Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment

Capítulo 6

Se removió entre las sábanas para estar más cómodo. Lentamente fue despertando, estirando su cuerpo cual gato que acaba de despertar de una agradable siesta.

Sonrío perezosamente y por un momento se permitió no tomar en cuenta que no recordaba quien era.

No recordaba el nombre de sus padres, si vivía con ellos, su infancia o si tenía amigos.

Sólo se centró en la cálida sensación que le había dejado su sueño.

¿sería alguna especie de recuerdo?

Esperaba que si

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—¿Jerome?

El corpulento hombre pasó de contemplar melancólicamente la lluvia cayendo, a contemplar con indiferencia los ojos de la mujer que lo visitaba.

—No tienes nada en la despensa…saldré a buscar lo que necesitas…

El hombre se encogió de hombros y soltó un gruñido.

Nathalie carraspeó, tratando nuevamente de llamar su atención

— Hasta que vuelva nada de moverte. ¿Oíste? Absolutamente nada…en tu estado no puedes salir a buscarlo

Jerome suspiró y se dejó hundir más en su sillón.

—¡Prométeme que no te vas a mover mientras estoy fuera!¡Promételo!

Nathalie puso los brazos en jarras, tratando de mostrarse seria.

El exguardaespaldas de la familia Agreste se arrellanó en su sillón, tratando de evitar la mirada insistente, pero se trataba de Nathalie.

Nadie le ganaría en terquedad

—De acuerdo

Suspiró por lo bajo, entrecerrando los ojos, sintiéndose un miserable inútil.

—¿Cómo dices?

—no me moveré...

—Con eso basta…recuerda lo que dijo el doctor

El fortachón miró con frustración las férulas que envolvían su pierna y brazo izquierdo. No podía soportar estar encerrado en ese apartamento, su protegido estaba desaparecido, y él se veía obligado a pasarla en aquel sillón, estirando la pierna herida, reposando, y sintiéndose culpable.

—Vuelvo pronto

La morena se despidió, dejando a "Gorila" con sus recuerdos

El muchacho…

Adrien era quien lo había encontrado en los sótanos de la mansión Agreste.

No recordaba mucho…

Las víctimas de un akuma no recuerdan demasiado.

Sólo tenía la certeza de que el muchacho que juró proteger fue quien terminó protegiéndolo a él.

Suspiró por enésima vez, contemplando la lluvia por la ventana. No sabía cuánto tiempo podría aguantar así.

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El muchacho suspiró con fuerza

La taza de té ya estaba fría, hacía tiempo que la casera se la había dejado junto a un magro sándwich.

Su mirada era fría y distante, como si se hubiera perdido en pensamientos muy lejanos.

— "Está pagado por tres meses, supongo que pasado ese tiempo ya habrás encontrado un trabajo…"– Le había dicho el trabajador social escuetamente cuando lo había acompañado al lugar

Odiaba el sitio, era muy pequeño, el aire frío se colaba a través de las rendijas y grietas de los muros

Se encontraba realmente incómodo.

Dejó que sus ojos recorrieran las cuatro paredes nuevamente parpadeando un par de veces preguntándose muy en el fondo porque se torturaba. Realmente no podía recordar el haber vivido mejor.

El asunto debía ser otro.

La respuesta le llegó prontamente.

Se había quedado solo.

Cerró los ojos un momento, solo para contener las lágrimas que aparecían, no debía llorar, no lloraría

No en este momento.

No iba a dejar que el mundo lo venciera

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Marinette caminaba por la orilla del Sena con un paso lento, cansada

El cielo encapotado, amenazando tormenta, llamó brevemente su atención.

Suspiró. Debió haber traído un paraguas.

En su bolso el celular comenzó a timbrar

No se molestó en sacarlo y ver de quien se trataba.

Sus padres, Luka, Alya, Nino, … que más daba.

Todos llamaban para decir lo mismo.

"Al menos hoy llega temprano a casa"

"Aliméntate, debes cuidar tu salud"

"Trata de superarlo"

"Estoy contigo, quiero ayudarte"

Nadie la entendía.

Duele saber que ya no estas... que, aunque grite tu nombre no me escucharás, ….

Empezó a llover.

Un escalofrío recorrió su cuerpo dejando una sensación desagradable, pero no se movió, ni intentó buscar un lugar donde guarecerse

Un relámpago apareció durante un segundó y un ensordecedor trueno le siguió poco después.

