Capitulo 28

El libro de hechizos

POV BELLA

¡Por fin libre!

Ayer me quitaron todos los cables y los análisis dieron buenos resultados. Edward cambió su cara de sufridor. Esme y Carlisle han venido esta mañana temprano para verme, se quedan también a la presentación del libro junto a Ethan y Hanna.

A primera hora de esta mañana han regresado casi todos a Invernes en nuestro avión privado, creo que habrá overbooking. Me llama la atención que sus padres no se queden, ni su hermano. Es ...extraño.

O que están huyendo del congreso de Historia Medieval, yo lo haría.

Lo triste es que se perderán la presentación del libro de Amanda. Se llama el "Libro de Hechizos", y la verdad es que está muy bien, Melissa dice que le falta mucho sexo porque Amy no sabe que es el sexo, que necesita una sexcapada.

Alice y Edward se quedaránn con Amanda en nuestro apartamento y poco a poco todo volverá a la normalidad. Mañana me volverán a hacer pruebas y si todo está bien me iré a casita.

De repente Edward se tensa, me suelta la mano y se para a mi lado. Tengo unas ganas de poder estar a solas con él...

Ah, ya entiendo, debe ser mi tío Cían, le encanta impresionar.

Pero si es mi sobrina favorita! - dice al abrir la puerta de sopetón.

Hola tío Cían – le recibo con los brazos abiertos, no soy ni de lejos su favorita, todos sabemos que es Amanda. Mi novio sigue sin dar ni el habla.

Tranquilo Edward, no muerde – me parto de risa, si pudiera le haría una foto para el facebook.

Tía Jessi!

Hola nenita, ya me he encontrado a tu padre en el pasillo y me ha dado el parte metereológico – dice guiñándome un ojo.

Este es Edward – les digo señalando a mi novio que parece más blanco de lo que ya es, ver para creer. Tengo que preguntarle a Carlisle si los vampiros pueden entrar en shock– y estos son mis tíos Cían y Jessica, los padres de Malcom, ¿Te acuerdas? Lo conociste en Forks.

¿Cómo está usted señor? - le alarga la mano todo serio y formal – señora.

Mi madre y mi tía se enfrascan en una de sus conversaciones mientras que mi tío Cían impresiona de verdad, sobre todo cuando se cruza de brazos y pone esa expresión suya tan propia de un salvaje highlander, dan ganas de llamarle neandertal. Y si achica los ojos y te mira de arriba a abajo...retrocedes instintivamente un paso. Como ahora Edward. Solo espero que no se quite la bufanda que lleva enrollada al cuello, si no tendríamos un serio problema, porque las runas tatuadas le llegan hasta el cuello.

No entiendo la fijación de los hombres Keltar a los tatuajes, así luego vienen las leyendas sobre mi familia.

¿Qué ha pasado? Os esperábamos ayer – le pregunta mi madre.

Nos entretuvimos un poco en Gales – dice mi tía, sonríe y mira a Edward – tranquilo, no dejaré que te coma.

Bueno...- dice mi novio tímidamente – eso sería prácticamente imposible.

Yo que tú no diría mucho esa palabra en esta familia. ¿verdad tesoro?

Vamos a dejarlo en un no mientras que Bells no me lo pida.

Juraría que he visto a Edward estremecerse.

No lo haré. Nunca.

Cían se sienta a mi lado en la cama y me coge de las manos acariciándolas y en gaélico antiguo me pregunta como estoy, yo le digo que bien, feliz y preocupada por la situación que he creado, por Charlie, por Amanda... Cían es una de esas personas que te transmiten la suficiente confianza como para sincerarte. Me abraza y me habla en ese lenguaje antiguo y extraño con el que a veces habla con mi padre. Me acaricia con el dorso de su mano mi mejilla y me da un beso en la frente.

No sé qué me ha dicho, pero mi instinto me dice que es una bendición. Gracias tío Cían, le digo en gaélico antiguo, tú si que eres mi favorito.

Y tú mi favorita.

Mentiroso, es Amanda.

Vale, tú mi segunda favorita.

¿En qué...idioma...habéis hablado? - de pronto la voz de Edward me saca de la burbuja.

Gaélico antiguo.

Edward...nunca subestimes a una mujer, y mucho menos si es del clan Keltar.

Sí señor, digo no señor, no lo haré.

Miro a Edward y le hago señas para que vuelva a su sitio, sentado junto a mi en la cama. Me puedo levantar, pero aquí puedo tener a más gente sentada junto a mi. A Cían y a Jessi les gusta mi novio, se les nota en la cara, y más cuando les he dicho que Edward nació en Chicago.

