Titulo: I know what you did last Fucking Summer
Rating:T(?)
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Solo uso sus personajes fuera de su papel en el manga/anime para ponerlos en mi historia. Son como actores pero sin sueldo. A mi tampoco nadie me paga por esto.
Capítulo 4
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Hogar de los Hyugas.
El sol aún no ha salido, pero el cielo de color negro lo promete despejarse. Se levantó con miedo, como si alguien la estuviera observando. Necesitaba un respiro de sus pensamientos acelerados y sabía exactamente cómo hacerlo. Necesitaba aire fresco y lo necesitaba en ese instante.
Se levantó de su cama y rápidamente buscó sus shorts de lycra, su sostén deportivo y una camisa de Neji que conservaba en su cuarto. Después de esto bajó rápidamente a la planta baja, sacó del refrigerador una manzana y antes de salir de la casa se puso sus tenis, rápidamente se arregló el cabello en un moño y salió disparada de la casa. No le había avisado a Neji ni a ninguno de sus primos. Dio un par de mordidas y tiro los restos de la manzana roja.
Corrió por las calles vacías de los suburbios y subió las colinas, por un momento pasó por la casa de los Mitarashi. Dos hombres estaban cerca de la puerta principal, su rostro no se parecía a alguno de los del alrededor. Siguió corriendo hasta que se cansó. Regreso a casa, con la esperanza de poder disipar su ansiedad lo suficiente.
Neji sabía que estaba extraña pero no quería preocuparlo. Si fuera necesario tendría que regresar con el psiquiatra.
La mañana transcurrió normal, ese día habían tenido demasiado trabajo y aún no era verano. El verano para Iroha solo significaba dos cosas: trabajar y trabajar. No había más. Hinata estaba reorganizando las cajas en la cochera de la casa cuando vio que su primo Tokuma se acercaba a ella con enojo.
-Hinata me puedes ayudar con Natsu.
-¿Dónde está Natsu? -Le preguntó, buscando a su prima con la mirada.
-En el coche- dice Tokuma que caminaba a la dirección donde estaba su auto estacionado, Hinata lo sigue hasta que se para enfrente y la ve a través de la ventana. Estaba desplomada en el asiento trasero, dormida, con gafas oscuras cubriendo sus ojos.
-¿Se encuentra bien?
-Estaba borracha cuando la recogí.
-¿A las once de la mañana?
-Anoche corto con su novio o novia. No se como decirle.
-Oh-hizo una pausa Hinata mientras pensaba-se identificaba como hombre asi que creo que podemos decirle novio.
-Lo único que importa es que Tohru corto a mi hermana.
Hinata observó con cuidado a su primo que estaba pasando su mano por su cabellera castaña. Tokuma y Natsu eran medios hermanos. Natsu siendo la mayor, había sido una figura materna para ella. Verla en estado de ebriedad por terminar una relación la desanimaba y preocupaba.
-Natsu, levántate me tengo que ir.
El cuerpo de la Hyuga mayor se mueve por un momento, con dificultad la mujer se levanta de su lugar. Tokuma le ayuda a que salga del vehículo con cuidado sin que se lastimara.
-¿Por qué tienes que irte?-pregunta, luciendo preocupada mientras pone su mano en el brazo de su hermano.
-Puedo llevarte al baño si crees que no puedes hacerlo- dice Hinata tratando de ayudarla a levantarse.
-¿Por qué me duele todo el cuerpo?-volvió a quejarse Natsu.
-Porque estás cruda.
-Solo tome tres vasos de whisky.
-Fueron tres botellas-refunfuño Tokuma.
-¿Qué eres, la policía de las bebidas?
Tokuma arruga su nariz y después sonríe en grande. Eso significaba malicia por parte de él.
-Le diré a Ko que estás ebria.
-¡No! A Ko no le digas.
La mayor de las Hyugas cuando estaba en ese estado de ebriedad viajaba en el tiempo y siempre actuaba como una niña de seis años. Mas tenia un apego mucho mayor hacia Ko. Hanabi había sugerido que también fuera a terapia, pero Natsu se negaba.
-Natsu, vamos al cuarto-comienza a decir enojado Tokuma-quiero descansar tuve una larga noche.
Hinata observa una pequeña contracción en el ojo de Natsu y ella inclina la cabeza.
-¿Por qué fue una noche larga?
-Porque estoy trabajando.
Respondió desesperado Tokuma. Todo lo siguiente paso en cámara lenta enfrente de dos pares de ojos grises. Natsu empieza arrugar la nariz y al mismo tiempo cerrar los ojos, Hinata vio como Natsu se toco su abdomen y vomitó en el regazo de Tokuma.
-Fuck!
Ubicación: Boston, Massachusetts
Desconocido.
