TODOS LOS PERSONAJES SON DE S. MEYER. K.M. MONNING Y s. KENNYON
Capítulo 14
¿Estamos saliendo?
BELLA POV
Anoche me dormí con el mismo pensamiento con el que me he despertado esta mañana.
Estoy incondicional e irremediablemente enamorada de Edward Cullen.
Nunca me ha importado la ropa que me ponía, y sigue sin importarme, que quede eso bien claro, pero…esta mañana me gustaría tener mi ropero de Aldury.
Camisa de cuadros, es de felpa y abriga, eso me pasa por dejarme el abrigo en el coche de Jessica. Bella la Sexy.
Vamos, vamos, que hay prisa, está nublado y Edward ya estará en el instituto. Un poco de zumo, miro a los lados. ¡Qué narices! Si estoy sola. A traguete.
Un rápido lavado de dientes, tomo mis cosas, y me quedo mirando mi imagen en el espejo de la entrada, la que estoy liando por un chico, quien me ha visto y quien me ve. Además, por la mañana las cosas se ven de otra manera, pero sé que él estará ahí, me lo prometió. Así que corro hacia mi vieja camioneta para encontrarme con mi sueño, literalmente hablando, porque ahí está, en mi puerta, fuera del coche esperándome.
¿Te gustaría ir conmigo al instituto?
Esto no es lo habitual – le digo ya dentro, pero que sonrisa madre mía.
He pensado que ya que voy a romper las reglas, debería hacerlo bien.
Bella la Temeraria.
Llegamos al instituto y somos la atención, incluso para sus hermanos.
Bella la Popular. Tierra trágame.
Ante la insistencia de Jessica pido ayuda a Edward, no es justo que tenga un don y no lo comparta con sus amigos.
Quiere saber si nos vemos a escondidas y qué sientes por mí – y voy yo y me lo creo. Ja. Lo primero me lo creo, pero lo segundo…
¿Y qué debo decir? No quisiera causarte problemas.
Di a lo primero que si, y no volverá a preguntar y a lo segundo estaré ansioso por escuchar tu respuesta – me mira intrigado con el ceño fruncido.
Pillado. Vale, quieres jugar, juguemos. No le puedo culpar, parece tan tímido como yo.
En clase Jessica empieza el interrogatorio, pero qué se ha creído esta, que le voy a contar mi vida. Le doy respuestas ambiguas hasta que me pregunta por mis sentimientos hacia él. Vaya, sí que era verdad ¿Y qué digo? Y Edward con las antenas parabólicas puestas. Vamos Bella piensa, él tiene que mover ficha. Eso es, como en el ajedrez.
Bueno Jessica, en el fondo da igual porque…él me gusta más a mí de lo que yo le gusto a él, así que…
¿Quieres decir que está libre? – Bella contrólate, no le arranques la cabeza, si hubiera sangre sería peligroso para Edward.
Oh vamos Jessica, ¿Y Mike? Pero si ha estado las dos primeras horas preguntándome por ti, que si hablamos ayer, que si esto que si lo otro - en realidad solo me ha preguntado una vez, pero ya se encargarán sus hormonas de solucionarlo.
Es la hora del almuerzo y salgo todo lo rápida que puedo y ahí está otra vez, en la puerta de mi clase esperándome con cara de enfadado. Intento no reírme, pero no lo consigo, jajjajaja.
Nos sentamos en una mesa solos, con una gran bandeja de comida, y cuando le digo que no voy a comer tanto, Edward el romántico me suelta que no me vendrían mal un par de kilos más.
Hay algo que has dicho que no me gusta.
Eso te pasa por escuchar conversaciones ajenas.
No es cierto eso que has dicho.
¿El qué? ¿La conversación?
No, lo otro y sabes a qué me refiero.
Ah eso, solo he constatado un hecho.
Pues no tienes razón, yo soy el que más se preocupa. Tú, tú…pareces una suicida, no tienes instinto de supervivencia.
Lo que no soy es una cobarde, pero si prefieres que me vaya – hago ademán de levantarme
Yo no he dicho eso – tomo el trozo de pizza de su lado y empiezo a comer - ¿Ves? He mordido eso, puede tener mi veneno y tú vas y te lo comes.
