Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment

Buenas, como aclaración para la lectura del capítulo

Pensamientos en cursiva

Recuerdos o sueños cursiva negrilla

Capítulo 7

Le dolían las manos y el cuerpo le pesaba.

Las rodillas le temblaban y apenas podía mantenerse en pie.

La vista se le nublaba, el frío y el cansancio lo adormecían.

Cerró los ojos

Tenía tanto sueño…

Tenía tanto, pero tanto sueño…

Imágenes al azar acudieron a su mente, envueltas en la bruma del ensueño

Recopilaremos una lista de canciones de bandas famosas para el proyecto musical.

¡Será entretenido!

¡Qué gran idea!

Las voces e imágenes a su alrededor se fundían, convirtiéndose en extraños destellos.

"Jitterbug…Wake me up before you go-go...Don't leave me hanging on like a yo-yo"

Vas a molestarla…

Mejor…aquí entre nos, ¡me encanta hacerla rabiar!

tú y tus locuras, está loco cachorro

Entreabrió los ojos y tiritó de frío, empapado por la lluvia resbaló en el charco formado bajo su cuerpo

Intentó nuevamente erguirse, debía volver a su cuarto, estaba consciente de eso, pero sus párpados eran necios, vibraban y volvían a cerrarse, dejándolo expuesto a la lluvia y a extrañas imágenes y voces creadas por su febril mente.

Somos diferentes…pensamos diferente, tú ves el mundo de una manera que yo no puedo. Tú actúas sin pensar en las consecuencias… ¡YO NO PUEDO DARME ESE LUJO!

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La sala de prensa de la alcaldía estaba lista, pero casi no había periodistas, muy pocos habían sido admitidos en el recinto. El alcalde Burgeois no quería perder el control. Sólo los periodistas más "centrados" fueron admitidos.

Por eso, al momento no se escuchaba otro sonido que la imponente y fría voz del diseñador más famoso de Francia

—…todavía no entiendo por qué está sucediendo esto. Hace dos semanas que no lo veo, la incertidumbre de no saber si está vivo o muerto está acabando conmigo… ¡no saben lo que es vivir con esto! ...Amo a mi hijo… ¡esto es insoportable!

—señor Agreste, usted o alguien de su familia ha recibido un pedido de rescate—preguntó respetuosamente un miembro de la prensa.

Todos conocían el poder de Gabriel Agreste y nadie quería arriesgarse a una demanda si el empresario se llegaba a sentirse agraviado por una pregunta fuera de lugar.

—no, … por eso me informan que la policía de momento descarta la hipótesis de un secuestro.

—El joven Agreste es un personaje demasiado conocido… Cabe la posibilidad de que haya decidido….

—decidido qué

Interrumpió Gabriel Agreste intimidando al periodista con la fría mirada gris azulada

—el compañero pregunta si el chico aprovechó la confusión para fugarse...yo en cambio preguntó si algo malo sucedió aquí y todos están confabulados para ocultarlo

Francoise Boile, periodista independiente, que había logrado colarse al salón con una identificación fraguada, se irguió y caminó hacia el frente, dando voz a los rumores que cundían en las redes

—eso es ridículo

—alguien tan conocido no podría desaparecer tan fácilmente, señor Agreste. Cualquier habitante de París lo reconocería en menos de un minuto ¿no lo cree así?

—señor Boile, esto no es un debate— intervino el alcalde

—¡Qué nos ocultan!… Esa noche los héroes de París buscaban a Adrien Agreste ¿o a un compañero desaparecido?

— ¿qué insinúa? — intervino Rena Rouge

—no insinúo nada, yo pregunto directamente, Señor Agreste ¿su hijo es Chat Noir?

Los ojos de todos confluyeron en el diseñador.

—yo... mi…hijo…

Las manos de Agreste se crisparon, no era usual que perdiera la calma y esta no iba a ser la ocasión para ello.

Se recompuso al instante, volviéndose hacia los periodistas.

—no vale la pena negar lo evidente ¿Quieren una confirmación a todo lo que se rumora? Bien, se los confirmo ...mi hijo es Chat Noir

..-.-.-.-

La noticia cayó como balde de agua fría para todo el mundo, pronto los periódicos y los noticieros se volvieron locos. Los foros de internet estaban explotando en teorías, una más loca que la otra.

La incertidumbre y el miedo se apoderaban de la ciudad.

El encabezado más común era "Miedo en París, ¿Qué le pasó a Chat Noir?"

.-.-.-.-.-.

El control remoto chocó contra el suelo, produciendo un sonido sordo. Y fue solo entonces cuando Chloe captó la magnitud de la realidad.

