fue entonces cuando la Hyuga notó el color rojizo cayendo de su mano. Vio como era que los hombros le temblaban mientras lloraba, su cuerpo temblaba por los sollozos, pero sin emitir ningún sonido. Hinata escuchó el sonido de un arma, asustando y haciendo un ligero sonido en la rama.
El joven volteo su cara hacia el cielo, buscando de donde provenía el sonido con el corazón latiendo rápido en su pecho y con su respiración agitada, colocó su mano sobre su cara media cubriendo su nariz y boca.
Cerró los ojos, concentrándose en intentar controlar sus signos vitales, cuando volvió abrir sus ojos desde su nueva posición, pudo ver que el cabello del joven era tan negro como la noche pero lo que mas le llamaba la atención era su ojos que estaban hinchados con sangre alrededor de este.
De repente se volvieron a escuchar más armas y pisadas, el bosque no estaba tranquilo esa mañana. El joven entró en pánico, volvió la cabeza hacia el bosque.
-Fuck!
Hinata tomó una de las decisiones más difíciles de su vida, pero su vida nunca había sido fácil. Bajo del árbol lo mas rápido que pudo y cuando piso incorrectamente haciendo más ruido de lo que debería el joven se congeló al verla. Pasaron segundos hasta que el joven se carcajeaba en alto.
-Tu no eres real.
Se escucharon voces y perros de cacería. Hinata vio como era que el joven comenzó a correr en dirección suroeste del bosque. El joven no era de por el área, de lo que sea que estaba huyendo lo iban a encontrar. Hinata corrió tras de él, se escuchaban los perros ladrar y a varios hombres gruñir a lo lejos.
Casi no tardó en alcanzarlo, pero le parecieron horas lo tomó con fuerza del brazo, derribándolo y dejándolo en el suelo. El joven le soltó un golpe en la sien de Hinata que le causó un grito por parte de ella, Hinata controlo su ira y con fuerza le hizo una llave. El joven era incapaz de distinguir su atacante real.
-No sé de quién huyes, pero en esa dirección te van atrapar. Corre al Este y llegarás más rápido al siguiente pueblo-dijo Hinata en voz baja viendo al joven enfrente de ella, su cara estaba llena de sangre, de hematomas y de lodo.
Deseo en ese momento haberse quedado en su cama esa mañana, le pidió a su diosa que sus piernas cansadas siguieran bombeando porque las iba a necesitar en ese momento. Los pulmones le ardían con la severidad de sus jadeos agudos y su pecho se agitaba por el esfuerzo excesivo. Demasiada adrenalina antes de ir a la escuela. Hinata se arrancó a correr en dirección hacia el Este y el joven seguía corriendo a su lado por un buen tiempo, los perros de búsqueda eran ahora más ruidosos, los ladridos se escuchaban cada vez más cerca. Sus oídos detectaron como eran que los cañones de las armas se estaban cargando causando en ambos más velocidad para correr.
-Lo necesito vivo, golpéenlo pero no lo quiero muerto. Muerto no vale nada.
Parecía que esa orden la podían escuchar detrás de ellos, Hinata siguió corriendo por el bosque sin voltear a ver a su compañero por un momento sus ojos se llenaron de lágrimas. Eso era lo que se sentía ser una presa de un depredador. Siguieron corriendo unos minutos más hasta que llegaron a uno de los lugares donde solían venir Shino y Kiba.
Estaban en una de las áreas más escondidas del bosque y daba gracias a la insistencia de Iroha en visitar el bosque siempre con mapas, las pisadas de las botas de los hombres no se escuchaban más pero aun así se obligó a moverse más rápido. Sabía que el joven estaba sangrando mucho, pero solo él era el que sabía de lo que huían.
Pasando árbol tras árbol, el amanecer se hacía más evidente. El joven se veía cansado y débil pero seguía esforzándose. Hinata paró y el joven la imitó, no podía distinguir el color de sus ojos pero la palidez de su rostro si.
-Continúa hacia esta dirección y encontrarás el siguiente pueblo.
Se quedó completamente quieto el joven, no era momento para detenerse a pensar que era lo que tenía que hacer. Hinata arrugó la nariz, al poder detectar el olor a sangre en el cuerpo del joven. Hinata se alejó de él hasta que volvió a distinguir sus pisadas cerca de ella.
