Hola! aquí Saori-nee con un nuevo especial de San Valentín para esta hermosa saga.
Espero que lo disfruten c:
Chocolates para la Sensei
En el Salón de clases – 2 días para San Valentín
La luz del atardecer entra por las ventanas de mi salón mientras yo, Suminoe Takako, observo con alegría trabajar a mis alumnas arduamente en la dinámica que les he preparado para el día de hoy.
No suelo decirlo a menudo, pero a decir verdad me siento bastante orgullosa de la actividad que les he encargado en esta ocasión.
El día de San Valentín se acerca, y con ello, la temporada de amor y amistad inunda los corazones de las chicas, haciéndolas soñar con historias de amor, romance y su tan esperado príncipe azul.
Por supuesto que mis alumnas aún son muy jóvenes para estar enamoradas, así que como dinámica, les encargué a cada una que trajera una cartulina limpia con su nombre y las colgarán en las paredes a lo largo del salón, de tal manera que les pudiera repartir unos Post-It's y le escribieran a cada una un mensaje especial de San Valentín y los pegaran en las cartulinas de su compañeras.
Todas quedaron fascinadas con la idea y no dudaron en empezar de inmediato, tomando emocionadas los Post-It's en forma de corazón de mi escritorio, que había comprado el otro día en el supermercado.
"No pude evitar pensar cuan buena idea sería en cuanto los vi, me alegra demasiado ver que les encantó", sonrío.
Las observo caminar repartidas por el salón, platicando, conversando e intercambiando sus notas para posteriormente pegarlas en sus cartulinas.
En poco tiempo todas las cartulinas están llenas, aunque por supuesto que la nota que más esperaban recibir, era la de Runa, mi Runa.
– ¡Runa-chan! Este es el mejor mensaje que he recibido en mi vida, ¡Muchas gracias!
– No hay de que amiga.
– ¡Runa-chan, sigue conmigo, por favor!
– ¡Y después sigo yo, Runa-chan!
Todas la admiran, impacientes por descubrir quien sería la próxima en recibir un mensaje de la asombrosa Runa, tan perfecta y correcta como siempre, todas en el salón la adoraban y querían ser como ella.
Ella las mira alegre y corresponde a cada uno de sus mensajes. Para el final, no queda ni una chica a la que le faltara mensaje y Runa recibe con elogios sus agradecimientos y les corresponde con una sonrisa.
"Aunque seguro en su interior, debe estar deseando ya que termine la clase para estar a solas conmigo".
Voltea a verme entre la multitud que la rodea, me ve observándola entre todas las chicas y me sonríe, no puedo evitar sonrojar.
"No debería estar pensando en ello en estos momentos".
Antes de que me de cuenta, volteó a ver el reloj y noto que faltan 5 minutos para la salida. Alarmada, vuelvo a la realidad y me dirijo a mis alumnas.
– Bien chicas, por favor vuelvan a sus asientos, es hora de terminar la clase.
No me escuchan, aunque por supuesto que jamás lo hacen, no cuando Runa las esta aclamando.
En el pasado, esto habría sido suficiente para devastarme o hacerme sentir mal, pero conforme ha avanzado nuestra relación, he aprendido a no molestarme por estas cosas y dejar que Runa se encargue de ello.
Decidida, volteo a ver a Runa y con un movimiento de cabeza le indico que es hora de retomar la clase. Runa capta el mensaje y dirigiéndose a las chicas…
– Oigan todas, la sensei esta hablando, vuelvan a sus asientos.
A la orden de Runa todas se mueven de donde están y se sientan en sus respectivos lugares, atentas a lo que tenga que decir.
– Gracias, Houraisen-san. Como decía, el día de San Valentín se acerca, y con ello, la temporada de la amistad y el amor. Es normal que en estas fechas, las chicas regalen algo a aquella persona especial para demostrar su cariño y afecto, esto puede ser una carta, una manualidad, o los ya tradicionales chocolates hechos a mano, aunque por supuesto, esa persona especial no tiene que ser necesariamente una pareja, esta temporada no esta dedicada solo al amor entre parejas, sino a toda clase de amor. Es por ello que el día de hoy, quise que participáramos en esta dinámica, para que pudieran…
En eso, una de mis alumnas levanta su mano.
