Titulo: I know what you did last Fuckin Summer
Rating:T(?)
Disclaimers: Naruto no me pertenece. A nadie de nosotros nos pertenece. Nadie deberia escribir al respecto. Disfruten.
Capítulo 6
Gran parte de la noche estuvo dando vueltas sobre la cama, probablemente fue un par de horas antes de que sonara la alarma del celular de Hinata que finalmente concilio el sueño, de modo que cuando despertó de nuevo, tuvo ese pánico pegajoso de no saber dónde estaba o qué había sucedido.
Su vida se estaba transformando en una película de terror.
Posó sus ojos grises en el techo de su cuarto y todo volvió a su mente. Eran las seis de la mañana, el sol estaba a unos momentos de salir, la luz gris oscura del amanecer se veía a través de las cortinas. El cuerpo de Neji se encontraba a su lado, verlo aun dormido la tranquilizaba. Con cuidado se levanto de la cama para ir a correr.
Su ansiedad estaba apoderándose de su cuerpo, le faltaba el aire. Una vez fuera de su casa comienza a correr. No le importó ese momento avisarle a alguno de sus familiares de que se iba. Necesitaba salir de ahí. Una vez que estaba recorriendo los suburbios se sentía desesperada con una sensación de pavor en su pecho. Cada kilómetro que corría creía escuchar el sonido de pasos detrás de ella. Esto solo la hizo correr imprudentemente más rápido. Un nudo se formó en su garganta cuando se dio cuenta que estaba apretando la mandíbula y que le sudaban las palmas de las manos.
Se detuvo para tomar aliento en una de las colinas que estaban a unos kilómetros para entrar al bosque. El sol empezaba a salir, volvió a escuchar los pasos, y esta vez fueron inconfundibles. Alguien, o algo, estaba detrás de ella y se movía más rápido. El pánico, el terror y cada emoción tortuosa se clavaron en sus pulmones, que ahora estaban en llamas, y solo tenía un pensamiento.
Necesitaba escapar.
Pensó por unos segundos hasta que decidió qué hacer. Empezó a correr por el bosque cuando sabía que no era la mejor decisión, continuó corriendo y en un momento pudo escuchar los pasos cada vez más presentes. Nerviosa tomó el mismo recorrido que había hecho hace unos días. Sus piernas empezaron a pesarle y solo cerró los ojos para poder concentrarse en llegar a su destino.
Llegando a la casa se dio cuenta que solo habían pasado cincuenta minutos. Los cincuenta minutos mas largos de su vida. Estaba segura que no estaba paranoica y que si había escuchado los pasos, tenía que creer en ella. Una vez entrando a la cocina, se quita sus tenis y cuando levanta la mirada Ko está observándola preocupado esperándola.
Esa mirada la había visto hace un par de veranos, aquella noche en San Francisco.
-¿A dónde fuiste?-pregunto enojado cruzando los brazos.
-Corrí un poco esta mañana - le respondió en voz baja.
Vio como era que Ko apretó los labios.
-¿Y por qué exactamente harías eso?
Por un momento, un milisegundo, lo miro a los ojos y una parte de ella quería que no cuestionara sus motivos. No tenía respuestas correctas para eso.
-No podía dormir.
Ko la mira, con los mismos ojos grises que los de ella, solo la mira en silencio por un momento. En cámara lenta ve como su mandíbula se tensa, sus cejas se contraen y cierra los ojos para controlarse. Algo dentro de Hinata se destruyó al darse cuenta que lo estaba lastimando psicológicamente.
-Estás bajo vigilancia policial, no salgas sin que te acompañe alguien- dice finalmente.
Ko salió de la cocina con el ceño fruncido y molesto. Hinata se mordió su labio inferior y controló sus lágrimas. Muy en el fondo sabía que Ko lo decía por su bien. Él se preocupó por ella. Nunca olvidaría que fue él quien los encontró en el departamento, llenos de sangre y que había temido lo peor.
Que estuvieran muertos.
Con las fuerzas que le quedaban, preparó la cafetera y se dispuso a hacer el desayuno. Estaba concentrándose en preparar todo cuando sus sentimientos se adueñan de su cuerpo. En ese momento se siente atrapada. En su propia mente, atrapado en un lugar salpicado de sangre, dolor y tormento. En un mar de ideas que inundaban su mente.
-Hinata ¿que sucede?
Había sido egoísta con todos. Tan absorta estaba en sus ideas que no escuchó cuando entró Neji.
Se giro y Neji solo la miró.
Ahí estaban los dos en la cocina, solo escuchando su respiración y sus latidos de corazón. Sus ojos grises estaban posados en ella y mostraban preocupación, ella se giró para darle la espalda. Tenía miedo.
-Es complicado.
Fue la única respuesta que le pudo dar, sacó de la alacena las tazas de café y comenzó a servirlo. Termino de preparar los omelets cuando escucho la voz grave de Neji.
-Contigo, siempre lo es.
