Capítulo 20
La sexy rubia reconocía ese tipo de tensión que sale a relucir cuando se toca un tema delicado, como la adulta que es sabe por experiencia que debe sacar a ese trio de adolescentes de este incomodo momento que está arruinando el ambiente festivo.
- Hay que entrar – ordeno Anna, no le importo acercarse a la angustiada Pilika y agarrarla de la mano – Se están divirtiendo sin nosotras – le susurró al oído y obtuvo que esa chiquilla se sonrojara.
A pesar de sentir las mejillas calientes y tener tan pegada a esa mujer Pilika no dejaba de observaba atentamente a Nichrom que caminaba hacía ese tambaleante Chocolove para sostenerlo, ese maldito alcohol no dejaba centrarse en nada a ese moreno.
- Cierto – la Usui le respondió con pesar a esa rubia – Nichrom, después te veo– ella vio a su ex tomando de un costado a Chocolove para que no se volviera a caer.
- Por supuesto, diviértete – el chico se aclaró la garganta - Espero alcanzarte en la fiesta una vez que Chocolove se le baje la borrachera -
- Está bien - suavemente respondió la peli celeste mientras caminaba obedientemente al lado de su sexy profesora y tan concentraba estaba en Anna que no noto como Nichrom la examinaba con mucha curiosidad hasta el punto de sonreír con malicia.
– Así que ella te está domando – murmuró divertidamente el castaño. – Tengo que regresar a la fiesta para ver a esa sexy rubia destrozar a Pilika –
- ¡Yeahh…! – reacciono explosivamente Chocolove ante el comentario de Nichrom.
- El ánimo aun lo tienes – llevo a Chocolove nuevamente a ese bote de basura – Ahora, amigo, descarga todo – y sin más, el moreno lo hizo – Esto es asqueroso –
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En la entrada estaban Jeanne junto con una emocionada Tamao que no dejaba de acariciar la mano de Manta al ritmo de la canción que estaba en ese momento, Horo observaba alrededor para reconocer algún amigo.
- Necesito una bebida – comento Jeanne que se frotaba las manos.
- Tómalo con calma – le sugirió Tamao - Te recuerdo que tú eres la conductora asignada –
- No seas aguafiestas, eres peor que Anna – la francesa se cruzó de brazos - Y hablando de Anna, ¿Dónde está ella? –
- Aún está afuera con Pilika -
Jeanne bufo divertidamente - Es una lástima que todavía no controla completamente a esa chiquilla pero al final de la noche será completamente su juguete – rio brevemente, sintió la mirada de ese enano y no se cohibió, es más, se atrevió en agarrarlo del mentón - Vamos por unas bebidas – le dio un beso en la mejilla y lo soltó bruscamente, camino delante de sus acompañantes – Hora de divertirnos – se abría paso hasta que llego a la cocina, no tardaron en llegar Tamao, Horo y Manta, estos últimos dos estaban felices de encontrar a Ren que estaba platicando con Lyserg.
- Amigos – grito de júbilo Horo.
Lyserg dejo a Ren para acercarse y abrazar a sus amigos – Pensé que no lograrían llegar a la fiesta –
- Yo también lo pensé, Lyserg – Manta respondió.
Ren que tenía un vaso rojo lo alzo como saludo - Me alegra de verte Manta y… tú - miraba con cierto tono de burla a Horo - Tú te hubieras quedado en el club porque aquí nadie te extraña –
- Siempre tan amable – con mucho desagrado hablo el Usui pero ese sentir cambio a causa de ese par de suaves brazos que le rodeaban la cintura, esa calidez fue tan toxico que lo mareaba.
Horo retuvo el aliento, esa peli plateada que no solamente se estaba limitando en abrazarlo por la espalda también se atrevía en recargar su delicada barbilla en el hombro de él, el jovencito podía oler ese aroma fresco pero dulce de esa mujer.
- ¿Nos vas a presentar a tus amigos, chiquillo? – esa voz suave atrajo la atención de ese chino como también de Lyserg y genero un delicioso escalofrío en el cuerpo de Horo mientras asentía.