Adrien.

Chat Noir

—¡Él está muerto!

—Señorita, escuche por favor, no piense que está muerto... no sabemos eso con seguridad.

—¡Ya no quiero escuchar más! ¡Te odio!

Chloe lo miró furiosa, para después darse vuelta y salir corriendo.

Jean se quedó parado sin saber qué hacer, sintiéndose completamente desalentado.

.-.-.-.-.-

Lejos del lugar, para ser más preciso en la comandancia de París, en esos momentos, se llevaba a cabo una reunión de emergencia, donde se discutía lo ocurrido

—¡No pude seguir ocultándolo! — prorrumpió Gabriel Agreste montado en cólera.

Sus facciones se habían arrugado al gritar, varios de los presentes asentían, otros simplemente deseaban terminar de una buena vez por todas con aquello.

—Vamos Gabriel, calma—Intervino André Bourgeois, alcalde de París —Debe pensar con claridad…los ojos de todos estarán sobre usted, a nadie le conviene que el miedo se apodere de la ciudad…

—solo a Hawk Moth- prorrumpió Rena Rouge—... Entiendo su frustración, y no le pido que confíe en nosotros, lo único que espero es que no alimente el miedo en el público.

—usted no tiene derecho a pedirme nada, ….para todo hay un límite y yo he llegado al mío...Ladybug es la única responsable del destino de MI hijo, …ella y su grupo lo convencieron de dejar la seguridad de su hogar para enfrascarse en una pelea que no le atañía…Adrien lleva desaparecido más de dos semanas, …la magia de Ladybug no sirvió para proteger a mi hijo, todo París lo sabe ya.

El alcalde carraspeó incómodo, Agreste lo ignoró y se dirigió hacia el capitán Candeu

— usted, …retire a sus hombres de mi propiedad o aténgase a las consecuencias…no voy a repetirlo

Dicho aquello, el empresario salió del salón donde se llevaba a cabo aquella reunión

Bourgeois parpadeó asombrado, Rena Rouge apretó los puños con frustración y Candeu parecía realmente molesto.

.-.-.-.-.-

Chloe llegó a la terraza del hotel, y golpeó con furia la baranda, negando repetidamente con la cabeza.

Adrien, su amigo no podía estar muerto.

Chat Noir había sido el único que se dio el tiempo para acercarse a ella, cuando sus acciones apoyando al Hawk Moth, habían provocado que todos le dieran la espalda.

"Déjame creer que tú no serías realmente capaz de dañar a alguien, Chloe, ... quiero pensar que hay una valiosa joya encerrada en tu corazón, ...pero lo tienes tan cubierto de hielo y arrogancia, que nadie puede tener acceso a él."

Con dificultad arrastró el reflector que yacía olvidado en un rincón de la terraza.

¡¿Qué es lo que pretendes, gato estúpido?!¡Esto es completamente ridículo!

Con rabia arrancó el logo de Queen Bee, antes de encender el reflector, que llevaba tiempo sin usarse. Adrien era el mejor amigo que podía tener, el único amigo que por encima de sus errores de verdad la quería en su mundo.

Las lágrimas de sus ojos se confundieron con las gotas de lluvia, mientras apuntaba hacia el cielo tormentoso, encendiendo y apagando una y otra vez la luz, como una señal, un S O S, una desesperada llamada al héroe gatuno.

Era una llamada de su infinito afecto por él.

Y de la infinita soledad en la que la dejaba.

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Una fuerza extraña lo hizo despertar.

Todo estaba sumido en la oscuridad y el silencio solo era roto por las salpicaduras de las gotas de lluvia que seguían cayendo

Se revolvió sobre sí mismo y se frotó los ojos, sintiéndose cansado y débil.

Estaba tan desorientado que se quedó allí, esperando por algo, o alguien, aunque en el fondo de su mente sabía que nada sucedería.

Se arrastró con dificultad hasta poder apoyarse en la pared más cercana.

La lluvia seguía incesante

si desapareciera de este mundo… ¿alguien me echaría en falta? ...Tal vez el doctor Cassidy, o aquel policía tan amable, el Tte. Raincomprix…o quizá… nadie.

La noche era fría y oscura, y con el aguacero que caía nadie saldría a la terraza donde se encontraba tumbado, pero ya le daba igual.