No podía respirar, su pecho no respondía. Se arrodilló abrazándose a si misma

No lo soportaba.

—…pero aun así te sigo llamando como si fuese un hábito...incluso hoy...Adrien— Murmuró bajito

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Se sobresaltó cuando notó un paraguas sobre su cabeza

—Es tarde, …. está lloviendo… — dijo con sequedad la japonesa de pelo oscuro y ojos avellana —no deberías estar en la calle

Sin decir otra palabra jaló a Marinette, hacia su auto.

—Kagami…que haces aquí?

—Evitar que enfermes, imbécil…— dijo mirándola con dureza— esto no es propio de ti…preocupas a tu familia y a todos los que te aprecian…

—Pero yo…

—pero tú nada…sígueme, todos están buscándote

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—¡Achís! — estornudó, en ese momento maldijo el frío que tenía por estar empapada

Marinette estaba segura que sus padres la bombardearían con preguntas y reproches al volver a la panadería del brazo de Kagami, pero no, no fue así.

Su madre solo la había visto pasar a su cuarto en silencio, pasándole luego unas toallas y una sencilla bata a Kagami, esperando ayudaran a su hija a entrar en calor.

Marinette suspiró, las lágrimas ya no brotaban de sus ojos

-…nada es para siempre…hasta las lágrimas se acaban…

Desde aquel fatídico día en que todo su mundo se había vuelto gris…no había más colores, …no podía diferenciarlos…todo se había tornado gris, como su vida

Los días de transcurrían dolorosamente…noches intranquilas…donde sueños hermosos, alternan con pesadillas.

Sueños que repetían los momentos de felicidad…tiempos que se le antojan demasiado lejanos…cuando la felicidad completa, parecía estar al alcance de sus dedos…

Sueños en los que él la abraza y le pide que lo busque…

Sueños de los cuales no quiere despertar…

Pesadillas... donde se repiten todos los errores y desencuentros…

"buscas alejarme…quizás lo logres…"

Una lenta agonía…

Pero lo peor era despertar…porque cuando abría sus ojos, se encontraba otra vez en la soledad de su cuarto...debiendo enfrentar la realidad…Adrien, su Chat Noir ya no estaba y temía no volverlo a ver

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Un solitario chico caminaba a las orillas del Sena, su andar era lento, rememoraba lo pasado las últimas semanas.

Lo embargaba una sensación de impotencia, de ir a la deriva sin un timón para guiar el rumbo.

"Cuanto más te desesperes, cuanto más se atormentes, peor será".

"No estás desamparado".

"Encontrarás tu camino".

Las palabras, aunque bien intencionadas le sonaban insuficientes

Él prefería sumirse en los sueños

Sueños donde podía sentir las suaves hebras de cabello oscuro enredarse entre sus dedos, los labios curvados en una sonrisa triste.

Sus ojos iluminados por la chispa del amor.

Suspiró molesto consigo mismo

Por más que se aferrara a ellos no dejarían de ser sueños.

Sus dedos no habían sentido la suavidad de su cabello negro, sus labios no habían probado el sabor de sus labios y mucho menos ella o alguien en este mundo lo amaba.

Imaginar y soñar no le servían de nada.

Solo lograban que mordiera más la soledad

Soltó el aire molesto consigo mismo.

Repentinamente los gritos desesperados de una mujer, junto a risas masculinas, llamaron su tención.

Sin perder un segundo en preguntarse el motivo por el cual podía escuchar tan claramente el sonido distante, se precipitó a todo correr por las oscuras calles, en auxilio de la mujer en apuros.

En un momento ya estaba llegando a las cercanías de un oscuro callejón, dudó un momento, pero los gritos aún se escuchaban claramente, por lo que sin meditarlo corrió ágilmente hacia el origen de los gritos.

Con la tenue claridad de una farola pudo ver a cinco tipos de repulsiva figura.

La única mujer allí presente estaba derrumbada en el piso con una mano en la garganta, apoyada a la pared, aparentemente débil, pero aún con el ánimo de defenderse con todas sus fuerzas.

—¡Ayúdenme! —imploró la mujer en voz baja — ¡Van a matarme!

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Kagami tardó un poco en acostumbrar sus ojos a la oscuridad reinante en la habitación, …cuando lo hizo, no contuvo la mueca de disgusto…, todo estaba en desorden, muchos objetos tirados y rotos por todos lados.