Neji acortó la distancia que había entre ellos y levantó su mano mientras envolvía sus dedos alrededor de la cerámica tibia y la quitaba de ella, Hinata estaba mirando de un lado a otro entre la taza y esa cara que era tan hermosa, tan perfecta con la mandíbula mejor definida que había visto. Hinata tomó la otra taza y tomó un sorbo.
Y él todavía estaba a su lado, mirándola. Siempre con ella.
Verlo ahí le causó un montón de movimientos en su interior, porque se sentía segura con él pero al mismo tiempo tenía vergüenza y miedo. Miedo de que se hartara. Miedo que se alejara de ella. Sólo lo había preocupado. Sintió un nudo en su garganta, se sentía como si hubiera tragado una toronja gigante.
-¿Qué pasó?- preguntó de nuevo, la paciencia puntuando cada letra de su boca.
Neji acercó su mano y apagó la estufa. Hinata apartó la mirada y luego volvió a mirarlo mientras apretaba los labios y luchó contra el nudo en su garganta, pudo ver a Neji mientras ella parpadeó para contener las lágrimas.
-No me escondas nada Hinata.
La mano de él se posó en la de ella apretando con fuerza. Se le estaba haciendo la tarea más difícil de su vida poder contener las lágrimas y sus sentimientos.
-He pasado todos estos años huyendo de mis recuerdos y de los problemas pero siempre parecen que me encuentran.
Soltó las lágrimas y todas sus frustraciones. Puso sus manos en su rostro perfecto y la Hyuga solo lloro. Neji no la soltó mientras empezaba a llorar.
-Tengo miedo-balbuceo.
Neji la atrajo contra él. Solo la abrazo, como siempre. Hinata sentía como era que el hombro de Neji lo estaba empapando de sus lágrimas que por más que se esforzaba no las podía controlar. Era un desastre y él hacía siempre lo mismo.
La escuchaba y abrazaba.
Los brazos de Neji estaban en su cintura, ella como siempre ponía sus manos en su espalda y en su cabello. Él siempre la dejaba jugar con su cabello largo, le gustaba entrelazar sus dedos entre esos largos y castaños hilos que salían de cabeza. Entre tantas lágrimas hubo un momento en que se quedó dormida y Neji la fue a dejar en su cama.
El día transcurrió normal, los periódicos tenían de portada con letras grandes "cuerpo encontrado en el bosque".
Las cosas que se hablaban en el suburbio que decían sobre la mujer. Todos esos rumores susurrando en voz baja acerca de que era una prostituta, una borracha alborotadora y otras cosas más. Los detectives habían encontrado los datos de la mujer: Tsuchigumo Hotaru. Mujer de ascendencia filipina que vivía en el estado de Nueva york, tenía seis días desaparecida.
Veintinueve años, maestra de primaria.
Hinata abrió los ojos. Algo la había despertado. Ni siquiera podía recordar de qué se había tratado el sueño, solo que nunca había tenido uno tan vívido como antes. Miró a su alrededor y se dio cuenta que esa noche no la había acompañado Neji. La luz del pasillo se encendió dejando entrar un poco a través de la puerta de su cuarto. Se levantó somnolienta y abrió la puerta.
-¿Otra vez despierta? Me estoy preocupando.
Tokuma la observaba detenidamente, aún vestía su pijama floja y su cabello castaño estaba desordenado. Hinata simplemente arrugó la nariz en respuesta.
-No me gusta dormir hasta tarde.
-La forma en que te ves, no parece que durmieras-comentó Tokuma, al ver las sombras de media luna debajo de los ojos de su prima.
Tokuma observó cuando Hinata se limitó a encogerse de hombros, dando entender que había acertado.
-Son las siete de la mañana Hinata ¿fue una de esas noches que tienes pesadillas?
-Siempre es una de esas noches.
Una sonrisa torcida se curvó sobre los labios de la de ojos grises, pero el rastro de dolor en sus ojos no desapareció. Hinata regresó a su cuarto para tomar sus cosas y se dirigió al baño. La regadera la volvería a la vida y una taza de café le daría un motivo más para animarla a iniciarlo.
-¿A dónde vas?
-Tengo que ir con Shino a revisar unas cosas del próximo semestre.
Una parte era verdad, otra era mentira. Tenía que ir a verlo para revisar la base de datos de los policías y el mejor en hacerlo era Shino. Ese era otro secreto que sus amigos guardaban.
-Saludame a Aburame.
Hinata caminó por las calles de los suburbios, antes de llegar a la casa de los Aburame se adelantó a llegar a la única cafetería que abría a las ocho de la mañana. Abrió la puerta del local y se encontró con la persona que menos esperaba. Estaba vistiendo unos pantalones de mezclilla y una polo, su cabello estaba en una coleta media que lo hacia ver mas joven de diferencia a como lo usaba en la escuela. Entró la Hyuga y se sentó en una pequeña silla de madera alejada del maestro Umino. Una de las meseras se acercó a ella y la miró con lástima, Hinata ordenó un café, dos chocolates calientes y tres órdenes de hotcakes.
-Hyuga Hinata.
