Un agitado chico moreno corría hasta hacer arder sus piernas, evito caerse en las escaleras mientras las subía de dos en dos, se notaba su sudor en su rostro -Tengo que llegar, tengo que llegar – se repetía animadamente a pesar que le faltaba respiración.
Su mirada la tenia borrosa, su pecho ardía por su carrera pero eso no detuvo que su sonrisa apareciera por el hecho de estar cerca de la puerta del salón.
Con el último esfuerzo abrió la puerta y grito - ¡Llegue, profesor, por favor no me ponga falta! – y con eso se dejo caer.
Respiro pesadamente, se giro hasta poder ver el techo, espero el sermón de su maestro de Física sobre la importancia de ser puntual, sin embargo, los minutos transcurrían y nada de ese típico discurso llego a escuchar, ese hecho lo alarmo hasta el punto de preguntarse si se encuentra en el salón correcto.
- Levántate, Choco, estorbas – la voz de Ren junto con una patada a sus costillas lo obligo a levantarse.
Busco al maestro pero no estaba, solo veía como sus compañeros andaban platicando entre ellos y otros veían por la ventana -¿Y el profesor? –
- ¿No ves que no está? – el chino se cruzo de brazos mientras regresaba a su asiento. – Realmente eres estúpido -
- No lo soy – contraataco mientras iba a tomar asiento que lamentablemente estaba al lado de Ren.
- Buenos días, por favor tomen asiento – saludo la profesora Tamao a la hora de entrar al salón de modo rápido haciendo que todos los alumnos se asustara, esa hermosa mujer espero a que todos obedecieran - Como se darán cuenta su profesor Marco no llego debido a que… - esa mujer movía las manos de modo nervioso – Tuvo un asunto familiar – completo.
- Supe que al fin se sometió a ese cambio de sexo que siempre planeo – susurro el Big Billy a Chocolove.
- Pues bien por él digo ella, cada quien sus gustos – comento rápidamente el moreno para seguir escuchando a la linda profesora Tamao.
- Y debió a ese asunto familiar tuve que traer a un nuevo elemento que reemplazara por un tiempo a Marco – Chocolove que siempre ha observado detenidamente a esa linda profesora se dio cuenta que esa sonrisa que en ese mismo momento les daba era diferente, es realmente muy diferente hasta el punto que era muy irreal que ella lo tuviera porque se parecía a las sonrisas traviesas que su amigo Horo horo a veces le da antes de darle una mala noticia – Les presentare a su nueva profesora – en ese momento los chicos del salón se pusieron en alerta mientras que las chicas estaba caída de ánimo – Ella se llama Anna Kyoyama – amplio su sonrisa, el sonido de zapatillas retumbaron en el salón e inmediatamente todos giraron a verla.
Chocolove sonrío al ver ese largo cabello rubio, esos ojos castaños oscuro que son tan frio pero que tiene un toque seductor, esa blusa blanca que se apretaba a ese pecho firme, sus curvas que se marcaban fácilmente en esa falda de color negro y que coquetamente hacia juego con esas zapatillas negras para un chico de 17 años le es fácil notar cada detalle de ese cuerpo que prácticamente fue creado para seducir a cualquiera que tenga hormonas.
Nuestro lindo moreno al ver a su linda profesora tiene varias reacciones en su cuerpo como en su mente, se le cae la mandíbula, su respiración se engancha, siente como el corazón salta de alegría junto con sus hormonas, agradece a los grandes espíritus ante tal mujer que le impartirá la materia de física, jura que será puntual a esa clase, empieza a fantasear como serán los hijos que tendrían juntos y reza mientras cruza los dedos que ella sea mujer soltera.
Giro el rostro para ver las reacciones de sus compañero y no le sorprendió verlos estáticos, y no solamente los chicos sino también las chicas estaban muy atentas a la belleza de la nueva profesora, para el joven McDonell le era un milagro que todos sus compañeros de clases como él estuvieran vivos al ver a semejante profesora.
- Hola – y si no fuera ya suficiente con ese cuerpo la voz que tiene es suave pero a la vez firme, lo maravillo, realmente es una acción divina que no estuvieran desmayados. – Espero que nos llevemos bien –
Con esas palabras la cabeza de Chocolove dejo de funcionar y estuvo en modo silencioso, solamente veía que esos labios se movían, vio como la profesora Tamao se iba, presto atención a esas piernas que se movía de un lado a otro subió poco a poco la mirada hasta ese trasero, él se dio cuenta que su nueva profesora estaba escribiendo en el pizarrón, de modo automático saco la libreta y bolígrafo pero no lo utilizo.