– ¿Sí, Takai-san?
– Suminoe-sensei, ¿usted ya tiene planes para San Valentín con Runa-chan?
– ¡¿Qué?! – pregunto alarmada por lo repentino de la pregunta.
Antes de que pueda responder, Runa toma la palabra por mí.
– Me alegra que lo preguntes, de hecho Sensei y yo ya tenemos planeada toda una noche para nosotras solas.
– ¡Kyaaaa! ¿en serio? ¡Cuéntanos más!
– Espera, ¡no!
Mi esfuerzo es en vano, todas las chicas están perdidas en lo que Runa tiene que decir.
– ¿Qué es lo que van a hacer? ¿Acaso saldrán a cenar a un restaurante súper elegante?
– ¿O irán a dar un paseo por el lago en el atardecer?
– ¿O acaso van a viajar en un globo aerostático hasta Europa donde se declararán su amor mutuo?
Esto se esta saliendo de control, estas chicas pasan muchas horas de su vida leyendo mangas y novelas juveniles.
A diferencia de mi desesperación, Runa tranquila simplemente sonríe y responde.
– Sin duda todo eso sería muy romántico, pero nada de eso, Sensei y yo tenemos un gusto muy sencillo y pensábamos simplemente pasar la noche recostadas en el sillón una con la otra mientras nos acurrucamos bajo la misma manta y vemos una película a la luz de las velas.
– ¡Kyaaaaaaaa! ¡Runa-sama! ¡Eres lo mejor!
– ¡Siento tanta envidia por ti y la sensei que moriré!
– ¡Chicas, esperen por favor!
Intento controlar a la clase, pero el timbre suena y las chicas esperan mi aprobación para retirarse.
Siento que debo decirles algo, pero no deseo hacerlas esperar más de lo necesario. Las volteo a ver y les digo.
– Es todo por el día de hoy, pueden ir a sus casas.
– ¡Arigato, Suminoe-sensei!
Tras la reverencia, las chicas se comienzan a retirar una por una, al tiempo que pasan junto a mi lugar y me dicen:
– Mucha suerte con Runa-sama esa noche, sensei.
– Espero pasen un gran fin de semana, sensei.
– ¡Disfruten mucho su noche de San Valentín, sensei!
Las despido con una sonrisa mientras pienso "Dios, que vergüenza". Tendré que hablar muy seriamente con Runa una vez que estemos a solas.
Al fin, todas las chicas salen del salón y al final sólo nos quedamos Runa y yo, quien tan pronto como se termina de despedir la última chica, corre hacia mis brazos y se lanza sobre mi silla, rodeándome con sus piernas y dándome un dulce y desesperado beso en los labios.
– Pensé que jamás nos dejarían a solas, sensei.
Dice ese último "sensei" con cierta lujuria en sus palabras. Sus palabras son tan dulces que me olvido de lo que le iba a decir y me pierdo en sus enormes y hermosos ojos.
– Runa…
Ella me sonríe y levantándose, se sienta sobre mi escritorio para estar a mi altura.
– Y bien sensei, ya es fin de semana, ¿qué plan tenemos para esta noche?
– Runa, respecto a lo que dijiste para San Valentín… bueno, quería decirte que…
– Estaba pensando en pedir algo para cenar, ¿cómo que se te antoja? podemos pedir americana, italiana, coreana, o si tienes antojo podemos pedir unas…
– Runa.
Levanto tan solo un poco mi voz para que Runa me haga caso, de otra manera, continuará hablando sin prestarme la mínima atención.
– ¿Qué pasa sensei? ¿No ves que estoy planeando nuestra noche?
– No estuvo bien que platicaras nuestros planes de San Valentín con las otras chicas.
– ¿Por qué? No es como que tratamos de ocultar nuestra relación, además, no dije nada de lo que haremos después de la peli, así que…
– ¡No me refiero a eso! – digo algo alarmada, me tranquilizo – Runa, sabes que no es lo correcto hablar de nuestra relación en horas de clase.
– ¡No me hables como a una niña! ¡Soy tu novia!