Enfrente de ella estaba uno de los hombres más misteriosos de los suburbios. Sus ojos cafés la miraban con lástima y en su mano tenía un vaso de café.
-Profesor Umino.
-¿Cómo amaneciste?
-Desconcertada pero bien-contestó sinceramente.
-Siento mucho lo que pasaron en el bosque a veces los policías son demasiados insensatos- dijo amablemente, mientras se sentaba en la silla frente a ella. Su forma de hablar la incomodaba; trato de ignorar ese sentimiento de alerta y le regreso una pequeña sonrisa.
-Gracias profesor.
-¿Cómo se lo están tomando tu familia? Se han de haber sentido angustiados por el momento que pasaste junto con tus amigos-dijo el moreno y al mismo tiempo miró por encima del hombro de la Hyuga.
La pregunta la hizo salir de las casillas por un momento. Las preguntas tenían un sentido al que iban y no le estaban gustando. Vio de reojo como era que la mesera estaba recogiendo su pedido y deseaba que se lo entregaran.
-Más sobreprotectores de lo normal, pero están bien.
Eso era cierto. Después de contarles de la persecución y de lo que había oído en el supermercado no quería saber más de lo que estaban buscando esas personas. No fue nada nuevo para ellos escuchar lo que vivió Hinata y lo que la había deprimido más fue que lo aceptaran tan fácilmente. Su familia le habían creído todo lo que había dicho y solo no querían que se metiera en más problemas.
-¿Todos los Hyugas sobreprotectores? Es difícil de creer, jamás pensé que pudieran aumentar su protección.
Hinata sacudió la cabeza sin comprender. La mirada de Iruka estaba en ella y le sonrió de una manera amable. Por un momento en su mente solo paso la pregunta:
¿Quién era en realidad Umino Iruka?
-Me refiero a que es fácil de imaginar a tus tíos y a tus primos en esa posición, a excepción de Ko. El no es capaz de lastimar a alguien.
La forma en que lo decía causó en Hinata sorpresa. Era como si los conociera.
-Ko es fuerte.
Él asintió con la cabeza y volvió a sonreír.
-Por supuesto que es.
No quería decir nada, pero su boca quería moverse. Esperaba escuchar que alguien hablara tan bien de Ko en un futuro, lo mirara con esos ojos y con una sonrisa como la que le daba el Umino Iruka. Sus ojos se levantaron pero no perdió el ritmo.
-¿Has pensado en regresar a California? Tal vez una visita con tus padres podría hacerte olvidar este mal momento.
El corazón se aceleró ante la idea de que supiera de su padre y de su conocimiento que viaja a California. Tokuma tenía razón, le latía tan fuerte el corazón que podía sentir el pulso y el latido de la sangre corriendo por sus venas en las palmas de sus manos y en la parte lateral del cuello.
Ella solo negó con la cabeza.
Había sido una montaña rusa su vida durante los últimos días y luego había pensado que estaba paranoica. Ahora estaba en algún punto intermedio, convirtiéndose en una terrible combinación de ambos. Separó sus labios para responderle pero la voz de una mujer la interrumpió.
-Hyuga tu pedido está listo.
Hinata le sonrió a la mesera que estaba enfrente de ella y antes de que sacara su cartera el maestro Umino le entregó a la mesera una tarjeta.
-Va por mi cuenta Hyuga. Insisto.
-Gracias, profesor Umino-respondió en voz baja.
Solo dio un paso para alejarse de la mesa cuando escuchó que le dijo en un tono de voz más serio y tétrico aquellas palabras.
-No vuelvas a correr en el bosque sola.
Estaba aterrada. Salió de la cafetería a toda velocidad.
Lo primero que había hecho llegando a la casa de los Aburame fue dejar los pedidos en la mesa de la cocina. El señor Shibi había notado a Hinata agitada y ella no podía negarlo. Correr desde la cafetería hasta la casa de los Aburame a toda velocidad es una experiencia no grata. Shino estaba en el baño, así que cuando se sentó en el sofá de la sala trató de controlar su respiración.
Ella ya no estaba cerca del maestro Umino.
Su pulso latía tan fuerte y tan rápido que casi le dolía la garganta. Sus respiraciones eran entrecortadas, como si hubiera corrido un maratón. Shino la observó en silencio una vez que entró a la sala y se sentó a lado de ella.
-Se que para ti ha sido difícil lo que has vivido pero quiero que sepas que estaré esperando cuando quieras hablar.
-Pe-pero..
-Estoy entendiendo porque Tokuma y Neji te cuidan-hizo una pausa antes de volver a hablar, miró alrededor cerciorándose que no estuvieran escuchando su conversación- creo que es mi deber también ayudarte.
Ella solo le sonrió. Escucharon la puerta principal abrirse y el joven Inuzuka entra bostezando junto con Akamaru en sus brazos.
-Buenos días, no pude dormir no más de tres horas ¿que quieres que hagamos Hinata?
-Primero que nada les traje el desayuno.
-Alabado sea el señor por tenerte como amiga-dijo Kiba bromeando.