Enseguida ha entrado mi padre con Amanda y Alice, y de nuevo la misma conversación, no me dejan sola con Edward, si ellos supieran que el que corre peligro es él, que soy yo la que se lo quiere comer y no de forma vampírica... y si supieran lo que ha estado haciendo Edward por las noches...

Pero mi fabuloso novio se muestra como es, un caballero de principios del siglo XX, en donde ver el tobillo de la mujer ya era erótico, muy a mi pesar.

No sé como lo hace pero mi madre siempre gana, Alice se quedará conmigo mientras me doy una ducha y se lleva a Edward a la presentación del libro. Amanda necesita un acompañante para el cocktail y punto.

POV EDWARD

Asomado al ventanal de mi habitación veo las luces de la noche de Londres y todo me parece nuevo. En unos días mi vida ha dado un giro inesperado. Ahora tengo novia a la que algún día me gustaría hacer mi esposa y a la que tengo que proteger y, a pesar de que no quiero esta vida para ella, de vez en cuando me permito ser egoísta.

La amo y cada momento que paso separado de ella me cuesta respirar, pero ella siempre tiene razón, cada cierto tiempo necesito un cambio de lentillas, no es cuestión que se me noten los ojos rojos.

Ahora todo está más calmado, mis padres han tenido mucho que ver en eso. Puedo oírles desde mi habitación y también puedo ver sus recuerdos de esta noche. Mis padres son felices y la causa somos Bella y yo. Y eso me gusta.

Durante la cena los Keltar nos han hecho sentirnos parte de ellos. Esme, Hanna y Amanda están formando una amistad que según Alice luchará contra viento y marea por mantenerse firme, aun cuando nos hayamos ido para siempre de sus vidas. De momento la acompañaran a la presentación del libro dentro de...unas horas según mi reloj.

Carlisle, Ethan y Silvan están haciendo lo mismo. Charlie se ríe y gasta bromas con Alice, con todos. Menos conmigo.

Drustan ha hecho esfuerzos por conocerme, "Si mi hija te da importancia será por algo, aunque seas un inglés". No le gusto por inglés, curioso.

Hemos comido y bebido relajados, sin ojos que nos observen extrañados, sin hacerle ascos a la comida, solo ver la risa tonta que hace tanto tiempo que no veía en Esme ha merecido la pena, hasta Carlisle le ha quitado la copa de vino medio en broma.

Amanda, permiteme una curiosidad – mi padre estaba desconocido hablando abiertamente de temas de su vida humana -¿Existen las brujas?

Define bruja.

Persona que hace hechizos.

Eso es una hechicera. Todas las brujas pueden ser hechiceras pero no todas las hechiceras pueden ser brujas.

¿Qué diferencia hay?- de repente el silencio se hace en la mesa.

La bruja tiene el poder en sí misma, de nacimiento, le sale de forma natural, para ella el aprendizaje de los rituales solo es un mero trámite de reconocimiento. La hechicera se hace, aprende a serlo, a hacer rituales. La bruja en sí es buena, son los hechizos oscuros que hace lo que la convierte en peligrosa.

Pero en tu libro hablas de un libro de hechizos, ¿existe de verdad ese libro?

Cada bruja y hechicera tiene su propio libro de las sombras, y muchas veces pasa de generación en generación, porque ese poder y ese don es un legado. Es muy raro que un hechicero pueda entender el libro de otro hechicero, y si lo hace es porque es muy, pero que muy bueno.

Pero entonces, ¿existen las brujas?

No más que los hombres lobo y los vampiros – la sonrisa de Amanda se agranda. - O los druidas – termina diciendo mientras escancia más vino.

No compares, los druidas sí que existieron, fueron como los chamanes y el Imperio romano se encargó de aniquilarlos.

¿Tienes pruebas? - la voz de Drustan es magnética, tiene algo. Con los codos sobre la mesa y las manos entrecruzadas bajo la barbilla mantiene una mirada desafiante.

No exactamente, pero algunos años leí mucho sobre mitos y leyendas y llegué a la conclusión de que eran los científicos de entonces. La magia no existe, la ciencia es capaz de explicarlo todo.

Todo no.

Vale, casi todo, pero ese casi es debido a que no tenemos la tecnología y herramientas suficientes todavía.

Pero en tu libro... – interrumpió Alice, seguramente había visto que esa conversación no seguía bien - hablas de una de las brujas de Salem y tú eres medievalista ¿por qué te dio por escribir esa historia?

En Escocia hay muchas leyendas y en todas las familias hay historias de castillos con fantasmas y... digamos que nosotros teníamos el nuestro.

