Este fic participa en el reto "Se busca headcanon" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

DISCLAIMER: Todo pertenece a Rowling y yo no obtengo beneficios

"Perdedor"

Louis sentía el peso de las miradas reprobadoras de sus dos hermanas mayores. Era como si las tuviera justo al lado ahora mismo, diciendo: "eres una vergüenza para esta familia".

La derrota de Gryffindor se había sentido en todo el castillo. Por primera vez en cinco años, los leones no se llevaban la copa de quidditch. Los Hufflepuffs estaban eufóricos. No se lo creían ni ellos.

Louis se sentía devastado. No sabía cuánto tiempo llevaba vagabundeando por el castillo. Solo sabía que el partido había terminado con un sol radiante y ahora el cielo era de un color anaranjado. Melancólico.

Abajo, en el patio, los tejones reían, cantaban y celebraban bailando alegremente.

—¿Por qué tan hundido, Weasley?—dijo una voz fantasmal a sus espaldas. Louis tuvo un sobresalto. Aún se estaba acostumbrando a la presencia de los fantasmas. Ante él había una figura grandota y gris. Era el fraile gordo, sin duda—ha jugado muy bien hoy

—No lo suficiente—resongó Louis

—No sea tan duro consigo mismo—dijo amablemente el fraile—diantres, no ha habido jugador más joven que usted desde que Harry Potter fue buscador a los once años.

—Pero al menos Harry Potter era...—Louis iba a decir algo pero se contuvo y no dijo nada—no importa.

El fraile comprendió enseguida lo que afectaba tanto al muchacho.

—Creí que todo cambiaría si entraba en el equipo de quidditch—se lamentó—creí que podía ser valiente como mis hermanas. Y entonces dejaría de ser un perdedor.

El fraile gordo carraspeó sonoramente. El comentario de Louis lo había ofendido, como si Louis estuviera implicando que quien no es un Gryffindor es un perdedor.

Aunque en parte había querido decir eso.

—Ya vale de tanta chiquillada, Weasley—el fantasma cruzó los brazos—¿Qué sentido tiene tomarse semejante trabajo para conseguir ser alguien que uno no es?

Por primera vez Louis miró al fantasma a los ojos

—Eres un Hufflepuff, Louis. Ya va siendo hora que te enorgullezcas de ello.

Y sin decir más, el fraile gordo se perdió de vista.

Y volviendo a mirar a sus compañeros desde aquella distancia, Louis comprendió que no era un perdedor por no haberse lucido en el partido ni por no haber ingresado en la casa Gryffindor. Era un perdedor por estar allí arriba, solo y orgulloso, mientras sus compañeros celebraban felices ahí abajo.

Eso era lo que se había perdido.


Porque, ¿Quién no ha tenido ese típico momento de crisis existencial en el que te sientes apartado/a de todo y acabas filosofando sobre la vida con un fantasma?

Espero que les haya gustado y nos vemos en la próxima :)