Se sentaron a desayunar dejando que Kiba hablará durante todo el tiempo. La distracción que tuvo parte de sus amigos fue beneficiosa para ella. Estaba harta de sus propios pensamientos repetitivos y de los problemas que no encontraba solución. Era una adolescente con problemas existenciales e ilegales. Se volvió para mirar a sus amigos, que estaban discutiendo la siguiente reunión para jugar LOL.
Era ahora o nunca. Levántate o cállate.
-Quiero entrar a la base de datos de la policía.
Las pupilas de Kiba se dilataron y una sonrisa fue creciendo en su rostro. El más callado de sus amigos solo continuó comiendo. Ella resopló, torciendo su rostro en una expresión de preocupación, Shino era el que podía decidir si lo harían o no. Él era el experto.
-¿A quien quieres investigar?-pregunto Shino.
-Umino Iruka.
Hinata miró los papeles esparcidos sobre su cama. Shino había conseguido sacar ciertos datos del maestro Iruka. El expediente estaba casi vacío, como si alguien no quisiera conocer sobre él. El dato de mayor importancia era que trabajó un tiempo en San Francisco hasta el día del accidente de los Hyugas.
El hombre había trabajado ahí.
No tenía información de en qué escuela o en que trabajo.
-Hinata..- ladró Natsu-deja de suspirar tan fuerte. Me estás poniendo los nervios de punta.
Ella trató de parecer inocente. Resopló grandiosamente y se volvió hacia la ventana, viendo el bosque donde parecía que había un sin fin de cosas que aún no había descubierto. Recién que habían llegado a los suburbios, solían entrenar con mucha frecuencia en el interior del bosque, había áreas que aún no conocía.
-Hermana, baja a cenar-escuchó que le gritó Hanabi.
Trago saliva y se encogió por dentro. No quería ver a nadie. Quería un baño caliente y un vaso de vino tinto y un cigarro. Salió del cuarto y entró al baño. En la ducha, el agua recorría la cara y por un momento presintió que iba a tener un ataque de ansiedad. Respiro por la nariz y pensó en las cosas que estaban a su alrededor, pasaron unos minutos o tal vez horas hasta que pudo sentirse mejor. Le dolía el estómago, los ojos y la cabeza. Se estaba formando un extraño nudo en la garganta. Entonces se le escapó un sollozo. Un sollozo que hizo que su corazón se retorciera y que sus entrañas quisieran salir. Se puso de cuclillas y comenzó a llorar.
Dolía llorar. No podía detenerse.
Con mucha dificultad terminó de bañarse y salió de la ducha. Se vio en el espejo del baño y notó que sus ojos estaban rojos y su nariz hinchada. Se vistió con rapidez y se dirigió al cuarto.
No bajaría a cenar.
Una franja de luz solar estaba sobre su cara. Todo lo que tenía que hacer era cerrar las cortinas. No recordaba la última vez que había dormido tanto. Vio su celular y se dio cuenta que eran las diez de la mañana, en domingo.
Era la primera vez que la pelinegra no había soñado en absoluto. Todo indicaba que llorar en la regadera podía cansar tanto que la hacía no tener pesadillas.
Más barato que pagarle a la psicología.
Se sentó en su cama y vio la cama tendida de Hanabi. Se cambió lentamente como si fuera el trabajo más difícil del mundo, al bajar las escaleras supuso que su familia pensaba que tenía migraña. Todos la miraron con curiosidad cuando entró a la cocina, se sirvió café y no habló con nadie. Estaba tan cansada.
-Te ves cansada hoy, Hinata. ¿pesadillas o migrañas?-pregunta Natsu, luciendo fresca como lechuga.
Hinata estaba celosa de que Natsu se viera tan bien en ese momento y que durmiera mínimo ocho horas sin pesadillas. Neji le entrega el plato del desayuno en su manos a lo cual Hinata se pone sobre sus puntas y le besa la mejilla.
-Migraña-mintió.
Evitó entrar en detalles. No quiero hablar en este momento.
-¿Tomaste tu medicamento?-pregunto Hoheto.
-Anoche.
-Por cierto, ayer vino aquí un joven a buscarte-dijo Natsu mientras tomaba su taza de café-y no era ninguno de tus amigos raros.
La mirada de todos los Hyugas se posaron en el cuerpo de Natsu.
-¿Cómo se veía?-pregunto Iroha levantando la ceja.
-Le vas arruinar su cita.
-Natsu ¿como se veía el joven?-insistió Tokuma molesto.
Natsu pone la mano en la cadera y aprieta la cara como si tratara de recordar.
-Cabello plateado, expresión seria y con una mandíbula cuadrada. Era bastante atractivo, pero muy grande para ti Hina.
El agente Hatake Kakashi.
-Volvamos a lo básico, no abriremos las puertas a gente desconocida-dijo molesto Hoheto.