Lyserg se puso pálido al ver a la subdirectora que no dejaba de jugar con el cabello de Manta con cierta ternura - ¿Por qué están aquí la subdirectora y esa mujer? – Cuestiono exaltado el londinense - ¿Por qué las trajeron a la fiesta? –
Horo giro el rostro a ver a Manta que estaba rojo como un tomate, no obtuvo el apoyo que requería en este momento de parte de su amigo, no tuvo de otra así que miro a esa mujer peli plateada que le sonrío suavemente; inexplicablemente esa sonrisa le genero valentía y calma – La verdad es… - se detuvo brevemente a reflexionar si decir la verdad de que engañaron a esas mujeres para llegar a la fiesta; sintió el aliento de esa mujer en su cuello y con ese impulso decidió en mentir – La verdad es que no le puedes negarle nada a este par de bellezas y menos una fiesta – casi gimiendo le respondió – Prácticamente ellas nos mandan y realmente no me molesta – agrego rápidamente.
Jeanne le gusto esa respuesta de ese tal Horo y se atrevió en darle un beso justo en la comisura de los labios - Buen chico – le susurro justo en el oído para después atrapar entre los labios esa oreja, vio como ese par llamado Ren y Lyserg los observaban, se separó de Horo y se sirvió una bebida; noto una mesa de ping pong con muchos botellas de tequila - Hacen competencias de bebidas, interesante – comento después de darle un trago al vaso que contenía cerveza - Quiero participar – no perdió el detalle de como Tamao abrió la boca pero no dijo nada para después seguir acariciando a ese Manta como si fuera un gato - ¿Quién quiere ser mi contrincante? – se acomodó en la silla, se cruzó de piernas con tanta soberbia que la hacía ver tan atractiva junto con esa sonrisa que demostraba emoción por el hecho que volverá a competir en su juego favorito.
- Lo seré yo – Ren caminaba al otro extremo de la mesa, se arremango las mangas de la camisa - Total, todavía nadie me gana y sigo sobrio después de competir con tres personas – dijo con tanta confianza que hizo que Jeanne se riera.
Jeanne examino a ese muchacho - Eres muy arrogante, Puntiagudo –Ren frunció ante el término "puntiagudo" por parte de esa mujer - Me gustan así, tan arrogantes porque las derrotas siempre son dolorosas para tu tipo – Jeanne dejo de ver al "puntiagudo" para platicar con Tamao que se acercó peligrosamente a ella con motivo para regañarla por ser irresponsable.
- ¡Ren, será mejor que no lo hagas! –grito un hombre desde las escaleras del sótano.
- No te metas, Peyote –Ren con un gesto pidió que se empezara el juego.
Peyote que había estado en el sótano para dejar las cajas que estaban llenas de la luces de neón que utilizaron con anterioridad - Yo sé lo que te digo… yo… –hablo de modo desesperado pero fue interrumpido.
- Así que tú eres el famoso Pe… - se detuvo por causa de ver al responsable de la fiesta, ese cabello verde y corte punk le recordó las aventuras que tuvo con él en la adolescencia - ¿Ramiro?, ¿eres tu Ramiro Díaz? –
Peyote dejo el lado de Ren, respiro profundamente y sonrío - Tanto tiempo, Jeanne –
- Ramiro, te he extrañado – Jeanne tenia los brazos extendidos para darle un fuerte abrazo, Peyote fue a ella y la abrazo - Esta noche ha sido de puro reencuentro –
- Yo también te extrañe y por cierto, prefiero que me llamen Peyote – le susurro a ella, alejo el rostro para ver la sonrisa expectativa de Jeanne - Tiene más impacto mi apodo –
- Tú y tus locos apodos – Jeanne comento divertidamente porque recordó que él tiene la costumbre de cambiarse apodos; le dio un golpe en el hombro a su amigo - ¿Qué paso con el apodo "El Chaman"? –
Peyote se encogió de hombros – No tenía ese Feeling -
- Así que tú eres el que arruinas a mis alumnos con tu mala influencia – esa voz suave pero severa hizo que Peyote recordara sus años en la escuela junto a esa mujer de cabellera rosa.