Amanda...

Dejala Drustan – intercede Chloe - los Cullen son personas adultas que podrán soportar una historia de fantasmas.

En el primer castillo Keltar – comenzó a narrar Amanda - hay un retrato de una mujer que no parece de nuestra familia. No tiene nombre, ni fecha. Nada. Y dicen que un buen día ese retrato apareció de la nada ahí colgado...Esa mirada penetrante de ojos verdes que te mira fijamente, como si te estuviera advirtiendo de algo...- A estas alturas mi hermana ni respiraba, tengo que decir que Amanda es muy buena contando historias – Un buen día, estando en Nueva York, cayó en mis manos un manual sobre plantas medicinales de la misma época que el retrato. El libro había pertenecido a una familia amiga nuestra y lo adquirí para ellos. Ellos ignoraban que habían tenido familia en lo que entonces eran las colonias y me propusieron investigar. Y hasta aquí puedo decir.

Cómo que hasta aquí puedes decir, ¿y la mujer del retrato?

Leete mi libro Alice, no te voy a destripar la parte interesante.

Entonces ¿el libro es una leyenda vuestra y de la otra familia?.

Lee el libro Alice.

Vamos gatita – le anima Dageus – no seas una bruja mala y cuentale el final.

Esta bien... Mis investigaciones me llevaron a Salem y al proceso de brujería que llevaron a la hoguera a 9 mujeres en 1692. Una de ellas, la protagonista de mi libro, consiguió enviar a su hija a Escocia justo antes del proceso y entre su equipaje iba el manual. Esa niña creemos que es la mujer del retrato, nieta de un antepasado nuestro, que vino a Keltar Hall buscando refugio.

En aquella época – dijo en un susurro mi padre- había mucha intolerancia y demasiado integrismo religioso. Murió mucha gente inocente, demasiada.

Nunca se ha quemado a una bruja de verdad – dijo Chloe.

Pero esa mujer mandó a su hija lejos por algo, quizás sabía que iban a por ella – comentó Esme.

O simplemente – dijo Amanda – utilizó sus poderes para salvar a su hija y a su libro de las Sombras...y el precio fue su sacrificio.

Me gustaría ver ese libro – mi padre siempre tan ansioso por aprender.

Cuando vengas a casa te lo enseñaré – le aseguró Ethan

Mis padres quieren que vuelva con ellos, que no la agobie, pero si Alice se queda yo también, no he esperado 108 años para perderla ahora. Bastante es que estoy aquí y no junto a ella.

Alice... ha visto la fiesta en el museo y está bastante contenida para lo que ella es.

Esto es una vorágine, no termino de asimilar algo de esta familia cuando se me presenta otra cosa. Sigo diciendo que esta familia es más rara que la mía, y eso me encanta, sus mentes son prodigiosas. Ahora entiendo que Bella sea tan diferente.

Esta mañana he conocido a Cían Mackeltar y he salido ileso.

Suena el movil.

Hola Emmet.

Hola Romeo ¿y Julieta?

Con Alice, la está ayudando a ducharse. - mierda no he debido decir eso.

Ahhhh y claro, los padres no te dejan ni acercarte.

Yo soy un caballero, no como tú.

Sí ya. Lo que tú digas. Cuenta.

Pues es posible que mañana salga del hospital. Los puntos de la operación los tiene muy bien y los análisis están correctos.

No sabes lo que me alegra saberlo, me gusta mucho Eddie, y sabes que te lo digo de todo corazón, y después de lo que ha dicho Alice esta mañana, Rosalie se está replanteando muchas cosas.

¿Sabes que habla gaélico antiguo?

No jodas!

Espera, que salgo al hall y te cuento todo.

¿Donde estás?

En la Academia de la Historia.

Apoyado en una columna le cuento como he visto en la mente de Cían mi propia muerte, como mi novia se recupera a pasos agigantados con los croissants que le llevo, como su padre me llama "inglés" y como leo en esos ojos color chocolate lo mucho que me ama mi Bella.

De repente alguien cruza el vestíbulo y me mira brevemente. En su mente está Amanda. De pelo negro, un hombre muy alto y con traje de Armani la busca de entre los invitados al cocktail posterior. Le ha bastado dejarse ver entre las columnas para que ella de alguna forma supiera de su presencia.

Amanda se disculpa un momento y sin dar opción se aleja de Esme y Hanna. En cuanto están juntos se funden en un fuerte abrazo y en ese momento dejo de ver en sus mentes...otra vez, así que me acerco con disimulo y escucho con mi oído supervampírico.

No has debido venir- le dice Amanda.

