NA: Tienen derecho a funarme, se me olvidó un dato súper importante que decir en el capítulo anterior. Este fic es yaoi, BL, chicoxchico, gay (por si no queda claro). Así que perdón por tremenda cagada mía xd

Sin más, dejo el último capítulo.


—Me he enamorado de ti, Chongyun. Te amo.

Las palabras resonaron en su mente como un eco infinito, inundando poco a poco su cabeza con las mismas palabras. Chongyun estaba completamente estático, procesando la información mientras observaba a su expectante y nerviosa amiga, quien tomaba con fuerza ambas manos.

«Te amo»

¿Por qué? ¿Qué había hecho para que se enamorara de él? Xiangling era muy linda, eso es verdad, su sonrisa encantadora podría enamorar a quienquiera que la viera y sus ojos siempre brillantes por su alegría y optimismo era algo que cualquiera admiraría de la muchacha. Él, en cambio, sólo era un simple exorcista que vagaba por Liyue en busca de espíritus con dificultades para controlar su positividad congénita.

Entonces, ¿por qué?

«Me he enamorado de ti» se repetía interminablemente las palabras, cortando su conciencia con cada letra.

No esperaba una declaración de la chica, no ahora, a pesar de que las señales fueron muy obvias.

Chongyun podría ser torpe con los sentimientos de los demás, pero él lo había notado desde tiempo antes; los hermosos ojos dorados de su amiga brillando de alegría cuando se encontraban, su sonrisa tan radiante de cada día al encontrarse, los pequeños detalles que la chica compartía con él y sus sonrojos recurrentes que le daban una apariencia tan adorable, especialmente cuando trataba de disimular fingiendo interés en alguien o algo más. Cualquier otro chico se habría enamorado con el lindo comportamiento de Xiangling. Pero él no podía.

«¿Por qué duele tanto?»

Las palabras florecieron con firmeza y belleza desde el fondo del corazón de Xiangling como un lirio de cristal, podía sentir los sentimientos puros y auténticos de la chica clavándose en su pecho lentamente.

Pasaron varios segundos en silencio en los que Chongyun formulaba varias respuestas en su cerebro, lo más dulce y amable que pudiera.

«Fui un estúpido» se dijo así mismo, tratando de alejar las imágenes en un torpe intento de controlar la situación en su tormentosa mente.

Realmente Xiangling se había declarado, se había declarado a él.

Chongyun la observó convencido cuando tomó su decisión, entrecerrando los ojos. El brillo esperanzador en la mirada de Xiangling se atenuaba poco a poco.

«Perdóname»

—Xiangling… —comenzó— eres una chica hermosa, brillante; y yo te quiero, has sido una gran amiga para mí todo este tiempo, me has dado tanto y-y…

—No necesitas continuar, Chongyun —interrumpió ella con la voz quebrada, tomando las manos del chico frente a ella. Sus ojos cristalinos temblaban en su intento de contener las lágrimas —. Lo sé. No sientes lo mismo, ¿cierto?

Su rostro, generalmente iluminado por su optimismo y alegría, ahora lucía opaco, sin brillo. El dolor era evidente en sus ojos vidriosos, con lágrimas a punto de desbordarse y crear cataratas de sentimientos amargos.

—Lo… Lo lamento.

De todas las chicas que conoció, verla a ella rota, le hacía sentir terrible, sucio; como un criminal al ser incapaz de corresponder a sus sentimientos tan auténticos.

—No pidas perdón —dijo con voz aguda Xiangling en respuesta, tratando de sonreír en una mueca que resultó incluso más dolora de ver—. Nadie elije de quién enamorarse, después de todo…

«¿Por qué tú, Xiangling?»

Esa pregunta merodeó siseante en su inconsciente, arrastrándose con pesadez e inyectando veneno tras cada palabra.

Ver a su mejor amiga en ese estado lo hacía querer golpearse, escapar de ahí, pero Chongyun no era un cobarde, debía afrontar la realidad: él no la amaba.