- Siempre tan exagerada, Tamao, no has cambiado nada - Peyote estaba indignado ante las primeras palabras de su querida Tamao - No es agradable que hables así conmigo después de tantos años sin verte, ¿Qué sentirías que te dijera 'Así que tú eres la cascarrabias subdirectora que molesta a mi amigos con su reglas estrictas'?- Tamao se enfrío ante lo dicho tan cierto de Peyote - Sentirías feo ¿verdad? –
- Discúlpame, Ramiro – en tono tierno hablo Tamao, se acercó tímidamente a ese hombre - Me alegra verte después de tantos años ¿Qué has hecho de ti? –
Peyote no podía estar enojado con esa dulzura de mujer - Bueno, ya sabes, unos negocios turbios aquí otros por allá, a veces visitando mi familia, lo normal en mi –
- Todo un hombre de negocio –dijo orgullosa Jeanne.
- ¡Dejen de platicar y comencemos con la competencia! – interrumpió salvajemente Ren por la desesperación que sentía.
- Ren, será mejor que no…– el tono de advertencia no hizo desistir al chino.
- ¡Cállate, Peyote! –
Peyote camino rápidamente hasta estar con Ren y susurro - Jeanne es de las ligas mayores y no tienes posibilidades – Ren como respuesta rodo los ojos con fastidio – Ok, si tu deseas esto pero no digas que no te lo advertí – se alejó de ese adolescente obstinado, fue por cuatro botellas de tequilas y las coloco en el punto medio de la mesa de ping pong - No quiero que vengas a mi lloriqueando cuando mi amiga acabe contigo y te quite el título 'Rey de las bebidas' – pronuncio fríamente mientras señalaba a Jeanne.
Jeanne se frotaba las manos - Que empiece la diversión –
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El dejarse guiar por esa sensual mujer mano con mano es algo que nunca se imaginó que tuviera la oportunidad de obtener.
Para Pilika es una recompensa el sentir la increíble suavidad de esa piel que le genera unas ganas tremendas de explorar ese cuerpo pecaminoso y besarlo hasta hincharse los labios pero no podía sentirse complacida debido que también tiene ese sentir amargo por las palabras de Chocolove.
Ese moreno que cada vez que bebe tiene la lengua suelta y dice cada barbaridad tan cierta.
Pilika esperaba que su profesora comentara algo sobre lo que escucho pero nada decía, ese silencio por parte de esa rubia estaba poniendo más ansiosa a la Usui, y le estaba carcomiendo sus nervios hasta que exploto a causa del suspiro de su profesora – Ok, Ok… así es. Chocolove arruino mi noviazgo con Nichrom – se detuvieron a unos pasos de la puerta, Anna giro a ver a su alumna que en esos instante estaba rascándose la nuca por culpa de los nervios - En ese tiempo Chocolove era muy malo, no le importaba los sentimientos de las personas siempre y cuando obtuviera lo que deseaba, en ese momento me deseaba como su novia – Pilika miro a los ojos a la rubia a pesar que la vergüenza le indicaba que no lo hiciera - Pero no todo es culpa de Chocolove, yo me deje llevar por él, era muy amigo mío y de Nichrom – soltó un suspiro tembloroso - A pesar de sus malas intenciones nos hizo un favor debido a que supimos cómo somos realmente y los defectos en nuestro noviazgo – a la Usui le costaba hablar de esa etapa - Ese maldito Chocolove, fue muy astuto, admiro ese aspecto de él pero también lo odio –
Anna estaba atenta a ese discurso que no pidió pero que inexplicablemente la entretenida – Ok – digo suavemente con la intención de que Pilika dejara en paz este tema pero al parecer alentó a esa jovencita a seguir con la explicación.