—Marinette …— buscó alguna frase hecha, para ese tipo de situaciones, pero todas le parecieron vacías y carentes de sentido—…bueno a decir verdad…no sé qué decirte…tal vez solo que cuentas conmigo para lo que necesites

La chica no dio ninguna señal de estar escuchándola, así que volvió a intentarlo

—Si quieres hablar…aquí me tienes…al menos soy buena escuchando

—¡Vete de aquí!… quiero estar sola…no necesito hablar con nadie… ¡Y MUCHO MENOS CONTIGO! — le gritó con rencor en la voz

—Oye…entiendo que estás deprimida, pero…

—No… ¡TÚ NO LO ENTIENDES! …. ¿sabes lo que es ver a alguien que te importa correr hacia el peligro y no poder acompañarlo? … ¿sabes lo que es no saber lo que le pasó a ciencia cierta? ... ¿lo sabes?

Clavó sus desesperados ojos en Kagami

—…no… tú no tienes la mínima idea de lo que YO estoy pasando… ¡NADIE LA TIENE!

Kagami apretó los puños.

— No creas que eres el única que sufre con esta maldita situación…Adrien también es mi amigo…— dijo mientras se acercaba a una de las ventanas para correr las cortinas y abrirlas, ya que el aire estaba muy concentrado en el lugar

— hace un momento…cuando me encontraste…lo buscabas a él, ...o ¿a mí?

— ¿Qué insinúas?

— puedes ser sincera conmigo…creo que me lo merezco

—¿Qué es lo que dices?

—Ya no mientas más…saliste a buscarme porque te lo pidió Luka…esta mañana le dije que no volvería a entregar los miracoulos, …desde hoy lucharé sola… ¡no volveré a poner en riesgo a nadie!

—Pues si deseas suicidarte, no tienes por qué armar tanto show… ¡solo hazlo! …—se volvió hacia ella y se acercó lentamente—…si piensas que lo harás una mejor peleando sola …no seré yo quien te lo impida…lo único que me interesa es que no lo hagas por los motivos equivocados

—Así piensas convencerme… ¿con un discursito barato de psicología inversa?…

Una expresión mordaz se instaló en su rostro

—estoy harta de gente que piensa que sabe lo que es mejor para mí… ¡ESTOY HARTA DE TODA ESTA PALABRERÍA INÚTIL!

—Si…en casos como este, las palabras no sirven…—ante la mirada confundida de su amiga desenvainó la katana que llevaba a la espalda—…y yo no soy buena hablando…

—¡¿Qué pretendes?!

—¿Quieres hacer esto sola?... ¡VEN! …— se puso en guardia—... ¡pruébame que puedes ir al frente y servir de algo! ... ¡DEMUÉSTRAME DE QUÉ ESTÁS HECHA, LADYBUG!

—¡No! …—retrocedió instintivamente—…no voy a pelear contigo, Kagami

—Si quieres transfórmate…te doy esa ventaja… ¿o me tienes miedo? — la miró retadoramente

—¡YO NO TE TENGO MIEDO!

—¡Perfecto! …necesito algo de entrenamiento…

—Si es eso lo que buscas…

Lanzó un golpe hacia ella con toda la furia que tenía acumulada, pero Kagami alcanzó a esquivarla y aprovechando el movimiento golpeó sus rodillas con el sable de madera tirándola de espaldas

—¡¿Así piensas pelear?!… ¡no durarás cinco minutos!

La heroína se incorporó, molesta

—¡Me tomaste de sorpresa!

—…y tropezaste con algo de la basura que está tirada por piso… ¿alguna otra excusa? ... ¡ve y cuéntale a Hawk Mouth!

Marinette volvió a la carga, deseando asestar un golpe certero y quitarle ese aire de suficiencia, mas no pudo, sus ataques parecían inútiles ante la rapidez de la japonesa, apenas la vió mover su brazo antes de sentir un golpe fuerte en sus costillas, seguido de otro golpe que consiguió nuevamente derribarla.