Esta era la dirección que había salido en google. Aprovechando que Iroha tenía una vuelta a Boston, decidió ir a donde sería el curso de pintura. Era una galería de arte, localizada en el centro de la ciudad. Con cautela entro.
El espacio era perfecto, Hinata inhalo los relajantes aromas de pinturas, pegamento y productos químicos de limpieza con una sonrisa suave. Era un lugar acogedor y cálido con sus altas paredes cubiertas con proyectos de arte y las ventanas de gran tamaño que brillaban con luz natural. Respiro mejor la habitación y se dio cuenta que se sentía tranquila.
-¿Yamagawa Sai?
Solo escuchaba el eco de su voz, el lugar estaba bien arreglado había una mesa de vidrio cubierta con varias hojas de papel y lápices dispersos. Entonces vio a un joven de cabello de color gris y unos ojos color negro.
-Oh, disculpe.
El hombre se acercó a ella y se sentó en la silla más cercana. Se parecía a Sai, pero algo en ellos parecía diferente, más cálido, tal vez. Entonces fue cuando vio la diferencia, el hombre había sonreído y esta vez era real. Su ligero sonrojo apareció en las mejillas de la Hyuga.
-¿Así que tu eres la amiga de Sai?-preguntó con voz agradable y melodiosa.
-Me dijo que había un curso. Soy Hyuga Hinata.
-Mucho gusto Yamagawa Shin- su sonrisa era una hermosa vista.
Se levantó de su lugar tomó un pincel, haciéndolo girar entre el índice y el pulgar. La atención de la Hyuga se concentró en las hojas de papel que tenían los retratos de varias personas, parecían que estaban cobrando vida. Intento estudiarlos todos a la vez. Era como un parque de diversiones, sin juegos y solo pintura alrededor.
-Estos son increíbles.
-Gracias, no todos aprecian un retrato hoy en día.
El hombre le sonrió y continuó trabajando en el cuadro que tenía sobre su caballete. Hinata siguió caminando y observando todos los cuadros. Eran impresionantes. Recorrió los dibujos con la mirada, estudiando cada uno de ellos. Enfrente de ella vio uno de los retratos que tenía dibujado a lápiz, el rostro de un hombre con una mirada cansada, la línea nasoyugal era extensa y profunda , las sombras cuidadosas se deslizaron a través de la línea arrugada de su frente y se juntaron debajo de sus pómulos. Sus labios estaban separados en concentración, pero lo más hermoso del dibujo era la mirada penetrante que estaba enfocándose en algo fuera de marco.
-Parece tan real.
-Nuevamente te daré las gracias. Intento mirar debajo de la superficie.
-¿Qué técnica usaste?
El hombre empezó a hablar y su voz comenzó a burbujear de pasión al mismo tiempo que sus manos cobraron vida propia. Era la primera vez que conocía a alguien dulce, inspirador, talentoso y amable que le explicaba las técnicas de dibujo y de pintura.
-Viniste.
Hinata saltó. Sai se había materializado detrás de ella con su sonrisa falsa en su miró sorprendido con su mano en su pecho trató de controlar su ritmo cardiaco.
-Lo siento- dijo, dando medio paso hacia atrás-No era mi intención asustarte.
-Sai que bueno que llegas, le explicaba a tu amiga las técnicas de dibujo que uso en los bocetos que tengo que entregar estos días.
-Muchas gracias por invitarme Yamagawa-dijo Hinata viendo a los dos hermanos enfrente de ella.
-¿Te quedarás al curso?
-No podré, solo quise pasar a conocer el lugar.
-Es una lastima. No conozco a nadie que esté tan interesada en el dibujo y en la pintura hoy en día-dijo el joven de cabello plateado que dejaba el pincel y echaba la silla hacia atrás.
-Deberias de ver los trabajos de ella, son muy buenos solo falta pulirlos-decía Sai al mismo tiempo que la tomaba de la muñeca para acercarla a su hermano.
-Sai…- advirtió Shin.
-La verdad solo tengo una hora para estar aquí, no creo que sea el tiempo necesario para que veas mis trabajos-les informo Hinata sonrojada.
-Se me ocurre una mejor idea-dijo Sai nuevamente mostrando su sonrisa falsa- deberíamos poner a Hinata en que haga un retrato o una pintura aquí mismo.
-Si ella esta deacuerdo, lo podemos hacer.
Las dos miradas estaban postradas en ella, por un momento se sintió cohibida por ser el centro de atención de dos hombres. Con un sonrojo en todo su rostro asintió con la cabeza. Shin le acercó una silla y un caballete. Sai trajo al igual su material para iniciar su trabajo. Hinata observó como el artista les acerco un retrato de dos niños, sus rostros muy bien definidos, era un retrato muy bien hecho, ambos se reían entre ellos, sus hombros rozándose, sus cabezas echadas hacia atrás hacia el techo. Sus ojos estaban arrugados a los lados y sus narices estaban arrugadas por la diversión.