Recargo su rostro entre sus manos, la profesora Anna se recargo en el escritorio, noto que ella leía una hoja también se dio cuenta que un compañero se levantaba luego otra vez esa linda rubia leía la hoja y otro compañero también se levanto, así pasaron de compañero a compañero.
No podía creer que tenía una hermosa profesora, ya no tendría que aguantar a Marco y de eso se alegro Chocolove.
Vio como su profesora leía la hoja pero nadie se levantaba, le pareció lindo como fruncía el ceño.
Sintió un golpe en el brazo y acto seguido giro a ver al responsable que lo golpeo - ¿Por qué me maltratas, Ren? –
- Te toca – le murmuro de modo irritado
- ¿Me toca? –
Ahí fue que Ren se dio cuenta del estado estúpido de su amigo – Ha estado pasando lista y llego tu turno, ahora levántate –
Chocolove se levanto con torpeza – Presente – todos se rieron y él se avergonzó.
- ¿Tu eres Chocolove McDonell? - él asintió porque si hablaba respondería chillando de la emoción al escuchar como pronuncia su nombre. – He estado repitiendo tu nombre como tres veces, ¿estabas durmiendo? –
- No, por supuesto que no – dijo rápidamente – Solamente estaba pensando –
- ¿Ah, sí? – ella se cruzo de brazos – Y podría saber en que estabas pensando –
Chocolove se frotaba las manos por el nerviosismo, se estaba debatiendo si decirle la verdad. Miro esos ojos y supo que no tendría una buena oportunidad para mejorar su actitud – Estaba pensando en lo hermosa que es y que me alegro que el profesor Marco ya no esté para darme clases –
– Que interesantes pensamientos - Ella sonrió levente - Hazme el favor de no distraerte más con ese tipo de pensamientos -
- ¿Ni siquiera por usted?– hablo animadamente.
- Ni siquiera por mí, ahora toma asiento nuevamente – acato a esa orden como buen soldado.
- Que coraje, Chocolove – alcanzo a escuchar a Big Billy - Mi admiración total – el moreno solamente asentía sin perder de vista a su linda y nueva profesora.
Se le fue el aliento al ver como esa hermosa rubia se inclino sobre el escritorio mientras se mordí el labio inferior y tenía el ceño fruncido por leer esa maldita hoja - El siguiente en la lista es… - y a partir de ahí se desconecto, solamente estaba 100% atento a esa figura tan celestial.
Todo para él era ella y no le hacía caso a su compañero Ren en que le decía "que apuntara el dictado que hacia la profesora", él solamente se dedicaba en suspirar al ver como esa profesora caminaba de un lado a otro y de en vez en cuando lo mira.
Tan concentrado que estaba que no supo cuando el timbre sonó y anunciando que la clase termino, su muy querido amigo Ren le dio un golpe en la cabeza con la mochila para despertarlo completamente.
- Es hora de irnos, tarado – le dijo tan sutilmente mientras salía, les tocaba cambiar de salón para la clase de Química, Chocolove guardo su material y se acomodo la mochila sobre los hombros.
Tontamente evitaba los pupitres hasta llegar a la puerta. - McDonell, puede venir un momento – el moreno se giro para verla y se resistió las ganas de sonreír bobamente, camino lentamente como si fuera a punto de ir a su inevitable muerte y en parte era cierto, porque esa mujer era su muerte y gozo al mismo tiempo.- Me di cuenta que no anotabas lo que les dictaba, ¿Me puede decir porque ese modo de actuar? – el joven estudiante abrió la boca pero ningún sonido salía, ante tal estado Anna se cruzo de brazo y lo miro fríamente – Déjame adivinar, otra vez te distrajiste con tus pensamientos – él asintió, ella suspiro lentamente - Eres un bobo – y por supuesto que Chocolove no lo tomo mal como siempre lo hace cuando las personas lo insultan, lo tomo como un halago.
