los personajes son de K.M. Moning, S. Kenyon. Moonlight y S. Meyer.

yyyy hay un guiño a The Bing Bang Theory

Capitulo 28

Yoda no es verde

POV ALICE

Sentadas frente a la ventana del hospital Bella y yo comentamos estos días. Nos partimos de risa con los rostros de Edward, jajajajajaja. Sus padres han ido a dar un paseo y a relajarse. Han decidido ir al ático y darse una larga ducha. Cuando se lo comento a Bella se ríe de forma pícara, dice que son capaces de estar horas en la piscina.

Al parecer la familia Keltar respira sexualidad.

Llaman a la puerta, un hombre muy guapo asoma su cabeza.

-¿Se puede?

A Bella se le ilumina el rostro al verle, se levanta de un salto y se abraza a él.

-Bill!

-Hola Pitigüini.

-¿Has venido solo?

-Sí, tenía que ver a un cliente y he terminado pronto. Te veo muy bien – le dice girándola sobre sí misma – espera, vamos a darle una sorpresa a Madi.

-Bill, esta es Alice, la hermana de Edward. Él es Bill Brodie, el marido de Madison, mi hermana mayor.

-Mucho gusto.

-El gusto es mío, estoy conociendo a toda la familia sin salir de esta habitación.

-Sí bueno, los Keltar son así, viven y se comportan como si fueran un clan medieval – está llamando por el móvil.

-Muy gracioso.

-Toma, es para ti.

-Madison!

Las dos hermanas se ponen a hablar en lo que parece una conversación sin fin, sacando un tema tras otro. Bill y yo nos sentamos en el pequeño sofá. Me comenta que Madison no ha podido venir porque su hijo pequeño tiene la varicela.

Tengo una visión...Bella deja el hospital!

Vuelven a llamar a la puerta y esta vez es el médico, lleva los resultados de los análisis que le han hecho después de comer.

-Señorita Mackeltar, ¿Cómo está?

-Ansiosa por que me de usted el alta.

-Necesito hablar con sus padres, ¿Cuando vendrán?

-Perdone doctor, soy Bill Brodie, cuñado de Bella, si le puedo servir yo.

-Pues verá, venía a dar el alta a la señorita Mackeltar, eso lo podría usted firmar pero necesito dar ciertas instrucciones a la madre.

-Muchas gracias doctor, y no se preocupe, nos lo puede decir a nosotros.

-¿Uste puede curarse los puntos solita?

-No, pero tengo a tres médicos maravillosos que estoy segura que lo harán.

-Yo le firmaré la documentación y cuando vengan mis suegros les diré que pasen a buscarle.

-Muy bien, pues véngase conmigo al control de enfermería.

-Bellaaaaaaa! ¡Cómo se va a poner mi hermano!

-Shhhs, no se lo digas, será una sorpresa. Esta noche hemos quedado en llamarnos, pero lo que no sabe es que será más cerca de lo que él se cree. De momento voy a ducharme y a vestirme ¿Me ayudas? Así cuando regresen mis padres tardaremos menos. Esta noche quiero estar en Escocia.

-Te voy a secar el pelo y te voy a poner algo de maquillaje porque pareces más pálida que nosotros.

-Era por mi abuela Madison, me parezco mucho a ella.

-Oye – la miro de arriba a abajo para darle una buena dosis de bellitis a mi hermanito – a qué viene eso pitigüini.

-Me llama así porque de pequeña no sabía decir pingüino, y decía pitigüini.

-¿Desde cuando el conoces? Tu reacción ha sido como si fuera uno de tus hermanos.

-De siempre, él y Charlie eran muy amigos, siempre estaban juntos.

-¿Estaban?

-¿Conoces la norma de no liarse con la hermana de tu mejor amigo? - asiento – Charlie se lo tomó muy mal cuando pilló a Bill y a Madison.

-Ahora entiendo muchas frases de Amanda y Charlie.

-Sí, se armó una buena aquella noche en Aldury. Por eso he decidido quedarme en Forks – me coge de la mano – es por vosotros pero también por Charlie, él no tiene la culpa y le han culpado de todo esto. Y por otro lado me quedo con la chevy.

-Sip, ahora mi hermano no tendrá excusa para llevarte al instituto.

-No, pero estará más tranquilo al verme en un buen coche y no en el terodáctilo.´

-Fue muy divertido cuando se enteró.

-Sí, han habido momentos insuperables estos días. Oye! no me mires así – se ha dado cuenta jeje - Cuando tu hermano quiera verme desnuda solo tiene que pedirmelo.