-No se quien seas y no me importa, dirígete al Este-hizo una pausa cuando volvió a escuchar otro arma de cañón-ahora huye lo más rápido que puedas.
El joven miró hacia atrás con una mirada de incertidumbre dio un paso hacia ella y de su bolsa sacó una lanza pequeña y se la dejó en la mano, le lanzó una última mirada desesperada antes de que comenzara a correr de nuevo.
La Hyuga miró la lanza que tenía en su mano, era pequeña y puntiaguda. Escucho a lo lejos otro disparo y empezó a correr por el bosque que cada vez estaba más iluminado, si el joven estaba huyendo de alguien parecía que la mejor decisión era huir al siguiente suburbio. Siguió manteniendo su paso y cuando llegó a la casa tan pronto como se acercó al césped de enfrente, su cuerpo se derrumbó. El sol ya se asomaba por las colinas haciendo notar como es que se había lastimado por el exceso de ejercicio. Hinata cayó sobre el césped y se quedó allí hasta que su corazón y su pecho se desaceleraron. Podía sentir que los músculos estaban tensos, y apretó los puños. Todo se sentía débil con hormigueo y por un momento había tenido miedo de que sus piernas fallaran.
-¿De quién huyes?
La voz de Neji la hizo abrir los ojos de par en par. Estaba parado enfrente de ella con su mirada estoica y levantando la ceja al verla en el piso.
-¿De mi pasado?
No sabía si contarle a Neji lo que vio. No quería preocuparlo con otro de los sucesos extraños que pasaba en su vida.
-Eres la peor para mentir Hinata.
Ubicación: Suburbios de Boston,Massachusetts.
Secundaria Bishop
Hora: 8:00 AM
Soltaba respiraciones cortas e irregulares mientras corría por los pasillos llenos de adolescentes, como si correr una persecución en la mañana por el bosque no le fuera clase estaba literalmente a punto de comenzar, pero su aparentemente interminable racha de mala suerte aseguró que no llegara a tiempo a la clase de la maestra Brookes. Antes de entrar se vio brevemente en el reflejo de una puerta de cristal.
No estaba presentable.
-Hyuga, te solicitan en la oficina del director.
Hinata miró su reloj. Llegó a la hora que era. La maestra Brooks, una mujer americana de ojos azules y de estatura promedio, la miraba desde su escritorio mientras acomodaba sus trabajos de ese día.
-No he hecho nada.
-Ve a la dirección.
Le ordenó la maestra, Hinata no recordaba haber hecho algo en estos días. Por un momento pudo detectar la mirada de preocupación de la maestra y tenía el presentimiento que no era nada bueno. Hinata se pasó su mano por su cabello tratando de pensar en cómo salir de la situación. No quería pensar que esto tenia que ver con lo que había pasado en el bosque. Aun no le había dicho a alguien.
-Tenemos examen a esta hora.
-Te lo pondré en la siguiente clase.
Eso daba a entender que no regresaría a tiempo a clase, se mordió su labio inferior evitando que los nervios la invadieron y resignada salió del salón para encaminarse a la oficina de la escuela. Aún había gente en los pasillos, entre ellos un montón de porristas presentes, varios del equipo de fútbol soccer y muchos de la gente popular de la escuela.
-Buenos días Hyuga, en un momento te ve el director.
Le debería de dar pena que la secretaría de la oficina del director la conociera. En Los Ángeles, solían estar más en problemas y la directora nunca se aprendio su apellido. Llegando a los suburbios habían disminuido, normalmente sabia por que la llamaban esta ocasión era diferente.
Motivo: desconocido.
Estiró el cuello para mirar a través de las persianas abiertas de la oficina del director. Alguien está sentado en la silla de visitas, pero todo lo que puedo distinguir es una mandíbula dura y cabello platinado.
Suspiro derrotada y decidió que realmente ni siquiera debería de haberse molestado en levantarse de la cama esa mañana. Vio como el hombre de cabello platinado salió de la oficina del director no sin antes mirarla de reojo a la pelinegra.
-Estaremos al pendiente, Hatake.