Iroha había decido que Hinata no se quedaría en casa ese día. Habían ido a Boston desde que salieron en la mañana y en ese momento estaba Iroha manejando en silencio. Solo se podía escuchar como era que Tokuma y Neji discutían las siguientes entregas. Hinata vio por la ventana de la camioneta el paisaje que pasaba rápidamente, era tarde y se seguía sintiendo cansada. Admitía que le gustaba ver el cambio de la ciudad a los suburbios. Mientras el silencio desciende entre todos los integrantes Hyugas, escuchó el bosque. Las ranas croan desde algún lugar en la distancia. El cielo estaba nublado, su nariz detecta el olor a tierra mojada eso solo podía significar una posible lluvia que los esperaría en la noche.
-Compre unas máscaras para la colección que tenemos-dijo Tokuma mostrandoselas a Neji.
-¿Esto es una mapache?
-Les compre uno a cada uno. Según el vendedor vienen desde China.
-Todo viene de Chino-dijo Iroha sarcásticamente.
El bosque se comienza a asomar y por un momento a la Hyuga le parece gracioso que las personas de la ciudad digan que les gusta pasear por el bosque para pasar un rato tranquilo.
Los bosques nunca están tranquilos. Menos el que estaba en los suburbios.
De la nada escucho como era que el chirrido de la llanta del carro suena y el olor a llanta quemada se hace presente. Neji maldice en voz baja y Tokuma que se encontraba en el asiento del copiloto buscando algo en la guantera.
-Fuck, se atravesó un carro en mitad del camino.
-¿Están bien?-pregunta Iroha molesto.
El carro era de color negro y estaba atravezado en la carretera enfrente de la casa de los Mitarashi. Por un momento solo se escuchaba la respiración de todos los Hyugas. El ambiente estaba tenso. Hinata escuchó como era que Neji sacaba desde el compartimiento secreto que tenían un par de pistolas.
Iroha tenía uno debajo de su lugar y la Hyuga sabía que estaba cargado.
-Esto no me gusta Iroha-dijo Tokuma.
Un par de hombres salieron del carro y para la sorpresa de la pelinegra eran los mismos que se habían encontrado en el bosque. Parecía que los estaban esperando.
-Iroha…
-Hinata, hazle caso a tus primos-empezó a decir mientras se acomodaba la pistola en su cintura- Tokuma estás a cargo si me pasa algo.
-Iroha…-volvió a decir Hinata en un sollozo.
-Hinata, se buena chica como siempre haz sido y hazle caso a ellos.
Uno de los hombres se acercó a la camioneta, Iroha salió cerrando con fuerza la puerta. Neji chasqueo la lengua y Tokuma cargó su pistola.
-Solo tenemos un chaleco antibalas aquí-dijo Neji.
-Daselo a Hinata-dijo Tokuma sin quitar la mirada de los hombres-tendremos que ir directamente contra ellos. No duden en usar el puño suave.
-¿Un plan menos homicida?
-Solo se me ocurren de esa forma Neji, será mejor que salga aun no se han dado cuenta de ustedes dos.
Tokuma salió de la camioneta. La pelinegra vio en cámara lenta como era que uno de los hombres que estaba hablando con Iroha lo empieza a golpear, Tokuma rápidamente corre y suelta un golpe contra uno de ellos. Los dos hombres comienzan a pelear contra los Hyugas, Neji tranquilamente, carga el arma y le entrega uno a Hinata. Sin siquiera mirarla, abre la puerta.
-Hay dos hombres más en el carro, si es necesario matarlos lo haremos.
Neji sale del vehículo y como había mencionado había otros dos hombres en el otro automóvil. La pelinegra ve como es que Iroha había desarmado a uno de los hombres y Tokuma estaba usando el puño suave en el otro contrincante. Los hombres del carro sacan sus armas y apuntan directamente hacia Neji entonces Hinata se mueve rápido, salió de la camioneta y taclea a Neji tirando directamente al suelo.
El sonido la dejó sorda cuando disparó el arma. Neji se levantó del piso y la pelinegra lo imitó. Rápidamente se giró y usó su codo al mismo tiempo para golpear en la mandíbula al hombre que tenía enfrente de ella. Escucha que grita de dolor y se tambalea hacia atrás. No espero que alguno de sus primos diera la indicación. Salto hacia adelante y uso su palma para golpearlo en el mismo lugar, solo que esta vez más fuerte.
La sangre brota de su boca y cae de rodillas. Cuando está en el suelo, uso su pie para patearlo en el mismo lugar una vez más hasta que aterrizó de espaldas con un chillido crepitante. Neji estaba pateando y golpeando en las sienes y el cuello del hombre que se acercaba con un arma de fuego. Nuevamente ve como es que el castaño se concentra y golpea exactamente donde deben de ir los dedos para noquearlos un par de horas.
-Hinata, noquealo con el puño suave.
Ella sigue la orden de Neji, no sin antes jalar un poco más el brazo del hombre y dislocar lo. Cuando Hinata levantó la vista, vio como uno de los hombres metió la mano detrás de él hasta la cintura de sus jeans para sacar una pistola. Ella vio el arma y comprendió que planeaba disparar. El terror puro la atravesó cuando vio que tiraba del gatillo en dirección donde estaba Iroha.