Una vez me aposté con Nico a que no me comía barro. Eso sí que era peligroso – nos reímos con ganas los dos, me gusta verle risueño, no siempre con esa cara de "estoy enfadado con el mundo". Nos observamos detenidamente, así que por eso no me besó, umm interesante – además, esto es pizza, comida italiana.
¿Puedo hacerte una pregunta?
Claro, dime.
¿Por qué tenéis Nico y tú nombres italianos? Tengo entendido que tu familia es de raigambre escocesa, vuestros nombres suenan raro.
Mi padre dice que descendemos de los pictos.
Interesante, sangre azul.
Eso es porque en la batalla el tinte del cuerpo se mezclaba con la… ¿Podemos cambiar de conversación?
¿Instinto de supervivencia Bella?
No, pero he notado que a veces tomas aire cuando estás conmigo – agacha la cabeza sonriendo, se muerde el labio y me mira.
Has sido tú la que has cambiado de conversación y me gustaría que me respondieras.
Es que me da vergüenza.
Lo sé, estás coloradísima.
Verás, hace 18 años mis padres se fueron de viaje a Roma, Florencia, Mantua, y de ahí saltaron a Polonia siguiendo los pasos de Copérnico.
Y por eso tu hermano se llama así.
Sí, mi madre vino embarazada y como no se ponían de acuerdo de si habíamos sido…engendrados…en Polonia o Italia, decidieron que nos llamaríamos Copérnico por Polonia y el matemático e Isabella por Italia y la mecenas.
Es muy bonito ¿Qué mecenas? Me he perdido
Porque mi padre está convencido que fue en Mantua ¿Has oído hablar de Isabella d'Este?
Me suena.
Su familia me mira, puedo ver entusiasmo en Alice, está hablando por teléfono, pero todos están preocupados, todos menos una, la rubia que me mira con ganas de arrancarme la cabeza. Respira, no tengas miedo, estás con Edward. Necesito su sonrisa para recuperar fuerzas pero él no me sonríe. Suspira. No hace falta ser adivino para adivinar que está leyendo las mentes de su familia. Me pide disculpas por ellos. Le sonrío yo, creo que le hace más falta que a mí, y premio, ahí está esa devastadora sonrisa que me aturde sin medida.
La marquesa de Mantua, pintada por Tiziano y Leonardo da Vinci, 1474-1539, marquesa de Mantua. Eres toda una caja de sorpresas Isabella María Mackeltar
¿Te lo acaba de chivar tu hermana Alice?
Nooooooo
Si, ya.
He visto sus retratos en el Louvre, a mis padres les gusta mucho el arte.
La clase de biología has sido muy rara. Una película, oscuridad, dos adolescentes queriendo hacer manitas y dos tontos muy tontos sin atreverse a tocarse.
Al salir tengo la sensación de que Edward quiere tocarme y no sabe cómo, sin embargo, en la puerta del gimnasio, la yema de sus dedos rozan levemente mi pómulo y siento como miles de partículas de electricidad recorren mi cuerpo. No me muevo, tal vez si lo hago se rompa el hechizo, me dan miedo sus cambios de humor. Solo le miro pidiéndole un beso y siento que él me entiende, pero algo en su interior le aleja de mí. Tengo que buscar la forma de hacerle entender.
Gimnasia, un tupido velo, que no para él, claro.
De vuelta en casa, en su coche se vuelve a repetir la escena, miradas intensas entre nosotros.
¿Estamos saliendo? Si es así, un besito pequeñito no estaría mal, como tampoco lo estaría que me cogiera la mano.
Vamos Edward, sé que tú puedes.
EDWARD POV
Esto es increíble, no solo tengo que aguantar a mi familia y sus escarceos amorosos si no que ahora lo hacen a posta, y mis propios padres. Llevo toda la mañana siguiendo a mi Bella por las mentes de los profesores, tienen una mejor vista. Me gusta que sea sencilla, que no lleve maquillaje, que vista a su aire, aunque esa camisa de felpa le sobra. ¿O no? Anoche llevaba otra mucho más bonita, ajustada a su busto. Tengo ganas de besarla, de abrazarla, de acariciarla, de tomarla entre mis brazos y no soltarla jamás, es más fuerte que mi sed de sangre, es más fuerte que yo. Gracias mamá.