El hombre la observa por unos instantes directamente a sus ojos, le da la espalda y se dedica a platicar con la secretaria que tenía sus mejillas de un tono rosado. La secretaria se levanta de su lugar, dejándolo solos en la sala de espera.
-Es muy temprano para estar en la oficina del director.
Se dio cuenta en ese momento que el hombre se dirigía a ella, la de ojos grises lo observó y dudo en contestarlte. Viendolo de frente comprendía por que la mujer estaba sonrojada era alto y guapo. Tenía su medio rostro cubierto por un cubrebocas pero por su perfil se podía detectar una nariz recta y varonil.
-Nunca es tarde para visitar al director-contestó Hinata echando un vistazo a los pasillos que estaban desiertos.
El hombre de cabello platinado rió en voz alta antes de irse.
-Hyuga pasa.
Entró a la oficina del director y rápidamente tomó asiento, sea lo que fuera de lo que querían hablar ese día no estaba de humor. Estaba demasiado cansada para continuar con las horas que faltaban, solo quería llegar a casa, tomar un baño y tener una larga siesta.
Las cejas negras del director estaban tensas y sus labios rosados estaban fruncidos como concentrándose en que hacer con ella. Era la misma mirada que le daba la psicóloga todas sus sesiones. El director salió de la oficina dejándola sola, comenzó a pensar en el joven del bosque. Miro el reloj que estaba en la pared y supuso que debería de haber llegado al pueblo vecino.
Si es que no lo habían atrapado.
-Pase señor Hyuga.
Los escalofríos recorrieron su cuerpo, el tio Hoheto estaba entrando a la oficina junto al director. La mirada gris de Hoheto la cuestionaba la razón por la que estaba ahí, Hinata solo levanto los hombros dándole entender que ni ella sabía la razón por la que estaba sentada enfrente del director.
-Se estará preguntando por que está aquí señorita Hyuga, nuestra política requiere que notificamos a los padres o tutores cuando ocurran incidentes.
-La cuestión es que no se que clase de incidente se refiere, director White-dijo Hinata con
voz suave.
Se estaba controlando.
-Me refiero al incidente de la carrera de hace unos días. Muy buen primer y segundo lugar, pero muy mala actitud.
El hombre que estaba enfrente de los Hyugas tenía el cabello oscuro con algunas canas en sus entradas. Hoheto estaba sentado viéndolo con los brazos cruzados y respirando tranquilamente.
Aún.
-¿A que se refiere con mala actitud?-pregunto desafiantemente Hinata. Tenía la sospecha de que esa ida a la oficina del director era por parte del maestro Umino.
-Tus compañeros se quejaron, señorita Hyuga.
El director White continuó hablando, pero la había desconectado mientras se preguntaba de qué podrían haberse quejado sus compañeros. Hizo memoria de todo, había entrado a clases, no se había peleado con alguna chica y había entregado tareas. Seguía sin comprender porque estaba perdiendo su tiempo escuchando la voz del director.
-Disculpa, ¿para eso me solicitaron venir aquí?- Resopló el tío Hoheto como si estuviera perdiendo el tiempo. Luchó contra la sonrisa que tiraba de sus labios por su mini rabieta.
-Señor Hyuga, debe de comprender la situación en la que está. Esto podría afectar sus solicitudes de ingreso a la universidad.
Hinata escuchó un gruñido por parte de su familiar. El director los observaba con miedo y la pelinegra supuso que nunca había escuchado los rumores del mal genio de los hermanos Hyugas cuando se enojaba.
-¿Golpeo a alguien?-preguntó el de ojos grises.
-No.
-¿Amenazó a alguien?¿vendió drogas? ¿Consumió drogas?
-No, pero…
-¿Reprobó materias? Porque hasta donde sé, ella va a clases avanzadas.
-No, pero señor Hyuga su mala actitud...
-Creo que es obvio de quien sacó la mala actitud ¿no?-pregunto Hoheto alzando la ceja izquierda.
-Varios maestros han pensado que debería hablar con la Sra. Gilmore-dijo el director nervioso evadiendo la mirada gris de Hoheto.
-¿Y quién es la señora Gilmore?-pregunto frustrado el Hyuga.
Hoheto podía ser intimidante cuando se lo propone.
-Es la consejera de la escuela-contestó Hinata en voz baja mientras cruzaba los brazos. Sabía que esto tenía que ver con el maestro Umino y su actitud extraña hacia ella.