- Entonces, seré su bobo por resto del año escolar -– lo dijo con toda la confianza, metió sus manos a los bolsillos y se fue lentamente a la puerta – Nos vemos mañana. - le guiño para después salir corriendo. Anna se limito a negar con incredulidad ante ese tipo de coqueto tan infantil.
…...-…...-…..
- No debería sentirme tan enamorado de ver a esa profesora porque estoy enamorado de Damuko, por supuesto que lo estoy pero… - interrumpió sus pensamiento a la hora soltar un suave suspiro a ver a su rubia maestra y como balanceaba sus caderas - Ella me está haciendo dudar –el Usui estaba muy entretenido al ver como su nueva profesora de Física escribía la formula de la masa y que inevitablemente vio ese hermoso trasero, sonrió bobamente pero a los segundos desapareció al recordar el bello rostro de su novia, se dio una fuerte cachetada - ¡¿Qué demonios me pasa?! ¡El trasero de mi novia es el mejor! – el sonido de su silla cayendo lo hizo darse cuenta lo tan intenso que se puso y también se dio cuenta que había gritado porque todos lo miraban.
- Me alegro que tu novia tenga el mejor trasero pero eso no te da el derecho de interrumpir mi clase con tus gritos, así que hazme el favor de salir del salón – dijo la maestra con voz firme pero que no dejo de ser sensual, Horo no podía ni siquiera intentándolo el querer estar molesto con ella.
Horo dio lentos suspiros mientras caminaba directo fuera del salón, no dejo de ver a su profesora y eso fue un error porque en seguida tropezó con la puerta, algunos se rieron del golpe que se dio mientras que su profesora le preguntaba - ¿Te encuentras bien? –
- Por supuesto, estoy de maravilla – sonrió al tener tan de cerca a su maestra Anna y se sintió en el paraíso al sentir como esos dedos le tocaba la frente pero inesperadamente sintió ardo en la nariz y húmeda su camisa.
– Mejor te acompañare a la enfermería para que te revisen – su profesora le coloco un pañuelo en la nariz, en ese momento se dio cuenta que estaba sangrando.
Anna les dio algunas indicaciones a sus alumnos mientras acompañaba a su Horo.
Horo extrañamente iba atrás de la profesora, bueno, no era malo para él porque veía ese perfecto trasero pero otra vez la imagen de su novia apareció y gruño por eso - ¿Por qué ese gruñido? -no se esperaba que su profesora lo escuchara y mas que se detuviera para verlo.
- Recordé que mi novia me regañara por ser tan descuidado –
- Me alegro que lo haga - ella volvió a caminar rumbo a la enfermería, Horo se sorprendió que la nueva profesora sabia por donde ir y eso le llamo mucho la atención. Al principio pensó que seguramente le dieron el tour pero inmediatamente lo deshecho porque aun sabiendo las indicaciones normalmente los nuevos profesores se equivocan, había algo especial en como su profesora Kyoyama caminaba con tanta seguridad como si lo supiera de memoria.
- ¿Cómo sabe el rumbo a la enfermería? - se quedo congelado cuando su maestra giro a verlo.
- Estudie aquí – no tuvo tiempo de procesar esa nueva información debido a que la siguió rápidamente.
Al llegar a la enfermería extrañamente el doctor Fausto sonrió, nunca había sonreído ni había escuchado que alguien lo haya visto hacerlo.
- Jovencita Kyoyama me alegra de verte – escucho que lo dijo en tono amoroso mientras vio como ella inclino la cabeza como gesto tímido ante la voz dulce del doctor. – Siempre tan radiante -
- Doctor Fausto, tanto tiempo – sus palabras fueron acompañadas de una suave sonrisa – Me alegra que este bien de salud - Horo sentía un irritación en la nariz, él no quería estornudar y estropear ese momento de reencuentro pero fue inevitable.
Con el estornudo el par de adultos lo vieron - ¿Qué le paso? – el doctor fue con el alumno, le quito el pañuelo ensangrentado, Horo hacia muecas de dolor al sentir como colocaba sus dedos en la frente y en el tabique nasal.
- Se golpeo la frente con la puerta y creo también tuvo resentimiento la nariz por semejante golpe – ella contesto por el chico.