Ella gritó en reacción al ver la sangre de Iroha saliendo de su pie. Se dio cuenta de que el grito salió desde lo más profundo de su ser y que su respiración se había entrecortado. Iroha cae al piso, entonces volvió a apreciar lo que hace unos veranos ya había sucedido.
Neji tomó del cuello al hombre y solo un crujido se escuchó. Con suficiente fuerza arrojó el cuerpo al suelo, casi muerto.
Seguía sin respirar y estaba asustada. Los recuerdos llegaban a su mente, acababa de noquear a un hombre con sus manos. Ella apartó esos hechos de su mente, sabiendo que se desmoronaba si pensaba en ello.
Uno de los hombres que estaba en el carro bajo con una escopeta en mano, simplemente salió como si no le importara nada en el mundo. Hinata se encontraba en el piso, tirada de rodillas. Su boca se abrió, sus ojos grises se agrandaron y luego reaccionó. Parecía moverse a cámara lenta cuando empezó a bajar el cañón de la escopeta hacia ella. Su boca se comprimió en una línea apretada de determinación de disparar, luego escucho golpes por la espalda del hombre.
El hombre enfrente de ella suelta el arma, las rodillas cedieron y se derrumbó sobre ellas en el suelo. Un gemido horrible, junto con sangre roja brillante, brotó de su boca. Una vez que el cuerpo del hombre cae, la Hyuga puede ver que Tokuma estaba en posición de atacar. Su mirada había cambiado era una mirada de guerrero. El la había salvado de su error tan sencillo, había bajado la guardia.
-Hinata ¿estas bien?-pregunto Tokuma.
-Sí.
Se gira y volteo a ver a Neji. El le daba la espalda, detrás de él había cuatro cuerpos tirados en el piso.
-¿N… Neji?
De alguna manera parecía más grande, su cuerpo era más pronunciado, los músculos tensos y se veía que su pecho se expandía con cada respiro que daba. Sus manos seguían agarrotadas, preparadas para pelear.
Y todavía no la miraba.
-N… Neji.
-No maté a nadie Hinata.
Fue lo que respondió Neji. Iroha estaba en el suelo, cubriendo la herida de su pie, Tokuma se acerca a él y ve como es que se mueven sus labios.
-Tokuma llevame al carro, Neji revisa la casa de los Mitarashi, Hinata revisa el carro esos malditos bastardos estaban buscando algo por estos lares.
Iroha toma su celular y marco.
-Hoheto, necesitamos que vengas.
Había dos personas en la parte trasera del carro y uno en la cajuela.
Los tres estaban lastimados, delgados, con los ojos vendados y la boca cubierta con una tela. Hinata reviso el pulso de las personas y todos aun estaban con vida. Neji se acerco a ella y puso su mano sobre su hombro. Hoheto había llegado, tomando el camino por medio del bosque. La casa de los Mitarashi había sido utilizada para los rehenes, todo parecía normal y abandonado, pero una vez que entrando a la cocina o a un cuarto se podía notar que había gente viviendo ahí. Los restos de comida y algunas prendas estaban en ellas.
-Tendremos que irnos de aquí sin dejar rastros, no está muerto ninguno de los dichosos cazadores pero tenemos dejar todo aquí para que lo encuentre la policía-dijo Hoheto.
-¿Quieres que usemos el puño suave en otras áreas?-pregunto Tokuma
-Es un buen momento para que lo usen, no veo porque no.
Neji le frunció el ceño inquisitivamente a Hoheto. Por un segundo, Hinata consideró una buena oportunidad para practicarlo, después de todo era su segunda vez que se veía con la necesidad de usarlo. Escucho maldecir en voz alta a Iroha.
-Es solo una bala en tu pie, no te vas a morir.
-Lo dices porque tu no estas herido-le grito Iroha a Hoheto.
-¿A dónde te llevare? No tenemos un seguro que nos cubra-se quejó Hoheto.
Hinata resoplo. No había pensado que tendría que decirles en poco tiempo lo que había hecho con sus amigos. Se aclaró la garganta atrayendo la atención de todos los de ojos grises.
-Hospital Senju, no pregunten como pero todos tenemos un seguro de gastos médicos y de urgencias. El deducible debe ser bastante accesible.
Todos estaban en un silencio atónito. Las mejillas de Hinata se tornaron un color rosa y su mirada la dejó caer en uno de los árboles. Jamás había pensado que lo iban a necesitar en tan poco tiempo.
-¿Como...¡?
-No preguntes, solo tienes que dar tu nombre y tu seguro social.
No preguntaron más y Hoheto les explicó el plan que tenían que hacer. Primero le debían de quitar a los atacantes el calzado que usaban para ponérselo y entrar a la casa de los Mitarashi sin dejar rastros. Después de eso Hoheto, Iroha y Tokuma iban a usar el puño suave en los secuestrados para dañar unos cuantos órganos para luego dejarlos dentro del automóvil de ellos. Una vez que les explico la primera parte, Hinata y Neji se pusieron los zapatos de los atacantes, comenzaron a cargar los cuerpos de los rehenes para acomodarlos dentro de la casa de los Mitarashi.