-¿Y tú de verdad te crees que te lo va a pedir?

-No.

Después de que Bill llamara a Gwen, nos hemos ido al ático. Bella y Amanda insistían en volver inmediatamente a Escocia, pero Drustan tiene razón, es mejor descansar y mañana bien temprano volver.

Pero yo me quedo...jejeje, no me iba a perder mi primera gala con baile.

Bella volverá a Forks no a Aldury y nos incorporaremos inmediatamente a las clases.

POV BELLA

Suena el teléfono del ático y no hay nadie para cogerlo, así que salta el contestador.

-¿Amanda? Soy J ¿estás ahí? - es la voz de un hombre – Ya veo que tampoco estás ahí, en fin, es solo que no sé nada de ti después de Venecia y …

-Soy Bella – aalcanzo a contestar - Amanda ha ido al Museo.

-Vaya, vaya, Bella...¿Cómo estás? No esperaba que hubiese gente en el ático.

-Bien, ya me han dado el alta, si quieres que le deje un mensaje... - Amanda entra por la puerta y le hago señas – pues...acaba de entrar por la puerta.

-J – Amanda parece incómoda – no, no es necesario que vengas a la gala, voy a ir a compañada ...por Alice – J parece hacer algún chiste porque Amanda se ríe – muy gracioso, adiós.

-¿J igual a Venecia?

-De esto ni una palabra.

POV ALICE

He llamado a Carlisle y le he pedido que Edward esté en casa a eso de las 9 y que conecte skipe, que le llamaría. Nos sentamos frente al portátil de Amanda y llamamos por Skipe. Y 1,2, 3...

-Dime Alice, ¿qué ocurre? - pero yo no estoy en la pantalla, esta Bella.

-Hola Carlisle – dice a la vez que enciende el video – ¿está Edward en casa?

Mi hermano se pone inmediatamente detrás de mi padre con cara de sorpresa.

-Bella!

-Os dejaré hablar – dice mi padre con una sonrisa.

-Bella estás en el ático!

-Sip. Esta tarde ha venido el médico con los resultados, dice que solo me queda recuperarme de las lesiones y que eso lo haré mejor y más rápido en casa. Mañana por la tarde espero estar en Forks.

-Bella!

-Hola Emmet!

Toda la familia menos Rosalie viene a saludar, solo está unos pocos días en la familia y ya se la quiere.

-Bella luego te llamo, hay demasiada gente aquí.

-¿Qué pasa Romeo? ¿Ahora quieres privacidad?

-Como si fuera posible en esta familia.

-Pero pasado mañana te reincoporas a las clases , verdad? - Edward está ansioso por llevarla en su coche mientras no pueda conducir.

-Emmet por favor – le pide Bella – obliga a Edward a ser un buen novio.

-Dalo por hecho – lo que va a disfrutar Emmet con Bella no tiene precio – haré que te traiga los croissants de chocolate.

-Jasper, lo siento, no la puedo convencer.

-No te preocupes, me basta con verla tan feliz, y por lo que he oído estará en buenas manos, aunque siga sin gustarme que se quede sola.

-Bella es la hora – interrumpe Gwen.

-Gwen! - la llama Esme

-Hola Esme, siento ser la mala, Alice puede seguir pero Bella debe tomarse el relajante muscular.

-Hasta mañana – dice Bella – y que sepáis que mañana no os libráis de un abrazo en persona, así que preparaos.

-Vale, vale – tomo el portátil y me voy a la terraza – cada uno a lo suyo y dejad a Jasper en skipe.

Bella se duerme con Edward al otro lado del movil tarareando su nana y yo planeo quedarme en la terraza toda la noche menos el rato que finjo irme a la cama según las instrucciones de Edward.

En cuanto todos están durmiendo, oigo a Amanda levantarse, se da una ducha, se pone ropa cómoda, marca un número en el movil y se marcha. Al asomarme por la terraza veo a un hombre que la está esperando, se dan un beso en la mejilla y desaparecen por el parque.

Son las 5 de la mañana cuando oigo abrirse la puerta del ático. Es Amanda.

-¿De donde vienes? - la voz de Drustan me hace estremecer a veces, sobre todo cuando es tan suave. A todo esto, ¿Cuando narices se ha levantado? Muy despacito abro la puerta y les veo.

-De dar una vuelta – le contesta Amanda sentándose con él en el sofá.