Fausto le dio esa mirada juguetona a Horo, que siempre le da cuando viene a la enfermería por golpes que se da por las peleas o por sus descuidos – Horokeu, esta es la decima vez que te veo en el mes, debes de cuitarte mejor – Horo meneaba la cabeza afirmativamente como dándole la razón pero como buen adolescente por supuesto que lo estaba mando al diablo con ese movimiento - Esperaba verte en el descanso para saludarte apropiadamente pero gracias a Horokeu me dio la ventaja de verte antes – Anna simplemente sonrió – Si quieres puedes regresar al salón mientras lo sigo revisando con más detenimiento –
Se dirigió a la puerta pero antes de salir dijo ella - Por supuesto – y los dejo solos.
Horokeu se puso triste a verla partir pero se le esfumo ese sentimiento al sentir como le apretaban la nariz a la hora de ponerle una cinta médica que le cubría el tabique. – Se más suave, Fausto –
El adulto le apretó la nariz – Doctor Fausto, no lo olvides, Horokeu – al ver como el estudiante con dolor frunció el ceño y después daba una rápida mirada a la puerta– Aún conserva el toque con los chicos – dijo Fausto burlonamente.
- ¿Qué quieres decir? –a pesar que le dolía la frente apretó más su fruncido ceño.
- Nada, nada –Fausto fue al refrigerado y saco una bolsa con hielo, con la delicadeza que tiene los doctores lo estampo en la frente de Horo horo – Mantenlo ahí hasta que toque el timbre -
...-...-...
- Pilika, me alegra verte otra vez en la escuela –al escuchar todo el sarcasmo por parte de él la joven Usui fue a su asiento que estaba hasta el fondo del salón. – Te extrañe, la escuela no era lo mismo sin ti -
- Solamente falte dos semanas debido a mi suspensión así que no exageres, Manta – se sentó bajo la mirada quisquillosa de su mejor amigo, esa mirada le indicaba que iba con el mismo ritual de regaño - No empieces con tu sermón que el estudio es importante para mi futuro, me tienes harta con tus palabras - el pequeñín se cruzo de brazos y la miro con actitud de superioridad - Mejor dime qué me perdí de las clases de hoy –
- No deberías saltarte la mayoría de las clases y más cuando regresas de una suspensión - Pilika movía la manos ante el regaño de Manta, el pobre chico ignoro esa falta de respeto - ¿Dónde fuiste? –
- Fui a la plaza – ella sonrío divertida al recordar como estuvo paseando, visitando cada tienda y que al final se fue a los videojuegos – Fue muy divertido hasta que recordé que tenía que regresar por culpa del maestro Marco, me tiene amenazada en reprobarme si faltaba una vez más y… ¿Por qué hay tanto ajetreo de lo normal? – vio como sus compañeros se atiborraban en las ventanas que daban vista al pasillo, noto que los chicos estaban emocionados - ¿Qué sucede? – giro a ver a Manta.
- Es debido a la nueva profesora de física –
- ¿Nueva profesora de Física? – Rápidamente asimilo esa noticia agradable, se lamio los labios por culpa de la ansiedad de confirmar una de sus sospechas. - No me digas que por fin Marco… –
- Así es – Manta se divirtió al ver como saltaba de felicidad su amiga, era muy claro como ella detestaba a ese profesor que la estaba teniendo bajo lupa desde que inicio la preparatoria - Marco no terminara este año escolar debido a un… asunto familiar –
Pilika nada recatada se rio del como ocultaban algo tan evidente con esa etiqueta de "asunto familiar" - Todo la escuela sabe que se iba hacer el cambio de sexo, no es secreto - suspiro por la relajación que sintió - Es genial el saber que no estará Marco, será tranquilo por el resto del año escolar, espero que la nueva profesora no sea tan pedante como Marco, ni tan estricta y ni que sea una anciana… ni… ni… – la chica se quedo boca abierta a ver como todos sus compañeros estaban sentados en sus lugares correctos como si fueran "buenos alumnos" pero su reacción era más por lo hermosa rubia que entraba al salón, era muy evidente que ella es la nueva profesora.
- Al menos se cumplió unos de tus requisitos, ahora hay que esperar como es su actitud - giro a ver a Manta que estaba sentado en el pupitre y que le daba una discreta mirada que hiciera lo mismo pero Pilika no podía hacerlo porque algo le impedía, tal vez por culpa de esa belleza su cerebro dejo de reaccionar y eso era lo más extraño porque ella no actuaba de modo estúpido como hace su hermano mayor cuando ve hermosas mujeres.