El silencio reino en la oficina y cada uno de ellos se miraban. El director se encontraba nervioso sin saber muy bien cómo proceder. Hinata observó con tristeza y apenada el perfil de su tío. Estaba molesto, le habían hablado para solo venir a quejarse de su actitud.
-Pudieron haber mandado un correo electrónico y evitar vernos la cara-dijo Hoheto entredientes.
-Tio…-advirtió Hinata.
-Tengo que preguntar ... ¿Hay algún problema en la casa?-preguntó en voz baja el hombre.
La mirada gris de ambos Hyugas lo miraron con odio hacia el hombre detrás del escritorio. La espalda de Hoheto se enderezó ante la pregunta y la implicación del director.
-¿Disculpa? ¿Estás insinuando que realmente lastimaría a mi sobrina?-preguntó el Hyuga levantando la voz.
-Hoheto…-volvió advertir Hinata.
-Es so-solo una pregunta de ru-rutina que tenemos que hacer. Esto no tiene ninguna relación personal con su capacidad como tutor- suplicó el director.
-Director White, voy con mi psicóloga personal pero accedere a ir con la señora Gilmore el próximo año. Gracias por su consejo. Nos retiramos tío ¿verdad?
Después de unos momentos de tenso silencio el Hyuga se levantó de su lugar, sin despedirse del director. Caminaron por los pasillos vacíos de la escuela hasta que salieron al estacionamiento. Se pararon a lado de la camioneta, la abrió y de la guantera sacó una cajetilla de cigarros el Hyuga mayor. Sacó un par de cigarros y le entregó uno a Hinata. Los encendieron en silencio mientras controlaban sus emociones.
-Tu director es un imbécil.
Hinata solo asintió con la cabeza, ambos se sonrieron el uno al otro con un matiz de vergüenza.
-Para la próxima que venga Iroha- dijo Hinata mientras le daba una calada de cigarro- provocaras que me expulsen.
Hoheto rió en alto y Hinata le devolvió la sonrisa. Estaba dando su segunda calada cuando vieron que una figura se acercaba. Neji se paró enfrente de ellos con los brazos cruzados.
-¿No deberías estar en clases?-preguntó Hoheto mientras sostenía el humo en su boca.
-Tú no deberías estar fumando con tu sobrina-contesto Neji con tono sarcástico.
-Admitelo, solo quieres venir por un cigarro-dice esto Hoheto sacando de su cajetilla un cigarro para dárselo a Neji.
Continuaron hablando hasta que se terminaron el cigarro los tres. Hoheto se despidió y los amenazó que volvieran a su salón de clases. Neji caminó a lado de Hinata por el estacionamiento hasta llegar a la entrada principal de la escuela. Entonces Hinata volvió a sentir un escalofrío en su cuerpo y su corazón galopaba en el pecho. Estaba temblando un poco, nerviosa miró por encima del hombro.
Había un hombre observandolos.
Y la miraba como si la conociera, como si quisiera hacerle daño. Giro su rostro y se acercó a Neji. Había perdido la cuenta de todas las veces que había encontrado a alguien vigilando.
No era su imaginación.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Hogar de los Hyugas.
-No puedo creer que tengan a un patán como director.
-Primera vez que vas a la escuela como buen tutor y causas una mala impresion-dijo Iroha desde el sofa de la sala terminando un cigarro para volver a encender otro.
-Deberíamos de cambiar a Hanabi de escuela-dijo enojado Hoheto.
-¿Que? Yo si tengo amigos.
-Yo también tengo Hanabi- se defendió Hinata desde su lugar de la sala.
-Como sea, iré al bosque-dijo la castaña que tomaba su mochila del piso.
-¿Con quien?¿Neji o Ko?-pregunto enojado Iroha.
-Ninguno, ire con unos niños de la escuela.
Hoheto camino firmemente hacia donde estaba la menor, puso sus manos en la cadera de Hanabi y la carga sobre sus hombros. Iroha se levantó de su lugar, no sin antes apagar su cigarro.
-No iras a ninguna parte señorita-dijo Iroha desde donde se encontraba.
-¡Bájame! Tengo que ir al bosque…
-Puedes ir solo con alguno de tus primos-volvió hablar Iroha con los brazos cruzados.