Runa comienza a molestarse, cruza sus brazos. Si no soy cuidadosa, acabaré arruinando nuestros planes para San Valentín juntas… debo ir con cuidado.
– Por supuesto que no eres una niña, eres mi novia, y como tu novia, te pido que por favor seas más comprensiva con mis sentimientos, ¿de acuerdo?
– ¿En serio me estás regañando?
Comienza a enfadarse más. Sólo hay una cosa que puedo hacer en un momento como este. Tomándola de su mejilla, volteo su cara hacia mi rostro y compartimos un pequeño beso en nuestros labios. Nos separamos y le sonrío.
– ¿Acaso pasaría San Valentín con alguien que no fuera mi novia?
– Sensei…
Retomamos nuestro beso y disfrutamos del sabor de la otra. Sin darnos cuenta, el calor y la pasión aumentan en nuestros corazones y pronto, Runa empieza a desabrochar desesperadamente los botones de mi camisa.
– Runa…
– Adelante Sensei, tengamos un San Valentín adelantado.
En el departamento – 1 día para San Valentín
A la mañana siguiente, el amanecer cae sobre nosotras y poco a poco empiezo a abrir mis adormilados ojos.
– Buenos días, Runa.
Estiro mi brazo para abrazar a Runa quien seguro aún sigue dormida, pero.
– ¿Runa? – me levanto – ¿dónde estás Runa?
– ¡Acá estoy sensei!
Runa entra corriendo a la habitación, ya arreglada y con un delantal sobre su ropa.
– ¡Buenos días sensei!
– Runa.
– Hoy es el día en que te voy a preparar chocolates para San Valentín, ¿recuerdas?
Ah sí, es cierto. El día anterior después de nuestra "sesión especial de amor", nos estábamos arreglando los uniformes cuando le pregunte a Runa.
"¿Qué te parece si te hago unos chocolates para San Valentín?"
"¡¿Estás diciendo que no puedo hacer chocolates?! Ya verás sensei, ¡te daré los mejores chocolates que te puedas imaginar!"
Desde entonces, Runa había pasado todo el día buscando recetas en internet y preguntándome si teníamos todos los ingredientes. Pensé que hacer los chocolates sería una actividad que pudiéramos hacer juntas, pero.
"¡Ni hablar sensei, haré los chocolates yo sola y me aseguraré de que te gusten!"
Una vez que Runa se pone firme en algo, no hay fuerza en la tierra que la haga cambiar de opinión. Supongo que lo mejor que puedo hacer, es solo dejarla ser y esperar que salga de la mejor manera.
"Aunque de ninguna manera le quitaré el ojo mientras lo hace".
Minutos más tarde
Después de haber tomado una ducha rápida y haberme arreglado, salgo a la cocina donde Runa esta terminando de arreglar las cosas para empezar a cocinar.
"Bien, parece que salí justo a tiempo".
– ¿Necesitas que te ayude con algo Runa?
– Ya te he dicho que no sensei, tu relájate y siéntate a ver algo en la televisión o busca algo que hacer.
Obstinada como siempre.
Decido abrir mi computadora y fingir que reviso unos correos, aunque en realidad me acomodo en la posición perfecta para observar a Runa sin que se de cuenta.
La veo muy emocionada con su delantal puesto y su red para cabello, mientras mueve cacerolas de lugar y escucha con atención a la chica del video tutorial que ve en su tableta electrónica.
"Pareciera que hoy en día pueden aprender todo por medio de esas tabletas".
– Ahora vamos a empezar a preparar la mezcla para los chocolates – dice la voz de la chica en la tableta – para empezar, tome la barra del chocolate que desea y vamos a dejarla derretir en el sartén por unos minutos.
Observo a Runa, quien parece estar teniendo problemas tratando de decidir cuál sartén utilizará para derretir el chocolate. La chica continua hablando y Runa deja de ponerle atención, prestándole más atención a las sartenes.
– Esa parte es importante Runa, dependiendo cuanto tiempo lo dejes, podría…
– ¡Ya te dije que puedo hacerlo yo sola, sensei!
– Eh… entiendo.
Esto es malo, mi instinto de maestra no me deja simplemente ignorar a alguien que claramente necesita ayuda.