—No… No p-puedo obligarte a amarme —continúo Xiangling, ocultando su rostro entre sus manos para que su amigo no la viera en ese estado.

Con cada lágrima que escurría entre sus delgados dedos como perlas vacías, por cada sollozo que soltaba, el joven exorcista sentía un peso más y más grande en su corazón, ardiendo por la culpabilidad.

—No llores, por favor…

Sin saber cómo reaccionar, Chonyun trató de consolarla en un abrazo cuidadoso, acariciando su cabeza con suavidad. Se sentía como el villano de un cuento: rompiendo desconsoladamente el corazón de una princesa inocente y amable.

Los sollozos de la chica sobre su pecho sólo le hacían sentir cómo su corazón escocía por el veneno inocente que se extendió con palabras tan sinceras de su amiga, torturándolo mentalmente por cada minuto que pasaba.

En el silencio abrumador, inmóviles en el abrazo helado, el exorcista se cuestionó las razones una y otra vez: ¿qué había hecho él para que Xiangling lo eligiera y lo amara? ¿Realmente debía culparse por ello?

Pasaron los minutos así: escuchando los sollozos y sintiendo ligeros espasmos de la chica que lloraba en su pecho, acariciando su cabeza y espalda para tratar de reconfortarla. Chongyun susurró algunas palabras de ánimo a la chica tan frágil que sufría por amor. Su ropa, húmeda por las lágrimas de la chica, le helaba el pecho, incapaz de moverse.

Cuando el llanto de Xiangling cesó, elevó la mirada hacia el chico que la observaba afligido sobre ella y se limpió el rostro con un pañuelo que el otro le extendió sin decir palabra.

Ella le dio la espalda, alejándose unos pasos de él. Luego, dirigió su vista al cielo estrellado y a las linternas que viajaban en él, libres; guiados por el viento.

Bajo las luces cálidas que cubrían a su amiga, a Chongyun le pareció ver una solitaria lágrima dorada resbalar por su mejilla. Esa última lágrima cayó, destellando por el reflejo de las luces y los sentimientos de la chica.

—Ya tienes a tu persona especial, ¿verdad? —cortó el silencio Xiangling, con la mirada fija aún sobre el cielo nocturno.

Sus ojos en esta ocasión brillaban en un temblor silencioso, perdidos sobre las figuras distantes sobre ellos.

El exorcista no estaba seguro de responder a la pregunta, temía que no fuera correcto en esos instantes. No deseaba herir más a la chica frente a él, su conciencia no lo dejaría tranquilo jamás, el dolor de ella podría extenderse por más tiempo.

—Entiendo —dijo Xiangling al no recibir respuesta de su amigo, cerrando los ojos con la cabeza todavía inclinada hacia arriba, como si el silencio del joven le diera las respuestas que necesitaba.

«Di algo, idiota» murmuró una voz en la mente del exorcista.

—¿Quién es?

Ella volteó en su dirección al preguntar.

Su mirada opaca no revelaba las intenciones y su rostro peligrosamente tranquilo preocupó a Chongyun.

Pero la conocía de hace años, realmente era una chica encantadora y amable, era imposible que sus intenciones fueran malignas, debía existir una razón. ¿Pero cuál?

—¿Es Xinyan? —trató de adivinar. Una sonrisa rota se dibujó en su cara, una sonrisa que reflejaba sus sentimientos. —Es muy guapa y su voz es muy buena, supongo que es de tu tipo, con lo mucho que la admiras…

—Detente —interrumpió Chongyun. Comenzaba a sentirse incómodo y no soportaba ver el rostro afligido de su amiga así, hablando de otra chica en busca de repuestas—. ¿Realmente quieres esto?

Sabía que Xiangling intencionalmente actuaba así, aparentando estar bien para que no se sintiera culpable ni lástima por ella, pero era consciente de que no era buena idea hablar del tema si no quería abrir más la herida. Sólo enterraría más profundo la daga en el corazón de la chica.