-No me cansaré de decirlo, eres muy bueno. Me gusta como reflejas las sombras.
Por un momento los dos hombres no dijeron nada. Sai había dejado de sonreír. Acomodo sus codos en sus piernas para verla con más detalle los rasgos de la pelinegra.
-Eres interesante. Me gusta pintar la realidad de la vida no el brillo. Hay belleza en todas partes; incluso en la oscuridad, hay luz.
Fue lo que le dijo el artista para dejarlos trabajando en la réplica de su obra, con cuidado Hinata intentó igualar su trabajo. Los cuerpos y los perfiles de los niños era lo mas sencillo. La expresión del rostro no fue tarea fácil. No se acercaban a lo que Shin había hecho. Hinata miró de reojo el trabajo de Sai, el cual era un trabajo espectacular muy parecido al del hermano. Solo el único detalle era la sonrisa. No las dibujaba con vida...parecían falsas.
Como su sonrisa.
-Deberías tomar el curso Hyuga.
-Si hay otro, puedo tomar el siguiente.
Siguieron trabajando en silencio. Por primera vez no se sentía acelerada o con miedo. De vez en cuando se detenía a ver su trabajo y veía de reojo que tan avanzado estaba Sai. Debía de admitir que era asombroso verlo, y ciertamente también un poco perturbador, ver sus ojos destellar como estaba tan apasionado por terminar, sus movimientos eran elegantes y suaves para ser humanos. Estaba tan concentrada que no escucho ni sintió el cuerpo del artista detrás de ella.
-Mi hermano tenía razón, eres buena.
Hinata observó su trabajo, si había sido bueno pero no era perfecto como el de Shin.
-¿Como le hacen para darle vida a los dibujos?
-Las personas son complejas y rara vez podemos ver atravez de ellos. Tienes que ver su mirada, es lo que les da vida-contesto el artista mientras se acercaba mas a ella para corregir su dibujo.
-Lo que cambiaría de tu dibujo es la ceja y el centro, sabes dibujar muy bien los perfiles. En lo personal tardé muchos años en perfeccionarlos, tu tienes un don para hacerlo.
La pelinegra se sonrojo por el cumplido que le dio Shin. Este se alejó y miró el trabajo de Sai e hizo una mueca.
-Esta muy bien hermano, pero tu problema sigue siendo el mismo. Tienes que desaparecer esa máscara que tienen todos.
-Es demasiado difícil ver la verdadera persona-dijo Sai en voz baja, con los ojos fijos en su boceto.
-Debe ser difícil mirar debajo de la máscara, ver todas sus verdades y su pasado. A cualquiera le puede asustar- dijo Hinata, se le hizo un nudo en su garganta.
Ella tenía una máscara y más de un secreto.
Shin levantó la barbilla en alto por un momento Hinata pudo ver un destello en sus ojos. El hombre parecía que podía ver todas sus verdades. Eso era lo interesante de él, Shin podía ver el reflejo de todos.
-Quiero dibujar sentimientos.
La voz de Sai era firme.
-Para dibujarlo debes de sentirlo, esa es tu tarea Sai- fue la respuesta que le dio su hermano.
Escuchan que se abre la puerta y el artista le regala una sonrisa ligera a Hinata antes de irse. Sai cruza los brazos y sigue observando su boceto. La pelinegra decide sacar de su bolso sus rollos de canela, le entrega uno a Sai y este se sorprende.
-¿No te gustan?-pregunta la Hyuga.
-No es eso. Solo que me sorprende que lleves comida en tu mochila.
Sai toma el rollo de canela y comen en silencio. Hinata desde su lugar siguio observando los bocetos, habia uno que le llamaba la atencion. La mirada oscura de la persona le era familiar.
-Es Uchiha Sasuke.
-¿Quien?
Sai sonrió con una sonrisa grande y real.
-El que me grito cuando nos vimos en el autobús.
-Oh-contestó Hinata mientras veía el boceto.
Aun así su cara se le hacía familiar. Tal vez un recuerdo de su pasado. Sólo lo recordaba por el hombre que la observaba y que probablemente le causaría un ataque de pánico.
-Sasuke no es tan malo -le dijo Sai, claramente divertido- No es el más amable, pero tampoco el peor.
-Oh.
-Es un solitario a tiempo completo. No le interesa interactuar con cualquier ser vivo-con una rara y falsa sonrisa le explico Sai a Hinata.
Hinata soltó un largo suspiro, encontrándose con sus encantadores ojos color chocolate observandola detenidamente.
-¿Qué pasa por tu cabeza Hyuga?-preguntó en voz baja Sai.
Pasaban muchas cosas por su cabeza. Encogió sus hombros e intento hacer la mejor sonrisa que podía.
-¿Alguna vez has tenido uno de esos días en los que todo se convierte en una auténtica pesadilla?