Me relajo un poco cuando veo que finalmente elige una de las sartenes y enciende la lumbre poniendo las barras de chocolate.
"Quizás me estoy preocupando por nada, después de todo Runa es una chica muy lista" – sonrío al verla trabajar y decido dejarla hacer lo suyo.
Unas horas después
Han pasado unas horas desde que Runa empezó a cocinar y hasta ahora no parece que haya tenido problema alguno, siguiendo paso por paso la receta del tutorial en internet. Estoy muy orgullosa de ella.
A pesar de ello, el ver a Runa siendo tan independiente y haciendo las tareas que normalmente haría yo por ella… me hace sentir un poco sola.
La veo probar con el dedo un poco del chocolate derretido que esta haciendo, y en eso, veo que la cara que hace no es de aprobación o de gusto, es algo muy… diferente.
"¿Será que habrá hecho algo mal?" controlada por mi instinto, decido levantarme para verificar que todo este bien.
– Runa, ¿esta todo bien?
– ¡Ya te dije que sí!
Me detengo, antes de que me de cuenta, la actitud de Runa cambia de enojada a una sonrisa nerviosa.
– Sensei, ¿no te has cansado de estar ahí sentada todo el día?
– ¿Eh?
– ¿Por qué no sales a caminar por unas horas y te llamo ya que los chocolates estén listos? ¿Qué te parece?
– Pero…
– Será divertido, puedes ir a caminar al parque o… hacer alguna cosa que quieras hacer tu sola, te la pasarás muy bien – me dice mientras me levanta y me lleva de la mano hacia la puerta.
– Espera, Runa, ¿Qué esta pasando? ¿Por qué tan de repente…?
– Confía en mi sensei, te llamaré ya que los chocolates estén listos.
– Runa, espera…
– ¡Dije que te llamaré!
Runa cierra la puerta tras de mí, y me deja fuera del departamento.
"Solo quería preguntarte si… necesitabas mi ayuda".
Calle
Camino por la calle sin saber exactamente a donde ir o que hacer en ese momento. Había intentado comunicarme con Runa por el celular, pero al parecer lo tenía apagado o simplemente no me quería contestar.
"Estoy preocupada, ¿Debería llamar a Rena-senpai para que la vigile mientras no estoy? No, eso solo haría que se enfade más y eso es lo último que quiero".
¿Qué es lo que hice mal esta vez? Solo tenía la intención de ayudarla después de ver que quizás su chocolate no había quedado muy bien.
Se que quizás debí haberla dejado sola y no estarla observando, pero, es solo que…
– No puedo evitar preocuparme por ti, Runa… mi Runa – me digo a mi misma mientras camino.
Hemos pasado por tantas cosas desde el día en que empezamos a salir. En aquel entonces, ella era solo una chica que necesitaba que la cuidaran, pero ahora… Runa ese ha vuelto mucho más capaz y madura de lo que podía imaginar.
¿En que momento había crecido tanto esa chica? Jamás me imagine que llegaría el día en que la vería usando un delantal y diciéndome que me relaje mientras ella se mueve y cocina de un lugar para otro. La sonrisa en su rostro mientras lo hacía era más que suficiente para saber que todo iba bien.
Pero cuando vi esa sonrisa desvanecerse… no pude evitar querer ayudarla.
– Ese ha sido mi trabajo, ayudarla, es lo que siempre he querido hacer y… ¡Aún quiero hacerlo!
Quiero que Runa se quede así como es, quiero que ella siempre pueda depender de mí… pero se que eso no es posible.
Se que será difícil de aceptarlo, pero eventualmente, Runa seguirá creciendo y es mi deber como su novia, estar allí para apoyarla en todo momento y quedarme a su lado sin importar que.
– No importa si ella no me desea a su lado, como su novia debo estar ahí para ella, y eso haré.
Comienzo a dirigirme de vuelta hacia el departamento, pero entonces me detengo, aún reflexionando sobre que es lo que debo de hacer.
Quiero estar con Runa, sí, pero antes… quizás deba dejarla a solas un rato más, hasta que ella me llame. Después de todo, ella es mucho más fuerte de lo que sé.