Rendida su voluntad y su fuerza, la fiebre se apoderó de su conciencia

"Por una vez en mi vida pensé que podrías actuar distinto, pero me equivoqué…fue mi culpa, me acerqué demasiado y ahora intentas alejarme…"

Se apartó dolido, una vez más había expuesto su corazón y como de costumbre era rechazado

"… posiblemente lo logres…pero a pesar de todo, no cambiaría ni un segundo de lo que hemosvivido…ni por los maestros…ni por todo París…ni por todo el mundo".

..-.-.-.-.-.-.

Sabrina veía desde la ventana como caía la lluvia.

—Será mejor que cierres la ventana —dijo Lila mientras miraba como la tormenta aumentaba y empezaba a entrar el agua, mojando las cortinas.

Habían acordado hacerse compañía esa noche, la madre de Lila como de costumbre estaba trabajando hasta tarde y no notaría su ausencia

—Esta será una noche larga

—al menos nos haremos compañía –dijo Lila con una media sonrisa —…tu padre me pidió que te acompañara esta noche, estaba preocupado por cómo te ibas a tomar la conferencia de Gabriel Agreste…ambos estábamos preocupados, amiga

—No deben preocuparse, yo aún tengo fe y tu compañía ha sido invaluable…no sé que hubiera sido de mi sin ti —dijo Sabrina mientras bebía lo último del contenido de su taza de chocolate

—Todo terminará solucionándose, …debemos tener fe…—dijo Lila alegremente mientras iba a buscar más chocolate

Sabrina suspiró, ni toda la bebida del mundo podría entumecer lo que ella sentía, la situación le partía el alma, pero no lo iba a demostrar.

No quería causar más sinsabores a quienes la estaban apoyando, ni arreglaría nada llorando a su amigo

—Aquí tienes más —dijo Lila mientras le pasaba otra taza

—La vida no es justa —murmuró Sabrina entre dientes

—¿decías algo? –pregunto Lila mientras bebía de su taza.

—tenemos un proyecto que terminar

—En un par de días, tendremos todo listo, estoy segura que será el mejor de la clase

—Tenemos tiempo, así que no tenemos que desvelarnos

—¿Quieres acostarte temprano? —preguntó Sabrina.

—No, …aún tengo que mandar unos correos a unos amigos míos que tengo bastante descuidados… tú sabes…Jagged Stone…Clara Ruiseñor…el príncipe Alí…—dijo Lila mientras se ponía su suéter naranja—…mi celular no está funcionando bien, lo llevaré a reparar mañana… ¿crees que pueda usar el computador de tu padre?

—Por supuesto, estás en tu casa—dijo Sabrina mientras iba a lavar las tazas, necesitaba un tiempo a solas para desahogarse—solo procura no quedarte despierta hasta muy tarde

—Sí, claro, dulces sueños, Sabrina—dijo Lila mientras se despedía y corría rápidamente hacia el estudio del Tte. Raincomprix.

Una vez frente al equipo conectó el celular y comenzó a correr un programa de hackeo que incluía emparejamiento y clonación.

En breves minutos tendría a su alcance un enlace directo a los archivos policíacos de París.

Podría conocer los avances en la investigación en su contra.

También tendría acceso a los informes referentes a la búsqueda de Adrien.

La situación estaba llena de incógnitas. Y la única cosa buena sobre las incógnitas era que permitían un pequeño margen para la esperanza.

La información era poder, y algo le decía que rondar la casa Raincomprix la beneficiaría.

—Nadie volverá a tomarme por sorpresa

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A veces lo que necesitamos es que alguien nos prometa que, no importa lo que pase, estarán ahí para nosotros; para protegernos, cuidarnos y amarnos; para decirnos que todo estará bien, y curarnos en el refugio de un cálido abrazo

Pero, ¿qué hacer si quien hacía eso por ti ya no está a tu lado?

No solo París estaba perdiendo la fe.

La mancha roja que corría por sobre los tejados, balanceándose con gracia entre los edificios, desafiando la tormenta y sus propios demonios, estaba en el mismo camino de desesperanza.

Repentinamente la luz de un conocido reflector llamó su atención.

— Chloe

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—¿Ladybug?

—Si soy yo.

—¿Por qué estás aquí?

—Vi la luz y me preocupé.

—¿Te preocupaste?

—Sí...está lloviendo, entra a tu cuarto o te resfriarás

Su voz sonaba nerviosa.

—¿Acaso te importa? — comentó la rubia con los ojos entrecerrados. —No soy tu amiga para que te preocupes por mí

Chloe se revolvió hacia ella, con los ojos apagados y una infinita tristeza

—Yo quería ser como tú, tener tu fuerza…

—No soy como todos creen.

—¿Por qué no vas a buscarlo?

