Los personajes y las novelas en las que me baso son de , K.M. Moning, S. Kenyon y Moonlight
Este capítulo me voy a permitir dedicarselo a Angber
gracias, gracias, gracias por leerme
Capitulo 31
Decisiones
POV Keltar
Sola en casa de Charlie.
He llamado a mi padre y me ha puesto al día. Lor se va a hacer cargo de la seguridad del evento, Drustan no se fía de nadie y quiere que todo sea perfecto en la boda de Ethan. No le gusta que esos "malditos" metan sus narices en Escocia y ni mucho menos que puedan saber nuestros puntos flacos, pero quiere a los mejores y son ellos. Será interesante la reacción de la pelirroja y del Principito. Hanna sigue en Aldury mucho más calmada, según mi madre, por lo visto le han explicado quienes son algunos de los invitados.
¿Qué hora será en Los Angeles? Da igual, Beth ultimamente no tiene horarios desde que trabaja en ese periódico digital. Conecto skipe y ahí está. Nos ponemos al día sobre el amor y otros demonios. Ha conocido a un tal Mick, un detective privado al que suele ver en la morgue. Esta chica es más rara...
Suena mi movil, es Esme. Me invita a un café en su casa y acepto, si de noche era espectacular de día tiene que ser magnífica. Justo cuando estoy llegando suena de nuevo el móvil. Es Jericó.
-Hola gatita.
-Hola – no puedo evitar una sonrisa.
-¿Qué haces? - inmediatamente acaricio su señal, ya lo sabe.
-Pues voy a tomar un café en casa de los Cullen, que por cierto es preciosa pero a ti no te gustaría, demasiado cristal, al estilo Wright. ¿Y tú?
-Estoy siendo acorralado, literalmente hablando, por Mac. Lor me ha dicho que no fuiste a Aldury.
Por la puerta aparece Esme, quizá preguntandose por qué no salgo del coche. Lo hago y le indico que me de un momento. Y ahora viene la cuestión de si sigo hablando y le doy información..
-Ethan se puso pesado.
-Pero...entonces... no llegaste a verle...
-No mucho, de pasada.
-Mentirosa...
-Verdadosa...- suspiro largo de Barrons - Valeeeee, necesitaba liberarme un poco.
-¿Y qué más da? - escucho a Mac – no seas tan cascarrabias.
-Da mucho, esas no fueron mis órdenes, y me gusta que se haga lo que yo digo.
-Me están esperando, así que si no necesitas nada...
-Ya hablaremos señorita Mackeltar.
-Por supuesto, estoy a su entera disposición señor Barrons.
-¡Te quieroooo! - me grita Mac desde algún punto de la habitación.
-Ta gra agam ort – termino de decir. Una de las premisas de Mac, nunca te vayas sin decir te quiero.
Esme me sonríe desde el porche. Es curioso pero no tengo miedo y la saludo con un beso en la mejilla. No huelo a humana, así que no creo que le apetezca desayunarme.
¿Soy yo o mi gesto cariñoso la ha dejado de piedra? No, no me hace falta la escucha profunda, su nuevo brillo en los ojos me dice mucho más. Soy la primera humana que lo hace, tanto en su vida humana como en la vampira. Qué triste.
Café, magdalenas, y una visita guiada por su pequeño jardín. Ella no lo sabe pero me está contando más de lo que ella cree. El amor que siente hacia Carlisle, su familia, lo feliz que está por Edward. Le gusta Río de Janeiro y la bossa nova (igual que a mi), su gran pasión es la arquitectura, tanto de interior como de exterior y le encanta la jardinería. Se nota.
Hasta que se pone seria y me habla de como conoció a Carlisle y como la convenció para adoptar a cinco adolescentes, por supuesto omitiendo fechas y edades.
-Me cuesta creer que no tengas novio Amanda.
-Bueno, lo mío es más complicado, estoy esperando a ese alguien especial que me hechice completamente.
-Ummm, tu compañero del alma.
-Sí, y está ahí, en algún lugar solo que...se hace esperar.