Xiangling suspiró. Dio unos pasos para acortar la distancia entre ambos y colocó su mano en la mejilla del chico, con una sonrisa agridulce, pero comprensiva en su rostro.

—No lo entiendes… —habló en un susurro— No quiero que sientas pena por mí. Podré superarlo —retiró su mano de manera amistosa—. Duele, pero no dejaré que nada cambie nuestra amistad, Chongyun. Sabía que existía esta posibilidad, pero debía intentarlo… —su voz tembló por unos segundos— Te quiero, Chongyun, demasiado, pero entiendo, no quiero forzarte a nada, ni que te culpes por mí.

—Pero…

—Tranquilo, estaré bien de verdad —detuvo al chico, fijando su mirada en él. Extrañamente, lucía convencida—. Sabes que aprecio tu amistad, más que cualquier cosa. Y la de Xingqiu también. —añadió al final, regalando una sonrisa que, a pesar de verse bella, sólo era sólo un disfraz para agradar a la vista.

Chongyun sonrió con delicadeza, luego de tantos minutos sin hacerlo. Sus pensamientos tormentosos poco a poco se iban disolviendo como nubes después de la tormenta. Xiangling era muy fuerte al decir esas últimas palabras sobre ellos dos, anteponiendo la amistad antes que un sentimiento tan fuerte como la amistad a pesar del dolor.

«Xingqiu…»

Ese chico, ¿por qué tenía que pensar en momentos tan tensos como estos?

Soltó un largo suspiro al recordarlo, liberando sus sentimientos contenidos en un intento de relajase. Él se había separado del grupo hace horas, cuando el festival apenas había empezado, dejándolos sólo el resto de la noche con una sonrisa de despedida…

«Si tan sólo estuviera aquí, todo hubiera sido diferente»

—Eres muy fuerte, Xiangling —declaró Chongyun con la mirada firme en su amiga, decidido luego de pensarlo por segundos—, cualquiera vería la fortaleza en tu corazón y la bondad en él, delicado y precioso como una flor de cerezo. —Pronunció, tratando de buscar palabras para animarla, cómo lo haría Xingqiu en su lugar. Aunque era consciente de que no sería tan bueno como él.

Estiró su brazo para alcanzar algunos mechones del cabello de la joven y retirarlos de su rostro pálido antes de continuar:

— Yo lo veo. Y lo aprecio. Eres increíble, en verdad, una mujer extraordinaria. Te quiero por los recuerdos que hemos forjado juntos y la alegría tan contagiosa que nos compartes siempre. —La abrazó por inercia, aún preocupado por Xiangling y de que sus palabras no fueran suficientes.

Fue un abrazo corto, cálido, un abrazo correspondido. Los brazos de Xiangling eran delgados, pero lo envolvieron con fuerza a pesar de la duda de la joven.

—Estaré bien, lo prometo. —Repitió por tercera vez Xiangling una vez que soltaron su agarre, sonriendo con pena al notar la preocupación en la mirada de Chongyun, convenciéndose así misma de que cumpliría su promesa. —No quiero que te vayas por esto.

—No sabes el alivio que es escuchar eso —admitió apenado el muchacho—. Muchas gracias, en verdad.

Era imposible saber en qué pensaba Xiangling ahora tras esa máscara tranquila, pero Chongyun se relajó un poco, reconfortado por el resultado más positivo de lo que esperaba.

—Bueno, se hace tarde y tu padre espera a la mejor chef de Liyue de vuelta —dijo Chongyun al notar que quedaban pocas linternas flotantes en el cielo, dejando el tema por terminado.

—¡Es verdad! —exclamó la chica al percatarse de la hora, a punto de correr de ahí. —Es mejor que vuelva ahora

Chongyun asintió de acuerdo y, haciendo una señal con su mano, le indicó que fueran juntos, a lo que la chica le sonrió apenada.

Pero no se sentiría bien consigo mismo si dejaba a su amiga sola luego de lo ocurrido.