Hanabi estaba pataleando sobre el hombro de Hoheto. Este la aventó al sofá y la dejó caer. Iroha se sentó sobre ella con una sonrisa enorme en su rostro. Algo clasico de ellos era poner sus órdenes.
-¿Por qué? Natsu puede salir con su novia y no sale con Ko o Neji-gruño la menor que intentaba quitar de su cara el trasero de Iroha.
-Tohru se considera hombre, así que identificarlo como "el"-dice Hoheto.
-Quita tu trasero de mi cara-vuelve a gritar Hanabi.
-¿No has escuchado las noticias?
La voz de Natsu hace ruido en el cuarto, Hoheto se sienta en el abdomen de la menor mientras la mayor de las Hyugas habla.
-Hay varios policías rondando por el área, dicen los rumores que están buscando a un criminal que está por el área.
-Son rumores, iguales como los que había de nosotros. No puedes creer todo lo que dice la gente-comenzó a decir Hanabi que seguían aplastandola.
-No fue mentira que Natsu envió a gente al hospital y que Hoheto les apuntó con la escopeta directo a la cara-murmuro la pelinegra.
-Aun así debes de tener cuidado. No quiero que vuelvan a vivir algo similar a lo de aquella noche.
Hinata ya había vivido una persecución. Tal vez era momento de hablar aunque sea decirle la verdad. Vio a todos su familiares y no tuvo el valor. Tenía miedo.
-Iré por cigarros.
Siempre huía.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Desconocido.
Había policías en el supermercado. Neji había decidido acompañarla para ir por un poco de comida. Hoheto e Iroha se sentia mas tranquilos cuando alguno de sus sobrinos acompañaban a las menores. Hinata estaba a lado de uno de los uniformados que estaban enfrente de los refrigeradores de la cerveza.
-La familia los sigue buscando sin éxito.
La conversación le era indistinta, por el momento su pregunta era cual de las cervezas estaría mejor ¿Sam Adams o Bud Light?
-¿Cómo viste a los padres?
-Como cualquier padre que ha perdido a su hijo. En este caso es peor, son los dos. Estan ojerosos, la piel cetrina como por no haber suficiente comida, agua o sueño.
-Escuche que Hatake está investigando este sector.
Ese apellido le era familiar. Fue el apellido de la persona que había despedido al director White en la mañana.
- Creo que por él están más tranquilos, no cualquiera tiene a Hatake buscando a sus hijos.
-Es una familia de snobs, ellos pueden pagar el mejor ejército de Estados Unidos sin problema.
-Hatake es conocido por sus perros, los Nikken son muy conocidos porque son muy buenos encontrando a cualquiera.
-Quien pensaría que Pakkun, siendo tan pequeño es la estrella de la jauría.
Hinata tomó un six de cada uno y se alejó de los policías. No necesitaba meterse en problemas.
Notas de autor:
Este fic lo había casi terminado pero deje en blanco este capítulo. Uno de los más difíciles de escribir. Todavía tengo que pulir el capítulo 6 y 7, pero el 8 ya está terminado y el epílogo a tres escenas de terminarlo.
LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL
x) Para saber que paso en el verano en San Francisco deben de leer Fuckin Summer.
x) Si vienes de Fuckin Rich People ya estas apunto de saber que le paso a Sasuke.
x) Varios han preguntado de Iruka que si es malo…. no les daré la respuesta. Aun. Lo leerán próximamente en este fic (una parte) y lo de mas en Fuckin Rich People.
x) Sasuke y Hinata ya se conocieron, la primera vez en Fuckin Summer y pues aquí en la competencia. Vi que algunos se revolvieron con la escena de con quien tuvo contacto visual, siempre fue con Sasuke. Desde la escena en la que pasan los del equipo Konoha, el que la ve desde los barandales, cuando interrumpe su conversación con Sai y cuando está en el autobús viéndola.
Gracias por los reviews, me dan muchos ánimos. Fuckin Rich People lo pienso actualizar antes de que acabe el año, peeeroooo para entender los siguientes capítulos deben de leer esto. Lo siento, odio los flash backs, por algo decidí hacer tres fics.
Thank you guys, it makes me happy reading your reviews.
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