El de piel palida expulsó un fuerte bufido y adoptó una expresión divertida, sus labios carnosos haciendo pucheros en una sonrisa torcida. Otra sonrisa real.
-Si he tenido ¿hoy es un día de esos?
-Hoy fue un buen día, claramente no fue hoy. Pero eso es lo que cargo en mi cabeza, mis malos días. Son pesados y hacen que me falte la respiracion.
Hizo una pausa Hinata y ahora fue su turno de observar al hombre que estaba a lado de ella. Su piel pálida hacia resaltar sus ojos cafes. No comprendía como era que un artista de su rango tenía tan buena condición física para ir a los nacionales.
-¿Sai tú llevas una máscara?
Observó como el entusiasmo iluminaba sus rasgos. Se levanto de su lugar Sai y miro hacia donde estaba Shin con mas de una persona que preguntaba de sus cuadros y bocetos. Definitivamente había admiración y respeto en la mirada café de Sai.
-Hoy me he quitado más de una vez mi máscara-admitió el joven de ojos cafés- Eres refrescante, Hyuga.
Ella asintió cortésmente, la pequeña sonrisa aún en su rostro. Era amigable y accesible, y había algo radiante en sus ojos.
-Oye ¿Quieres tomar un café rápido? Sé que es tarde y probablemente quieras regresar a casa, así que puedo entender si tienes que irte, pero pensé, ya que no tomarás el curso y estamos aquí …
Se detuvo mirando a Hinata esperanzada. Estaba segura que en su rostro solo había sorpresa. No era como si fuera una cita. Tal vez quería ser su amigo. Quizás él estaba buscando hacer un amigo para poder conocer más a la gente.
Tal vez no era la única nueva en el tema de la amistad. Recibió en ese momento un mensaje de Iroha que le decía que se había atrasado con un cliente. El destino se estaba acomodando y tal vez hoy haría otro amigo.
-No estaría mal.
Ubicación: Cafetería en Boston.
-¿Dónde estás estudiando?- pregunto Hinata al momento de sentarse en la cafetería.
Había llegado a la pequeña cafetería que estaba a dos cuadras de la galería. Antes de irse, Shin había sonreído en grande al verlos salir y volvió a invitar a Hinata a la galería. Los Yamagawa eran agradables a primera instancia e intimidantes cuando estaban concentrados en su arte.
- En la Universidad Northeastern. Es la misma donde estudió mi hermano-contestó.
Hinata noto que su voz se quiebra un poco.
-Oh.
-Es buena universidad pero no era la que quería ir. Mi primera opción era Princeton. Mi padre trabaja mucho y se va a casar de nuevo, así que todos pensaron que sería mejor para mí mudarme con mi hermano en Boston.
La pelinegra acomodo uno de sus mechones detrás de su oreja antes de mirar al joven, había algo en él que la hacía sentir cómoda y segura, suponía que al igual que ella el joven batallaba para socializar. Hinata le sonrió al ver que Sai no parecía preocupado por su incomodidad.
-¿No eres de Boston?
Él niega con la cabeza y le dedicó una sonrisa. La sonrisa falsa que lo caracterizaba. A la luz de la cafetería, su piel es de un color mas pálido casi enfermizo.
-Mis padres se divorciaron la primavera pasada y están volviendo a retomar su vida. Decidí mudarme con mi hermano para no estorbar.
Sai se encoge de hombros. Y luego ninguno de los dos dice nada durante un rato. El silencio se siente agradable y también es fácil. Uno de los meseros se acerca a pedirles la orden, Hinata observa como es que el mesero mira de forma extraña la actitud de Sai. A Sai definitivamente no le importaba lo que otras personas pensaran de él.
-¿Puedo decirte algo que no le he dicho a nadie más?
Dudando por unos segundos, Hinata asiente con la cabeza.
-Pienso hacer solo un par de semestre en la carrera, creo que la universidad no es lo mio.
-Eres muy buen deportista- le dijo Hinata al recordar la conversación de Neji y de Kiba.
-Gracias, pero tampoco me quiero dedicar al deporte- contesto mientras se encoge de hombros
-¿Qué quieres hacer?- pregunto curiosa.
-No lo se.
El sonido de la gente hablando es lo único que pude escuchar, la Hyuga se esforzó por cambiar el tema de conversación. El mesero volvio a interrumpir para dejar sus ordenes.
-Me gusto uno de tus retratos-confesó Hinata antes de darle una mordida a su panque.
-¿Cuál de todos?-le pregunto Sai.
-El de la rubia de ojos azules.
Yamagawa Sai abrió sus ojos en par. Estaba sorprendido y se había detenido en seco antes de tomar su refresco.
-El de Yamanaka.
Quizás ambos estábamos esperando que el otro continuara la conversación porque en el momento exacto, ambos miramos hacia arriba, el uno al otro. Hinata sonrió para sí misma. Los dos estaban nerviosos.