Ambos caminaron juntos, de regreso al restaurante Wanmin. Fue una caminata en silencio, con algún y que otro comentario de los dos. Las luces aún animaban en ambiente; quizás el festival estaba por terminar, pero el espíritu alegre de los ciudadanos prevalecía.

Muy en el fondo, Chongyun deseaba encontrarse con Xingqiu en su camino con Xiangling.

Lo necesitaba, él seguro habría sabido cómo llevar mejor la situación, pero agradecía que no hubiera terminado tan mal. Además, también extrañaba las bromas del chico que normalmente aligeraban el ambiente y estaba convencido de que él habría dicho palabras perfectas para animar a su amiga…

—¡Chongyun, Chongyun! —llamó su compañera, sacándolo de sus pensamientos—. Ya llegamos. ¿Sucede algo? Te noto distraído.

Era verdad, ya estaban frente al restaurante, pero el padre de Xiangling no estaba ahí. Posiblemente, seguía en el festival, bebiendo o divirtiéndose antes de volver.

«Eres de lo peor, ¿cómo puedes pensar en él después de lo que ha pasado?» se regañó internamente, consiente de su mal comportamiento.

—Sólo lamentaba que Xingqiu no haya estado con nosotros hoy… —contestó Chongyun sincero al no encontrar una excusa, escondiendo su anhelo en sus palabras.

—Lo sé, es una pena… Cada vez pasa menos tiempo con nosotros.

Guardaron sus palabras al recordarlo juntos. Ambos lo sabían y les entristecía esa realidad. Era parte de su vida adulta después de todo, conocían lo comprometido que era con su papel como segundo hijo de su familia y la constante preocupaciones de Xingqiu. Chongyun lo sabía mejor que cualquiera y por eso se preocupaba tanto por él.

Añoraba su presencia, no podía mentir, extrañaba escuchar su risa, sus chistes y bromas que nunca se cansaba de gastarle, su rostro tan atractivo cuando su alegría lo dominaba, con su sonrisa tan frágil y bonita…

—Chongyun, ¿seguro que no te pasa nada…? —Interrumpió sus pensamientos Xiangling borrando la imagen sonriente del chico que se había materializado. Ella estaba frente a él, notoriamente preocupada.

El rostro del exorcista había comenzado a arder sin que se diera cuenta y Xiangling rápido tomó su temperatura temerosa de que hubiera enfermado, colocando una mano sobre su frente caliente.

—¡No pasa nada! En serio —afirmó Chongyun, retirándose al instante por el contacto.

—No puede ser… —Xiangling abrió los ojos en sorpresa, colocando una mano sobre su boca, como si hubiera descubierto algo realmente increíble.

Sonrió con picardía, inclinándose a él para señalarlo, triunfante.

—Chongyun… —llamó— Es Xingqiu, ¿verdad?

—¿Qué pasa con él?

—¡Es él tu persona especial!

«¿Pero cómo…?»

El joven exorcista sintió su corazón helarse de repente, quedándose completamente estático.

No esperaba eso, mucho menos pensaba que ella, luego de un claro rechazo, podría volver a estar tan animada de nuevo e interesada en ello, ¿0 sus ojos le estaban engañando?

Comenzó a sentir cómo su cuerpo se calentaba de repente, especialmente sus orejas y rostro.

«Contrólate» se dijo a sí mismo, preocupándose por lo que podría pasar si se dejaba dominar por sus sentimientos.

La chef sonreía triunfante, algo que creyó imposible durante mucho, mucho tiempo.

—Adiviné, ¿cierto? — Xiangling rebosaba de alegría en ese momento, sorprendiendo al exorcista confuso.

«¿Cómo puede estar feliz justo ahora?» se cuestionó mentalmente. En verdad Xiangling es toda una caja de sorpresas, después de todo.

—¿A qué viene eso? —interrogó, frunciendo el ceño por el extraño cambio en el comportamiento de su amiga.

—Estás completamente rojo, Chongyun…

—¿Qué…?

Ella no mentía, su rostro ardía en ese momento. Apenado, cubrió su cara con una mano, suspirando en el acto. Chongyun todavía no podía controlarlo por completo a pesar de los años.