—Te ves bien en el piso…haces juego con la alfombra…—comentó en tono burlón—…en tu estado…lo mejor será envolverte en papel de regalo y mandarte directamente a Hawk Mouth…así le ahorraremos el trámite…tal vez hasta decida usarte como pisapapeles o algo así

—¡MALDITA!— se lanzó en barrida esta vez con más suerte, alcanzando su objetivo, y haciéndola caer

—Eso está mejor…— Kagami se incorporó lo más rápido que pudo—…ya estaba pensando que se te había acabado el valor…panadera

La chica volvió al ataque, …los golpes iban y venían, …. Marinette daba lo mejor de sí, Kagami esquivaba la mayoría de los golpes, recibía algunos y daba otros…pero cuidando siempre el no excederse, porque sabía que Marinette no estaba en condiciones

Si…así…sigue…sigue golpeándome…hazlo…tan fuerte como puedas…deja salir todo el dolor que llevas dentro

Finalmente, Marinette dejó de pelear y se derrumbó sobre la alfombra agotada, Kagami hizo lo mismo, ambas jadeaban por el gran esfuerzo

—¿Por qué?... ¿Por qué tuvo que pasar esto? …todo es tan horrible… ¿Por qué no puedo encontrarlo? …

—Lo siento no sé que decir respecto a eso… ¿por qué?, esa pregunta nos las hacemos todos…solo sé que no solucionarás nada suicidándote

—Yo no puedo seguir con esta responsabilidad…no sin él… ¿por qué no lo entienden? …yo no puedo, ni quiero seguir…déjenme en paz…

— ¡BASTA, MARINETTE! …solo piensa que él no querría eso para ti…—se puso en pie y la ayudó a levantarse—…la vida nos golpea una y otra vez…y muchas veces pensamos que ya ha sido suficiente…pero debemos seguir…no debemos perder nunca la esperanza

—¡han pasado dos semanas! ... ¡¿qué esperanza quieres que tenga?!….

—¿CREES QUE ERES LA ÚNICA QUE SUFRE CON ESTO?...

Marinette contuvo la respiración, era con Kagami con quien estaba hablando, si bien la relación con Adrien no había prosperado, ella como amiga, seguía siéndole fieramente fiel.

— levántate y vuélvete más fuerte, una guerrera tiene que serlo para sobrevivir, aunque te hieran…sigue luchando… vuélvete más fuerte…

—Pero…

—La vida es elegir, puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas…

Fue con calma hacia la silla donde había dejado sus cosas, notó las fotos pegadas al corcho de la pared, tomó una

—Solo una cosa más…no deshonres su memoria manchándola con tu sangre…— contempló la imagen por unos instantes para después volverse y devolvérsela—… él no se lo merece…ten en cuenta eso

Marinette apretó los puños mirándola con desafío…

Al fin lo había entendido

Ella era una guerrera, y como tal, renacería…y se vengaría

Kagami le devolvió una media sonrisa y salió del lugar sin despedirse

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Sin pensarlo dos veces el chico entró a la carrera, golpeando en su paso a uno de los delincuentes.

Ver como esos hombres atacaban a esa mujer, despertaba algo desconocido en él

Los tipos comenzaron a rodearlo, estaban armados

Cuchillos y una pistola, pero esto no lo intimidó.

Sentía que su sangre hervía, y su corazón se aceleraba.

Era la primera vez que defendía a otra persona, al menos que recordara.

Algo dentro suyo le indicaba que pese a la aparente ventaja que tenían, las cosas de ningún modo estaban a favor de ellos.

Por un instante cerró los ojos. Su cuerpo estaba caliente.

Una sonrisa confiada adornó su rostro, abrió los ojos y se preguntó por qué no hacían el menor intento de escapar.

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Un malencarado y brutal gigantón, se le acercó por la espalda enarbolando una barra.

El muchacho se lanzó sobre él, esquivó el garrotazo y alcanzó al individuo en pleno mentón, con un puñetazo directo que lo detuvo en seco, lo despidió hacia atrás y lo envió a morder el polvo del piso.

Tomó la barra que había soltado el delincuente y la giró con maestría.

Luego se volvió para plantar cara a los demás. Aquello era lo suyo. Empezaba a disfrutar del placer de la lucha.

Aquellos ladrones parisienses se equivocaban al suponer que iban a dominar fácilmente la rapidez, reflejos, agilidad y fuerza del portador del prodigio del gato.

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— Adrien Agreste está desaparecido, …no tenemos mayores pistas…lo único que queda por hacer es buscarlo a la antigua… ¿No han recibido noticia alguna acerca de un posible pedido de rescate? ...— preguntó el Capitán Candau, aún sin reponerse totalmente de las noticias.

El detective Sheridan miró consternado al Tte. Raincomprix y ambos negaron con la cabeza.