-No soy buena teniendo conversaciones-dijo la pelinegra sonrojándose ligeramente.
-No cualquiera acepta sus defectos.
Parpadeó, mirándolo como si fuera una especie de novedad. Sai se aclara la garganta antes de hablar.
-Yamanaka es mi musa. Dejando a un lado su impresionante belleza, es la persona más relajada, amable, generosa y talentosa que jamás haya conocido.
Sonaba...enamorado.
-No parece japonesa.
Se aventuro decir Hinata. No era buena en el tema del amor y menos en el amor no correspondido. Como hablaba de ella, sonaba con admiración, respeto y un tono de tristeza.
-Su padre es hijo de padres japoneses americanos. Es hermosa y fuerte. Nos parecemos mucho, hablando que no tiene una familia de la que hablar ...
-¿A qué te refieres?-interrumpió Hinata mientras preparaba su té verde.
-Su padre nunca está en casa por trabajo y su madre nunca ha estado presente en su vida.
Sai tomó un sorbo de su refresco antes de continuar hablando.
-Ella siempre ha sido una belleza, tiene esos impresionantes pómulos altos de los que cualquier modelo envidiaria, unos ojos grandes y rasgados de color azul pero reflejan tristeza.
Por alguna razón, aunque lo acababa de conocer, ya se sentía muy consciente de su presencia. Parecía que su conexión inmediata parecía que estaba dando forma. Se relajó Hinata mientras apoyaba su codo en la mesa y dejaba descansar su mano en su palma de su mano.
-Yamagawa…¿le has confesado tu amor hacia ella?
Sai se congeló. El no solo no era consciente de lo que era amistad, tampoco sabia reconocer el amor.
-¿Esto… es amor?
-No soy experta Yamagawa, pero suena como cualquier libro romántico de Twilight.
El mesero llega con su orden, Hinata toma el cafe americano y ve como es que Sai toma su té verde. No era muy fanatica del té a diferencia de Ko, pero estaba considerando echarlo en su siguiente ida al super. Sai le sonrie al notar su mirada gris en él.
-Deberíamos ser amigos-dijo rápidamente Sai.
-Podemos ser amigos-contestó rápidamente, tal vez demasiado rápido, y después de decirlo, agregó-quiero decir, si quieres.
Continuaron hablando por unos minutos más hasta que Sai se tiene que ir a la galería. Hinata termina de comer su panque, se lame los dedos antes de comenzar a recoger sus cosas. Sacó su teléfono y llamó a un número que se sabía de memoria. La voz de su tío se escucha a través de él.
-¿Dónde demonios estás, Hinata?
Iroha era igual de malhumorado que Hoheto.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachusetts.
Bosque.
-¡Hombre, hace demasiado calor!
Kiba gimió, sacándose la camisa por la cabeza con gran dificultad debido a la cantidad de sudor que había acumulado.
-Te escuchamos la primera vez que lo dijiste- Shino declaró suavemente.
Kiba fulminó con la mirada a su amigo que seguía entretenido en su gameboy advance. Era una locura que el hombre aún no hubiera tenido un golpe de calor. Incluso Hinata se había quitado su camiseta y se encontraba en su top sport.
-Nadie te preguntó-Kiba contestó y se tendió en el césped derrotado.
Shino estaba a su lado, su alto cuerpo proyectaba una sombra. A unos metros de ellos, Hinata estaba dibujando en su cuaderno.
-Escuche que el viernes habrá una fiesta en casa de Akaboshi.
-No fuimos requeridos.
Fue lo que le contestó la Hyuga rápidamente a su amigo. Kiba frunció el ceño mientras cerraba los ojos. Solo se podía escuchar el sonido del click de los dedos de Shino en su juego.
-¿Que se sentira ser incluidos en la fiesta?-pregunto Kiba.
-No tengo la menor idea-respondió Hinata buscando en su mochila un sacapuntas.
-Es tarde, deberíamos irnos a casa.
Aunque la voz del Aburame era tan monótona como siempre, había una pizca de preocupación entretejida en sus palabras.
-Pronto anochecerá.
-Eso será hasta dentro de un par de horas-contesto Hinata sin quitar su atención al dibujo que tenía enfrente. Tenía horas tratando de dibujar los ojos y el rostro, en la hoja de papel tenía plasmado un hermoso rostro, pero no podía plasmar los ojos.
-Hmmm-Shino tarareo pensativo mientras apagaba su gameboyadvance.
El dibujo tenía que tener unos grandes ojos y penetrantes que pudieran todos comprender esa mirada. Frustrada, borra con cuidado los laterales de los ojos. Necesitaba un modelo.
-¿Te toca hoy hacer la cena Hinata?
-No, Neji y Hoheto les toca hacerlo hoy.