– Aún si no puedo estar con ella en este momento, ¿Qué puedo hacer para mostrarle que la amo?
Me quedo con esa pregunta en mi cabeza por un tiempo, hasta que…
– ¡Lo tengo!
Se me ocurre la mejor idea que he tenido hasta ahora y entonces comienzo a correr en dirección contraria al departamento, hacia el supermercado.
– No te preocupes Runa, ya voy en camino.
De vuelta en el departamento – Víspera de San Valentín
Finalmente llega el atardecer y con ello, el sol se comienza a ocultar diciéndome que ya es hora de volver a casa.
"Muy bien, llegó la hora".
Estoy frente a la puerta con dos bolsas grandes del supermercado, y saco mis llaves para abrir la puerta.
– ¡Runa, ya llegué! ¿Cómo te fue con…? ¿Uh?
A diferencia de lo que esperaba, al entrar a mi departamento lo encuentro… limpio.
– Pero… ¿qué? ¿Cómo?
No solo esta limpio a relucir, todo esta acomodado, las luces apagadas y… ¿hay velas y pétalos por doquier? ¿En que momento…?
– Runa...
– Bienvenida a casa, sensei.
En ese momento, Runa sale de la habitación vistiendo un nuevo y hermoso vestido rojo, que hace juego con las zapatillas nuevas que lleva puestas.
Recién salida del baño y con el cabello lacio y suelto, Runa me presume su hermosa figura en aquel vestido, al tiempo que se recarga contra la pared y me voltea a ver por encima del hombro seductoramente.
– ¡Runa! ¿Qué es lo que…? ¿Cómo es que el departamento…?
– Este es tu regalo de San Valentín sensei, dime, ¿lo estás disfrutando?
– Runa…
"¡Esta hermosa! ¿Así es cómo se verá Runa dentro de unos años?" – pienso mientras trago saliva intentando contener mi sorpresa.
Satisfecha con mi reacción, Runa suelta una ligera risa de aprobación.
– Veo que estas disfrutando de lo que te gusta, sensei, ¿qué tal si me acerco para que lo puedas apreciar mejor?
Runa se acerca seductoramente a mí, lentamente con las manos por detrás de la espalda. Intento ignorar lo mucho que le cuesta caminar con las zapatillas.
"Runa, ¿Qué es lo que estás planeando?".
Finalmente llega frente a mí, y extendiendo sus brazos, me presenta una caja decorada por su propia mano. Pintada, envuelta en un moño y con letras grandes, las palabras "Para Sensei" están escritas en ella.
– Feliz San Valentín, Sensei.
– Runa.
Tomo la caja en mis manos, y deshaciendo cuidadosamente el listón, la abro y dentro encuentro…
– ¡No puede ser!
– Y pensar que creíste que no lo lograría, sensei – sonríe.
"¡Lo logró, lo ha logrado!" No puedo evitar sentirme orgullosa al ver a mi adorada novia lograr algo que en el pasado, habría creído que le sería imposible.
– Runa… ¡Estoy muy orgullosa de ti!
– ¿En serio?... quiero decir, ya lo sabía, ¿acaso dudabas que lo lograría? – no lo noto, pero lo dice un tanto nerviosa.
– Por supuesto que sí, el que lograras algo como esto…
– Sensei…
– ¡No puedo esperar a probarlos!
– ¡Ah! No tienes porque hacerlo en este momento, podemos esperar hasta mañana.
– ¡De ninguna manera! Quiero probar los chocolates que mi novia hizo para mí.
– Es… esta bien.
Tomo uno de los chocolates de la caja, lo llevo a mi boca y…
– ¿Te gustan sensei? – preocupada.
– ¡Están increíbles! Son los mejores chocolates que he probado en mi vida.
– En… ¿en serio… te gustaron tanto? – halo de tristeza.
– Te lo juro, gracias Runa.
Me agacho para abrazarla con todas mis fuerzas aún con los chocolates en mano.
– Es el mejor regalo que he recibido, en verdad lamento mucho haber pensado que necesitarías mi ayuda para lograrlo, de verdad eres la persona más increíble y capaz que he conocido y… no sé que es lo que hice para merecer a alguien tan maravillosa como tú y… ¿Runa?