-Calla, calla, princesa, dice el hada madrina, en caballo con alas hacia acá se encamina...
-En el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con un beso de amor.
-Ese feliz caballero... ¿lleva una Harley? - joder, la miro sin saber qué decir – anoche Emmet fue a sacar la basura que está en el cruce y te vio.
-Hay veces que es más fácil llegar al sol que a mi corazón. No – suspiro – él no es mi feliz caballero, solo es un buen amigo.
-Melissa dice que tienes complejo de Edipo aunque no me imagino a tu padre con una Harley, a tu tío Cian sí, la verdad.
-No es edipo, es solo que ha de ser alguien especial, alguien a quien le gusten los niños, que le guste sentarse conmigo durante la noche para ver las estrellas, alguien con quien no me canse nunca de hablar, alguien que me proteja y me entienda, que hable idiomas antiguos, alguien con un gran corazón que ame a sus amigos, alguien a quien yo admire por encima de todas las cosas.
-Necesitas un hombre extraordinario.
-Y tiene que ser muy alto, para poder ponerme un buen tacón sin mermar su hombría jajajajajaja
-Sí, jajajajajaja, las altas tenemos ciertos problemas sociales al respecto – de pronto se pone seria y me mira – anoche ese hombre parecía cumplir todos tus requisitos. Fui a buscar a Emmet y yo también os vi parados delante del coche.
-Vaya. Digamos que...no cumple el principal requisito.
-Que no te llega al corazón.
-Nop.
Cuando me despido de ella después de una suculenta comida, las dos mano a mano en la cocina, tengo la misma sensación de paz que Mac deja en mí. Tal vez deberían conocerse.
-¿Volveré a verte antes de que te vayas a Japón?
-No creo, pero tienes mi dirección de skipe, podemos ponernos en grupo. Beth te gustará. Es periodista y trabaja en un periódico digital. Estudió con Hanna y conmigo en Dublín.
Charlie ha salido antes del trabajo y recoge a Ethan con la Chevy, que mucho quejarse pero la conduce más él que Bella. Hemos fijado el punto de encuentro en el instituto y cuando llego mis primos ya están esperandome junto a los Cullen.
Al salir del coche me veo rodeada de unos adolescentes babosos y uno hace el amago de tocarlo mientras otro se prepara para sacarse una foto con él. Basta.
-El que toque el coche muere.
-Ohhh, nuestra Amanda está de vuelta – Bella me recrimina - ¿Podrías ser un poco amable? Solo es un coche.
-Esa es otra de tus teorías, imagino.
-No, pero ahora que lo dices...sí que tengo una, que se te ha pasado el efecto de la pastillita.
-Hola chicos ¿la estáis oyendo? Ni que yo me comiera a la gente.
-Pero si he estado a punto de ir a la cafetería a por bicarbonato – Bella tan guasona, debería guardarse el bicarbonato para su novio.
-¿A qué se debe este malhumor? - pregunta Charlie - ¿o es que esperabas dormir mejor anoche?
-Charlie y yo soltamos una carcajada solo con mirarnos.
-¿Me he perdido algo? - Ethan al acecho.
-Nada – decimos al unisono.
-Bueno, vamonos. Bella, te vas con Amanda.
-¿Por qué? Quiero ir contigo.
-Anoche no te despegabas de ella.
-¿Puedo despedirme? - Bella se dirige hacia Edward.
-¿Acaso no lo habías hecho ya? ¿Crees que me voy a quedar más tiempo en este pueblo porque tus hormonas estén enamoradas?
-Vamos Romeo – Emmet llama a Edward – deja que Julietta se vaya a su castillo.
-Pasadlo bien y tened cuidado – les digo a los Cullen – llevaos protector solar.
-¡Amanda! - me llama Ethan haciendome señas de que suba ya al coche.
-Vamos Bells – la animo a subir al coche – relájate, no te voy a poner el disco del aburrimiento, ayer se lo quedó Alice – su cara se ilumina de gozo – sabes Bella, no deberías ser tan expresiva.