Ante esas palabras, los ojos de Kiba se abrieron de golpe. Se puso de pie de un salto y con la fuerza que tenia el castaño la levantó a Hinata para llevarla sobre sus hombros.
Todos respetaban a Hoheto.
-¡K-k-Kiba! ¿Qué estás haciendo?
-Vamos a llevarte a tu casa.
Hinata le frunció el ceño e hizo todo lo posible por darle una mirada severa, pero en realidad no funcionó. Ella se retorció en sus brazos, pero no fue muy efectiva.
-Ni se te ocurra golpear me, esto lo estoy haciendo porque queremos continuar el siguiente año escolar contigo.
-¿Le temes a Hoheto?
-Todos le tememos cuando está enojado- Dijo Shino, sus pasos silenciosos al mismo par que los del Inuzuka.
-Miedosos-murmuró Hinata.
Ubicación: DESCONOCIDA
La idea le había surgido desde anoche en la cena. Iroha se estaba quejando de que le dolía la muela y no quería gastar para ir al médico. No le había mencionado a sus amigos la loca idea que tenía. Así que el sábado en la tarde cuando entró al cuarto que tenían donde estaban las máquinas de los Aburames y sus videojuegos, no le sorprendió encontrarse con su amigo Kiba.
Shino estaba frente a la computadora, de espaldas mientras jugaba lo que parecía un juego de estrategia de guerra. Kiba también estaba jugando a un juego, en su Nintendo DS, mientras se desplomaba de lado en el sillón reclinable, con las piernas sobre el brazo.
El Aburame la noto y se enderezó, separando los labios como si estuviera listo para hablarle.
-Si vas a tomar un bocadillo, tráeme una Coca-Cola- dijo Kiba, con la atención fija en la pantalla.
-Necesito su ayuda.
Shino hizo una pausa para observarla. Decidida se acercó a una de las computadoras portátiles, abre un par de páginas antes de notar que los ojos del Aburame se abren como platos. Primero, con sorpresa, y luego con dolor o molestia, no estaba segura.
-Esto es lo que creo que es- la voz de Kiba sonaba feliz.
-Es una idea que tengo, necesito entrar a este hospital y darnos de alta en el gobierno para que tengamos derecho a la salud.
-En pocas palabras quieres hackear el sistema y que estén como derechohabientes-dijo Shino serio.
-Suena una idea loca, pero estuve investigando los programas de salud y el sistema operativo. El Hospital Senju tiene un mal sistema y es fácil entrar, anoche cambie unos datos de un paciente y nadie se ha dado cuenta.
-Oh- dijo, sin moverse.
Kiba estaba sonriendo en grande, parecía más emocionado que Shino. La pelinegra sabía que Shino les había confesado lo que hacía durante las noches, un par de ocasiones había hackeado el sistema de la escuela para ver los horarios y cambiarlos para tener las mismas clases juntas. Otra ocasión, por puro gusto habían hackeado la página de la universidad de Standford. Le gustaban los retos al más callado de sus amigos, pero entrar a una página del gobierno y crear una cuenta donde habría más de un Hyuga podría ponerlo en peligro.
-Solo necesito que me expliques como hacerlo, no soy experta pero necesitamos eso.
Después de unos segundos todo el rostro de Shino se relaja, haciéndolo lucir más joven de nuevo, como el Shino conoció cuando recién se mudó a los suburbios. Era más bajo y delgado que ella en ese entonces, y también bastante callado.
-Necesito cafeína-se quejó.
-Volveré con algunas bebidas energéticas.
Unos minutos más tarde entró nuevamente al cuarto con un par de bebidas energéticas, frituras y dulces. Tanto como Kiba y Shino estaban cada uno en su computadora, el Aburame estaba con el ceño fruncido viendo la pantalla de su computadora, analizando lo que, por experiencias pasadas, parecían los registros del servidor.
-¿Que piensas?-pregunto Hinata que al mismo tiempo se sentaba enfrente de una de las computadoras.
-Los registros indican que han entrado mas personas a intentar hackearlo, es sencillo nos tomara una hora si los tres intentamos entrar al sistema-dijo Shino al mismo tiempo que tecleaba.
-Parece que alguna vez fue atacando el script de inicio de sesión-dijo Kiba que estaba tecleando los codigos rapidamente-¿Hinata puedes intentar cambiarnos de ubicacion?
La pelinegra empezo a teclear rápidamente cambiando la locación actual, normalmente ese era su trabajo verificar que nadie descubriera su verdadera ubicación. Entre las cosas locas que hacían sus amigos, habían casi creado un frankenstein de computadora. La mente maestra de su hackivism era Shino.
-Parece un trabajo de Hackers aficionados-dijo Shino que seguia tecleando.
-No me lo tomes a mal Shino, pero yo me considero un amateur- contesto Hinata apenada, siendo la mas ignorante del area.