- Wow… es, ella… es… wow – Pilika a diferencia de su exaltado hermano susurraba tímidamente – Wow, ella es hermosa, ¿no podías decirme que el remplazo de Marco es muy hermosa? – agarro por los hombros a Manta y la sacudió. – Eres un mal amigo –
- No es para tanto – el rubio de reojo vigilaba que la profesora no se percataba sobre como ellos discutían. – Ella no es tan hermosa y sexy como había escuchado -
- ¿Estás escuchando tus blasfemias? - sin contemplaciones obligo a su amigo a levantarse del pupitre para sacudirlo – Ella es impresionante –
- Si tú lo dices – a la Usui no le gusto ese modo burlón que le contesto Manta y por eso amenazaban en darle un coscorrón.
- Ustedes dos – los amigos se quedaron congelados como si eso los hicieran invisible a su nueva profesora - Podrían dejar de discutir y sentarse para comenzar la clase – Manta nuevamente se sentó mientras que su amiga estaba congelada.
Anna estaba intrigada en esa alumna porque se le hacía familiar - ¿Cómo te llamas? –
- Pilika…Pilika Usui – la jovencita tenía necesidad de darse un jalón de orejan ante el titubeo que dio.
Con ese apellido supo porque le daba esa sensación familiar pero para confirmar - De casualidad ¿tu hermano es Horokeu Usui? – la alumna asintió lentamente – Se comportan igual – Pilika no perdió de vista esa mirada divertida que tenía su nueva profesora y que inexplicablemente le gusto – Aunque no los conozco bien apuesto que tu eres más lista que tu hermano – la estudiante sintió una suavidad calidez en su pecho ante tal halago, Anna dejo de sonreí y se puso seria – Ahora, señorita Usui hágame el favor de sentarse y prestar atención a la clase que voy a dar –
- Por supuesto – sin dudarlo se sentó y saco su libreta, estuvo atenta para cualquier dictado o grafica que la profesora diera, sin embargo, rápidamente se dio cuenta de su modo de actuar tan obediente, con horror sacudió la cabeza después rompió por la mitad el bolígrafo - ¿Qué me pasa? Yo no soy fácil de manejar, no soy dócil, soy una chica ruda y rebelde que no se deja ordenar por profesores o lindas profesoras – murmuró dramáticamente y que alcanzo escuchar Manta.
- Pilika, tranquila – le susurro su amigo con mucha preocupación.
- ¿Cómo quieres que este tranquila? ¡Esa mujer me controlo tan fácilmente! – sin alzar tanta la voz pero sin dejar el tono brusco de sus palabras indignadas, señalo a su profesora que estaba muy entretenida escribiendo en el pizarrón.
Manta comprendía el estado alterado de su amiga que tenía fama de ser la pesadilla de sus profesores porque no se dejaba controlar por ellos, nadie podía hacer que obedeciera hasta que esta nueva profesora de Física lo consiguió – Es un día histórico – dijo con diversión a pesar de esa mirada mortal que le daba esa Usui. – Hasta deberían hacerle una estatua a esta profesora – rio levemente.
- Muy gracioso – con sarcasmo hablo la Usui.
La nueva profesora se presento, se llama Anna Kyoyama, le dio un vistazo a su cuerpo, al vestuario elegante pero que la hacía ver atractiva.
La Usui se dio un pellizco al brazo derecho, a ella no le gusta las mujeres pero al mismo tiempo nunca había cerrado esa posibilidad, siempre se ha interesando más en los chicos, nunca se había interesado tanto en ellas, nadie le robaba la atención, teniendo en cuenta que había tenido muchas maestras y chicas hermosas pero nadie como la belleza misteriosa de su nueva profesora Kyoyama.
Hola, tanto tiempo.
Este fic iba ser un one-shot pero ya no tengo la paciencia de hacer capítulos largos y también está el hecho que quiero expresar bien esa atracción.
Este también es un homenaje para esos sexys profesores que tienen un mal carácter pero son tan atractivos, especialmente a mis lindas profesoras pero específicamente a la de Física.
Sobre este fic no se deje engañar, primero les daré a conocer a los alumnos y tendrá un final que les agradara, será comedia cotidiana (me hará recordar tonterías hice) XD
Saludos a todos y felices fiestas.
