LOS PERSONAJES Y LAS HISTORIAS SON DE S. MEYER, S. KENYON, MOONLIGHT Y K.M. MONNING
GRACIAS A TODAS ELLAS POR DARNOS TAN BUENOS MOMENTOS
Capítulo 21
EN ALGUN LUGAR DE VENECIA…
AMANDA POV
-Tu palacio es precioso, si me gustase el siglo XVIII, claro.
-Eso es lo que más me gusta de ti Amanda, lo romántica que eres.
-Oh vamos Joseph.
-Es en serio – Joseph me guía hasta la puerta – vamos, tenemos reserva para cenar.
-Te vuelvo a recordar que esto no es una cita, es una cena de negocios.
-Pues me gustaría que fuese una cita.
-Franagan, tus caracoles no cruzaran el río Missisippi.
Joseph Kostan es un amigo de mi hermano Silvan, se conocieron en una de sus fiestecitas en Nueva York. Es un empresario de esos de alto riesgo y tiene su sede en Los Ángeles (le van las aspirantes a actriz). Es alto, rubio, con el pelo corto, viste siempre de forma impecable, con trajes hechos a medida. Tiene un par de debilidades, las antigüedades del siglo XVIII y Venecia.
Sería perfecto para mí, si me atrajera, claro.
Me lleva a cenar a uno de esos restaurantes tan lujosos de Venecia, él lo hace todo con lujo y confort, y si no, no lo hace. Pasamos por una plaza con una fuente. El vino, la subasta realizada con éxito, la noche tan agradable…
-Hey Mandy – generalmente odio que me llamen Mandy, pero a él no se por qué se lo consiento - ¿Nunca has hecho nada excéntrico? – se queda mirando el pub de la esquina, está sonando Atlantic City de Bruce Springsteen
-¿A qué te refieres?
-A esto – me coge por la cintura y nos mete a los dos de un salto a la fuente. De repente se pone a cantar la canción – de hecho todo muere, pero tal vez, algún día todo lo muerto vuelva, y puede que nuestro amor sea frío, pero reúnete conmigo en Atlantic City – me toma la mano y nos ponemos a bailar dentro de la fuente – la la la la la, oh oh , meet me tonight …
No dejamos de dar vueltas dentro de la fuente, cantando y bailando la canción. Nunca había visto tan alegre a Joseph, la verdad es que no supiera que se sabiera la canción del Boss, no le pega, es demasiado estirado. Hay un momento en el que creo que quiere besarme. La canción termina y nos quedamos parados, mirándonos.
-Quiero besarte y no puedo, lo estropearía todo Mandy.
-Sé lo que eres Jota.
-Eso no quita el hecho para que joda nuestra amistad.
-Pues no lo hagas, esto no es una cita.
-¿Cuándo regresas a Londres?
-Mañana por la mañana ¿Y tú?
-Tengo que pasar por París a zanjar un asunto y vuelvo a Los Ángeles, si quieres hago escala y voy a la presentación de tu libro.
-Yo te llamo.
Sabemos que nos gustamos, pero no lo suficiente para enfrentarnos a lo que somos.
De regreso al hotel me acuerdo de poner el móvil a cargar y no para de sonar, lo tengo lleno de mensajes y llamadas perdidas de toda la familia, así que llamo a mi padre.
-¿Dónde estás?
-Me quedé sin batería y…
-¿Acaso no sabes que siempre tienes que llevarlo contigo siempre?
-Me olvidé papá, lo siento, pero esa biblioteca…lo tenía en modo silencio.
-Escucha, Bella se ha ido a Londres contigo hace tres días, no coge el teléfono y lo único que sabemos es por un mensaje en el contestador diciendo que está bien y que está contigo.
-Estará en Londres sola, estoy de camino al aeropuerto.
-Amy, fue después de una discusión con Charlie, y Charlie dice que ya vino así de la cita con Edward Cullen, y es más, le soltó el mismo rollo que René le soltó a Charlie, averigua la verdad, algo me dice que hay algo más.
Cuelgo el teléfono y llamo a Joseph.
-Jota, necesito que me lleves a Londres ahora mismo, algo ha pasado con mi prima Bella.
A las 7 de la mañana entro a nuestro apartamento en Londres y ni rastro de Bella, ni maletas ni nada. Lo único que tengo en mi buzón de voz es un mensaje de ella diciendo que estaba bien pero ¿Dónde?
Vuelve a sonar el móvil, es Bella.
-¿Bella? ¿Dónde estás?
-No soy Bella, Amanda, soy Alice Cullen, verás Bella ha sufrido un accidente y está muy grave en el hospital, necesita transfusión de sangre y el permiso de un familiar para una operación.
-Dime el hospital, la sangre es la mía somos del mismo tipo y tienen mi permiso para operarla.
El rugido de mi potente Jaguar y mis poderes para apartar el tráfico hacen que llegue en 15 minutos. Entro por la puerta del hospital quitándome el abrigo y subiéndome la manga. Nuestra sangre picta es la mejor para nosotros, nos recuperamos más rápido. Alice me está esperando en el mostrador bastante afectada. Me lleva con su padre al que de inmediato le firmo la autorización. Mientras me extraen toda la sangre que está permitida llamo a Nico, sé que está de camino a Londres y llegará antes que los demás.
Con Ethan es diferente. Le pongo al tanto y se tranquiliza cuando le digo que al mando está Carlisle. Bien.
-Amy escucha, cierra fronteras – es nuestra señal para bloquear nuestra mente y evitar incursiones no deseadas - tengo que decírselo a los demás y Charlie ya le tiene ganas al chico, así que tendrás que protegerlo.
-¿Yo? ¿Cómo? No puedo, no me lo pidas, podría freírlo.
-Pues ya puedes pensar rápido y ahora pásame a Carlisle.
-Doctor Cullen es para usted.
Me levanto mareada y Alice me ayuda, me han sacado un poco más de la permitida, nada que no quite la coca- cola que trae para mí. Salgo de la sala por otra puerta y me allí está. Edward Cullen.
-Edward Cullen, supongo.
-Sí – su rostro es la preocupación en persona, la tristeza y el dolor se reflejan en su cara.
-Yo te protegeré ahora – le digo mientras le toco el hombro. Mi parte druida recita un hechizo de protección a modo de Silvan, espero que los demás lo sientan.
-Bella…yo…lo siento mucho.
-Bueno, ahora no tengo tiempo de escucharte Edward, tengo mucho que hacer. Alice – la voz me falla, tengo que sentarme, entre la sangre y el hechizo estoy demasiado débil – nadie se va a creer que después de venir sola hayáis venido vosotros para tratar de convencerla, así lo único que vais a conseguir de mi tío es que dude de vosotros, así que Alice, tú te has ido con ella y habéis estado conmigo en el apartamento, si alguien os pregunta dónde hemos estado para no coger el teléfono le dices que por ahí conmigo, siempre remítete a mí. Recuérdalo. Es la razón por la que tu padre y tu hermano han venido.
-Amanda…
-Cállate Edward y déjame a mí, ahora me toca a mí salvarte el culo, tengo órdenes expresas de Ethan y no tengo tiempo que perder, estarán aquí dentro de hora y media.
-Edward debemos hacer lo que ella dice, todo saldrá bien, díselo a Carlisle.
-¿Tienes ahí la ropa de Bella?
-Sí. Y la mía.
-Bien – otro mareo hace que me tenga que sentar otra vez y veo que Alice rebusca en mi bolso las llaves del jaguar – de acuerdo, te dejo conducirlo, pero nada de arañazos, bien, vámonos – mientras nos vamos llamo a Silvan y a mi padre, que al parecer están al tanto de todo.
-Silvan, estoy al mando díselo a papá. No, no he podido hablar con él, me lo ha cogido y me ha dicho que estaba ocupado con el tío Drustan, sí, lo peor está por llegar y te necesito a mi lado Sil – menos mal que vienen todos en nuestro jet.
-Todo saldrá bien – me dice Alice – estoy segura, se va a liar un poquito bastante, pero cuando Bella despierte todo irá rodado.
-Alice…- me quedo fijamente mirándola, despliego mis poderes druidas y siento que ella puede ver el futuro - ¿Hay bragas sucias entre la ropa?
-Sí…- su sonrisa se agranda, ha captado mi idea – es buena idea, dejaremos en la ropa sucia las mías y las suyas.
-Es lo primero que mirará mi tía, eso y el desorden de ropa.
Vamos al apartamento y lo desordenamos, levantamos las camas, nos fumamos un par de cigarrillos y dejamos las colillas. Alice coloca en la habitación doble su ropa junto a la de Bella.
Con 20 minutos de adelanto llegamos de nuevo al hospital. A Carlisle le parece bien nuestro plan, pues claro que sí, el suyo era patético.
-Edward, pase lo que pase, tú quédate detrás de mi ¿Entendido?
-Pero debería explicar que…
-¿Acaso crees que te van a escuchar? Charlie quiere tu cabeza porque te culpa de esto, porque mi tío le ha culpado a él por irresponsable y si no te coge por las solapas será porque tu padre está aquí.
-Hijo tiene razón, y Bella se pondrá bien, al final solo ha sido la pierna rota y contusiones, deja esa cara ya, porque cuando se despierte, no le gustará verte así.
-Amanda …
-Dime Edward.
-Solo tuvimos ciertas diferencias de opinión, no me podía imaginar que iba a estallar así con Charlie. Al principio me pareció bien que viniera aquí a Londres contigo, a veces, un poco de distancia te da objetividad, pero esto no me lo esperé nunca.
-Edward, tú solo has sido la gota que ha colmado el vaso – le veo tan compungido ahí sentado, con ganas de llorar, seguro que se las está aguantando, así que le tomo de las manos y me arrodillo delante de él para mirarle desde abajo – entre todos hemos tensado la cuerda demasiado, yo, Madison, Charlie, supongo que estaba al borde del estallido, y le faltabas tú. Así que no te eches encima todos los méritos, que tú no estabas la otra noche en Aldury.
Empiezo a recordar todo, si es cierto que lee el pensamiento, lo verá en mis recuerdos y tal vez le quite esa amargura, pero no se le va, lo que me dice que aquí hay algo más que una simple discusión o crisis adolescente.
Bella sale del quirófano y la llevan a su habitación, la vemos de paso, qué pálida está, más que de costumbre. La enfermera nos deja entrar pero solo a uno.
- NOS DEJARAS ENTRAR A TODOS – le digo, mira que me repatea utilizar la voz del poder, pero no puedo dejarles fuera, después de todo lo que han hecho por Bella, la escucha profunda que les he hecho me ha confirmado lo que ya sabía. Han luchado por ella y le han salvado la vida a Bella, y por ello tendrán mi gratitud eternamente.
Ya fuera de la habitación, he dejado a solas a Edward con su padre, creo que necesita desahogarse y un poco de privacidad no está mal. Veo a Nico llegar corriendo por el pasillo.
-¿Y mi hermana?
-Está sedada- no se detiene y entra. Entramos con él, por lo que pudiera pasar.
-Hey Bells – le acaricia el rostro y le da un beso en la frente - así que tú eres Edward Cullen.
-Sí – ambos se miran – me hubiese gustado conocerte en otro momento la verdad – se vuelve hacia ella de nuevo
-Hey nenita… no te preocupes, los Keltar somos fuertes ¿Verdad que sí nenita?
-Nico – le pregunta Carlisle, la verdad es que Edward tiene una cara…de puro sufrimiento. ¿Será por la sangre que tiene puesta en el gotero? – Bella necesita tu sangre.
-Por supuesto, vamos, toda si hiciese falta doctor Cullen.
-Edward – le llamo – tal vez deberías cambiarte ropa antes de que mis tíos lleguen - he notado que sus ojos tienen reflejos rojos, algo muy extraño, no quiero pensar que él se haya bebido la sangre que le falta. Alice le entrega una bolsa.
Fuera de la habitación oteo el parking con el móvil en la mano. Una llamada de Silvan me advierten que acaban de aterrizar. Y yo sigo muy débil. Todo está preparado, el doctor Cullen con Bella, y los demás en la puerta de la habitación.
3-2-1 se abre la puerta del ascensor.
- Tú! – me grita Charlie - ¿Dónde cojones estabas? ¿No sabes coger el puto teléfono? Como le pase algo a mi hermana te vas a enterar bruja.
- ¿Has terminado de rebuznar? – le digo mientras Ethan y Silvan se interponen entre nosotros.
- Aquí no Charlie – le dice Ethan.
- Te voy a…
- ¿Qué? ¿Qué me vas a hacer? – a mí nadie me grita, así que chulo él, chula yo.
Mis tíos y mis padres vienen detrás y entran directamente a la habitación, seguidos de Ethan, que se lleva a Charlie con él.
El doctor Cullen sale con Edward, que está abrazado a su padre.
-Silvan – lo llama – Ethan quiere que entres.
-Edward – le pongo una mano en el hombro – llora, desahógate – pero su reacción es abrazarse más fuerte a su padre
EDWARD POV
La mente de Amanda me da seguridad, le quiero explicar todo, decirle que lo siento, pero esa mirada tan fría...me da miedo. Hasta me ha parecido ver chispitas doradas en su ojos. Pero todo ha desaparecido cuando me ha tocado, sabe que hay algo más, que le estamos ocultando algo, pero calla.
¡Y qué mandona es! Enseguida ha tomado el control y mi hermana encantada de conducir el jaguar. Cuando han regresado lo ha recordado todo para mí.
ME GUSTA AMANDA, QUE TODOS SE ENTEREN!
Lo que no termino de entender es ese afán por protegerme de su tío y Charlie.
Ahí está su familia, y no he pasado más miedo en toda mi vida.
Entro con ellos pero su padre me echa de mala manera.
Yo soy el culpable, la sentencia es casi unánime por abrumadora mayoría.
"Ven aquí hijo, ellos están igual que tú, llenos de dolor por Bella, pero se pondrá bien. Entonces os verán juntos y todo lo que están pensando se irá como el viento. No les culpes, yo no lo hago, si fuera su padre estaría igual o peor. Sé que es duro saber lo que están pensando, sé que es duro saber que en este momento te odian, para dales tiempo y muestrales cuanto amor os teneís el uno al otro"
-Tengo tanto miedo... - me aferro con todas mis fuerzas a mi padre, el sonido tan bajo de nuestra voz apenas es audible para los humanos – si la pierdo...me volvería loco.
-No la vas a perder, ella también te ama.
-Debería dejarla y desaparecer, así no le causaría más dolor, apenas lleva un día en mi mundo y mira las consecuencias. No quiero mi mundo para ella.
-Acabas de decir que no la quieres perder, que te volverías loco, ¿Qué pasa por tu cabecita? De lo que tienes que preocuparte es de que no se te note que has bebido sangre humana, pero deberías hablar con ella cuando se recupere y contárselo.
-Es tan impredicible que no me puedo imaginar lo que me preguntará.
-Sea lo que sea te perdonará, es tu compañera. Yo le tendría más miedo a las preguntas de Bella que a su familia.
-Te gusta Bella eh?
-Pues sí.
-Es mi novia – mi padre es único para arrancarme una sonrisa.
-Además, creo que tienes de tu parte a las personas más importantes de la vida de Bella – mira a Amanda que está hablando con un tal Takeshi por teléfono – y a Ethan. Ninguno ha preguntado, solo han actuado.
-Ya salen.
Todos menos los padres de Bella salen de la habitación. Su tío Dageus es muy alto, de melena casi blanca y larga recogida atrás. Sus ojos color ámbar me impactan demasiado. Se acerca directo a mí.
-El ya famoso Edward Cullen.
-Sí señor.
-Soy Dageus Mackeltar – me ofrece la mano y para tener más de sesenta años está fuerte – siento lo de ahí dentro, mi hermano pierde el control cuando se trata de su familia.
-Lo entiendo señor – su mente está en silencio, como la de Bella, debe ser algo genético.
-Llámame Dageus. Esta es mi esposa Chloe – una mujer de pelo castaño de mediana estatura me da la mano.
-Somos los padres de Amanda y Silvan.
-Estos son mi padre, Carlisle y mi hermana Alice.
-Por fin te conozco, Alice, mi Amy me ha hablado de tí – mi hermana está en trance pero el matrimonio ni se inmuta, la mente de Chloe hasta lo ve normal!-
-Muchas gracias Chloe, oye, el otro día estuvimos hablando Bella y yo...¿Podría ir con vosotras a elegir los vestidos medievales?
ESTO ES INCREIBLE!
Mi novia debatiéndose entre la vida y la muerte y ella pensando en vestiditos.
-No me mientas Alice, con Bella no se habla de vestidos, se discute de vestidos.
-Tiene razón, no sabe cuanta.
-Lo que no sabía era que fuerais tan amigas para esta locura. En fin, me alegro de que al menos estuviera contigo. Si consigues que se ponga el vestido, eliges tú otro.
-Dalo por hecho Chloe.
-Amy, cariño- dice Chloe - necesito comer algo vente conmigo anda.
-Eso – dice mi padre – mientras yo os explico un poco todo. Edward, ve tú también.
-No, yo no me muevo de aquí.
Chloe se lleva a Amanda, Alice y a Nico que acaba de llegar de donar sangre para su hermana a comer algo. Mientras, Dageus hace pasar a mi padre a la habitación donde les explica con detalle lo sucedido, según Amanda, claro, y convence a Drustan para que me dejen entrar y verla.
Oigo todas sus mentes, unos se preguntan qué ha pasado, otros me odian, y otros sienten lástima por mí.
Me aferro a los latidos del corazón de Bella que vuelven a ser normales.
A partir de hoy, serán la banda sonora de mi vida