-Estamos nosotros para ayudarte Hina, para eso son los amigos-dijo Kiba emocionado al ver que todo estaba marchando a lo propuesto.
La Hyuga toma una respiración profunda haciendo que Shino volteara la cabeza y se fijó en la bolsa de frituras y las latas que sostenía. Hinata le paso uno para Kiba y otra para Shino. Hinata pensaba lo afortunada que era tenerlo como amigos al mismo tiempo que continuaban su ininteligible charla donde el que hablaba más era el Inuzuka.
-Todos los Hyugas en un mismo hospital con un seguro de gastos médicos mayores-dijo Kiba tecleando mas rápido que hace unos minutos.
-No hay nada alrededor, pero puedo configurar un bloqueo de IP-susurro Hinata.
-Hazlo Hinata, Shino lo verificara cuando termine de cambiar todo el sistema-le respondió Kiba sin quitar la mirada de la pantalla.
Habían tardado mas de dos horas para dar de alta a todos los Hyugas y de pasada Shino metió tanto a su familia como los de los Inuzuka. Pasaron el resto del día monitoreando el sitio y arreglando los IP que consideraba que eran de la época de antaño.
-Nunca se me hubiera ocurrido tener un seguro de gastos médicos.
Dijo Shino una vez que Kiba se hubiera ido dejándolos solos. El Aburame tiene una media sonrisa en su rostro, la mira raro y luego aparta la mirada.
-¿Sucede algo?
El niega con la cabeza.
Aburame Shino pone su mano en su brazo, y su primer pensamiento es que sus dedos están calientes y su piel está fría. Y el segundo es que está pensando en algo o tal vez estaba sospechando.
-No me gusta que estés corriendo por el bosque, Tokuma me dijo que ha notado tus tenis llenos de lodo.
Tokuma y su gran boca.
-Estas de acuerdo que estábamos ayer en lo más profundo de los bosques- se defendió Hinata.
-Mi papá dice que solo pasan cosas malas por esa área del bosque, muerte, desapariciones, violencia y otras cosas inexplicables.
Y tenía razón.
Cuando llego a su casa, Tokuma la estaba esperando con una rebanada de pizza en sus manos. Estaban todos los Hyugas comiendo en la sala, viendo una película que había elegido Neji tranquilamente cuando entra Hoheto al cuarto.
-¿Quién vomitó el baño?-pregunto Hoheto enojado.
-Le estás preguntando a la persona equivocada-dijo Neji desde el sofá de la sala. Hinata se quedó congelada.
-Hinata ¿Fuiste tú?-pregunto Hoheto al ver lo nerviosa que se ponía. Ella niega con la cabeza evitando su mirada.
-Me estas evadiendo-dijo enojado su tío-volvere a preguntar¿quién vomito el baño?
No iba a responder, su corazón latía fuertemente en su pecho. Esa era una pregunta amenazante. Natsu estaba en el otro sofá acostada con un dolor de cabeza, llevaba dos días con resaca y habia vomitado una que otra vez. Solo dos personas aparte de ella misma, sabían que había bebido sin parar una noche antes.
-Fue Natsu-contesto Tokuma desde la cocina.
-Maldito traidor-la vena a lo largo de la sien de Natsu comenzó a notarse mientras Tokuma inclinaba su barbilla hacia abajo, sin hacer un buen trabajo al ocultar su sonrisa para luego arquear una ceja.
-Natsu, bebes demasiado.
-No pedi tu opinion-sus manos se cerraron mientras tomaba un aliento agudo y punzante.
-Todo lo que estoy diciendo es que te he visto vomitar más veces este año-contesto enojado Tokuma.
-Si vas a vomitar el baño asegúrate de limpiarlo, es horrible entrar con toda la taza salpicada.
-Iroha, tu dejas salpicado la taza del baño. Eres el que menos te debes de quejar.
La familia siempre tenia temas para discutir.
-¿De dónde sacaste eso?
Iroha miró la lanza que tenía en su mano. Por alguna razón, no quería decirle que lo había encontrado el día de la persecución del hombre en el bosque. Estaba entrenando en el bosque sola, tenía apenas una hora que estaba entrenando cuando recordo la lanza que le habían dejado en su mano el hombre desconocido. Tenía una marca extraña que quería dibujar.
-Lo compré en una ida a Boston-mintió.
-Las lanzas son difíciles de usar, pero si puedes dominarlas, estarás muy por delante de aquellos que prefieren usar armas de fuego.
Lo sopesó por el medio, equilibrándolo perfectamente en un dedo. Con un giro del mango, la hoja cortó el aire con un fuerte "zumbido". Hinata no se movió de su lugar, sabía que la mirada de Iroha exige respuestas que aún no estaba preparada para contestar.
-Estará confiscado señorita.