Que se joda. Me prohibió ir a Venecia – la mira con mucha ternura.

Yo se lo pedí.

Mentira.

Verdad.

Amy... - la mano de él va hacia la nuca de ella.

No quiero que te mate – Amanda le retira la mano pero se la mantiene entre las suyas.

Como si pudiera – dice con un suspiro - ¿Cuando vuelves a Kyoto?

La semana que viene – sé que la mirada de ella le dice muchas cosas que yo no puedo ver en sus mentes ¿quién es este hombre misterioso?

Lo sé gatita, lo sé, pero hay veces que no puedo evitarlo y me jode como la muerte.

Si quieres podemos dar un paseo esta noche, Ethan se va después de comer y en el ático me quedaré con Alice y Drustan. Te daré un toque cuando todos duerman.

Te esperaré – el hombre mira hacia el vestíbulo y pone mala cara – Ethan viene.

Pues vete antes de que te vea.

Gatita...- el hombre misterioso pone cara de asco -dúchate, apestas a Keltar.

Ensimismado en la escena que acabo de presenciar sigo con el pensamiento al misterioso hombre hasta que se pierde de mi radar.

De esto ni una palabra – dice Amanda a mi espalda. La frialdad de su mirada me provoca escalofríos. Ni siquiera la había oído acercarse.

He decidido hacer caso a mi padre, después de todo si hubiera seguido los consejos de mi padre no me vería ahora así. Vuelvo a Londres con ellos, de todas formas Alice me ha asegurado que pasado mañana Bella estará en Aldury y yo necesito alimentarme.

Bella...- Gwen ha tenido el detalle de dejarme a solas con su hija para despedirme mientras ellos comían – necesito irme.

Lo sé, Alice me lo ha dicho en cuanto lo has decidido, tranquilo, lo principal es que tú estés cómodo, y sé que cada vez te cuesta más estar aquí.

No es eso, tu olor va siendo cada vez el tuyo y eso...no sé si debería gustarme tanto – mi mano acaricia su mentón mientras su mano se posa en mi rostro.

¿Sabes lo que me gustaría?

Pide por esa boquita.

Que esta noche me tararearas la nana que hiciste para mi.

Te amo Bella, te amo más allá de mi razón.

Igual te amo yo Edward.

Por primera vez en mi vida necesito hacer algo más que respirar. Necesito besarla. Mis labios se acercan a los suyos y su olor cambia radicalmente, se hace más dulce, pero no me importa. Y ya no quiero un beso cualquiera, mis labios se entreabren dandole a entender que quiero más y ella me responde abriendo los suyos. Cuando su lengua roza la mía entro en el paraíso de mano de ella. Su aroma se transforma en excitación y yo soy el que lo está provocando. Sus manos se entrelazan con las mías y las aprieta, seguramente con toda su fuerza.

Levanto sus brazos por encima de su cabeza y me dejo llevar...Ella tumbada en la cama y yo casi tumbado encima de ella...

Debo recordar que ella necesita respirar. Abro los ojos y ahí está ella ella con los labios hinchados mirándome con una extraña mezcla de ternura y pasión.

Edward...deberíamos parar.

Lo siento, Bella, por favor, no me tengas miedo, me puedo controlar.

Lo sé, pero dudo que lo pueda hacer mi padre si te ve así.

¿Así cómo? - Bella se sonroja demasiado para mi gusto y señala con los ojos hacia abajo - ¡Mierda!

Las carcajadas de Bella inician las mías, que apoyado en la ventana intento calmarme. Mi erección es demasiado evidente.

Sí, definitivamente quieres más.

Lo siento.

¿Por qué? Yo estoy igual.

Lo sé Bella, creeme que lo sé – ella me mira sin comprender – te huelo – su reacción es taparse la cabeza con la sábana.

Gracias por decirmelo.

Tus padres vienen.

Eres único rompiendo el encanto.

Te amo mi niña – un beso en la frente es poco para decirle adiós pero no puedo acercarme más.

Te amo mi niño, y ponte la chaqueta por delante.

Ya en la puerta me quedo con esa imagen de ella en la cama ruborizada y excitada por mi. Una visión que cambiaré en cuanto ella regrese a Forks.

Al despedirme de Alice le pido que se haga la dormida esta noche. Se lo debo a Amanda. Ahora ya sé por qué nos ha ayudado, ella está en una situación parecida con ese hombre.

A las tres de la tarde dejo el hospital con mi madre del brazo y con mi padre pasandome el brazo por los hombros. Saben lo que me cuesta dejar a mi niña.

En sus mentes veo lo orgulloso que estan de mí.