Los dos sabían muy bien que nada bueno pasaba cuando se activaba su positividad congénita, pero intentó tranquilizarse. En los últimos años había aprendido a dominar un poco su condición, así que se preparó mentalmente para lo que venía.

—¿Y bien? —cuestionó la muchacha, intrigada y divertida por las acciones de su amigo.

—Sí, es él. —Admitió por fin Chongyun, mirando directamente a los ojos de Xiangling, sin mostrar arrepentimiento en sus ojos. No tenía sentido ocultarlo, su cuerpo lo delataba.

Si bien, el comportamiento de su amiga era inusual, algo le decía fondo que era momento de contarle toda la verdad.

Chongyun se despidió de su amiga esa noche con la conciencia más tranquila, Xiangling parecía aliviada y más animada luego de la larga charla que tuvieron antes de que se retirara junto a su padre.

Lo mejor de todo esto fue que ella no lo juzgó durante los minutos que estuvieron intercambiando palabras y recuerdos sobre Xingqiu. Agradeció enormemente la comprensión de la chica a pesar de que ese chico fuera la razón por la que no correspondió sus sentimientos.

Después de todo, Xingqiu se ganó su corazón al pasar de los años juntos; detrás de las pillerías y bromas de su mejor amigo siempre se ocultaron emociones muy fuertes entre ambos, poco a poco transformándose en una chispa apasionada.

A pesar de todo, Chongyun no comprendió del todo el cambio en la actitud de la chica, sólo que ya no parecía tan preocupada y afligida como antes. Estaba convencido de que detrás de esa apariencia, muy ocultas, pequeñas muestras de su tristeza se asomaban tras sus palabras y el brillo de sus ojos. Resultaba complicado hablar de ellos dada la situación, pero la chica insistía en saber.

Por lo menos ahora Xiangling conocía la verdad.

Después de la lluvia de preguntas de su amiga, Chongyun sólo se sintió cada vez más nervioso y extrañado. Lo interrogó tanto que parecía un soldado de la Geoarmada interrogando a un criminal de tantos detalles y sospechas que tenía.

Lo que más lo sorprendió fue el cómo ella se dio cuenta ella de sus sentimientos por Xingqiu. Quizás, después de todo, no estaban siendo muy discretos o simplemente era muy observadora...

—No, no, no, la verdad sí parecen sólo amigos a simple vista… —había respondido ella cuando la curiosidad de Chongyun le ganó— Pero la verdad es que hablas mucho de él conmigo últimamente y las miradas que se lanzan… a veces son muy obvias—añadió, pensativa, colocando un dedo en su mentón.

—Estás mintiendo —le había respondido intranquilo Chongyun ante tal declaración. Después de todo, si fueran así de evidentes sería muy problemático para ambos; además Xiangling se habría dado cuenta de que no le correspondería esa noche, que ya amaba a alguien más.

—Bueno, sí. Es sólo que hasta ahora nunca lo había pensado así.

—¿Qué nos delató?

—Su tristeza. —respondió Xiangling, observándolo apenada, como si quisiera abrazarlo.

Continuaron intercambiando palabras, ninguno de los dos se detuvo. La chica realmente parecía interesada en ambos y al exorcista le tranquilizaba lo bien que se estaba tomando todo, pero incluso con la confianza y amistad entre ambos, la hizo prometer que no diría nada sobre ellos a nadie más. Sólo así accedió a responder más preguntas de Xiangling.

Confiaba en la palabra de su amiga y agradeció que no cuestionara más esa noche luego de despedirse y tomar sus propios caminos.

Al día de hoy, todavía le dolía tener que mantener todo como un secreto. Deseaba poder salir con Xingqiu sin fingir ser sólo dos buenos amigos, tomar su mano sin preocuparse por lo que pudieran decir u opinar demás, besar sus cálidos labios no sólo en sus momentos a solas y de intimidad…

—Todo estará bien… —susurró para sí mismo, saliendo de sus pensamientos al recordar los brazos suaves y cálidos de su novio lo envolvían en un abrazo en ese instante, lentamente.