- Pero no todo era malo mi relación con Nichrom, me ayudó mucho en el comienzo de mi vida amorosa – se frotaba las manos nerviosamente - Nunca dejare de agradecer a los grandes espíritus en poner en mi camino como mi primer novio, lo estimo mucho y por eso seguimos siendo amigos, es espléndido…–dejo de escuchar la rubia para planear como detener a esa Usui.
Anna era consciente de que si no terminaba con este discurso estarían toda la noche en la entrada de esa casa y perdiéndose de la fiesta, con gentiliza tapo la boca de Pilika con una mano, así consiguió que dejara de hablar; le sonrío gentilmente – Cálmate por unos minutos – la rubia con gentiliza deslizo la mano que estaba cubriendo la boca hacía la mejilla, la acaricio suavemente y escucho los suspiros de esa Usui; Pilika no podía moverse, prácticamente estaba hipnotizada por esa mujer, sentía las mejillas caliente pero el corazón era el que estaba latiendo como loco por esa caricia y por unos segundos un pensamiento se formuló que era "no la dejes ir", con esa frase que es dicha con mucho sentimiento y junto al deseo de inclinarse para besarla le revelo la verdad de su sentir, definitivamente confirmo lo que una vez reflexiono en una noche dentro de su propia habitación, que esto no solamente es hormonal y que prácticamente e inexplicablemente le ha entregado su corazón a esa mujer sin darse cuenta - Pilika, ¿estás bien? –
La Usui con gentiliza coloco su mano sobre la de Anna y la alejo lentamente de su rostro – No… no creo – y era cierto su sentir, prácticamente Pilika está loca por esa mujer y no sabía el porqué, tal vez sea por su fuerte personalidad que le pareció atractivo, tal vez fue su inteligencia o cualquier otro horrible pero romántico detalle, el amor es inexplicable pero es la respuesta del por qué a veces es dócil con ella.
- Realmente no me interesa tu explicación – dijo desinteresadamente Anna.
- ¿Explicación sobre de qué? – cuestiono Pilika.
- Sobre Nichrom, Chocolove y tú, realmente no me importa su historia – Anna estaba muy extrañada ante esa falta de concentración de Pilika pero siguió diciéndole con voz fría y burlona - Solamente estaba jugando con ustedes – esas palabras junto con ese tonito malvadamente burlón irritaron a Pilika debido a que esa sexy rubia no le da importancia lo que le estaba contando, la confesión que le dio fue realmente intimo que ni siquiera sus amigos cercanos les ha dicho - Es divertido ponerlos incómodo y ver sus reacciones –
La Usui apretó las manos, ahí estaba la razón del porque está dudando en aceptar su sentir por esa mujer - Eres una maldita y con razón eres amiga de esa Señora, son iguales – ella sabía desde que conoció a su profesora que tenía algo que le irritaba y que por ende la hacía batallar en aceptarla completamente, esa irritabilidad le ayudaba de en vez en cuanto en desobedecer a su profesora - Todas las mujeres de tu clase son así de burlonas cuando les platican algo importante que involucran sentimientos, prácticamente no les importa los sentimientos de los demás solamente los suyos - dijo con tanto desdén que impresiono a su profesora - Detesto a tu tipo – la miro duramente, el rostro de Anna estaba seria por primera vez en la noche - Por eso odio… como yo puedo llegar a… - Pilika se puso triste a darse cuenta de su futuro cruel de su vida romántica que involucra a esa rubia - … ¡Arg!, ¡te detesto tanto! – señalo acusatoriamente a Anna que se veía que no comprendía ese arrebato de Pilika; respiro hondo para evitar otro arrebato - Hay que entrar – la Usui con desgano fue la primera en entrar a la casa, el sonido fuerte de la música la hizo calmarse.
Al momento de entrar a esa casa el ambiente de fiesta estaba a su nivel máximo, para Anna es muy increíble el nivel de entusiasmo de esos jóvenes a esa hora de madrugada, aun saltaban y bailaban al mismo tiempo bebiendo alcohol.