Ladybug sacudió la cabeza, qué es lo que pensaba, esa chiquilla caprichosa, que estaba haciendo en ese momento. Quiso ponerla en su sitio, pero repentinamente la actitud de Chloe se suavizó

—No dejarás de buscarlo aunque pase mucho tiempo ¿verdad? — preguntó esperanzada

—Si, y la culpa fue mía…—bajó la cabeza

—No es tu culpa. —La voz de Chloe sonó suave.

—¡Sí lo es!, sino hubiese querido defenderme a costa de todo… ¡ahora él estaría en la seguridad de su casa! …—sus lágrimas se hicieron más notables. Las palabras vertidas por el padre de Adrien en la conferencia habían calado muy hondo

—Él te quería

—No, no me digas eso, yo no lo merecía

—si el amor fuera solo para los que lo merecen, nadie en el mundo sería amado

Chloe la abrazó

— Por favor, eres lo único que nos queda, no permitas que dejemos de creer.

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El empresario se encontraba observando la lluvia caer

Apretó con fuerza el vaso en sus manos con un deje de frustración antes de dar un sorbo al café

Mientras inhalaba el vapor y dejaba que la calidez de la bebida inundara su cuerpo, se apoyó más en la ventanilla de su coche.

Su vista daba al patio trasero de la derruida mansión. Al menos los policías se habían retirado.

Soltó un suspiro.

Cerró los ojos y en sus recuerdos la lluvia cesó, transformada en viento de otoño y por un momento pudo ver a un pequeño niño rubio que corría tras las hojas seguido por las risas de su madre, que intentaba vanamente seguirle el ritmo.

Ritmo

La escena en su mente cambió y empezó a escuchar las suaves notas de un piano, era una música pacífica y algo alegre.

Podía rememorar a su perfecto hijo, concentrado en tocar aquellas notas mientras sus cabellos rubios, se movían al compás de la melodía.

Las manos corriendo por las teclas de marfil, creando hermosas melodías…

Estaba seguro entre las paredes de su hogar…

Su corazón tuvo un vuelco.

—¡NO!

Eso era mentira.

La música y la sensación de tenerlo siempre seguro, eran mentira.

Apretó los labios frustrado, entre la rabia y la tristeza.

La rabia eterna contra aquella que terminó de destruir a su familia, aquella bastarda que logró volverlo contra su padre.

Aún recordaba ver a su hijo con expresión furiosa y la vara elevada, dispuesto a atacarlo.

" ¡Cómo pudiste hacer esto por tanto tiempo! ¿¡Acaso las vidas de los otros no significan nada para ti!? "

"¡Respóndeme, padre!"

Los ojos no le brillaban con inocencia, no sonreía como si estuviese planeando una travesura, ya no sonreía enfrente de él.

Enfundado en el negro traje, cada músculo parecía moverse para preguntar el por qué de la traición, para hacerlo pagar por todo el sufrimiento, la duda y el miedo.

—Adrien

El nombre se le salió de los labios.

Sus manos temblaron levemente y sintió que una lágrima traicionera salía de sus ojos sin su permiso.

—Todo se arreglará…todo tiene solución…perdiste aquí…perdiste allá…no importa… ¡el poder máximo arreglará todo!

La voz molesta de Dussu interrumpió sus pensamientos

—Maestro…no puede darse por vencido— apoyó Nooro con timidez

"mamá jamás hubiera querido esto"

Las palabras de Adrien resonaron una vez más en su cabeza, pero no le importó, sus kwamis tenía razón, él podía recuperarlos a los dos.

Aún sin buscarlo, la fuerza del miedo y la desesperanza creciente en París hormigueaba en sus sentidos. Su poder crecería exponencialmente.

Carraspeó, acercándose a Nooro y Duusu, dándoles la muda orden de esconderse en el bolsillo interior de su traje.

Puso nuevamente en marcha el motor.

Todo se solucionaría pronto.

Él se encargaría de eso.

Por lo pronto tenía una cuenta que saldar con el periodista ambicioso que lo había ayudado en la conferencia.

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El Tte. Raincomprix no podía entender cómo las cosas se habían salido de control.

Si bueno, el chico tenía problemas, la falta de recuerdos y todo lo que implicaba, pero supuestamente estaba a cargo de servicios sociales.

Él había decidido también hacerse cargo, pero (siguiendo con la lista de peros), las últimas semanas habían sido una locura.

El accidente, la investigación Agreste, la prensa, su hija.

Gracias a Dios Lila Rossi estaba ayudándolo con ella, sino definitivamente las cosas estarían peor.