-Amy... sabes que me puedes contar cualquier cosa, sabes que estaré de tu lado ocurra lo que ocurra, lo sabes ¿verdad?

-Lo sé – Amanda se abraza a él.

-¿Es la mejor opción?

-No. Es la peor.

-Y ¿entonces?

-Me hace...liberarme. Es como si tuvieras algo aquí en el pecho y no pudiera salir, que te aprieta y te ahoga.

-Ven aquí – la abraza y la besa en la cabeza. - todo va a salir bien, te lo prometo. Está ahí, en algún sitio.

-Estoy cansada de todo esto.

-También lo sé.

Hay un largo silencio en el que Drustan no deja de acariciar el cabello de Amanda, como si fuera una gatita.

-Te pareces tanto a tu padre y a Silvan que a veces...

-Me hubiese gustado tanto sentarme con el abuelo a escuchar sus historias. Hubo un tiempo en el que odié a mis padres por no quedarse allí.

-Siempre fuiste la favorita del abuelo, siempre has sido la favorita de todos.

-No se lo digas a Charlie.

-Mi hijo no se parece al abuelo. Tu hermano Silvan es un calco fisicamente, pero tú tienes su mente tan maravillosa.

-¿Que hacías aquí esperándome?

-Esperarte – Amanda lo mira girando la cabeza – y aquí estoy en la oscuridad, pensando que cada vez me parezco más a mi padre cuando nos esperaba a tu padre y a mi, fuese la hora que fuese, para sermonearnos.

-¿Cómo sabías que me había ido?

-Cuando Dageus vivía en Nueva York le llamaba cada día. Al principio hablaba conmigo pero luego...dejó de contestar. Christopher me decía que hablaba con el contestador pero yo sabía que no era así, sabía que tu padre estaba sentado en el sofá escuchandome. Daba igual la hora a que llamase, tu padre estaba ahí. Los Keltar estamos conectados de alguna forma, y porque soy el laird y es mi obligación cuidar del clan.

-Tío Drustan...¿me cantas?

-Claro que sí. La dulce gatita parece una bola de piel, mi dulce gatita duerme, duerme bien.

-Tha gra, dh agam ort Drustan.

-Tha gra, dh agam ort Amanda Shannon

No puedo ni moverme del sitio, esto ha sido una de los momentos más tiernos que he visto en mi larga vida. Si puediera llorar lo haría. Tío y sobrina se duermen a la vez vencidos por el sueño. Cuando su respiración se hace más lenta aparece Gwen que les tapa con una manta, les da un beso en la frente y se vuelve a la cama.

Al poco salgo para observarles mejor. Quiero que esta imagen se quede en mi retina para siempre.

Después de esta noche estoy segura que algo extraño pasa con Amanda. Ella también tiene sus secretos y si en algo puedo ayudarla la ayudaré. Porque ella nos ha ayudado sin hacer preguntas ni amonestaciones.

Mis visiones son cada vez más fuertes, será como mi hermana mayor, esa hermana a la que acudes cuando no puedes acudir a los padres. Y será la mejor amiga de Esme, también será como la hermana que nunca tuvo.

Desde que los Keltar entraron en nuestras vidas a Edward le falla su lector de mentes y a mi mis visiones. Algo extraño sucede con esta familia, pero no me importa, sé por mis visiones que dentro de cincuenta años entraré por la puerta principal de ese castillo dando un beso en la mejilla a un hombre moreno y de ojos color tigre, un hombre que me dirá "Bienvenida a casa Alice"

Me pican los ojos y no puedo respirar. Es la forma que tenemos los vampiros de llorar.

A primera hora de la mañana Amanda y yo acompañamos a Bella y a sus padres al aeropuerto. Charlie está en el jet privado esperando.

-Bien – me dice Amanda – y ahora que estamos solas por fin, vamos a dedicarnos a nosotras.

-¿Y qué vamos a hacer? - De sobra lo sé, Gucci y Elisabeth Arden.

-Nos vamos de compras. Dime Alice, ¿Quién es tu diseñador favorito?

Ya en Gucci, me miro en todos los espejos que tendo a mi alrededor. Vermelo puesto supera todas mis visiones. Plateado con brillantes y plumas ...ME ENCANTA!

-No sé si tus padres aprobarían este escote – es un palabra de honor – pero me da igual, parece llevar tu nombre, así que … nos lo llevamos.

-No te preocupes por eso, seguro que a Esme y Carlisle le parecerá bien.

-Muy bien, Mildred, por favor, pongalo en mi cuenta personal.