Con facilidad Neji cargo el cuerpo del que se veía más pesado y más alto. El hombre tenia el cabello negro y sus brazos estaban llenos de hematomas, cuando lo levanto Neji este soltó una queja y luego vio como era que su brazo caia por los hombros del castaño. Hinata observó como era que un hilo de sangre le corría por la oreja hasta su cuello. Se armó de fuerza para hacer la tarea que le tocaba, la persona que le había asignado Neji tenia una complexión más delgada y que podría ser más fácil para cargar.
La pelinegra lo estudió antes de cargarlo, él era más joven de lo que había pensado definitivamente no mucho mayor que ella, su cabello negro estaba alborotado y era el que se veia menos golpeado. Noto que era el único que no tenía una tela sobre su boca, a diferencia de los otros dos. Se acercó al cuerpo para acomodarse a cargarlo cuando siente la cabeza de la persona cortó distancia, hizo un ruido con su nariz como si estuviera detectando su olor y después de unos segundos muerde su cuello con fuerza. Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa y se dejó caer de rodillas al suelo. Sus instintos actuaron antes de que su mente diera la orden, ella le golpeó el estómago con la rodilla, pero él se retorció soltando una maldición y rápidamente la pelinegra con puño suave le dio directamente en el estómago.
-¿Qué sucede?-preguntó en voz baja Tokuma acercándose en donde estaba tirada de rodillas.
-Me mordió el cuello-le explicó en susurro Hinata mientras pasaba una de sus manos en su nueva herida. Un hilo de sangre empezó a recorrer su cuello. Parecía que la había mordido entre un perro o un vampiro.
Tokuma levantó una ceja y luego miró al joven que estaba tirado en el suelo.
-Con ese golpe yo creo que aprendió la lección. Ponle una de esas telas en su boca para que deje de morder.
Ella cargó el cuerpo del joven que seguía quejándose con cada paso que daba. Neji había dejado a la persona en una de las esquinas y estaba buscando entre los gabinetes de la cocina.
-Lo primero que te dije es que no tocaras nada-gruño Hoheto que tambien se habia puesto uno de los cuatro pares de zapatos.
-No estoy idiota, encontre guantes en su automovil y los estoy usando. Debemos de dejar el área con suficientes pruebas de los secuestradores-dijo saliendo de la cocina.
-No deberíamos hablar tan alto-sugirió la pelinegra.
-Estan drogados. No saben cual es la realidad, hay varias benzodiacepinas en el cajón.
Tokuma entró con el cuerpo del otro hombre. El más lastimado de todos, su medio rostro derecho estaba lleno de cicatrices y el otro estaba hinchado por tantos golpes. Su cara era de color morado y lleno de sangre por las heridas nuevas.
-Pobre, es el más jodido de los tres-dijo Tokuma.
-No es momento de lamentarse, golpearlos en vena mandibular y en la parte posterior de la mano hará que se levanten por unos minutos. No saben que es la realidad y que es fantasía con las drogas en su sistema, así que si solo denle algún mensaje.
Hoheto les explicó lo siguiente que se tenía que hacer mientras les daba a cada uno las máscaras que había comprado Tokuma. Los planetas se habían alineado y todo estaba sucediendo de esa manera. Todos los de ojos grises se miraron y luego movieron la cabeza asintiendo. Su tío salió por la puerta principal para vigilar el área. Hinata tomó con sus pequeñas manos la máscara y se lo acomodo sobre su rostro, cada uno de los Hyugas se agacho a uno de las personas quitándoles las vendas y las telas.
-A la cuenta de tres hacemos los golpes-empezó a decir Tokuma- yo hablaré, ninguno de ustedes contestara si es que hacen alguna pregunta.
Después de un breve silencio hizo la cuenta. Los Hyugas golpearon la parte de la mandíbula y rápidamente golpearon en la parte posterior de la mano. Dos de los rehenes se levantaron, excepto el joven que había golpeado Hinata por la mordida que le había dado.
-Halcón, despiertalo-dijo Tokuma.
Su máscara era un halcón, la pelinegra se acercó al joven decidida. Lo único que se le ocurrió fue darle una bofetada fuerte y rápida en la cara. Curiosamente, lo había levantado. Tres pares de ojos oscuros como la noche estaban frente a ellos, el más golpeado solo podía abrir uno, abrían y entrecerrando los ojos tratando de enfocar. Tokuma dio paso hacia ellos acaparando la atención de esos tres personajes.
-Quiero decirles que en esta ocasión la araña ha cazado a un par de moscas. Curiosamente el hombre es su propio enemigo, ustedes hermanos han sido privados de su libertad por varios seres que han perdido el nombre de humano. Enfrente de ustedes estamos algunos de los que el destino los ha ayudado. No somos sus enemigos más tampoco somos sus aliados. Escuchen con atención las órdenes que les daremos y tendrán que seguirlas tal cual.