-Bueno, en eso no nos parecemos ¿eh? - me mira interrogándome - ¿Tiene algo que ver Dublin con tu mal humor?
-No estoy de mal humor, he pasado una espléndida mañana con Esme. ¿Y tú qué sabes de Dublin?
-Lo suficiente para tener una teoría.
-¿Otra?
-Sí, y esta no me gusta, no me gusta verte solo por skipe.
-Bells... - arranco el coche sin poder mirarla.
-Anoche vi a Ethan muy enfadado contigo, y él nunca se enfada contigo.
-Bella no te lo voy a decir.
-Tranquila, tengo dos horas y media de carretera para que me lo digas. ¿Tienes el disco de Maná por aquí? - pregunta mientras revuelve cajón del salpicadero.
-Sí ¿ por qué? - el desorden de esta chica me pone de los nervios – Bella por favor no me desorganices nada.
-Tengo que escribir una canción en español, y he pensado en adelantar trabajo. Aquí está, "Vivir sin aire". ¿Puedes parar? Me parece que me he dejado la carpeta en el maletero.
Paro el coche, se baja corriendo y abre el maletero. Al bajarlo me doy cuenta de que Edward está junto a ella. Es maravilloso lo que tienen estos dos, espero que Drustan lo entienda así.
-Por qué no haces "Tu pelo", creí que era tu favorita, esa de la Oreja de Van Gogh, anoche lo era, no dejabas de escucharla - miro por el espejo retrovisor. La sonrisa de Edward me dice que me ha entendido. Lástima que no pueda decirle que ha sido a posta.
-No, pero sí "Cometas por el cielo", gracias por la idea. Voy a ponerla. Amy nunca te cansas de escuchar Blackmore's night.
Se gira hacia atrás y sonríe. Bella está mucho más que enamorada. De repente se pone a cantar y yo, contagiada bajo los cristales y subo la música. Un volvo plateado sigue ahí.
Después de cenar nos reunimos en el estudio de la Torre de Drustan situado en la segunda planta de la torre sur. En esta torre se encuentra todo un compendio de nuestro saber. Todas las salas están ultraprotegidas por hechizos, algunas incluso son infranqueables para miembros de nuestra familia. Es nuestro sancta santorum. Aunque el despacho de Drustan es el principal, hay toda una serie de despachos o lugares de trabajo, todos comunicados con un gran estudio en el centro donde solemos pasar muchas horas, a veces demasiadas.
Es un calco a la torre de Silvan, mi abuelo. Recubierta por alfombras, tapices, libros, bien iluminada...pero no tiene lo principal, no tiene el alma de mi abuelo. Quizás por eso nos gusta más la otra. Cuando era pequeña y mis padres se la pasaban catalogando la biblioteca secreta del estudio, yo me pasaba las horas muertas ahí. Cuando empecé a soñar con el abuelo fue cuando mi padre descubrió lo que yo era realmente, o lo que podría llegar a ser.
Mi padre y yo somos los primeros en llegar al estudio. Mis tíos, Charlie, Ethan, Malcom y Silvan llegan al poco tiempo. El primero en hablar es Drustan, su voz siempre es baja, pocas veces le he visto levantar la voz, es el laird a efectos prácticos y todos le escuchamos y obedecemos.
-Empezaré diciendo que lo que aquí se diga o se decida quedará aquí. No quiero medias verdades – dice mirando a mi padre – y sí afirmaciones concretas. Hasta este momento me he callado y os he consentido. Así que ahora quiero que me mostréis la verdad.
-A mí me gustaría saber por qué he sido llamado – dice Charlie – y por qué no estamos todos los druidas del clan.
-Todo a su tiempo – le explica Ethan – de momento estamos los que tenemos que estar, el tema es Bella.
-Pero...
-Hijo, calla y escucha. Ethan, te escucharemos a ti primero.
-En cuando conocí a Carlisle supe que no era humano.
-¿No es humano? - Charlie se levanta del sofá inquieto.
-Charles, calla y escucha.