-Sí, señorita Mackeltar.

-No, de ninguna manera, lo pago yo, tengo mi propia tarjeta de crédito.

-Alice... - me lleva dentro del vestidor – escuchame bien – me dice bajando la voz – sé que de alguna manera tú has sido determinante para salvar a Bella...

-Yo solo llamé...- me interrumpe poniendo sus dedos en mis labios, algo considerado temerario.

-Alice, calla y escucha. No he pedido explicaciones. A veces, guardamos, secretos que no solo son nuestros si no que incluyen a más personas, y que no podemos o no debemos decir por la propia protección de esas personas que queremos y que amamos – sus manos están en mis hombros – así que por favor acepta este regalo como algo personal mío, sé que la vida de Bella no tiene precio, pero algo me dice que esta noche se cumplirá uno de tus deseos, y a los Keltar nos gusta pagar nuestras deudas.

-¿Puedo decir algo?

-No, pero te escucharé.

-Gracias Amanda, por hacer realidad uno de mis mayores deseos.

-Es un placer.

A las siete de la tarde un Maybach negro nos esperaba en la puerta.

Ella solo sonríe y menea la cabeza.

-¿Qué ocurre?

-Nada. - pero no deja de sonreír. - es... un regalo de alguien.

Me siento como Cenicienta. Amanda lleva un vestido en gasa y pedrería en dorado, de Eli Saab, con un abrigo en blanco y armiño. Cuando dejamos los abrigos todos los invitados nos miran, o más bien la miran y solo ven la cola de su vestido subir los restantes peldaños. Ella está MAJESTUOSA.

-¿Más champán?

Un japonés guapísimo está detrás de nosotras con dos copas de champán. Amanda suspira, se vuelve y le acepta la copa sin dejar de mirarle a los ojos. Lo mismo hago yo. Tampoco le he visto venir.

-¿Qué haces aquí? - le pregunta ella.

-Tenía que verte después de lo de Venecia - ¿Venecia? Ummmmmm interesante.

-No hacía falta, no necesito niñera, así que si te ha enviado mi padre...

-Amichan, Amichan – la llama cariñosamente...oh oh, yo he oído ese nombre en boca de Bella el mismo día que conocí a Amanda, así que este hombre es... - no he venido a hacer precisamente de niñera, más bien de acompañante.

-Ya te dije ayer que vendría con Alice.

-Alice Cullen, supongo – y yo voy y me derrito.

-Alice, este es Takeshi.

-Encantada...- consigo decir, joder qué guapo es.

-Y ahora estoy seguro que dos encantadoras señoritas se dejarán acompañar.

-Claro...

-Oh, por favor, deja de anonadar a la chica.

-¿Celosa?

-¿De ti? ¡Por favor!

-Estoy seguro que el asombro de Alice es porque esperaba a Yoda, y ya ves, no soy verde.

-Supongo que se referían a su padre.

-Solo hay un Takeshi, y soy yo.

-Alice, por favor – me pide Amanda, no digas nada.

-Oh vamos, Amichan, ¿Qué más da? Se hará público en la boda.

-Pero entonces, ¿sois pareja?

-No – dice Amanda

-Alice, ¿te importa si bailo con Amichan?

-Para nada.

Después de bailar con ella "Quando, Quando, Quando", viene hacia mí y bailamos Moondance. Fue una noche especial, atento a las dos, practicamente nos echaron de la fiesta porque fuimos los últimos en irnos. Esa noche no hubo ni calabaza ni zapatito de cristal. Pero el Yoda que yo tenía en mi mente, el de la Guerra de las Galaxias, se convirtió en un hermoso príncipe japonés.

Después de la fiesta nos fuimos a otro club. Al ver el coche que nos esperaba no pudo contener el comentario "ese maldito tiene que estar presente en todo" a lo que Amanda no pudo aguantar una carcajada.

Rayando el alba nos deja en la misma puerta del ático. Me despido de él y les dejo intimidad. Lo que puedo, porque sigo oyendolos, todo muy formal, nada de romanticismo, solo dos amigos despidiéndose.

-Por cierto, Amichan, gracias por el libro

-¿Qué libro?

-Olvidado rey Gudú.

-Tú no tienes 21 años.

-Ya, pero seguía siendo mi cumpleaños.

-Bueno, fue un placer ayudar a un colega tuyo.

Diez horas más tarde tomabamos la autopista rumbo a Escocia. Me muero de ganas por contarle a Bella que Yoda no es verde!