Claro que lo último que podía haber imaginado al comenzar el turno era encontrarse con el identikit de su protegido.

La noticia de un jovencito que golpeó a varios agentes antes de huir, no fue bien recibida por ninguno de los miembros de la estación, y Roger Raincomprix estaba un poco más que molesto, porque él sabía que su protegido era el artífice de esa aventura en los bajos fondos de la ciudad.

Estaba muy enfadado con él, y lo que era peor, muy asustado.

El recuerdo del relato de los afectados lo sumía en una mezcla confusa de molestia, temor y si era sincero consigo mismo, un deje de orgullo.

Tendré que convocar a los policías a quienes maltrató. Escucharán lo que tenga que decir en su defensa y luego dejaré que sean ellos mismos quienes decidan si hemos de procesarle o no.

Él y sus compañeros arriesgaban a diario la vida para proteger la vida y la propiedad de los demás. Eran hombres valerosos y les había mortificado profundamente el que un muchacho solo y sin armas los superara.

Roger ya tramitaba en su mente un largo discurso sobre los peligros de la ciudad, los peligros para un chico de su edad y los peligros que rodeaban las calles como por la que había transitado.

Él conocía todos esos peligros y era bastante paranoico con aquello de la seguridad de los menores, también era muy consciente de la falta de criterio de los más jóvenes.

Porque a esa edad ningún chico piensa que nada realmente malo pueda sucederle.

Detuvo el coche patrullero frente al edificio donde se suponía estaba alojado.

La lluvia arreciaba, así que se dio un momento antes de salir del coche e ingresar al edificio.

Viendo el tiempo pasar se armó de valor y salió del vehículo, dirigiéndose presuroso a la puerta.

En unos minutos ya estaba frente a la puerta del cuarto del chico.

Llamó repetidas veces, y ante la falta de respuesta, sólo le quedó abrirla con una llave maestra.

Le tomó un par de minutos convencerse de que nadie aparte de él, ocupaba el modesto cuarto.

Por un momento la molesta idea de una fuga cruzó su mente, pero la descarto de inmediato.

Dio varias vueltas más por la estancia buscando pistas. Al hacerlo recordó el incidente en la terraza del hospital.

La tormenta no había amainado, ir a buscarlo a la azotea era una locura.

Pero esos eran días muy locos.

En un abrir y cerrar de ojos se encontraba abriendo la oxidada puerta de la azotea.

Ignorando la lluvia buscó por el lugar, encontrando al muchacho apoyado en un muro.

Alarmado estiró los brazos alrededor de los costados del chico levantándolo con cuidado, sintiendo a través de la ropa empapada la fiebre y la respiración agitada de su protegido.

—¡¿Qué es lo que te ha pasado?!

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Nunca pensó volver a esa situación...no tan pronto.

Roger Raincomprix cierra los ojos. Siente que la cabeza le va a estallar. Recuerda cuando hace unas semanas entró al Hospital cargándolo herido.

Recuerda haber caminado por un blanco pasillo con el corazón bombeando a mil por hora.

En aquella ocasión todo había salido bien. La magia que protegía París se había encargado de todo.

Esta vez no estaba tan seguro de que eso volvería a ocurrir. Él y todo París habían dejado de creer

—señor...

La voz de una enfermera lo sacó de sus inquietas cavilaciones.

—debe intentar calmarse, ya están atendiendo al muchacho

La enfermera buscó tranquilizarlo

—ahora tenemos que registrarlo. ¿El nombre del paciente, por favor?

—Matthieu... Matthieu Raincomprix, señorita.

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Notas. -

Hola, hoy tuve un tiempito y alcancé a escribir el capítulo. Espero les haya gustado. Camino lento pero seguro. Inspiración no falta, solo el bendito tiempo

Y ahora a dar las gracias a mis pocos lectores (pocos, pero muy, muy importantes para mí, sus palabras iluminan mi día)

Brocki, gracias por seguirme, cuando escribo quiero imprimir todo tipo de emociones, espero este capítulo también sea de tu agrado.

Noir0, tendré en cuenta tu sugerencia de personaje, pronto Félix se dará una vuelta por París. Aunque al principio resultará un poco odioso (el pobre no puede ni quiere evitarlo 😉)

Manu, mi delirio son los libros, ya perdí la cuenta de cuantos he leído, tienes razón son una gran fuente de inspiración.

Dessirenya, ya me tienes bien calibrada, sólo espero llegar un día a sorprenderte. Me estás dejando la marca muy alta 😊

Gracias a todos y espero nos leamos pronto

PD: Matthieu, es la variación francesa de Mateo "regalo de Dios".