-Me bastó un sondeo para saber lo que era y quien era. No dije nada en casa porque él no se inmiscuía en nuestras vidas y nosotros no lo hacíamos en las suyas. Se lo comenté a Takeshi y me dijo que callara y aprendiera de él. Y así fue, es el mejor médico que he visto nunca, utiliza todos sus...dones, para salvar vidas. Y tiene una familia modélica. Cuando supe que Bella y Edward andaban tonteando me callé porque pensé, y sigo pensando, que Edward es perfecto para Bella, no obstante son compañeros. Para ellos, un compañero es para toda la vida y es sagrado. Estos días en Londres me lo han demostrado. Bella estuvo en lugar equivocado en el momento equivocado y mataron por ella. La salvaron. Y no es la primera vez.
-¿El casi accidente? - pregunta Drustan.
-Sí – le contesta Ethan– Alice tiene un don especial, ve el futuro. Tiene visiones según las decisiones de las personas. Aquel día vio el accidente segundos antes de que pasara. Edward tuvo el tiempo justo de llegar hasta Bella, frenar la furgoneta y sacarla de debajo de ella. Una décima de segundo más y la hubiera aplastado.
Drustan suspira con los ojos cerrados intentando asimilar que ese día hubiera podido perder a su Bella. Se levanta de la silla y se sirve un whisky doble.
-¿Qué son? - pregunta a Ethan.
-Vampiros.
Silencio.
-Seguid – nos pide Drustan sentándose de nuevo.
-Cuando me di cuenta de que algo pasaba– ahora hablaba Dageus – le pedí a Silvan que viniera, sería menos formal que si me presentaba yo. Además, después de todo Carlisle es amigo de Ethan, y sería mejor dejar todo en sus manos. Así que los chicos se fueron a Forks y Amanda se fue a Venecia a conseguir un libro que hablaba sobre vampiros, uno muy antiguo.
-Todo está controlado – afirma Cian - Malcom y yo lo hemos estado estudiando , no te preocupes, lo sabemos todo. Y antes de ir a Londres me pasé por Gales, Sebastian Kattalakis conoce personalmente a Carlisle, solo que él lo llamó el Stregoni Benifici.
-Todos lo sabíais...
-Drustan, te lo ibamos a decir cuando tuvieramos todas las pruebas.
-¿Cuando Dageus?
-Cuando tuvieramos todas las piezas del puzzle y lo hubieramos montado. Es solo que...Bella forzó las cosas.
-¿Mi hija sabe que lo sabeis?
-No.
-Mejor, que siga así.
-Sois unos cabrones todos, me habéis dejado en primera linea y sin saber nada – Charlie se encara con su gemelo.
-Nunca habéis corrido peligro – le tranquiliza Ethan.
-Pero yo soy el responsable de Bella en Forks, y fue de mi casa de donde se escapó.
-Lo que pasó en realidad fue una maldita casualidad. Estaban jugando al beisbol cuando aparecieron tres vampiros, de los malos, de los que matan a humanos y les chupan la sangre.
-¿De los malos Ethan? - Drustan sigue sin levantar la voz y eso no me está gustando un pelo, miro a mi padre y parece la calma personalizada. -¿Qué hace la señora Cullen? ¿Va al supermercado de sangre?
-Los Cullen no beben sangre humana, sino animal.
-¿Son ellos los que matan a esos ciervos? - Charlie está atando cabos.
-No nos vayamos por las ramas, sigue.
Ethan le cuenta como los Cullen se enfrentaron a los malos y pusieron a salvo a Bella. Drustan tuvo un atisvo de sonrisa cuando supo del plan de Bella. Silvan le contó los hechizos que estaba probando por si hacían falta, siguiendo las instrucciones de Malcom. Y yo le hablé de mi viaje a Venecia, de como le arrebaté el libro a Kostan y de como de camino a Escocia, Alice me fue relatando sobre su familia.
Ahora todas las cartas estaban sobre la mesa y Drustan debía decidir cómo jugarlas.
-Nadie dirá una sola palabra sobre esto. Ni al resto del clan ni a las mujeres.
-¿Ni a Christian? - pregunta mi padre.