—¿Pasa algo? —cuestionó Xingqiu sin pasar por alto sus palabras. Estaban a cortos centímetros el uno del otro, con el joven espadachín sentado sobre sus piernas cómodamente.

Chongyun negó con la cabeza, entregándose al abrazo de su amante, despejando su mente de toda duda, seguro de que las promesas que ambos habían jurado serían cumplidas.

Luego de separarse de Xiangling, Chongyun no pudo evitar buscar a Xingqiu, ansioso por verlo no sólo para contarle lo sucedido. Lo había encontrado en compañía de los mismos comerciantes a los que se unió cuando se despidió de sus amigos; algunos de ellos se encontraban medio dormidos y bastante ebrios, por lo que no le costó a Xingqiu excusarse y retirarse para reunirse con su amado.

Admiró cómo mantuvo una apariencia grácil y agradable de ver pese al alcohol, significando que esa noche no había bebido demasiado. No tardó en contarle sobre la declaración de la chica, a lo que el otro no parecía muy sorprendido, caminando al lado de otro en dirección al hogar de Xingqiu.

Y ahora se encontraban ahí, envueltos en un abrazo cálido, sentados sobre una blanda cama de oscura habitación con muebles refinados, iluminada por una única vela sobre el escritorio.

Se trataba de la habitación de Xingqiu, lugar que Chongyun conocía a la perfección.

Ambos hablaron entre susurros, tan cerca el uno del otro que podía escuchar claramente lo que decían sin problemas. Conectaron su mirada: ámbar sobre hielo, deseosos de continuar con los mimos y cariños.

Chongyun acarició la mejilla del chico frente a él, convencido de que no habría rostro alguno que lograra superar la belleza del de Xingqiu…

—Todo está bien, está perfecto —añadió Chongyun embelesado, entregándose por completo al abrazo de su querido Xingqiu, abandonado sus preocupaciones mientras sonreía con dulzura.

Chongyun se inclinó para besar la frente de Xingqiu con cariño, cautivado por el bello reflejo de la luz sobre la pálida piel su novio, quien no dejaba de verlo directamente a los ojos, incapaz de separar la vista.

Ese día debía ser especial para ambos, por lo que no debían permitir que sus preocupaciones le arrebataran ese preciado momento.

Habían extrañado la calidez del cuerpo del otro, sus suaves caricias, palabras de amor y lo reconfortante que era estar abrazados de esa forma.

—No te creo. —Xingqiu entrecerró sus ojos divertido, acariciando el rostro de Chongyun con la nariz, mezlcando sus respiraciones antes de besar sus labios con delicadeza y separarse— Hay algo que no me contaste, ¿verdad?

Sentado sobre sus piernas, Xingqiu le entregó una sonrisa pícara al notar la reacción incómoda y el nerviosismo de su novio. Lo conocía muy bien y era tan obvio cuando algo lo preocupaba.

Chongyun amaba eso de él, se entendían perfectamente sin necesidad de dar demasiadas explicaciones.

Juntos y a solas los dos, Xingqiu podía ser él mismo, dejando las formalidades de lado y disfrutando de sus momentos de libertad. Su inteligencia mezclada con su atrevimiento y malicia, lo habían conquistado por completo, encadenando su corazón a esa mirada intensa que lo hacían perderse constantemente.

—Sí —admitió rendido por la mirada del joven de cabellos oscuros, apretando su agarre. —Xiangling ya sabe todo de nosotros.

—Me alegra mucho eso —dijo el otro mientras jugaba con los largos cabellos azul claro de Chongyun, enredados entre sus dedos— Sabía que lo entendería, pero alguien insistía en ocultárselo —reprendió, haciendo un puchero ofendido.

El exorcista no pudo evitar reírse ante el comportamiento juguetón de su novio, sabiendo que todo era sólo una de sus actuaciones.

—Es una chica muy dulce y compresiva. Tenías razón.