Camisa de felpa, camisa de felpa
Alice viene a mi encuentro con el móvil en la mano. Ay no!
¿Satisfechas?
Pues sí. Dice mamá que no espíes a Bella, es de mala educación y queremos conocerla, anda preséntamela, prácticamente estáis saliendo.
¿Estamos saliendo?
Largo, duende del demonio.
Aguafiestas. Mira esto – me dice con voz cantarina en su mente – es lo que pasará cuando estés de caza en dos semanas….
Me muestra la imagen de ellas dos en Aldury. Es una habitación azul, de cuento de hadas, las dos sentadas en una cama, en una terraza, en los jardines. De golpe se corta la imagen.
No pensarás que te voy a enseñar la imagen de ella en la piscina, pervertido.
Miedo me da que seais amigas, sois tan diferentes que juntas podéis ser hasta peligrosas.
Pone cara de falso enfado y se va, antes de girar la esquina se vuelve y me mira sonriendo.
Por cierto, yo que tú recordaría el Louvre y los retratos femeninos de Leonardo da Vinci. Que recuerdos me trae París…
No le doy miedo, no le doy asco, sé quiere tocarme y quiere ser tocada. Sé quiere besarme y ser besada. Su capacidad de observación le lleva a ver la esencia de mi problema, y lo entiende y lo comprende. Despacio, pero sin prisa.
El simple hecho de acariciar su mejilla ha sido lo mejor en mis 108 años. Si consigo controlar mi sed y mi fuerza podré besarla algún día.
Es una caja de sorpresas. Me confiesa que no le gustan las letras, pero que se conoce la vida y obra de la marquesa de Mantua. Esta Alice.
Ya hablaré con mi familia en casa, es posible que Rosalie se ponga como una energúmena cuando le diga cuatro cosas.
Estamos en su puerta, me he reído de su clase de gimnasia, mira que es torpe, pero no se lo digo. Soy un caballero. Y si…el sábado…
¿Quién dijo miedo?
Bella, lo de Edimburgo del sábado es una excusa ¿verdad?
No, quiero ir de verdad.
¿Y si cambiamos de planes?
¿Qué quieres hacer?
El baile…descartado ¿Verdad? – le pregunto con mirada suplicante, vamos Bella, dime que no, quiero llevarte al baile.
Edward, a ver cómo te lo explico – se acomoda con el brazo en la ventanilla – no es buena idea que yo vaya al baile, ya me has visto en gimnasia.
PLOFFF!
Ese he sido yo cayendo.
Pero eso depende de quién te lleve en el baile. Además, es que… el sábado hará sol.
Ah tu problema es ese. Podemos ir a otro sitio, o ir al cine, no sé, pero al baile no, por favor y no es lo que estás pensando – estira su brazo hasta dejar colgando su mano en el borde del respaldo de su asiento.
¿Y qué estoy pensando? ¿ahora tú también lees la mente?
No, pero sé que estás pensando que como les he dicho a los demás que no…pues a ti también.
De repente le interesa
¿Y si te enseño cómo soy al sol? – la cara de Bella es toda una sonrisa.
Edward, se trata de hacer algo juntos el sábado, da igual lo que sea.
Quiere estar conmigo, donde sea menos en el baile y no debería sentir vergüenza por su torpeza. Miro su mano, que me grita que la acaricie. Lentamente, sin asustarla, acerco mi dedo índice hacia su mano. El suave roce se convierte en una caricia en toda arregla cuando mi dedo sube y baja a lo largo de su mano. Su corazón se acelera pero no aparta su vista de mí.
El sábado te recogeré en tu casa – le confirmo con una sonrisa - ¿A qué hora te viene bien por la mañana?
A la misma hora de siempre, ¿Cómo debo ir?
Con ropa cómoda, nos vamos de caminata – por un momento he creído ver miedo en sus ojos.
No te preocupes, cuidaré de ti, no te dejaré caer.
No quiero que salga del coche, pero ha de hacerlo y ya, la electricidad en el ambiente es demasiado palpable, y la deseo, joder como la deseo. Y lo que yo quiero hacer ahora mismo es besarla hasta dejarnos sin respiración.
Lo malo es que eso sería su muerte.
Por cierto, Bella, si puedes leer mis pensamientos ahí va esto: te amo.