Tokuma hizo una pausa para verificar si era escuchado por los rehenes. La pelinegra notó que él más golpeado no podía sostener su cabeza. Ella se acercó al hombre y ahí lo reconoció, tenía la esperanza que no fuera él. Pensó en la persecución y por el camino que lo había guiado no había sido detenido. Se mordió el labio sabiendo que nadie lo podría notar, se puso detrás de él y lo obligó a levantar la cabeza.
-Hermanos, hice una pregunta quiero respuestas- volvio hablar Tokuma levantando la voz.
El más joven chasqueo la lengua y luego escupió en los zapatos de Tokuma. Hinata observó como era que Neji se inclinaba y negaba con la cabeza, avanzó poco a poco, agachándose para hacerlo creer que lo estaba mirando a los ojos. Neji podría ser terrorífico si se lo propone.
-Lobo, hazlo.
Con suma rapidez levantó su pierna y giró su pie hacia afuera, cortándole la sien. Haciendo que cayera al suelo. Neji imito a Hinata y levantó al joven de la cabeza para que sostuviera la mirada. El Hyuga no era nada sutil en esos momentos.
-Por derecho, debería matarte-dijo Tokuma escondiendo su identidad.
El joven miró la máscara de Tokuma sin ni siquiera un cambio en su rostro, y respondió después de un momento.
-Entonces matame, quiero despertar de esta pesadilla.
Tokuma dio paso para acercarse al hombre que estaba mirándolo sin necesidad que algún Hyuga sostuviera su cabeza.
-¿Alguna vez has escuchado la filosofía de que una vez que un hombre admite que está equivocado, se le perdona de inmediato todas las malas acciones?-le preguntó Tokuma a lo cual el hombre negó con la cabeza.
Se alejó de él y continuó.
-El orgullo sólo perjudica, nunca ayuda. Tienen que escucharme con mucha atención. Podemos salvarlos de esto. Pueden mantenerse con vida. Las reglas son simples, una vez que vengan los uniformados no volverán a poner un pie en la redonda, invertirán en los negocios de la ciudad perdida por el hombre y no hablarán de esto con nadie. No queremos reconocimiento ni fama, la justicia hará de las suyas y sus enemigos reales caerán.
La máscara que tenía en el rostro Tokuma era de un perro, la pelinegra sintió como era el hombre que tenía sosteniendo la cabeza asiente en un solo movimiento. Neji golpeó ligeramente por la espalda con su rodilla al joven caprichoso. El hombre que no estaba sostenido por ningún Hyuga, asintió lentamente. Hinata notó que el terror que estaba al inicio en sus rostro desapareció y fue reemplazado por la emoción más aterradora.
-Miren bien a su alrededor, los haremos tomar un sueño profundo y cuando vuelvan en sí estarán a salvo. Normalmente, sus dos culos estarían tan muertos como jodidos pollos fritos, pero ocurre que ustedes están haciendo esta mierda mientras paso por un periodo de transición en mi vida, así que no quiero matarlos, quiero ayudarlos.
Al mismo tiempo los tres golpearon en la nuca de los rehenes con sus dedos haciéndolos caer en un profundo sueño. Escucharon una risa detrás de ellos y luego un aplauso.
-No se que me preocupa más, que mi hermano está quejándose por la bala en su pie o que mi sobrino citará una de las mejores frases de Pulp fiction.
Neji gruño al mismo tiempo que se quitaba la máscara. Tokuma sonrió ante el comentario de Hoheto y la pelinegra permaneció inerte, eligiendo el silencio. Antes de salir de la casa, ella se acercó al más joven de los tres se tocó el cuello que no dejaba de sangrar y sin decir alguna palabra lo golpeó una vez, con fuerza, en la parte posterior de la cabeza, y él se desplomó y dejó escapar una bocanada de aire.
-Eso fue por la mordida- susurro.
-Espero que su cabeza sea fuerte-dijo Tokuma orgulloso.
-Tal vez no tuve que hacer eso-murmuro Hinata.
Neji sonrió acercándose a los cuerpos para cubrir los ojos y golpeando con cuidado detrás del cuello para que despertaran después de un par de horas.
Notas de autor:
El mundo está de cabeza. No tienen idea como había batallado en plasmar mis ideas en este capítulo pero me divertí mucho. Para los que no han visto Pulp Fiction, pueden verla para que vean los trabajos de Tarantino.
El siguiente capitulo lo subire la proxima semana jijijij queda capitulo 7 , 8 y el epilogo :)
Y ya despues de esto me enfoco al 100% con FRP.
Los pocos que me leen y han leido mi otro fic de cerezas agrias, apenas hice un borrador con lluvia de ideas pero no se como terminarlo.
SORRY
Y… ESTAN VIENDO ATTACK ON TITANS? MIKASA LLEGO COMO LA MERA MERA EAAAAAAAAAA! Me emociono mucho que tengo bastantes series que ver y ya salio Dr. STONE! :)! La segunda temporada de Promised Neverland tambien se ve bastante bien.
Usen cubrebocas.