—Yo siempre tengo razón, tonto —le regañó, acompañado de un empujón que lo obligó a acostarse entre las sábanas cálidas.

Ambos volvieron a conectar mirada, sintiendo sus respiraciones cerca. Chongyun sonrió desde bajo, tendido en la cómoda cama mientras que su compañero lo observaba con superioridad desde arriba, envolviéndose en la atmósfera llena de besos y caricias.

Pronto Xingqiu se colocó a su lado, abrazándolo como solían hacer en varias noches antes de dormir, perdidos en el momento.

—¿Cuál fue tu deseo hoy? —preguntó con curiosidad Xingqiu, cambiando el tema. Jugaba con su cabello de novio, costumbre que tenía el chico desde hace años.

El rostro de Chongyun se acaloró ligeramente, a lo que Xingqiu aprovechó para robarle un beso y sonreír divertido. Adoraba ver a su amado sonrojado de esa forma.

—¿Y bien? —insistió con los ojos entrecerrados.

—Deseé por nosotros dos —confesó apenado el exorcista, incapaz de separar la mirada del chico a su lado, con el rostro coloreado de rojo.

A pesar del tiempo que estaban juntos, Chongyun seguía avergonzándose y eso le parecía muy bello a Xingqiu. Sonrió y se colocó sobre él, con los brazos a los lados de la cabeza de su novio, acercando su cabeza para susurrar en su oído:

—Igual yo… No me decepciones esta noche.

La mirada de Xingqiu ardía sobre el cuerpo del exorcista, destellando por el deseo de explorarlo mientras relamía sus labios, cortando los centímetros que los separaban para entregarse en un beso pasional.

El exorcista siguió los juegos traviesos de su novio, acariciando su suave piel blanquecina por debajo de sus ropas, en los lugares que sabía obtendría mejores respuestas, escuchando las respiraciones y deleitándose por los jadeos que se escapaban del chico dueño de su corazón.

Entre el tacto y la pasión del momento, ambos invirtieron posiciones.

Hielo y ámbar se conectaron nuevamente. Chongyun disfrutó de la victoria, sin separar la mirada de ese color que lo tenía hipnotizado, admirando la chispa tan resplandeciente que lo llamaban a continuar. En conjunto a los labios entre abiertos y un par de gemidos que escapaban con la presión y caricias, poco a poco comenzó a perderse en la piel caliente de su amado, nublando su vista.

Los sonidos y gestos de Xingqiu lograron seducirlo, como cada noche que compartían juntos. Y esa noche no fue la excepción.


¿En serio vas a terminar el capítulo en la mejor parte?

Yo: Sí.

Lo siento por dejarlo así, desde un principio sabía que quería hacer esto, que ambos terminarían la noche enrollados.

Y sí, así termina mi corta historia.

Sinceramente, aún no domino mucho esto de la pasión y el romance, por esa razón tampoco pensaba en relatar lo que sucedía después.

Gomene, se los dejo a su imaginación.

Aun así, espero que esta lectura haya sido agradable, la verdad por la misma razón de que no soy tan hábil con la redacción de escenas románticas no estoy del todo satisfecha con el resultado TnT. Acepto consejos o sugerencias :'3

Ahora, un par de aclaraciones que creo que pasé por alto en el capítulo anterior:

Chongyun y Xingqiu tienen más de 20 años en esta historia, aproximadamente unos 23-25 años (realmente la edad no es tan relevante), mientras que Xiangling tiene 20, más o menos. En mi país, a esa edad ya son considerados jóvenes adultos, no me juzguen.

Xiangling realmente cumple su palabra y apoya a los chicos, a pesar de su corazón roto. Grande, Xiangling, el mundo necesita chicas comprensivas como ella.

No enfoqué tanto la historia en el romance de mis nenes ya que no era el núcleo principal, sino el rechazo a la chica (no la odio, aclaro, es sólo lo que surgió de mi cabeza :p).

Sin más que añadir, gracias por quien se haya tomado la molestia de leer hasta aquí, vales oro uwu