En ese momento, escucho un ligero sollozo en mi hombro, y entonces Runa empieza a llorar.
– ¡RUNA!
De inmediato, la vuelvo conmigo y mirándola a los ojos, la tomo de los hombros y la abrazo.
– ¿Qué tienes Runa? ¿Qué sucede?
– Sensei…
– ¿Qué pasa Runa? dime.
– Sensei, yo… dije una mentira.
– ¿Una mentira? ¿A que se refería con ello?
Me tomo mi tiempo para que se relaje, y entonces me empieza a contar.
– Los chocolates que te regale… no fueron hechos por mí, son una mentira.
– Los… ¿chocolates?
– Pensé que si me lo proponía, podía hacer los chocolates para ti este año, pero a decir verdad, desde el momento en que los preparé… estaba llena de dudas y… no sabía como hacerlos para que me quedaran.
– Runa…
– No quería que me ayudarás, pensé que de alguna manera se arreglarían, pero… cuando me di cuenta que no habría manera de solucionar el desastre que había hecho, llamé a Nee-sama para que me ayudara y ella hizo los chocolates que tanto te gustaron.
– Entonces, Rena-senpai…
– También me ayudó a arreglar el departamento y preparar todo para cuando tú llegaras.
– ¡¿En serio?! – sorprendida.
– Desde que éramos niñas, Nee-sama siempre ha sido una excelente cocinera y… cuando ella estaba en la prepa, todas decían que sus chocolates eran los mejores y… quería hacerlos como ella para demostrarte que podía hacer más, pero lo arruine y en mi desesperación te mentí y no hice nada, lo único que hice fue esa… tonta caja y la nota que puse dentro.
– Una… ¿nota?
Dejo a Runa por un momento y tomo la caja de chocolates en mis manos. Runa aprovecha para controlarse y limpiar las lagrimas de su rostro.
La abro y entre los chocolates encuentro la pequeña nota que Runa había hecho para mí, decorada y escrita a mano. La leo con el corazón en la mano y...
"Gracias por ayudarme y estar siempre a mi lado, Te Amo. Con amor, Runa".
Siento mi corazón partir.
Para entonces, Runa ya se ha tranquilizado y se ha limpiado la cara.
– Lamento no haber podido hacerte los chocolates y lamento haberte engañado, pero te prometo que el próximo año…
Ya no me puedo controlar más. Con la nota aún en mano, abrazo a Runa con todas mis fuerzas y ahora soy yo la que no puede dejar de llorar.
Grito, las lagrimas no dejan de caer de mis ojos y empapan el hombro descubierto de Runa.
– Takako, ¿qué tienes?
– Runa… Runa…
Mi corazón no puede encontrar las palabras, ¿es posible amar a alguien tanto de esta manera?
Sin poder parar de llorar, ahora es Runa la que ríe y me consuela.
– Ya, ya sensei, no es para tanto – me da palmaditas en la espalda.
– Esta caja y… esta nota, son los mejores regalos de San Valentín que alguien me haya dado en la vida.
– En… ¿en serio?
– Y… el que seas mi novia – mirándola a los ojos – es el mejor regalo, que me haya dado la vida, gracias – vuelvo a llorar en su hombro desconsoladamente.
Runa se sonroja, y ríe un poco ante mi imagen destrozada.
– Geez sensei, ¿No se supone que eres una maestra? en verdad eres una sensible – dice mientras ríe y me abraza.
– Lo lamento, no puedo parar de llorar.
– No, eso… esta bien – sonríe – así te amo.
– Y yo también te amo Runa, te amo, te amo con todo mi corazón.
Nos quedamos así por un rato, hasta que finalmente logro controlarme y termino de limpiar las lagrimas de mis ojos.
Al separarnos, veo a Runa a los ojos, riendo y diciéndome lo mucho que me quiere con la mirada, y entonces me doy cuenta que soy la mujer más afortunada al tener a la mejor novia en todo el mundo.
– Feliz San Valentín, Sensei.
– Feliz San Valentín, Runa.
Cerramos nuestros ojos e intercambiamos un dulce y cálido beso de amor, el cual termina por sellar nuestras lagrimas y las transforma en el más puro amor y deseo.