—Solo hay dos posibilidades, …alguien lo tiene plagiado por motivos que aún no conseguimos adivinar, puesto que no han pedido rescate…o…bueno…no quedaría más que asumir el escenario peor…después de todo los forenses indican que….

—Acabo de comunicarme con Ladybug…. – lo interrumpió Rena Rouge, sosteniendo la mirada de los presentes— …ella afirma que Adrien Agreste está vivo

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Todo había sido una trampa.

—¡BASTA NO LOS GOLPEE MÁS!

Los gritos de aquella mujer lo habían atraído allí para que encontrase la muerte en aquel

sucio callejón.

Pero la víctima se había transformado repentinamente en un demonio vengativo. En lugar de la previsible débil resistencia, ante ellos tenían a una auténtica fiera en pleno ataque que parecía estar en una docena de puntos al mismo tiempo, saltaba de un lado a otro en aquel solitario callejón, con brincos sinuosos que recordaban los de una pantera.

Tan pronto fracturaba el hueso de una muñeca, como descoyuntaba una clavícula al echar hacia atrás a su víctima y luego impulsarla hacia arriba.

—¡DÉJELOS! —exclamó la mujer—¡VA A MATARLOS!

Aquella voz hizo que se paralizara de inmediato

Sin dejar de emitir gritos de dolor, dos de los delincuentes salieron huyendo toda la rapidez que les era posible, pero incluso antes de que el primero de ellos saliera del callejón las autoridades, alertadas por vecinos alarmados por el escándalo, se habían apersonado en el lugar.

Encontraron a dos hombres que gemían en el suelo, dos que fueron atrapados huyendo y a una mujer aterrada que yacía encima de un gigantón desmayado en el piso, con el rostro hundido en su pecho, sollozando con fuerza.

Y un solo joven de pie, que, en el centro del lugar, aguardaba los refuerzos que suponía eran los agentes que llegaban presurosos.

—¿Qué ha ocurrido aquí? —quiso saber uno de los policías.

El joven comenzó a explicar, pero….

—¡ESTE CHICO MIENTE! —chilló la mujer, dirigiéndose al policía

El moreno se quedó de piedra al oír las palabras de aquella supuesta víctima de agresión.

— me encontraba sola, caminando hacia mi casa…cuando este chico se me acercó, con malas intenciones…quiso quitarme la cartera…como me resistí…se puso violento y me habría matado a no ser porque mis gritos atrajeron a esos señores…Es Satanás en persona, …él sólo casi se ha cargado a cinco hombres, …con nada más que esa vara y los puños.

La ingratitud y mentiras de la mujer dejó al chico tan atónito que durante unos segundos pareció incapaz de reaccionar.

Los policías estaban un tanto escépticos.

Sin embargo, eran policías y no jueces, así que decidieron arrestar a todos los presentes y dejar que la autoridad correspondiente, fuera quien separase a los inocentes de los culpables.

Pero, en seguida comprobarían, que una cosa era decirle a aquel joven que estaba detenido y otra muy distinta detenerle de verdad.

—No he cometido ningún delito —manifestó el joven sosegadamente— No he hecho más que actuar en defensa propia. Ignoro por qué la mujer ha dicho lo que ha dicho. No puede tener nada en contra de mi persona, …yo solo acudí a este lugar en respuesta a sus gritos pidiendo auxilio.

—Vamos, vamos —dijo uno de los agentes—…tendrán oportunidad de contarle todo al juez…mientras, una noche tras las rejas les calmará el ánimo a todos

—No…No pueden encerrarme…

Un miedo cerval se instaló en las entrañas del chico, dando un paso hacia atrás

La idea de estar encerrado lo aterraba

El policía se adelantó para poner la mano en su hombro.

— ¡NO ¡

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El capitán Candeu, carraspeó llamando la atención de los presentes

— Creo que lo mejor es que se redoblen las labores de vigilancia, los patrullajes deben ser más intensos…en un momento voy a reunirme con el abogado del señor Agreste, para analizar nuevamente la situación…espero que para ese momento tengamos noticias…de todas formas el alcalde y el padre del muchacho ya están en camino y daremos una conferencia conjunta en una hora

—Será lo mejor…el rumor ya ha cundido y no podemos seguir negándolo— agregó el Tte. Raincomprix

—¿Qué es lo que informan los medios? — preguntó Rena Rouge, avergonzada de no estar al tanto.