-A él mucho menos, cuanta menos gente lo sepa mejor podremos proteger a Bella. Silvan, me gustaría que te quedaras aquí, hay que conseguir todo lo que podamos sobre ellos. Quiero un dossier completo.
-No hay problema, empezaré por Londres, buscaré los inicios de Carlisle.
-Malcom tú sigue con los libros que lleguen.
-Charlie, tú serás nuestros ojos y nuestros oídos en Forks. Silvan te enseñará los hechizos que necesites y Malcom te los irá revisando cada cierto tiempo.
-Amanda...- Drustan se acerca a mi y me toma de las manos – tú serás nuestro particular Caballo de Troya, utiliza tu amistad con Esme si las visiones de Alice son ciertas será bueno que estés dentro si Bella te necesita.
-Muy bien.
-Dageus, Cían, nosotros iremos a casa de Charlie a poner nuevas guardas.
-¿Y yo? - pregunta Ethan.
-Tú te encargarás de ponerlas en casa de los Cullen, ingeniatelas como quieras pero ponlas. Te hago responsable de lo que le ocurra a tu hermana.
-Hanna quiere enseñarle el castillo a Esme y Bella quiere invitar a Alice un fin de semana.
-No hay problema, Cian, ¿podemos poner nuevas guardas en el castillo esta noche?
-Cuando quieras.
-Bien, entonces así se quedan las cosas en espera de acontecimientos. Nadie se meterá con los Cullen si no dan motivo, aunque no debemos bajar la guardia.
-Papá – le interpela Ethan – pondría la mano en el fuego por Carlisle y Edward.
-¿Y por el resto de la familia?
-Tú conoces a cuatro de sus miembros, todos le habéis conocido, juzgar por vosotros mismos.
-Otro motivo más para que Barrons se haga cargo de la seguridad.
-¡Amanda! - mi tío Cian me llama cuando me levanto del sofá – no te vayas queremos hablar contigo.
-Cían, mi padre ya ha hablado conmigo, no os preocupéis, estaré en el Consejo.
-No tengas miedo Amanda – Cian me acaricia el pelo de esa forma que él solo sabe hacer para transmitir todo lo que el lenguaje no puede hacer.
-No lo tengo, siempre habéis estado de mi parte, es solo que...a veces tengo la sensación de que por mi culpa...
-Ay preciosa...- Cían me abraza y me sostiene entre sus brazo – no es tu culpa, es el destino, y algún día sabrás por qué eres así.
-Nadie tiene la culpa – me dice Drustan – y no pienses que es algo malo. Es un regalo que te han hecho, un regalo que sirvió para salvarnos aquella noche. Así que no luches contra ello, solo dejate llevar y busca tu propia felicidad, déjate guiar por tu corazón.
Mis tíos y mi padre siempre me han bendecido, siempre me han protegido por encima de todas la cosas. Han hecho tratos con sus enemigos por mi. El dejarme ir con Barrons fue el más difícil de todos. Y tienen razón, tengo que dejar de sentirme culpable por la escisión del clan, yo no tengo la culpa de que Christian sea un principe unseelie, yo solo tenía un año.
-¿Satisfecha? - me pregunta Ethan al subir la escalera hacia la biblioteca de la torre.
-No he tenido nada que ver con lo de Barrons, pero si vienen todos alguien tendrá que poner orden y por alguna razón todos le teméis a ellos.
-Nosotros no – afirma Malcom
-¿Por qué no os gusta Lor? Dadme un motivo.
-Amanda – Silvan se acerca a mí - es la forma de mirarte, como si fueras un trofeo, a veces tengo la sensación de que solo falta que meara alrededor de ti.
-Jajajajajaja, no creo que lo haga, Lor jamás haría eso, te lo puedo asegurar.
No puede porque ya lo hizo Jerico Z. Barrons en su momento.
-A mi no me gusta – Malcom se asoma al pasillo y pasa la mano por el dintel poniendo un hechizo antiescucha – porque tiene celos de Barrons. Lo que no sé es si es porque quiere tenerte como mujer o como propiedad de Barrons.