Al terminar, nos separamos y volvemos a la realidad, haciéndome consiente de la imagen viva que le había dado a Runa hace solo unos momentos.
– Dios, que desastre, lamento que me hayas visto hacer ese drama, Runa.
– Esta bien sensei, ya sabía que eras una sensible – ríe.
– Mira quien habla – le digo bromeando.
Tomo la caja de chocolates y la nota en mis manos, y con amor le doy un beso a la nota y la guardo en mi cajón de cosas súper personales.
Escucho a Runa quejarse y me doy la vuelta con ella.
– Runa, ¿esta todo bien?
– Sí, claro, son solo estas… malditas zapatillas, una pensaría que al ser tan lindas serían más cómodas de lo que son, pero…
Finalmente se las logra sacar y empieza a acariciar sus pies con las manos.
– Aaaah, que alivio.
– No puedo evitar reír.
– ¡¿De qué es lo que te estas riendo?!
– De nada – tomo las zapatillas en mis manos – Algún día te acostumbraras a ellas – vuelvo a reír. Runa me ve un tanto molesta mientras se sigue masajeando los pies – Ahora, ¿qué te parece si nos preparamos para San Valentín acurrucándonos y viendo una película bajo la misma manta?
– Por supuesto, pero… – Runa voltea a ver la caja en mis manos con cierto deseo – ¿Vas a comerte los chocolates ahorita?
– Oh vaya, ahora que lo pienso yo tampoco he comido nada desde en el medio día, ¿gustas que los comamos juntas?
– ¡Claro! pero…
– ¿Qué pasa Runa?
– No sé, siento que sería un desperdicio comerlos así nada más, tiene que haber una manera de…
– ¿Una manera?
– ¡Ya sé!
Runa toma los chocolates de mis manos y emocionada, me lleva corriendo con ella a la habitación con los chocolates en mano.
– ¡Runa espera! ¿Qué…?
Una vez dentro, tira los chocolates sobre la cama y volteándose conmigo, pasa a quitarse el vestido de una sola vez, pasándoselo por la cabeza. Se sienta al borde de la cama y tomando uno de los chocolates de la caja, lo coloca con sus dedos por encima de sus pantis, al tiempo que voltea a verme y me dice.
– Ahora Sensei, ¿qué te gustaría probar? ¿prefieres la cena, un baño, o mejor me prefieres… a mí?
Bonus Short Story
Más tarde esa noche – Noche de San Valentín
Después de haber tenido una larga cata de dulces a lo largo de nuestros cuerpos, finalmente, estamos agotadas y ahora descansamos agotadas una sobre la otra, abrazadas y sin ninguna intención de separarnos.
Siento el respirar y el palpitar de mi amada entre mis pechos, al tiempo que acaricio su cabello y siento su fría y lisa espalda mientras la abrazo. Es la mejor sensación del mundo.
Runa voltea a verme, sonriente y satisfecha de la manera en que había resultado la noche.
– Estuviste fantástica esta noche, sensei.
– También tú estuviste de maravilla, Runa.
– Por supuesto que estuve de maravilla, conozco todos los puntos sensibles de tu cuerpo, sensei.
– No… no digas eso por favor – sonrojada.
– Aunque claro que, estoy segura que ese toque de los chocolates seguro lo hizo algo especial.
– ¡Dije que no lo dijeras! – le pego con una almohada. Runa ríe.
"Tras haberlos probado desde tantos diferentes lugares… dudo que vuelva a comerlos en algún tiempo".
– Estoy segura de que si te saboreo, aún encontraré el sabor del chocolate allá abajo – empieza a rozar mi entrepierna con sus dedos.
– ¡Dije que ya basta!
Le vuelvo a pegar con la almohada mientras ella ríe con mi reacción.
Siempre que terminamos de hacerlo, ella suele sacar su lado más infantil y sensible conmigo, aquel que no suele mostrar ante nadie más.
"La amo en todo momento, pero siento que justo en estos momentos, cuando me muestra este lado suyo que no muestra ante nadie más… es cuando más la amo" – reflexiono mientras la veo reír.