Un ruido a lo lejos detuvo en seco el cuerpo de Iroha. Alguien estaba caminando cerca del área, la parte trasera del bosque donde hasta donde sabían eran de los Mitarashi. Apenas estaba Iroha apunto de sacar el arma que tenia en la cintura cuando dos hombres con chalecos de caza salieron del bosque.
-Esto es propiedad privada- dijo Iroha, su voz tranquila cortando el silencio del claro. Los dos hombres saltaron y dieron media vuelta. Iroha puso una mano en el hombro de Hinata, atrayéndola hacia él.
-Dije, esto es propiedad privada- repitió.
Un hombre de cabello oscuro y rizado estaba enfrente de ellos. El hombre que había estado afuera de la escuela viéndolos desde la sombra. Hinata tragó saliva.
Esto no estaba bien.
-Si es propiedad privada ¿qué estás haciendo aquí, amigo?
-Soy el que cuida de la propiedad- dijo Iroha, con la voz aún suave.
Un hombre y una mujer se acercaron detrás de él. Se detuvieron en seco y los miraron como si vieran espectros. El hombre de cabello oscuro y rizados les susurró algo, luego se volvió hacia Iroha y se aclaró la garganta.
Iroha frunció el ceño.
-Sí, señor. Entiendo que usted es vigilante de esta tierra, pero ya ve, nosotros tenemos una pequeña situación. Estamos en una búsqueda y hay datos que han visto en el bosque un par de lobos.
-Así que estás realizando una búsqueda de lobos. Necesitan más que un permiso-volvió a decir Iroha.
Hinata observó a las tres personas que tenían armas. No parecía un escuadrón de búsqueda que se especializa en eso. La mirada del hombre de cabello oscuro estaba posada en todo su cuerpo.
-Creo que no veo necesario…
-Es más que necesario-interrumpio Iroha molesto.
-Si quieres registrar estos bosques, necesitas permiso. Dadas las circunstancias, ciertamente no me importa conceder ese permiso, pero no quiero preocuparme por toparme con hombres armados cuando salgo a dar los rondines por la propiedad o que se encuentren algunos de los locales que tienen permisos para sus actividades. Lo peor sería que confundiera a un lobo con un humano ¿no cree?
-Estamos buscando lobos- dijo la mujer.
-No personas-dijo en un susurro el hombre que seguía mirando a Hinata.
-En la emoción de la caza, cualquier error es posible. Por eso no se permite que los cazadores estén por aquí por su cuenta. Ahora, si van directamente al centro del pueblo te darán la información adecuada. No son del área, es fácil perderse por este bosque. Te pueden proporcionar mapas del área que se conoce, porque hay áreas que nadie ha salido vivo de ahí.
Hinata escuchó un gruñido por parte de uno de los hombres.
-Aparte podrían advertir a todos los que tienen permiso de entrar que se mantengan fuera del bosque mientras estén aquí. ¿Suena razonable?
La pareja se había unido al chico en sus quejas, pero el hombre de cabello oscuro parecía estar considerándolo. Justo cuando parecía dispuesto a ceder, una voz sonó detrás de ellos.
-¿Qué diablos está pasando aquí?-se escuchó la voz de Hoheto.
Iroha hizo una mueca, detrás de Hoheto venían Ko, Neji y el señor Aburame Shibi.
Hoheto se detuvo enfrente de las personas, Neji se puso enfrente de Hinata protegiéndola. El señor Shibi miró al grupo de búsqueda después pasó a mirar a los de ojos grises y viceversa.
-¿Qué está pasando aquí?-dijo, acercándose al grupo de buscadores.
-Están buscando lobos-dijo Iroha en voz baja.
-No pueden entrar a esta área, es propiedad privada de los Mitarashi y el área Este es propiedad privada de los Aburame, de la cual yo soy propietario- contesto seriamente el señor Shibi.
Era una pelea de miradas hasta que los hombres aceptaron para retirarse del lugar, Ko y el señor Shibi los acompañaron para salir del área. Neji estaba serio apretando la quijada y Hoheto solo miraba a Iroha.
-Esos no eran policías.
-Definitivamente no eran policías, eran cazadores que no buscaban lobos.
-Ese hombre ya lo he visto-dijo Hinata causando sorpresa en todos los de ojos grises.
Se sentó en uno de los troncos que estaba cerca. Tenía que decirles la verdad, así que hablo. Les contó de la persecución de como fue seguida por alguien y como fue que ese hombre la estaba viendo desde las sombras de la escuela.
Iroha apretó las manos a los costados. Hoheto estaba furioso, el calor de su furia abrasó toda el área. Neji estaba respirando profundamente y miraba hacia el horizonte.
-Algo va a pasar y no quiero que se involucren.
Notas de autor:
Este año viene con todo ¿no? Los que me leen de USA, cuidense mucho.
Regresando al capítulo: espero no haberlos estresado y se entretengan con los siguientes capítulos.