—De todo, … hay rumores de todo tipo…. acerca de la desaparición, no solo del heredero del Grupo Agreste sino también la de Chat Noir, y teorías al respecto…historias de peleas entre el grupo de héroes de París…una posible renuncia de Ladybug…y bueno…siento decirlo, pero la mayoría ya está informando acerca del deceso de…

—¡BASTA! ... ¡ADRIEN NO ESTA MUERTO! ... ¡NO LO ESTÁ! — Rena Rouge pegó un puñetazo violento en la mesa.

Ella estaba al borde del colapso y no quería siquiera pensar lo que podía estarle pasando a Nino y Marinette. No deseaba que la vieran llorar, así que se retiró de la oficina, intentando buscar algo de calma, porque creía que iba a volverse loca.

Los oficiales la observaron alejarse, moviendo la cabeza con comprensión

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El empujón que sufrió el policía, comenzó una nueva refriega

Sus compañeros se abalanzaron sobre el muchacho y sin desearlo saborearon un poco del trato que antes habían probado los asaltantes.

El chico repartió golpes con tal contundencia y rapidez que ni siquiera tuvieron oportunidad de empuñar sus revólveres antes de verse fuera de combate.

Durante la breve escaramuza, el chico observó al otro lado de la calle una conveniente vía de escape, una escalera de incendios

Cuando se desplomó el último policía, uno de sus colegas en el piso logró sacar el revólver de la funda y, desde el suelo, disparó contra él.

Pero falló el tiro y, antes de que el agente pudiera apretar el gatillo por segunda vez, el muchacho lo había desarmado con una certera patada.

Antes de que el resto de agentes pudiera reaccionar, una figura ágil y flexible se encaramaba a la escalera de incendios, llegando en una exhalación a la terraza del edifico, desde donde dio un salto felino, a un techo cercano, y de este a otro y otro, perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Una vez los agentes se repusieron del ataque y de la sorpresa, llevaron a la comisaría a los delincuentes, que estaban tan sorprendidos como ellos.

Se encontraban en un estado de dolorido resentimiento, con la moral por los suelos ante la humillación sufrida.

Les molestaba el deber de tener que informar a sus superiores de que, un joven solo y sin armas les había propinado una buena tunda y, tras dejarlos tirados, se les había escapado, largándose tranquilamente, por los techos de Paris

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En el baño de la central de policía, Alya se miró en el espejo brevemente. Tenía un aspecto deplorable, la nariz roja e hinchada, el rostro descompuesto

Se secó las lágrimas con furia, ese no era el momento de mostrarse débil, las lágrimas y lamentos no servirían para encontrarlo. En ese momento representaba a los héroes de París y no quedaría mal.

—Basta de llorar, …así no se soluciona nada…—Se recriminó a sí misma —…si Adrien está vivo…debo hacer todo lo que esté a mi alcance para encontrarlo

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El chico alcanzó a llegar a la terraza del viejo edificio donde vivía con las justas

Las mejillas rojas, los ojos verdes brillando de emoción, el cabello ébano mecido al viento, la sonrisa gatuna en el rostro.

Se sentía libre.

Libre, pero extremadamente cansado

Se resistió a dejarse vencer por el cansancio, tenía que llegar a su habitación, la leve llovizna amenazaba en convertirse en tormenta.

Sin embargo, las fuerzas lo abandonaron.

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Notas.-

Al fin pude encontrar tiempo para escribir. Espero les esté gustando. Como decía una amiga mía, no es historia mía si no hay peleas.

Bueno al menos ya reencontré al muso del drama y al de la acción, espero encontrar pronto a los demás.

Y hora de agradecer a quienes se dan el tiempo para mandarme su aliento

Dessirenya Gracias, y veo que entiendes perfectamente por donde va el asunto

Noir 0, gracias por tu apoyo

Manu, intentaré tomar tus ideas en cuenta para cuando termine esto, solo espero llegue la inspiración, en cuanto a Naruto, la serie se merece mucha atención, en cuanto tenga un tiempo volveré a verla desde el comienzo. Espero enamorarme de los personajes y terminar todas las sagas

Brocki : gracias por el apoyo y la paciencia, eres una de las razones que me impulsan a seguir

Y a todos los demás, son mis betas, como ya les comenté uso esta cuenta para quitarme los traumas y lo oxidado, para volver a mi cuenta anterior de FF sin sentirme una novata.

Pero eso no quiere decir que deje esta. Si hay apoyo e inspiración planeo seguir hasta que me echen

Bye