– ¡Oh, espera, sensei! – grita Runa emocionada – Al parecer todavía nos queda un chocolate más de la caja – dice recogiendo un chocolate enredado entre las sábanas.
– Oh… ¿en serio? – avergonzada.
– ¿Sabes lo que eso significa? – seductoramente.
– Ah, Runa, espera.
– Bueno, me pregunto con que sabor especial voy a querer este último chocolate – voltea a ver a mi entrepierna – será que lo deseo, ¿aquí? – roza el chocolate por la fina linea entre mis piernas.
– ¡Ah, Runa!
– O, ¿quizás lo deseo… aquí? – dice recorriendo el chocolate hacia mi ombligo.
– Runa… – gimiendo.
– Tal vez lo quiera comer desde un poco más arriba – lo coloca justo entre mis pechos, tengo que morderme un labio para no gritar.
– ¡Ya basta Runa! – cierro lo ojos.
– Aunque creo que este último chocolate lo voy a querer… aquí.
Preparo mis muslos esperando lo peor, pero entonces, siento los dedos de Runa colocar el chocolate en mis labios.
– ¿Mmph? – volteo a verla.
– Bésame, sensei.
Cerrando nuestro ojos, compartimos ese último chocolate en un dulce y caliente beso, al tiempo que lo partimos a la mitad y cada una se come una y nos seguimos besando.
– Te amo sensei.
– Y yo a ti Runa.
Nuestros labios jamás habían sabido tanto a chocolate.
Bonus Short Story 2 – Desayuno de San Valentín
A la mañana siguiente, me encuentro ya en la cocina preparando el desayuno cuando escucho a Runa en la habitación quien poco a poco esta despertando.
– ¡Al fin, llegó la hora! – susurro sonriente al tiempo que apago la estufa y termino de preparar mi sorpresa para Runa.
Observo como Runa poco a poco empieza a sentarse en la cama y entonces entro en la habitación.
– ¡Buen día amor, feliz día de San Valentín!
– Geez Sensei, ¿A que hora te levantaste?
– No muy temprano, tú estas durmiendo hasta tarde dormilona.
– ¡No me llames dormilona! Se escucha como si se lo estuvieras diciendo a una niña.
Llega la mañana y Runa vuelve a su personalidad habitual. Sonrío.
– Perdona, feliz día Runa – me inclino para darle un beso en los labios, me corresponde.
– Igualmente, sensei – sonríe.
– ¡Aguanta un segundo! Te tengo una sorpresa.
Veo que Runa me mira confundida, antes de salir de la habitación y dirigirme a la cocina.
– ¿Recuerdas las bolsas del supermercado con las que llegué ayer? – desde la cocina.
– Sí, de hecho. ¿Qué fue lo que compraste?
– Tenía planeado decírtelo desde anoche, pero a decir verdad, me dio gusto que se nos olvidará para así poder prepararlos hasta hoy. Así que…
– ¡Ya dime Sensei! ¿Qué fue lo que comp…? ¡AH! – inhala, no puede creer lo que ve.
Al regresar, entro con una bandeja llena de pancakes, miel de maple y jugo de naranja, acompañados de una rosa.
– ¡Sensei! ¡¿Acaso esos son…?!
– Son pancakes hechos con la harina súper especial que te gusta Runa, la de aquella tienda a la que fuimos en nuestra primera cita que usan en las pastelerías de lujo.
– ¡Increíble!
– Y no solo eso, es una nueva harina especial con chocolate para hacerlos aún más dulces y con sabor a chocolate, edición limitada de San Valentín.
– ¡¿Es en serio?! – Puedo ver como le brillan los ojos.
– Compré dos bolsas, pero para empezar, te preparé solo tres. Si te gustan, me puedes decir para ir preparando otra tanda y…
– ¡¿Estás bromeando?! ¡Me vas a hacer como 20! ¡Vamos Sensei! – se levanta y me lleva corriendo de la mano a la cocina.
– ¡E… Espera!
¡Y hasta aquí otro fanfiction! Espero en verdad que les haya gustado y les deseo un muy bonito día de San Valentín.
¡Hasta la próxima! y hasta entonces, nos estaremos leyendo c:
