todos los personajes son de S. Meyer, S. Kenyon y k.m. Moning
este es un fragmento de la historia que debería ir antes del ataque de los vampiros malos a Bella, pero me gusta más que vaya aquí, es una introspección a lo que Amanda estaba realmente haciendo mientras Bella estaba en Londres.
un personaje muy interesante hace un cameo y da pie a la historia, y como veréis hay muchos spoilers, en los próximos capítulos aparecerán más personajes de los Cazadores Oscuros, aunque el hijo conductor seguirán siendo Bella y Edward.
recordad que voy metiendo personajes a medida que van apareciendo nuevas novelas, os recomiendo ICED, de la Moning
Capítulo 26
DUBLIN
AMANDA POV
Estoy en Barrons Libros y Curiosidades. Mac está haciendo un delicioso bizcocho, hasta aquí se huele. Asi que estoy atendiendo la librería.
Se oye la campanilla de la puerta.
-¡Enseguida le atiendo! – digo mientras ordeno el armarito de debajo del mostrador.
-Sin prisa – me contesta la profunda voz de un hombre.
Al levantarme veo a un hombre guapísimo, rubio, altísimo, vestido a lo heavy y tachuelas, esconde sus ojos tas unas Rayban.
Los Keltar son los más guapos, que quedo eso bien clarito, luego Barrons y después este chico.
-Usted dirá en qué puedo ayudarle.
-Espero que sí, me he recorrido cuatro librerías con esta.
-Pónganos a prueba.
-Busco…- el desconocido me regala una sonrisa misteriosa – un libro especial para alguien especial.
Oh, oh, la última vez que me dijeron algo así acabamos invocando a un esclavo sexual en un libro.
Grace y Julián ahora son la mar de felices.
-Y… ¿Qué edad aproximada tiene esa persona tan especial?
-21
-¿Hombre o mujer?
-Hombre
-Ummm, déjeme pensar. No tiene pinta de que quiera un best-seller.
-Los ha leído todos.
-No he dicho que no los lea todos, he dicho que ahora no está buscando eso.
-Cierto.
-Déjeme ver – me dirijo hacia la sección internacional y mis ojos se posan en un libro - ¿Qué le parece "Olvidado Rey Gudú"?
-No lo conozco – me contesta mientras lo toma en sus manos y pasa rápidamente sus páginas absorbiendo su aroma.
-Es de una escritora española, Ana María Matute. Cuenta la historia del Rey Gudú, al que su madre lo maldijo al nacer. Sería el más grandioso, poderoso y temido rey, pero nadie le amaría ni él amaría a nadie, puesto que en el momento que lo hiciera tanto su reino como su nombre sería olvidado.
-Vendido, señorita…
-Mackeltar.
-Siempre supe que debía haber venido aquí primero.
-¿Y por qué no lo hizo? Se hubiera ahorrado tiempo. ¿Tarjeta o efectivo? ¿Se lo envuelvo como regalo?
-Efectivo, y sí, por favor, envuélvalo.
Mientras le envuelvo el libro siento algo "especial" en ese hombre, mis sentidos druidas están en alerta, y no me gusta cuando lo hacen por sí solos, algo me dice que no es muy normal este hombre.
Fin del interés para mí.
-Aquí tiene, y tome, otro separador de libros para usted.
-Gracias por el detalle.
-De nada, espero que aprenda algo del libro.
-Seguro que lo haré.
-¿No era para su amigo?
-Sí, pero después lo leeré yo - se apresuró a decir – siento curiosidad de por qué eligió este libro.
-No sé – concluí con un levantamiento de hombros, como ya he dicho, fin del interés – buenas tardes señor…
-Ash
-¿Solo Ash?
-Solo Ash
Al oir de nuevo la campanilla al cerrarse la puerta, me vino un flash a la mente: ese mismo hombre estaba recostado sobre un sofá estilo francés y sin camiseta, solo que en mi visión su pelo era moreno con un mechón verde oscuro.
-¡Mac! ¿Te queda mucho? Necesito subir al despacho de Barrons.
-Pídele permiso, ya sabes como es.
Mac está preparando todo en la salita que hay detrás de la librería, es algo así como nuestro centro neurálgico, siempre quedamos ahí, o nos dejamos notas. Barrons es muy escrupuloso con la utilización de sus cosas, siempre me las deja, pero él debe saberlo antes. Me siento en ese fabuloso sofá chesterfield y marco el número de teléfono, como siempre, me contesta al primer pitido.
-¿Es muy urgente?
-Si por urgente te refieres a que un cliente ha conseguido despertar mis sentidos druidicos, sí – se oyen ruidos de pelea al fondo mezclados con risas.
-¿Un cliente? ¿Estás en mi librería?
-No es tu librería, es la de Mac, y sí, llegué hace tres días. Necesito ver las cintas de video.
-Describalo.
Barrons dice algo en la primera lengua lo que me da a entender que está con los suyos. Cuando lo hago el silencio se hace al otro lado del teléfono.
-Dame veinte minutos.
Mac me mira preocupada, se supone que Barrons estaba fuera por varios días, con sus cosas, dice ella, tal vez esté comiendo, nunca nos dice qué come o qué hace, pero no debe estar muy lejos, creo que nunca lo está.
A los veinte minutos justos Jerico Z Barrons aparece por la puerta de atrás, perfectamente vestido y con un poco de escarcha en el traje.
-Señorita Lane... - pasa de largo pero su mirada hacia ella dice algo más, algún día yo tendré un amor como ese, algún día, yo tendré mi propio cuento de hadas. Siempre es lo mismo, un abrazo, y un beso en la frente mientras absorbe mi aroma. Igual que mi padre. Me gusta mucho que lo hagan, me da mucha paz interior.
Silvan dice que tengo un complejo de edipo muy raro, dice que no me gusta ningún hombre porque todavía no he encontrado a la mezcla perfecta entre Dageus y Jericó Barrons.
-Jericó.
-Amy, gatita – el dorso de su mano acaricia mis pómulos con una ternura desconocida en este hombre. Desconocida para los demás, claro, no para Mac y para mi.- No vas a encontrar nada en las cintas de video, este ser las ha borrado en el mismo momento que se ha parado frente a la librería, pero no temas, ya he hablado con él, no tienes que temerle nunca, jamás te haría daño, y es cierta su historia, solo ha entrado a comprar un libro.
-¿Y entonces mi visión?
-Es posible que se vuelva a cruzar en tu camino, pero no le temas, si hay alguien a quien te confiaría sería a él.
Mac y Barrons se enfrascan en una de sus conversaciones mentales, no hay que ser adivino para saber que Mac le está diciendo, más tarde a mi sí que me lo dirás y él le está diciendo que eso será cuando él no le mantenga su boca ocupada.
-Amanda se va esta noche, ya hablaremos entonces.
-¿Por qué cuando ella está aquí no podemos follar?
-Bueno...si estorbo...sé de alguien que me atendería – le miro inocentemente, pero lo único que provoco es que sus ojos se vuelvan carmesí – vale, vale, de todas formas teníamos planeada una tarde de chicas.
-Puedo volver a matarle.
-Seguro que lo harías – le dice Mac – pero si has venido a fastidiar te vuelves a jugar con tus amiguitos, la información bien podrías haberla dicho por teléfono, pero el señor don yo lo controlo todo tenía que venir.
-Señorita Lane, he venido en cuanto me he enterado que Amanda estaba aquí, también podríais haber llamado.
-Hey... no discutáis, solo he venido a desconectar un poco antes de irme esta noche a Venecia.
-Amanda – la voz de Barrons siempre me calma – si te agobian mucho aquí siempre tendrás tu casa, sigo diciendo que la única forma de que te sientas bien es liberando tus poderes, del todo, y aquí lo puedes, sabes que te protegeremos.
-No es eso Jericó, solo son problemas familiares.
-Ese principito debe aceptarte en el consejo del clan quiera o no.
-Pero soy yo la que no quiere estar, y de nuevo es a mi a quien mandan a solucionar toda esta mierda sobrenatural.
-Solo me fio de Carlisle Cullen, el resto le siguen pero... Además, ¿por qué vas tú? ¿Por qué no Silvan?
-En la subasta de Venecia estará Joseph Kostan y yo soy la ovejita.
-¿Quién es? - pregunta Mac
-Un vampiro – le contesta Barrons – es lo que se llama un inversor de alto riesgo, y coleccionista de libros sobre vampiros, si él va personalmente es porque el lote merece la pena.
-Quizás deberías acompañarla.
-No, esto es algo que los Keltar deben solucionar solos y nuestra Amanda es capaz de defenderse de sus encantos, estoy seguro que la ovejita se le atragantará.
Los tres sentados en la sala hasta parecemos algo extraño, tres amigos que se reúnen a charlar, pero no lo somos, nosotros no hablamos de cosa banales.
Después de varios días en Dublín me siento capaz de conquistar el mundo. Mac me siempre tiene ese poder en mi, me vuelve optimista de nuevo y Jericó me da la lima apra que me afile mis garras de tigresa, como dice Ryodan.
Justo cuando me acompañan al aeropuerto, nunca me dejan sola de noche en Dublín, suena mi móvil. Es un mensaje de Lor deseándome buen viaje.
Ninguno de los dos me mira.
-Jericó...yo...quiero ser normal, quiero una vida normal, con hijos, un hogar, un esposo normal... y sé que con Lor jamás tendré eso, así que no te preocupes, tengo las ideas claras.
-Cariño...- Mac me abraza muy fuerte – decidas lo que decidas te apoyaremos.
-Ten cuidado y llámame – es lo único que Barrons me dice, pero con los ojos me está diciendo que ni de lejos estaré sola en Venecia, no mandará a Lor, pero es posible que me encuentre a Kasteo o a Fade fingiendo ser algún turista despistado.
-Voy a ser normal Jericó, te lo prometo.
-Ay mi querida señorita Mackeltar, ese es el punto, que usted no es normal.