-Yo no soy propiedad de Barrons.
-La marca dice todo lo contrario – Ethan termina de encender la chimenea y se enciende un cigarrillo con una brasa.
-También llevo la marca de Dageus.
-Hey gatita...- Ethan me acaricia las mejillas con sus pulgares – el que Barrons te quiere como a su hija nunca lo hemos puesto en duda. Pero Lor lo hace por fastidiar a Barrons y tú lo sabes. Y Barrons también lo sabe.
-Drustan! Drustan!- mi hermano está como embelesado mirando el fuego.
-Dime Dageus.
-Cian ya lo tiene todo, nos espera en el sello de la entrada.
-Mi pequeña...tenía que ser ella...precisamente ella. Se me ha agriado el alma el pensar que mi hija acabará convertida en una maldita. Pero supongo que todo tiene su punto bueno. Tendrá una larga vida, y no estará sola.
-Conociendo a Bella seguro que protegerá a los futuros keltar. Amanda para eso tiene mucha intuición y sigo creyendo que Ethan debe ser el laird y que debe irse a Keltar Hall.
-Malcom también tiene posibilidades y Christian querrá que sea alguno de sus hermanos.
-Drus mírame. Ethan tomó el mando en este asunto desde el principio, nosotros le aconsejamos, pero era él quien decidía. Es un líder nato, todos le siguen, mientras que a Christian...
Poco a poco me llevo a Drustan hacia la entrada, Cian nos espera junto al Crann Bethadh, el arbol de la vida. Ocupa gran parte del vestibulo, de forma que tienes que pisarlo sin más remedio. Ahí descansan los principales hechizos protectores. Si vienes con intención de hacer daño a un Keltar, el Crann no te deja pasar y caes desmayado de inmediato.
Sentados al calor del fuego de la biblioteca mi hermano gemelo sigue callado.
-Joder Drustan – dice de pronto Cían- me marean tus pensamientos. Sabes que tienes mi apoyo y Malcom apoya incondicionalmente a Ethan. El tetrasquel es más fuerte que nunca. Esta noche me he dado cuenta, el futuro es de ellos no de Christian.
-Lo sé.
-¿Entonces? - pregunto a Drustan.
-Bella vivirá cientos de años, no quiero que se quede sola, quiero que pueda tener algo de lo que ahora tiene, de lo que conoce.
-Christian.- no pregunto, afirmo.
-Él y el tetrasquel son incompatibles Drustan – dice Cian.
-Mi hija Amanda es la clave.
-Sí – me confirma Drustan – yo la entiendo, queremos las mismas cosas. Se parece tanto a mi cuando era joven...solo quería una vida sencilla, una familia. Y mirame, tengo que lidiar con un principe unseelie que se cree el laird, enemigo natural de Amanda por el simple hecho de ser druida y mujer; tres druidas con poderes que jamás se han visto...
-Que no se han visto porque me encerraron en un espejo.
-Sí Cían, gracias por recordarme que tú les fomentas todo lo que puedes. Una mujer druida a la que mataran en cuanto se haga público y que quizás esté poseída por la hechicera oscura más peligrosa jamás conocida, y ahora mi hija pequeña tiene por novio a un vampiro de ¿cuantos años?
-108.
-El Consejo debe reunirse este fin de semana, antes de que Amanda regrese a Japón, y cuando mi hijo se case que viva en Keltar Hall.
-¿Ves hermano? Los sueños se cumplen, los nietos de Silvan volverán a correr por su torre. Es el Destino. Christian tenia que nacer y convertirse en uno de los Cuatro Principes Unseelie. Y Cian apareció cuando más lo necesitabamos.
-Sincronicidad.
Los tres druidas venidos de otro tiempo brindamos por esa palabra. Y esta vez no es la reina de los Fae la que organiza nuestras vidas, somos nosotros mismos.
Drustan dice sincronicidad, pero la palabra que los tres estamos pensando es PODER.
no dejéis de leer los originales, ahí sabréis por qué Drustan apoya incondicionalmente a su sobrina y el por qué de la sincronicidad