- Me urge un maldito trago – sentencio Pilika mientras observaba a Anna y sin importarle camino a dirección de la cocina, en el trayecto sintió como la empujaron – Ten más cuidado –
- Estamos en una fiesta salvaje, aquí ser cuidadoso es imposible – esa voz Pilika la reconocía perfectamente. – Pensé que hoy nos íbamos librar de tu presencia, Pili –
- No me vuelvas decir 'Pili', Marion – esa joven rubia sonrío desafiante e hizo que la sangre de Pilika hirviera más de lo que ya está por culpa de su profesora - No ando de buen humor –
- No me ha tocado un día en que estés de buen humor – dijo burlonamente Marion.
Pilika forzó una sonrisa al ver como los que estaban alrededor de ellas las veían con mucho entretenimiento, estaban esperando un buen show de parte de ellas - No me provoques – la Usui le había dicho a sus amigos que se comportaría pero lo más importante fue esa promesa que le hizo a Damuko en no meterse en problemas con esa Marion y eso haría aunque le costara trabajo.
- ¿O qué? – Marion se acercó desafiantemente a Pilika, la Usui sabía las reglas de esta casa y sabía perfectamente que ya no debería pelear con esa chica de pandilla rival, pero el mal genio pedía sangre y se lo daría.
Pilika midió a su rival, no era la primera vez que van a pelear, noto que estaba en ventaja porque Marion lleva vestido y con un escote mientras que ella lleva jeans negros – O limpiare el piso con tu hermoso rostro, mi querida Marion, y así aprenderás no volver a provocarme –
Marion frunció las cejas por el disgusto – La que limpiara el piso con su rostro eres tu – y sin nada más que decir, se agarraron del cabello mientras el público gritaba con júbilo "Pelea, pelea, pelea", algunos gritaban apoyando a "Marion, tu puedes con ella" entre tanto otros voceaban "Pilika, es toda tuya, termina con ella"; esa pelea era el show y era seguro que todos hablarían de esto en la escuela.
Los gritos llegaron hasta la competencia de shorts de tequila donde Ren está perdiendo de modo humillante, van por la ronda 7 y Jeanne se ve fresca mientras que Ren anda desparramado en la mesa.
- ¿Qué pasó con tu arrogancia, puntiagudo? – comento con diversión Jeanne a un balbuceante Ren.
- ¿Qué demonios sucede allá? – cuestiono Horo que vio como parte del público de la competencia de bebidas se iban al pasillo.
- Hay pelea de chicas – alguien entre la multitud le respondió, Horo como el resto de la banda ya se imaginaban quienes están peleando.
Peyote dejo el lado de Ren para ir al pasillo - Creo que ese es mi aviso que debo de detener a tu hermanita –
- Adelante, Peyote – Horo dijo con cierto tono de vergüenza – Esa niña debe de aprender modales –
Peyote empujo a cualquiera que estuviera enfrente de él, consiguió llegar al lugar de la pelea, vio como Pilika tenía a Marion en el piso, rodo los ojos por fastidio pero al ver su jarrón de flores favoritos destrozados se puso enojado.
Sin delicadeza, agarro por la cintura a Pilika y la alejo de Marion – Pilika, basta – la chica se retorcía, era los efectos de la pelea.
- Suéltame, Peyote – se retorcía, no dejaba de ver a Marion que se levantaba felizmente y estaba acercándose a ella - Ella empezó – la señalo.
- Deja de moverte y te soltare – sentencio Peyote, cuando dejo de sacudirse la coloco el suelo - ¿Qué te pasa? –Pilika se cruzó de brazos como niña regañada - Saben cuál es la regla principal de esta casa – miro a Marion que era apoyada por Matilda y Kanna - Nada de pelea en mi casa, aquí solamente existe mi banda que son mis amigos, Ahora… tu – viendo a Marion – Discúlpate con Pilika – la Usui sonrió con soberbia pero el gusto duro poco – Y Pilika tú has lo mismo –
- Pero yo no lo comencé – ahora fue el turno de Marion de sonreír a ver como Pilika actuaba infantil - Ella fue la que provoco –
- Todos sabemos tu poca paciencia y tu intento vago de sopórtala – respondió seriamente Peyote a Pilika - Ahora discúlpense -
Marion con dificultad dijo lo siguiente – Lo siento - ahora le tocaba a Pilika.
- No lo haré – le dio la espalda a Peyote y a Marion, el orgullo le impulsaba a Pilika reaccionar así.
Pero fue un error el girar porque tenía al frente a Anna que no estaba feliz – Pilika… –esa voz autoritaria la hacía querer rendirse ante ella con tanto placer y obedecer pero tenía que soportar a ese efecto.
- Ella comenzó – reafirmo el argumento, Pilika tenía su orgullo y actualmente no estaba contenta con esa rubia que es igual de prepotente que esa Señora francesa.
Anna se acercó a su alumna, era consciente que esta disgustada con ella pero arreglara ese asunto ahora - Hazlo, Pilika – con sensualidad rodeo ese joven cuello, con las puntas de los dedos la acaricio el cuello; la Usui soltó un suave gemido. Anna no le importo dar un pequeño show al público así que se pegó más a Pilika - Pilika Usui, tienes que disculparte – el amor y las hormonas nunca es buena mezcla, y eso sabia Pilika porque ahora esa rubia la controla con tanta facilidad, está apunto de derretirse, por eso, abrazo la cintura de Anna para evitar derrumbarse.
- No tienes autoridad aquí – hablo lentamente, tan cerca estaban sus rostros, sus labios estaban rozándose y eso la mando al paraíso a Pilika - Yo puedo hacer lo que quiero –
- Yo también puedo hacer lo que quiero – susurro sensualmente - Como bailar contigo toda la noche si te disculpas con esa chica –
En esos momentos Pilika ya se olvidó del disgusto que tenía con su profesora, ahora solamente estaba caliente por esa mujer - ¿Eso sería como mi premio? –
Anna se alejó de rostro, desenvolvió ese cuello, miro detenidamente a Pilika, se mordió el labio inferior – Seria más un incentivo para que te comportes bien toda la noche y así puedas ganarte el verdadero premio –
- ¿Cuál es el verdadero premio? -
Anna sonrío soberbiamente porque otra vez tiene en sus redes a su alumna y se ve contenta; se inclinó, y le susurró al oído - Tengo en mente un premio algo… movido que involucra una habitación, sábanas y mucho juego previo que te calentara - Anna le encanta provocar con este estilo perverso a sus presas porque así las enganchaba hasta tenerlos en el punto de ser sus esclavos, se alejó de Pilika y observo que estaba en shock - Mientras más rápido te disculpes, más cerca estas de tu verdadero premio – le dijo a la vez que le guiñaba, se colocó al lado de Pilika, la hizo girar para que viera tanto a Peyote y a Marion.
Todo lo que le dijo Anna hizo que Pilika sintiera algo cálido escurriendo de su nariz pero no le dio importancia - Discúlpame, Marion, Lo siento, lo siento, lo siento… ya no te molestare - repitió rápidamente ante el rostro preocupado de Peyote y de asombro de Marion - Vamos a bailar – volteo hacia Anna que tenía la boca abierta.
- Pilika, espera… - Pilika agarro la mano de Anna ignorando sus protestas, la rubia se ponía dura para no avanzar – Espera un momento -
- ¡Oh, por todos los grandes espíritus, Pilika, tu nariz está sangrando! – Pilika dejo de tirar de Anna al escuchar esa voz que es muy familiar para ella.
- ¡Damuko, es bueno verte! – dijo sonriente la chica Usui.
Hola, mundo y gracias por seguir leyendo este fic que he decidido subir de temperatura.
Gracias a sus palabras: Annasak2, Guest y Guest.
Sé que debería actualizar más seguido pero el tiempo es oro. Hoy es un día especial por eso actualice.
Gracias por seguir al pendiente de este fic y en un futuro pronto actualizare mis otros fics, es hora de terminarlos. XD
Y un adelantado ¡Feliz san Valentín!
Amor&paz.
